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¿Ganar notoriedad a cualquier precio?

“Reaccionando a mis notas de la EBAU”


El trend de TikTok que deja una huella digital problemática y puede afectar a los estudiantes.

Claves:

  • Hace unos días que se conocieron los resultados de la EBAU (los exámenes para acceder a la universidad en España) y las redes sociales se han llenado de vídeos de estudiantes reaccionando a sus notas
  • En algunos vídeos, las calificaciones superan sus expectativas, pero en la mayoría los alumnos rompen a llorar porque sus resultados son peores de lo que esperaban y no podrán acceder a la carrera universitaria que desean
  • Según los expertos consultados, suben estos vídeos para ganar notoriedad en redes sociales, pero no son capaces de medir las consecuencias: dejan una huella digital y pueden sufrir un impacto emocional (tanto negativo como positivo) por los comentarios que reciben 
  • Los adolescentes que están en la misma situación y consumen estos contenidos también se pueden ver perjudicados por un efecto contagio de tristeza y frustración, según las psicólogas consultadas por Maldita.es

Sobreexponerse así en redes sociales puede engrosar nuestra huella digital y afectarnos a futuro

Que los protagonistas de estos vídeos sean adolescentes (normalmente la EBAU se realiza a los 17 o 18 años), hace que les resulte más difícil (en ocasiones incluso imposible) distinguir entre lo que debe ser público y lo que debe seguir siendo privado. “No son conscientes de que, a veces, están compartiendo parcelas que sería mejor que se quedaran en la vida privada”, explica Álava. 

Una de las consecuencias directas de estas publicaciones es la llamada huella digital. Es el rastro que todas las personas dejamos cuando utilizamos internet (como las cosas que publicamos en redes sociales) y “nos va a perseguir a lo largo de nuestra vida”, recuerda Álava. 

Los estudiantes que están publicando vídeos relacionados con sus calificaciones en la EBAU en este momento ven muy lejos el momento de conseguir un trabajo o aplicar a una beca, pero la experta recuerda que esto queda “reflejado”. La viralidad del vídeo dura unos días y se deja de hablar de él, “pero eso no significa que se haya borrado de redes y no impide que en un futuro te pregunten por él”, recalca. Martínez-Otero explica que estos vídeos podrían influir en la “percepción que tendrán futuros empleadores o instituciones educativas sobre la capacidad emocional y la madurez de los individuos”.

Cuando publicamos algo en internet perdemos de alguna manera el control que tenemos sobre ello, pero aquí puedes leer consejos para borrar (o al menos reducir) tu huella digital.

Los comentarios (positivos y negativos) en estos vídeos pueden afectar en un momento de vulnerabilidad y generar un bajón colectivo

Lee el artículo completo en ➡️maldita.es

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Consumo de porno como «tutorial» sobre relaciones sexuales y la «pornificación de la cultura»

FOTO: JOAQUIN CORCHERO / PARLAMENTO DE ANDALUCIA

Ayer tuve el placer de participar telemáticamente en el grupo de trabajo en el Parlamento andaluz, contra el acceso de la pornografía por parte menores . Algunos de los temas que se trataron en la intervención fueron:

1.    Hipersexualización de la infancia:

En la actualidad, los niños y adolescentes viven en un mundo hipersexualizado (Triviño y Brito, 2019), toda gira en torno a una industria cultural (publicidad, películas, canciones…) que utiliza una imagen femenina sobrecargada simbólicamente de sexualidad, algo que algunas autoras han denominado “pornificación de la cultura” (Alario, 2021). Así, por ejemplo, Paul (2006) describe cómo se ha normalizado que los artistas varones se rodeen de mujeres semidesnudas en sus videoclips, las cuales adoptan prácticas, posturas, narrativas que proceden de la pornografía.

2.    Aumento del consumo de la pornografía en todas las edades.

Asimismo, el consumo de pornografía explícita ha crecido exponencialmente en los últimos quince años y se ha hecho más extremo.

Con la llegada de la tecnología y el acceso a internet, la demanda de este material se ha disparado. Los dispositivos la han facilitado porque favorecen su acceso anónimo, discreto, a cualquier hora y en cualquier parte (Ballester y Orte, 2019).

3.    Los menores están expuestos sin protección.

El termino nativos digitales (Prensky) ha hecho mucho daño, se nos olvida, que no basta con nacer en un mundo, hay que habitar en él, y los chicos y las chicas no saben cómo utilizar correctamente la tecnología. Hay que estar a su lado, en ese proceso de alfabetización digital para conseguir que nuestros hijos y alumnos se beneficien de la tecnología, sean ellos quienes utilicen la tecnología y no al revés.

De esta forma será más fácil evitar los peligros de las redes sociales, entre los que destacan:

  • Sexting
  • Grooming
  • Adiccion/uso problemático de Internet
  • Retos virales
  • Dark web
  • Acceso a contenido inapropiado: pornografía. Que es de lo vamos a hablar hoy.

En muchas ocasiones, los niños y niñas se encuentran con pornografía de manera accidental, (con 8 años) reproducen el contenido y después lo consumen activamente (Ballester y Orte, 2019; Sanjuán, 2020). De este modo, en la adolescencia, y sobre todo en los chicos, ya se produce un consumo regular y generalizado.

Según información provista por la ONG Save the children, casi 7 de cada 10 adolescentes consumen pornografía.

