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¿Es más rico quien más tiene o quien menos necesita? hablamos sobre el consumismo

Valorar lo que tenemos en vez de anhelar continuamente lo que nos falta, puede ser uno de los grandes secretos de la felicidad.

¿Y qué me decís de aquellas cosas inmateriales? amigos, familia, gente con la sentimos un vínculo especial… Así que ¿por qué sucumbimos a esta fiebre consumista?

¿Estamos frustrados continuamente por no llegar a todo lo que creemos necesitar?

La clave puede estar en la «compra consciente», y el peligro por su parte en el impulso de la inmediatez…

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¿Fanfarroneas de zapatillas o de móvil? Esto es el ‘brand bullying’ Colaboración con El Correo

Es un tipo de acoso al alza entre los más jóvenes

Por ALBA PELÁEZ

Siempre que un chaval plantea sus miedos, temores y complejos, los adultos nos revestimos de razón –y de algo de prepotencia– y ‘desmontamos’ sus agobios. ¡Nos sentimos tan poderosos! Pero a veces los argumentos de los menores son tan incontestables que nos callan la boca. Ahí va una muestra: un adolescente participante en un estudio realizado en EE UU sobre el ‘brand bullying’ o acoso consumista, que lo pasaba fatal cuando iba a clase porque sus compañeros se burlaban de su ropa ‘sin marca’, describía así su calvario diario: «Este es el peor tipo de ‘bullying’, porque no hay mucho que puedas hacer si no eres rico». Así lo recoge Umit Kucuk, profesor de marketing y comportamiento del consumidor, en su libro ‘Brand hate’. Es decir, es una condena de la que no puedes escapar.

Según Kucuk, esta forma de acoso «puede alcanzar niveles extremos en el mundo de los ‘teenegers’» y tiene como consecuencia directa que, para muchos jóvenes, las horas previas a ir a clase se hayan convertido en una pesadilla. ¿Qué me pongo? ¡Mi móvil es una antigualla, no lo voy a sacar de la mochila! ¿En serio me tiene que llevar mi padre al instituto en ese coche tan cutre? Ya tenemos drama familiar (y personal). Pero, ojo, esto no llega de un día para otro, se va forjando en el seno familiar. ¿Podemos evitar que los adolescentes se obsesionen con las firmas y que sufran o hagan sufrir por ello?

Ojo con lo que ven en casa

El eje del ‘brand bullying’: se desplaza al chaval –es más frecuente en la preadolescencia, en torno a los 12 años– que lleva una ropa más barata y cuya familia tiene un automóvil más sencillo o una casa más pequeña. En casos extremos, se autoexcluye él mismo. ¿Dónde ha empezado ese problema? En la publicidad, que bombardea por igual a padres y a hijos, y en los adultos, que se sienten superiores por poder permitirse un mayor volumen de gastos y están comunicando a sus hijos, a veces de manera inconsciente, que ese es el camino para lograr reconocimiento. «Es importante establecer pronto la diferencia entre ‘lo que quiero’ y ‘lo que necesito’ y transmitirla a nuestros hijos –explica la psicóloga infantil Silvia Álava–. No se trata de renunciar a una marca que nos interesa, sino de ser conscientes de que no somos mejores por comprarla. Eso es lo que hay que trabajar con los niños».2

Ojo con la publicidad

Según un estudio realizado por Unicef, el peso de las decisiones de los chavales en las compras familiares es brutal. Mientras que el 80% de los padres opta por marcas blancas, sus retoños prefieren las firmas líder, las que se gastan más dinero en marketing. «Muchos anuncios van ya destinados a los más pequeños, lanzándoles el mensaje de ‘esto es lo que necesitas para estar integrado’», apunta Álava. El error de algunos padres es terminar comprando cosas caras o innecesarias a sus hijos para que no sufran o se vean ‘distintos’.3

La autoestima, el arma

Victoria Tur-Viñes, catedrática de Sociología de la Universidad de Alicante, sostiene que el exceso de ‘marquismo’ se combate fomentando la autoestima de los chavales, «de modo que se sientan seguros por sí mismos y no por parapetarse vistiendo una marca».4

Sobreexposición a las redes

El ‘brand bullying’ está muy ligado a las redes sociales.A los chavales hay que explicarles que lo que ven en ellas solo es una versión del mundo real, no el mundo real.También hay que alertarles de que los ‘influencers’ venden un modo de vida que está muy por encima de las posibilidades del común de los mortales y que están pagados. «Las redes sociales muestran una realidad edulcorada con filtros, con flores, con desayunos maravillosos de zumos, frutas, tortitas… Y esto invita a la comparación social», indica Álava.Claro, el adolescente que ve que en su casa hay leche con galletas y gente con ojeras y pereza por la mañana… ¿qué piensa? ¿Y si encima se tiene que poner unas zapatillas de 20 euros en lugar de unas de marca, de 150 euros, como las de algunos de sus compañeros de curso? Pues cree que su vida no es del todo buena y que las burlas de los demás tienen fundamento.

