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¿Cómo guiar a tus hijos adolescentes en el uso seguro de las redes sociales?

¿Tienes hijos adolescentes y te preocupa el uso que puede hacer de las redes sociales? No desesperes, aquí te mostramos una serie de recomendaciones que puedes usar para guiarlos de forma segura y responsable

  1. Establece un espacio abierto para que tus hijos compartan contigo sus experiencias en las redes sociales, sin miedo a juicios
  2. Enséñales sobre privacidad en línea, cómo detectar información falsa y cómo evitar riesgos como el ciberacoso
  3. Acuerda reglas sobre el tiempo en las redes sociales y la importancia de desconectar durante momentos familiares y de estudio
  4. Mantén un seguimiento de sus actividades en redes sociales para estar al tanto de su seguridad
  5. Anima a tus hijos a desarrollar hobbies y actividades que no dependan de pantallas

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¿Y si no hubiera redes sociales?

¿Y si….? – ¿Y si no hubiera redes sociales?

¿Qué haríamos sin las redes?

Pues tener más tiempo, entre otras cosas… es una de las conclusiones a las que llegamos en este podcast de RNE del espacio ¿Y Si…?

Y los niños creen que no pasaría nada, ¿o sí?

Escúchalo ahora.

Formación a las familias sobre el uso de móviles y redes sociales en Aragón

Más de un centenar de progenitores acudieron a la charla ofrecida por la doctora en psicología clínica y de la salud Silvia Álava. 

El Departamento de Educación ha iniciado este miércoles un ciclo de formación a familias y lo ha hecho con el uso de los móviles y las redes sociales como protagonista. Más de un centenar de familias han seguido la charla de Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud por la Universidad Autónoma de Madrid.

La directora general de Política Educativa, Ordenación y Educación Permanente, Ana Moracho, ha sido la encargada de dar la bienvenida a todas las familias, antes de pasar la palabra a la especialista. La ponencia ha comenzado con una radiografía del uso de móviles por parte de niños y adolescentes en nuestro país. Según los datos aportados, procedentes de un reciente estudio de Unicef, la edad media de inicio en el uso de teléfonos móviles es de 10,96 años. Uno de cada cuatro tiene acceso a datos ilimitados. El 97% de adolescentes utilizan las redes sociales a diario y el 83,5% tienen perfiles en tres redes sociales o más.

A lo largo de dos horas, Silvia Álava ha abogado por un acompañamiento digital de las familias para evitar los riesgos que conlleva el mal uso o abuso de las tecnologías y redes sociales. Y ha advertido sobre el acoso, el ‘sexting’, el ‘grooming’, los retos virales y las autolesiones, así como la ‘dark web’. Ha abordado, además, el síndrome de abstinencia y los efectos en el neurodesarrollo y la salud mental de niños y adolescentes, con una menor empatía, por ejemplo, –por la falta de relaciones cara a cara-, y una mayor frustración y victimismo –ante la idílica e irreal imagen que se transmite en las redes-. 

FUENTE: heraldo.es

El reto de controlar a los menores que se exponen en redes para hacer publicidad

El ‘boom’ de los ‘influencers’ de 10 años: Una nueva generación de niños ‘influencers’ acumula millones de visualizaciones en redes sociales. Hablamos con expertos sobre el impacto que puede tener en ellos esta sobreexposición a internet

Por LUCÍA FRANCO

Algunos de los niños influencers de la generación Alpha, nacidos después del 2010, tienen más millones de dólares en el banco que años de vida. Se han vuelto mundialmente famosos en plataformas como TikTok porque a su corta edad hablan, se maquillan y bailan en las redes como si fueran los influencers que han crecido imitando. Como muestra, un botón: la última tendencia que han protagonizado es la de los Sephora Kids. Esta ha llenado las redes de videos en donde salen cientos de niñas de 10 años que han arrasado con los productos de maquillaje de la marca para después hacer rutinas de skin care (cuidado de la piel)con sus seguidores.

Clasificación anual de youtubers mejor pagados

La revista Forbes publicó en septiembre la clasificación anual de youtubers mejor pagados del año en todo el mundo. En la lista destaca Ryan Kaji, que a sus nueve años se ha hecho viral haciendo reseñas de juguetes. En 2023 tuvo ganancias de 35 millones de dólares gracias a sus 36 millones de seguidores. Su familia ha convertido su influencia en las redes en una empresa llamada Ryan’s World, que vende juguetes, juegos de mesa y ropa. Supera a reinas de las redes como Chiara Ferragni y Monet McMichael.

