Entradas

¿Puedo manejar la ansiedad? Aquí unos consejos

Nadie nos ha enseñado a manejar la ansiedad en nuestro periplo de formación reglada, así que cada uno hace lo que puede… sin embargo, cuando conocemos cómo regularla, conseguimos que nos afecte mucho menos…

Os dejos algunos consejos sacados del libro ¿Por qué no soy feliz?

Una semana (como mínimo) para preparar la vuelta al cole: consejos para que los niños se adapten mejor

Por Beatriz G. Portalatín

Sí, no es ningún mito: los niños/as necesitan un periodo de adaptación después de las vacaciones de verano para reincorporarse de nuevo a la rutina de las clases. Al menos, una semana antes de la vuelta al ‘cole‘, las familias deben comenzar a adaptar a los pequeños/as a los horarios de sueño y comida.

Además, es importante los mensajes que lanzamos durante estos días de septiembre: es fundamental hacer una asociación positiva con la vuelta al cole y no mandar mensajes negativos. Estar de vacaciones es muy bueno y divertido pero la rutina y el colegio también tienen muchas cosas buenas.

«El periodo de adaptación es fundamental porque los seres humanos no somos máquinas, no nos reprogramamos de un día para otro. Es cierto que los niños, en general, se adaptan muy rápido, pero tampoco les podemos pedir algo que no pueden hacer», afirma a laSexta.com Silvia Álava, doctora en psicología y directora del área de psicología infantil del Centro de Psicología Álava Reyes (Madrid).

Por ello, «es fundamental que la semana de antes de empezar el colegio, nos vayamos ajustando de nuevo a los horarios de siempre», añade la experta, también autora de varias publicaciones (su último libro, ‘¿Por qué no soy feliz?’). Con una semana antes de que cada niño/a empiece las clases será suficiente para adaptarse al nuevo curso y a la rutina de cada año.

«El inicio de curso es para los niños un momento importante al que es fundamental adaptarse, ya que se sale de las vacaciones para volver a las responsabilidades que están aprendiendo a asumir, y son muchos los cambios que esto implica, desde el tipo de actividades hasta los horarios», afirma la psicóloga Laura Palomares, directora del centro Avance Psicólogos (Madrid).

Por ello, veamos tres claves o consejos que debemos tener en cuenta en esa semana de antes para que los niños/as puedan adaptarse poco a poco a la vuelta de la rutina.

Ir adaptándose poco a poco los horarios de sueño y comidas

«Empezar, antes de la vuelta al cole , a retomar los horarios de sueño habituales, va a ayudar a que se adapten más fácilmente: hará que se concentren mejor y estarán de mucho mejor humor», asegura Palomares.

Por ello y en primer lugar, es fundamental ir ajustando el ritmo de sueño-vigilia. «Seguramente durante todas las vacaciones, y como es totalmente normal, los niños/as se han acostado y levantado más tarde, y además sin despertador. Así es clave ir acostándose durante esa semana un poco antes cada día para intentar que unos 2-3 días antes del comienzo del curso ya estén hechos al horario», indica Álava.

Es importante que, durante la semana de antes del comienzo de las clases, acostemos a los niños/as un poco antes cada día para intentar que 2-3 días antes ya estén hechos de nuevo horario del ‘cole’

Silvia Álava, doctora en psicología

Por ejemplo, «se les puede ir acostando cada día 15 minutos antes para que el cambio no sea muy brusco y poco a poco, durante esa semana, vayan recuperando los horarios de siempre», apunta por su parte la maestra Pilu Hernández Dopico, CEO de El Pupitre de PiluY esa adaptación con los horarios de sueño, debe hacerse igual con los horarios de la comida: «Ambas cosas deben hacerse a la par, a la vez, de lo contrario no lo estaremos haciendo bien», añade esta especialista.

