Vuelta al cole: cómo recuperar las rutinas después de las vacaciones sin generar estrés en los niños

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Vuelta al cole: cómo recuperar las rutinas después de las vacaciones sin generar estrés en los niños

La vuelta al cole supone un importante cambio de rutinas para niños y familias. Después de varias semanas con horarios más flexibles, más tiempo de ocio, noches más largas y una mayor libertad para organizar el día, llega el momento de recuperar los horarios escolares, madrugar, volver a las clases y afrontar las nuevas exigencias del curso.

Para muchos niños, este cambio puede generar cansancio, irritabilidad, dificultades para dormir o cierta ansiedad ante el inicio del nuevo curso. Por eso, preparar la vuelta al cole con antelación es una estrategia importante para favorecer la adaptación y cuidar la salud mental infantil.

Como explica la psicóloga Silvia Álava en una entrevista publicada por La Vanguardia, uno de los errores que cometen las familias es intentar mantener la ausencia de rutinas hasta el último momento. “El cuerpo tarda unos días en acostumbrarse”, señala la especialista, que recomienda empezar a recuperar progresivamente los horarios antes de que comiencen las clases.

¿Por qué cuesta tanto volver a las rutinas después de las vacaciones?

Durante las vacaciones, es normal que los horarios cambien. Los niños pueden acostarse más tarde, levantarse sin despertador, retrasar las comidas, hacer siestas diferentes o pasar más tiempo realizando actividades de ocio. Esta flexibilidad también es necesaria. Las vacaciones son un periodo para descansar y disfrutar, y no es necesario mantener exactamente las mismas rutinas que durante el curso escolar.

El problema aparece cuando el cambio se produce de manera demasiado brusca, pasar de acostarse a las doce de la noche a tener que dormir a las nueve, o de levantarse a media mañana a hacerlo a las siete, supone una modificación importante para el organismo. El cuerpo necesita un periodo de adaptación para volver a sincronizarse con los nuevos horarios. Por eso, la recomendación no es eliminar la flexibilidad de las vacaciones, sino planificar progresivamente el regreso a las rutinas escolares.

La semana previa al colegio puede ser clave

Vuelta al cole: cómo recuperar las rutinas después de las vacaciones sin generar estrés en los niños

Una de las principales recomendaciones de Silvia Álava es utilizar los días anteriores al comienzo del curso para recuperar poco a poco los horarios, no hace falta cambiar todo de golpe, podemos adelantar progresivamente la hora de acostarse y de levantarse, de manera que el niño llegue al primer día de colegio con unos horarios relativamente parecidos a los que tendrá durante el curso. También es recomendable ajustar progresivamente los horarios de las comidas. De esta forma, el cambio no resulta tan brusco y el niño puede adaptarse con mayor facilidad.

La idea fundamental es sencilla: no esperar al último día de vacaciones para intentar recuperar todas las rutinas de golpe.

El sueño infantil es uno de los aspectos más importantes

El sueño tiene una relación directa con el bienestar físico, emocional y cognitivo de los niños. Dormir adecuadamente favorece la atención, la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional, por eso, cuando llega septiembre, recuperar una rutina de sueño adecuada debería ser una de las prioridades. Algunas estrategias pueden ayudar:

  • Adelantar progresivamente la hora de acostarse.
  • Mantener una rutina estable antes de dormir.
  • Evitar actividades excesivamente estimulantes justo antes de ir a la cama.
  • Reducir el uso de pantallas durante el periodo previo al sueño.
  • Procurar que el dormitorio sea un espacio tranquilo y adecuado para descansar.
  • Mantener horarios relativamente constantes también durante los fines de semana.

El objetivo no es conseguir que el niño se adapte perfectamente desde el primer día, sino facilitar que su organismo vuelva progresivamente a los horarios escolares.

La vuelta al cole también es emocional

No todos los niños viven el regreso al colegio de la misma manera, para algunos, volver a clase significa reencontrarse con sus amigos, recuperar actividades que les gustan y volver a una estructura que incluso pueden echar de menos durante las vacaciones, para otros, sin embargo, la vuelta al cole puede generar preocupación. Puede aparecer miedo ante un cambio de colegio, nervios por conocer a nuevos compañeros, preocupación por determinadas asignaturas, ansiedad ante las exigencias académicas o dificultades relacionadas con las relaciones sociales, por eso, además de preparar mochilas, uniformes y material escolar, es importante preparar emocionalmente a los niños para el nuevo curso.

