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‘El arte de educar jugando’, guía práctica para aprender a través del juego en familia en EFE Salud

¿Estoy educando a mi hijo de una forma correcta?; ¿puedo conseguir los resultados que quiero de una manera más sencilla?; ¿estoy dando a mis hijos todo lo que necesitan? La psicóloga Silvia Álava, junto a otros catorce psicólogos, responde a estas y otras cuestiones en su nuevo libro ‘El arte de educar jugando’

Jugar es mucho más que divertirse. El juego es clave a la hora de consolidar procesos cognitivos, como la memoria, y de reforzar la autonomía, la seguridad, la autoestima y las habilidades sociales de los más pequeños.

Por ello, un grupo de 15 psicólogos, coordinados por la psicóloga infantil Silvia Álava, han escrito ‘El arte de educar jugando’.

En él, los expertos explican cómo educar y favorecer el correcto desarrollo de los niños y niñas a través del juego y nos dan las claves para hacerlo en familia.

De acuerdo con Silvia Álava, coordinadora del proyecto, “el juego tiene beneficios cuando los niños juegan solos, cuando juegan con otros niños y cuando se juega en familia, porque además de pasar ratos divertidos en familia, se trabaja el vínculo, el apego y toda una serie de valores”.

‘El arte de educar jugando’ es el octavo título de la colección ‘Tu vida en positivo’, que engloba una serie de títulos donde diferentes expertos de distintos sectores ofrecen consejos para ser más felices.

Consejos prácticos para jugar y aprender en familia

Estimular su cerebro, conseguir que presten atención, desarrollar la inteligencia emocional y el autocontrol o fomentar su autonomía son algunas de las cuestiones que, desde un enfoque práctico, aborda este trabajo.

Cada capítulo está escrito por un experto en la materia, que explican la teoría y la práctica, para que, además de pasar un tiempo en familia, se trabajen áreas que son fundamentales para el correcto desarrollo de los niños.

“Lo que hemos hecho en cada capítulo es, en primer lugar, explicar brevemente la habilidad que vamos a trabajar, por qué es importante dicha habilidad y los beneficios de hacerlo en familia”, expone Silvia Álava.

Después de esta breve explicación teórica, se proponen juegos y actividades para trabajar la habilidad en cuestión.

“Esta parte la hemos dividido por edades, porque hay que tener en cuenta el desarrollo evolutivo de los niños: de 0 a 3 años, 3 a 6, 6 a 9 y 9 a 12”, señala la psicóloga.

Además del juego, también se incide en el papel del deporte en la educación y el desarrollo de los menores:  “El deporte es fundamental. Sabemos que ayuda a fomentar muchos aprendizajes y favorece el desarrollo de la memoria, de la atención, la toma de decisiones… Pero también a nivel emocional y de habilidades sociales tiene un papel importante”, apunta Silvia Álava.

¿Nativos digitales? Sí, pero hay que enseñarles a usar las tecnologías

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Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

El arte de educar jugando en el programa «Vamos a ver»

Comparto la entrevista realizada en el programa «Vamos a ver» de Castilla y León Televisión en la que hablamos de nuestro libro «El Arte de educar jugando»

Consejos para educar a través del juego en casa

¿Estoy educando bien a mi hijo?; ¿estoy dando a mis hijos todo lo que necesitan? Estas son algunas de las posibles preguntas que todo padre se hace a lo largo de su vida.

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Para dar respuesta a estas y otras preguntas, un total de 15 psicólogos, coordinados por la psicóloga infantil Silvia Álava, han escrito el libro El arte de educar jugando, una obra en la que se abordarán varias temáticas primordiales en la Educación de los niños de hoy en día como, por ejemplo, cómo estimular su atención y su inteligencia; cómo trabajar la seguridad y la autoestima; cómo promover una correcta Educación afectivo-sexual; cómo enseñarle a cuidar de su cuerpo o qué pautas hay que seguir para introducir las nuevas tecnologías, entre otras muchas cuestiones.

Cada capítulo ha sido escrito por un psicólogo diferente, experto en cada materia, que va sugiriendo una metodología, con juegos y dinámicas con las que, además de pasar un divertido tiempo en familia, se trabajan otras áreas fundamentales en el correcto desarrollo de los menores.

El libro está diseñado para ponerlo en práctica en familia ya que permitirá estimular las habilidades sociales, la autoestima y la seguridad de los menores, ya que se dan las claves a los menores para saber cómo superar los miedos y ser felices a la vez.

