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Hablamos del problema de la «Violencia vicaria» en las Noticias de Antena3

Os adjunto el vídeo de la noticia en el que hablamos sobre la violencia vicaria:

Cómo funciona el anidamiento: cuando los niños se quedan en la casa y los padres divorciados se la turnan

Por Aldara Martitegui

Explicamos qué es el anidamiento: una solución para separaciones en la que los padres se turnan para cuidar a los hijos en el domicilio familiar

Los expertos coinciden en la complejidad de esta solución aparentemente fácil y cómoda para padres e hijos

Las psicólogas Silvia Álava y Alicia Navarro comparten sus impresiones sobre esta modalidad que va en aumento

Luis y María anidaron a su hija Carla durante 8 meses, cuando por fin tomaron la decisión de separarse. Tardaron en hacerlo porque los dos tenían miedo a que la separación afectara a la niña. “Cuando ocurrió, explica Luis, cuando dimos el paso de sentarnos a hablar del divorcio como un hecho inevitable, los dos pensamos que anidar a Carla en nuestra casa de siempre iba a ser lo mejor para ella. ¡Es que en la práctica llevábamos tiempo haciéndolo! María y yo ya no compartíamos habitación desde hacía meses. Lo teníamos todo a nuestro favor para anidar: Teníamos espacio en casa para tener una habitación cada uno. Yo me alquilé un estudio para vivir la semana que me tocaba estar fuera de casa y María se instaló en casa de sus padres”.

El anidamiento o Birdnesting, es la fórmula en la que cuando los padres se separan,

Los niños permanecen en el hogar familiar y son los progenitores los que se turnan para pasar tiempo con los hijos. La fórmula va en aumento en los países occidentales, pero dado que es una tendencia bastante nueva, aún no hay datos comparativos sobre el bienestar de los niños y de los padres en este tipo de familias respecto a otras soluciones de custodia compartida.

“Cuando nos separamos, continúa Luis, la niña estaba a las puertas de la adolescencia. El anidamiento nos pareció la solución perfecta para no desestabilizar emocionalmente a nuestra hija. Pero eso sí, los dos teníamos clarísimo que el anidamiento iba a ser una solución temporal, como mucho de un año, para que Carla se adaptara mejor a la nueva situación”.

La solución del anidamiento, que había sido tomada por estos padres como medida supuestamente beneficiosa para su hija, resulta que se convirtió en su peor pesadilla

¿El anidamiento puede ser un obstáculo?

Finalmente, el año de anidamiento que Luis y María habían planificado para Carla, se adelantó a 8 meses cuando la niña empezó a tener problemas digestivos. Estuvo ingresada varias veces por molestias que no tenían explicación médica… Al tercer ingreso, los médicos recomendaron a sus padres llevar a la niña a un psicólogo.

Carla fue un caso claro de fracaso de anidamiento. A pesar de la buena comunicación que había entre Luis y María, la niña no comprendió la nueva relación de sus padres. El anidamiento fue para ella como un obstáculo para aceptar que sus padres se habían divorciado y le hizo vivir en un constante estado de ansiedad, preguntándose si volverían algún día e interpretando incorrectamente señales de que sus padres se estaban reconciliando.

La solución del anidamiento, que había sido tomada por estos padres como medida supuestamente beneficiosa para su hija, resulta que se convirtió en su peor pesadilla. Ahora bien, la pregunta que surge aquí es: ¿Cómo habría respondido Carla a otra fórmula de separación?, ¿habría aceptado antes el divorcio de sus padres y se habría evitado toda esa ansiedad? Es difícil saberlo.

Ni la mejor ni la peor solución: hay que valorar muchos aspectos

La psicóloga Silvia Álava insiste en que en el tema de las separaciones nunca hay una fórmula que sea la buena, nunca hay una fórmula que sea la correcta, “Siempre hay que pararse a hacer un análisis en profundidad de cada caso, de cada familia, de cómo son esos progenitores, de cómo se llevan, de cómo es ese niño y esa niña, de si hay hermanos o no, de cómo es nuestra situación económica para, a partir de ahí, parar y decir, mira: esta es la mejor de las opciones”.

