Los grupos de juego guiado, de actividades programadas por adultos, como monitores de tiempo libre, (bien sean scouts, grupos de la parroquia de asociaciones vecinales, del colegio…) pueden facilitar mucho a nivel social la integración del niño, y pueden ser un buen campo de aprendizaje de sus habilidades sociales, pues se juega en grupo pero hay un adulto guiando el juego, que no permite que se salten las normas y además que puede evitar los posibles conflictos surgidos a la hora de jugar en grupo.
Pueden funcionar muy bien con todos los niños, pero especialmente en los niños con dificultades a nivel social, pues les ayuda a salvar las mismas, por ejemplo, en niños más impulsivos, que les cuesta esperar a que les toque, o niños más tímidos o retraídos que se quedan como en un segundo plano, niños excesivamente protagonistas…
Todas estas situaciones al ser canalizadas por un adulto conllevará menos dificultades a nivel social, así al impulsivo, le ayudará a hacerle ver la importancia que tiene el esperar a su turno, con los más timidillos, intentará que se integre más en el grupo, o cortará las llamadas de atención de aquellos que quieren hacerse más “protas”