En el caso de los horarios de comida, igualmente «es importante que vayamos poco a poco comiendo antes (porque seguramente en verano hayamos comido y cenado más tarde) e ir acercándonos a los horarios de comida que tenemos durante el curso», aconseja Álava. Pero no sólo el horario sino también «adaptarnos a la cantidad de tiempo que disponemos para las comidas». Por ejemplo, en vacaciones se desayuna sin prisa, pero no suele ser así cuando hay clases.

Hablar de las emociones que sienten y de lo positivo de volver

También es importante durante estos días hablar de emociones porque los niños/as viven un sin fin de emociones durante estos días y es bueno que lo expresen. También es clave -como hemos comentado al principio- hacer una asociación positiva con la vuelta al cole: «Revisar con ellos los aspectos positivos ya que les motivará y les predispondrá a centrarse en ellos», asegura Palomares.

No olvidemos que los niños aprenden por modelaje (por modelo/imitación), «por lo que cuidado con decir frases del tipo: ‘ya se nos acabó lo bueno’, ‘ya tenemos que volver otra vez a trabajar’… «, indica Álava, «porque al final estamos mandando el mensaje de que sólo está bien o sólo es bueno estar de vacaciones, cuando lo demás también es bueno. Hay que focalizar también esa parte positiva del día a día».

Es bueno revisar con los niños/as los aspectos positivos de la vuelta al cole, ya que les motivará y les predispondrá a centrarse en ellos

Laura Palomares, psicóloga

También y dentro de este contexto, es importante ajustar las expectativas y «hacerles sentir que son valiosos y queridos ante todo, no por su rendimiento si no por quienes son. Esto rebajará la autoexigencia y la ansiedad que puedan sentir y se sentirán acompañados, apoyados y les predispondrá a comenzar con ilusión y seguridad», añade Palomares.

Igualmente es un buen momento para enseñarles y hacerles ver el respeto hacia los demás compañeros/as. Como explica y aconseja Pilu Hernández, podemos aprovechar para inculcarles que no pasa nada porque no estrenen mochila o libros nuevos (bien ellos o sus compañeros de clase), que todos los niños son igual de válidos y que hay que respetarse y no insultar ni meterse con nadie.

Preparar, organizar y hacer planes de cara a la vuelta al cole

Durante los días previos, es importante que las familias preparemos con nuestros pequeños/as esa vuelta al cole. Por ejemplo, «que vayamos juntos a comprar el material escolar, que hablemos de las materias que van a tener, de los profesores/as que les pueden tocar, del tutor que se las asignará, de los amigos, de los nuevos alumnos/as que pueden ir con ellos a clase, etc.», aconseja Hernández.

Durante esta semana previa es bueno que las familias preparen con sus hijos/as esa vuelta al cole yendo juntos, por ejemplo, a comprar el material escolar, hablando de las materias que van a tener, de los profesores/as que les pueden tocar, etc.

Pilu Hernández, maestra

Todo esto es muy bueno para que paulatinamente los niños/as vayan acercándose a este nuevo año escolar que comienza y a despedirse así de las vacaciones.

Otra de las cosas que podemos hacer con ellos durante esta semana previa es «planificar próximos proyectos de ocio y/o salidas en el fin de semana, ya que les ayudará a afrontar la vuelta como algo menos exigente o rígido, a sabiendas de que momentos de desconexión y descanso se seguirán manteniendo a lo largo del año», aconseja Palomares.

FUENTE: lasexta.com

El calor también afecta a nuestro rendimiento en el trabajo

El cambio climático es un hecho y, con ello, las altas temperaturas se mantienen estables en el tiempo. Una circunstancia que incide directamente en nuestro día a día en el trabajo. Por eso es importante, en la medida de lo posible, adaptar nuestro trabajo a las horas de menos calor y evitar estar en la calle en las horas centrales del día. Os hablamos de ello en este vídeo del Instituto Agua y Salud, IIAS

Las temperaturas elevadas afectan a las funciones cognitivas.

