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Hablamos de Salud Mental en «Hablando Claro» de TVE

El bienestar emocional cobra cada vez más importancia en nuestro día. La salud mental preocupa ya más que otros problemas de salud, como podría ser el cáncer.

La pandemia y la situación económica ha afectado de forma muy acusada a incrementar estos casos.

La adolescencia es el grupo donde más han crecido los problemas de salud mental, una edad que se complica por otros factores evolutivos. Hablamos de la importancia de la prevención.

Había pocos psicólogos y explotó la salud mental: España, sin citas para terapia y abusando de ansiolíticos

Desde la pandemia, las consultas de psicología no dan abasto ante la crisis de la salud mental. La demanda ha aumentado y faltan recursos. Hablamos con 4 expertas sobre la situación que está viviendo España.

Beatriz G. Portalatín

La pandemia ha puesto la salud mental sobre la mesa. Los problemas han aumentado y la demanda en las consultas es cada vez mayor. Pero también es cierto que la psicología se está normalizando: nos atrevemos cada vez más a pedir ayuda y eso de ir a terapia y al psicólogo está dejando poco a poco de ser un estigma o un tabú. Sobre todo, en las nuevas generaciones.

Sin embargo, no hay profesionales para tanta demanda. Faltan (demasiados) psicólogos en el sistema nacional de salud y muchas clínicas privadas tienen largas listas de espera para atender a la creciente demanda de estos últimos años. Mientras, los informes sitúan a España como el país que más ansiolíticos consume. Abonados al diazepam y las consultas de psicología colapsadas: ¿qué hacemos entonces? ¿Cómo podemos abordar esta situación?

Más demanda y listas de espera (en lo público y en lo privado)

«Debemos de decir que los problemas o trastornos mentales ya existían antes de la pandemia, de hecho los psicólogos ya veníamos advirtiendo y recalcando de los grandes problemas de salud mental que había en nuestra sociedad, pero nos costaba mucho que se les diera visibilidad o que hubiera una conciencia clara y real», afirma a laSexta.com Mercedes Bermejo, psicóloga y vocal de la junta directiva del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP).

Ya en la época prepandémica -explica esta experta-, por los ritmos de de vida tan vertiginosos que llevábamos, por la exigencia impuesta en todos los roles que desempeñamos, por la precariedad e inestabilidad laboral que ya existía y que afectaba especialmente a los jóvenes, por el mal uso y abuso que hacíamos de la tecnología, etc., ya estábamos viendo, precisamente, un aumento de casos de adicción a la tecnología, pero también de dificultades en las relaciones familiares y sociales, en la comunicación emocional y en general, mayores niveles de estrés y ansiedad. «De hecho, en mi centro de psicología ya teníamos una lista de espera importante que, lógicamente, con la pandemia se ha incrementado muchísimo», añade.

«Al final hemos creado una sociedad donde no es fácil mantener una buena salud mental, de hecho, antes de la pandemia ya la teníamos bastante dañada: el 25% de la población tenía un problema de salud mental. Eran muchísimos», asegura la Dra. en Psicología Silvia Álava, psicóloga y directora del Centro de Psicología Álava Reyes.

Pero sin duda, la pandemia ha hecho que los problemas aumenten (especialmente en los más jóvenes, donde ha habido un incremento de hasta un 25%) o que aquellos que ya estaban hayan dado la cara o se hayan amplificado: Tal ha sido el crecimiento que para evitar listas de espera, hemos tenido que contratar a cuatro psicólogos, tan sólo en mi área», insiste la experta.

La sanidad pública es otro cantar. «Ya antes de la irrupción del COVID-19, el sistema estaba muy colapsado, y la pandemia no ha hecho más que demostrarlo o poner de manifiesto que éste ya estaba muy (muy) justo de efectivos, que no había suficientes psicólogos para tanta demanda, y que se necesitaba -ahora más que nunca- aumentar la ratio. En España, en el SNS, existen 6 psicólogos por cada 100.000 habitantes y la media en Europa se sitúa en 18″, comenta Mayelin Rey, Dra. en Psicología, vocal del COP y psicóloga clínica del Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid). Casi el triple.