La española Cintia López Narváez, de 36 años, es creadora de contenido desde hace 12. Empezó primero haciendo posts de moda en un blog y después migró a Instagram en donde enseñaba los conjuntos que se ponía para ir a trabajar. Sin embargo, cuando nacieron sus hijos, decidió dar un giro a su estrategia y cambiar su contenido: ahora su canal gira en torno a la maternidad y niños. “La verdad con este tipo de contenido me va mucho mejor, mi comunidad ha crecido mucho”, explica. Su hijo Jorge, de seis años, ha protagonizado campañas para marcas junto con su madre desde antes, incluso de poder recordar que las ha hecho.

Voluntariamente

Su madre asegura que lo hace voluntariamente: “Primero le pregunto si le apetece, y lo hacemos siempre como si fuera un juego”. López ya ha perdido la cuenta de todas las marcas con las que ha trabajado, pero recuerda que desde los pañales hasta la habitación de los niños fueron colaboraciones.

Por imitación, el hijo ha aprendido de la madre y ya se graba imitando lo que le ha escuchado decir a López mil veces: “Seguidme, darme like y no olvidéis activar las notificaciones”. López cree que dentro de poco Jorge también tendrá su propia cuenta de creador de contenido. No ve ningún problema: “Para ellos es normal porque toda su vida han estado en contacto con las redes, nosotros lo tuvimos que aprender”.

Generación Alfa

Según el estudio publicado por GWI Generación Alfa: el panorama real, la generación Alpha tiene influencia y poder adquisitivo más allá de su edad en Estados Unidos. “Un tercio de los jóvenes de 12 a 15 años tienen una cuenta bancaria o de ahorro a la que pueden acceder”, reza el estudio. En el texto, los investigadores concluyen que estos niños también tienen más conciencia social a una edad temprana y que se van a convertir en consumidores de grandes marcas más rápidamente.

Según el Instituto Nacional de Estadística, a los 11 años la mitad de los niños españoles ya tienen un móvil. Esta proporción crece hasta el 93,3% cuando los menores alcanzan los 15 años. Los niños han visto que es posible volverse millonarios solo con una pantalla en la mano, y esto ha hecho que cada vez menos de ellos quieran ser doctores o abogados cuando sean mayores: sueñan con ser youtubers, influencers streamers. Así se puede ver en una encuesta de Adecco en la que preguntó a casi 2000 niños de entre los 4 y 16 años qué querían ser de mayores.

Es el resultado de mucho tiempo de visualización.

Un informe de Datareportal de 2022 cifra en dos horas el tiempo que cada usuario pasa de media en España en redes sociales viendo reels, stories en TikTok e Instagram. “Sin duda, los más jóvenes son los que más horas pasan pegados a las pantallas, que de alguna manera terminan educando a los niños”, asegura la psicóloga Silvia Álava, autora del libro Queremos hijos felices. “Las personas a las que los niños siguen en redes sociales muestran muchas veces realidades inalcanzables con las cuales ellos se comparan: el cuerpo, los lujos y la alimentación podría afectarse por la sobreexposición a las redes de una forma no sana”.

Relacionar la felicidad la imagen física idealizada

El problema es relacionar la felicidad con esa imagen física idealizada, porque eso solo lleva a la frustración. Investigaciones de Facebook filtradas en 2021 han demostrado que las redes sociales influyen en el estado anímico de los más jóvenes. “Más del 40% de los usuarios de Instagram aseguró no sentirse atractivo mientras usaba la app”.

Lorena González, CEO y psicóloga de Serena Psicología, una clínica que se centra en el bienestar de las mujeres, ve cómo a su consulta llegan todos los días madres preocupadas por sus hijos y las redes sociales. “Tenemos muchos ejemplos de niños que fueron famosos muy jóvenes protagonizando películas, y hemos podido ver también cómo a esa edad no entienden que ese refuerzo que da la fama no es real y que tener millones de seguidores no es nada definitivo. El síndrome del juguete roto ahora se traslada a los jóvenes influencers que viven por los likes de sus publicaciones”, asegura la experta. Su opinión sobre el nuevo fenómeno es rotunda: “No podemos normalizar el tener a niños de 10 años trabajando como influencers. Debería estar penalizado”.

