Un 76% de españoles tiene la intención de incorporar algunos ajustes en su rutina para mejorar su calidad de vida. Se trata de la famosa lista de buenos propósitos, fácil de pensar y difícil de cumplir, tanto que puede convertirse en «otra carga mental«, ¿Es bueno hacerla?
Hacer ejercicio, perder un par de kilos, dejar de fumar, aprender otro idioma, cambiar de trabajo, viajar más… cada año el mes de enero se llena de buenos propósitos, una costumbre universal que se asocia con el nuevo comienzo y la oportunidad para rediseñar nuestra vida, cambiar lo que no nos gusta y sentar las bases de un futuro mejor. Tiene su explicación: «Aunque objetivamente sólo pasen unos segunditos desde el 31 de diciembre hasta el 1 de enero, a nivel psicológico esta transición sí que supone un cambio. Es el momento de hacer balance de todo lo que ha ocurrido en el año anterior, para decidir qué queremos cambiar», explica Silvia Álava, psicóloga sanitaria, experta en psicología educativa y especialista en Psicoterapia. «Es el tiempo de parar, reflexionar y decidir hacia dónde quieres tirar».
La lista de intenciones es casi tan tradicional como comer las 12 uvas.
Este año, un 76% de españoles tiene la intención de incorporar algunos ajustes en su rutina diaria para mejorar su calidad de vida, según la encuesta «Propósitos 2025», realizada en el contexto navideño en todo el país por la marca PronoKal. No obstante, cumplir esa lista ya es otra cuestión: un estudio publicado en el ‘Journal of Clinical Psychology’, y difundido por la escuela de formación Productividad Feroz, asegura que únicamente un 8% la mantiene en pie los 12 meses restantes y sólo un 46% durante al menos seis.
¿Por qué abandonamos tan pronto? Tiene que ver, en 9 de cada 10 ocasiones, con que los propósitos se planteen de forma vaga e imprecisa, sin definir ni un tiempo ni un método para lograrlos, según un informe de la Universidad de Scranton, en Pensilvania. También, con el tipo de objetivo, sostiene otro trabajo del departamento de Psicología de la Universidad de Estocolmo: los que se orientan a hacer algo implican un porcentaje de éxito mayor, del 58,9%, frente a los que se relacionan con dejar un hábito, por ejemplo, fumar (47,1%). Y, sobre todo, con la motivación; apenas un 20% de españoles tiene la suficiente, mientras que un 50% necesita del apoyo de su entorno, afirma la encuesta «Propósitos 2025».
Donde surgen las dudas
Y es aquí, en este punto del fracaso, donde surgen las dudas: ¿realmente es útil elaborar una lista de propósitos si después obliga a lidiar con la sensación de no haber sido capaz de cumplirlos? «Sí. Es importante plantearnos hacia dónde vamos. Muchas veces estamos en sitios donde no queremos estar debido a una ausencia de decisiones; simplemente el hecho de tener claro adónde ir te permite darte cuenta de que no estás en la dirección correcta y debes cambiar de rumbo», asegura Silvia Álava.
No obstante, una vez hecha esa reflexión, hay que ser realistas con los propósitos que queremos incluir en la lista. «No es la carta a los Reyes Magos», añade la experta, «no se puede cambiar todo de la noche a la mañana, tienen que ser completamente objetivos, ajustados a la realidad, estar muy bien definidos y, además, planificados. Si no, se quedarán en una idealización».
¿Propósitos o sueños?
Para que un propósito se cumpla debe conllevar un plan de acción, es decir, hay que estar «dispuesto a hacer el esfuerzo que realmente necesita; todo lo que no sea eso se quedará en soñar desde el sofá de casa», insiste Álava, que señala aquellos que sí cumpliremos: los objetivos SMART, acrónimo del inglés que se refiere a los que son «específicos, medibles, alcanzables, realistas y de duración limitada», añade recalcando también lo importe que es la planificación, «qué vamos a hacer para que no quede en algo idealizado. Si mi objetivo es practicar deporte, hay que fijar qué día y a qué hora voy a hacerlo, dónde y con quién, esas cosas tienen que estar claras«. Porque para lidiar con la frustración de ver disiparse nuestras aspiraciones lo mejor es «valorar muy bien cuál es el objetivo que ponemos en nuestra lista y las fuerzas que tenemos para cumplirlo».