Pero ahora también, tras la pandemia, «los compañeros de la privada se han encontrado que, en general, la cita no es tan inmediata como antes», comenta también esta experta. De hecho, desde el COP -añade Bermejo- hemos detectado tal incremento que hemos visto un crecimiento de colegiados que han creado sus propios centro sanitarios.

Es el caso de Raquel Durán, psicóloga de Crea Sentido Psicología que creó y fundó este centro junto con dos psicólogas más. «Durante el confinamiento, nos dedicamos más a nuestro Instagram (@creasentido), un espacio dedicado únicamente a la psicología. De repente, vimos que empezamos a tener mucha demanda, que los seguidores aumentaron, que los usuarios nos reclamaban terapia online y ahí empezamos a trabajar un montón. La demanda empezó a crecer tanto que el pasado mes de octubre abrimos un centro presencial entre las 3. No ha pasado ni un año y hoy somos 8 psicólogos clínicos en el centro», cuenta Durán.

Los problemas que más se ven durante la pandemia son fundamentalmente «alteraciones del estado de ánimo, trastornos de ansiedad o trastornos asociados a situaciones traumáticas que no se han ido resolviendo y que se han ido complicando y están produciendo mayores problemas de salud mental», comenta Bermejo. «Que es fundamental que haya una sensibilización y un conocimiento de los grandes problemas de salud mental que está atravesando nuestra sociedad y que podamos disponer de todos los recursos y dispositivos para hacer frente a toda la demanda».

Más psicólogos y menos medicación

La escasez de psicólogos en la sanidad pública es uno de los motivos por los que España es el país que más ansiolíticos consume del mundo. «No hay recursos para tanta demanda», sostienen las expertas.

«Datos prepandemia ya apuntaban que España lideraba el consumo mundial de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes. Pero después de la pandemia, la cifra ha aumentado», afirma Rey. Según el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) publicado en 2021 señaló que España es el país que más benzodiacepinas consume (un grupo muy común de ansiolíticos). Los más vendidos: Valium (diazepam), Trankimazin y Orfidal. Según este documento, en 2021, un promedio de 110 españoles (por cada 100.000 habitantes) tomaron al menos una dosis al día de algún tipo de benzodiazepinas.

«Es cierto, no obstante, que vivimos en una sociedad que tiende a la automedicación, pero también es verdad que no hay suficientes recursos psicológicos en la sanidad pública para atender a toda la demanda«, afirma Rey. Por ello, lo más rápido para tratar el o los síntomas -que no el problema real- es recetar medicación. A falta de psicólogos y para no tener que esperar meses para conseguir una cita, éste es el recurso más disponible.

Pero así no solucionamos el problema que hay detrás: «Enmascaramos el síntoma pero no tratamos el problema, por ello es tan importante la terapia», sostiene por su parte Álava. «Los pacientes que realizan una terapia son valientes», añade Bermejo.

«Es cierto que la medicación es más rápida, pero también que no soluciona el problema real», insiste Bermejo. «Hacer un proceso de psicoterapia requiere de una capacidad y de una valentía que a muchas personas les asusta (por puro desconocimiento). La terapia te acompaña a entender qué es lo que te está ocurriendo y a tener los recursos, herramientas y estrategias (que quedarán de por vida) para poder gestionar este y otros problemas futuros. Porque éste es también un proceso de autoconciencia».

Y también es importante entender, no obstante, que la terapia no soluciona los problemas en dos o en tres sesiones. Que la mejoraría se nota mucho más tarde: «La solución a veces pasa por un recorrido con cierto malestar. Que para llegar a la solución, antes hemos tenido que recorrer un largo camino», mantiene Rey. De hecho, hay veces que salimos de una sesión y decimos: esta sesión sí me ha servido, pero para llegar a este punto hemos tenido que pasar por las sesiones anteriores.

Las cosas cambian: ir a terapia, cada vez menos tabú

Otra de las cosas que la pandemia ha puesto sobre la mesa es que cada vez hay más personas que se atreven a pedir ayuda y a ir al psicólogo. Que ya no hay tanto rechazo, tanto miedo o tanto tabú. Las emociones forman parte de nuestra vida, todos tenemos problemas y todos en algún momento podemos necesitar un acompañamiento profesional que nos ayude a superar los problemas.