  • Lo consumen más chicos que chicas.
  • En las chicas también es significativo, aunque menor estadísticamente y también menos recurrente según los últimos estudios (Ballester y Orte, 2021; Rodríguez, 2020; Sanjuán, 2020) (80% hombres y 40% mujeres)

Si bien chicos y chicas consumen pornografía y, además, el consumo de estas últimas ha aumentado, es significativamente menor al realizado por varones en frecuencia y duración. Igualmente, las motivaciones son distintas:

  • Mientras que los hombres la consumen para excitarse sexualmente y masturbarse.
  • Las mujeres la consumen por curiosidad, por ver “sexo” y, presumiblemente, por saber qué quieren los hombres y cómo se les complace; aun cuando no adviertan que la pornografía está hecha por y para ellos.

Las mujeres que ven pornografía acaban replicando los modelos de victimización; los consumen sin percatarse del daño que el porno les puede hacer. No hay una conciencia de que el porno va en contra de los derechos de la mujer.

4.    Todo esto es consumido por un cerebro en formación.

Los niños, pero tampoco los adolescentes, tienen el suficiente desarrollo cognitivo y emocional para poder entender y digerir lo están viendo. Las habilidades de procesamiento están inacabas y por esta razón les cuesta mucho más separar la realidad de ficción. Una exposición temprana a contenido sexual puede tener consecuencias relevantes a corto y a largo plazo.

Pensando en los adolescentes y en los jóvenes, debemos de tener en cuenta varios factores.

  1. En primer lugar, el cerebro no termina de madurar hasta los 25 años. El lóbulo prefrontal que es el encargado de regular las emociones no madura hasta esta edad, por lo que van a necesitar que sus figuras de referencia padres y madres estén presentes y les ayuden a co-regular esas emociones.
  2. En esta edad el cerebro es muy sensible a la novedad, se orienta hacia todos los estímulos novedosos. Este tipo de contenidos les ofrece novedad en cada segundo.
  3. Durante la adolescencia el cerebro está en reconstrucción: importancia de las hormonas que sobreexcitan el circuito mesolímbico.
  4. Los adolescentes no tienen 100% desarrolla la capacidad de control, de pensamiento crítico, de reflexividad. La impulsividad hace que tomen decisiones en algo tan grave como, por ejemplo, romper la intimidad de las personas y subir vídeos con contenido sexual en la red.
  5. Además, los peligros no se anuncian como tal, por ejemplo, conocemos los efectos que el consumo de contenido pornográfico puede tener y no llevan un aviso a esos chicos o chicas, ni a sus padres: consumir este contenido puede generar adicción, o tener efectos en la salud, como, por ejemplo, pone en la cajetilla de tabaco. Ya sabemos que no es la panacea ni la mejor solución, pero si saber lo que estamos haciendo y el peligro que entraña.

5.    Todo esto contrasta con la escasa o nula formación en sexualidad.

Y es que actualmente, no existe una educación sexual integral, una educación afectivo-sexual, que integre la parte de valores, de respeto hacia mi cuerpo, hacia los demás, de lo que es una relación sana.

 Los niños y las niñas tienen una curiosidad innata por conocer el mundo que les rodea y, en el mismo sentido, su propio cuerpo. Detectan el tabú existente hacia los genitales y la reticencia a una explicación clara respecto a la reproducción y a la sexualidad. Precisamente esa intuición de que es un tema vergonzoso invita a querer saber más al respecto, y si la escuela y sus familiares no satisfacen las dudas, internet será el lugar donde sacien su curiosidad (Gutiérrez, 2022). Y, precisamente en internet, la búsqueda de cualquier contenido mínimamente sexual acaba conduciendo a webs pornográficas.

Donde el mensaje que se muestra es de que las mujeres son las presas sexuales del hombre y que esto les encanta (Rich en Cobo, 2018). De hecho, las consecuencias del consumo de pornografía, si bien son nefastas en todas las etapas vitales, resultan especialmente nocivas en edades tempranas donde no se ha adquirido madurez racional, ni emocional ni sexual suficiente para comprender y digerir ciertos contenidos.

Ana de Miguel habla en términos de una “doble verdad”, dado que la juventud aprende por un lado que hombres y mujeres son iguales, pero por otro interioriza la posición deshumanizada de las mujeres como objetos sexuales mediante la pornificación cultural y la pornografía explícita.

La pornografía se introduce en las vidas cotidianas de los y las jóvenes, quienes socializados en ella aprenden a considerar que la violencia que ahí aparece es simplemente sexo. Esto es un factor que es imprescindible tener en consideración a la luz de los sucesos de agresiones sexuales acaecidos recientemente, donde víctimas y agresores, cada vez son de menor edad.

Lo que nos indican los estudios es que un mayor uso de pornografía puede influir en las creencias que los varones tengan sobre las mujeres, haciendo que las vean como objetos, que las cosifiquen; que normalicen, legitimen e incluso ejecuten esa violencia física y verbal en la vida real. Es cierto que hay otras variables que lo condicionan; no toda la violencia se explica por el uso del porno, pero este es una variable mediadora y potenciadora de la violencia.

El visionado de pornografía por parte de los jóvenes puede tener una variedad de consecuencias, tanto a nivel psicológico como social. Algunas de las consecuencias más destacadas incluyen:

CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS

1.     Desarrollo de Expectativas Irreales:

La pornografía a menudo presenta una visión distorsionada y poco realista de las relaciones sexuales y del cuerpo humano. Esto puede llevar a los jóvenes a desarrollar expectativas poco realistas sobre el sexo y sus propias experiencias sexuales.

