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El peligro del consumo de sustancias tóxicas entre los jóvenes

En esta intervención hablamos del peligro del creciente consumo de sustancias tóxicas por parte de los jóvenes durante el fin de semana. Una actividad con graves consecuencias para su salud a corto y largo plazo.

Quitarse la mascarilla, motivo de ansiedad para adolescentes: ¿Cómo ayudarles a sentirse más seguros sin estar tapados?

Los psicólogos insisten en la importancia de no forzar y darles su tiempo. Muchos reconocen que sienten vergüenza al quitarse la mascarilla por miedo al qué dirán los demás sobre su aspecto físico.

Para muchos adolescentes, quitarse la mascarilla supone un motivo de ansiedad: que se les vean los granos, su verdadera imagen… admiten que se sienten más seguros tapados. Los psicólogos insisten en la importancia de no forzar y darles su tiempo. Porque, aunque parece algo fácil quitarse la mascarilla, para algunos implica mucho más. Manuel, de 13 años, lo ve a diario en su colegio.

«Hay algunos que se levantan un poco la mascarilla por debajo, le dan un mordisco al bocadillo y se vuelven a tapar», cuenta este menor del Colegio Sagrado Corazón-Fundación Spínola de Sevilla. Se sienten desnudos («es como si me quito los pantalones», comenta una alumna), y les genera inseguridades: «Siempre piensas en qué le pareces a la otra persona cuando te bajas la mascarilla».

Para José Luis Barrejón, orientador de Secundaria y Bachillerato de Brains International School, está claro lo que sucede con esta nueva problemática: «Permite tapar aquellas características de su físico con la que no se sienten tan cómodos». Una valoración a la que se suma Silvia Álava, doctora en Psicología: «Esa sensación de seguridad hace que no quieran quitarse la mascarilla».

Les sucede más a ellas que a ellos. Para adentrarse más en esta cuestión, un equipo de laSexta se fija en un grupo de estudiantes que se juntan en el patio. Son nueve, y seis de ellos tienen la mascarilla puesta, y otros dos, aunque quitada, la mantienen cerca, algo que evidencia un empleo alternativo de la mascarilla. En el Brain International Schools de La Moraleja, los menores hablan de esas inseguridades.

A Luna, de 12 años, le costó quitársela: «Pensaba que iban a decir cosas sobre mí, lo mismo que le pasó a mis amigas. Teníamos vergüenza«. Aunque es normal, según dicen los orientadores, al tratarse de una época de cambios, altos y bajos de autoestima, como es la adolescencia. «Es una época de cambios físicos y de presión sobre su imagen», ha destacado Ana Herrero, coordinadora del Departamento de Orientación de este centro educativo.

La solución pasa por trabajar la autoestima y por no forzar. «Es importante, si no se quieren quitar la mascarilla, no forzar, darles tiempo y validar las emociones que están sintiendo», ha expuesto Silvia Álava. Así, todos, también ellos, nos iremos adaptando a la que siempre ha sido nuestra realidad, tanto dentro como fuera de las aulas.

FUENTE: lasexta.com

Los jóvenes españoles ¿están «anestesiados» con la tecnología?

Según un informe de GAD3 y Empantallados, presentado este martes, el 84 % de los adolescentes recurren al teléfono móvil para no aburrirse, especialmente dentro del hogar familiar.

La situación de pandemia y el confinamiento han provocado un punto de inflexión en nuestra relación con la tecnología, sobre todo en el hogar. Para medir cómo y en qué medida ha influido la digitalización en los adolescentes y sus relaciones familiares, Empantallados y GAD 3 han presentado este martes en Madrid la cuarta edición de su informe El impacto de las pantallas en la vida familiar.

Diagnóstico” de lo que sucede en el interior de los hogares españoles

Los datos de este estudio realizado a finales de 2021 -y basado en las respuestas de 824 participantes- recoge la opinión de padres, madres y adolescentes de entre 14 y 17 años sobre su relación con la tecnología, y busca ser un “diagnóstico” de lo que sucede en el interior de los hogares españoles, tal y como ha indicado la coordinadora de contenidos de Empantallados, María José Abad.

Una de las principales conclusiones de la investigación es que el teléfono móvil se ha convertido en un “refugio” para los adolescentesDos de cada tres jóvenes lo utilizan con mayor frecuencia que antes del confinamiento, y un 84 % admite recurrir a su smartphone para no aburrirse.

¿Pero a qué se debe este consumo excesivo?

Según la psicóloga Silvia Álava, la situación actual de alerta sanitaria constante nos genera “tristeza” y buscamos evadirnos con aquello que tenemos más a mano: nuestro móvil.

Es la vía de escape más rápida al aburrimiento y “una montaña rusa de emociones” para los adolescentes: más de la mitad creen que las pantallas les ayudan a sentirse más felices, y un 16 % no se aguantarían a sí mismos si pasasen más de dos días alejados de sus dispositivos electrónicos.