«La pandemia ha hecho que vayamos todos en masa al psicólogo porque hay un motivo común. Y ese motivo ha hecho que mucha gente se sienta más libre de llamar para pedir consulta: no me siento tan raro ni tan extraño. Mucha gente que antes era resistente a empezar una terapia, ahora, por la mayor visibilidad que ha dado la pandemia a la salud mental lo ha facilitado», explica Durán.

Y una parte muy importante de esta mayor visibilización y por tanto, normalización la han tenido las redes sociales, algo que ha influido especialmente en los más jóvenes que son quienes más las consumen. «Muchos profesionales de la psicología están haciendo un trabajo de visibilización muy importante en redes sociales, también actores/actrices, influencers o personas conocidas están normalizando la terapia: hablan de que van al psicólogo de una forma muy natural y eso hace que la gente normalice mucho más el ir a terapia», añade la experta.

De hecho, según cuenta Álava, la llamada Generación Z (los nacidos después del 2000) dan mucha más importancia a la salud mental y tienen menos miedo o menos reparo a pedir ayuda. «Es curioso como antes la gran mayoría de los adolescentes que venían a consulta era porque sus padres los traían, ahora son ellos quienes piden venir al psicólogo. Poco a poco vamos naturalizando la importancia que tiene la salud mental. Va dejando de ser un estigma para convertirse en algo natural».

Igual que cuando nos duele un brazo vamos al médico, cuando se nos estropea el coche vamos al mecánico, pues cuándo tenemos un problema mental o una dificultad para gestionar nuestras emociones, vamos al psicólogo. Porque hay que explicar que «los psicólogos/as trabajamos con personas que tienen patologías de salud mental pero también con otras muchas personas que no llegan a cumplir criterios diagnósticos para decir que hay un problema de salud mental pero quieren mejorar su vida y tener estrategias para solucionar sus problemas», explica Álava.

Otro de los factores que ha facilitado que la gente vaya más a terapia, que pide ayuda es, según opina Durán, la terapia on-line: «El 70-80% de nuestros pacientes hacen terapia online. Hay personas que se sienten así más cómodas porque por ejemplo, no se tienen que desplazar una hora para ir a terapia o sencillamente, porque en casa se sienten más cómodos o más seguros. Y sin duda, la efectividad sigue siendo la misma que si la terapia es presencial: se pueden tener vínculos muy fuertes».

Las 3 soluciones para atender los problemas de salud mental

1. Más psicológicos clínicos en la sanidad pública

Es fundamental aumentar la ratio de psicólogos en la sanidad pública. Que haya más psicólogos en la Atención Primaria. «Lo más importante es saber que tenemos derecho a pedir ayuda y a recibirla, sobre todo en el Estado de Bienestar en el que estamos. Es importante tener ese recurso en la sanidad pública, que sea un derecho para cualquier persona y que no dependa de la clase social de cada uno. Que tengan a su disposición a un/a psicólogo/a y que no haya listas de espera de varios meses para conseguirlo», sostiene Bermejo.

De hecho y según el estudio PsicAP -un estudio desarrollado en 22 centros de salud de toda España- tal como informan desde el COP, «avala la eficacia de la terapia cognitivo-conductual transdiagnóstica en el tratamiento de los trastornos emocionales en Atención Primaria». Este trabajo -realizado con más de 1000 pacientes- ha mostrado que «enseñando a los pacientes a mejorar las situaciones con técnicas de relajación, restructuración cognitiva y con diferentes técnicas psicológicas, mejoraban incluso más que tomando ansiolíticos», explica Álava. Es por ello-insisten- que se necesitan más psicólogos en la Atención Primaria.

2. Más concienciación de la importancia de la psicología

Es importante tener más información sobre lo que es la salud mental, sobre lo que son los problemas más comunes y para ello es importante acudir a fuentes fiables y a especialistas seguros. Conocemos más sobre las emociones y sobre los problemas que de vez en cuando pueden aflorar. «Que sepamos diferenciar lo que es un malestar cotidiano de lo que supone una sintomatología y una patología. Y ante la duda, mejor acudir a un especialista», sostiene Rey.

