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El Bisturí hace un balance general de la crisis sanitaria en la que “todavía seguimos inmersos” en su último monográfico del año

Tres profesionales de la salud cuentan cómo ha afectado esta situación a los diferentes grupos de la población: la doctora Montserrat Esquerdo, del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña; el presidente de la Confederación Salud Mental España, Nel González Zapico; y la psicóloga Silvia Álava.

Noelia Izquierdo Romero | MADRID/EFE/NOELIA IZQUIERDO ROMERO  Fuente: Comisión de Deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña | Confederación Salud Mental España 

La COVID-19 ha detenido el mundo en 2020. Los viajes programados, los planes pendientes, los tratamientos en marcha. Todo se interrumpió para “atender una situación de emergencia”.

Según los expertos, nos hemos topado con una situación desconocida que ha traído consigo emociones de tal intensidad que aún cuesta asimilar.

Y cuanto más intensas han sido, más tiempo nos costará recuperarnos“, expone la doctora Montserrat Esquerdo, presidenta de la Comisión de Deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña.

Pero esto, opina Esquerdo, todavía no ha terminado.

De aquí en adelante

La vida de millones de personas ha cambiado a lo largo de la pandemia, pero los expertos indican que la de los sanitarios lo han hecho de una manera diferente. Mientras la población debía quedarse en casa, ellos debían enfrentarse a una nueva realidad en cuestión de pocos días.

Para los profesionales sanitarios fue asumir retos a los que nunca se habían enfrentado. Fue cambiar radicalmente la forma de trabajar, prácticamente en un fin de semana. No hubo tiempo de preparación“, rememora la doctora Esquerdo.

Uno de los deseos de algunos profesionales de la salud es “volver a tocar suelo firme, tener certeza, poder volver a organizarse mejor y reconstruir la sanidad del futuro que quiere la sociedad”.

De una manera u otra, esta situación ha impuesto sobre estos trabajadores una “sobrecarga cuádruple”, tanto a nivel física y emocional, como ética.

Un conflicto ético grande son las personas que están al final de su vida por otra enfermedad que no es coronavirus y no pueden estar acompañadas por sus familias“, precisa la presidenta de la Comisión de Deontología del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña.

La doctora resalta, sobre todo, la escasez de recursos humanos, que ha llevado a que profesionales que no tenían ninguna formación en cuidados paliativos, dejasen su especialidad para apoyar a este sector.

Las condiciones laborales y salariales, por otra parte, también han sido motivo de controversia durante la pandemia. Esquerdo resalta, por ejemplo, que hemos llegado al siglo XXI con transiciones sanitarias pendientes.

Carencias al descubierto

Ante un confinamiento impuesto y una reducción de la movilidad, Nel González Zapico, presidente de la Confederación Salud Mental España, explica que los trastornos mentales (alimentarios, del sueño, ansiedad o depresión)  se vieron agravados o alentados a resurgir.

Nel González Zapico
Nel González Zapico, presidente Salud Mental España

Este problema se ha visto empeorado, opina, con las carencias que ya existían antes de la llegada del coronavirus.

En Europa hay 18 psicólogos y psicólogas por cada 100.000 habitantes, y en España hay 4. Y esa brecha es la que impide que puedan orientar adecuadamente a las personas en atención primaria“, argumenta González Zapico.

Por esta razón, gran parte de la población ha quedado “devastada con un grandísimo sufrimiento ante situaciones traumáticas, difíciles de canalizar”.

“Las familias perdieron a alguien y no pudieron despedirse ni acompañarlo en sus últimos momentos. Eso es una tragedia humana y deja secuelas. Seguramente el estrés postraumático llegará a mucha gente y se cronifique“.

El Estado, piensa el presidente de la Confederación Salud Mental España, debe proteger la salud mental de la población.

“El 20 % de la carga de morbilidad en la sanidad pública corresponde a los problemas de salud mental. Sin embargo, los recursos económicos que sostienen a la salud mental destinados son del 4 %“, lamenta.

Asimismo, el experto insiste en que la prevención es “esencial”. Una de las medidas en este terreno, defiende, es enseñar a los niños y niñas que “la vida no es de color de rosa, sino que tiene luces y sombras”.

Generalizar no es una opción

Tanto los niños como los jóvenes han sido el centro de atención desde el principio. En una primera instancia, se relajaron las medidas con este grupo de población, pues, según los expertos, no se contagiaban. Más tarde, se consideraron una de las principales amenazas en cuanto a portadores de la enfermedad.

