Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder esta semana

Muchos pequeños de tres años pisan en estas fechas por primera vez un aula docente. Se adentran en un mundo nuevo y desconocido, y recurrirán a usted para aclarar sus dudas.

Miguel Ángel Bargueño

Estos días, cerca de 600.000 niños españoles de tres años (alrededor del 96% de los de su edad) empezarán las clases de Primero de Educación Infantil. Alrededor de 487.000 iniciarán Primaria. Muchos de ellos —quienes no hayan pisado una guardería o accedan a Primaria, primer escalón de la enseñanza obligatoria, sin pasar por Infantil—, se enfrentarán a una experiencia nueva, en un escenario extraño (fuera de la seguridad del hogar) y rodeados de desconocidos. Alrededor de 487.000 iniciarán Primaria. Muchos de ellos —quienes no hayan pisado una guardería o accedan a Primaria, primer escalón de la enseñanza obligatoria, sin pasar por Infantil—, se enfrentarán a una experiencia nueva, en un escenario extraño (fuera de la seguridad del hogar) y rodeados de desconocidos.

¿Por qué me has abandonado?

Toda su vida, hasta ese día, el niño ha estado pegado a sus padres. Puede que no entienda que, de pronto, lo entreguen en un edificio y se marchen. «Habría que dejarle claro que en ningún momento se le ha abandonado. Decirle: ‘Has crecido, eres mayor, y por eso vas al colegio a aprender, que además es un sitio divertido», propone la psicóloga infantil Silvia Álava Sordo. «Es importante cuidar la comunicación no verbal: si ve cualquier atisbo de preocupación van a interpretar que ese sitio no es bueno; que vean una gran sonrisa».

¿Por qué no me puedo llevar mi osito?

Aunque hay centros que permiten a los niños acudir con un juguete pequeño, que quepa en un bolsillo, lo habitual es que los queridos muñecos se queden en casa. «Tienes que ir al cole a aprender, pero a la vuelta puedes jugar con tu oso», plantea la psicóloga Silvia Álava.

Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder hoy

¿Por qué no puedo comer chuches?

La respuesta tendría que ir más o menos en los términos que sugiere María Astudillo, nutricionista y codirectora de ALEA Consulta Dietética: «Las plantas y las personas somos parecidas: necesitamos comer y beber bien para estar sanos y fuertes. El abono de las plantas es como nuestra alimentación diaria: si no es sana porque comemos muchas chuches, nos convertiremos en unos niños sin energía, no podremos aprender bien ni disfrutar con nuestros amigos. Las chucherías son un abono nada sano para nuestros cuerpos, así que cuantas menos, mucho mejor».

¿Mañana tengo que volver?

Es importante hacer ver a nuestro hijo que ir al colegio es una nueva rutina en su vida. Respuesta idónea: «Igual que mamá y papá van a trabajar, tú vas al cole a aprender», formula Silvia Álava. Probablemente más adelante le expliquemos que el último día de cole es el viernes (un día ideal para descansar), así que se pasarán la semana preguntando: «¿cuándo es viernes?».

¿Por qué tengo que hacer caso a esa señorita?

«Igual que cuando estás en casa, papá y mamá, que son los mayores, te dicen cuándo tienes que lavarte los dientes, en el colegio es la profesora quien te dice cuánto tienes que hacer las cosas. Y es la persona que te va a enseñar un montón de cosas muy chulas», recomienda contestar la psicóloga. «Hay que recalcar en todo momento las cosas positivas que tiene el colegio», añade.

¿Por qué hay niños que lloran?

Una imagen clásica: pequeños quejándose a lágrima viva, incapaces de separarse de su padre o madre a las puertas de clase. Puede hacer pensar al nuestro que en ese sitio les hacen cosas malas. Silvia Álava: «Podemos decirles: ‘Hay niños que piensan que van a echar de menos a sus papás o como no sabían cómo iba a ser el colegio podían estar un poco asustados. ¿Pero dejaron de llorar después? Seguro que se lo pasaron muy bien’. Hay que interesarse por sus emociones, pero luego subrayar que se lo van a pasar muy bien».

Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder hoy

¿Por qué tengo que hacer nuevos amigos si ya tengo a los míos?

Según Álava, «es difícil que un niño antes de tres años tenga amigos. Se podrá relacionar circunstancialmente con otros niños en el parque, pero el concepto de amistad no se ha desarrollado. De todas formas, no vamos a imponerles el hacer amigos. En el cole tienen esa posibilidad. Podemos explicarles que es precisamente en el colegio donde se forjan las primeras grandes amistades y, si es posible, acompañarlo con el ejemplo de alguno de los padres, si conserva algún amigo del colegio».

¿Por qué me ponen judías verdes si no las como en casa?

Puede explicar que «aportan fibra (para que tu intestino funcione genial) y minerales como el hierro (para que seas más fuerte cada día). Quizá el primer día que las pruebes no te hagan mucha gracia, pero es bueno darles una oportunidad más: ¡quizá el próximo día las cojas con más ganas o estén cocinadas más ricas!», dice la nutricionista María Astudillo. Y después, si no las prepara en casa, anímate a hacerlo.

¿Por qué tengo que llevar babi?

La respuesta debe enfatizar la función de pertenencia a un grupo que implica el uniforme. «¿Has visto que todos los niños lo llevaban? Significa que sois compañeros del mismo colegio, y os distingue de niños de otros colegios», enuncia Silvia Álava.

Si estoy malito un día, ¿tengo que ir al cole?

Conviene que tenga claro que, si tiene fiebre, «no puede rendir en el colegio y, conforme pasan las horas, puede tener otros síntomas como vómitos, diarreas, dolor de cabeza, manchas en la piel que hay que vigilar….», dice la doctora Ana Isabel Ramírez Gomara, portavoz de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Además, «lo más probable es que esté iniciando un proceso infeccioso con una alta probabilidad de contagiar a los demás niños y profesores del colegio».

Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder hoy

¿Por qué no puedo quedarme durmiendo, si tengo sueño?

«Les podemos exponer que igual que papá y mamá se levantan temprano para ir a trabajar, él tiene que hacer lo mismo para ir al cole. Y si tiene sueño, lo que debe hacer es acostarse antes por la noche. En eso sí que hay que ser bastante tajante. Vemos que hay niños bastante dormidos por las mañanas y el problema es que se están acostando muy tarde. Y llegar tarde al cole no es una opción», dice Silvia Álava.

¿Por qué tengo que dormir la siesta en una colchoneta?

Lo ideal en este caso sería transmitirle con nuestras palabras cercanas lo que apunta la pediatra Ana Isabel Ramírez Gomara: «Dormir la siesta tiene importantes beneficios para el desarrollo infantil: se consigue la recuperación de energía física y psíquica, elimina las tensiones y el cansancio del niño, hace que estén preparados para afrontar las actividades de la tarde con buen humor, consigue que estén más tranquilos y más sociables. Además, se ha demostrado científicamente que el sueño permite que se generen más conexiones neuronales y se aumente la plasticidad del cerebro, consiguiendo que la memoria y el aprendizaje se consoliden. También durante el sueño se libera la hormona del crecimiento, lo que contribuye al desarrollo físico normal del niño y puede influir en el sistema inmunológico, haciendo que el niño enferme menos».

¿Por qué no puedo ir en mi sillita?

Hay niños (y padres) a quienes le cuesta jubilar este instrumento que tanta comodidad aporta. Sea como fuere, debe evitarse para acudir al centro escolar, recomienda la psicóloga Silvia Álava. «Al cole hay que ir andando. Debemos hacerles comprender que son mayores, y los mayores van andando. A esa edad hay que empezar a educar en autonomía. Tampoco conviene llevarlos en brazos: luego hay que arrancarlos de los brazos de los padres», sostiene.