Es clave que como sociedad le demos más importancia a la salud mental. Por ejemplo, explica Bermejo, «en otros países está mucho más integrada la figura del psicólogo, como una persona de apoyo que te acompaña puntualmente en situaciones personales de crisis para poder aportar las herramientas necesarias y sobrellevar las diferentes situaciones. De hecho, en Alemania la nota de corte para entrar en la carrera de psicología es la misma que para medicina. Son profesiones muy validadas y reconocidas en otros países. En España, como consecuencia de la pandemia se le está dando un mayor reconocimiento pero todavía queda camino».

3. Prevención: educar en emociones desde la infancia

Sin duda es la asignatura pendiente: hablar de emociones y saber gestionarlas desde la infancia. Que no se escondan, que no sean un tema tabú. «De hecho, desde pequeños nos enseñan a reprimirlas: no llores, no pasa nada, enseguida se pasa… Y no, es importante hablar y educar en emociones. De hecho, la formación del profesorado en esto es muy importante», explica Durán. Y por supuesto, y como es lógico, también en las familias, que son el primer modelo y referente de los pequeños.

Y es que es clave -añade Álava- hacer una prevención y promoción de la salud mental desde que somos pequeños/as. «Es fundamental educar a los niños/as en emociones, de hecho hay colegios que lo están empezando a hacer. Si yo les voy dotando de herramientas y técnicas, muchas de las situaciones estresantes de su vida cotidiana van a saber cómo afrontarlas. Van a ser difíciles y muy complicadas, porque el país de la piruleta no existe, y los problemas van a seguir existiendo, pero tener herramientas ayudará mucho mucho por ejemplo, a que el problema no se cronifique o minimizar la aparición de patología a nivel de salud mental», concluye esta especialista.

FUENTE: lasexta.com

El peligroso y oscuro cuello de botella en las consultas de salud mental

La mayoría de comunidades guardan silencio sobre listas de espera para salud mental

Por Sefi García

La mayoría de comunidades guardan silencio sobre listas de espera para salud mental. Imposible saber cuántos días hay que esperar para que te vea un psicólogo, que en algunas áreas llega casi al año. 40 días esperando una primera cita en psiquiatría en la sanidad publica de alguna comunidad. Las listas de espera pueden llegar al mes y medio en la sanidad privada y los expertos consultados por COPE consideran insuficiente el Plan de Salud Mental que acaba de aprobar el Gobierno.

Fundamental una atención rápida en la primera consulta

Si una cita se demora más de tres meses, puede suponer un empeoramiento que te lleve al ingreso hospitalario. Si tienes una crisis suicida, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”. Quien nos cuenta esto es Jonathan, un enfermo diagnosticado. Jonathan considera fundamental una atención rápida en la primera consulta, pero también en las sucesivas: seis meses han tardado en darle una a el de seguimiento. También de la rotación de los profesionales porque “te van cambiando de especialista y al final tienes que ir contando tu problema a uno tras otro”.

Gobierno y comunidades autónomas han aprobado recientemente una estrategia común para abordar la salud Mental. Prevé dotar de más profesionales a las comunidades autónomas, que todas elaboren un plan de salud mental, prestar atención al mundo del trabajo (origen de mucho sufrimiento psiquico), a la prevención del suicidio (el primer paso ha sido la creación del teléfono 024) y al consumo de sustancias estupefacientes.

El necesario cambio de mentalidad

Mikel Munarra, psiquiatra, miembro de la asociación española de Neuropsiquiatría celebra que por fin, haya una reacción política a un problema “que nosotros conocemos desde hace mucho tiempo”. Pero sostiene que “ahora hay que analizarlo porque “si damos soluciones simples a problemas complejos, podemos agravar situaciones”.Explica el profesional de la salud mental que aunque suene raro “es un tema demasiado importante para dejarlo en manos solo de los profesionales, y esta vez sí hay un interés y hay que verlo como algo positivo, hay ideas de como hacerlo, y también nos obliga a los profesionales a repensar cómo hacerlo. Es un desafío para todos”.

Por eso entiende el doctor Munarra que el plan puede quedarse corto. “Algo está pasando, y ya pasaba antes de la pandemia. La pandemia puede haber subrayado en fosforito algunos aspectos de este problema, pero sinceramente, y aunque soy un profesional de la salud y reconozco que hacen falta muchos más recursos, si solo nos quedamos con eso, nos vamos a quedar en un titular”.

