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Navidades confinadas ¿Supondrán un trauma para los niños? Colaboración con CampusFad

El primer trimestre ha finalizado y llegan las ansiadas vacaciones de Navidad. Sin embargo, estas no son como habíamos esperado. La pandemia continúa y la amenaza de una tercera ola está en pie.

Ante esta situación no sólo la movilidad se ha visto reducida y es complicado juntarse en las fiestas, sino que también la dinámica de la escuela ha cambiado y por ejemplo, hemos tenido que prescindir de los tradicionales festivales de Navidad en la que cada clase hacía una actuación o cantaba un villancico.

Muchos padres y madres están muy preocupados y se preguntan si todos estos cambios pasaran factura a sus hijos e incluso si podrían generar un trauma a los más pequeños de la casa. La respuesta como muchas cosas en la vida es… “depende”. Hay muchos factores que debemos de tener en cuenta para evitar que esto ocurra. Así:

Una situación traumática no tiene por que ser un accidente, una catástrofe natural o un evento en el que nuestra vida haya corrido peligro. Un trauma surge cuando no hemos sido capaces de integrar el evento que hemos vivido. Las emociones que se han generado han sido de tal magnitud que nos han bloqueado y se han quedado atrapadas en nuestro “sistema límbico”, que es nuestro cerebro emocional. Sin embargo, cuando somos capaces de verbalizar lo que hemos sentido, por muy mal que lo hayamos pasado, el hecho quedará grabado en nuestra “memoria episódica” y será mucho más difícil que se genere un trauma. Por eso insistimos tanto en dejar espacio para hablar sobre lo que estamos sintiendo a lo largo de la pandemia, y sobre todo en favorecer que los niños y las niñas verbalicen sus emociones y que éstas sean validadas por los adultos, tanto los progenitores, como los docentes.

No existen emociones correctas

De esta forma cuando un niño o una niña nos dice que está triste porque no podrá pasar la Navidad con sus abuelos, o que siente rabia, porque quería ir a jugar con los primos, lo último que deberíamos hacer es decirle: “no pasa nada”, “no es para tanto” o aún peor “es una tontería”, de esta forma el mensaje implícito es: “tu emoción no es la correcta, no te deberías sentir así”. Y sin embargo, no existen las emociones correctas para esta situación.

Cada persona es un mundo diferente y tiene todo el derecho a sentirse como se sienta. Nadie tiene porque juzgar las emociones de los demás, y sin embargo con los menores lo hacemos muy a menudo. Por eso es tan necesario “validar las emociones”. Una fórmula para hacerlo podría ser decirles: “entiendo que estés triste por no poder ir a ver a los abuelos” o “entiendo que estés enfadada porque te apetecía mucho ir a jugar con los primos”. Incluso podemos compartir cómo nos sentimos nosotros, con frases del tipo: “a mí también me da pena”, o ”a mí tampoco me gusta, porque yo también quería ir”. De esta forma además de validar las emociones trabajamos la “percepción emocional” (nombramos la emoción que sienten) y la “comprensión emocional” (la causa de esta).

No nos quedemos enganchados en las emociones desagradables

Sin embargo, tampoco conviene quedarse enganchado en esta emoción desagradable, por lo que podemos darles alguna estrategia para regular esas emociones, como puede ser una explicación de por qué no vamos a ir, como, por ejemplo, “no queremos que los abuelos se puedan contagiar”. Y les damos una alternativa que les ayude a pasarlo mejor, como podría ser, hacer una videollamada, jugar nosotros a algo…

Los niños y las niñas tienen una gran capacidad de observación, y se dan cuenta de que algo pasa, sin embargo, dado su propio desarrollo cognitivo, madurativo, emocional… no siempre saben interpretarlo. Por lo que necesitan que los adultos, los padres y las madres, y los profesores y profesoras, se lo expliquen con un lenguaje adaptado a su edad y a sus circunstancias. Necesitan que les “decodifiquemos” el mensaje, que se lo traduzcamos, para que lo puedan entender. Por ejemplo, podemos explicarles que esta navidad es diferente, que el coronavirus sigue y que por eso no podemos juntarnos, pero que, aunque “Los Reyes Magos” no vayan a pasar a saludar en la cabalgata para evitar contagiarse, seguirán yendo a cada casa, al igual que Papá Noel, pero quizás tengan que traer menos regalos que otros años, dada la situación…

En ocasiones nos preocupa más a nosotros que a los niños

El cómo los adultos les trasmitimos el mensaje también será muy importante. En ocasiones nos preocupa más a nosotros que a los niños, tenemos mucha ansiedad, creemos que lo van a pasar muy mal… y sin querer les estamos condicionando. Por eso debemos explicárselo desde la calma y la serenidad.