Padres y madres figuras de referencia

El fenómeno viene de lejos. Los niños de la generación Alpha, explican los expertos consultados, han interiorizado lo que les han enseñado desde que estaban en la barriga sus madres millennials, que han documentado en sus redes la vida de sus hijos desde el momento del parto, algunas incluso antes. “Los niños aprenden lo que les enseñamos. Somos sus modelos. Si los padres normalizan esta sobreexposición a las redes, para ellos es normal que sea así, aunque todavía no sepamos las consecuencias de esto”, afirma González. Sheila Tabernero, de 42 años, lleva la cuenta de Instagram Palabra de madre, que tiene 58.300 seguidores y se centra en planes de ocio familiar. Empezó en el 2012, cuando se quedó embarazada de su primer hijo haciendo un blog contando su experiencia con la maternidad. Poco a poco fue evolucionando, y cuando llegó el segundo hijo empezó a hablar no solo del embarazo, pues se centró más en temas de ser madres y la familia. “Entre en este mundo de creadora de contenido y las marcas me empezaron a contactar y ahí empezamos a hacer colaboraciones toda mi familia y yo”, asegura Tabernero, que está representada por la agencia de influencers SP Talents.

La normalidad

Tabernero explica que desde que sus tres hijos nacieron siempre han aparecido en sus redes. “Para ellos es lo normal”. A medida que han ido creciendo, sobre todo con el mayor de 11 años, he intentado ser cada vez más cuidadosa con su imagen”, afirma. Aunque sus videos la mayoría son de viajes en familia, en donde se muestran en situaciones muy naturales, cuenta con la opinión de los niños. “Siempre les pregunto antes de publicar si están de acuerdo con el contenido en el que van a salir. En mi casa hay peleas entre mis hijos por salir en mis videos y colaborar con las marcas. Si fuera por mi hijo mayor, Ares, él ya tendría su propio canal de Youtube hace un par de años, pero yo todavía no quiero”, asegura.

Para la directora de Capital Psicólogos, María Padilla, esta generación va a traer consigo un cambio de paradigma: “Es una generación que vive en un mundo dominado por las tecnologías digitales. Son niños que nunca han conocido un mundo sin internet, teléfonos inteligentes y tabletas”.

Crecimiento exponencial

El experto en redes sociales José Alvargonzález y director de Digitalvar acude a los datos para explicar lo que ocurre: “TikTok ha experimentado un crecimiento exponencial en usuarios jóvenes. Estadísticas recientes indican que un porcentaje considerable de su base de usuarios está compuesto por menores de 16 años, pasando en promedio una cantidad significativa de tiempo en la plataforma cada día”. Por esto tiene un coste: “Es crucial considerar el impacto de las redes sociales en el desarrollo infantil. Estas plataformas pueden fomentar la creatividad, la expresión personal y habilidades comunicativas en los niños, pero, por otro lado, existen riesgos asociados como la exposición a contenidos inapropiados, problemas de autoestima y presión por mantener una imagen pública idealizada”.

Falta de regulación

En este contexto, la falta de regulación laboral del contenido hecho en redes sociales por menores y el poco cumplimiento de las normas existentes hace que estos niños puedan pasarse horas grabando videos monetizados: “Si estos mismos chicos, de 10 años, fueran camareros en vez de influencers estarían inmediatamente sancionados por el Ministerio de Trabajo”, asegura el experto. Según un estudio llevado a cabo por la Sociedad Española de Pediatría “el uso de la imagen del menor en la publicidad que se vehiculiza a través de internet es inadecuada en dos de cada tres anuncios. Dicho mal uso del menor suele objetivarse en la representación del mismo de forma estratégicamente no justificable, y favoreciendo valores no positivos o que favorecen situaciones de desigualdad”.

Configuración necesaria

Desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad apuntan a que los padres también deben trabajar para que sus hijos eviten la la publicidad personalizada en redes. Deben organizar la “configuración de anuncios de las principales redes sociales así como utilizar las opciones para reportar o denunciar aquellos anuncios que no nos parezcan apropiados. Además, es muy importante que los menores no den datos personales sin el asesoramiento de un adulto responsable, ni aunque parezca un simple sorteo sin importancia”, algo muy habitual en Instagram y TikTok. Por otro lado ven esencial, “limitar los tiempos de uso de pantallas, a fin de reducir el número de horas en las que van a encontrar publicidad, y por lo tanto reduciendo el número de contenidos comerciales que van a consumir”.