Si no nos planteamos que el tema de la salud mental es un problema colectivo no se solucionará.

Para el psiquiatra, si no nos planteamos que el tema de la salud mental es un problema colectivo no se solucionará. “Tiene que ver con lo social, con lo afectivo, con la manera de acompañarnos unos a otros, con la esperanza que estamos dando, con el futuro que estamos ofreciendo Las iniquidades, las desigualdades, las discriminaciones, este tipo de cosas afectan a la salud en general. Notamos además que las situaciones continuas de crisis, la dificultad para planificar un futuro, esa falta de seguridad para tirar adelante una vida, hacen falta más personal, pero también un compromiso social colectivo”.

Y esto sirve igual, puntualiza, para la esquizofrenia y para paradigma de enfermedad mental grave, y para el sufrimiento de la persona que sabe que le van a desahuciar al día siguiente”. Los profesionales de la salud Mental tienen ahora, asegura un reto debido a estas evidencias, “tenemos que salir de este modelo reduccionista y darnos cuenta de que el sufrimiento psíquico es multifactorial, por decirlo así, y que a veces te empeñas en tratarlo desde el punto de vista biológico u ofrecer una opinión de experto, cuando lo que uno necesita son más apoyos en su medio, más recursos informales”.

El peligro de la saturación en las consultas de psicología

La primera barrera está en la consulta del psicólogo y la atención primaria. Las listas de espera para esta especialidad son un pozo oscuro del que nadie quiere hablar, ni siquiera hay psicólogos clínicos en todos los centros de salud. Y donde los hay la espera puede llegar casi al año para una primera consulta.

Silvia Álava es psicóloga. Asegura que el tiempo es fundamental para esa primera atención, porque las enfermedades psíquicas “no se curan por sí solas, no hace que desaparezca el problema, lo que hace es que el problema se agrave y en muchos casos que se cronifique. Por eso es muy importante ante los primeros síntomas poder iniciar el tratamiento, muchas veces incluso trabajando en la parte de prevención, no hace falta esperar a que cumplas criterios diagnósticos para poder y poder diagnosticas un problema grave de salud mental para poder tener acceso a este tratamiento”.

La falta de datos y de diagnóstico dificultan encontrar posibles soluciones

No todas las comunidades autónomas han hecho públicas las lista de de espera en Salud Mental. Las que lo han hecho, solo consignan la que existe para la primera consulta con Psiquiatría. La falta de datos y de diagnóstico dificultan encontrar posibles soluciones a ese oculto cuello de botella que puede tener consecuencias muy graves, como te hemos contado: desde acciones irreversibles hasta el empeoramiento o la cronificación de patologías. España es el país del mundo donde más ansiolíticos se consumen. Los expertos nos dicen que tiene que ver con la facilidad para acceder al menos a una receta. Las “pastillas para no soñar” que diría Sabina, son un parche temporal para adormecer el dolor emocional que atenaza a nuestra sociedad. Algo está pasando en esta sociedad, reflexiona Mikel Munarra. Conviene reflexión.

FUENTE: cope.es

«La salud mental de la sociedad está muy tocada» Colaboración con OKDiario

Silvia Álava
Silvia Álava, psicóloga. @SilviaÁlava

Psicóloga sanitaria y educativa. Silvia Álava (Valladolid, 1979) asegura que, a pesar de haber mejorado mínimamente la percepción social de patologías como la ansiedad o la depresión, aún hay estigma alrededor de la salud mental. “Por desgracia, hay un sector de la sociedad o hay determinadas personas que creen que este tipo de enfermedades son un síntoma de debilidad o que es algo que te has buscado y en absoluto es así”, añade.

Álava, que opta a estar entre el Top 100 de Mujeres Líderes de España por su amplia labor de divulgación de su especialidad psicológica relacionada con la educación, relata también que la pandemia ha dejado una sociedad “muy tocada” y muy divorciada. “Hemos observado más separaciones, el confinamiento ha sido lo mismo que unas vacaciones muy largas y muchas parejas se han dado cuenta de que su matrimonio no funcionaba”, aclara.