Lidiar con la frustración
Si aún así no se consigue, puede que no sea el momento. «En este caso hay que cuidar mucho el discurso que nos damos a nosotros mismos. Debe ser compasivo y valorar el esfuerzo que hemos hecho y la situación que vivimos», dice Silvia Álava. Como técnica para que sea más fácil, recomienda hablarte a ti mismo como lo harías con tu mejor amigo: «¿Le echarías en cara que es un fracasado porque no ha logrado lo que se ha propuesto? Todo lo contrario, le instarías a ser razonable y a sentirse orgulloso de su esfuerzo. Los términos que usaríamos con él son los que debemos aplicarnos. Necesitamos aprender a tratarnos con un poquito más de cariño, en ocasiones nos decimos cosas que no soltaríamos ni al peor enemigo». Precisamente, la encuesta de Pronokal revela que uno de los deseos más comunes para el próximo año entre las mujeres, que tienden a ser más críticas y autoexigentes consigo mismas, es aprender a tratarse con mayor amabilidad.
Cómo hacer que un propósito se cumpla
Escribir nuestros propósitos en una lista física, en papel, «y colocarla en la pared para ir tachando», también es un buen método para ayudarnos a cumplirla, porque nos permite tenerla presente. «Lo más fácil es dejar muy claro y definido el objetivo y el plan de acción. Es importante agendarlo, porque si no lo hacemos corremos el riesgo de que se convierta en una carga mental, una añadida: tengo que hacer deporte, estudiar inglés, cuidar la alimentación, quedar más con los amigos…, la lista de buenos propósitos puede pesar y estresar mucho», asegura la psicóloga.
Por eso, bloquear los huecos en la agenda es la práctica más sana a nivel mental, «es en ese momento cuando te das cuenta de si caben o no en tu día a día. Si no se puede encajar alguno de ellos, lo mejor es renunciar a ponerlo en práctica«, añade Álava. ¿Cómo sin que nos haga sentir mal? «Pensando en que son cosas que te gustaría hacer, pero no propósitos, por eso puedes dejarlas para otra ocasión. Si las subes a la categoría de objetivos y después no eres capaz de cumplirlos, llegarán la rabia y la frustración, dos emociones muy negativas».
El primer propósito de la lista
Como psicóloga sanitaria y educativa, Silvia Álava señala el primer propósito que siempre debe encabezar, sí o sí, la lista de año nuevo: «Cuidar nuestra salud mental». Es una cuestión cada vez más presente en Europa; de hecho, Ursula Von der Leyen la ha colocado entre los objetivos prioritarios de su nuevo mandato como presidenta de la Comisión Europea, calificándola como uno de los retos de la década. Según datos del Ministerio de Sanidad, el 6,7% de la población en España sufre trastornos de ansiedad (unas cifras que la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés aumenta hasta el 12,6%), con mayor porcentaje de mujeres (8,8%) frente a hombres (4,5%).
Afortunadamente, cuidar la salud mental se cuela ya entre nuestros objetivos saludables; según la encuesta «Propósitos 2025», cuidar el bienestar emocional en el año que empieza es la intención de un 54% de los españoles. «Es importante entender que a veces eso implica bajar las revoluciones», añade Silvia Álava, «y que descansar no es perder el tiempo. El cerebro y el cuerpo necesitan descanso y ese espacio de ‘ir despacito’ que nos sirve para saber qué cosas nos ayudan a cada uno a estar bien». Importantísimo, subraya, dormir, el primero de nuestros hábitos saludables: «Si no dormimos bien, tanto la salud física como mental se rompen», advierte. No obstante, mejorar la calidad del sueño es un objetivo que sólo tiene en cuenta un 38% de los encuestados por Pronokal.
Propósitos para empezar bien el año
Puestos a plantear propósitos, y sin perder de vista todo lo anterior, la lista debe incluir «los pilares que sujetarán nuestro edificio», recomienda Álava. Es decir, «alimentarnos de forma saludable al menos el 80% del tiempo», importante para un 63% de la población, según la encuesta Propósitos 2025; movernos y hacer algo de deporte, «aunque sea simplemente caminar», el objetivo de un 73% de españoles que desea recuperar o mejorar su condición física para sentirse fuerte; y aprender a mirar hacia adentro, «ver cómo estamos, cómo nos sentimos y saber convivir con esas emociones y la información que nos dan». Si colocamos estos simples objetivos en la lista, y los conseguimos, «nos será mucho más fácil enfrentarnos a 2025. No sólo al hecho de volver a la rutina después del parón navideño y los días de fiesta, también nos ayudará a transitar todo el largo año con mayor bienestar emocional«, concluye la psicoterapeuta.