FUENTE: Diario El País

Apoyamos el avance en educación del siglo XXI junto a Faro de Vigo

Estaremos en el III Foro de Educación FARO DE VIGO que se celebrará en el Mar de Vigo los días 20 y 21 de septiembre

Por Selina Otero

En una etapa de cambios como la actual el mundo educativo avanza a paso de gigante y tiene la responsabilidad de adaptarse y dar respuestas al alumnado, preparándolo para el futuro que ya es presente. FARO renueva su compromiso con la comunidad educativa, desde profesores hasta padres y, en general, personas interesadas en los temas educativos y las nuevas tendencias, con la organización y celebración del III Foro de Educación FARO DE VIGO, que será los días 20 y 21 de septiembre en el Palacio de Congresos Mar de Vigo.

Avanzar en una Educación del Siglo XXI es uno de los objetivos de este encuentro, que llega a su tercera edición y que ha reunido hasta el momento a ponentes de prestigio tanto en el ámbito gallego como en el nacional y el internacional, así como a numerosos docentes y especialistas que imparten talleres prácticos a lo largo de las dos jornadas de duración del congreso, que ya se ha convertido en la cita anual de los docentes y familias interesados en estar a la última.

El alumno en el centro del proceso de enseñanza aprendizaje, no como mero observador, con una enseñanza participativa y activa, aprendiendo a través de la experimentación son la base de un sistema educativo que pretende prepararlos para afrontar el futuro. En estas jornadas se hablará sobre tecnologías, inteligencia emocional, las relaciones afectivas y la educación en igualdad, la hiperpaternidad, la inclusión, la educación diferenciada o el desarrollo de los talentos.

En esta edición serán catorce los ponentes que pasarán por el Palacio de Congresos Mar de Vigo durante el viernes día 20 de septiembre y el sábado día 21. Las jornadas se estructuran en ponencias y talleres formativos. Entre los ponentes de este III Foro Educativo: Álex Rovira, profesor, escritor y conferenciante; Anna Forés, experta en Neurodidáctica; la pedagoga Betina Represas, que hablará sobre convivencia; Javier Tourón, Catedrático de Innovación; Eva Millet, que centrará su charla en los peligros de la sobreprotección de los hijos e hijas o Mabel Lozano, que realizará una exposición sobre cómo educar en relaciones afectivo sexuales sanas.

Volcado en la Educación

Con esta edición, FARO celebra por tercer año consecutivo este congreso educativo, que cuenta con la colaboración del Concello de Vigo, Diputación de Pontevedra, Banco Sabadell, Universidad de Vigo y FCC. Las entradas para asistir a este III Foro de Educación estarán disponibles desde hoy en www.eventbrite.es y en las oficinas de FARO en Policarpo Sanz, 22, en horario de lunes a viernes de 9 a 14 horas y martes y jueves de 17 a 19 horas. Se pueden adquirir para una sola jornada o para las dos y los precios oscilan entre los 12,50 euros la jornada del viernes, 17,50 la del sábado y 25 euros el foro completo. Como novedad, en esta edición, los talleres tendrán un coste de 0,50e/taller y el importe neto recaudado del total de los talleres será donado a DownVigo, que este año estará presente en el Foro mediante un taller que tratará sobre inclusión. Los talleres deben seleccionarse en el momento de comprar las entradas ya que cuentan con diferentes aforos que oscilan entre los 25 del taller de Matermáticas y el ilimitado del método BAPNE.

El Foro Educativo es uno de los pilares del compromiso de FARO DE VIGO con la Educación. Este periódico ha reforzado recientemente su suplemento educativo, el FARO DA EDUCACIÓN (en papel, publicación quincenal) y un portal web (www.faroeduca.com) que aglutina toda la actualidad educativa, así como contenidos especializados. Además, FARO continúa, cada curso, con el FARO DA ESCOLA, un proyecto en el que participan ya más de 60 centros educativos: elaboran su propio periódico, que se imprime en la rotativa del diario decano.

Por el Foro Educativo pasaron hasta el momento expertos de la talla de Richard Gerver, Emilio Duró, Catherine L’Ecuyer, Ianire Estébanez, Mar Romera, Claudia Bruna, David Calle, Jesús Guillén, Andrés Bellido, Pedro Sarmiento, Javier García, Laura Llauder, Manel Rives, Bertila Fernández, Belén Piñeiro o Aitor Barbosa.