FUENTE: magisnet.com

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

«El Arte de Educar Jugando» ¡hoy presentamos nuevo libro!

Estamos muy contentos porque hoy se presenta nuestro nuevo libro, «El arte de educar jugando«, dos conceptos, educar y jugar, comentados con ejemplos por 14 especialistas en diversas temáticas dentro de la psicología.

Un viaje apasionante

Ya seas padre, madre o docente, lo importante es que eres consciente de que has iniciado un viaje apasionante y a la vez de gran importancia y responsabilidad: ocuparte de la educación de uno o varios niños. Como habrás oído en multitud de ocasiones, es un proceso precioso, pero no exento de dudas, momentos difíciles y cierta incertidumbre; ¿estoy haciendo lo correcto? ¿hay una forma más fácil de conseguir los resultados esperados? ¿estoy dándole a mis hijos o alumnos lo que necesita?

Es normal sentir inseguridad

Y es bueno admitirlo, ya que es lo que nos anima a buscar respuestas y a mejorar. A lo largo de este libro iremos abordando varias temáticas que entendemos primordiales en la educación de los niños de hoy en día; por ejemplo, ¿Cómo estimular su atención y su inteligencia?; ¿Cómo trabajar la seguridad y la autoestima?; ¿Cómo promover una correcta educación afectivo-sexual?; ¿Cómo enseñarle a cuidar de su cuerpo o qué pautas debemos de seguir para introducir las nuevas tecnologías?, entre otras muchas cuestiones.

Cada capítulo ha sido escrito por un psicólogo diferente, experto en el tema, que nos va sugiriendo cómo hacerlo, con juegos y dinámicas con las que además de pasar un divertido tiempo en familia, trabajaremos áreas que son fundamentales en el correcto desarrollo de los menores. Esperamos que el viaje a lo largo de estas páginas sea de gran ayuda y, sobre todo, muy fructífero.

Ya está a la venta en librerías y en El Corte Inglés, Amazon o La Casa del Libro

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

Cómo ayudar a tu hijo a ser él mismo y no dejarse influenciar por los demás. Colaboración con La Vanguardia

Que los niños se dejen llevar por los otros depende en gran medida de los padres y de sus pautas educativas.

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

El ser humano es tremendamente influenciable, solo hay que dirigir la atención al poder que han atesorado los llamados influencers en las redes. Desde la pubertad, o incluso antes, los niños emulan, por ejemplo, los bailes, estilo y forma de hablar de los tiktokers. Pero su permeabilidad ante ellos no depende tanto del entorno o de lo que hagan esas personas como de las figuras que se encargan de su cuidado más directo. El influjo que ejerzan los padres será clave para que los pequeños se dejen influenciar por amigos o personajes o se mantengan firmes ante su propio criterio. Así que si a uno le preocupa que su hijo sea él mismo y no se deje llevar por otros a medida que crezca, tiene mucho margen para actuar en sus manos desde que es pequeño.

“Los niños son tremendamente influenciables porque tienen que aprender la forma de aproximarse al mundo. Cuando nacen, su mente es como una hoja en blanco, y en función de lo que ven, de cómo se comportan los demás y de todos los estímulos que reciben construyen su imagen del mundo”, comparte Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud.

Cuanto más pequeños son, más copian a sus figuras de referencia, y el comportamiento de estas determinará si en el futuro los niños serán asertivos con sus propias opiniones o desarrollarán una personalidad manipulable. “Es importante que tengamos presente que el entorno familiar es el que va a ejercer mayor influencia”, advierte Francisco Castaño, profesor de educación secundaria, autor del libro La mejor versión de tu hijo (Plataforma Editorial, 2020) y cofundador del proyecto Aprenderaeducar.org.

La influencia negativa

Muchos progenitores ven replicado su comportamiento en sus hijos. Esto sucede porque los niños son grandes observadores y la influencia es algo que no solo se ejerce con mensajes conscientes, sino también a través del comportamiento cotidiano. “Los padres son el espejo en el que se miran. Pero lo que va a influir, sobre todo, en la personalidad de los más pequeños, con otras personas, con sus iguales, con su pareja cuando sea mayor, con sus futuros hijos… es cómo responden los adultos a las pequeñas interacciones del día a día”, explica Álava.