2.     Desensibilización:

La exposición frecuente a la pornografía puede llevar a la desensibilización, donde los jóvenes pueden volverse menos sensibles a las imágenes sexuales y buscar contenido cada vez más extremo para lograr la misma excitación.

3.     Problemas de Salud Mental:

Algunos estudios sugieren que el consumo excesivo de pornografía puede estar asociado con problemas de salud mental, trastornos del estado del ánimo: como la depresión, ansiedad, y baja autoestima.

Otros autores mencionan una mayor asociación con el consumo de tabaco, alcohol y otras sustancias. No se ha encontrado asociación con las disfunciones sexuales en adolescentes, aunque sí en adultos.

4.     Adicción:

La pornografía puede ser adictiva para algunos jóvenes, interfiriendo con sus actividades diarias, estudios, y relaciones interpersonales. Afectando en sus relaciones personales y en su bienestar emocional.

Afecta al rendimiento cognitivo su aprovechamiento académico, el sueño, la capacidad de atención y memoria. Algunos estudios neurocognitivos nos indican que tiene un efecto en la salud mental y en la salud sexual.

CONSECUENCIAS SOCIALES

1.     Distorsión de la Realidad Sexual:

Los jóvenes pueden desarrollar una percepción distorsionada de lo que es una relación sexual saludable, lo que puede afectar sus relaciones íntimas y la manera en que interactúan con sus parejas.

2.     Comportamientos Sexuales de riesgo:

El consumo de pornografía puede llevar a una mayor probabilidad de involucrarse en comportamientos sexuales de riesgo, ya que los jóvenes pueden imitar lo que ven sin comprender los riesgos asociados.

Por ejemplo, mantener relaciones sexuales sin preservativo.

Se ha observado, que los adolescentes que consumen pornografía refieren un mayor deseo sexual, mayor número de encuentros sexuales, múltiples parejas sexuales y una iniciación sexual más temprana, en comparación con aquellos adolescentes que no consumen pornografía.

3.     Impacto en las Relaciones Interpersonales:

Puede afectar la calidad de las relaciones interpersonales y sentimentales. Los jóvenes pueden tener dificultades para formar relaciones basadas en la intimidad y el respeto mutuo.

4.     Normas de Género y Sexualidad:

La pornografía a menudo refuerza estereotipos de género y puede perpetuar actitudes sexistas y misóginas. Esto puede influir negativamente en cómo los jóvenes perciben y tratan a sus pares del sexo opuesto.

CONSIDERACIONES ADICIONALES

1.     Educación Sexual Inadecuada:

En ausencia de una educación sexual integral, los jóvenes pueden recurrir a la pornografía como una fuente de información sobre el sexo, lo cual puede ser perjudicial debido a la naturaleza irreal y a menudo violenta de este contenido.

2.     Privacidad y Seguridad en Línea:

Los jóvenes pueden estar expuestos a riesgos de privacidad y seguridad en línea al acceder a contenido pornográfico, incluyendo el riesgo de ser víctimas de explotación o abuso.

CONCLUSIONES

Dadas las consecuencias que tiene la exposición temprana a la pornografía en el caso de los niños y el consumo regular de esta por parte de los adolescentes, es necesario.

  1. Regular su uso: No permitir que los menores de edad accedan a estos contenidos a través de internet.
  2. La supervisión, no solo debe de realizarse por parte de los padres, quienes es imprescindible que acompañen a sus hijos en el correcto uso de la tecnología, y realizando esos procesos de alfabetización digital.
  3. La industria pornográfica debe de evitar que los menores accedan a su contenido con la facilidad que lo hacen hoy en día.
  4. Realizar una educación afectivo-sexual adecuada para poder mitigar los efectos nocivos de la exposición a estos contenidos. Y que los menores no sientan que el porno es un tutorial de cómo disfrutar del sexo o lo que tienen que hacer. Los menores que utilizan los materiales pornográficos como una herramienta de educación sexual muestran una mayor tendencia a percibir el sexo como un mero instrumento para la gratificación sexual. Cuidado: no olvidemos que muchos de ellos están copiando lo que visualizan, reproduciendo agresiones sexuales entre menores. Y muchas veces, por el efecto de desensibilización que hemos comentado, sin ningún tipo de empatía hacia sus víctimas.
  5. Investigar más sobre los efectos del consumo de pornografía en menores.  La mayor parte de los estudios se centran exclusivamente en adultos. La población más vulnerable a este tipo de contenidos sea la menos estudiada se deba, entre otros aspectos, a limitaciones éticas y prácticas, y a una cierta negligencia por parte de los formadores, que no quieren creer que niños y adolescentes acceden a estos contenidos. Cuidado con realizar asociaciones de causalidad. Hace falta mucha más evidencia empírica para poder obtener resultados concluyentes con estudios longitudinales.
  6. El consumo de pornografía no afecta a todos por igual, algunos de los factores predisponentes para caer en ese abuso son:
    • Mayor impulsividad
    • Uso de alcohol y otras sustancias en el año previo.
    • Menor vinculación con los progenitores.
    • Alteraciones en el funcionamiento familiar.
    • Violencia familiar: Los adolescentes que han sido víctimas de violencia familiar presentan una mayor tendencia a consumir pornografía, y especialmente de contenido violento
  7. Realizar campañas de concienciación sobre las consecuencias graves que puede tener el consumo del porno. Se hacen campañas sobre los efectos nocivos del tabaco, del alcohol, pero en el caso del porno ni tan siquiera hay un replanteamiento social.

