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#Vídeo ¿Por qué dormimos peor durante el confinamiento?

La carga mental de todas las preocupaciones del día a día, la pérdida de rutinas, la alteración de los horarios…

En este vídeo te cuento técnicas que te ayudarán a mantener a raya estos pensamientos y conciliar mejor el sueño.

El confinamiento hace mella en los niños

Por Carmen Ansótegui 

Los problemas para conciliar el sueño, la falta de apetito y la irritabilidad son algunos de los síntomas que afrontan tras una etapa de encierro.

Los más pequeños de la casa se han comportado durante la crisis como auténticos héroes. Muchos padres temían cómo iban a reaccionar sus hijos al encierro y, en términos generales, se puede decir que los chavales lo están llevando bastante bien. Algunos expertos explican que las primeras semanas han podido ser más llevaderas porque habitualmente no pasamos suficiente tiempo en familia pero pasar cerca de mes y medio sin pisar la calle, ausentarse de la guardería y el colegio y las limitaciones que tienen ahora para disfrutar de tiempo al aire libre hacen estragos en algunos niños.

Ya hay a quienes les cuesta conciliar el sueño, tienen falta de apetito, están más irritables o vuelven a hacerse sus necesidades en la cama. Y es que, permanecer en casa tiene consecuencias para los pequeños, porque ellos también echan en falta su rutina, estar entre iguales o disfrutar de tiempo libre en los parques. La doctora en psicología, Silvia Álava, recomienda estar alerta a cambios de comportamiento que puedan indicar que el pequeño no está afrontando bien el confinamiento: “hay que vigilar que no tenga más rabietas de las habituales, que coma peor o le cueste dormir”.

En este sentido, María Sánchez Corrales, psicóloga sanitaria de Creciendo Psicólogos Madrid, explica que “la comida tiene un componente muy emocional”, ya que a veces el apetito puede estar relacionado con algún tipo de angustia emocional. Así que si se observa que el problema persiste conviene hablar con el pediatra para atajarlo.

No obstante, de forma mayoritaria están atendiendo a menores con otro tipo de problemas como irritabilidad, algún tipo de regresión como hacerse pis por la noche, pesadillas y pequeños que se autolesionan tirándose del pelo, haciéndose arañazos o mordiéndose los dedos.

Ambas expertas coinciden en que lo que más está influyendo en los menores es el estado emocional de los padres. Es comprensible que muchos se sientan agobiados por la falta de libertad, los problemas de salud o los problemas económicos que puedan tener en estos momentos, pero es importante tener en cuenta que por mucho que se intente disimular los nervios se transmiten, de manera que hay hacer lo posible por mantener la calma para ayudar a los niños a sobrellevar este estado de alarma.

Otro problema que están advirtiendo los psicólogos en las consultas es que los pequeños tienen mucha presión con el tema de las tareas. Sienten que tienen que seguir dando el callo cuando generalmente no son autosuficientes para hacer los deberes por su cuenta, ni tienen quién les ayude a hacerlos porque sus padres, todavía tienen que trabajar, aunque sea en casa. Ante esta situación, la doctora Álava recomienda “ser más razonables” con la cantidad de tarea que se les pone para evitar generarles más ansiedad.

Clima de diálogo 

Para favorecer que los chavales estén bien anímicamente conviene crear un clima de confianza que les permita expresarse con libertad. Para Álava es esencial validar sus sentimientos, es decir, hay que cambiar frases como “no tengas miedo” por “entiendo que estés preocupado”. Una vez se sienten comprendidos hay que explicarles que lo importante es que se están tomando medidas para parar el virus.

De manera que, sí es positivo dialogar con ellos y contarles lo que está sucediendo, sin caer en estar todo el día hablando de la crisis. No hace falta que vean imágenes duras, pero sí se les puede mostrar fotos de calles y parques vacíos para que entiendan que hay que seguir restringiendo las salidas.