Por ejemplo, si el niño vive en un entorno en el que se falta al respeto de forma habitual, entenderá que este es un código válido. Esto sería un ejemplo de influencia negativa. “Por ejemplo, si un padre pierde los nervios y grita a su hijo, también perderá legitimidad al decirle que no se debe gritar. El niño probablemente lo hará”, añade la psicóloga. 

Algo en lo que coincide Castaño: “Suelo decir que educamos más con lo que hacemos que con lo que decimos. Si estamos con el móvil en la mesa, ellos también. Si no ordenamos la ropa, ellos tampoco. Hemos de tener presente que si queremos que los hijos actúen de algún modo en concreto, nosotros debemos hacerlo igual”.

Educar a réplicas

Otra forma de influencia negativa es desear que los hijos cumplan las expectativas que sobre ellos tienen los padres. “A veces se pretende que sean iguales a nosotros o, mejor dicho, que actúen de acuerdo a las expectativas que se tienen de ellos. Esto es negativo, ya que lo que se ha de conseguir es que cada hijo llegue a ser su mejor versión, no la que los padres tienen pensado para él”, aclara el educador. 

Por ello, Castaño anima a reconocer a los hijos tal cual son, no intentar modelarlos según un patrón. “Es importante aceptar sus gustos y aficiones. No intentar influenciar en gustos musicales, en modo de vestir o en amigos”, comparte.

No obstante, la influencia no tiene que ver tanto con la persona en sí, sino con el tipo de mensaje que se ofrece. “Si el comportamiento va a conseguir que el niño mejore y crezca, la influencia será positiva”, comparte la psicóloga. 

Estas son algunas pautas para ejercer un influjo que enriquezca a los pequeños:

Fomentar la asertividad. Que sea capaz de decir lo que siente y piensa

Uno de los fundamentos para que los niños puedan desarrollar su propio criterio y no dejarse llevar por opiniones de iguales o personajes virtuales es educarlos en la asertividad. “Es muy importante ejercer un modelo de asertividad que no sea un rasgo de personalidad, sino un estilo de comportamiento. Lograr que sea capaz de decir lo que se quiere y piensa teniendo en cuenta que el interlocutor puede tener una opinión diferente”, sugiere Álava.

Y subraya la importancia de la forma en que estos mensajes se manifiestan. “Hay que hacerlo sin herir los sentimientos del otro y respetando que pueda decir algo distinto”, añade. Por ello anima, por ejemplo, a resolver conflictos de forma asertiva. Por ejemplo, si un niño recibe un empujón es importante indicarle que la respuesta más adecuada es decir: ‘No me gusta que me empujes o que me hables así’. “De esta forma, tendrán habilidades y recursos para desenvolverse con éxito en la vida. También serán menos manipulables”, indica Álava.

Desarrollar el sentido lógico. Establecer límites razonados y dar margen a que decidan

Otra herramienta necesaria para evitar que los niños caigan en influencias poco deseables es favorecer el sentido lógico. “Para favorecer este comportamiento conviene preguntarles qué piensan y qué opinan. Siempre desde un entorno con límites, pero muy razonados y explicados”, matiza Álava. Muchas veces, las normas no se aplican de esta forma, sino recurriendo al poder del adulto y al “porque lo digo yo”. Pero esta actitud puede desencadenar también en una falta de iniciativa. “Si se educa dando órdenes, sin razonar como: ‘Hazte la mochila, recoge la ropa, ve al baño…’, esto repercute en que solo realizarán ciertos quehaceres cuando se les diga. Lo ideal es que ellos tomen decisiones sobre lo que está a su alcance”, aconseja Castaño.

Distinguir entre opiniones y hechos. Enseñar que los mensajes no siempre son verdad

Mantener la influencia de los otros a raya dependerá también del aprendizaje del conocimiento científico que tengan. Gracias a ello, serán capaces de distinguir entre opiniones y hechos. “Muchas personas se dedican a opinar, pero no hablan de hechos objetivos. Desde pequeños deben conocer lo que son las opiniones, y que cada persona puede tener una propia y diferente. Cuando son más mayores y hablamos de redes sociales es importante hacerles ver que los mensajes que se comparten no tienen por qué ser verdad. Cuanto más capaces sean de distinguir qué es un hecho y una opinión, menos influenciables serán”, concluye la psicóloga.