¿Cómo podemos convertirnos en ese refugio seguro de nuestros hijos?

  1. Manteniéndonos emocionalmente disponibles para ellos
  2. Demostrándoles atención cuando hablan con nosotros
  3. Participando activamente en sus juegos siempre que sea posible
  4. Valorando y considerando sus opiniones
  5. Estableciendo conexión visual mientras nos comunicamos
  6. Siendo auténticos, vulnerables y coherentes

En definitiva, todo se resume en estar completamente presentes y comprometidos con su mundo infantil , para continuar siendo parte de su mundo cuando crezcan y se conviertan en adolescentes y adultos.

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¿Conoces la emoción que más se relaciona con la felicidad?

Para fomentar la felicidad en los más pequeños proponemos un modelo de crianza con menos bienes materiales, más límites y sin sobreprotección.

Flavia Tomaello Para el diadio LA NACION

Se habla de la felicidad con facilidad. Está en el podio de los deseos. Cada vez que se le pregunta a un padre sobre el futuro de los hijos, en todo tipo de crianzas, estratos sociales y edades, emerge: “Que sea feliz”. A este particular punto ha dedicado gran parte de su trabajo Silvia Álava Sordo, doctora y licenciada en Psicología nacida en Valladolid, pero instalada en Madrid hace más de dos décadas. Ha publicado siete libros, y casi como una constante aparecen en ellos una idea que los atraviesa: ¿Por qué no soy feliz?, Queremos que crezcan felices y Queremos hijos felices, son algunos de sus títulos.

Pero suele ser un concepto abstracto y volátil, que se construye individualmente. Álava Sordo, en una charla exclusiva con LA NACION, aporta claridad para entender cómo criar hijos felices.

¿Qué es la felicidad?

Es muy importante que definamos muy bien qué es porque la sociedad ha confundido la emoción de la alegría, que es una sensación que a todos nos gusta sentir, es agradable y en la que sube nuestra energía, con la felicidad, que no es solo sentir esa emoción agradable de gozo. Cuando hablamos de felicidad nos introducimos en un estado en el que cambian todas las emociones. Tanto las agradables como las desagradables. Si para ser feliz hay que estar todo el día sintiendo alegría, haciendo cosas que nos gustan o divertidas, lo que va a pasar es que absolutamente nadie en el planeta va a poder serlo. Por eso es importante que entendamos que la felicidad es un estado donde van a caber emociones amables y no tanto, y que no nos quedemos solamente con la parte hedónica de hacer cosas para el placer y para el disfrute. Cuestión que está muy bien y para la que hay que reservar esos espacios. Sino que también trabajemos desde la perspectiva de la felicidad eudaimónica, más relacionada con el crecimiento personal, con sentir que somos capaces de resolver con éxito esas situaciones de nuestro día a día.

Para ser feliz hay que sentir que se es capaz de resolver con éxito las situaciones del día a día

¿Es compatible la crianza en felicidad con la educación de los niños y los límites?

Pensamos que poner límites no se condiciona con la felicidad. Como psicóloga, trabajo en un centro en Madrid, y me gusta, al terminar la primera sesión en la que se presentan los adultos a cargo, sin los niños, preguntar: ¿Qué es lo que quieres conseguir para tu hijo o para tu hija? La respuesta que más me encuentro siempre es “que sea feliz”. ¿Cuál es el problema? Que muchos en ese pensamiento nos equivocamos. Y, por ejemplo, los inundamos para que tengan un montón de cosas. Cuando no hay ninguna evidencia científica, ningún estudio que nos diga que tener más juguetes los va a hacer más felices. O nos da miedo ponerles límites. Y es todo lo contrario, porque las normas les dan seguridad, les dan confianza, les muestran el camino que tienen que seguir. Y además, cuando evitamos la sobreprotección, también vamos a conseguir que sean más seguros, que se sientan con una mayor capacidad para desenvolver con éxito su día a día. Eso al final va a traducirse en que nuestros hijos sean más felices. No poniendo límites lo más habitual es que sean muchísimo más infelices.

¿Podrías darnos algunas claves para proteger la salud mental familiar puertas adentro de la casa?

Es cierto que parece que ahora hablamos mucho más, sobre todo desde la pandemia. La Asociación Española de Pediatría dice que se han incrementado un 47 por ciento los problemas de salud mental en población infantojuvenil. Las familias e incluso los profesores tienen un papel activo a la hora de criar a los niños y jóvenes con salud mental. Para ello es importante ver qué estamos haciendo, por ejemplo, estamos permitiendo ventilar las emociones, nos estamos convirtiendo en esa figura de referencia a la que nos pueda contar y además nosotros lo validamos, es decir, no juzgándolo, no diciéndole lo que tiene que hacer. Este sería uno de los pasos muy importantes. Necesitan que estemos ahí para darles ese apoyo emocional, para que podamos ser un vínculo de seguridad. Eso son factores de la salud mental. También es muy importante que trabajemos con ellos y que aprendan habilidades de la inteligencia emocional. Que sean conscientes de percibir la emoción que están sintiendo. Tanto de ellos mismos como de los demás. Y ayudarlos a aprender a expresarla de una forma correcta. A mí me gusta mucho Quino y esa frase de Mafalda sobre que la vida es bonita, pero difícil. Los adultos tenemos que dar herramientas y muchas de ellas son de la inteligencia emocional.