Guías del futuro educativo

El profesor británico Richard Gerver, autor de «Creating Tomorrow’s Schools Today», proclamaba en la segunda edición del foro educativo de FARO que necesitamos «una generación de personas que sepan gestionarse a sí mismas» ante los cambios que vienen: «preparar a los jóvenes para que lideren un nuevo renacimiento», decía.

Si el año pasado un total de nueve expertos impartieron las conferencias y los talleres en el foro educativo, con cerca de 1.500 asistentes entre profesionales de la educación y padres, en esta ocasión FARO amplía el cartel de expertos: serán catorce en total entre las ponencias y las salas para la experimentación. En el panel de conferencias destacan «Educar es amar», de Álex Rovira, profesor, conferenciante y escritor.

Anna Forés, pedagoga y escritora se centrará en educar en tiempos complejos y Javier Tourón en las más conocidas como altas capacidades. Betina Represas se ocupará de la convivencia en el aula, desde su experiencia como formadora, orientadora y coordinadora en el Programa Piteas de desarrollo del talento. Eva Millet y Mabel Lozano completan el cartel de las charlas de esta edición.

Los talleres formativos para esta edición del foro tocarán varias disciplinas. Silvia Álava, doctora en Psicología, se centrará en inteligencia emocional en el proceso de aprendizaje. Sergio Clavero, profesor en el IES de Cacheiras (Teo) y asociado de la Universidade de Santiago (USC), impartirá un taller sobre alfabetización cinematográfica y sobre cómo educar la mirada. El especialista en matemáticas de esta edición será Julio Ferro, que intentará explicar las matemáticas para la vida, con herramientas para un aprendizaje significativo. Elba Pedrosa, especialista en creatividad, publicista y escritora, describirá cómo despertarla con unos pasos sencillos y que todos podemos desarrollar.

Habrá en el foro de este año un taller lleno de ritmo: el de Javier Romero Naranjo, representante del método Bapne (percusión corporal). Javier García García, exdirector y docente, transmitirá su experiencia de cómo transformar un centro educativo, como él llevó a cabo en el Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Viñagrande (Deiro-Vilanova).

También habrá un taller impartido por José Yuste Frías, profesor de la Universidade de Vigo. Tratará sobre el uso de las pantallas, analizando edades tempranas, y la revolución digital. Yuste es licenciado y doctor en Filosofía y Letras (Filología Románica-Francés) por la Universidad de Zaragoza y profesor titular de la UVigo en el Departamento de Tradución e Lingüística de la Facultad de Filoloxía y Tradución de la Universidade de Vigo, donde imparte docencia de grado dando clase de traducción directa.

Un taller muy especial será el impartido por formadores de la Asociación para el Síndrome de Down (Down Vigo). Se centrará en el Programa Alida: una experiencia educativa en un entorno universitario. Personas con diversidad funcional encuentran en Alida un aliado para la formación, la inclusión social y el acceso al mercado laboral, según explica la propia asociación.

FUENTE: FarodeVigo.es

Así exponen los padres a los hijos por Internet

El día a día de cuatro de cada cinco bebés españoles de menos de seis meses pulula por internet. «La vida privada de los niños es suya, no de sus padres», advierten los expertos.

ICÍAR OCHOA DE OLANO

«Estamos embarazados!!!». Ecografía de doce semanas de gestación. «¡Es chico!» Compartir; «¡¡¡¡Daniel ya está con nosotros!!!!». Clic; «Daniel en su cunita». Clic; «Daniel ya abre los ojitos». Clic; «El primer baño de Daniel». Clic; «Daniel coge su sonajero»; «Daniel estrena pijama con orejitas de oso»; «Daniel prueba su primer trozo de pan»; Clic, clic, clic. Compartir. Like, Like, like, like… Este ‘modus operandi’ tiene una expresión propia -anglosajona, cómo no-: ‘Sharenting‘, el resultado de la fusión de ‘share’ (compartir) y de ‘parenting’ (crianza). Y es una actividad más habitual de lo que puedan sospechar. Mucho más. Hasta el punto de que el 23% de las criaturas engendradas tiene presencia en internet sin que ni siquiera hayan nacido aún, porque sus padres se han apresurado a colgar en las redes sociales imágenes ultrasónicas del feto dentro del útero de la madre.