FUENTE: LaVanguardia.com

Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

Afrontar la muerte no es fácil, y en la actual situación de la pandemia de COVID-19, menos aún. Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

El distanciamiento social y las diferentes limitaciones hacen que el duelo esté siendo especialmente complicado en el último año. Cuando este duelo afecta a los más pequeños, muchas familias no saben cómo hacerle frente. Silvia Álava Sordo, doctora en psicología clínica y de la salud colaboradora de Funespaña, recalca la importancia de contar con recursos y herramientas que puedan ayudar a …

Leer más: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-consejos-abordar-duelo-infantil-covid-19-20210330115147.html

Conecta y Educa: vídeo de la entrevista

Os comparto la entrevista que realizamos con Conecta y Observa en esta sesión de Youtube en la que hablamos de niños, padres y educación:

«Internet Seguro» plataforma online sobre ciberseguridad y vida digital

«Internet Seguro»

Digital Virgo y Vodafone se han unido para crear ‘Internet Seguro’, una plataforma online que se adapta a todo tipo de dispositivos y tamaños de pantallas, en la que los usuarios podrán encontrar consejos, noticias y contenidos de expertos, que les mantendrán al día sobre cuestiones de tecnología e Internet. El nuevo proyecto completa la solución de seguridad digital de Vodafone España.

‘Internet Seguro’ cuenta con la colaboración de importantes expertos que desarrollan contenidos sobre:

  • Ciberseguridad, con Carlos Sahuquillo y Susana González
  • Psicología educativa, con Silvia Álava
  • Educación digital con Charo Sádaba
  • Aplicaciones para niños, con Chema Juárez

Gracias a esta colaboración, los usuarios podrán conocer las novedades en cuestión de virus o nuevas formas de fraude, qué apps y juegos son más adecuados para cada edad, cómo configurar el control parental en aplicaciones de TV o cuáles son las mejores recomendaciones para usar speakers y otros dispositivos.

Diferentes formatos

Los contenidos se presentan en diferentes formatos (artículos, podcasts, videos, infografías, etc.) y están clasificados por categorías, edades y temáticas. Además, cada semana se incorpora nuevo contenido vinculado con la actualidad del momento, como la vuelta al cole en tiempos de pandemia, el teletrabajo o las clases online.

Blanca Echániz, Directora de Productos y Servicios de Vodafone España: “Con ‘Internet Seguro’ completamos la solución de seguridad digital de Vodafone y ayudamos a los padres para que sus hijos hagan un uso más seguro y saludable de Internet. ‘Internet Seguro’ es la única plataforma online en el mercado que aglutina todo el contenido útil y actual sobre ciberseguridad y la vida digital de nuestros hijos”.

Fabienne Lefebvre, SVP Commercial Officer de Digital Virgo: «Estamos muy orgullosos de ser el partner de confianza de Vodafone para enriquecer su solución de ciberseguridad. ‘Internet Seguro’ es una propuesta editorial única y de calidad, con consejos y recomendaciones para ayudar a las familias a comprender y gestionar mejor la vida digital».

Descubre más sobre ‘Internet Seguro’ en este vídeo!

Accede a la noticia original de Vodafone aquí

Técnicas para que tus hijos aprendan a relajarse atendiendo a su personalidad y a su edad. Revista Hola

Por ANA CAAVEIRO

Llevamos un ritmo de vida trepidante, por lo que no es extraño que, en estos últimos años, el estrés se haya convertido en nuestro peor compañero, y las técnicas de relajación unas buenas herramientas para intentar combatirlo. Sin embargo, en muchas ocasiones nos olvidamos de que los niños también pueden sufrirlo, y a diferencia de nosotros, los adultos, no suelen contar con los recursos necesarios para controlar sus nervios.

Se trata, al fin y al cabo, de aprender a gestionar sus emociones, y hablamos con la psicóloga Silvia Álava, doctora en Psicóloga Clínica y experta en psicología educativa, de su importancia en la infancia.

Señales que te pueden indicar que tu hijo está estresado

«Los niños suelen tener más estrés de lo que nosotros nos pensamos», nos comenta la psicóloga. Por este mismo motivo, es importante que los padres estén atentos a algunas señales que pueden indicar que el pequeño está más nervioso de lo habitual:

  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Cambios en su apetito.
  • Apatíatristezacansancioirritabilidad
  • Bajo rendimiento en el colegio.
  • Se queja con frecuencia de que le duele la tripa, la cabeza… dolores que, tal y como nos explica Silvia Álava, pueden estar provocados por los nervios y por la ansiedad. «Esto no significa que sea un cuento: ese dolor es real, pero la causa no es orgánica».  