Ante estas cifras, Álava ha insistido en que debemos “dejar de usar las nuevas tecnologías como anestesiadores emocionales” y que debemos aprender a convivir con nosotros mismos y recuperar la capacidad de introspección que hemos perdido con la pandemia. “El aburrimiento no es malo”, ha añadido.

Este incremento en el uso de las pantallas dentro del hogar también ha provocado que la mitad de las familias flexibilicen las normas tecnológicas en casa, y ha forzado a los padres a “recalcular su posición con respecto al mundo digital”, ha asegurado la investigadora tecnológica y decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, Charo Sádaba.

Los padres: el principal referente digital de los jóvenes

La avanzada digitalización también ha puesto en manifiesto el papel de los progenitores como referente en educación digital para sus hijos. A pesar de posibles desencuentros, el 78 % de los jóvenes encuestados admite hacer caso a los consejos de sus padres.

La familia es un espejo en el que se reflejan las fortalezas y las debilidades de las distintas generaciones frente a las pantallas. Y también sus diferencias. El ámbito que más preocupa a los jóvenes en internet es el ciberacoso; mientras que la principal cavilación de los padres es la relación de sus hijos con desconocidos en la red.

Más del 20 % de los adolescentes reconocen haber sufrido insultos a través de WhatsApp o redes sociales; el mismo porcentaje que admite abiertamente haber consumido pornografía en el último mes. En ambos casos, la cifra es mayor entre el sexo masculino.

«Perdidos” en cómo educar a sus hijos en un uso responsable de la tecnología.

Y es que un tercio de los progenitores encuestados aseveran sentirse “perdidos” en cómo educar a sus hijos en un uso responsable de la tecnología. Álava ha señalado que pueden “ayudarles a detectar sus puntos fuertes y detectar sus áreas de mejora” a través de un lenguaje cuidado y con mensajes más concretos.

La aportación clave, según Sádaba, es el “criterio”, pues siete de cada diez padres afirman que sus hijos carecen de espíritu crítico a la hora de diferenciar la calidad de las noticias y, por tanto, son también más vulnerables a bulos y fake news.

También a la hora de consumir contenido audiovisual. Tres de cada cuatro padres es consciente de que ver series y películas en compañía de sus hijos fomenta la conversación familiar. Sin embargo, este dato contrasta con que casi un 60 % de los adolescentes ven las series habitualmente solos.

El futuro es tecnológico

De 3.080 grados universitarios disponibles actualmente en España, menos de 100 tienen un “contenido digital potente o acorde a lo que el mercado está demandando”, ha destacado el director general de la escuela digital ISDI, Rodrigo Miranda.

Pero tanto jóvenes como adultos son conocedores de que su futuro está escrito en digital. Más del 90 % de los padres saben que internet cambia muy rápido el mercado laboral y que las pantallas serán claves en el futuro profesional de sus hijos.

Videotutoriales

De hecho, ya lo está siendo. Tres cuartas partes de los adolescentes encuestados ha recurrido a videotutoriales para adquirir algún conocimiento nuevo; y un 60 % ha realizado algún trabajo de modo colaborativo.

El director de Responsabilidad Social Corporativa de Orange (empresa colaboradora del estudio), Daniel Morales, concluyó: “No debemos demonizar a la tecnología, sino conocer bien todos sus efectos para aprovechar los positivos frente a los negativos”.

FUENTE: compromiso.atresmedia.com

El 68% de los adolescentes utiliza el móvil más que antes del inicio de la pandemia

El estudio de Empantallados «El impacto de las pantallas en la vida familiar» analiza cómo ha evolucionado conciliación familiar y las nuevas tecnologías tras el paso del Covid-19

Por AITOR CABALLERO CORTÉS

Silvia Álava Empantallados

El inicio de la pandemia y el confinamiento provocó que otros tipos de ocio que no fuera el digital desaparecieran de las opciones. Esto hizo que hubiera un crecimiento de hasta un 76% de uso de pantallas respecto a antes de la pandemia. Actualmente, estando inmersos en la nueva normalidad, este uso de las nuevas tecnologías no ha vuelto a niveles prepandemia, sino que se ha mantenido de forma similar. Según el estudio de Empantallados, no han sido solo los adolescentes los que han incrementado el uso de la tecnología –hasta un 68% reconoce usar el móvil más que antes de la pandemia– sino también los padres. Un 64% afirma tener un consumo mayor del teléfono.

Los padres como referentes

Algunos expertos que han colaborado en el análisis del estudio, como Charo Sábada, hablaban en la presentación del mismo acerca del papel de los padres como referentes: “aunque parezca que no, los hijos siguen haciendo caso a sus padres”. Así lo afirma Empantallados en su investigación, que recalca que el 78% de los adolescentes siguen los consejos de sus padres. Por ello, Silvia Álava, psicóloga infanto-juvenil, recalca lo importante que son los padres para sus hijos: “son un modelo, y hay que cuidar esa figura”, afirma.