Ese porcentaje se dispara hasta el 81% para los menores de hasta seis de meses de edad. Dicho de otro modo, cuatro de cada cinco bebés que apenas han cumplido medio año de vida crecen y se desarrollan ante el ojo público. A partir de ahí, el álbum infantil en abierto no para de sumar páginas y volúmenes. Así lo ha constatado la firma de seguridad informática AVG en un estudio que ha elaborado en una decena de países, incluido España, y que acaba de servir poniendo sobre la mesa estos inquietantes datos.

Instagram y Facebook, principalmente, albergan una gigantesca guardería repleta de encantadoras imágenes, estáticas y en movimiento, de bebés llorando, riendo, eructando, chapoteando, estrenando orinal, poniéndose el puré por montera, tirando del pelo de su hermanita, gateando detrás del perro, metiendo el dedo en el ojo de la yaya, chapurreando sus primeras palabras, cantando un ‘hit’ en la sillita del coche… Todo ante la mirada curiosa de miles de millones de desconocidos.

La huella digital

  • 23% es el porcentaje de criaturas que ya tiene presencia en internet sin haber nacido aún porque sus padres se han apresurado a subir a las redes sociales una imagen de la ecografía del embarazo.
  • 200 es la media de fotos nuevas que los padres y madres cuelgan cada año en las redes sociales de sus hijos menores de cinco años.
  • Carne de cañón. Uno de los riesgos de publicar fotografías de menores es que terceros pueden usarlas como material pornográfico mediante la extracción de la imagen de sus genitales cuando se muestran desnudos o la suplantación de su identidad a través de aplicaciones informáticas.
No al ‘sharenting’

Pantallas abiertas, una iniciativa surgida en 2004 para ayudar a los menores de edad y a sus familias a desenvolverse de forma segura y saludable en la red, desaconseja esta práctica. Recuerda a los padres «su obligación de cuidar de la imagen e intimidad de sus hijos», y les anima a emplear otras formas «más controlables» de compartir fotos, como el email o la mensajería instantánea.

«Muchos padres creen que la exposición que hacen de esas imágenes quedará limitada al círculo de sus conocidos directos, pero su alcance suele ser mucho más amplio», afirma Silvia Martínez, experta en Social Media de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). «En primer lugar, porque la mayoría de ellos mantiene un perfil público en las redes, con lo que esas fotografías pueden ser vistas por cualquier usuario, en cualquier rincón del planeta. Por otro lado, aunque los padres hayan limitado la exposición de su perfil haciéndolo privado, en ocasiones los propios conocidos o familiares comparten esas imágenes que les han llegado por las redes (incluso sin disponer de una autorización para hacerlo), lo que amplía el alcance de esas instantáneas».

El informe de AVG estima que la huella digital de los niños que todavía no han soplado las cinco velas se alimenta a razón de doscientas instantáneas nuevas cada año, por mor de sus orgullosos progenitores. Ignorantes, en muchos casos, de que difunden más información sobre sus hijos de lo que creen (por ejemplo, con el geoetiquetado de las imágenes), les colocan en una posición inmejorable para posibles mofas o discriminaciones futuras y les exponen a otros riesgos más espeluznantes, como que les suplanten la identidad para convertirles en víctimas de la pornografía infantil.

«Compartir contenidos y narrar cada avance y logro que los hijos consiguen, comentar sus gustos y preferencias, indicar los sitios que visitan o mostrar espacios tan privados como sus habitaciones puede desencadenar peligros importantes. Todos estos datos ofrecen mucha información a terceros que pueden aprovecharla para intentar alcanzar fines delictivos o incluso atentar contra la integridad de esos hijos», explica Martínez.

Las universidades de San Francisco y Míchigan han analizado por su cuenta este fenómeno -lo han publicado bajo el título ‘Not at the dinner tabble: parents and children’s perspective on family technology rules’- y sus conclusiones sobre el ‘sharenting’ no lo dejan en buen lugar. El 56% de los padres comparte información de sus descendientes potencialmente vergonzante; el 51% facilita pistas más que suficientes para su localización; y el 27% sube fotos directamente inapropiadas.