Otros temas peliagudos son cómo actuar cuando se portan mal para llamar la atención o hasta qué punto hay que tener manga ancha dada la situación. Los especialistas apuestan por reforzar las conductas positivas y evitar los castigos “porque no suelen ser efectivos”. Además, poco puede ayudar en estos momentos dejar al niño sin televisión o sin tablet, cuando son algunas de las escasas distracciones de las que disponen.

En el caso de los bebés el enfoque tiene que ser distinto, porque ellos no comprenden lo que está sucediendo. De manera que los expertos recomiendan el piel con piel, baños con los padres para calmarlos o masajes relajantes. En ningún caso recomiendan dejar que el niño llore hasta que se quede dormido porque puede generarle mucho estrés.

Duelo en confinamiento

Uno de los problemas más difíciles que se está dando durante el confinamiento es la muerte de un ser querido. Se trata de un episodio siempre difícil pero más aún cuando uno no puede despedirse, ni tiene muchas formas de desconectar. Tampoco está siendo fácil para los niños. Los expertos aconsejan no mentir, porque ellos van a notar lo que está sucediendo. De hecho, María Sánchez Corrales, recomienda no disimular el dolor frente a un niño, porque es bueno que entiendan que “el duelo duele, y es sano que sea así”.

Si por el contrario escondemos nuestros sentimientos, le estamos transmitiendo que expresar la tristeza lógica por la pérdida de un ser querido es algo malo o vergonzoso y el pequeño optará por no hacer visibles sus propias emociones con naturalidad. Esta experta recomienda, por tanto, hablar de los recuerdos con la persona que ha fallecido, mirar fotos y llorar juntos, aunque sin forzar, porque insiste en que “cada uno tiene su ritmo a la hora de hablar de su tristeza y es importante dejar abierta la puerta para poder expresarlo sin censura”. Por su parte, Silvia Álava aconseja dejar que se despidan a través de una carta, un dibujo o incluso llenando una caja con objetos que le recuerden la relación con esa persona que acaba de fallecer.

Esta crisis está siendo muy distinta en función de la situación que atraviesa cada familia. Hay quienes están pudiendo disfrutar de la compañía y quienes están sufriendo mucho estrés por distintas razones. Los expertos reconocen que va a ser un episodio que va a dejar huella en los más pequeños de la casa, aunque confían en que pueda ser menos traumático de lo esperado, ya que se están llevando estudios en adultos en los que se está viendo que el impacto en los mayores no está siendo tan negativo y confían en que con los niños ocurra lo mismo. Para contribuir a que sea así, insisten en mantener rutinas, escuchar lo que sienten, pasar juntos tiempos de calidad e intentar transmitirles tranquilidad y seguridad.

FUENTE: LaTribunadeCiudadReal.es

Hablamos del llamado «síndrome de la cabaña» para los informativos de CyLTV

Las familias consideran positiva la convivencia durante el confinamiento para reforzar los vínculos entre padres e hijos. Colaboración con Cadena COPE

Un estudio concluye que 7 de cada 10 jóvenes considera reforzada la comunicación y el vínculo con sus padres durante el Estado de Alarma

Por Carmen Labayen

Mes y medio en casa, padres e hijos, teletrabajo y estudio a distancia incluidos, dan para mucho bueno y no tan bueno. En este confinamiento ha habido roces, peleas y conflictos en los hogares pero según las familias consultadas por COPE tras un periodo de adaptación inicial el poder pasar más tiempo juntos ha reforzado los vínculos y la comunicación entre padres e hijos.

La presencia es muy importante y creo que de eso se beneficia todo el mundo, yo pienso que el confinamiento está siendo positivo para mi familia” asegura Alejandra, madre de dos adolescentes.

Es verdad, admite esta madre, que cuando el espacio es reducido y no hay más opción que estar juntos “salen a relucir los problemas que existen en las familias pero al estar todos confinados no tienes más remedio que afrontar la situación y resolverla de la mejor forma posible”.