Por ello, los expertos destacan en la importancia de que los padres deben enseñar a sus hijos a usar estas tecnologías. “Lo que no podemos es dejarles un teléfono o una tablet y dejarles solos. Tenemos que acompañarles en este proceso” declara Álava. La psicóloga cree que no es cuestión de una vigilancia exhaustiva, sino simplemente de mantener una serie de normas. Unas normas que, a raíz de la pandemia, más de la mitad de los padres (51%) reconocen haber flexibilizado, aunque no opinan así los jóvenes (34%).

Silvia Álava, psicóloga «Vamos a dejar de usar la tecnología como anestesiadores emocionales. Hay que buscar otro tipo de ocios, no solo el digital «

El estudio también incide en las razones por las que los jóvenes usan los móviles.

Y el primer motivo es el aburrimiento. Hasta un 84% lo hace por esta razón, sobre todo cuando están solos en casa. Todos los expertos coinciden en que el ocio digital “debe ser uno más”, pero es importante que “no sea el único”. Daniel Morales, director de Responsabilidad Social Corporativa de Orange, hablaba que este estudio “no busca demonizar la tecnología, sino simplemente ver sus consecuencias si no ponemos un control”.

Los ponentes además, creen que los usos de la tecnología y los comportamientos de los adultos apenas difieren del de los jóvenes. “El objetivo es evitar emociones desagradables, pensar en uno mismo, aunque esto no es necesariamente malo. Vamos a dejar de usar la tecnología como anestesiadores emocionales. Hay que buscar otro tipo de ocios, no solo el digital”, dice Silvia Álava. Y para esto, el comportamiento de los padres y su “criterio educativo para navegar por internet es fundamental”, declara Charo Sábada.

La salud emocional, la principal preocupación de los padres.

Otro de los datos destacables del estudio es que el 65% de los padres piensan que las redes sociales son una amenaza para el autoestima de los adolescentes. Pero, para Silvia Álava no es del todo así, ya que cree que lo que causa ese malestar es “compararse con otros”. Entre otras preocupaciones están la relación con desconocidos, el ciberacoso –en el cual coinciden con los jóvenes–, el acceso a contenidos inadecuados y la adicción a las redes.

En la recopilación llevada a cabo por Empantallados en 2020, la investigación concluía que las pantallas eran capaces de unir a las personas. En un contexto pandémico y de confinamiento, la tecnología era la manera de acercarse un poco a los demás. Pero este estudio también advertía que también podía separarnos: “las pantallas no pueden sustituir a lo presencial” expone Álava. Esta tendencia parece que aún queda lejos, ya que, en el fondo, muchos adolescentes prefieren lo presencial a lo digital. Un 80% opta por clases tradicionales frente al modelo en remoto, y un 36% prefiere quedarse en casa jugando a un videojuego que salir a la calle.

Los padres, como educadores digitales.

A pesar de ser los jóvenes los conocidos como nativos digitales, son ellos los que más tendencia tienen a creerse bulos: un 21% afirma haber reenviado alguna noticia que no era cierta, frente a un 13% de los padres. Sin embargo, los progenitores creen que sus hijos llevan mejor la sobrecarga informativa, y están en lo cierto: un 35% se sienten agobiados por las notificaciones, por un 45% de los padres.

Los ponentes creen que esta mayor creencia de bulos por parte de los adolescentes se debe a dos motivos: que pasan más tiempo conectados y su menor experiencia vital. Es por esto que el papel de los padres es vital y deben “dar ejemplo”, exponen.

Rodrigo Miranda, director general de ISDI «Los hijos, por primera vez, preguntan a sus padres qué carrera deben estudiar y sus padres no saben qué responder «

Rodrigo Miranda, director general del Instituto Superior para el Desarrollo de Internet (ISDI), cree que es fundamental que los padres incorporen competencias tecnológicas. En concordancia con Sábada y Álava, al ser los padres un “espejo en el que los hijos se miran”, deben ser los primeros en estar al tanto de la tecnología. “Los hijos, por primera vez, preguntan a sus padres qué carrera deben estudiar y sus padres no saben qué responder”, explica Miranda.

Por último, Miranda también habló de la necesidad de modernizar las competencias tecnológicas en la Educación: “de casi 3.000 grados que hay en España, aproximadamente 100 tienen las competencias digitales necesarias”.

FUENTE: magisnet.com

El 84% de los adolescentes usan el móvil para evitar aburrirse, sobre todo cuando están solos en casa. Estudio realizado por empantallados.com

El 84% de los adolescentes en España afirman que usan mucho el móvil para no aburrirse; y utilizan más las pantallas cuando están solos en casa. Es una de las principales conclusiones de la cuarta edición del estudio “El impacto de las pantallas en la vida familiar. Familias y adolescentes tras el confinamiento”, realizado por empantallados.com y GAD3, con el apoyo de Orange, a través de su iniciativa ‘Por un uso Love de la Tecnología’, y la Comisión Europea.