¿Sigue siendo la salud mental un tema a esconder?

Hemos mejorado bastante y nos atrevemos cada vez más a decir si nos pasa algo o tenemos algún problema a nivel de salud mental, pero lo cierto es que aún no lo hemos normalizado. Sí que decimos si tenemos una gripe, pero aún no nos atrevemos a comentar que tenemos un trastorno de ansiedad, del estado del animo o depresión. Está ahí ese estigma porque, por desgracia, hay un sector de la sociedad o hay determinadas personas que creen que este tipo de enfermedades son un síntoma de debilidad o que es algo que te has buscado y en absoluto es así.

La otra parte, además de la poca normalización de la que hablas, es el altísimo repunte del consumo de ansiolíticos y antidepresivos. ¿Muchos fármacos y pocos psicólogos?

El problema es que tenemos un modelo muy medicalizado. ¿Y qué pasa? Que los que están absorbiendo los problemas de salud mental son los profesionales de la Medicina Primaria y ésta no puede hacer una terapia psicológica, y tampoco se remiten todos los casos a Salud Mental. Entonces, lo que están haciendo es recetar ansiolíticos y antidepresivos que, ojo –advierte–, en algunas ocasiones son necesarios, no vamos a decir que no; pero, claro, también tenemos que hacer una terapia que nos ayude con técnicas de control de la ansiedad, el manejo de las emociones o con herramientas que nos ayuden a comprender qué es lo que nos pasa, por qué nos sentimos así y, sobre todo, cómo manejarlo.

¿Entonces?

Al final la medicación, por decirlo así, hace que me pueda sentir un poco mejor, pero no me enseña técnicas que me permitan regular mis emociones cuando tengo una crisis de ansiedad, un ataque de ira o un trastorno del estado de ánimo. Y me refiero sobre todo a estas patologías de salud mental porque en estos momentos están disparadas, es lo que más estamos viendo con la pandemia, aunque habría más, claro.

¿Hay repunte de visitas a las terapias psicológicas a raíz de la pandemia?

Creo que todos los que trabajamos en salud mental te vamos a decir lo mismo. En este momento, de verdad, la salud mental de la sociedad está muy tocada, el equilibrio emocional tras un año de pandemia no se ha recuperado porque no hemos vuelto a hacer lo que hacíamos, no lo hemos dejado olvidado en un cajón. Hemos regresado a una realidad en la que el virus sigue en la calle y con un montón de medidas restrictivas, por eso, las estrategias que teníamos y que nos ayudaban a regularnos emocionalmente las hemos perdido.

Pasamos a los niños. No sé, la verdad, si es más sencillo parirlos o educarlos, Silvia.

(Reímos)

¡Ambas cosas son complicadas! Pero, la educación comienza en el minuto cero y termina al final de nuestra vida. Es un proceso muy constante en el que, además, hay que intentar hacerlo de una forma correcta y ¡hacerlo siempre!

Ahora que hay tantos tipos de educación, ¿Cómo saben los padres que la que eligen es la correcta y no están perjudicando al niño? La educación de antes no es la de ahora.

Lo más importante siempre es observar a los niños, María. Ver qué hacen, cómo reaccionan, ver qué pasa en casa para saber lo que tu hijo necesita. No hay modelos buenos y malos, sino que debemos atender a las necesidades de los niños. A las fisiológicas, por supuesto no se las podemos negar, aunque últimamente con la crisis sanitaria hay algunos niños que no lo están pasando bien. Pero, sobre todo, debemos atender a las necesidades emocionales porque, a lo mejor, no sé, tienes dos hijos y cada uno de ellos tiene necesidades diferentes. Por eso, aunque tú te puedas empeñar en que te gusta este o el otro sistema de educación, a tus hijos puede que nos les valga o no les vaya bien y debemos hacer adaptaciones.

«Haz lo que yo diga y no lo que yo haga», la típica frase de padres cuando te mandan algo y les reprochas que ellos sí lo hacen. Supongo que el modelo de observación en casa también es importante, ¿no?