Y estos mensajes “contradictorios” han sido una de las razones por las que hay ciertos jóvenes que tienen una conducta incorrecta y otros no, explica la psicóloga Silvia Álava, quien opina que no se pueden meter a todos los jóvenes en el mismo saco.

Igual que algunos han sido bastante irresponsables y vemos esas imágenes de botellones, también hay otra gente joven que está reaccionando de forma muy positiva, que están siendo voluntarios“, comenta Álava.

Del mismo modo, la psicóloga advierte de que ha habido una gran atención en que la población de riesgo puede tener un desenlace fatal, pero no se ha dado prioridad a los mensajes sobre la conducta.

Se nos ha olvidado lo que son las conductas de riesgo, es decir, qué hace que puedas contagiarte con más facilidad. Eso pone el foco en ti, en lo que tú puedes o dejas de hacer“.

Por ello, Álava aboga por mensajes constructivos y no por apelar al miedo que, a su parecer, no sirve como campaña.

Silvia Álava Psicología
La psicóloga Silvia Álava/Foto cedida

Los niños también han sido uno de los más afectados a nivel mental. La psicóloga habla de que han sufrido cambios en sus comportamientos durante la cuarentena con desinterés, apatía y falta de concentración.

En ellos, también se ha visto un incremento en los casos de ansiedad y estrés, incluso de estrés postraumáticos.

El estrés postraumático, explica la experta, no se da solo en adultos después de haber vivido “un desastre natural o por haber visto en peligro la vida”, sino que viene de una situación que “pasa factura” cuando la persona no puede procesar, integrar o interiorizar esa situación.

Es lo que les pasa a muchos chicos y chicas que siguen teniendo mucho miedo a salir, al contagio y al coronavirus. También depresión, no podemos olvidar se han perdido muchos factores protectores, de quedar con amigos, de salir“, añade Silvia Álava.

FUENTE: EFESalud

Del «buenismo» al drama en los spots para jóvenes: «La campaña perfecta es como un antibiótico» Colaboración con el diario ABC

Las campañas dirigidas a los jóvenes para frenar la expansión del virus han ido evolucionado con la pandemia y están «llevando al límite» los mensajes publicitarios.

Beatriz L. Echazarreta

Una chica ojerosa y con atuendo de funeral mira directamente a cámara y, lacónica, revela: «El otro día contagié a mi abuela y la hemos enterrado hoy». La Comunidad de Madrid lanzaba la semana pasada una de las campañas de concienciación frente al Covid-19 más crudas que hemos visto en los meses que llevamos de pandemia. Isabel Díaz-Ayuso ha invertido tres millones de euros en esta acción publicitaria, que ya empapela la capital. El mayor número de contagios de la comunidad se concentra entre los 15 y los 29 años y los mensajes a este sector de población se han intensificado en tono y difusión. Sin embargo, Madrid no es la única que apuesta por esta línea «dramática» en la campañas. Hace dos semanas, Canarias causaba un gran impacto en redes sociales con un anuncio similar: una llamada de teléfono interrumpía unas copas entre amigos: «¿Qué pasa, mamá?». «Tu abuela tiene Covid. De esta noche no pasa».

El sofá como trinchera

Los alemanes han encarado este problema desde un ángulo muy distinto, la ironía. En el último plan de concienciación impulsado por el gobierno de Merkel nos habla un jubilado ficticio desde el futuro y echa la vista atrás: «Corría el invierno de 2020 y todas las miradas estaban puestas en nosotros». Relata a cámara, imitando el formato de los reportajes sobre guerras pasadas, que los jóvenes fueron los héroes de aquella batalla y ¿Cuál fue su hazaña?. Quedarse en el sofá, que se convirtió en trinchera.

Xavier Olazábal, CEO de Publicis España, asemeja este tipo de campañas a las de la DGT (Dirección General de Tráfico), que esperan llevar al límite los mensajes publicitarios, pues cuando la problemática social es grave y el resultado es la muerte, la tendencia es dramatizar. Olazábal apunta una falla importante en este tipo de estrategias de concienciación, ya que en publicidad es necesario «cierto grado de repetición» y cuando el mensaje es tan «agresivo y desagradable», preferimos evitar la campaña y no volver a verla. Según este experto en publicidad, con una sociedad tan tensionada por la crisis del coronavirus, un mensaje más positivo e involucrativo sería más eficaz, sin perder un ápice de notoriedad. El tono «agorero» de las mencionadas campañas buscan, en su opinión, una notoriedad de cara a la galería que puede no ser la mejor estrategia. «El joven entiende muchos otros tonos de comunicación».