La investigación, llevada a cabo a finales de 2021, se basa en una encuesta a una muestrarepresentativa de padres con hijos adolescentes, así como a adolescentes entre 14 y 17 años; y en focus groups con adolescentes y padres. Analiza los cambios de usos digitales de padres e hijos tras el confinamiento, y los principales retos que plantea la adolescencia en el entorno digital.

En el acto de presentación han participado Narciso Michavila, presidente de GAD3 y Pía García Simón, de Empantallados, quienes han comentado las principales cifras del estudio; así como Daniel Morales, director Responsabilidad Social Corporativa de Orange. A continuación, tres expertos han hablado sobre el papel de las familias en el nuevo contexto, el reto educativo de la salud emocional y las nuevas profesiones: Charo Sádaba, investigadora europea de menores y tecnología, y decana de la facultad de comunicación de la Universidad de Navarra; Silvia Álava, psicóloga; y Rodrigo Miranda, director general de ISDI, primera escuela de negocios nativa digital.

LAS 5 CLAVES DEL ESTUDIO

1. La nueva normalidad de las familias es cada vez más tecnológica. El inicio de la pandemia provocó un cambio drástico en la relación de padres y adolescentes con la tecnología. El tiempo de uso de pantallas se disparó en los hogares españoles, y continuó en niveles muy elevados tras el confinamiento. Dos de cada tres adolescentes (68%) utilizan el teléfono móvil más que en la “vieja normalidad”, solo cuatro puntos más que los propios padres (64%). Y el teletrabajo y las clases digitales han “revivido” al ordenador: más de la mitad de padres (51%) e hijos (54%) reconocen utilizar este dispositivo más que antes.

Este incremento de tiempo llevó a replantear las normas de utilización de pantallas en casa, y tras el confinamiento no se ha vuelto a la realidad anterior. La mitad de los padres (51%) reconocen que las normas digitales se han flexibilizado; algo que solo percibe uno de cada tres adolescentes (34%). El aumento de confianza de los padres en sus hijos, cuando estos van creciendo; y la inercia de la pandemia, lo explican.

2. Las pantallas, refugio para los adolescentes. El 84% de los adolescentes afirman usar mucho el móvil para no aburrirse; y reconocen usar más las pantallas cuando están solos en casa. Los jóvenes usan mucho las pantallas, pero ya lo hacían antes de la pandemia.El confinamiento ha acentuado una realidad que ya existía: el 56% de los padres creen que los hijos están más “enganchados” a las pantallas que antes de la COVID-19.

¿A qué se debe el consumo excesivo? Las pantallas ofrecen un remedio inmediato frente al aburrimiento. Los padres se quejan de que se trata de una generación con menor capacidad para afrontar la frustración. Fomentar un uso de las pantallas con un “para qué” (como potenciar un talento), o promover otras actividades (voluntariado, deporte, salidas a la naturaleza…) puede ser parte de la solución. En el fondo muchos adolescentes prefieren lo presencial: solo el 36% de prefieren quedarse en casa jugando a un videojuego a salir a la calle; y casi el 60% prefiere las clases presenciales.

3. El principal reto educativo: salud emocional y bienestar digital. El 65% de los padres piensan que las pantallas y las redes sociales son una amenaza para la autoestima de los adolescentes. La tecnología es la puerta de acceso a experiencias emocionales intensas. El 43% de los adolescentes creen que las pantallas producen en ellos una montaña rusa de emociones. Más aún; el 55% piensan que les ayudan a ser más felices, y el 48% a evadirse de su realidad diaria.

Los videojuegos ayudan a sentirse mejor al 59% de los adolescentes; las redes sociales, al 52%. Otros datos, aunque con carácter más minoritario, invitan a la reflexión sobre el impacto que las pantallas tienen en la salud emocional de los adolescentes: sin móvil durante dos días, el 16% de los adolescentes no se aguantarían a sí mismos; y el 12% se sentirían sin ganas de nada.

En cuanto a las preocupaciones más frecuentes sobre el entorno digital: la relación con desconocidos es lo que más preocupa a los padres, y el ciberacoso la principal preocupación de los adolescentes. El acceso a contenidos inadecuados, daños en la salud mental (ansiedad, depresión…) y la dependencia o adicción a redes sociales son otros factores de preocupación.

Más del 20% de los adolescentes reconocen que les han insultado por WhatsApp o redes sociales. En cuanto a contenidos inadecuados o prácticas de riesgo, en el último mes el 20% reconoce abiertamente haber visto pornografía, el 7% apostado en una web de apuestas y el 5% haber enviado a otra persona imágenes desnudo. En los dos primeros casos, el porcentaje es mayor entre los chicos, y en la tercera, entre las chicas.

4. Los padres siguen siendo el principal referente de los hijos. La irrupción de la tecnología en el hogar ha puesto de manifiesto la importancia del papel educativo de los padres. El 78% de los adolescentes reconocen que, aunque piensen distinto, hacen caso de los consejos de sus padres. En cuanto a la elección de estudios, una de las decisiones más importantes para un adolescente, el 60% afirman que a quienes hacen más caso es a sus padres, seguidos de a sus amigos y tutores. Los influencers no parecen jugar un papel relevante en esta decisión (solo el 6% dicen que les harían caso). 