FUENTE: elpais.com

Family Game, iniciativa de Movistar y Malasmadres para el uso responsable de los videojuegos

Movistar y el Club de Malasmadres han puesto en marcha el proyecto Family Game, una iniciativa para acompañar a las familias a hacer un buen uso de la tecnología y de los videojuegos en casa, y con ellos hemos colaborado.

Os dejo el vídeo del evento en el que tuve la oportunidad de participar:

Qué es el ‘sharenting’ y cómo puede afectar a tus hijos que compartas fotografías suyas en redes sociales

Desde simplemente compartir una fotografía de tu bebé en tu cuenta, hasta influencers que ganan dinero compartiendo cada detalle de su vida en familia, el sharenting es una práctica popular en la era digital que tiene consecuencias para los menores. 

Por Magdalena Torga.

Menores de tres años con miles de seguidores de Instagram, padres y madres influencers ganándose la vida compartiendo momentos diarios (y privados) de su vida en familia, o tu amigo de toda la vida publicando una foto de su recién nacido en las historias de Facebook. A A todo ello se le denomina sharenting, una práctica propia de la era de las redes sociales en la cual los progenitores documentan y comparten en sus redes sociales momentos de las vidas de sus hijos e hijas.

El sharenting,

Un término construido en inglés con las palabras share (compartir) y parenting (paternidad), es un comportamiento extendido entre las nuevas generaciones, uno al que la mayoría no le ve maldad alguna, pero que puede traer peligros y consecuencias para los menores de edad expuestos. Nace de la necesidad humana de compartir y socializar, pero se vuelve peligrosa si no se tiene cuidado ni control sobre las personas que acceden al contenido.

“Internet se ha convertido en un escaparate en el que absolutamente todo se convierte en un producto, incluidas las personas”, afirma Irene Montiel, psicóloga jurídica. La experta explica que hay dos formas de hacer sharenting: una privada y respetuosa con autorización de los hijos y con un entorno controlado; y otra “pública, negligente y no consentida, que ofrece el contenido a cualquier persona que quiera asomarse a tu vida”.

Maternidad, lifestyle, care and gym

El último tipo de sharenting es uno que ha tomado gran fuerza en la última década, con creadores de contenidos que se dedican a compartir momentos familiares íntimos en las redes. Por ejemplo, Estefi Unzu (@Verdeliss), quien define su contenido como “Maternidad, lifestyle, care and gym”, acumula más de 2.12M de suscriptores en Youtube, y 1.4M de seguidores en Instagram. Vídeos como “Primer día de colegio de Miren” y “7 hijos y un recién nacido” acumulan más de 500 mil visualizaciones. Mientras, “El Parto en casa de Deva” llega a los 1.2 millones de vistas.

Un verdadero éxito de audiencia, que de acuerdo a la psicóloga Silvia Álava, se atribuye a la necesidad de valorar lo que otros hacen en familia. “Hay seguidores que lo hacen desde un punto aspiracional de ‘me gustaría ser como esta persona’, y otros que lo hacen por el tradicional cotilleo”, añade la también escritora.

Para Montiel, el consumo de este contenido en muchas ocasiones se mueve por la curiosidad o la necesidad de comparar nuestras vidas con los demás, pero advierte que “también hay personas que buscan activamente en las redes imágenes de niños y niñas con las que poder satisfacer sus deseos sexuales, aunque las imágenes no tengan ese tono”.

Una generación víctima del oversharing

La sobreexposición ha llevado a la generación actual de niños a tener infancias más públicas que nunca antes. Otra consecuencia del sharenting es la huella digital no consentida que crean los padres sobre sus hijos, especialmente si se hace un uso de las redes sociales irresponsable. Los menores pueden crecer y no estar de acuerdo con su presencia en redes, ya que el oversharing es un acto no consentido en la mayoría de los casos.

“Los padres no son realmente conscientes de los efectos que puede tener a nivel familiar”, explica Álava, que añade que un menor puede autorizar el uso de sus fotos, pero que es realmente responsabilidad de los adultos entender que la privacidad de ellos es sagrada. “Ha habido menores muy expuestos en redes sociales que al alcanzar la mayoría de edad han pedido a sus padres que eliminen el contenido”, concluye la psicóloga.

