¡La creatividad y el pensamiento crítico toman el escenario!

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El poder de contar historias: por qué apoyar los cortometrajes escolares impulsa el pensamiento crítico y la educación emocional

La educación del siglo XXI exige mucho más que memorizar contenidos. Hoy sabemos que para preparar a nuestros niños y adolescentes para los retos del futuro es imprescindible desarrollar competencias como la creatividad, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional. En este contexto, la alfabetización audiovisual se posiciona como una herramienta educativa de enorme valor. Y una iniciativa reciente lo ha demostrado con creces: el primer Concurso Nacional de Cortometrajes Escolares Platino EDUCA 2025.

Este certamen, promovido por EGEDA dentro del programa Platino EDUCA, ha reunido a más de 200 centros educativos de toda España que, a través de sus propios cortometrajes, han puesto en práctica lo aprendido durante un completo programa formativo. He tenido el privilegio de formar parte del jurado, y puedo afirmar que el nivel de los trabajos presentados no solo es técnicamente admirable, sino profundamente humano.

Cortometrajes escolares: una vía para trabajar la inteligencia emocional y las habilidades sociales

A través del proceso de creación audiovisual, los alumnos han tenido que trabajar en equipo, expresar emociones, gestionar conflictos, tomar decisiones y desarrollar empatía. Temas como el acoso escolar, la inclusión, la autoestima o la relación con las redes sociales han sido tratados con una sensibilidad y profundidad sorprendentes.

Desde la perspectiva de la psicología educativa, este tipo de proyectos representan una oportunidad única para promover una educación emocional activa, es decir, una que no se limite a contenidos teóricos, sino que permita al alumnado experimentar y reflexionar sobre sus vivencias. Crear un cortometraje implica pensar en lo que uno quiere decir, cómo quiere contarlo y qué efecto quiere provocar en los demás. Esto requiere reflexión, autorregulación emocional y comunicación efectiva.

Una experiencia transformadora para docentes y alumnos

El programa de Platino EDUCA no se limita al concurso final. Incluye cuatro sesiones formativas para docentes y un curso online titulado Cómo hacer un corto de ficción en el aula, que ofrece las herramientas necesarias para guiar este tipo de proyectos. Al final del proceso, los alumnos deben crear su propio cortometraje de hasta cinco minutos, lo que se convierte en un verdadero trabajo integrador.

Este enfoque es profundamente coherente con lo que defendemos desde la psicología aplicada a la educación: que el aprendizaje significativo surge cuando el alumno se involucra, cuando se le da voz y se le permite explorar desde la emoción y la creatividad.

Como psicóloga clínica y experta en infancia y adolescencia, he podido ver de cerca cómo este tipo de actividades despiertan la motivación, favorecen la autonomía y refuerzan las competencias emocionales. Además, promueven un pensamiento crítico indispensable en un entorno saturado de información como el actual.

Educar la mirada para entender el mundo

En una sociedad cada vez más visual y digital, alfabetizar audiovisual y emocionalmente es una necesidad, no un lujo. Enseñar a interpretar imágenes, reconocer los mensajes que transmiten, identificar estereotipos y construir narrativas propias es clave para que nuestros hijos y alumnos no solo consuman contenido, sino que lo comprendan, lo cuestionen y participen activamente en su construcción.

Por eso, iniciativas como este concurso de cortometrajes escolares son mucho más que actividades extraescolares: son experiencias transformadoras que marcan una diferencia real en la formación integral de los estudiantes.

Gracias por sumar a la educación del futuro

Desde aquí, quiero felicitar a Platino EDUCA y a EGEDA por esta magnífica iniciativa. También a todos los docentes que han apostado por introducir el cine en sus aulas como herramienta educativa, y por supuesto, a los alumnos y alumnas que han compartido sus historias con valentía, sensibilidad y mucho talento.

Ha sido un honor formar parte del jurado junto a profesionales del mundo del cine, la educación y la cultura. Ver cómo los jóvenes utilizan el lenguaje audiovisual para expresar sus emociones, contar lo que les preocupa y mostrar su forma de ver el mundo ha sido profundamente inspirador.

Y sobre todo, nos recuerda que educar es también enseñar a mirar, a comprender, a ponerse en el lugar del otro. Y que cada historia contada desde el aula es un paso más hacia una educación más humana, inclusiva y emocionalmente inteligente.

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Me llamo Silvia Álava, nací en Valladolid, aunque hace más de veinte años que vivo en Madrid. Soy Doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma en Madrid.

Especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa estoy acreditada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid como Psicóloga Educativa, y soy Psicólogo acreditado para el ejercicio de actividades sanitarias en el Registro de Centros Sanitarios de la Comunidad de Madrid.