Las series y las películas pueden ser una ocasión para generar conversaciones en familia: tres de cada cuatro padres consideran que ver series y películas con los hijos facilita generar temas de conversación importantes con los hijos. Este dato contrasta con que la mayoría de los adolescentes ven las series habitualmente solos (56%), y que los padres las ven habitualmente en compañía de su pareja (61%).

Por otra parte, la familia es espacio de aprendizaje conjunto de las nuevas realidades tecnológicas. En el último año, el 48% de los adolescentes han ayudado a sus padres con cosas de pantallas que sabían más (videoconferencias, redes sociales…). Y el 43% de los padres han ayudado a sus hijos en temas que dominaban mejor, como los programas Office. Aunque más de un 30% de los padres afirman que se siente perdido en cómo educar a su hijo en un uso saludable de las pantallas.

Asimismo, la familia es un espejo en el que se reflejan las fortalezas y debilidades que las distintas generaciones hacen de las pantallas. El 71% de los padres afirman que sus hijos tienen menos criterio para diferenciar la calidad de las noticias; y que, por tanto, son más vulnerables a bulos y fake news. En el último año, dos de cada diez adolescentes (21%) han reenviado alguna noticia falsa pensando que era cierta. Una cifra que desciende hasta el 13% entre los padres.

Al mismo tiempo, el 65% piensan que sus hijos gestionan mejor la sobrecarga informativa del ámbito digital. Lo ilustra la avalancha de mensajes que reciben por WhatsApp y redes: el 45% de los padres se sienten agobiados por el aluvión de notificaciones; 35% en el caso de los adolescentes. 

5. Hacia un futuro cada vez más digital. Con el confinamiento, la sociedad dio un gran salto en competencia digital; las pantallas eran la única ventana al trabajo, a mantener relaciones sociales, etc. Dos años después, el 67% de adolescentes resaltan que las pantallas les facilitan buscar nueva información; el 58%, que la tecnología les ayuda a tener más comunicación con los demás; y el 53% que les ayudan a ser más curioso y generar nuevas inquietudes.

Una tecnología que, además, les facilita desarrollar competencias nuevas, propias de la era digital, como el aprendizaje permanente o nuevas formas de trabajo en equipo. El 75% de adolescentes han buscado recientemente algún videotutorial para aprender a hacer algo nuevo. Y, en el último año, el 60% han hecho algún trabajo de modo colaborativo.

Los padres saben que el horizonte de los hijos es cien por cien digital. El 94% dicen que las pantallas van a ser muy importantes para el futuro profesional de sus hijos. Y el 92% saben que internet cambia muy rápido el mercado laboral.

FUENTE: orange.es

¿Qué hacer cuando el caos se apodera de la habitación de tu hijo adolescente? En El País

Algunas pistas: dejar claras las normas de los espacios comunes, consensuar una ley de mínimos y despejar la mesa de estudio de vez en cuando.

Por CRISTINA BISBAL DELGADO

Entrar en la habitación de mi hijo es como ir a Ikea. Voy a echar un vistazo y salgo con seis vasos, dos platos y cuatro toallas”. Este chiste es un buen ejemplo de a lo que muchas madres y padres se enfrentan cada vez que pasan el umbral del dormitorio de sus adolescentes. Otro ejemplo es el tiktok de Oliva sin Hache (@oliva_sinhache) en el que cuenta que la merienda de su hijo de esa tarde va a consistir en el medio yogur con moho encontrado en el cajón de su escritorio y los restos del sándwich de Nocilla que estaba debajo de la cama; eso sí, le despega los pelos, que a él no le gustan, ironiza.

Es cierto que, como dice la psicóloga Silvia Álava, no todos los adolescentes son iguales y los hay ordenados, pero es muy habitual que su espacio sea lo más parecido a una jungla en la que las sillas a duras penas sostienen la ropa sin ordenar de toda la semana; y las prendas limpias sin guardar se juntan con las sucias sin echar a la lavadora… Y es así sin importar género, resultados académicos, que se le den bien las matemáticas o la filosofía. Una de las razones de que así sea es que su tolerancia al desorden es mayor que la de los adultos: “Es a los padres a quienes realmente nos molesta su desorden, entre otras cosas porque nos gustaría aún tener la sensación de control sobre nuestro hijo o hija”, afirma Álava. Algo que se nos va escapando un poco cada día cuando llegan a la pubertad. MÁS INFORMACIÓNCómo actuar frente a la desidia de tu hijo adolescente

Dejadez, rebeldía o prolongación de la infancia

Mientras, a ellos cada vez les importa más “lo que pasa fuera de casa: los amigos, las redes…; y menos lo que les piden sus padres. Así que a veces no recogen por dejadez o incluso por rebeldía”. Pero también, como dice Carmen Guaita, maestra, escritora y tutora de UP!family, puede ser una forma de “reflejar un deseo de prolongar la infancia o de manifestarnos su saturación. Es como si dijeran: ‘Que los demás se ocupen de esto, que yo bastante tengo con la adolescencia, los horarios, los granos, los estudios y los amigos’”.