Las expertas destacan las consecuencias que pueden tener en la dinámica familiar una práctica irresponsable del sharenting. “Puede tener efectos sobre el bienestar emocional y psicológico de los menores, generando tensiones y conflictos con los padres y madres”, argumenta Montiel, que añade que, a nivel interno, los niños pueden ver afectada su autoestima o les puede generar cierta ansiedad social.

El mito del sharenting responsable

Entonces, ¿hay una forma realmente responsable de compartir contenido sobre tus hijos en redes sociales? Para Álava, la forma más segura de compartir el contenido familiar es no hacerlo a través de redes, sino hacerlo solamente con personas de tu círculo cercano y de confianza. “Es interesante pararnos y preguntarnos si realmente el resto de la humanidad necesita tener una foto de mi hijo o hija”, añade Silvia y recalca que la información y privacidad de los menores debería ser sagrada.

Desde la perspectiva de Irene Montiel, no hay forma de compartir contenido familiar de forma responsable, ya que “toda la información que se sube a la red es susceptible de acabar en manos de personas malintencionadas o empresas con intenciones puramente económicas”. Eso sí, la psicóloga jurídica añade que hay formas de hacerlo mejor utilizando canales cifrados de extremo a extremo, como WhatsApp, solicitando siempre el permiso de los menores y compartiendo solo con personas cercanas.

FUENTE: compromiso.atresmedia.com

¿Cómo evitar que nuestros hijos se queden enganchados a las pantallas?

Los menores pasan cada vez más tiempo delante de las pantallas, son casi unas 4 horas diarias repartidas entre televisión, redes sociales y videojuegos… lo que trae consigo ciertos riesgos de adicción, además de la consecuente falta de ejercicio físico y sedentarismo…

Te cuento algunos consejos a la hora de poner normas y límites en el uso de las pantallas dentro del entorno familiar.

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Crema antiarrugas para los que no tienen arrugas

En este reportaje de Crónica 24/7 te hablamos de otro fenómeno relacionado con el uso, sin control, de las redes sociales entre los adolescentes. El «skincare», el cuidado de la piel que es conveniente entre los adultos, puede suponer un problema para los menores que lo usan porque lo ven en Tiktok.

La experta en cosmética Ana Adrián, el dermatólogo Juan García y la psicóloga Silvia Álava nos cuentan como niñas y adolescentes de entre 12 y 18 años, enganchadas a los videos virales de las influencers, están empleando productos que pueden dañar su piel y además minan su autoestima.

¿Sabes cómo puede afectarte la dismorfia corporal por el uso continuado de filtros en tus fotos?

¿Sabes lo que es la dismorfia corporal? ¿Qué opinas sobre el uso de filtros en las fotos de las redes sociales? No te pierdas este vídeo si quieres saber cómo puede afectarnos y cómo evitar sus consecuencias.

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Jóvenes y discursos de odio en redes sociales

Basta con dar un vistazo a las diferentes redes sociales para comprobar cómo los discursos de odio se han instalado en ellas, siendo algo que afecta a toda la sociedad y, en especial, a los jóvenes.

Como sociedad hemos avanzado mucho en la defensa de los derechos sociales y en la aceptación de las minorías. Sin embargo, todavía queda mucho por realizar, y los discursos más polarizados los tenemos en las redes sociales. Estas permiten volcar nuestros odios, nuestras frustraciones y nuestros instintos más viscerales sin apenas consecuencias. De hecho, las voces más críticas y extremistas se esconden tras el anonimato, no muestran su nombre ni su rostro.

¿Por qué cada vez hay más jóvenes que fomentan los discursos de odio en las redes?

Y precisamente el no poner rostro, junto con el hecho de no tener a la persona delante, hace que se produzca una despersonalización que provoca que digamos o escribamos comentarios que seguro que no seríamos capaces de realizarlos cara a cara. Es una situación a la que sucede dentro de un campo de fútbol, donde la impunidad de la muchedumbre arropa los comportamientos más antisociales…

El hecho de interactuar con una pantalla hace que se nos olvide que detrás hay una persona de carne y hueso, que, como todos, siente emociones, y que determinados comentarios pueden herir sus sentimientos. Sin embargo, esto se nos olvida y por eso en una red social se dicen cosas que rara vez se atreverían a decir si tuviésemos a la persona enfrente.