¿Por qué los niños están más nerviosos?

No cabe duda de que los más pequeños ven a sus padres comos sus referentes. Sin embargo, «es cierto que en ocasiones, sin darnos cuenta, les estamos sometiendo a un nivel de intesidad de horarios, de rutinas… los adultos les transmitimos ese ritmo de vida frenética a los niños«, detalla la psicóloga. La especialista también apunta a que existe una diferencia clave entre ambos: que los niños, a diferencia de los mayores, no tienen estrategias para poder superarlo.

Para ella, los progenitores son una buena fuente de regulación emocional, y su actitud resulta fundamental. Sobre todo, dadas las circunstancias excepcionales que estamos viviendo. «Hay padres que no es que no estén preocupados por sus hijos, sino que les cuesta asimilar todo lo que está ocurriendo, y no son capaces de atender a sus necesidades emocionales», señala.

A esto se pueden sumar otras causas, tales como:

  • Miedo al contagio.
  • No saber manejar la incertidumbre, ya que no sabemos lo que va a pasar, lo que vamos a poder o no hacer.
  • Pérdida de rutinas.

Aprender a relajarse siempre es bueno

La experta incide en que no hay que esperar a que haya un problema para enseñar a los niños técnicas de relajación.

Gracias a ellas, lo que hacen es regularse emocionalmente. Se trataría, en definitiva, de una habilidad de inteligencia emocional: aprenden a percibir sus emociones, a ser conscientes de lo que sienten ellos y los demás… Al final, «entienden que la emoción no es buena ni mala, sino que les da información de lo que está pasando, y que tienen que prestarle atención, no ignorarla», apunta.

De este modo, dispondrán de técnicas para manejar sus emociones, consiguiendo potenciar las agradables (como la alegría, la calma o la seguridad), regular las desagradables (como la tristeza o el miedo), y bajar la instensidad cuando sea necesario.

Un aprendizaje que les servirá durante la infancia, pero también en su etapa adulta.

Su edad y su personalidad, dos factores a tener en cuenta 

Silvia Álava desvela que, antes de escoger una técnica de relajación, los especialistas tienen en cuenta dos factores:

  • Su edad, puesto que un pequeño de siete años no se relaja de la misma manera que los de 10 a 12, por ejemplo.
  • Su personalidad. La psicóloga detalla que tampoco se puede aplicar la misma técnica en un pequeño más activo que en otro con una personalidad más tranquila. Y es que, probablemente, los primeros experimentarán más dificultades a la hora de concentrarse y fijar su atención.

Para los más tranquilos: estrategias de una mayor duración

Silvia Álava nos revela que con los pequeños cuya personalidad es más calmada, se suelen aplicar las siguientes técnicas, que, advierte, han de ser instruidas por un especialista:

  • Técnica de Koeppen, que consiste en tensar los músculos, poco a poco, muchas veces desde los pies hasta la cabeza, para después destensarlos.
  • Visualizaciones de imégenes mentales. Imaginarse en una playa, en una montaña…
  • Mindfulness, prestando atención a su cuerpo y a la respiración. Gracias a ella, logran crear esa atmósfera de calma que tanto requieren.

Para los más ‘movidos’: mejor las técnicas de corta duración

Principalmente porque, tal y como expresa la psicóloga, hemos de tener en cuenta que les va a costar mantener su atención. Por este mismo motivo, aconseja:

  • Técnica por implosión. Parecida a la expuesta anteriormente, pero, en este caso, deben tensar todo el cuerpo de golpe y después relajarlo.
  • Imágenes mentales que a ellos les sirvan. La experta resalta que, normalmente, sus imágenes distan mucho de lo que nosotros pensamos que puede ser relajante. Por ejemplo, imaginarse haciendo surf, tirándose por una pista de esquí… «A este tipo de niños estas imágenes sí que les relajan», y tenemos que entenderlo.

La respiración diafragmática, la fórmula ‘infalible’

Silvia Álava asegura que existe una técnica casi ‘universal’, que suele funcionar muy bien con todos: la respiración diafragmáticaBásicamente se trata de respirar, no sólo llevando el aire en los pulmones, sino hinchando el diafragma, con la tripa.