«Reputación» y denuncias

Más allá del inquietante debate sobre a dónde va a parar todo ese material gráfico, a menudo los progenitores no reparan en otra cuestión de naturaleza bien distinta, pero fundamental: a golpe de ‘clic’, se convierten en los mayores infractores de la privacidad de sus hijos, dado que, exponiendo su infancia, vulneran el derecho a la intimidad de los menores.

La psicóloga infantil Silvia Álava se muestra tajante a este respecto: «La vida privada del niño es suya, no de sus padres». «Tener un hijo es un motivo inmenso de felicidad y es comprensible querer compartirla, pero lo que a nosotros nos parece gracioso, puede que al niño no le haga ninguna gracia. Debemos pensar si cuando crezca le gustará ver su vida aireada ante todo el mundo», enfatiza desde su consulta en Madrid.

«Hay que pensar si al niño le gustará ver su vida aireada cuando sea mayor» Silvia álava. piscóloga infantil

Hay más sobre lo que reflexionar. «Cuando sean adolescentes, ¿con qué autoridad vamos a pedirles que hagan un uso responsable de las redes sociales, que se corten subiendo fotos, si es lo que nos han visto hacer en casa?», deja en el aire Álava, quien atribuye la fiebre de muchos padres y madres por ilustrar la crianza de sus hijos con fotos y vídeos de su intimidad a un «intento de realizarse en las redes sociales a través de ellos». «Si quieren un reconocimiento a través de ‘likes’, que no usen a sus hijos», censura. «Vemos a diario a niños que hacen cosas contra sus gustos porque sus padres quieren».

Aunque todavía es pronto para conocer las consecuencias de esta difusión de la vida de los bebés, puesto que se trata de un fenómeno relativamente reciente, ya se han registrado un par de casos en los que hijos han denunciado a sus padres por vulneración de su intimidad. Carinthia, una joven austriaca de 18 años, se querelló en 2016 contra sus progenitores por compartir más de quinientas fotos suyas en Facebook sin su consentimiento. Ese mismo año, Darren Randal, un niño canadiense de 13, hacía lo propio al considerar que las imágenes que sus padres habían subido a las redes sociales arruinaban su «reputación».

Distintos reglamentos en el contexto internacional protegen a este respecto a los menores. En España, la privacidad de los niños está defendida por la Ley de Derechos y Oportunidades de la Infancia y la Adolescencia de Catalunya, la Ley española de Protección del Menor, el Reglamento de Protección de Datos de la Unión Europea y la Convención de Derechos de los Niños.

«Se ponen en la red muchos datos que alguien puede usar para fines delictivos» silvia martínez. experta en social media de la uoc

Mientras los millones de niños virtuales que pululan por las pantallas ajenas se hacen mayores a la vista de todos y evalúan si aprueban o no la disposición que sus padres y madres han hecho de su intimidad, las parejas peor avenidas han encontrado en el ‘sharenting’ no consensuado un filón para tirarse de los pelos y, en ocasiones, disputarse la patria potestad en caso de divorcio. Uno de los casos más sonados es el de Bisbal y su ex Elena Tablada, a quien ha demandado por exponer a la hija de ambos en las redes sociales.

Desde Pantallas Amigas, una iniciativa para la promoción del uso seguro y saludable de internet y para el fomento de la ciudadanía digital responsable en la infancia y la adolescencia, desaconsejan la práctica del ‘sharenting’. «Los padres tienen la obligación de cuidar la imagen y la intimidad de sus hijos y no el derecho a hacer un uso arbitrario de ella. Compartir imágenes de ellos sin su consentimiento es inadecuado», sentencia Jorge Flores, director de la plataforma, quien anima a usar otras formas «más controlables» de compartir imágenes, como el email o la mensajería instantánea. DOCE AÑOS DE «CHARLIE ME MORDIÓ EL DEDO» De un hogar británico al archivo de Bin Laden

