Claves para reenamorarse de la rutina

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Basado en el artículo de Flavia Tomaello para La Nación

Cómo afrontar el regreso a la rutina con una mentalidad positiva

Del entusiasmo de las vacaciones a la vuelta a la normalidad

Después de cada periodo de vacaciones llega la sensación de que todo vuelve a la rutina: el trabajo retoma su ritmo habitual, los niños regresan al colegio y las responsabilidades diarias vuelven a llenar la agenda.

Woody Allen decía que «la realidad cotidiana puede llegar a ser muy deprimente», lo que explica por qué muchos sienten que las vacaciones son el único momento perfecto del año. Sin embargo, esta idea puede ser una trampa que nos condena a la insatisfacción. Si creemos que la felicidad solo existe en esos breves períodos de descanso, estaremos desperdiciando la mayor parte de nuestra vida.

El síndrome de estrés postvacacional como tal no está recogido en el manual de diagnósticos psiquiátricos, “pero sí que es cierto que el cuerpo por los primeros días va a notar cambios que se producen entre estar sin reloj y con una sensación mayor de libertad y el regreso a la trama cotidiana”, advierte Silvia Alava Sordo, psicóloga

¿Cómo transformar la rutina en un espacio de bienestar?

La clave está en cambiar la manera en que interpretamos nuestra realidad. La psicóloga Maritchú Seitún advierte que «le ponemos una expectativa altísima a esos días de vacaciones, lo que después resulta imposible de cumplir». En este sentido, es fundamental entender que el disfrute no tiene por qué estar limitado a los momentos de descanso, sino que puede integrarse en el día a día.

Un estudio del Imperial College de Londres encontró que, aunque el 62% de sus investigadores no trabajaba en su laboratorio ideal, el 43% se sentía conforme al haber encontrado aspectos positivos en su entorno. Esto demuestra que, aunque las circunstancias no sean perfectas, siempre podemos encontrar motivos para sentirnos satisfechos.

Cambiar la perspectiva: del «tengo que» al «elijo y quiero»

La actitud con la que enfrentamos nuestras obligaciones diarias puede marcar una gran diferencia. La psicóloga Mariana de Anquin lo explica con claridad: «Cuando regresamos a una situación que no nos es placentera, solemos caer en un pozo emocional donde el estrés y la obligación parecen dominarlo todo». Sin embargo, esto no es inevitable. La clave está en reestructurar nuestros pensamientos y adoptar una postura más activa frente a la realidad.

La aceptación es un concepto fundamental en este proceso. «La aceptación no es conformismo», señala de Anquin. «Es entender que, aunque no podemos cambiar ciertas situaciones, sí podemos gestionarlas de manera diferente». En otras palabras, podemos dejar de resistirnos a lo inevitable y empezar a concentrarnos en lo que sí está bajo nuestro control: nuestros pensamientos, acciones y emociones.

Estrategias prácticas para mantener el bienestar todo el año

Para transformar la rutina en un espacio de bienestar, los expertos recomiendan tres estrategias sencillas pero efectivas:

  1. Practicar la gratitud: Agradecer lo que se tiene ayuda a cambiar la perspectiva y a valorar los pequeños momentos positivos. «Agradezco lo que tengo mientras voy por lo que quiero», sugiere de Anquin.
  2. Planificar momentos de disfrute: «Los buenos momentos no tienen que estar reservados exclusivamente para las vacaciones», indica la psicóloga Silvia Álava Sordo. Buscar actividades que generen placer y reservar espacio para ellas en la semana es fundamental.
  3. Organizar el tiempo con intención: Marina Belén González recomienda utilizar una agenda para asegurarse de que las actividades gratificantes tengan un lugar en la rutina. «Las situaciones positivas no aparecen solas, hay que darles un espacio de forma consciente», destaca.

Encontrar la magia en lo cotidiano

Jason Crawford, en su libro El problema del reencantamiento, sugiere que «nuestro mundo se ha desencantado y necesitamos volver a encantarlo». La buena noticia es que esto no requiere grandes cambios externos, sino una transformación en la manera en que percibimos la realidad. La curiosidad, la capacidad de asombro y la valoración de los pequeños detalles pueden hacer que cada día sea especial.

Como decía Vincent van Gogh, «lo grande no sucede solo por impulso, es una sucesión de pequeñas cosas que se juntan». Si logramos integrar estos pequeños cambios en nuestra vida cotidiana, descubriremos que la felicidad no es exclusiva de las vacaciones, sino una actitud que podemos cultivar todo el año.

FUENTE: lanacion.com.ar

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Me llamo Silvia Álava, nací en Valladolid, aunque hace más de veinte años que vivo en Madrid. Soy Doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma en Madrid.

Especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa estoy acreditada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid como Psicóloga Educativa, y soy Psicólogo acreditado para el ejercicio de actividades sanitarias en el Registro de Centros Sanitarios de la Comunidad de Madrid.