Es importante tener claro que la desorganización de su espacio es independiente de posibles problemas mentales. “El desorden exterior no tiene por qué reflejar un desorden interior”, aclara Guaita, quien se refiere a desórdenes alimenticios, de sueño, de consumo o de higiene personal. Para distinguirlo aconseja utilizar lo que denomina “indicador del apuro sobre el desorden”. Vamos, si se avergüenza del estado de su habitación. Y pone estos ejemplos: “Si va a recibir amigos, ¿arregla su habitación? Si graba un vídeo para una red social, ¿ordena lo que aparece a su espalda?” Si la respuesta es afirmativa, es que percibe el desorden y lo que debemos hacer es recurrir al comodín del diálogo, siempre ejercido con tranquilidad. “Establecer unos mínimos de orden que afecten a su habitación y a la casa entera. Por supuesto, estos mínimos estarán marcados por nuestro sentido común y priorizarán la salud y la higiene. No es lo mismo una pila de restos de comida podridos que de papeles”, comenta la escritora.

Normas de convivencia para todos

Ambas expertas inciden en la importancia de mantener al margen los lugares ordinarios de la casa. Nada dejar la ropa tirada en el salón; ni zapatillas en la cocina o el cuarto de baño. Ahí juegan especial importancia las normas de convivencia, que deben ser comunes para todos los miembros de la familia. En ese sentido, Guaita recuerda que no deben ampararse en la intimidad, que no es lo mismo que la privacidad: “La intimidad es absolutamente sagrada, pero la privacidad tiene límites cuando se vive en familia. El baño, la despensa, el frigo, el cesto de la ropa, los armarios… no son sitios privados, sino que familiares mientras vivamos juntos”.

Pero no podemos pretender que el amor por el orden les llegue por ciencia infusa, así, de repente. La tutora de Up! Family recuerda que hay que educarles en la colaboración, según su edad, desde pequeños. “A veces sobreprotegemos hasta un punto de no retorno, y de ahí pasamos a una exigencia para la que no tuvieron rodaje. Aun así, nunca es tarde para sentarse un momento y pedirles colaboración para que la vida sea un poco más fácil para todos”. Y añade: “No podemos consentir que nuestros hijos vivan en el caos. De hecho, no debemos llegar al caos, sino marcar pautas familiares lo antes posible, sin dramatizar, sin amenazar, sino mirando bien cuándo se cumplen para agradecerlo y valorarlo”. Guaita apuesta por la comunicación: escucharles y tratar de adecuar nuestras exigencias a sus requerimientos, que los mínimos sean pactados, pero que tengan claro que hay que cumplirlos y valorarlo cuando se cumplan.

Nada de recoger por ellos

Todo ello con una premisa fundamental: si hemos empezado este diálogo, si ya estamos trabajando en ello, deberíamos tener prohibido entrar en su cuarto y ordenarlo nosotros. Y, si lo hacemos, como dice Guaita, no podremos echárselo en cara. Silvia Álava: “Que un padre o una madre de vez en cuando entre en la habitación y ordene no es aconsejable por el mensaje que se le está dando: al final, siempre vienen y me lo hacen”. Entonces, ¿para qué molestarme en hacerlo yo? Es más. Ni siquiera deberíamos llevar la ropa sucia que sabemos que van a necesitar unos días después, a la cesta de la ropa para lavar: “Deben saber las consecuencias de su desorden: su sudadera favorita no tiene patitas, por lo que si no la llevan ellos, no estará limpia el día que se la quieran poner”. Álava apuesta por establecer un día a la semana para poner orden o pasar revista en la habitación.

¿Y si el caos es en la mesa de estudio?

Ahí la cosa cambia. Porque afecta directamente a su nivel de concentración, como cuenta Ana Couto, pedagoga y creadora del programa Estudiar con sentido: “El orden es necesario porque tener muchas cosas a la vista genera distracciones a nivel inconsciente, a modo de ruido visual, que impide que podamos poner todos nuestros recursos en la tarea en la que estamos y ni siquiera nos damos cuenta. Para una buena concentración debemos tener la mesa de trabajo completamente despejada”. Claro que ella misma sabe que no es sencillo que cambien sus hábitos. Más aún si quien lo dice son sus padres.

Aquello de “¡Pero mira cómo tienes la mesa!” no resulta eficaz “solo consigue una habitación más o menos recogida cuando hay alguna amenaza por medio, o un tono un poco más elevado de lo habitual”. Es distinto cuando se lo dicen otros, y más aún cuando comprueban la diferencia. Couto: “En nuestras sesiones les explicamos lo que ocurre en nuestro cerebro cuando estamos ante el desorden; y, con base en esta teoría, les pedimos que prueben a estudiar un día con la mesa completamente limpia y lo comparen con su experiencia anterior. Además, la ventaja que tenemos nosotros es que cuando empiezan a trabajar con nuestro programa están en un momento de cambio, dispuestos a probar cosas nuevas”, y que quien se lo dice no son sus progenitores.