Se trata de mostrarles a nuestros hijos y alumnos que estas Navidades son diferentes, pero que pese a ello, podemos pasarlo bien. Dejando espacio para hablar de las emociones, poniendo el foco en lo que sí que se puede hacer y ayudándoles a pasarlo lo mejor posible.

FUENTE: CampusFad

Las consecuencias del confinamiento en los niños. Colaboración con Aleteia.

Permanecer tantos días encerrados hace que nos preguntemos si esta situación puede traer consecuencias psicológicas o de conducta en nuestros menores.

Esta situación que estamos viviendo creo que nos ha cogido a la mayoría con el pie cambiado y si a los adultos nos está costando sobrellevar este confinamiento, cuánto más les puede estar ocurriendo a nuestros niños.

Todos aplaudíamos el domingo pasado la decisión de que nuestros menores salieran a la calle. ¡Era necesario para los niños! Es más, para que esto se realizara de manera razonable, se apelaba desde las altas instancias a la responsabilidad de los padres, lógico por otra parte. Quién mejor que los padres para querer lo mejor para sus hijos.

No obstante, el permanecer tantos días encerrados hace que nos preguntemos si esta situación puede traer consecuencias psicológicas o de conducta en nuestros menores, dado que las circunstancias que estamos viviendo desde mediados de marzo, es cuanto menos para analizarla.

Si hacemos una lectura en positivo, al menos, tanto los padres como los hijos están pasando tiempo juntos, con intensidad añadiría yo, donde un mismo espacio de la casa se hace multifuncional. La cuestión es cómo eso repercute en las familias.

Los expertos, en todo caso, muestran preocupación ante la primera generación infantil en vivir un confinamiento semejante.

«Todavía no sabemos bien lo que va a ocurrir porque estamos ante una situación excepcional», aclara la doctora en Psicología, Silvia Álava. «No existen estudios sobre el confinamiento de un país entero durante tantos días, pero sí sabemos que el aislamiento puede tener efectos en la salud emocional y el desarrollo cognitivo. Se ha estudiado a niños que han estado en antiguos internados y se ha visto que la falta de estimulación y cariño tienen consecuencias, pero, en este caso, la mayoría están con sus padres. Por eso no vaticinamos que los efectos vayan a ser dramáticos«.

Ante esta realidad y sabiendo de que los niños son esponjas emocionales, muchos especialistas infantiles, aseguran que los menores tienen una capacidad de resiliencia enorme y nos lo están demostrando a diario, dándonos verdaderas lecciones de vida, de adaptación y de ilusión.

A estas alturas muchas familias habrán experimentado:

  • situaciones de enfado,
  • irritabilidad,
  • tristeza
  • ansiedad
  • conductas oposicionistas
  • conductas desafiantes,
  • alteraciones en el sueño
  • quejas somáticas…

Pero en muchos casos, también habrán experimentado:

  • situaciones de complicidad,
  • risas,
  • ternura,
  • juegos con los hijos que transportaban a los adultos a su más tierna infancia, sacándoles alguna que otra lágrima de alegría,
  • todo esto aderezado con muchos gestos de cariño.

Por eso, es importante evitar el alarmismo, ya que no todos los niños experimentarán alteraciones a raíz del confinamiento y, de hecho, «se espera que la mayoría no las sufran. Los niños, en general, cuentan con una buena capacidad de adaptación, que puede ser incluso superior a la de los adultos. Por tanto, aunque aparezca algún síntoma, no esperamos que se alargue en el tiempo en la mayoría de ellos«, concluyen los expertos.

Dado que nuestros menores son capaces de adaptarse a lo que tengan por delante y precisamente porque son como esponjas, serán lo que sus padres les enseñen con su ejemplo. “Con el cariño del entorno familiar no tiene por qué haber secuelas emocionalesy si existieran, que éstas sean mínimas», asegura la Presidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria, AEPAP, Concha Sánchez Nieta.