Otras familias con hijos de entre 13 y 16 años también que ha apuntan a que ha hecho falta un periodo de adaptación de hacerse los unos a los otros pero que finalmente la experiencia está sirviendo para conocerse todos mejor.

Y si los adolescentes con los que hemos hablado no esconden que hay peleas con sus padres y también con sus hermanos muchos como Zenobia o Javier están dispuestos a poner su grano de arena “hacer un esfuerzo entre todos para evitar que la situación se descontrole.

Más satisfechos se muestran los niños como Alvaro de 11 años que considera que al pasar más tiempo con sus padres “nos llevamos todavía mejor” que antes del confinamiento.

Su padre Raúl ha pasado como muchos españoles a teletrabajar y también nota un impacto positivo por el hecho de estar más tiempo en casa “mejora la comunicación y la convivencia porque me doy cuenta de más cosas que cuando iba a la oficina, es verdad que a veces hay tensión o momentos más difíciles pero todo se habla y se acaba solucionando”.

Según datos de un estudio que está elaborando la pedagoga y experta en educación emocional, Eva Bach, 7 de cada 10 jóvenes considera reforzada la comunicación y el vínculo con sus padres durante el Estado de Alarma, el 23 por ciento dice que solo en algunos aspectos o que ya era buena y solo un 2 por ciento considera negativo el impacto del confinamiento en su familia .

cuando la situación no va viento en popa, expertos como la psicóloga Silvia Alava consideran que la clave está en “la escucha activa, el diálogo y la empatía, ponerse en el lugar del otro y validar la forma en la que se siente”.

“En todo momento el cambio debe partir de los adultos, no podemos pretender que sean los niños o los adolescentes los que vayan a cambiar. Tenemos que ser nosotros los que demos el primer paso y centrarnos en lo que va a suceder desde hoy en adelante sin echar la vista a lo sucedido en el pasado” explica a COPE Álava.

Enfado, frustración, la tristeza y agitación son sensaciones comunes en tiempos de confinamiento y no solo para los más pequeños de la casa. A ello se une la incertidumbre de cuánto va a durar esta situación y qué consecuencias va a tener en el futuro. Son temas de los que se puede hablar también en familia sin contar con las actividades.

Juegos de mesa, tertulias, hacer la comida o la cena son actividades que se pueden hacer todos juntos” señala esta psicóloga que considera importante, también en tiempo de confinamiento, limitar el uso de las pantallas.

“Decir que no se usen no sería realista pero los padres sí deben acotar los momentos en los que se puede usar la tecnología y también los tiempos de utilización” subraya.

Al final el confinamiento, asegura, “nos ofrece una nueva oportunidad de crecer en familia”.

Hay muchos recursos que se han puesto en marcha en esta etapa para ayudar a padres e hijos en este momento difícil entre ellos www.educaixa.com donde, tras registrarse, es posible descargar más de 400 recursos y materiales didácticos para familias. La mitad de los contenidos descargados en las últimas seis semanas tienen precisamente que ver señalan con resolución de conflictos, emociones, sentimientos y aprender a escuchar.

FUENTE: cope.es

¿Cómo hacer frente a la cuarentena? Colaboración con Saber Vivir en La2 de TVE

Cómo hacer frente a la cuarentena

Después de tantos días confinados es más importante que nunca mantener nuestra mente fuerte. Y aunque en determinados momentos puede ser un poco complicado, no te puedes perder los consejos que os damos para conseguirlo:

  • Aprendemos a saber lidiar con el miedo,
  • A mejorar la convivencia,
  • A superar la ansiedad…

Niños confinados, ¿que supondrá para ellos poder salir de casa?. Colaboración con EFESalud

Por Sara Mancebo Salazar | MADRID/EFE/SARA MANCEBO/ HENAR FERNÁNDEZ 

Tras más de un mes del confinamiento a causa de la crisis del coronavirus, el Gobierno ha decidido aliviar a los más pequeños permitiendo a los menores de 14 años salir a pasear a partir del próximo domingo, 26 de abril. El Bisturí ha hablado con una psicóloga para saber cómo viven los niños no poder salir de casa y cómo les beneficiará la nueva medida.