La buena noticia es que este caos no dura siempre. “La etapa en la que están, con cambios continuos, físicos, psíquicos, emocionales, es normal que se manifieste con ese gran desorden exterior. Eso no significa en absoluto que se vayan a quedar así para siempre”. Por eso, la pedagoga cree que no debemos sentirnos culpables si de vez en cuando nos ocupamos de despejar su mesa. “No significa que no vaya a poder hacerlo por sí mismo más adelante”. Solo se necesita algo de tiempo y, como siempre, amplias dosis de paciencia.

FUENTE: elpais.com Puedes seguir De mamas & de papas en FacebookTwitter o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter quincenal.

Gala de inauguración de la segunda temporada de ‘HIT’

¿Sabias que muchos de los trastornos mentales debutan en la adolescencia? Por eso es tan importante saber detectar los síntomas y cuándo pedir ayuda. Gracias a RTVE y Grupo Ganga por visibilizar la #saludmental y la #psicología en un periodo clave como la #adolescencia.

Muy contenta de haber participado en la gala de inauguración de la segunda temporada de #GenHit Un placer haber conocido a todo este magnífico grupo.

Nuevo vídeo ¿Cómo afectan las redes sociales en la adolescencia?

Las redes sociales no son ni buenas, ni malas en sí mismas, dependen del uso que les estemos dando y de la personas que las está utilizando. Es por ello que en la adolescencia debemos tener cuidado con el uso de las redes sociales ya que la sobreexposición pueden influir en el auto-concepto… por eso en este vídeo hablamos de ¿Cómo afectan las redes sociales en la adolescencia?

Adolescentes y vacuna del COVID: cómo ayudarles frente al miedo, la incertidumbre o los nervios por el pinchazo

Los adolescentes están respondiendo muy bien a la llamada de la vacunación, sin embargo también hay miedos y nervios ante los posibles efectos secundarios o incertidumbre por el qué pasará ahora una vez vacunados.

Por Beatriz G. Portalatín

Los adolescentes, mayoritariamente, se han portado muy bien durante toda la pandemia por el COVID-19 y ahora también, están respondiendo muy bien a la llamada de la vacunación. Sin embargo, como es lógico, hay miedo o nervios por el pinchazo que van recibir, por los posibles efectos secundarios, incluso por la incertidumbre del qué pasará ahora que estamos vacunados.

En España se está vacunando a todos los niños mayores de 12 años, una vez cumplidos (personas nacidas en 2009 o antes) con las vacunas de Comirnaty (Pfizer & BioNTech) y Spikevax (Moderna) -vacunas ARNm- las mismas vacunas usadas hasta ahora en los adultos. En cuanto a los efectos secundarios de estas vacunas, según explica el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP), como todos los medicamentos, pueden provocar efectos secundarios. “La mayoría son leves y de corta duración y no todas las personas vacunadas los padecen. Los más comunes son: dolor y sensación de pesadez en el hombro y el brazo donde se ha inyectado la vacuna; sensación de cansancio, malestar general y escalofríos; dolor de cabeza y fiebre de bajo grado”.

La mayoría de los efectos secundarios son leves y de corta duración y no todas las personas vacunadas los padecen. Los más comunes son: dolor y sensación de pesadez en el hombro y el brazo donde se ha inyectado la vacuna, malestar general, dolor de cabeza y fiebre

CAV-AEP

“Es importante minimizar los efectos secundarios de las vacunas que son, como de casi todas las vacunas, realmente leves y pasajeros. Duran uno o dos días como mucho y no afectan de forma general a la vida de los pacientes. Además, para paliarlos, poder tomar analgésicos como el paracetamol”, afirma a la Sexta Ángel Hernández Merino, pediatra y miembro del CAV-AEP.

Vacunarnos es fundamental y en España la respuesta de los adolescentes en general está siendo muy buena, “si la comparamos con otros países cercanos como Francia o como Reino Unido donde no tienen esa respuesta tan buena. En España, la historia y la confianza hacia las vacunas es muy buena”, añade.

No obstante, hay que comprender y ser conscientes de que “la vacuna es un paso importante, pero necesitamos que la vacuna esté extendida por todo el planeta, no sólo en mi ciudad o en mi país, con lo cual hay que tener paciencia y seguir aún con las medidas de prevención, sobre todo con la mascarillas, con la distancia social, y evitar aglomeraciones», sostiene el doctor.

Es fundamental que «los adolescentes no pierdan la paciencia, que no se desengañen con respecto al valor de las vacunas a pesar de que tengamos que seguir aplicando un poco más todavía, as medidas de seguridad. De cara, al curso que viene, los expertos abogan por seguir aplicando de momento, y en el contexto de la variante Delta, mucho más contagiosa que las anteriores, las mismas medidas de prevención que había el curso pasado.