A priori el anidamiento no tiene por qué ser una fórmula peor que otras, recalca la psicóloga y mediadora Alicia Navarro dado que “Una separación es normalmente un proceso doloroso que genera una montaña rusa emocional. Así que, no solo los niños y niñas, sino también los adultos van a tener que lidiar con esos altibajos emocionales, independientemente del modo como decidan terminar su relación. Por eso, no creo que el anidamiento sea más perjudicial para la salud mental de las personas implicadas que cualquier otra manera de separase (…) el anidamiento es un fenómeno muy nuevo y todavía no disponemos de datos suficientes para saber de qué modo puede afectar a los niños y niñas y tampoco a los adultos. No obstante, creo que se trata de una de las muchas opciones que se pueden barajar en una familia a la hora de decidir cómo la pareja va a separarse. Me parece una buena solución si lo que se persigue es minimizar los conflictos y maximizar la estabilidad emocional y psicológica de la familia”.

La estabilidad del niño no la da la vivienda, sino los padres

Silvia Álava insiste en la idea de que la estabilidad del niño no la da la vivienda, sino los padres. “El anidamiento, si lo pensamos fríamente, se puede pensar que quizás para los niños puede ser la mejor opción (…) Porque lo que estamos haciendo es que el niño, la niña o los hermanos son los que se quedan en la misma casa y son los padres los que están cambiando. ¿Esto qué implica? Pues que evitamos a los niños ese cambio de tener que hacer maletas o tener que llevarnos sus cosas o los libros del colegio cada vez que hay que cambiar de un progenitor a otro. Desde el sentido común, pensando en el niño, podríamos decir que parece muy razonable”. Pero el papel lo aguanta todo, insiste Álava…la realidad es que luego en el día a día la situación es mucho más compleja.

El anidamiento; una forma más de convivencia

El anidamiento -esta supuesta fórmula tan beneficiosa para los niños- se puede volver en su contra, como ocurrió en el caso de Carla. Pero puede fracasar por muy diferentes motivos…uno de ellos porque no deja de ser una forma de convivencia.

Por eso, apunta la psicóloga y mediadora Alicia Navarro,” creo que esta opción solo puede tomarse de mutuo acuerdo y en el caso en que ambos miembros de la pareja estén preparados para tolerar mantener cierta relación de convivencia: no olvidemos que van a compartir un espacio aunque sea por turnos y que eso puede generar tensiones si las normas no están muy claras”.

Un detalle importantísimo -esto de no olvidar que el anidamiento sigue siendo una manera de convivencia- con el que coincide Silvia Álava, que insiste en que “muchas veces es una solución poco viable porque a nivel convivencia, aquellas cosas que nos llevaron a la separación porque la convivencia no funcionaba, todavía aún se incrementan mucho más porque el roce sigue estando ahí”.

La importancia de la buena relación de la expareja

Una de las premisas de la que hablan los expertos para que el anidamiento pueda funcionar es por tanto que la relación entra la expareja sea excepcionalmente buena.

“Tiene que ser solo en casos de familias que se lleven excepcionalmente bien y que los dos tengan el mismo grado de responsabilidad respecto a los niños y respecto a la casa para que realmente funcione, porque si no, en la vida real es muy complicado”, recalca Álava.