Los niños podrán dar paseos controlados y se permitirá que acompañen a los adultos en las salidas autorizadas. Es una de las modificaciones principales de la nueva prórroga del estado de alarma, la tercera, que durará del 26 de abril al 9 de mayo, tal y como ha aprobado el Congreso y hoy ratifica el Consejo de Ministros.

Una medida que ha puesto el foco en los niños y jóvenes y ha abierto el debate sobre cómo afecta a los más pequeños el confinamiento prolongado y qué ventajas tiene este levantamiento del encierro estricto.

El Bisturí ha consultado a la psicóloga Silvia Álava, directora del Área Infantil del centro de psicología Álava Reyes, quien explica que estar metidos en casa tanto tiempo -ya son 5 semanas- sin poder salir al aire libre tiene un impacto muy importante para ellos, aunque, hasta ahora, ha sido lo más seguro.

“Evidentemente tiene unos efectos muy negativos para la salud mental de los niños, pero dejarles en casa ha sido lo más acertado en esta primera fase para evitar la propagación del virus; siempre hay que mirar cuál es el mal menor”, asegura.

Las salidas no serán como antes, importante concienciarles

“Ahora que la situación está algo más controlada es bueno que puedan salir, aunque es muy importante concienciarles de que no va a ser como antes. No podemos permitir que los parques vuelvan a llenarse o que estén todos jugando uno al lado del otro, tocando las cosas, y que vuelvan otra vez a ser vectores de transmisión”, advierte la psicóloga.

Como expone Álava, es fundamental que los pequeños entiendan que no van a encontrar la normalidad que están buscando y hay que recordárselo antes de cada salida para evitar que se frustren si no se cumplen sus expectativas.

“Deben comprender que salimos a dar un paseo, no hace falta que lleven muchos juguetes que habrá que desinfectar después y no van a poder quedar con sus amigos;  si nos los encontramos, les vemos en la distancia, les decimos hola y seguimos con nuestro paseo”, apunta la experta.

Así se enfrentan los más pequeños al confinamiento

Los niños, como expone la psicóloga, van a afrontar el encierro en función de cómo lo estén haciendo sus padres, sus adultos de referencia.

Por eso es importante que estos transmitan calma y serenidad y les expliquen bien la situación para que la entiendan, poniendo el foco en lo que podemos hacer en casa y no en las limitaciones. Y sobre todo, advierte que es fundamental validar las emociones y permitir que los niños las expresen.

“Los niños pueden tener ansiedad y sentir miedo o tristeza. Por eso es fundamental dejar un espacio para las emociones, crear un clima de confianza en el que podamos compartir como nos sentimos”, explica.

Y es que, como subraya la experta en psicología infantil, “quizás en este confinamiento sea más importante atender a sus necesidades emocionales que preocuparnos por si han hecho los deberes”.

niños confinados
María, acompañada por sus familia en el día de su cumpleaños, saluda a la Policía Nacional que le ha felicitado durante el confinamiento en Logroño. EFE/Raquel Manzanares

¿Cómo entender lo que sienten nuestros hijos?

En el caso de los niños a los que les cueste más expresarse y hablar de sus sentimientos, deben ser los adultos quienes den el primer paso y hablen de ello para “romper el hielo”.

Aunque, como señala la psicóloga, eso no significa transmitirle tus preocupaciones de adulto, sino decirles si estás más alegre, más triste, más enfadado, etc.

Si eso no funciona, podemos dejar que lo hagan, por ejemplo, a través de los dibujos o prestando atención a los diálogos que tienen cuando juegan con sus muñecos. La clave está, explica Álava, “en observar muy bien lo que hacen, lo que dicen o lo que dejan de decir”.

En el caso de los adolescentes también es muy importante cuidar este aspecto, ya que aunque nos puede parecer que son muy mayores y rechazan al adulto, la realidad es que te siguen necesitando.