Además, las ideologías más intolerantes encuentran un espacio en las redes sociales, donde generan una cultura de odio, con insultos, lenguaje agresivo, y falsas acusaciones contra las minorías, o los derechos humanos. No se trata de opiniones en contra, o puntos de vista diferentes.

Este tipo de discurso se basa en el desprecio, la animadversión y el deseo del mal ante una colectividad entera. E Internet les ha dado un altavoz visible y la posibilidad de conectar con personas que pueden pensar parecido, o que sienten tanta rabia y tanto malestar que necesitan buscar culpables contra los que cargar por su mala suerte o su frustración. Con la “democratización” de las comunicaciones a través de las redes sociales, cualquiera puede verter su opinión, y convertirse en algo viral llegando a millones de usuarios.

¿Qué tipo de mensajes utilizan?

Si analizamos este tipo de mensajes, veremos que es raro que se basen en hechos objetivos o en teorías que permitan avalar su discurso. Se trata de opiniones, la mayor parte muy polarizadas, que destilan odio hacia un colectivo, que a su vez es el supuesto culpable de muchos de los males que sufrimos.

¿Cuánto de cierto tienen estos mensajes? Nada, el problema es que no están dirigidos a convencer desde la razón, sino que su objetivo es dañar a la persona o al colectivo que esta persona representa y conseguir adeptos a la causa, gente que siente un gran malestar y necesita buscar culpables a los que atribuir el mismo, en lugar de ahondar en la causa y ver qué es lo que ellos pueden hacer para solucionarlo.

¿Por qué encuentran adeptos entre la gente joven?

El desencanto está presente entre la gente joven. La incertidumbre sobre su futuro, el alto coste del nivel de vida, las dificultades de acceso al mercado laboral y un sinfín de factores hace que haya un porcentaje importante de la población sufriendo y pasándolo mal. Muchos de ellos harán todo lo posible por mejorar y salir adelante.

Sin embargo, una minoría serán un blanco fácil para que cale en ellos estos discursos, que permiten volcar la frustración y los problemas en los demás, fomentando una actitud de buenos y malos. Nosotros somos los buenos, las víctimas, y la minoría contra la que van dirigida los ataques son los culpables de nuestros males.

El hecho de no ver todo tipo de perfiles y seguir en las redes solo a personas con ideologías y discursos parecidos a nuestra forma de pensar, hace que cueste mucho más empatizar, tanto a nivel emocional (siendo consciente de las emociones que este tipo de mensajes pueden generar en los demás), como a nivel cognitivo (entiendo que se puede tener un punto de vista diferente al nuestro).

Además, de producirse un sesgo de confirmación, es decir, atender única y exclusivamente a las opiniones que concuerdan las ideas previas y que encajen sin dificultad en el sistema de creencias de la persona. Sesgo que se ve reforzado por las propias redes sociales que nos muestran perfiles y publicaciones similares a aquellos que más vemos o consultamos.

Al ignorar otras ideas posibles, y solo seguir cuentas con el mismo ideario, puede generar la falsa ilusión, de que ellos son quienes tienen la razón, dado que obvian escuchar ideas contradictorias. Además, el sentimiento de pertenencia a un grupo también es muy valorado en ciertos rangos de edad.

Por otro lado, como sociedad, no estamos trabajando un pensamiento crítico con los jóvenes que les haga menos manipulables a este tipo de discursos. En el caso de las redes sociales, falta formación para que la sociedad aprenda a discriminar que fuentes son fidedignas, se basan en hechos y en estudios constatados con suficiente evidencia empírica y a distinguir entre lo que es un hecho y una opinión. En definitiva, para hacer un buen uso de las redes sociales.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

A nivel de sociedad hay que fomentar el pensamiento crítico y formar en el correcto uso de las tecnologías. Sin embargo, también es necesario trabajar el autocontrol y la autorregulación a nivel personal. Antes de colgar algo en las redes sociales es necesario pararse a reflexionar:

  • ¿Estoy teniendo en cuenta las emociones que este comentario puede generar en los demás? ¿Podría herir a alguien?
  • ¿He valorado que otras opciones de respuesta existen? ¿Realmente las cosas tienen que ser como yo lo digo o existe otra posibilidad?
  • Si yo fuese la persona a la que estoy contestado, o perteneciese a dicho colectivo, ¿Cómo me sentiría ante este tipo de comentarios?

En definitiva, se trata de dejar espacio para el diálogo en las redes desde la tolerancia y el respeto.

FUENTE: blogthinkbig.com