Una buena pregunta no tiene por qué ser únicamente “¿tienes ganas de volver al colegio?”. Podemos interesarnos por aquello que realmente les preocupa:

“¿Qué es lo que más te apetece del nuevo curso?”

“¿Hay algo que te preocupe?”

“¿Hay alguna situación que te dé miedo o que no sepas cómo afrontar?”

Estas conversaciones permiten detectar dificultades antes de que aumenten.

No debemos esperar a que exista un trastorno para pedir ayuda

Uno de los mensajes que destacamos en la entrevista es la importancia de la prevención en salud mental. No siempre es necesario esperar a que aparezca un trastorno psicológico o a que se cumplan determinados criterios diagnósticos para buscar ayuda profesional.

La psicología también puede ayudar a los niños y adolescentes a aprender estrategias para afrontar determinadas situaciones, mejorar la regulación emocional o adquirir herramientas para enfrentarse a dificultades concretas, además, se está produciendo un cambio importante en la percepción que tienen los propios menores de la atención psicológica. Silvia Álava señala que cada vez es más frecuente que sean los propios niños y adolescentes quienes expresen que necesitan ayuda y pidan acudir a un psicólogo.

Cuando un hijo dice “creo que necesito ayuda”, conviene escucharlo y tomar en serio su petición. No significa necesariamente que exista un problema grave. Significa que está identificando una dificultad y está pidiendo recursos para afrontarla.

¿Cómo pueden ayudar los padres en la vuelta al cole?

Acompañar a los hijos durante la vuelta al colegio no significa eliminar todas las dificultades ni intentar que no sientan nervios, tristeza o preocupación. Las emociones desagradables también forman parte de la adaptación. Nuestro papel como adultos consiste en ayudarles a identificar qué están sintiendo, comprender por qué aparece esa emoción y buscar estrategias para afrontarla. Podemos transmitir mensajes como:

“Es normal que estés nervioso ante un cambio”.

“Vamos a pensar qué puedes hacer si ocurre aquello que te preocupa”.

“Si tienes un problema, puedes contármelo”.

“Vamos a buscar juntos una solución”.

De esta forma, no enseñamos a los niños que deben evitar cualquier emoción desagradable, sino que pueden afrontar esas emociones y cuentan con recursos para hacerlo.

Evitar llenar septiembre de exigencias

Otro aspecto importante es no convertir la vuelta al cole en una carrera de objetivos. Septiembre suele llegar acompañado de actividades extraescolares, nuevos propósitos, horarios, deberes y múltiples obligaciones familiares. Pero los niños también necesitan tiempo para jugar, descansar y relacionarse. Una agenda excesivamente cargada puede dificultar la adaptación y aumentar el cansancio, por eso, durante las primeras semanas de curso puede ser conveniente observar cómo se encuentra el niño antes de añadir nuevas exigencias.

Adaptarse también requiere tiempo.

La vuelta al cole no tiene que ser perfecta

La vuelta a la rutina es un proceso, es normal que durante los primeros días los niños estén más cansados, protesten ante los nuevos horarios o necesiten un periodo para recuperar su ritmo habitual. No necesitamos conseguir una adaptación perfecta desde el primer día, lo importante es anticiparnos, recuperar progresivamente los horarios, cuidar el sueño, escuchar las emociones de nuestros hijos y estar atentos a señales persistentes de malestar.

La vuelta al cole puede ser una oportunidad para recuperar hábitos que ayudan al bienestar de toda la familia, pero siempre desde la flexibilidad y el sentido común, porque preparar el nuevo curso no consiste únicamente en comprar los libros, preparar la mochila o elegir las extraescolares.

También significa acompañar a nuestros hijos en el proceso de adaptación emocional a una nueva etapa, ayudándoles a recuperar sus rutinas y proporcionándoles las herramientas que necesitan para afrontar el curso con mayor seguridad y autonomía.

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Me llamo Silvia Álava, nací en Valladolid, aunque hace más de veinte años que vivo en Madrid. Soy Doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma en Madrid.

Especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa estoy acreditada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid como Psicóloga Educativa, y soy Psicólogo acreditado para el ejercicio de actividades sanitarias en el Registro de Centros Sanitarios de la Comunidad de Madrid.