Esto dependerá tanto del entorno como de la gestión emocional que se haga en las familias de esta situación.

Emociones y afectos

Lamentablemente el confinamiento puede influir más en las familias desfavorecidas, con pocos recursos o con hijos con patologías previas, donde el contagio emocional de los padres a los hijos se agudiza más en espacios pequeños. Pero también es verdad que este tiempo de encierro es tiempo de crecimiento en las relaciones familiares, de comunicación y de gestión de emociones, de permitirnos sentir y de expresarlo.

Lógicamente habrá momentos en los que derrumbemos, los niños ahora son más conscientes de la fragilidad del mundo, pero si han visto que sus personas de referencia les transmiten seguridad e información sobre lo que está ocurriendo y les hablan con un lenguaje adaptado a su edad, explicándoles la situación con cariño pero siendo realistas y aclarando sus dudas, ayudaremos a nuestros hijosa una mejor gestión emocional de la situación.

Es tiempo de reforzar vínculos afectivos con nuestros menores, 

De acompañarles en su crecimiento para que éste sea firme y seguro y de creer que lo más importante es la actitud que tengamos ante las dificultades. Por eso, la tarea que hoy tenemos por delante los adultos, en cuanto a la gestión interna de la situación en nuestras familias, es una tarea difícil pero apasionante, como la de un jardinero queplanta sus semillas y día a día las cuida hasta que esa planta echa raíces y florece.

Es tiempo de conocimiento y de reconocimiento mutuo en las familias, de practicar la escucha interior de nuestras emociones y de las de nuestros hijos, de cultivar la paciencia y a través de la palabra llena de cariño, permitir que nuestros pequeños crezcan seguros y felices, tiempo de siembra para que este período no les traiga consecuencias emocionales negativas y si eso ocurriera, estar ahí para acompañarles.

Y como decía Viktor Frankl, “si no está en tu mano cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

FUENTE: Aleteia

¿Cómo afrontar mentalmente las nuevas restricciones aplicadas en España para frenar los contagios? Colaboración en el Telediario de La1 de RTVE

¿Cómo afrontar mentalmente las nuevas restricciones aplicadas en España para frenar los contagios? 

Debemos «ser realistas» pero a la vez «mantener la ilusión y la esperanza» de que se puedan celebrar, aunque no sean como las de otros años. «El objetivo es celebrar otras Navidades y que estemos todos»,

Debemos centrarnos en las actividades que sí podemos hacer y no en aquellas limitadas, que no es posible desarrollar en estos momentos.

Pincha en la imagen para ver el vídeo:

Comunicación en pareja. Participamos en un nuevo «Cuéntame desde casa» con Fabiola y Bertín Osborne.

En este #cuentamedesdecasa de La Fundación Bertín Osborne dedicado a la comunicación en pareja hablamos con Fabiola Osborne sobre como mejorar la comunicación en casa.

Un tema muy importante tras estos meses de confinamiento para abordar un verano, posibles vacaciones y nueva normalidad de la mejor manera posible, en pareja y en familia.

  • 💬 Escucha activa
  • 💬 Empatía
  • 💬 Asertividad
  • 💬 Comunicación no verbal
  • 💬 Solución de conflictos
  • 💬 Errores comunes

Problemas psicológicos del confinamiento en los niños. Colaboración con Tele5

La Fundación ANAR ha atendido a más de 15.000 peticiones de ayuda por problemas relacionados con violencia y psicológicos durante estos últimos meses.

Pincha la imagen para ver el reportaje:

problemas psicológicos del confinamiento en los niños - Tele5

Instagram Live con Super Mamás -> lunes 15 a las 18h ¿Cómo lograr que nuestros niños tengan una mejor calidad de sueño después del confinamiento?

¿Cómo lograr que nuestros niños tengan una mejor calidad de sueño después del confinamiento?

Les invitamos a ver nuestra transmisión en vivo este lunes 15 de junio a las 11h00 Ecuador, 18h00 España, junto a una de las mejores profesionales del campo de la psicología en Europa, Silvia Álava Sordo Psicóloga Especialista en Psicología Educativa.