¿Sientes que tu cerebro ‘se funde’ cuando hay 40 grados? Esta es la razón

POR NURIA SAFONT

El calor excesivo nos agota, nos impide dormir bien, afecta a nuestro humor, nos irrita, puede causarnos un problema de salud y, además, achicharra el cerebro. Sí, has leído bien. Cuando el mercurio alcanza los 40 ºC se alteran las funciones cognitivas. La memoria, la atención o los reflejos son los principales perjudicados. Así lo explica la Dra. Silvia Álava, colaboradora del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS). 

Cómo afecta el calor a la atención y a la memoria

Como detalla la Dra. Álava, cuando hace demasiado calor nos resulta más difícil mantener la atención. También se reduce la calidad de esta atención. Es decir, nos va a resultar más complicado fijarnos en los detalles que pueden resultar importantes para llevar a cabo una tarea o resolver un problema. Como explica la experta, también tenemos menos control de la interferencia, es decir, nos es más fácil distraernos y más complicado concentrarnos y seguir con la tarea que estábamos realizando sin interrupciones.

Silvia Álava también advierte de que olas de calor como las que estamos viviendo causan estragos en la memoria. Esto es debido a que estamos más cansados, más fatigados, el cerebro funciona más despacio, la velocidad de procesamiento también es menor e, incluso, podemos tener la sensación de que pensamos peor o vamos más lentos. 

Esta lentitud también afecta a los reflejos. Y esto es algo que debemos tener muy en cuenta, sobre todo si tenemos que conducir o realizamos actividades que conlleven un riesgo. 

Planifica para rendir más 

¿Y si trabajamos? Nuestro rendimiento también se verá afectado. Por ello, es importante que tratemos de aprovechar al máximo las horas más frescas para hacer aquellas actividades que requieran un esfuerzo mental mayor. Además, recomienda adaptar estos horarios a nuestro ritmo circadiano. Es decir, las personas que rinden mejor por la mañana, deberían tratar de exprimir las horas tempranas para trabajar. Al contrario, aquellas que son más nocturnas, pueden aprovechar la tarde noche. Sin embargo, no todo el mundo se puede permitir este lujo. ¿Qué hacer entonces?

Álava recomienda que tengamos en cuenta cómo afecta el calor a nuestro cerebro para planificar nuestras actividades. Y que seamos conscientes de que, a causa de la lentitud, no seamos capaces de llevar a cabo el mismo número de tareas que en momentos en el que las temperaturas son más bajas o que vamos a necesitar más tiempo. Por ello, hay que ser realistas, insiste la experta. 

Por otro lado, también debemos recordar que la canícula nos vuelve más irascibles. Otro en el que debemos trabajar para no alterar las relaciones con nuestros compañeros o nuestros familiares. 

¿Cómo paliar los efectos del calor en el cerebro? 

La doctora recuerda en los vídeos del Instituto de Investigación Agua y Salud que hay que tomarse muy en serio cómo nos afecta el calor excesivo y que debemos evitar siempre el golpe de calor, una situación grave que puede comprometer nuestra vida. 

  • Lo esencial es mantener una buena hidratación. Beber constantemente agua y evitar el alcohol, que produce deshidratación. Además, esta sustancia interfiere en la capacidad de termorregulación y aumenta el riesgo de golpe de calor. 
  • La dieta debe ser ligera y no deben faltar los alimentos ricos en agua, como por ejemplo, las verduras, las hortalizas y las frutas, que deben constituir la mitad de un plato para que este sea saludable. 
  • Si notamos que nuestra temperatura corporal aumenta, lo ideal es darse una ducha fría para bajarla. Si esto no es posible, debemos mojarnos la nuca y las muñecas. 
  • Hay que procurar llevar prendas de tejidos naturales y que permitan la transpiración
  • Si notamos que las altas temperaturas nos están ocasionando ya un problema, nos duele la cabeza o sentimos que nos mareamos, debemos pedir ayuda de inmediato. 