Nunca le digas: «No tengas miedo»

Como padres y madres, es importante que dejemos que los adolescentes expresen su miedo, «que les dejemos verbalizarlo porque sentirlo es licito y nadie puede cuestionar nuestro miedo a vacunarnos, al pinchazo o los efectos secundarios. Otra cosa es que queramos, para tranquilizarles, darles información y evidencia científica y explicarles que no pasa nada, que esos efectos secundarios son normales, y además pasajeros, en todas las vacunas, pero sentir la emoción de miedo es lícita y válida», explica Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud, psicóloga en el centro Álava Reyes y autora de varios libros, el más reciente ‘El arte de educar jugando’.

Es importante que no les neguemos su miedo, que les dejemos sentirlo y que lo verbalicen. Que les digamos «entiendo que tengas miedo y es normal tenerlo», y que después le demos información científica sobre la realidad de los efectos secundarios o las vacunas

Silvia Álava, doctora en Psicología

«Como consejo, es mucho más efectivo decirles: ‘entiendo que tengas miedo y es normal, pero ahora, vamos a ser realistas: la formula para que acabe esta pandemia pasa por vacunarnos. Es normal que haya efectos secundarios, pero éstos durarán como mucho dos días. Porque ¿qué son dos días de tu vida?», aconseja la experta.

El miedo, los nervios (y también la alegría por supuesto), es normal. No hay que olvidar que “los adolescentes lo han pasado muy mal durante la pandemia, no solo en el confinamiento sino también con las medidas de restricción. Es cierto que todos estamos ya cansados, que a todos nos afecta el no socializar como antes, pero los adultos tenemos ya formada nuestra identidad, mientras que los adolescentes aún no”, afirma Álava.

En la adolescencia -continúa la experta- esa identidad está en proceso y para ello es fundamental la figura de su grupo de referencia. De su grupo de iguales. Cuando eres niño/a se hace más a través de la familia pero durante la adolescencia, la familia pierde importancia (aunque sigue siendo importante) y pasa a tener más peso el grupo social y de iguales. Es por ello que en este caso, al no tener el contacto de siempre, las emociones se regulan peor.

De hecho, han aumentado en los adolescentes las urgencias psicológicas, los problemas de conducta y de estados de ánimo, también incluso “aquellos que ya tenían rasgos más ansiosos o más obsesivos de personalidad, la pandemia ha hecho que aumenten y que aparezcan trastornos obsesivos por miedo a la enfermedad o al contagio. También, hay otros adolescentes que sin llegar a tener un problema clínico como tal, tienen miedo y una preocupación más acusada al contagio, tanto hacia ellos como a sus familias”, añade la doctora. Además de todo esto, «se les ha dado en muchas ocasiones mensajes contradictorios, incluso se les ha culpabilizado y criminalizado en muchas ocasiones de los contagios«.

Hacerles sentir parte de algo

No hay duda de que «el final de la pandemia pasa por la vacuna», afirma Álava. No sabemos cuándo llegará el final de la pandemia (ojalá lo sepamos) pero lo que está claro que el camino pasa por vacunarnos», afirma Álava. Por eso, es importante que nuestros adolescentes entiendan «que esto es una inversión a medio-largo plazo, que por estar vacunado tu vida inmediata no va a cambiar porque vamos a tener que seguir aplicando las medidas de seguridad seguridad y prevención, pero que amedio-largo plazo, sí será el final de la pandemia. Y nosotros, con la vacuna, habremos contribuido a ello».

Es importante hacerles ver que es un objetivo mundial, que estamos viviendo algo histórico y que todos podemos contribuir

Dr. Ángel Hernández Merino, miembro del CAV-AEP.

Por ello, también es el momento de trabajar la empatía -continúa exponiendo Álava- que nos vacunamos por nosotros mismos y por los demás, que es necesario vacunarnos y que pensemos que los estamos haciendo por todos.

Realmente, afirma por su parte el doctor Hernández Merino, «es importante pensar y hacerles ver a nuestros adolescentes que estamos contribuyendo a una causa muy importante para ellos, para su familia y para el mundo entero. Que es un objetivo mundial y global, que estamos viviendo lago histórico y que todos tenemos que ayudar y empujar. Que ellos -los adolescentes- también forman parte de ese algo».

Y esto en las enfermedades y sobre todo en su erradicación o en manejo clínico, es algo muy relevante. «Todos los adolescentes y jóvenes no están vacunados contra la viruela porque hace 30-40 años atrás, todas las personas se vacunaron para erradicar el virus», concluye el doctor. Y que «ahora nosotros también, en esta pandemia podemos contribuir con nuestro pequeño granito de arena».

FUENTE: LaSexta

Cambios intelectuales en la adolescencia

Como ya hemos visto, durante la adolescencia el cerebro cambia, pero también se producen cambios intelectuales en la adolescencia, así sabemos que:

  • Se potencia el sentido crítico.
  • Las cosas ya no valen porque las dice Papá o Mamá…

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