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La pandemia, ¿ha cambiado nuestra forma de educar?

Hace un año era impensable que los niños saliesen solos del colegio, fuesen a comer a casa ellos solos, o recogiesen a sus hermanos pequeños y quedasen fuera del colegio con sus padres ¿Ha cambiado la pandemia nuestra forma de educar?

¿Estamos dejando de ser padres helicópteros?

Si somos realistas, muchos padres y madres están dando más responsabilidad a sus hijos, porque no les queda otra. No es posible acompañarlos a la fila o a su aula, y eso implica fiarse de ellos. ¿y que es lo que está ocurriendo? Que los niños están respondiendo.

La pandemia está haciendo que estalle esa burbuja de sobreprotección porque el sistema no puede permitírselo. La nueva logística familiar implica dar más responsabilidad y protagonismo a los niños. Y ellos responden muy bien.

En estos días es fundamental trabajar su autonomía y su responsabilidad. En muchas ciudades de España, niños de instituto solo van dos o tres días al colegio de forma presencial, el resto se conectan online en casa. Otros directamente tienen clases online y muchos de ellos por un positivo en el aula tienen que guardar cuarentena y estar en casa varios días.

La enseñanza online no puede sustituir a un profesor.

Pero mientras no haya otra alternativa requiere un mayor compromiso y una mayor responsabilidad por parte del alumno. Es hora de trabajar la autonomía y la responsabilidad de los niños y dejar el estilo sobreprotector.

Y eso también implica permitirles que experimenten emociones desagradables. Hay días muy complicados y estarás triste o enfadado, o tendrás que quedarte en casa, y tendremos que enseñarte a tolerar la frustración. Definitivamente es momento de cambiar la forma de educar para que estén lo más preparados posible para afrontar la situación.

¿Cómo conseguir las metas?

Acaba de empezar el otoño y promete ser duro, no sé si a nivel climatológico, pero desde luego si a nivel emocional.

Los números de positivos por coronavirus crecen, las malas noticias nos rodean, las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, la gestión de la incertidumbre…

En medio de toda esta vorágine, tenemos que seguir con nuestra vida, con nuestros proyectos y luchando por conseguir nuestros objetivos.

Hoy os propongo una técnica para conseguirlo, para aumentar nuestra motivación, seguro que muchos de vosotros ya la conoceréis, pero siempre podremos darle una nueva aplicación.

Escribir una carta a nuestro yo futuro. En el que penséis donde queréis estar, que metas creéis que habréis conseguido y cual ha sido el camino que habéis tenido que recorrer.

La pandemia pasa factura psicológica. Colaboración con Consumer

DE LA NOCHE A LA MAÑANA HEMOS SUFRIDO UNA SOBREDOSIS DE MALAS NOTICIAS Y NOS HEMOS VISTO ABOCADOS A UNA CONVIVENCIA INTENSA. AHORA QUE EL FINAL ESTÁ MÁS CERCA, DOS EXPERTAS NOS AYUDAN A VOLVER A UN ESCENARIO QUE NUNCA SERÁ IGUAL. PERO HAY QUE INTENTARLO.

En estos días en los que tanto se habla de la huella económica que dejará la crisis del coronavirus, también es importante ocuparse de la huella psicológica que ha podido producir en nosotros y que podría afectarnos durante las próximas semanas, puede que también meses. Si en los inicios del confinamiento, según una encuesta realizada por EAE Business School, las emociones de los españoles eran bastante positivas –solo un 5% decía tener mucho temor, un 17,5% sentirse realmente triste y un 73% encontrarse seguro–, ahora es el momento de comprobar de qué manera el tiempo transcurrido ha favorecido sentimientos de miedo, tristeza o inseguridad.

En este sentido, una revisión reciente, publicada en la revista The Lancet el 26 de febrero de este año, ha analizado el impacto psicológico que tuvo la cuarentena en distintas crisis sanitarias, como la del SARS, la gripe A (H1N1) o el ébola. Y de sus conclusiones podemos extraer que el aislamiento provoca en los ciudadanos sentimientos de confusión e ira, así como síntomas de estrés postraumático que son tanto más severos y persistentes cuanto mayor ha sido la duración del confinamiento.

“Esta revisión –explican los autores– sugiere que la cuarentena a menudo se asocia con un efecto psicológico negativo, algo que no es sorprendente durante el periodo de aislamiento. Sin embargo, existe la evidencia de que este efecto todavía se puede detectar meses o años más tarde”.
¿Cómo prepararnos para superar emocionalmente la huella que ha podido dejar en nosotros la experiencia vivida a lo largo de las últimas semanas? Para ayudarnos a lidiar con los sentimientos y las emociones negativas que pueden dificultar nuestra readaptación a la vida cotidiana hemos hablado con la doctora en Psicología y experta en psicología educativa Silvia Álava y la neuropsicóloga y profesora de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Europea de Madrid Elisabet Marina Sanz. Ambas nos recomiendan, antes de adentrarnos en ver cómo reajustamos las relaciones familiares, sociales y laborales, empezar por mirar hacia dentro, hacia nosotros mismos, identificando aquello que nos sucede.

Mirar adentro: ¿cómo estoy?

Atento a las señales. El alivio por ver que la situación mejora puede ir acompañado de un bajón emocional. En plena situación traumática aguantamos, tiramos… pero, cuando empezamos a ver la salida, es frecuente que nos permitamos caer. “Es entonces cuando debemos atender a síntomas como estrés, ansiedad, bajo estado de ánimo; pueden ser un indicador de estrés postraumático”, explica Silvia Álava.

  • Qué podemos hacer. Reaccionar como si nada hubiera pasado puede hacer que los problemas aparezcan más adelante, por eso, ahora conviene intentar hacer un ejercicio de introspección, mirar hacia dentro de nosotros y tratar de identificar nuestras emociones para, a partir de ahí, poder aceptarlas. Es útil verbalizar los pensamientos, es decir, ponerlos en palabras: podemos hacerlo por escrito, si nos sentimos más cómodos, o compartiéndolos con otros.

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