“Es verdad que no hay que estar tan encima como con los niños pequeños, pero sí supervisando y acompañando, aunque sea de reojo”, asegura.

“No podemos permitir que nuestro hijo esté todo el día metido en su habitación haciendo su vida al margen de los demás. Debemos encontrar momentos para estar juntos en familia-por ejemplo en las comidas- y dejar un poco aparte las pantallas para poder hablar”, aconseja la psicóloga.

Aunque esas conversaciones, por supuesto, deben enfocarse desde un punto de vista distinto al que se tiene con un niño, y no forzarlas, sino buscarlas. “Si forzamos lo que vamos a encontrarnos es que se cierran en banda; por eso hay que esperar a que esté receptivo y no hacerlo cuando a nosotros como adultos nos viene bien”, matiza Álava.

Estudiar desde casa

Desde el 16 de marzo, 10 millones de niños y adolescentes en España no van al colegio y están siguiendo sus clases de manera online.

La psicóloga explica que el nivel de exigencia depende mucho del colegio o instituto y el auténtico problema reside en que el acceso que tienen a las tecnologías no es el mismo en todos los casos, algo que habría que considerar para evitar la brecha entre los alumnos.

“Hay familias que no tienen un ordenador o una tablet para cada uno, porque muchos padres además están teletrabajando y necesitan esas herramientas; no todos tienen tantos dispositivos en casa”, advierte Álava.

Asegura que lo primero que habría que ver es con qué medios cuenta cada uno y, ante todo, ser realista y poner el foco donde de verdad es importante.

“Quizá no es el momento de avanzar contenido y seguir almacenando datos en el cerebro, sino de trabajar otro tipo de habilidades o competencias de la inteligencia emocional que son necesarias ahora, pero también para el futuro; el 85 % de las competencias de los líderes de las empresas son emocionales, puede ser un buen momento para trabajarlas”, sugiere.

Y, sobre todo, no centrarnos en si están hechos los deberes, sino en qué dificultades ha tenido para hacerlos. “A lo mejor no dispone de una herramienta electrónica, no lo entiende o no está motivado. No es tanto la cantidad, sino la calidad”, indica la psicóloga.

¿Cómo afectará esto a sus relaciones?

“Muchos adolescentes me dicen que quieren recuperar su vida, ir al instituto y ver a sus amigos, es normal. Lo que deben hacer, en la medida de lo posible, es mantener el contacto con ellos; es importante que sigan teniendo esa sensación de pertenencia al grupo”, explica Álava.

Sin embargo, a los más pequeños no debemos animarles a tener ese contacto ni forzarles si no les apetece porque sus necesidades son muy diferentes.  “A veces con verse o saludarse y decir lo que están haciendo en ese momento es suficiente para ellos y está bien”.

FUENTE: EFESalud

Esto es lo que pasa por la cabeza de un niño cuando rompemos sus esquemas de lo que es salir a la calle. Colaboración con el diario ABC


Por Laura Peraita

Presumiblemente los niños podrán salir a la calle este domingo de 9 a 21 horas acompañados de un adulto. Eso sí, los padres deben explicarles bien que no pueden ir a parques, que si se encuentran con algún amigo no pueden salir corriendo a abrazarle, besarle o juntarse a él, tampoco podrán jugar juntos, tocar lo que hay en la calle y, si llevan mascarilla, no podrán quitársela.

Debemos explicarles las nuevas consignas

Este esquema es muy diferente al que tenían los niños la última vez que salieron a la calle. Por este motivo, es importante que los padres empiecen desde ya mismo a explicarles y concienciarles de las nuevas consignas para que los pequeños vayan asumiéndolas. «La mejor manera de hacerlo —explica  Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron»— es utilizando frases positivas: «como ya eres mayor ya vas a poder salir a la calle, pero tenemos que tener cuidado para no contagiarnos del virus», «como sé que eres responsable y no vas a tocar cosas, ni abrazar a tus amigos podremos salir este domingo a la calle a dar un paseo»… Lo mejor no es plantearle un panorama aterrador fuera ni amenazarle si se le ocurre tocar algo porque lo único que le generaremos es temor y ansiedad por salir a la calle».