Coincide con él la publicista Silvia Álava, psicóloga sanitaria y experta en psicología educativa, que sostiene que «la apelación al miedo no suele funcionar bien. Sino, la gente no fumaría». En opinión de esta psicóloga, lo que sí ayudan son gestos como el del niño de Logroño de hace unas semanas. Ese joven de 16 años, hijo de una barrendera empezó a movilizar a su grupo de amigos a través de redes sociales para demostar que «no todos los jóvenes son iguales», tras ver los disturbios en su ciudad.

Mensajes contradictorios a los jóvenes

Según Álava, la acción tuvo éxito porque los jóvenes percibieron el gesto casi heróico «de un igual». Los mensajes que se han lanzado a los jóvenes desde el inicio de la pandemia no han sido claros, y con el paso de los meses y el avance del virus han ido mutando. Al principio, la idea que más se trasladó fue que «eran inmunes». Silvia sentencia que se han ido dando palos de ciego y el «realismo» no ha estado presente en estas campañas de conciación.

José Antonio Luengo, especialista en Psicología Educativa y Sanitaria y Secretario de la Junta de Gobierno del Colegio de Psicólogos de Madrid, explica que cualquier campaña que afecta a una amplia franja de edad tienen un impacto en gran parte de esa población pero siempre se nos escapa un porcentaje de ese colectivo.

A la pregunta de por qué hay algunos jóvenes que no hacen el más mínimo caso, sentencia que desde el principio, hemos tratado a los jóvenes en su conjunto como descerebrados, criminalizándolos y la condición de irresponsables es más personal. Joven se es hasta los 30 años, «los que fallaban eran una horquilla muy amplia».

Luengo planeta una interesante línea cronológica sobre la evolución que han experimentado las campañas dirigidas a los jóvenes en la pandemia.

Primera tanda: buenismo e «influencers»

La primera tanda de iniciativas intentaron llamar la atención de los jóvenes a través de los «influencers», los «ídolos de la juventud» y también se recurrió a las campañas más «buenistas» que aspiraban a una «sociedad idílica», como la lanzada al inicio de la desescalada por la Comunidad de Madrid, cuyo eslogan era «Protégete. Protégenos».

José Antonio Luengo apunta un factor a tener muy en cuenta, pues «los jóvenes tienen una percepción del riesgo mucho menor». A las personas jóvenes les importa poco la salud, se sienten «inexpugnables». Fernando Simón hizo una sonada llamada a estos «influencers» para que compartieran mensajes de conciación del Covid en redes.

Sin embargo, en opinión de Luengo y en la línea de Silvia Álava, «una cosa es seguir a alguien y otra es identificarte con él». Los influencers que se erigen como adalides de la buena conducta frente al Covid y se han pasado el verano recorriendo Ibiza en barco no terminan de cuajar, como es normal. Esta experta en psicología educativa aduce que los mensajes han de lanzarse desde «la empatía» para que el receptor no sospeche que el busto parlante que le habla con moralina es un impostor. A los jóvenes les importa poco su salud. Se sienten inexpugnables José Antonio Luengo , especialista en Psicología Educativa y Sanitaria y Secretario de la Junta de Gobierno del Colegio de Psicólogos de Madrid

La salud de la familia y la propia

En la segunda fase de las campañas, se intentó concienciar sobre el contagio a las familias, a los seres queridos. «A lo mejor a ti no te afecta. Pero sí a tus familiares». Según Luengo se empieza a tocar una fibra intacta en la primera tanda publicitaria.

El siguiente escalón fue apelar a la siguiente idea: «Joven, a ti también te puede pasar esto». La campaña de la Comunidad de Madrid en la que salían celebridades del mundo de la moda como Pelayo Díaz, toreros como Fran Rivera, o futbolistas como Roberto Carlos, culminaba con esta idea. El vídeo cerraba con Oscar Riballo, un joven farmacéutico y aficionado al boxeo, al que el coronavirus ha estado a punto de arrebatarle la vida. Este tipo de comunicación, en palabras de Luengo, «va sumando gente».

La última vía: la salud del bolsillo

La cuarta y última tipología de acciones publicitarias dirigidas a la juventud, superaría el «esto es lo que te va a pasar», para centrarse en «esto es lo que te va a costar». Luengo opina que si no se está llegando a los jovenes por las consecuencias que el Covid deja en la salud y como último recurso, se debería llamar la atención sobre la «salud del bolsillo».

Este psicólogo menciona la existencia del «colectivo de los indeseables», que hará caso omiso al primer nivel, y también al segundo. Hablamos de un grupo al que le importa poco su salud y la de su familia. Se guían por el «carpe diem» como valor supremo.