El secreto de su éxito, desvela, es que es una técnica muy sencilla y fácil de aprender. De hecho, admite que es la que más enseñan los psicólogos, y se puede utilizar en cualquier situación.

Trucos para lograr que se relajen en casa

Aunque las técnicas de relajación deben ser impartidas por profesionales, esto no significa que no existan métodos para que los padres consigan que los pequeños se relajen en casa:

  • Crear un rincón de la calma. Reservar un espacio de la casa donde el niño irá dejando las cosas que le relajan. La experta recomienda algunos objetos que pueden ayudar a crear ese refugio: unos cojines de colores (para que se tumben o se sienten), unas pelotas blanditas que puedan estrujar, algún libro que les hable de la gestión de emocioneso un ‘pompero‘. Este último, explica, suele ser muy efectivo, puesto que se concentran en cómo se forman las pompas de jabón, y después, en seguir su trayectoria a lo largo de la habitación.
  • Comprarles bolas de nieve/purpurina o hacer tarros de calma. Ejercen un efecto similar al pompero, puesto que van prestando atención a cómo, después de agitar la bola, va cayendo la nieve o la purpurina. «Es una técnica derivada del mindfulness, dado que centran su cuerpo en cómo cae la nieve o la purpurina, y no en lo que les pone nerviosos«, relata. Si no se quiere comprar una, existe la opción de crearla, lo que se conoce como ‘tarro de la calma‘, en el que se incluirán llamativos componentes como la purpurina, champú… ‘ingredientes’ que les fascinen y le transmitan calma.

Fuente: Hola.com

Cómo evitar la insatisfacción de tu hijo perfeccionista. Colaboración con La Vanguardia

Un nivel de autoexigencia muy alto y no permitirse fallar supone un problema para el desarrollo y el bienestar de los niños.

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS 

Borrar y volver a trazar decenas de veces una letra, o repetir un selfie durante horas, son ejemplos de cómo el perfeccionismo interfiere en el desempeño de muchos niños. Este rasgo de la personalidad, lejos de ser un incentivo para mejorar, se relaciona con el sufrimiento y la frustración , ya que el pequeño perfeccionista nunca queda satisfecho con su ejecución.

Sacar un ocho y recibir la noticia desde el enfado es otro típico caso de que algo falla. Aunque en el entorno académico se pueden reconocer más fácilmente estos perfiles, el perfeccionismo se manifiesta en todas las parcelas de la realidad. Los padres que afrontan estas situaciones pueden encontrarse con hijos que pasan noches en vela terminando proyectos, o con enfados recurrentes al intentar alcanzar un imposible.

¿Cómo identificar el perfeccionismo?

Hacer las cosas lo mejor posible es la filosofía que deben seguir padres e hijos para reconducir el perfeccionismo hacia una versión más saludable y realista del esfuerzo.

Los fallos nos ayudan a aprender, aunque los perfeccionistas no los perciben de esta forma. Más bien lo conciben como una autoconfirmación de que no son lo suficientemente buenos en algo. Es entonces donde comienzan a complicarse la existencia. “Estos niños lo pasan mal porque consideran que no han hecho las cosas suficientemente bien. Objetivamente hay un buen resultado, pero se frustran. No existe una correlación entre el rendimiento y sus sentimientos”, explica la psicóloga sanitaria Silvia Álava.

Esta cualidad afecta, entre otras variables, a la seguridad, la autoestima y provoca sensaciones desagradables en quienes la padecen. Sin embargo, la especialista en psicología educativa advierte que no hay que confundir este tipo de reacciones con las derivadas de una baja tolerancia al esfuerzo. “Lo que ocurre en el último escenario –el de la baja tolerancia al esfuerzo– es que los niños se enfrentan a una tarea difícil y, como no sale con la facilidad que esperan, se frustran, gritan, chillan… El perfeccionismo es diferente, ya que no consideran que hayan hecho las cosas suficientemente bien”, continúa la experta.

En cierto modo, el perfeccionismo incapacita, al requerir más recursos de los necesarios para realizar una acción. “Por ejemplo, los niños perfeccionistas ponen mucha atención al pintar, borrando muchas veces. Necesitan más tiempo para realizar cualquier tarea, algo que a otro niño sin tal nivel de exigencia le costaría la mitad”, indica Abel Domínguez, psicólogo infantil y director de Domínguez psicólogos.