CADA GENERACIÓN TIENE SUS PRENDAS FETICHES

  • Ahora le han puesto nombre y apellido a este problema (con ustedes, ‘brand bullying’), pero realmente lleva existiendo toda la vida. La frustración que pueden llegar a sentir los más jóvenes por poseer una determinada prenda u objeto también la hemos podido llegar a sentir nosotros a su edad. De hecho, en la memoria de muchos de nosotros perduran marcas que se han quedado grabadas a fuego. En unas ocasiones, porque formaron parte de nuestra vida y, en otras, porque por aquel entonces no pudimos permitírnoslas y, con el tiempo, ya no tenía el mismo sentido hacerse con ellas. Repasamos algunas de las firmas que pegaron fuerte en las últimas décadas en España, esas que nos hicieron suspirar y sentir deseo.
  • Años 70: La ropa deportiva dio forma al estilo sport informal. Los polos de marcas como Lacoste, Ralph Lauren o Benetton se abrieron paso y, a día de hoy, con algún cambio respecto a la época, siguen sacando colecciones inspiradas por esta década. Las pellizas y las zapatillas Victoria fueron otras de las grandes favoritas de los 70. Todo el que quería ir chulo y llamar la atención necesitaba urgentemente estas prendas.
  • Años 80: Si algo caracteriza a esta década son los vaqueros. Los Levi´s 501 para ser más concretos. A poder ser, los de etiqueta roja. Toda una joya de armario que causó sensación. Otros clásicos de la época fueron los tejanos de la marca Lee; los jerseys de Privata o las chaquetas de Chevignon.
  • Años 90: Las sudaderas y los vaqueros de Liberto eran muy habituales en los 90. Champion era otra de las marcas habituales entre los jóvenes, así como Fila, que a día de hoy se ha recuperado entre las tendencias gracias a diversos famosos e influencers que los lucen tanto en el día a día como en galas de premios. De hecho, estas ‘recuperaciones’ parecen tener mucho que ver con los deseos incumplidos de quienes eran adolescentes en esos años.
  • Años 2000: La moda ‘surfer’ se impuso. Marcas como Quicksilver, Roxy, Billabong o Volcom se popularizaron. Con un estilo informal, todos querían lucir los bañadores de estas marcas o la ropa de nieve que ofrecían. Las mochilas fueron otros de las los grandes iconos de estas firmas.

FUENTE: www.elcorreo.com

Regalos de Navidad – ¿Estoy haciendo que mis hijos sean consumistas?

¿Cuántos regalos navideños deben recibir los niños de los Reyes Magos o Papá Noel?

Ningún padre ni madre quiere que sus hijos caigan en el consumismo y se conviertan en niños caprichosos y que no saben valorar lo que tienen. Pero, ¿Cómo podemos hacerlo si a nuestro alrededor recibimos miles de estímulos para que compremos sin parar, sobre todo en Navidad? Por eso, respecto a los regalos de Navidad, son muchos los padres que se preguntan: ¿estoy haciendo que mis hijos sean consumistas?, ¿Cuántos juguetes deben recibir en Navidad los niños?

¿Cómo evitar que tus hijos sean consumistas en Navidad?

El mensaje que hay que trasladar al niño para evitar el consumismo es que las navidades también puede ser un buen momento para aprender a compartir. Nunca podemos obligar a nuestros hijos a dar a otros niños sus posesiones, pero sí que podemos animarles y enseñarles.

Por ejemplo, podemos acordar con ellos que haremos una limpia de juguetes y aquellos que no utilicen, o que se les hayan ‘quedado pequeños’, los llevaremos todos juntos a una parroquia, fundación ONG, etc. para que otros niños puedan disfrutar de ellos. También podemos animarles a incluir juguetes solidarios en la carta que escriban a los Reyes Magos o Papá Noel como lo que ofrecen muchas ONGs o, incluso, pedir algo para los niños que lo necesitan.

Por otro lado, es importante que hagamos entender a nuestro hijo o hija que, él o ella no es menos (ni tiene menos valor) porque tenga menos juguetes que alguno de sus amigos o compañeros. Insiste en explicarles que, como personas, todos tenemos el mismo valor; no es más el que tiene más juguetes.

Para que los niños interioricen esta lección, debemos enseñarles a ser consciente de sus fortalezas, para seguir potenciándolas, y de sus debilidades, para minimizarlas. En este aspecto, será fundamental el modelo que proporcionen los padres, porque si los niños ven que sus padres se consideran más y mejores por tener una casa más grande o llevar ropa más cara (o al revés, se sienten inferiores), será esa ética la que se les está enseñando.