FUENTE: hola.com

«Por qué no soy feliz»: los 9 enemigos de la felicidad

Es inquietante la siguiente cita: «Con la felicidad pasa lo mismo que con las gafas: las buscas y las buscas y resulta que las llevas puestas». ¿No te ha ocurrido con las gafas, el teléfono móvil o las llaves? Al parecer, la comparativa encaja a la perfección con la búsqueda de la felicidad, un estado que, como ya dijimos, parece más bien una carrera de fondo de a ver quién llega primero.

Sin embargo, es posible que vivas etapas en las que, efectivamente, no estés feliz. ¿Por qué? Los motivos pueden ser innumerables, pero existen una serie de «impedimentos» internos que te obstaculizan, aquí te los contamos para que los tengas en cuenta y puedas poner las herramientas necesarias para superarlos:

FUENTE: abc.es/salud

Celebramos el Día Internacional de la Felicidad con 10 Consejos prácticos para ser felices (Importante!! basados en la evidencia científica)

Dicen que la felicidad no se busca, que se encuentra y, sin lugar a duda, uno de nuestros objetivos en la vida es dar con ella. Desde la publicidad, las redes sociales, las revistas, nos instan a conseguirlo, pero no siempre lo que nos proponen está basado en la evidencia científica. Las estanterías de las librerías están repletas de libros de autoayuda y manuales que te ofrecen caminos que se pueden tomar para alcanzar este bien tan preciado, pero dado que no hay un patrón que sirva para todos lo seres humanos, cada individuo debe ir descubriendo qué es lo que le hace feliz.

Silvia Álava, autora de ‘ Por qué no soy feliz’, revela a continuación cuáles son

 las situaciones que más nos hacen felices a las personas, es decir, las que compartimos casi todos los seres humanos. Pese a las circunstancias que estamos viviendo, hemos querido rescatar una serie de consejos que pueden contribuir a incrementar nuestra felicidad y que además cuentan con el respaldo de la investigación científica.

La felicidad existe aún en las situaciones más difíciles. Hoy más que nunca, disfrutemos de las pequeñas cosas que nos proporciona la vida y trabajemos cada día, de forma proactiva, por incrementar nuestra felicidad. Para aumentar nuestra felicidad debemos pasar a la acción, y este 20 de marzo, Día Mundial de la Felicidad, podemos empezar a avanzar en este camino:

1. Pasar tiempo con amigos o familiares.

Todas las personas nos sentimos más felices cuando estamos con otras personas, cuando nos sentimos integrados y sentimos que pertenecemos a un grupo o una familia. Si tuviéramos que traducir toda la literatura científica de las causas de la felicidad humana en una sola palabra sería ‘social’. Somos con diferencia la especie más social de la Tierra. «Si tuviera que predecir tu felicidad y solo pudiera saber una cosa de ti, no me interesaría conocer tu sexo, religión o ingresos. Querría saber sobre tu red social: amigos, compañeros de trabajo, familiares… y la solidez de tus lazos con ellos», confiesa Silvia Álava.

2. Hablar con los amigos y compañeros.

Cuidar las relaciones sociales. Cuidar y quedar con los amigos y hacer nuevas amistades también se relaciona con la felicidad.

3. Llevar un ‘Diario de Gratitud’

Anotar cada día, al menos, tres cosas por las que estamos agradecidos, o aquello que más nos han gustado del día, tomando el tiempo de reflexión necesario para ser conscientes de las cosas buenas. Aumentará nuestra satisfacción general y nos ayudará a dormir con un espíritu más positivo.

4. Trabajar por una causa mayor.

Tener un fin, un objetivo en la vida que nos mantenga con energía, por el que levantarse cada mañana.

5. Realizar actos altruistas.

Ofrecer nuestro tiempo y nuestro dinero es una vía para alcanzar la felicidad, compartir, dar lo que no necesitamos y que para otros puede significar todo un tesoro, es una gran labor que todos podemos realizar.

6. Enviar mensajes positivos. 

«Reforzar los comportamientos positivos de los demás y aprender a enviar mensajes de refuerzo y en positivo, incrementará nuestras emociones positivas y hará que nos sentimos más felices», explica la experta.