Para evitar conflictos, la mediadora Alicia Navarro recomienda acudir a un profesional de la salud mental que ayude a la familia a entender sus propias emociones y a un mediador que ayude a la expareja a adoptar los acuerdos necesarios y a poner sobre la mesa normas que regulen la situación; “Normas para temas muy cotidianos como por ejemplo el orden y la limpieza, o qué zonas de la casa o elementos particulares no son compartidos -como ordenadores personales, documentos, algunos armarios con enseres privados etc- o qué personas están autorizadas a entrar en la casa cuando el otro miembro no está”.Si, por ejemplo, es una separación en la que uno de los dos se ha separado pero el otro no quería, pues eso hace que se enganche todavía más a la posibilidad de volver (Silvia Álava, psicóloga)

Las dificultades económicas que vienen aparejadas al anidamiento también pueden afectar indirectamente a la estabilidad emocional de los niños. “Hay familias en las que me lo puedo permitir porque esto implica tener tres casas: una en la que que vive el niño y a la que cada uno vamos cada dos semanas y luego la semana que no estamos, cada uno tiene que tener otra casa u otro sitio donde vivir y las complicaciones económicas, pueden influir luego en la relación con el niño”, resalta Silvia Álava.

Porque los padres tendemos a volcar en nuestros hijos nuestras frustraciones y preocupaciones…

Por eso, en una separación, es importante pensar en el bienestar del niño, pero también en el de los padres. Así está emocionalmente el progenitor, así lo va a proyectar en sus hijos.

“No podemos olvidar que estamos hablando de una pareja en proceso de separación, por lo que, emocional y psicológicamente hablando, se trata de un proceso vital complejo para cada uno de los miembros de esa pareja, incluso cuando se trata de una separación por mutuo acuerdo” explica Alicia Navarro.

Un proceso que se agravaría más aún si uno de los miembros de la expareja no ha terminado de aceptar la separación.“Si, por ejemplo, es una separación en la que uno de los dos se ha separado pero el otro no quería, pues eso hace que se enganche todavía más a la posibilidad de volver, de recuperar a la pareja”, puntualiza Silvia Álava.

La importancia de la estabilidad emocional de los progenitores

Esa situación de incertidumbre, inestabilizará emocionalmente a uno de los progenitores y es muy posible que termine salpicando a los hijos.

Álava recuerda que «los adultos somos los responsables de que ese menor esté bien y hay que procurarle y darle todo lo que necesite, tanto a nivel fisiológico, de darle de comer, de llevarle al colegio, de ayudarle con los deberes, pero también a nivel emocional. Y tenemos que ver si la casa que vamos a compartir, a nivel emocional nos ayuda a nosotros a estar bien en esta situación o no. ¡Cuidado! Porque es que si resulta que yo voy a estar todo el día enfadada porque resulta que mi expareja cada vez que llego lo deja todo manga por hombro y yo lo dejo todo recogido y encima tengo que recoger lo suyo… esto puede que llegue a afectar a cómo estoy yo luego con mi hijo o con mi hija”.

Los plazos

En el caso de que la pareja cumpliera todos los requisitos para que el anidamiento funcione, Navarro incluye una premisa importante a la hora de diseñar u organizar un anidamiento: los plazos.

“Todavía no tenemos estudios al respecto, pero creo que, si la intención de anidamiento es buena, es decir, persigue maximizar el confort y el bienestar de todos, se trata de una decisión compartida por la pareja, consciente, meditada, con unos plazos lo más concretos posibles y no demasiados extensos, entonces, se pueden minimizar las consecuencias negativas a nivel emocional (…) y cuando hablo de plazos consensuados y no demasiado extensos, precisamente estoy contemplando la posibilidad de que algún miembro de la expareja -o ambos- comience una nueva relación. Creo que, en este caso, sería muy complejo mantener el anidamiento demasiado tiempo».

Creo que el anidamiento debería ser un proceso de adaptación y quizás no tanto una solución definitiva (Alicia Navarro, psicóloga y mediadora)

¿Qué solución ayuda a tener una mejor estabilidad emocional?

Ambas psicólogas insisten en que quienes tienen la responsabilidad de procurar una estabilidad emocional a los hijos son siempre los padres y las madres y son ellos quienes tienen que ver qué solución es la que ayuda a tener una mejor estabilidad emocional.