Poner límites para evitar el consumismo con los regalos navideños

Aunque podemos tener clara la teoría para evitar que el niño perciba la Navidad de la mano del consumismo, hay muchos padres que encuentran muchas dificultades para conseguirlo. A fin de cuentas, ¿cómo podemos reducir la ansiedad de los niños por los regalos navideños si las tiendas están llenas de reclamos, la televisión no para de poner pegadizos anuncios, los buzones de correos están llenos de catálogos de juguetes…?

La clave está en establecer límites. Por mucho que los regalos los traigan sus Majestades los Reyes Magos o Papá Noel, no conviene que los niños se vean desbordados de juguetes. Tienen que aprender el valor de las cosas, y cuando tienen demasiadas ese valor se pierde. Como consecuencia, además de sentirse menos ilusionados, apenas le hacen caso a los juguetes que reciben, dada la gran cantidad de regalos a los que se enfrentan.

Para evitarlo, se pueden establecer de antemano la cantidad de juguetes que los niños van a pedir a los Reyes Magos. Por ejemplo, tres cosas. El ajuste dependerá también del precio y del presupuesto familiar para la Navidad (no debemos acceder a incluir juguetes muy caros o que se escapen del presupuesto).

¿Cuántos regalos de Navidad hacer a los tus hijos?

Hemos visto que una de las formas para no fomentar el consumismo entre los niños por Navidad es limitar el número de regalos que piden en sus cartas. Por lo tanto, la pregunta es inevitable: ¿cuántos regalos deben recibir los niños en Navidad? ¿Cuándo son muchos o pocos?

Cuando los niños son pequeños los padres tienen que mantener el equilibro entre fomentar la ilusión de sus hijos por los Reyes Magos y controlar qué tipo de juguetes piden, además de frenar su demanda. Hay muchos padres que piensan que Papá Noel tiene que traer muchas sorpresas, y que los niños se vean llenos de regalos; otros, por el contrario, les preocupa que su situación económica les impida comprar todo lo que les gustaría o lo que sus hijos piden.

En primer lugar, y como te proponíamos antes, es importante limitar la cantidad de juguetes que los niños piden y, por lo tanto, en la cantidad de regalos que los niños reciben en esta Navidad. Esto está directamente en nuestras manos pero, ¿qué pasa cuando los Reyes Magos también se pasan por la casa de los abuelos, los vecinos, los tíos…?

¿Qué hacer cuando Papá Noel deja regalos de Navidad en casa de la familia?

Muchos padres se sienten frustrados cuando ellos restringen el número de regalos que sus hijos reciben en Navidad (para controlar el consumismo) pero luego Papá Noel se pasa por casa de otros familiares y amigos… Como resultado, los niños reciben muchos más regalos navideños de los que tenían planeado.

Pongamos un control en cuanto a la cantidad de juegos a pedir, los niños tienen que aprender que las cosas hay que ganárselas, porque además de servirnos para reforzar su buena conducta, van a valorar más las cosas. Como te decíamos un número razonable de juguetes, puede ser, por ejemplo, tres regalos.

La coordinación con la familia es otra de las variables que conviene controlar en estas fechas, bien sea porque no queremos que los niños reciban una gran carga de regalo de Navidad (y por eso vamos a pactar con los familiares qué cosas les van a regalar), o porque necesitemos de ayuda para poder hacer un regalo a los niños. En el caso de tener una familia amplia, se puede acordar con en ellos que no todos los regalos sean juguetes y aprovechar para pedirles cosas que los niños necesitan como ropa, material escolar, unas zapatillas deportivas, un pijama…

¿Cuáles son las consecuencias de que los niños reciban muchos regalos?

En ocasiones, los niños reciben en Navidad tal cantidad de juguetes, que se ven desbordados y no hacen caso a todos ellos; no es raro ver a niños rodeados de juguetes y diciendo que se aburren.

Los niños en muchas ocasiones están sobreestimulados, rodeados por tantos juguetes y tantas actividades, que no tienen tiempo para aprender a estar ellos solos, a tolerar la frustración, a aburrirse… ¡Y esto es un error! Desde la infancia, nuestros hijos deben aprender a estar a gusto con ellos mismos, y esto lo podemos conseguir fomentando el juego libre.

En el caso del síndrome de los niños hiperregalados (que se produce cuando los pequeños están acostumbrados a recibir muchos regalos en Navidad, cumpleaños, etc.), no son capaces de disfrutar de lo que tienen, porque no lo valoran. Cuando las cosas nos vienen dadas y no nos hemos tenido que esforzar para conseguirlas, no las valoramos tanto como aquello por lo que hemos luchado, por lo que hemos trabajado y que nos ha costado un esfuerzo conseguir.

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FUENTE: Guiainfantil.com