Luengo considera que no existe la campaña perfecta y que, con cada nivel, «se va rascando» en la conciencia de los adolescentes. Opina que se ha estigmatizado al joven y que cometemos el error de tratarle como «un indeseable». Sin embargo, puntualiza que «antes del indeseable, está el joven inconsciente». Como un antibiótico, para que una campaña sea efectiva, ha de ser específica, por lo que este psicólogo apuesta por mandar varios mensajes a la vez, pero cada uno dirigido a un perfil de joven en concreto.

Así, se evitaría el reduccionismo y que, por hartazgo, un joven que se sienta culpable se rebele contra una campaña que busca el efecto opuesto. Ya solo queda una cosa. Preguntarse qué la campaña plantearía Don Draper, el publicista con más puntería de la ficción.

FUENTE: Diario ABC

¿Hemos perdido la ilusión? Colaboración con Padres y Colegios

Afrontábamos el nuevo curso escolar como un gran reto, una oportunidad para recuperar el tiempo perdido tanto a nivel curricular como con los amigos, y sin embargo, según van pasando los días y la situación se vuelve a complicar, parece que vamos perdiendo la ilusión. Las cosas no son como nos las habíamos imaginado y la incertidumbre ha llegado para quedarse.

Los niños, de nuevo nos están dando una gran lección. Si bien es cierto que muchos de ellos se encuentran muy frustrados e incluso cargados de una rabia, que no saben gestionar y la trasforman en conductas disruptivas; otros muchos nos demuestran que pueden aprender a ser felices y a mantener sus ilusiones pese a que no les guste la situación provocada por la pandemia. Sin embargo, a los adultos nos cuesta más y pese a que sabemos que tenemos que ser un modelo de resiliencia para nuestros hijos y alumnos, en ocasiones nos resulta difícil mantener vivas nuestras ilusiones. Y es que,

“…podemos vivir sin apenas dinero, con poca salud, pero no podemos vivir sin ilusiones”

María Jesús Álava Reyes

Os dejo el enlace al artículo y a la revista:

Las consecuencias del confinamiento en los niños. Colaboración con Aleteia.

Permanecer tantos días encerrados hace que nos preguntemos si esta situación puede traer consecuencias psicológicas o de conducta en nuestros menores.

Esta situación que estamos viviendo creo que nos ha cogido a la mayoría con el pie cambiado y si a los adultos nos está costando sobrellevar este confinamiento, cuánto más les puede estar ocurriendo a nuestros niños.

Todos aplaudíamos el domingo pasado la decisión de que nuestros menores salieran a la calle. ¡Era necesario para los niños! Es más, para que esto se realizara de manera razonable, se apelaba desde las altas instancias a la responsabilidad de los padres, lógico por otra parte. Quién mejor que los padres para querer lo mejor para sus hijos.

No obstante, el permanecer tantos días encerrados hace que nos preguntemos si esta situación puede traer consecuencias psicológicas o de conducta en nuestros menores, dado que las circunstancias que estamos viviendo desde mediados de marzo, es cuanto menos para analizarla.

Si hacemos una lectura en positivo, al menos, tanto los padres como los hijos están pasando tiempo juntos, con intensidad añadiría yo, donde un mismo espacio de la casa se hace multifuncional. La cuestión es cómo eso repercute en las familias.

Los expertos, en todo caso, muestran preocupación ante la primera generación infantil en vivir un confinamiento semejante.

«Todavía no sabemos bien lo que va a ocurrir porque estamos ante una situación excepcional», aclara la doctora en Psicología, Silvia Álava. «No existen estudios sobre el confinamiento de un país entero durante tantos días, pero sí sabemos que el aislamiento puede tener efectos en la salud emocional y el desarrollo cognitivo. Se ha estudiado a niños que han estado en antiguos internados y se ha visto que la falta de estimulación y cariño tienen consecuencias, pero, en este caso, la mayoría están con sus padres. Por eso no vaticinamos que los efectos vayan a ser dramáticos«.

Ante esta realidad y sabiendo de que los niños son esponjas emocionales, muchos especialistas infantiles, aseguran que los menores tienen una capacidad de resiliencia enorme y nos lo están demostrando a diario, dándonos verdaderas lecciones de vida, de adaptación y de ilusión.

A estas alturas muchas familias habrán experimentado:

  • situaciones de enfado,
  • irritabilidad,
  • tristeza
  • ansiedad
  • conductas oposicionistas
  • conductas desafiantes,
  • alteraciones en el sueño
  • quejas somáticas…

Pero en muchos casos, también habrán experimentado:

  • situaciones de complicidad,
  • risas,
  • ternura,
  • juegos con los hijos que transportaban a los adultos a su más tierna infancia, sacándoles alguna que otra lágrima de alegría,
  • todo esto aderezado con muchos gestos de cariño.