En cualquier caso, insiste Alicia Navarro, por muy bien que se alineen los astros a favor del anidamiento, es preferible tomárselo como una solución con fecha de caducidad. “Creo que un anidamiento temporal puede beneficiar a que la familia asimile poco a poco la nueva situación, quizás de una forma menos traumática, y a que los adultos puedan acordar de qué forma proseguir con su separación. Creo que el anidamiento debería ser un proceso de adaptación y quizás no tanto una solución definitiva. De hecho, su nombre, Birdnesting, recuerda a ese proceso en el que las aves cuidan de sus polluelos en el nido mientras no se valen por sí mismos para volar y alimentarse y son los adultos los que van y vienen. Pero fíjate cómo esa situación es siempre temporal».

FUENTE: NiusDiario.es

Nos vamos a separar ¿Cómo explicárselo a los niños?

Todos los meses de septiembre nos encontramos con la noticia que en este mes se incrementa el número de divorcios, y la situación se vuelve más complicada cuanto tenemos hijos, a la par de aparecer dudas sobre cómo debemos explicárselo a los niños.


¿Cómo debemos de explicárselo los niños?

  1. Cuando ya hemos tomado la decisión, hay que decírselo. Los niños tienen una gran capacidad de observación y se dan cuenta que algo raro ocurre. No es bueno ocultarles la información, porque seguramente ya habrán notado cosas diferentes en su ambiente.
  2. El mensaje debe de ser claro: papá y mamá se van a separar. Eso quiere decir que dejaremos de vivir juntos, cada uno vivirá en una casa diferente. No intentemos edulcorar la información¡, porque corremos el riesgo que los niños no lo entiendan.
  3. Si son pequeños podemos decirles que dejamos de ser novios, para facilitar que lo entiendan mejor
  4. Con independencia de la edad, hay que dejarles fuera de los motivos de la separación. Así,
    1. Si son pequeños debemos de hacer hincapié que no tiene nada que ver con ellos, con su conducta, si se portaron mal…
    1. Si son mayores tampoco les tenemos que contar el motivo. Son cosas de pareja, no hace falta que ellos tengan dicha información.
  5. La noticia es siempre mejor darla los dos juntos. Dejando espacio para las preguntas y para que expresen lo que sienten.
  6. Evitar discutir o mensajes del tipo, es mamá, es papá quien se quiere separar. Por mucho que nos duela o que uno de los dos no quiera separarse, los niños necesitan saber que es una decisión ya tomada y cerrada. No les hagamos albergar falsas esperanzas.
  7. Dejar unos días de tiempo y espacio para que se puedan expresar y puedan preguntar. No es bueno que uno de los dos desparezca nada más decir la noticia, porque si les surgen preguntas, es bueno que ambos progenitores puedan contestar a las mismas.
  8. Puede ser normal que cuando se lo digamos, simplemente asientan y que se vayan a jugar o hacer sus cosas. Por eso es bueno estar cerca los días posteriores para puedan preguntar o hablar de sus sentimientos.
  9. Nunca bajo ningún concepto hables mal de tu expareja. Puede que como pareja haya sido un desastre, pero no deja de ser el padre o la madre de tu hijo. No es conveniente que vea que no confiamos en el otro progenitor.
  10. Evita comprar su afecto por regalos, o incluso con una mascota para que le apetezca estar contigo, ¿realmente quieres que tu hijo te quiera por lo que le compras?
  11. Es normal sentirse herido e incluso guardar rencor hacia tu ex, pero ¿merece tu hijo o tu hija que le utilices para hacerle daño?

Por desgracia en consulta vemos todos los días casos de niños y de niñas cuyos problemas emocionales vienen de la mala relación entre sus progenitores, que les dan más información de la que necesitan, les intentan poner en contra… y están recibiendo las balas perdidas de una guerra entre adultos. O incluso padres y madres que utilizan a sus hijos para herir a sus exparejas poniéndoles en contra. Parecemos estas malas prácticas y velemos siempre por el bien de los menores.