«No hay ninguna evidencia científica, ningún estudio que nos diga que tener más juguetes los va a hacer más felices», Silvia Álava Sordo, psicóloga

¿Cuánto de la sociedad hiperconectada afecta nuestra felicidad?

Esto es algo bastante interesante. ¿Realmente nos hacen más felices las pantallas? Los psicólogos decimos que tenemos que tener cuidado para poder utilizar las pantallas correctamente de tal forma que no interfieran en nuestra salud mental. Y que tampoco lo hagan en el bienestar emocional. Estamos observando que ante un problema o una emoción desagradable, recurren a las pantallas, porque tienen mucho miedo de mirar hacia dentro y ver qué pasa. Recurren a algo muy fácil para taparlo: la pantalla o las redes sociales. No es una buena idea, porque al final no estoy mirando lo que me pasa y no estoy afrontando el problema. Además, tienen un efecto que potencian la comparación social que nos hace infelices. Nos da la sensación de que nuestras comidas no son tan ricas como las que pone la gente en las redes o que nuestra vida no es tan interesante. Y muchas veces se nos olvida que las redes están hechas para aparentar, que no son la realidad y que es la vidriera donde cada persona cuelga su mejor versión.

¿Cómo trabajamos la felicidad en nuestros hijos adolescentes?

La felicidad se empieza a trabajar desde bien pequeñito. No se puede pretender no hacer los deberes y presuponer que todo emergerá en la adolescencia porque hay muchas bases que no van a estar bien sentadas. Lo mejor siempre es aportar mucho afecto físico: beso, mimo, caricia, fomentar los vínculos de seguridad. Y con los adolescentes hay que seguir trabajando. Durante la adolescencia el cerebro se reorganiza, se reconfigura. Y ese proceso es superimportante porque permite transformarlo en un órgano más potente para llegar a hacer operaciones y razonamientos tan complicados como los que hace un adulto. El proceso se hace de atrás hacia adelante. La última zona que termina de madurar es el lóbulo prefrontal, la parte de adelante de todo, que es precisamente donde se regulan las emociones. Por eso tengo que entender que al adolescente con el que convivo le puede costar mucho controlarlas y canalizarlas, porque la parte del cerebro que siente las emociones, el sistema mesolímbico, está muy sobreactivado por toda la producción de hormonas y eso hace que todo lo sientan con una intensidad muy alta. Entendiendo esto podemos evitar tomarnos de modo personal ciertas actitudes y entender si es un suceso de una dimensión real o es parte de su proceso madurativo. También es tiempo de fomentar que puedan estar con un grupo de iguales, porque en esta etapa también se configura la personalidad. Ya no se hace solamente a través de la familia, que de todos modos seguirá ahí presente y alerta, sino a través del grupo de iguales. Me refiero a grupos de carne y hueso. Amigos con los que poder salir, dar un paseo, estar en el parque, compartir una actividad.

¿Qué errores crees que cometemos al trabajar la felicidad en la crianza?

Muchos, como la sobreprotección, ese mal entender el amor maternal o paternal y decir: “ay, no me cuesta nada…” Con esa actitud se está generando un niño o niña con escasos recursos, con pocas habilidades. Eso no le va a ayudar a ser más feliz. O hiperestimularlos de tal forma que apenas tengan tiempo libre. Es muy bueno que hagan deporte o que aprendan o toquen instrumentos musicales. Pero no pueden hacer todo a la vez. Necesitan tiempo libre para jugar, porque de esa forma van a desarrollar su función ejecutiva, la capacidad de orientarse hacia las metas, la de dirigir su propia conducta. Hay niños que están tan sobreestimulados, que están siempre en cosas de adultos.

¿Por qué mucha gente dice que no puede ser feliz? ¿Qué nos pasa con la felicidad?

Nos hemos creído muchos de los mitos sobre la felicidad, que significa vivir sin problemas. Ser felices implica que tengo las herramientas para poder solventar con éxito mis situaciones del día a día. Que cuando tengo una complicación, pongo el foco en resolverla. Y que cuando ya no soy capaz porque es un problema de los que no tiene solución, acepto esa situación y en lugar de poner mi energía en intentar cambiar algo que ya no se puede modificar, la uso para regular esas emociones desagradables que me genera esta situación que no puedo cambiar. La felicidad es algo que está dentro de nosotros. Que no hay que buscarla fuera. Que no tiene tanto que ver con las cosas que tenemos o que conseguimos. Y que la emoción que más se relaciona con la felicidad es la serenidad, no tanto la alegría. Y que es muy complicado ser felices si no vivimos alineados con nuestros principios y con nuestros valores.

Algunas personas prefieren la serenidad a la felicidad. ¿Qué opina?

Es que han entendido bien lo que es la felicidad. Tiene más que ver con sentir que mi vida tiene un sentido, que encuentro por qué estoy aquí. Si entendemos así la felicidad, desde luego que la emoción con la que más nos vamos a sentir identificados es con esa calma. Esto no significa que no tengamos que potenciar emociones agradables o que no haya que hacer cosas divertidas. En absoluto es así.

Es difícil pensar en la felicidad cuando las demandas son tantas y debemos cumplir con muchas cosas

Es cierto que es complicado, porque vivimos en una sociedad de consumo que nos insta a tener y mostrar. Es importante poder parar y pensar en lo que creo que es importante para mí. No vivimos en una sociedad en la que, por ejemplo, sea fácil conciliar. Es complicado. Pero el secreto está en ir encontrando pequeñas estrategias para incrementar nuestro bienestar emocional intentando en todo momento cambiar el foco. Con los niños hay que tener cuidado con las expectativas que ponemos en ellos. Se ven muchos papás y mamás que en lugar de realizarse a través de ellos mismos, lo intentan hacer a través de sus hijos. Les colgamos una mochila emocional y una responsabilidad tan grande que no han de ser capaces de gestionarla. Démosles la libertad para que sean como son.