Por eso, es importante evitar el alarmismo, ya que no todos los niños experimentarán alteraciones a raíz del confinamiento y, de hecho, «se espera que la mayoría no las sufran. Los niños, en general, cuentan con una buena capacidad de adaptación, que puede ser incluso superior a la de los adultos. Por tanto, aunque aparezca algún síntoma, no esperamos que se alargue en el tiempo en la mayoría de ellos«, concluyen los expertos.

Dado que nuestros menores son capaces de adaptarse a lo que tengan por delante y precisamente porque son como esponjas, serán lo que sus padres les enseñen con su ejemplo. “Con el cariño del entorno familiar no tiene por qué haber secuelas emocionalesy si existieran, que éstas sean mínimas», asegura la Presidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria, AEPAP, Concha Sánchez Nieta.

Esto dependerá tanto del entorno como de la gestión emocional que se haga en las familias de esta situación.

Emociones y afectos

Lamentablemente el confinamiento puede influir más en las familias desfavorecidas, con pocos recursos o con hijos con patologías previas, donde el contagio emocional de los padres a los hijos se agudiza más en espacios pequeños. Pero también es verdad que este tiempo de encierro es tiempo de crecimiento en las relaciones familiares, de comunicación y de gestión de emociones, de permitirnos sentir y de expresarlo.

Lógicamente habrá momentos en los que derrumbemos, los niños ahora son más conscientes de la fragilidad del mundo, pero si han visto que sus personas de referencia les transmiten seguridad e información sobre lo que está ocurriendo y les hablan con un lenguaje adaptado a su edad, explicándoles la situación con cariño pero siendo realistas y aclarando sus dudas, ayudaremos a nuestros hijosa una mejor gestión emocional de la situación.

Es tiempo de reforzar vínculos afectivos con nuestros menores, 

De acompañarles en su crecimiento para que éste sea firme y seguro y de creer que lo más importante es la actitud que tengamos ante las dificultades. Por eso, la tarea que hoy tenemos por delante los adultos, en cuanto a la gestión interna de la situación en nuestras familias, es una tarea difícil pero apasionante, como la de un jardinero queplanta sus semillas y día a día las cuida hasta que esa planta echa raíces y florece.

Es tiempo de conocimiento y de reconocimiento mutuo en las familias, de practicar la escucha interior de nuestras emociones y de las de nuestros hijos, de cultivar la paciencia y a través de la palabra llena de cariño, permitir que nuestros pequeños crezcan seguros y felices, tiempo de siembra para que este período no les traiga consecuencias emocionales negativas y si eso ocurriera, estar ahí para acompañarles.

Y como decía Viktor Frankl, “si no está en tu mano cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

FUENTE: Aleteia

Las consecuencias de la fatiga pandémica. Colaboración con el diario La Razón

Expertos analiza si un posible nuevo confinamiento puede llevar al estallido social

¿Estamos psicológicamente preparados para un nuevo confinamiento?

Según explica la doctora en Psicología, Silvia Alava, la sociedad está un tanto «irascible» porque todavía no han pasado muchos meses desde que en marzo permanecimos encerrados en nuestras casas y estamos a las puertas de un nuevo encierro domiciliario. «Nuestros procesos naturales, nuestras pequeñas rutinas, escapadas o visitas a familiares se vieron alterados, entonces, y ahora, de repente, cuando creíamos que empezábamos a recuperarnos volvemos a escuchar cada vez con más fuerza que puede haber otro confinamiento en los próximos meses. Nos cuesta regular las emociones y tendemos a ejecutar malas estrategias como echar la culpa a los otros. No me siento bien y en vez de aceptar la realidad, tendemos a buscar un culpable», explica la experta.

¿Cómo podemos canalizar esa irascibilidad?

La doctora en psicología habla de lo que se conoce como «regulación emocional» que es la capacidad para manejar las emociones de forma apropiada. Según explica supone «tomar conciencia de la relación entre emoción y comportamiento». En este escenario, dice, puede que algunas personas encuentren en la protestas el vehículo para mostrar su descontento. «Me uno a gente que piense igual que yo y me siento más aliviado», describe. Sin embargo, la experta no cree que el hartazgo de la sociedad prenda llama y se convierta en un polvorín porque «la gente sabe canalizarlo y más cuando hablamos de una pandemia a nivel global. Aunque no nos guste, somos conscientes de que es una crisis sanitaria y aunque haya grupos aislados que critiquen las medidas, en general, la población lo entiende»

Las protestas por las restricciones y las limitaciones, ¿son un polvorín que puede estallar en cualquier momento?