7. Hacer como mínimo 30 minutos de ejercicio al día.

Cuando nos movemos segregamos endorfinas que hacen que nos sintamos mejor.

8. Dar las gracias.

La gratitud es uno de los mayores predictores de la felicidad. Cuando agradecemos las cosas que hacen por nosotros las personas que nos rodean, incrementamos nuestra felicidad.

9. Tener ilusión porque llegue algo.

Crear y fomentar nuestras propias ilusiones: las cosas tienen la importancia que nosotros les damos, no hace falta que sean cosas materiales en las que tengamos que gastar dinero, incluso, mejor si el dinero no interviene: dar un paseo, charlar con un amigo, disfrutar de una buena comida…

10. Reforzar nuestras virtudes.

Cada vez que utilizamos una habilidad, sea la que sea, experimentamos un subidón de positivismo. Especialmente cuando ejercitamos una fortaleza de nuestro carácter, un rasgo propio y arraigado en nosotros. Por eso es importante pararnos a observar, saber cuáles son nuestras fortalezas y ser conscientes de que las estamos poniendo en práctica.

La felicidad existe aún en las situaciones más difíciles; Hoy más que nunca, disfrutemos de las pequeñas cosas que nos proporciona la vida y trabajemos cada día, de forma proactiva, por incrementar nuestra felicidad;

¡Para aumentar nuestra felicidad debemos pasar a la acción!

FUENTE: ABC Bienestar

Los 8 puntos para lograr ser un poco más felices

Los 8 puntos para lograr ser un poco más felices en estos momentos.
¿Qué es lo que realmente nos lo impide?
👉 basado en el libro ¿Por qué no soy feliz?

#psicología #emociones #felicidad #libros #porquénosoyfeliz @HarperCollinsIB

¿Cómo conseguir el bienestar emocional? Entrevista en el Diario de Mallorca

Desgranamos en nuestro último libro qué nos impide ser felices

La psicóloga Silvia Álava desmitifica la idea idílica de felicidad y defiende en su lugar el bienestar emocional, un concepto más realista y accesible para las personas.

Así lo expone en su último libro ¿Por qué no soy feliz? (Ed. HarperCollins), en el que repasa cuáles son los enemigos de la felicidad y presenta un método para incrementar el bienestar emocional.

Portada-Por_que_no_soy_feliz

«Si entendemos la felicidad como estar alegres, contentos, haciendo cosas satisfactorias las 24 horas del día los 365 días del año, ya vamos por mal camino porque es completamente imposible», valora Silvia Álava. En su opinión, «hay que ajustar muy bien la definición de felicidad. La felicidad es sentir calma, paz, estar a gusto con nosotros mismos, y tener cuidado con los mitos e ideas erróneas que nos han vendido. Más que de felicidad, se trata de conseguir bienestar y equilibrio emocional».

¿Se puede ser feliz en una pandemia?, preguntamos a esta experta. «Vamos a ser sinceros y realistas: es más difícil ser feliz en medio de una pandemia. La pandemia nos ha pasado una factura enorme a nivel emocional y de salud mental, a todos, lo vemos desde los niños pequeños, los adolescentes, muy afectados, y los adultos».

La psicóloga enumera diferentes enemigos de la felicidad, un asunto que analiza en un amplio bloque de capítulos del libro.

La rumiación, que es engancharte dando vueltas y vueltas a algo, poniendo el cerebro en modo centrifugadora; las ideas irracionales y los pensamientos automáticos; la comparación social; la envidia y los celos; las películas que nos montamos a modo de director de cine, o el móvil como anestesiador emocional.

«Tenemos que aprender a vivir de forma más pegada a la tierra, ver las cosas desde la realidad, no existe el país de la piruleta», destaca Silvia Álava.

