¿Cómo acabar con los pequeños complejos? (I)

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 width=Orejas “desabrochadas”, pechos muy pequeños o muy grandes, pies feos, brazos demasiado largos, unos kilos de más… pueden llegar a convertirse en un verdadero complejo si nos obsesionamos con ello.

La perfección no existe, las personas por nuestra constitución de humanos, no somos seres perfectos. El problema puede venir cuando focalizamos nuestro pensamiento en ese “defecto” de manera que influye negativamente en nuestra autoestima, y como consecuencia, se ven afectadas nuestras relaciones con lo demás.

Vivimos en una sociedad, donde los valores estéticos son reforzados, pero no podemos olvidar que la percepción de la belleza, es algo completamente subjetivo y  cultural;  lo que en occidente nos parece bello, en otras culturas puede no serlo. Incluso dentro de una misma sociedad, los cánones cambian con el tiempo.

Lo primero que debemos saber,  es qué es lo que “nosotros mismos”  pensamos  sobre ese complejo;  caer en la cuenta de cómo lo estamos viendo.

Descubriremos, que en muchas ocasiones  nos hablamos en términos de “es imposible mejorar mi aspecto”, “tengo unas manos horrorosas”, “mis orejas son enormes y además están muy despegadas” para una vez descubiertos, poderlos sustituir por otros pensamientos más realistas, pero sobre todo más útiles y que no van a potenciar ese posible “defecto”, como por ejemplo:  “¿Qué puedo hacer para mejorar mi imagen?”, “mis manos no son bonitas, pero voy a intentar cuidarlas todo lo que este dentro de mis posibilidades”.

Para esto nos puede ayudar, realizar una tabla como la que se muestra a continuación, cuyo objetivo es contrastar tus ideas con la realidad.

Día/Hora

Situación. 

(Qué es lo que estaba haciendo, donde y con quién)

Literalmente lo que estoy pensando sobre mi “complejo” Contraste con la realidad 

(¿Son tan terribles mis pies/manos? ¿me impiden realizar la mayoría de mis tareas? ¿a mis amigas/os les parece tan grave que no paran de repetírmelo?)

Reformulación del pensamiento

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Me llamo Silvia Álava, nací en Valladolid, aunque hace más de veinte años que vivo en Madrid. Soy Doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma en Madrid.

Especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa estoy acreditada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid como Psicóloga Educativa, y soy Psicólogo acreditado para el ejercicio de actividades sanitarias en el Registro de Centros Sanitarios de la Comunidad de Madrid.