¡No te lo puedes perder! 💟

Claves para alcanzar una nueva normalidad (con niños). En ElPeriodico.com

De cara a esta nueva normalidad, es importante plantearnos como propósito fundamental: respetar el tiempo de los niños

Por María Dotor

Si de algo nos dimos cuenta al parar en seco nuestra actividad a causa de la Covid-19 es de lo rápido que vivíamos. Las prisas nos acompañaban siempre y, en consecuencia, a nuestros hijos.

Ahora, párate a pensar y contesta a la siguiente pregunta: ¿Cuántas veces vestías tú a tus hijos porque si les dejabas hacerlo a ellos solos saldrías de casa cinco minutos más tarde? Y así con otras tantas tareas: lavarse los dientes, peinarse€etc. E aquí la primera consecuencia negativa de las prisas, más allá del estado de estrés que producen, estamos impidiendo que nuestros hijos se conviertan en individuos autónomos.

Por eso es tan importante, de cara a esta nueva normalidad, plantearnos como propósito fundamental: respetar sus tiempos, no ir siempre con prisas.

Respetar los tiempos de nuestros hijos

Un error muy habitual que cometemos es no calcular bien los tiempos necesarios para llevar a cabo las actividades del día a día. Tendemos a calcular el tiempo en función de lo que el adulto necesita, olvidándonos que el tiempo de los niños es mayor. No tienen ni la misma destreza del adulto, ni la misma capacidad para hacer las tareas, y, además, los niños se distraen con una gran facilidad, basta que se encuentren un juguete o un hilito en la alfombra para que se pongan a jugar con él.

Por tanto, el primer paso es tener en cuenta los tiempos de nuestros hijos, no los nuestros. Pero, ¿qué más podemos hacer? La psicóloga infantil Silvia Álava nos da las claves:

1. Las órdenes de una en una. En ocasiones mandamos a los niños varias cosas a la vez: quítate los zapatos, coloca la mochila, lávate las manos y a merendar€ y no nos damos cuenta que sin quererlo estamos saturando la memoria de trabajo del niño. Mejor decirles las cosas de una en una y darles el tiempo necesario para que lo realicen.

2. Cronometrar el tiempo que tardan en hacer las tareas. Puede ser una herramienta de motivación para los niños, pero siempre utilizada para motivar al niño a que cada vez lo hagan más rápido y mejor, no para estresarlo.

3. Planifícate bien. Nos da mucha pena despertar a los niños pronto por la mañana pensando que así dormirán más. Párate a pensar, ¿no será mejor acostarse un poco antes para no suprimir horas de sueño y así que por la mañana tengan el tiempo suficiente para poder hacer las cosas ellos solos, sin prisas ni estrés?

4. Busca tus fugas de tiempo. Hemos hablado que sería conveniente que los niños se acostasen antes para así, por la mañana, puedan despertarse con tiempo para favorecer su autonomía. Párate y observa que hacéis por la tarde-noche, seguro que hay alguna actividad como ver la televisión, la tablet… de la que se pueden reducir esos minutos tan necesarios por la mañana acostando a los niños antes.

5. El aprendizaje requiere tiempo. Todos, cuando estamos aprendiendo, cometemos errores que tenemos que solventar. Los niños también. Por eso es importante que reserves el tiempo necesario para poder solucionar los imprevistos que puedan surgir. Por ejemplo, en el desayuno y las comidas, cuando los niños son pequeños, es probable que se les caiga algo. Tienen que aprender. Si vamos con prisas, en lugar de enseñarles la forma correcta de hacerlo y que nos ayuden con una sonrisa a limpiarlo, lo más probable es que haya un bufido por parte de los adultos porque ya vamos tarde.

Accede al portal Gestionando Hijos y disfruta de más consejos, apoyo y claves de nuestros expertos.

FUENTE: elperiodico.com

Tengo miedo a salir, mis amigos quedan y yo no ¿Es normal? ¿Qué puedo hacer?

El miedo es una emoción, no es agradable, pero en ocasiones puede ayudarnos a estar alerta y a mantener las medidas de seguridad.

Es bueno aceptar el miedo. Una vez que lo hemos reconocido, podemos ir exponiéndonos poco a poco y marcándonos pequeños objetivos día a día, buscando poner el foco fuera de mi, en lo que pasa a mi alrededor, no en lo que yo pueda estar sintiendo.