No obstante, esta experta explica que es normal que puedan sentir miedo porque llevan mucho tiempo, cada día, escuchando que hay una cifra muy elevada de muertos y que el virus es muy peligroso. «Por eso es tan importante no esperar al momento antes de salir para darles las pautas, sino hacerlo poco a poco y cuanto antes. No pasa nada por ser pesados y repetírselo o, de vez en cuando, preguntarles «¿qué haremos cuando salgamos y veamos a un amiguito?». Lo importante es que lo tengan claro».

Evitar la frustración 

Desde luego que es una situación anómala para ellos, «y, por ello, por su cabeza pueden pasar ideas desde temor a frustración. Saldrán a la calle y se darán cuenta de que no pueden hacer lo que quieren, como estar en un parque y montar en los columpios, lo que les generará rabia. Es lógico —apunta Silvia Álava Sordo—. Su cabeza necesita asimilar también la nueva situación y ver que sus expectativas de salir a la calle son diferentes a las que había imaginado». 

Para esta doctora en Psicología es importante también que los padres no les trasmitan a sus hijos miedo. «Por las circustancias, a los ojos de los pequeños muchos adultos salen a la calle como si fueran «a la guerra» por precaución de no contiagarse —guantes, gorros, mascarillas— y eso ya les asombra, lo que es normal».

Vivir el presente

Recomienda Silvia Álava que se aproveche el paseo para «vivir el presente. Es decir, que no piensen en lo que no pueden hacer, sino en sentir el sol, la brisa del aire, escuchar a los pájaros, observar algunas cosas que están igual que antes y cómo han cambiado otras. Es una gran oportunidad para centrarse en el presente y olvidar los problemas».

De vuelta a casa, además de seguir con las medidas de higiene recomendadas, «resulta muy conveniente reflexionar con los hijos y preguntarles cómo se han sentido, si están contentos, si no lo están, si tienen ganas de salir otra vez… con el objetivo de que expresen sus emociones, las compartan, se liberen y sepan los padres cómo se sienten sus hijos», concluye Silvia Álava.

FUENTE: Diario ABC

Los niños y el confinamiento: cómo va a afectarles. XLSemanal

El largo encierro provocado por el estado de alarma y la interrupción de las clases han convertido a los menores de diez años en la primera generación de niños que se enfrenta a una situación semejante. Los más pequeños, auténticas esponjas emocionales, no son además ajenos a la dura situación que están viviendo las familias. Hablamos con varios psicólogos para que nos ayuden a evitar ‘efectos secundarios’ de la cuarentena. Por Raquel Peláez

 Los niños y la cuarentena: la fuerza de la imaginación

Lucía tiene cinco años y siempre había creído a sus padres cuando le decían que los monstruos no existen. Pero algo ha cambiado. Ese bichejo verde está haciendo más daño que los ogros de sus pesadillas. Y, encima, para que no pille a más gente, ni siquiera puede salir de casa. «Estoy harta de estar aquí ‘confitada’», dice a media tarde. «Ay mi niña, ojalá todos los males fueran esos», que diría su abuela a la que, por cierto, no ve desde hace más de un mes.Publicidad

Los más pequeños todavía no diferencian entre realidad y fantasía -señalan las psicólogas-. Y eso les crea mucha confusión. Tienen que saber que esto es real, no imaginado