FUENTE: lanacion.com.ar

Suicidio entre jóvenes y adolescentes ¿Qué está pasando y qué se puede hacer desde el ámbito educativo?

El suicidio es la principal causa de muerte en jóvenes y adolescentes entre 12 y 29 años en España.

PorAna Verónica García

Ante la trágica muerte de una estudiante ocurrida en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, es fundamental reivindicar la importancia de la salud mental. Según un informe elaborado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y del CIBERSAM, el suicidio es la principal causa de muerte en jóvenes y adolescentes entre 12 y 29 años en España. En los últimos años se ha observado un aumento significativo en el número de suicidios en adolescentes, con un aumento del 32,35% entre 2019 y 2021. En 2021, hubo 11 suicidios diarios en España, con una tasa de mortalidad por suicidio estandarizada por edad de 8,45 fallecimientos por cada 100.000 habitantes. El año pasado fueron 353 adolescentes, entre 15 y 21 años los que se quitaron la vida, según la Fundación Anar.

En aumento

El aumento en el número de suicidios no se debe únicamente a la pandemia, pues forma parte de una tendencia al alza desde el año 2018, la cual se ha visto aún más acentuada debido a la pandemia de Covid-19. En 2018, se registraron 3.539 casos de suicidio, y en 2019 la cifra ascendió a 3.671. En el año 2020, se reportaron 3.941 suicidios. Los datos obtenidos durante los años 2020 y 2021, muestran un incremento del 5,5% en comparación con los años anteriores. Este aumento es preocupante y requiere de una atención adecuada para abordar esta situación de manera efectiva.

¿Cuál puede ser el origen?

Para la psicóloga infantil-juvenil, Úrsula Perona, estos datos “sólo evidencian una cosa y es el progresivo e imparable empeoramiento de la salud mental de nuestros jóvenes y adolescentes, que además se correlaciona con el de los adultos, aproximándose las cifras cada vez más a las del resto de población”. Sin embargo, si se confirmase que el suceso de la Complutense ha sido un suicidio, “el hecho de que se haya producido en el contexto docente, en la propia Universidad, en la propia Facultad, puede hacernos pensar que había algún motivo, alguna causa involucrada como problemas con los compañeros o a nivel académico o algo, porque es significativo el hecho de que alguien se quite la vida en un lugar así”.

Dar visibilidad al suicidio  sí, pero siguiendo unas pautas concretas

La falta de formación específica para abordar situaciones relacionadas con la salud mental en el ámbito educativo también ha sido identificada como un factor relevante. Los profesores y personal docente requieren herramientas y capacitación para manejar estas situaciones de manera adecuada y poniendo más medios humanos. En este sentido, Silvia Álava, especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa, explica a ÉXITO EDUCATIVO que “a nivel grupal es el momento de de plantearse que si hacen falta más profesionales de salud mental de todos los tipos, psicólogos, clínicos, psiquiatras, enfermeras que son especialistas en este tema y cuando se habla de la noticia, hablar siempre de que que te podemos ayudar, que hay salida de dar el teléfono de atención y de prevención del suicidio y no contar esa parte del cómo”.

Ayuda y soluciones

En este sentido, Álava saca a la palestra la importancia de que la cobertura mediática de los suicidios sea abordada con sensibilidad y responsabilidad. Si bien es importante visibilizar el problema, es fundamental evitar detalles sensacionalistas que puedan contribuir al efecto contagio. La información sobre el suicidio debe ir acompañada de mensajes que destaquen la existencia de ayuda y soluciones, así como la importancia de buscar apoyo profesional. “Lo que realmente recomendamos los profesionales de salud mental es darle visibilidad a esta realidad que está sucediendo y que existe” recomienda, pero “a las personas que están pasando una situación parecida, tenemos que decirles que hay solución y que hay salida” ofreciendo seguidamente el teléfono de ayuda y prevención del suicidio. “Esto nos tiene que hacer reflexionar en qué es lo que está pasando porque la salud mental en este país está completamente saturada” reclama Álava porque “vemos que los pocos centros de atención primaria que tienen psicólogos clínicos están dando unos datos muy buenos en las intervenciones”.

Herramientas para el profesorado

A la pregunta de qué pueden hacer los profesores antes esos casos, Álava responde que “los profesores no tienen esa formación, no saben cómo tienen que que manejar estas situaciones”. “Entonces es importante que a ellos les dotemos de herramientas, que les digamos cómo hacerlos o que incluso puedan ir en un determinado momento profesionales, expertos a las aulas a poder hacer este tipo de intervención porque los profesores no necesitan que se les cargue de más trabajo, necesitan que se les dé la ayuda para poder solventar este tipo de situaciones”. Por último la psicóloga ve recomendable anima a los centros y profesores “a generar un espacio para hablar, para poder ventilar las emociones”.