También será útil entrenar nuestra asertividad para no sentirnos mal cuando necesitemos decir cosas a los demás.

Efectos del confinamiento en tus hijos (y cómo sobrellevar juntos esta etapa). Colaboración con Consumer

Estudiar, jugar y hacer ejercicio dentro de casa ha podido tener consecuencias negativas en nuestros hijos. Conoce cuáles son, cómo llevar esta situación y qué aprender de ella juntos

Por E. Sánchez 

Adaptarse a un confinamiento como el que hemos tenido que vivir para evitar la expansión del coronavirus ha exigido reorganizar la vida en familia. Para los niños ha resultado y resulta —aún no han vuelto al cole— especialmente difícil: la obligación de estudiar, jugar y hacer ejercicio dentro de casa ha podido desestabilizar la armonía doméstica y tener efectos negativos en el terreno emocional, que analizamos a continuación. Pero de esta inédita circunstancia cabe extraer lecciones que ayuden de cara al futuro, como también lo vemos en estas líneas.

Efectos psicológicos del confinamiento en los niños

En el plano emocional, el confinamiento puede producir estrés causado por un cambio tan fuerte en su entorno, como advertían investigadores chinos en un artículo publicado en The Lancet también en marzo de 2020. Durante el encierro, “es posible que se den alteraciones de sueño, episodios de rebeldía, rabietas, cambios de humor y peleas entre hermanos”, pone de relieve Silvia Álava.

Tras la cuarentena, en estos días pueden manifestarse secuelas: “A nivel emocional, algunos niños pueden experimentar más ansiedad, miedo, trastornos obsesivos o depresivos”, advierte Álava. “En el plano de la conducta pueden volverse retadores, tener pataletas o regresiones: por ejemplo, vuelven a hacerse pis en la cama cuando lo habían superado”. Son indicadores de que alguna pequeña factura les ha pasado. Si vemos que no concilian bien el sueño, tienen miedo, pierden el apetito o tienen un hambre voraz, hacen llamadas de atención… “Quizá es momento de pedir ayuda profesional”.

Cómo establecer rutinas y no caer en los castigos

Estos conflictos derivan en gran medida del caos que ha suscitado la nueva realidad. Álava subraya la importancia de establecer horarios y rutinas en los pequeños, pues “les da seguridad”. También lo afirma Carmen de Andrés, doctora en Ciencias de la Educación y profesora de Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid: “Todos necesitamos esas rutinas, también los mayores. Es primordial establecerlas, para que los pequeños sepan cuándo es tiempo de estudiar, de jugar, de comer, de hacer ejercicio o de dormir”. Cuanto más organizada esté la jornada como en una situación normal, menos probabilidades habrá de que se produzcan los problemas antes citados.

De cara a lograr la deseable armonía, nunca es tarde para elaborar en familia un cuadro de horarios “donde programemos qué hacemos cara hora”, señala Silvia Álava. “Al hacerles partícipes de la planificación, los niños no la han visto como una imposición, sino resultado de su propia iniciativa, y será más fácil que la cumplan”.

Sofocar insurrecciones es posible sin recurrir a regañinas o castigos, que elevarán la tensión en una atmósfera poco relajada de por sí. “Cuando surgen conductas disruptivas que queremos que desaparezcan, lo mejor es dejar de prestarles atención”, explica la psicóloga. “Por el contrario, debemos premiar y alentar aquellas acciones que queremos perpetuar”. Coincide UNICEF, que recomienda usar lenguaje positivo para decir a los niños lo que deben hacer. “Por favor, recoge tu ropa”, en vez de: “No lo dejes todo hecho un lío”.

El colegio en casa: ¿es home-schooling?

Lee el artículo completo en Consumer.es

#Vídeo Se me han disparado las obsesiones, ¿es normal?

Nunca nos habríamos imaginado que éramos personas tan obsesivas, ¿verdad? Pero después de estos meses con tanta incertidumbre, hemos puesto el foco en aquellas cosas que sí podemos «controlar», y que en estos momentos están en nuestra área más cercana: dentro de casa, cosas como ordenar armarios, limpiar… Ojo! debemos empezar a poner atención en ello cuando empiece a interferir en nuestra vida cotidiana.