En los más pequeños puede identificarse a través de determinados rasgos de rigidez: “Las cosas tienen que hacerse como ellos quieren y se frustran mucho si se llevan a cabo de otra forma”, añade Domínguez. Es algo que va en contra de la flexibilidad y la espontaneidad.

¿Por qué mi hijo es perfeccionista?

Tanto la genética como los factores ambientales influyen en la gestación de un perfeccionista. “Es un concepto muy aprendido. A través de fórmulas como “no está suficientemente bien” o “sí, muy bien, pero…” se fomenta este rasgo”, advierte Álava. Por ello, es muy importante analizar el modelo de comportamiento que los progenitores transmiten. “Los niños aprenden copiando a sus adultos de referencia, que suelen ser su padre y su madre, por eso hay que tener mucho cuidado con lo que proyectan”, añade.

Como recomienda la psicóloga: “Es fundamental pararse y observar el propio comportamiento. Por ejemplo, si un adulto entra en la habitación de los niños y dice: “esto está hecho un desastre”, pero solo hay un juguete en el suelo, se puede generar ese sentimiento de forma desintencionada”, comenta la psicóloga.

Domínguez también relaciona este rasgo con modelos de aprendizaje muy rígidos. Se trata de los casos en los que se enseña una sola forma válida de hacer las cosas. “Esto va a hacer que se sientan inseguros”, añade el profesional. Para evitar esta falta de flexibilidad, Domínguez recomienda preguntar a los niños cómo quieren o prefieren hacer las ejecuciones, ya que existen muchas propuestas válidas.

¿Cuándo es un problema?

Los profesionales coinciden en que el perfeccionismo es un problema serio cuando aparece un desgaste emocional y social en los niños. “Sobre todo en el colegio, en el tiempo que dedican a las tareas, en su interacción social…”, subraya Domínguez.

Este tipo de niños tienen un nivel de autoexigencia muy alto y no se dan permiso para fallar en el proceso de aprendizaje. Esto les impide disfrutar de las experiencias. Un aspecto que puede afectarles para fluir en el juego creativo o aplicar la creatividad al dibujo. A nivel social también puede interferir. “En muchos casos, intentan imponer su forma de pensar, ya que suelen tener un ideal sobre cómo se deben hacer las cosas”, comparte Domínguez.

Llevado al extremo, el perfeccionismo puede derivar en problemas serios. “Si no ofrecemos recursos para que lo sobrelleven, superen y manejen puede desembocar en trastornos de la conducta alimentaria o del espectro obsesivo”, advierte el psicólogo.

¿Cómo actuar?

Evitar fomentar el perfeccionismo no está relacionado con educar en la mediocridad. “Siempre debemos inculcar que las cosas se hagan lo mejor posible, educar en crecer y superarse, ya que si no, los niños no podrán desarrollar su potencial”, explica Álava. No obstante, si los niños no son conscientes de sus propios méritos es el momento de actuar. Estas son algunas técnicas para redirigir el perfeccionismo:

  • Poner el foco en el esfuerzo. No se trata de replicar un modelo o de aspirar a metas que trasciendan de las posibilidades personales reales. Se trata de premiar el valor del esfuerzo. “En este marco, también hay que tener en cuenta las circunstancias. Por ejemplo, si al niño le duele una muela, tiene fiebre o ha ocurrido algo en la familia, es importante considerar y reconocer el trabajo realizado”, recomienda Álava. La psicóloga insiste en que los padres manifiesten que valoran ese esfuerzo.
  • Centrarse en la emoción, más que en el resultado. El proceso importa y las sensaciones que aparecen durante el mismo. “Los niños deben confiar en cómo se sintieron al hacer algo. ‘¿Cómo te sentiste haciendo la tarta? ¿La hiciste lo mejor posible? Es algo a lo que hay que darle valor”, confirma la psicóloga.
  • Favorecer la proactividad. Preguntar directamente a los niños cómo quieren hacer las cosas es una manera de fomentarla. También se pueden sugerir alternativas a un modelo dado.
  • Plantear determinadas tareas de creatividad. Es una forma de favorecer la flexibilidad mental. “Que sean ellos los que encuentren una de las posibles soluciones anticipando que siempre van a existir muchas”, recomienda Domínguez.
  • Evitar los términos absolutos. “Si hablamos de forma probabilística, desterrando conceptos del tipo “todo o nada”, “siempre o nunca”, también se favorece la flexibilidad que estos niños necesitan”, incide el psicólogo.

FUENTE: La Vanguardia