Servicio de apoyo psicológico de la Universidad Complutense

En un comunicado interno de condolencia a los afectados, desde la Universidad Complutense ha convocado para hoy, a las 13:00, un minuto de silencio en todas las facultades y ha recordado a la comunidad universitaria la importancia de la salud mental y recordar la existencia del teléfono 024, gratuito y confidencial para la prevención del suicidio, disponible las 24 horas todos los días del año”. Igualmente ha recordado que la Universidad Complutense cuenta con el servicio PsiCall UCM“un recurso de apoyo psicológico de gran valor para nuestra comunidad” a través del teléfono 913945200 y el correo electrónico psicall@ucm.es, así como la web https://psicall.ucm.es/.

Prioridad en la agenda pública

El aumento alarmante en los casos de suicidio en jóvenes y adolescentes es un llamamiento urgente a tomar medidas efectivas a nivel individual, institucional y social. La prevención del suicidio debe ser una prioridad en la agenda pública, con un enfoque integral que abarque la promoción de la salud mental, la detección temprana de factores de riesgo, el acceso a servicios especializados y la sensibilización sobre esta problemática.

FUENTE: exitoeducativo.net

Día mundial del bienestar mental en adolescentes

Más de 9 millones de jóvenes en Europa sufren problemas de salud mental, esta sigue siendo una gran asignatura pendiente, también en España, Más del 13% padecen un trastorno diagnosticado…

La explosión hormonal, la búsqueda de la identidad, la inseguridad, o los episodios de rabia y tristeza son algunos de los cambios y vaivenes que se se viven en la adolescencia, pero para un grupo cada vez numeroso de jóvenes es el momento en el que comienzan los problemas de salud mental… En este vídeo hablamos del por qué…

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¿Cómo mejorar la relación con mi hijo/a adolescente?

Más de 200 familias asistieron a la conferencia “Cómo entender y mejorar la relación con mi adolescente” en el Colegio Apóstol de Vigo.

“No podemos preparar el camino para nuestros hijos, tenemos que preparar a nuestros hijos para el camino”. 

Este fue uno de los principales mensajes transmitidos por la especialista en psicología sanitaria y educativa, escritora y divulgadora Silvia Álava durante la conferencia que impartió este viernes en el salón de actos del Colegio Apóstol Santiago de Vigo. Organizada por el ANPA escolar y bajo el título “Cómo entender y mejorar la relación con mi adolescente”, la cita reunió a más de 200 familias

Un evento en el que la experta explicó el origen neurológico de los cambios de comportamiento propios de la adolescencia, además de compartir una serie de pautas para “mejorar la relación con nuestros adolescentes”.

“Las relaciones basadas en el respeto mutuo, la importancia de marcar las normas y los límites, la motivación a través de los retos y la sustitución de los castigos por consecuencias lógicas, coherentes, reveladas con anticipación y cuyo objetivo sea reparar lo ocurrido” fueron solo así algunos de los temas protagonistas en la conferencia. 

FUENTE: farodevigo.es

Crema antiarrugas para los que no tienen arrugas

En este reportaje de Crónica 24/7 te hablamos de otro fenómeno relacionado con el uso, sin control, de las redes sociales entre los adolescentes. El «skincare», el cuidado de la piel que es conveniente entre los adultos, puede suponer un problema para los menores que lo usan porque lo ven en Tiktok.

La experta en cosmética Ana Adrián, el dermatólogo Juan García y la psicóloga Silvia Álava nos cuentan como niñas y adolescentes de entre 12 y 18 años, enganchadas a los videos virales de las influencers, están empleando productos que pueden dañar su piel y además minan su autoestima.

Jóvenes y discursos de odio en redes sociales

Basta con dar un vistazo a las diferentes redes sociales para comprobar cómo los discursos de odio se han instalado en ellas, siendo algo que afecta a toda la sociedad y, en especial, a los jóvenes.

Como sociedad hemos avanzado mucho en la defensa de los derechos sociales y en la aceptación de las minorías. Sin embargo, todavía queda mucho por realizar, y los discursos más polarizados los tenemos en las redes sociales. Estas permiten volcar nuestros odios, nuestras frustraciones y nuestros instintos más viscerales sin apenas consecuencias. De hecho, las voces más críticas y extremistas se esconden tras el anonimato, no muestran su nombre ni su rostro.

¿Por qué cada vez hay más jóvenes que fomentan los discursos de odio en las redes?

Y precisamente el no poner rostro, junto con el hecho de no tener a la persona delante, hace que se produzca una despersonalización que provoca que digamos o escribamos comentarios que seguro que no seríamos capaces de realizarlos cara a cara. Es una situación a la que sucede dentro de un campo de fútbol, donde la impunidad de la muchedumbre arropa los comportamientos más antisociales…

El hecho de interactuar con una pantalla hace que se nos olvide que detrás hay una persona de carne y hueso, que, como todos, siente emociones, y que determinados comentarios pueden herir sus sentimientos. Sin embargo, esto se nos olvida y por eso en una red social se dicen cosas que rara vez se atreverían a decir si tuviésemos a la persona enfrente.

Además, las ideologías más intolerantes encuentran un espacio en las redes sociales, donde generan una cultura de odio, con insultos, lenguaje agresivo, y falsas acusaciones contra las minorías, o los derechos humanos. No se trata de opiniones en contra, o puntos de vista diferentes.

Este tipo de discurso se basa en el desprecio, la animadversión y el deseo del mal ante una colectividad entera. E Internet les ha dado un altavoz visible y la posibilidad de conectar con personas que pueden pensar parecido, o que sienten tanta rabia y tanto malestar que necesitan buscar culpables contra los que cargar por su mala suerte o su frustración. Con la “democratización” de las comunicaciones a través de las redes sociales, cualquiera puede verter su opinión, y convertirse en algo viral llegando a millones de usuarios.

