Este verano, conecta con tus hijos: más juego, menos pantallas
Las vacaciones de verano son una oportunidad única para fortalecer los vínculos familiares. Tras meses de rutinas exigentes y agendas apretadas, padres e hijos pueden por fin compartir tiempo de calidad. Sin embargo, hay un gran enemigo de esta conexión: el uso excesivo de la tecnología. En lugar de dedicar este tiempo a reforzar la relación familiar, muchas veces se acaba frente a una pantalla. ¿La solución? Volver al juego, volver a lo esencial.
Basado en la entrevista de Laura Peraita para el diario ABC
Desde su experiencia como psicóloga infantil, Silvia Álava nos recuerda que el juego no solo es diversión: es una necesidad evolutiva y emocional, un vehículo clave para el desarrollo integral de los niños y para la creación de vínculos seguros con sus figuras de apego. Así lo explica en una reciente entrevista publicada en el diario ABC, donde lanza un mensaje claro: «Este verano, el mejor plan está al otro lado de la pantalla.»
¿Por qué jugar es tan importante?
El juego en familia no es solo una actividad lúdica; es un potente recurso para el desarrollo social, cognitivo y emocional de los niños. Jugar con nuestros hijos tiene múltiples beneficios:
- Fortalece los vínculos afectivos: el tiempo compartido, la risa, la mirada cómplice durante una partida o una construcción en equipo, crean conexiones emocionales profundas.
- Entrena habilidades socioemocionales: los niños aprenden a compartir, a respetar turnos, a negociar y a tolerar la frustración.
- Estimula funciones cognitivas como la memoria, la atención, la planificación y la organización.
- Promueve la autonomía: especialmente en el juego libre, los menores toman decisiones, exploran, resuelven conflictos y desarrollan su creatividad.
Jugar al aire libre: un escudo para la salud mental
Silvia Álava insiste en que el juego, especialmente el juego al aire libre, es un factor protector de la salud mental infantil. Aunque muchos padres llegan agotados a las vacaciones, reservar tiempo para jugar juntos no debería verse como una carga, sino como una inversión emocional. Basta con pequeños momentos: una búsqueda del tesoro en la playa, una carrera de sacos en el parque, una partida de cartas en la terraza. Lo importante no es el lugar ni el material, sino la disposición a compartir y conectar.

Pantallas fuera: recuperar el verano auténtico
En los últimos años, las vacaciones han cambiado. Lo que antes eran tardes eternas de bicicleta, juegos en la calle y rodillas peladas, ahora se ha sustituido por horas frente a tablets y móviles. El ocio digital ha sustituido al juego espontáneo, y con ello se han perdido experiencias vitales fundamentales.
Según datos de la Alianza por la Infancia, los niños en España dedican menos de tres horas a la semana al juego libre al aire libre. Una tendencia preocupante, ya que el juego es un derecho reconocido por Naciones Unidas y una herramienta esencial para el desarrollo infantil. La tecnología no puede ser la protagonista de las vacaciones.
El aburrimiento también educa
Otro de los puntos clave que destaca Silvia Álava es la importancia de dejar espacio para el aburrimiento. En una época hiperorganizada, donde cada minuto está programado, aburrirse se convierte en un acto creativo. Es en ese vacío donde surgen nuevas ideas, juegos inventados, preguntas inesperadas y soluciones imaginativas. El aburrimiento es el inicio de la chispa creadora.
Consejos para unas vacaciones sin pantallas y con más juego
- Reserva tiempo diario para jugar con tus hijos: no es necesario que sean horas, basta con 20 o 30 minutos de juego auténtico, sin interrupciones ni distracciones.
- Fomenta el juego al aire libre: playa, montaña, parque o jardín. El entorno natural estimula todos los sentidos y promueve el movimiento.
- Reduce la exposición a pantallas: limita el tiempo frente a dispositivos y ofrece alternativas creativas y dinámicas.
- Confía en la capacidad de juego espontáneo de tus hijos: no es necesario planificar cada actividad. Si tienen tiempo y espacio, sabrán qué hacer.
- Acompaña sin dirigir: deja que tus hijos lideren el juego, aunque te toque seguir sus normas o aceptar sus reglas.
En resumen: más conexión, menos desconexión digital
Las vacaciones son una oportunidad privilegiada para reconectar. No se trata de llenar los días de actividades, sino de crear espacio para lo auténtico, lo compartido, lo inesperado. El juego es la herramienta más poderosa que tenemos para conectar con nuestros hijos, enseñarles a gestionar emociones, fortalecer su autoestima y, sobre todo, disfrutar en familia.
«Este verano, el mejor plan está al otro lado de la pantalla. Está en salir a jugar».