Estrés, ansiedad, depresión, baja autoestima. Los psicólogos infantiles llevan semanas alertando sobre los posibles efectos de la cuarentena por el coronavirus en los niños. «Estamos impresionados con la cantidad de consultas que nos han llegado por parte de las familias ante las dificultades que han vivido por tener a sus hijos encerrados en casa», asegura Mercedes Bermejo, coordinadora de la Sección Clínica del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid . «La presión de teletrabajar, atender el hogar y cumplir con las exigencias académicas de los colegios ha provocado mucha tensión y esto llega a los niños». Para la psicóloga, lo más importante es tener claro que «esta psicosis que se respira en muchas viviendas les va a afectar, pero también que sus efectos van a depender de cómo la gestionen los adultos. Lógicamente, habrá habido momentos en los que todos nos hayamos derrumbado, pero si los niños han visto que sus referentes les transmitían seguridad e información sobre lo que estaba ocurriendo y les han hablado con un lenguaje afectivo, lo podrán gestionar mejor».

Los niños y el confinamiento: cómo va a afectarles

Los expertos, en todo caso, muestran preocupación ante la primera generación infantil en vivir un confinamiento semejante. «Todavía no sabemos bien lo que va a ocurrir porque estamos ante una situación excepcional», aclara la doctora en Psicología, Silvia Álava. «No existen estudios sobre el confinamiento de un país entero durante tantos días, pero sí sabemos que el aislamiento puede tener efectos en la salud emocional y el desarrollo cognitivo. Se ha estudiado a niños que han estado en antiguos internados y se ha visto que la falta de estimulación y cariño tienen consecuencias, pero, en este caso, la mayoría están con sus padres. Por eso no vaticinamos que los efectos vayan a ser dramáticos».

Frente a la falta de antecedentes, dos profesores de la Universidad de Burgos están desarrollando un estudio para entender cómo afectará el encierro a los menores durante la crisis sanitaria. Juan Pablo Pizarro, de la Facultad de Ciencias de la Educación, y Nuria Ordóñez, de Ciencias de la Salud, se plantean establecer estrategias de intervención específicas y de prevención para futuras situaciones de emergencia. «Las consecuencias psicológicas podrían ser variadas y darse a corto o a medio plazo», aseguran. «Podremos encontrar alteraciones emocionales como enfado, irritabilidad, tristeza o ansiedad y conductas oposicionistas o desafiantes. También se darán casos de alteraciones en el sueño o quejas somáticas, entre otras». Sin embargo, los expertos coinciden en evitar el alarmismo, ya que no todos los niños van a experimentar alteraciones a raíz del confinamiento y, de hecho, «se espera que la mayoría no las sufran. Los niños, en general, cuentan con una buena capacidad de adaptación, que puede ser incluso superior a la de los adultos. Por tanto, aunque aparezca algún síntoma, no esperamos que se alargue en el tiempo en la mayoría de ellos», concluyen.

LOS NIÑOS SON ESPONJAS EMOCIONALES

En opinión de la psicóloga Mercedes Bermejo, hay que tener siempre en cuenta que aunque «habrá niños que aparentemente se hayan adaptado a la situación, no dejan de ser esponjas emocionales. Algunos, de hecho, ya han podido desarrollar alguna sintomatología como trastornos del sueño o del estado de ánimo. También nos han llegado casos de conductas regresivas como volver a chuparse el dedo, hablar como un bebé o volver a hacerse pis en la cama».

Los niños y el confinamiento: cómo va a afectarles 1

La psicóloga considera que se tenía que haber pensado más en los niños desde el principio de la crisis. «Es una población muy invisible y, al igual que se ha hecho en Francia, Bélgica o Suiza, se deberían haber tomado medidas desde el primer día para que pudieran salir temporalmente de su confinamiento de forma controlada».

Por su parte, la psicóloga Silvia Álava pone de manifiesto la necesidad de «estar atentos a pequeños cambios, sobre todo si están más irritables, retadores o con más faltas de respeto. También hay que tener cuidado con los niños que suelen desarrollar miedos, porque eso que hasta ahora decían sus padres de «no te preocupes, no va a pasar nada» resulta que está pasando. Esto nos ha hecho más conscientes de la fragilidad del mundo y eso también les ha llegado a ellos». A todos nos va a costar volver a la rutina, pero Álava recomienda «darles un tiempo razonable. Si después de quince días vemos que no recuperan el ritmo, están preocupados o con miedo habrá que pedir ayuda».