Los disturbios se están produciendo en varios capitales europeas, sin embargo, para el experto en análisis demoscópicos, y director de Asuntos Públicos de Atrevia, Manuel Mostaza, todavía es pronto para hablar de un efecto dominó. «La sociedad europea está acostumbrada al bienestar y al consumo, dos aspectos que los confinamientos nos han arrebatado de la noche a la mañana. Esta lucha contra la pandemia es el mayor problema que Europa sufre en los últimos sesenta años por lo que no tenemos memoria de un conflicto igual. Aún así, la europea es una sociedad que aún tiene mucho que perder» como para iniciar un conflicto social.

¿Es probable que la sociedad estalle y se inicie una «primavera europea»?

Según reconoce el experto, a diferencia de las sociedades árabes –en las que se acuñó este término– en Europa estamos gobernados por regímenes democráticos, lo que hace en cierto modo, dificil, un levantamiento contra los gobiernos. «Aquellas revueltas se hicieron contra regímenes corruptos, nosotros estamos sometidos al estado de Derecho». Además, hay otra diferencia: el tipo de sociedad. «Somos sociedades medias, con buen nivel de vida que no quiere perder su estándar de vida». El experto pone como ejemplo el mayo del 68 en París, cuando jóvenes estudiantes salieron a la calle, forzaron la celebración de elecciones y el general Charles De Gaulle arrasó de nuevo.

¿Qué impacto tienen las redes sociales en estas movilizaciones?

Las últimas concentraciones fueron en su mayoría convocadas a través de las redes sociales para movilizar a un sector joven de la población. Según el experto «tienen un gran impacto porque generan varios nódulos y hacen que la información fluya en distintas direcciones, consiguiendo, por lo tanto un mayor impacto». Además, al ser por canales privados son difíciles de controlar.

FUENTE: Diario La Razón

Disturbios producidos el viernes en Burgos/Foto: Santi Otero/EFE

¿Hemos aprendido algo de la crisis por Covid-19 en la educación? Colaboración con Padres y Colegios

Os adjunto mi última colaboración con la revista Padres y Colegios, la revista digital para familias con hijos en edad escolar centra en la educación desde los 5 años hasta la mayoría de edad.

¿Hemos aprendido algo de la crisis por Covid-19 en la educación?

Pincha en la portada de este número de octubre para leer gratis toda la revista:

#Vídeo ¿Por qué hay personas que no cumplen las medidas de seguridad ante el Covid19?

Es algo muy complejo y no podemos dar una única explicación, os dejamos algunos factores que podrían explicarlo.

  1. Las variables de personalidad. No todos tenemos la misma conciencia del peligro.
  2. La capacidad de autoregulación emocional.
  3. Ser capaces de ver las consecuencias a medio-largo plazo (un posible contagio), frente al refuerzo inmediato (me quito la mascarilla y como me es incomoda el refuerzo es inmediato).
  4. Las circunstancias que hemos vivido.
  5. Falta de conocimiento científico.
  6. Cuando estamos en grupo la responsabilidad se diluye y nos cuesta ser asertivos y mantener las medidas de seguridad.
  7. Se percibe como algo lejano y nos parece imposible que nosotros o nuestro grupo de referencia esté contagiado.
  8. Falta de comunicación de la realidad. Los muertos no son solo un número, tienen nombre y apellidos. No dejemos de empatizar con las familias y con su dolor.

Os dejo el vídeo donde ampliamos toda esta información:

La escuela de verano Evades vuelve el próximo martes con el 70% de los cursos virtuales

Habrá cuatro bloques temáticos semanales, y la clausura tendrá lugar por vez primera en Gijón, en el marco de la Feria de Muestras

JOSÉ CEZÓN

La XXIII Escuela de Verano de Administración y Dirección de Empresas, Evades, presentará numerosos cambios condicionados por la crisis del coronavirus, que obligó a reestructurar formatos, contenidos, fechas y espacios. La gran novedad será que el 70% de los 32 cursos se desarrollará de forma virtual. La escuela se inaugurará el próximo martes, en la Casa de la Cultura de Noreña, y finalizará el 6 de agosto en el recinto Luis Adaro, dentro de la Fidma de Gijón.