El peso de la genética

La genética, expone la experta, tiene en la felicidad «mucho más peso del que puede creerse, para bien o para mal, hasta el 50 por ciento». Las circunstancias solo influyen en un 10 por ciento, y hay un 40 % de mejoría que «depende de nosotros», añade. Es aquí donde entra el método que la psicóloga propone para incrementar el bienestar emocional. En él, herramientas como la flexibilidad, fomentar la resiliencia, lograr que nuestras acciones y tareas fluyan, desarrollar la gratitud y la amabilidad, o interiorizar el sentido del humor son aliados muy útiles.

¿Y las redes sociales?, preguntamos a Silvia Álava. «Las redes sociales pueden aportar mucho para bien, pero también para mal. ¿Dónde está la diferencia? En el tipo de uso que hace cada persona. Si utilizas las redes como escaparate de comparación social, es un problema, pero si es para informarte o entretenerte, ningún problema», sostiene.

Álava plantea que para avanzar en el bienestar emocional y mejorar la salud mental, además de dar herramientas a la población para que sepa gestionar sus emociones, es necesario «incrementar la ratio de psicólogos en el Sistema Nacional de Salud; lo ideal es que en cada centro de Atención Primaria haya un psicólogo que pueda intervenir para atender a la población». Sobre el bienestar emocional y la felicidad en los próximos años, la psicóloga se muestra optimista y espera que, con lo aprendido en la pandemia y el desarrollo de las habilidades emocionales en la sociedad, la década de los años 20 resulte más feliz que las anteriores de este siglo. 

FUENTE: Diariodemallorca.es

10 claves para mejorar la comunicación familiar. Colaboración con Padres y Colegios

Comunicarnos no es una tarea fácil ¿Cuántas veces surgen malentendidos porque pensábamos que habíamos dicho una cosa y nuestro hijo o nuestra hija, o nuestro alumno no ha entendido lo mismo?

Esto es algo muy habitual que nos ocurre a todos, incluso cuando estamos en familia, donde se supone que tenemos una mayor confianza, todavía es más probable que surjan problemas relacionados con la falta de comunicación.

En muchas ocasiones damos por hecho que con decir las cosas es suficiente. Sin embargo, comunicar en mucho más que hablar, comunicar en familia implica que mi hijo o mi hija entiendan exactamente lo que yo he querido decirles. Que mi mensaje haya llegado a ellos.

Uno de los aspectos que nunca podemos olvidarnos a la hora de comunicarnos es que: el valor de la comunicación lo da el que escucha; no el que habla. De nada me sirve un discurso perfecto si mis hijos o mis alumnos no han entendido lo que yo quería trasmitirles. Por eso es útil:

  1. Busca el momento ideal. Para comentar cosas sin importancia, quizás no es tan necesario buscar espacios, y podemos ir un poco sobre la marcha. Pero cuando se trata de una conversación importante, es necesario reservar ese tiempo, sin prisas, donde podamos explicar, con todo lujo de detalles, lo que nos ocurre y lo que queremos.
  2. Fuera elementos distractores. Radio, televisión o pantallas… fuera. Se trata de trasmitir que tú eres importante para mí. Ahora mi atención está puesta el 100% en ti.
  3. Mira a los ojos. Aunque el órgano de la audición es el oído, para sentirnos escuchados necesitamos que nos miren, preferiblemente a los ojos. Por eso, dependiendo de la edad del niño o de la niña, en ocasiones tendremos que agacharnos o sentarnos a su lado, para que nuestros ojos queden a la misma altura.
  4. Adecua el discurso a la edad de tus hijos o de tus alumnos. En ocasiones o les hablamos de forma que no son capaces de entendernos, porque utilizamos un lenguaje muy complicado, o nos pasamos y les infantilizamos. Utiliza un vocabulario claro y cuanto más breve mejor, los niños desconectan muy rápido.
  5. Las emociones forman parte de la comunicación. No nos olvidemos que la mayor parte de los malentendidos suelen venir por cómo nos han hecho sentir determinados comentarios. Expresar cómo nos sentimos y preguntar a nuestros hijos cómo se sienten, es una buena formula para que nuestra comunicación sea efectiva.

Haz click en el enlace para seguir leyendo el artículo