QUE NO SUFRAN ES LO MÁS IMPORTANTE

Mercedes Bermejo es la autora del cuento Rosa contra el virus, un manual gratuito y on-line (Editorial Sentir) promovido por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, donde una intrépida niña explica qué es el virus y cómo combatirlo. Ante todo, Bermejo cree que es fundamental informar a los niños de lo que ha ocurrido de una forma breve, segura y adaptada a su edad. «Los adultos somos sus referentes y tenemos que ofrecerles un lenguaje afectivo y una comunicación adecuada para poder gestionar mejor todo esto». Todavía estamos a tiempo. «Durante el último mes me han llegado dibujos de niños que pintan monstruos aterrizando en naves espaciales», asegura la experta. Es como si se hubiera hecho realidad aquello que veían en las películas. «Muchos niños todavía están en fase de diferenciar la fantasía y la realidad, y hay cierta confusión. Si esto ya está pasando, cuántas otras cosas que también he visto en las películas y que a mí me dan miedo pueden convertirse en realidad? Su mundo es muy sensible y muy frágil y, si no lo cuidamos, todavía se pueden sentir mucho más expuestos».

Los niños son ahora más conscientes de la fragilidad del mundo. Es fundamental informarlos de lo que ha ocurrido de forma breve, afectiva y adecuada a su edad, aconsejan las expertas.”Aún estamos a tiempo”, dicen

«Que no sufran, eso es lo más importante», añade Silvia Álava, «pero tienen que saber que esto es real, no imaginado. Tienen que entender la razón por la que no están asistiendo al colegio, por qué no han bajado al parque o por qué muchos de sus padres van a seguir sin ir a trabajar. Hay que explicarles que en esta situación todos lo hemos pasado mal y que todos hemos tenido miedo, pero lo hicimos lo mejor posible. Es fundamental contarles cómo nos hemos sentido para intentar que la situación sea lo menos traumática posible. Si lo hemos hecho bien, será mucho menos probable que desarrollen problemas a medio o largo plazo».

LA IMAGINACIÓN FRENTE A LA TRAGEDIA

Las imágenes perturbadoras a las que han tenido que asistir y, en algunos casos, su primer contacto con la muerte de algún familiar también es un tema que preocupa a muchos padres. Sin embargo, en opinión de Bermejo, «la tragedia nos afectará más a los adultos, sobre todo porque muchos no han podido asistir a los rituales de despedida que hacemos cuando hay pérdidas. Pero debemos tener en cuenta que esos protocolos están hechos para nosotros». Los psicólogos están de acuerdo en que, en el caso de los menores, el proceso de duelo no tiene por qué ser distinto al que pueda ocurrir en otras circunstancias. «Si el mensaje de la muerte de un familiar se adapta adecuadamente, transmitiendo cariño, seguridad y calma, estoy segura de que los niños llevarán el duelo con las fases correspondientes de rabia, enfado o tristeza, pero será un proceso de despedida sano. Lo que yo propongo es utilizar la imaginación y crear algún homenaje simbólico como escribir una carta, dibujar un mural o inventarse una canción», concluye la psicóloga.

Nuestros lectores, a los que solicitamos su colaboración para ilustrar este reportaje, nos enviaron centenares de dibujos. Muchas gracias a todos.

Los dibujos recibidos podéis verlos en este vídeo y en las galerías de imágenes, aquí

FUENTE: XLSemanal

Posibles problemas del sueño durante el confinamiento y pautas de mejora. Colegio Oficial de Psicología de Madrid

Os adjunto mi participación en la serie de «píldoras psicoeducativas para el confinamiento» que ha puesto en marcha el Colegio Oficial de Psicología de Madrid: recomendaciones y consejos prácticos para manejar las dificultades de sueño en niños y adolescentes.

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