Hoy comienza en Santander el II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional. En palabras de John Mayer, (junto con Peter Salovey, padre de este nuevo concepto) la Inteligencia Emocional es “ ser capaz de percibir, valorar y expresar las emociones con exactitud, de generar sentimientos que faciliten el pensamiento”, en definitiva, subraya Mayer, de “regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”. Mayer es, precisamente, el encargado de abrir estas jornadas que hasta el viernes nos van a reunir en la capital de Cantabria a casi 400 personas, entre educadores, pedagogos, trabajadores sociales, médicos y personal sanitario,… y, por supuesto, psicólogos.
En esta segunda edición, los objetivos que se plantean son bien claros:
- Revisar los modelos conceptuales y aspectos técnicos de la Inteligencia Emocional.
- Analizar los últimos avances en cuanto a evaluación de este apartado y
- Mostrar su impacto en el ámbito de aplicación, sea en la salud, la educación o las organizaciones.
Van a ser 8 conferencias plenarias y alrededor de 200 aportaciones científicas en forma de comunicaciones, presentadas en 6 salas paralelas que acogerán un total de 23 simposios. Nombres tan conocidos como David Caruso, Richard Boyatzis, Sonja Lyubomonski, Bernard Rimé o Carlos Belmonte.
Lo organiza la Fundación Marcelino Botín, que desde hace varios años desarrolla una importante experiencia educativa en colaboración con el Gobierno de Cantabria, que me parece muy interesante y del que otro día hablaremos.
Por esta razón os “abandonaré” unos días, pero a la vuelta espero poder comentaros algo más sobre este Congreso que se presenta apasionante.
Gracias a todos por vuestro apoyo. Recordad que este blog es también vuestro y que en él espero vuestras aportaciones.