¡Fundamental! Es fundamental. Ellos observan lo que tú haces, así que muchas veces las respuestas a los problemas las vamos a tener en la actuación que están teniendo los padres. Muchas veces, sin quererlo, pensamos que lo estamos haciendo muy bien y en absoluto es así. Quizá, insisto que sin querer, estamos reforzando cosas que no debemos o ciertos comportamientos que creemos que son una llamada de atención de los niños, pero hay un mensaje detrás que debemos leer.

Con respecto a la disciplina positiva, que se basa, entre otras cosas, en la comunicación y el razonamiento con los niños. Vamos a ver, ¿es posible eso? Pregunto.

Claro que sí. Con los niños hay que razonar muchísimo, el caso es que debemos saber el momento en el que debemos hacerlo. Es decir, ¿debemos hacerlo en el momento álgido de la pataleta? No, claro que no. Todos debemos calmarnos, los niños y los adultos, pero cuando todo ha pasado debemos hablarlo y explicar qué ha pasado y las razones por las que se ha armado. Hay que razonar mucho, la clave es elegir muy bien momento. Cuando hay estallido emocional, mejor no hacerlo porque sufrimos un secuestro emocional y vamos a decir algo de lo que después nos arrepentiremos.

Otra consecuencia de esta pandemia, además de los problemas económicos y la ansiedad, que en muchas ocasiones son dos conceptos indisolubles, han sido los divorcios. ¿También percibís aumento de separaciones?

Claro, es que esta pandemia ha sido como unas vacaciones largas en las que muchas parejas se han dado cuenta de que su matrimonio no funciona y ha habido un ascenso de las separaciones. Y, además, también observamos que muchas parejas no se separan porque económicamente no pueden mantener dos casas, así que siguen viviendo juntos pero no están bien y los niños lo ven. En este sentido, el principal problema que observamos es que los niños viven en un ambiente de hostilidad, de agresividad, en un ambiente donde se falta al respeto.

Y entonces, ¿qué les decís?

Les aconsejamos que es mucho mejor que los padres se separen antes de seguir en ese ambiente. Aunque, claro, el problema es que también se dan algunos casos en los que la hostilidad sigue a pesar de la separación donde, además, se usa a los niños para herir al otro.

¿Y los niños cómo gestionan esto?

A ver, vemos un poco de todo, pero algunos tienen trastornos del estado de ánimo, están un poco tristes o también muestran estados disruptivos, es decir, se empiezan a portar mal como llamada de SOS diciendo: “Estoy en un ambiente que no quiero, que no me gusta”. A veces el niño te monta el numerito, pero hay que pensar que el niño no sabe decirte que no está bien.

Los niños miran el modelo que tienen en casa, en definitiva.

Claro, si tú lees, ellos leerán; si tú gritas, ellos gritarán. Unos padres totalmente sobrepasados no pueden ayudar a sus hijos a regular sus emociones, eso es así. No es que no quieren atender las emociones de sus hijos, es que muchos padres no están atendiendo ni las suyas propias.

¿Qué pasa si tu hijo varón te ve que te pintas las uñas y te pide que se las pintes a él? Seguro que hay padres que les dicen que eso es cosa de niñas, ¿o no?

Claro, no pasa nada por pintarles las uñas. Pero, ojo, hay que prepararles también para la sociedad en la que vivimos. Me explico: si en un momento dado el niño quiere ir con las uñas pintadas, tendré que explicarle y darle herramientas para que en un momento dado, si alguien le dice algo, sea lo suficientemente seguro para que no se hunda. Hay que trabajar por la igualdad, por supuesto, pero también debemos dotar a los niños de la seguridad para que vayan en contra de lo que socialmente es lo típico.

Al final, hablando contigo me doy cuenta de que lo más importante…

¡Es el sentido común! Y de esto andamos últimamente un poco justos. Continuamente se nos olvida que esto es lo más importante y esto es el problema, no nos damos cuenta de que hay cosas que no podemos hacer.

¿Estamos criando a niños seguros, pero también pequeños Napoleones?

¡Claro! Es que, cuidado, podemos fomentar su seguridad, pero insistiendo en lo importante que es no imponer. Puedo decir qué quiero y qué pienso, pero respetar siempre. Todos tendemos a provocar emociones en los demás, si provoco emociones negativas lo más probable es que no quieran hacer nada conmigo. Sentido común una vez más.

@MaríaVillardón

FUENTE: OkDiario.com