¿Qué tipo de mensajes utilizan?

Si analizamos este tipo de mensajes, veremos que es raro que se basen en hechos objetivos o en teorías que permitan avalar su discurso. Se trata de opiniones, la mayor parte muy polarizadas, que destilan odio hacia un colectivo, que a su vez es el supuesto culpable de muchos de los males que sufrimos.

¿Cuánto de cierto tienen estos mensajes? Nada, el problema es que no están dirigidos a convencer desde la razón, sino que su objetivo es dañar a la persona o al colectivo que esta persona representa y conseguir adeptos a la causa, gente que siente un gran malestar y necesita buscar culpables a los que atribuir el mismo, en lugar de ahondar en la causa y ver qué es lo que ellos pueden hacer para solucionarlo.

¿Por qué encuentran adeptos entre la gente joven?

El desencanto está presente entre la gente joven. La incertidumbre sobre su futuro, el alto coste del nivel de vida, las dificultades de acceso al mercado laboral y un sinfín de factores hace que haya un porcentaje importante de la población sufriendo y pasándolo mal. Muchos de ellos harán todo lo posible por mejorar y salir adelante.

Sin embargo, una minoría serán un blanco fácil para que cale en ellos estos discursos, que permiten volcar la frustración y los problemas en los demás, fomentando una actitud de buenos y malos. Nosotros somos los buenos, las víctimas, y la minoría contra la que van dirigida los ataques son los culpables de nuestros males.

El hecho de no ver todo tipo de perfiles y seguir en las redes solo a personas con ideologías y discursos parecidos a nuestra forma de pensar, hace que cueste mucho más empatizar, tanto a nivel emocional (siendo consciente de las emociones que este tipo de mensajes pueden generar en los demás), como a nivel cognitivo (entiendo que se puede tener un punto de vista diferente al nuestro).

Además, de producirse un sesgo de confirmación, es decir, atender única y exclusivamente a las opiniones que concuerdan las ideas previas y que encajen sin dificultad en el sistema de creencias de la persona. Sesgo que se ve reforzado por las propias redes sociales que nos muestran perfiles y publicaciones similares a aquellos que más vemos o consultamos.

Al ignorar otras ideas posibles, y solo seguir cuentas con el mismo ideario, puede generar la falsa ilusión, de que ellos son quienes tienen la razón, dado que obvian escuchar ideas contradictorias. Además, el sentimiento de pertenencia a un grupo también es muy valorado en ciertos rangos de edad.

Por otro lado, como sociedad, no estamos trabajando un pensamiento crítico con los jóvenes que les haga menos manipulables a este tipo de discursos. En el caso de las redes sociales, falta formación para que la sociedad aprenda a discriminar que fuentes son fidedignas, se basan en hechos y en estudios constatados con suficiente evidencia empírica y a distinguir entre lo que es un hecho y una opinión. En definitiva, para hacer un buen uso de las redes sociales.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

A nivel de sociedad hay que fomentar el pensamiento crítico y formar en el correcto uso de las tecnologías. Sin embargo, también es necesario trabajar el autocontrol y la autorregulación a nivel personal. Antes de colgar algo en las redes sociales es necesario pararse a reflexionar:

  • ¿Estoy teniendo en cuenta las emociones que este comentario puede generar en los demás? ¿Podría herir a alguien?
  • ¿He valorado que otras opciones de respuesta existen? ¿Realmente las cosas tienen que ser como yo lo digo o existe otra posibilidad?
  • Si yo fuese la persona a la que estoy contestado, o perteneciese a dicho colectivo, ¿Cómo me sentiría ante este tipo de comentarios?

En definitiva, se trata de dejar espacio para el diálogo en las redes desde la tolerancia y el respeto.

FUENTE: blogthinkbig.com

REDES SOCIALES Y SU IMPACTO EN LA AUTOIMAGEN JUVENIL

ESPACIOS QUE MUESTRAN ESTILOS DE VIDA Y MODELOS ESTÉTICOS

MIÉRCOLES 15 DE NOVIEMBRE DE 2023

La sesión se centrará en analizar el papel de las redes sociales en la autoimagen de adolescentes y jóvenes, en cómo la conexión permanente, el postureo, las aplicaciones para retocar imágenes o el seguir a determinados influencers pautan las formas de estar online, condicionan la imagen que proyectan adolescentes y jóvenes en sus redes, afectan a su autoestima y aspiraciones sociales y personales, teniendo muchas veces una repercusión negativa en su salud mental.

A cargo de:

  • Santos Solano, doctor en Psicología e investigador del grupo ANOBAS de la Universidad Autónoma de Madrid. Sus proyectos y aportaciones se han centrado en temas como los TCA
  • Beatriz Romero, politóloga, feminista y activista de la diversidad. Es colaboradora y portavoz de WeLoversize, una comunidad online que lucha por el empoderamiento femenino

Moderado por:

  • Silvia Álava, psicóloga sanitaria, experta en psicología educativa, escritora y conferenciante. Es directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes y directora de formación de Aperta Consulting
  • Alejandro Gómez, investigador del Centro Reina Sofía de la Fundación Fad Juventud

HORARIOS

Miércoles 15 de noviembre, a las 10 h

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Esta actividad será de especial interés para profesionales que trabajen con jóvenes y adolescentes

Más info y entradas en Caixaforum.org