La programación se distribuirá en cuatro semanas temáticas: Herramientas TIC, Gestión y Productividad; Marketing; Competencias y Gestión Estratégica. Y se repite el curso mixto de operario de industria. Entre los cursos novedosos, e ideados para afrontar la situación actual, figuran los de Modelos de gestión del trabajo: Agile, Nuevo marketing postcovid, Liderazgo en incertidumbre: VUCAL Survival, Gestión del cambio organizativo y de paradigma pensamiento creativo o Protocolos preventivos frente al covid-19, entre otros.

Cada lunes habrá un taller solidario relacionado con la temática de la semana, que será abierto y virtual y donde los participantes podrán realizar una aportación voluntaria. La recaudación se destinará a alguna entidad asturiana sin ánimo de lucro. La directora de Evades, Carmen Riesgo, explica que con esta iniciativa se pretende mostrar el agradecimiento a todos los colaboradores de la escuela «que siguieron creyendo en el proyecto y que mantuvieron su aportación dentro de sus posibilidades».

El apartado de teleformación seguirá en la línea habitual de otros años y los cursos presenciales se desarrollarán en el edificio Peña Careses, de la Pola; en la Fundación Consuelo Suárez Fonseca, de Ferrera; y en la sala de conferencias de Cristasa, de Gijón. La jornada abierta inaugural abordará la ‘Gestión del cambio postcovid’ y tendrá como ponentes a la psicóloga Silvia Álava Sordo; Tamara Campa, la responsable de Recursos Humanos de Caja Rural; Raquel Villa, responsable de gestión de personal de Transinsa, y a Miguel Ángel Morán, director de marketing de Apertia Consulting. Y en la clausura repetirán los protagonistas habituales: Inaciu Iglesias, consejero delegado de Cartonajes Vir, y Alberto González, director general de la FADE, con Enrique Riesgo de moderador, quienes disertarán sobre ‘Estrategias de adaptación’. Esta jornada de cierre se traslada por primera vez a Gijón, con la colaboración de la Cámara de Comercio local.

«Será un año atípico y adaptado a las circunstancias que nos ha tocado vivir; un Evades resiliente y de superación», anunció Carmen Riesgo. La crisis les sorprendió con el programa ya elaborado y llegaron incluso a plantearse la suspensión. Al final, hicieron una encuesta y reestructuraron por tres veces la oferta.

FUENTE: Diario El Comercio

El foco de los expertos, sobre jóvenes y reuniones de amigos: «Es absurdo, creen que el virus no puede venir del familiar» Colaboración con 20minutos

Por LOLITA BELENGUER

Imagen de una terraza llena de jóvenes en Madrid, en la fase 2 de la desescalada.
Imagen de una terraza llena de jóvenes en Madrid, en la fase 2 de la desescalada.

«La nueva normalidad no tiene nada de normalidad», asegura el epidemiólogo Salvador Macip, que advierte de que estamos «en un momento muy frágil». Tanto es así que el segundo día de la llamada ‘nueva normalidad’ tres comarcas oscenses han retrocedido a la fase 2 de la desescalada por los brotes de Covid originados en la provincia, donde este lunes se registraron 33 nuevos contagios.Un botellón juvenil podría ser el origen de los contagios del nuevo brote de coronavirus en Huesca

Los focos se ubican en las localidades de Zaidín, Fraga, Monzón y Binéfar. El alcalde de Zaidín, Marcos Ibarz, ha señalado en COPE que el brote detectado en su localidad, vinculado a una empresa hortofrutícola, podría venir de un botellón al que acudieron varios trabajadores agrícolas

Durante el estado de alarma, las fiestas privadas en domicilios y las reuniones en parques para ingerir alcohol fueron objeto de multitud de sanciones -400 intervenciones y 97 multas solo en Madrid durante el primer fin de semana que se permitieron las salidas a los adultos-. Una vez iniciada la desescaladaen las terrazas se comenzó a observar relajación en las medidas de prevención contra el coronavirus, sobre todo entre la juventud«Es sin duda el sector de la población que toma menos medidas. A muchos les vemos en la calle abrazados, sin mascarilla y fumando», afirma el profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y psicoanalista, José Ramón Ubieto. 

Esta actitud frente al virus y la menor percepción del riesgo tiene una explicación. Ubieto, que pide «no caer en la criminalización de la juventud», explica que esta etapa vital se caracteriza por una sensación de «invulnerabilidad» y «omnipotencia» que lleva a los jóvenes a «transgredir como forma de autoafirmación«. «Las conductas de riesgo están muy presentes en la adolescencia, tienen que ver con ponerse a prueba, para ver si damos o no la talla» ante el grupo de amistades.

El profesor de Psicología expone además otro factor: «Los jóvenes necesitan mucho el contacto con el otro, su identidad y estilo de vida depende mucho de la continua reafirmación del otro, y eso pasa por el contacto físico porque el cuerpo es un elemento fundamental del adolescente».