Aquí os dejo el vídeo:

https://youtu.be/-YhDoInax6g

Sustractores de menores: «psicópatas» y «egoístas» Colaboración con el diario ABC

Por Érika Montañés @emontanes y María Lozano

Los secuestros parentales son más frecuentes de lo que parece y casos como el de Jesús López se repiten constantemente. De hecho, según explicó Chema López –expresidente de la Asociación Contra la Sustracción Internacional de Menores (ACSIM)– a ABC,  cada día se produce una sustracción parental internacional en España.


Él  sufre todavía el secuestro de su hija que todavía no está resuelto. Su exmujer se la llevó a Kirguistán, su país de origen, hace ya siete años.Gorka Díaz es otro de los padres afectados. La que era su mujer decidió volver a su tierra natal (Uruguay) después del divorcio, llevándose a su hijo con ella en 2014. Cinco años después está arrestada y con fines de extradición

Entre las razones que llevan a uno de los progenitores a secuestrar a los menores se encuentra «tomarse la justicia por su mano». Además, suele haber una «falta de empatía por parte del sustractor hacia la expareja y hacia el niño», aclara Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud. 

Chema López señala que todos los sustractores tienen un perfil bastante común. «Son personas muy egoístas que piensan que todo les pertenece. Algunos rozan la psicopatía y otros la traspasan. El objetivo del matrimonio para ellos en principio fue por otros motivos y cuando se disuelve, una manera de hacer daño por no haber conseguido esos objetivos es utilizar a los hijos», explica. 

Aunque admite que generalizar es un error, señala que la cultura del sustractor influye. «Hay culturas, como la soviética, que son más proclives a cometer la sustracción que otras porque piensan que es la madre quien debe tener a los hijos y se los llevan. En la musulmanason los padres los que se suelen sustraer a los menores porque creen que son de su pertenencia. 

Además, Emiliano Antonio Medina -actual presidente de ACSIM- añade que cada vez llegan más casos a la asociación de padres que han sufrido el secuestro de sus hijos siendo la sustractora una mujer de procedencia latinoamericana. 

El Ministerio de Justicia establece que un progenitor está en riesgo de sufrir una sustracción parental si el niño es menor de 16 años y la pareja está en una situación de conflicto.

FUENTE: Diario ABC

Tras el divorcio llegan las nuevas parejas de mamá y papá. ¿Cómo actuar? entrevista en finanzas.com

La llegada de una nueva pareja tras el divorcio puede hacer tambalear la estabilidad y la seguridad que necesita un niño para crecer feliz. ¿Sabes cómo decirle a tu hijo que te has vuelto a enamorar? Te damos las claves.

Hijos tras el divorcioDe los seis millones largos de familias con hijos que hay en España, alrededor de medio millón son familias ‘reconstituidas’. Así es como se denominan esos hogares que nacen tras las nuevas uniones de padres o madres viudos o divorciados. Y todos, probablemente, se iniciaron con esta pregunta: ¿Cómo les digo a los niños que tengo una nueva pareja?

En los foros de Internet, padres y madres en esta situación comparten dudas y piden consejo para afrontar este momento: «Mi hija no acepta a mi nueva pareja. No quiere que venga a casa y mucho menos que se quede», cuenta una de ellas. Celos, rechazo, inseguridad o culpa son algunos de los sentimientos que experimentan los hijos cuando su padre o su madre viven una nueva oportunidad en el amor.

Las claves para que esta etapa se desarrolle de manera feliz para todos son tiempo, paciencia y comprensión. Con la ayuda de Silvia Álava, psicóloga del centro de psicología Álava Reyes y autora del libro ‘Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron’ (JdeJ Editores), te damos cinco pautas para afrontarla:

1.- Tiempo y estabilidad

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