La Princesa Leonor no es la única que se va. Tips para superar la partida de un hijo (y lo que no debes hacer). Colaboración con YoDona

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Por CRISTINA ALDAZ

La Reina Letizia no ha sido la única que estos días se abrazaba con fuerza a su hijo adolescente en el aeropuerto de Barajas, sabiendo que iba a pasar mucho tiempo hasta que volviera a verlo. ¿Cómo superar esa sensación de vacío que sin duda habrán sentido los Reyes y tantos otros padres?

A A.N. se le cayeron las lágrimas al ver la escena protagonizada por la familia real española, cuando acudió a despedir a la heredera, que comienza sus estudios de Bachillerato en el UWC Atlantic College de Gales. Lloró porque recordó cuándo, hace años, ella misma dijo adiós a su hijo de 15.

Ha pasado ya más de un lustro, pero no ha podido olvidar ese inmenso vacío que se le formó en la boca del estómago aquel 11 de agosto, cuando se despidió de su retoño, al que no vería hasta 11 meses después. Ni esa desazón que le nublaba el ánimo cada vez que pasaba por su habitación vacía.

El hijo de A.N. era uno de los muchos adolescentes que se iban a estudiar al extranjero un curso, o a hacer un Erasmus. No es para tanto, pensarán muchos. Pero cuando esa personita a la que has cuidado toda su vida se va para mucho tiempo, y aunque sepas que va a estar bien, algo se muere en el alma, como dice la canción.

CONSEJOS DE EXPERTA

¿Cómo superarlo? Nos ponemos al habla con la psicóloga Silvia Álava, que nos da unas pautas para saber qué debemos hacer, pero también qué hay que evitar.

«Las emociones forman parte de nuestra vida, y pueden ser muy intensas en situaciones como esa, en la que se mezclan la tristeza y la preocupación con la alegría de saber que nuestro hijo se va por su bien. Hay que escuchar esas emociones, reconocerlas, aceptarlas y verbalizarlas», dice la experta, que añade: «Incluso es bueno escribir lo que sentimos para comprender lo que sentimos: por qué se va, cómo estoy yo…».

El segundo paso, prosigue, es no tapar esas emociones. Álava recuerda con humor que «no es cuestión de montar el numerito en Barajas» y ponerte a llorar ríos de lágrimas, pero entre eso y permanecer impasible hay un término medio, lo que se llama ‘echar una lagrimilla’. «Eso sí, si al llegar a tu casa necesitas llorar, hazlo, es normal», aconseja

El tercer paso sería «aprender a seguir disfrutando de tu vida aunque él no esté. Se ha ido porque es bueno para él y si pasa algo ya te llamarán». Por lo tanto, sigamos con nuestro día a día con alegría y ocupemos la cabeza con otras cosas.

Hasta aquí, lo que debemos hacer. Pero ¿y lo que habría que evitar por tu bien y el del que ha abandonado el nido? En primer lugar, afirma la psicóloga, «no hay que sentir una preocupación excesiva por todo lo malo que pueda ocurrir». Y en segundo, y muy importante: «No lo llames de forma compulsiva ni intentes controlarlo desde aquí. Debes ser su apoyo emocional si lo necesita, pero no quieras resolverlo todo desde la distancia».

FUENTE: YoDona

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Me llamo Silvia Álava, nací en Valladolid, aunque hace más de veinte años que vivo en Madrid. Soy Doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma en Madrid.

Especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa estoy acreditada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid como Psicóloga Educativa, y soy Psicólogo acreditado para el ejercicio de actividades sanitarias en el Registro de Centros Sanitarios de la Comunidad de Madrid.