«Los jóvenes necesitan mucho el contacto con el otro, su identidad y estilo de vida depende mucho de la continua reafirmación del otro»

La doctora en psicología del Centro Álava Reyes, Silvia Álava, añade que si los jóvenes perciben un menor riesgo frente a la Covid-19 es porque «la zona del cerebro que evalúa el peligro -el lóbulo frontal- no termina de madurar hasta los 25 años«.

Además, «son mucho más sensibles a la presión grupal porque no han madurado la función ejecutiva caliente, que es la que regula las emociones. Esto significa que cuando van solos son tan cautos como un adulto, pero en grupo adoptan muchas más conductas de riesgo», abunda Álava. 

Aviso sobre las reuniones familiares

Ubieto apunta también como «elemento colateral», mensajes públicos que restan peligro a la pandemia como las «ideas negacionistas del virus» difundidas por mandatarios como el presidente de EE UUDonald Trump, o de BrasilJair Bolsonaro, los dos países más afectados por el virus a nivel mundial. 

El experto señala asimismo la idea «irracional» pero presente en el ser humano de que «lo familiar está preservado del virus». Ubieto advierte de la relajación de las medidas de distancia social y mascarilla entre familiares y amigos. «El «pensamiento inconsciente es que el virus no podría venir de un familiar y eso es absurdo, pero es que el humano no es racional».

La gente «se confía», se reúne con la familia «porque no ha habido ningún caso», pero una celebración puede favorecer los contagios

A este respecto, el presidente del Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Huesca, José Borrel, apeló este martes a la responsabilidad ciudadana para evitar contagios del SARS-CoV-2 y alertó de que «el gran problema son las concentraciones de personas». 

Borrel indicó que se están realizando celebraciones familiares porque los ciudadanos «se confían», se reúnen con la familia «porque no ha habido ningún caso», pero advirtió de que una celebración puede favorecer los contagios. En su opinión, «la gente está teniendo mucha prisa por juntarse y celebrar» y «las medidas de protección brillan por su ausencia», indicando que «no hay que tener tanta prisa».

«Momento muy frágil»

Por su parte, el epidemiólogo Salvador Macip, autor de Las grandes epidemias modernas: La lucha de la humanidad contra los enemigos invisibles (Destino, 2020), indica que «el problema con la gente joven es que piensan que este virus no les afecta. Lo cierto es que los casos más graves se han dado mayoritariamente en mayores, pero también ha habido algunos jóvenes». Y, añade, al llegar a sus casas pueden contagiar a los familiares más edad como padres o abuelos.

En opinión de Macip, «esto se junta con lo mal que se está explicando esta etapa, la ‘nueva normalidad‘ no tienen nada de normalidad. La normalidad significa que vamos a tener que seguir con precauciones».

El médico recalca que esta etapa de la pandemia es «un momento muy frágil» en el que además detecta un «efecto rebote» del confinamiento, que en España se ha cumplido, dice, muy bien. A ello, también «se suma que estamos en verano«.

«Vamos a correr riesgos para intentar salvar la economía, hay que ser más conscientes que nunca»

Con todo, Macip concluye que «no se ha explicado bien que este momento es muy frágil y que si se están relajando las medidas de control es por motivos económicos, por que si no no se abrirían las fronteras, vamos a correr riesgos para intentar salvar la economía, que depende en gran medida del turismo, y por tanto hay que ser conscientes de que hay riesgos, de que vamos a aumentar las situaciones de peligro y hay que ser más conscientes que nunca», avisa.

Macip recuerda que, aunque lo peor ya haya pasado en Europa, la pandemia está «en el momento más alto en América» y recalca que «si abrimos la movilidad, el virus va a volver, igual que le ha pasado a China y a Nueva Zelanda«, que han tenido que volver a adoptar medidas de contención tras detectar casos importados. «Así funciona una pandemia. La pandemia es un problema global, no nacional», zanja.

FUENTE: 20minutos.es

Tengo miedo a salir, mis amigos quedan y yo no ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer?

El miedo es una emoción, no es agradable, pero en ocasiones puede ayudarnos a estar alerta y a mantener las medidas de seguridad.

Es bueno aceptar el miedo. Una vez que lo hemos reconocido, podemos ir exponiéndonos poco a poco y marcándonos pequeños objetivos día a día, buscando poner el foco fuera de mi, en lo que pasa a mi alrededor, no en lo que yo pueda estar sintiendo.

También será útil entrenar nuestra asertividad para no sentirnos mal cuando necesitemos decir cosas a los demás.