Corría la primavera de 2007 cuando el patriarca de los David-Carr, una familia media británica, filmó un vídeo doméstico de sus hijos en el que el mayor, Harry, aparecía incitando con éxito al bebé Charlie a que le mordiera un dedo. ‘Charlie me ha mordido el dedo. Y eso duele’, se quejaba Harry al borde del llanto. Su padre colgó la simpática secuencia en YouTube para que sus abuelos, domiciliados en Estados Unidos, pudieran reír las gracietas de sus nietos. Con 850 millones de visualizaciones, está considerado uno de los vídeos más vistos de la historia y el origen del ‘sharenting’. Cuando la CIA analizó el material almacenado por Osama Bin Laden en su ordenador, allí estaba una de las primeras sensaciones virales. Hace dos años, los protagonistas reeditaron un vídeo que les reportó 1,2 millones de euros.

FUENTE: Diario Las Provincias

#Podcast Quererse a uno mismo: No Es Un Día Cualquiera de RNE

Hablamos de las claves para tratar mejor a aquella persona con la que vamos a pasar más tiempo, nosotros mismos.

El III Foro de Educación FARO DE VIGO se celebrará en el Mar de Vigo los días 20 y 21 de septiembre: “Hay que crear un vínculo de seguridad con el niño, no de dependencia”

“Si gritas le estás transmitiendo un modelo incorrecto. ¿Cómo
pedirle que regule sus emociones si yo no sé regular las mías?”
“No malentendamos la felicidad. Para que sean felices
debemos prepararlos para ser autónomos e independientes”

Selina Otero – VIGO

¿En qué se les nota a los niños y niñas que echan en falta tiempo con sus progenitores en el día a día?

Puede ocurrir varias cosas, va a depender mucho de las características de personalidad de cada niño. Hay niños que lo demuestran más porque están más tristes o alicaídos, sin ganas de hacer cosas y niños cuyas llamadas de atención van a ir más por el camino de dificultades de conducta, portándose un poco peor, negándose a hacer algunas cosas, cuestionando a los padres… Incluso a veces con respuestas más agresivas

¿Cómo se puede paliar?

Yo creo que lo primero es parándonos a observar. Quizás lo más fácil es aumentar el tiempo, pero esa opción a veces la tenemos y a veces no la tenemos, depende mucho de nuestra situación a nivel laboral o social. Podemos tener un familiar en el hospital.

¿Qué es lo que hace o dice nuestro hijo o hija? porque ahí vamos a tener muchas pistas y a darnos cuenta de qué reclama ese niño o niña. Porque a veces tenemos una época en la que estamos menos tiempo con ellos y ni siquiera les hemos dado una explicación.

Si hay una enfermedad de un familiar, pues habrá que explicar que el abuelo, el tío o el primo, quien sea, está enfermo. Yo tengo que estar tiempo en el hospital. Entiendo que me vas a echar de menos, que te gustaría hacer más cosas con mamá o con papá pero ahora mismo no pueden.

Que tengan actividades extraescolares hasta tarde, ¿puede ser negativo?

Va a depender mucho de las variables de cada niño. Hay niños que necesitan menos tiempo de estudio y pueden dedicar más a actividades extraescolares y hay niños que necesitan más tiempo de horas de estudio.

Lo que no puede ser es cargar al niño de tal forma a la tarde que no le quede nada de tiempo libre. Porque también necesita su tiempo de juego y que dirija su juego. No todo el día con actividades guiadas porque eso deriva en que llega un momento en el que el niño dice: ¡mamá, me aburro! Tienen que aprender a entretenerse. Lo que siempre tenemos que hacer es dejar tiempo para el juego. Porque si llegamos a las seis y luego hay que estudiar y luego cenar ya no queda nada de tiempo libre.

¿Y unos padres que tengan la oportunidad de pasar la tarde completa con sus hijos?

Depende de la edad del niño. Cuando los niños son pequeños es mucho mejor el parque que las  actividades extraescolares. Necesitan parque y juego con el resto de los niños de su edad. Los niños de infantil, jugando, relacionándose, trabajando la psicomotricidad gruesa subiendo y bajando a los columpios. Eso sería lo ideal.

¿Qué preocupa más a los padres cuando van a consulta?

Lo primero que les preguntamos es: ¿qué intentáis conseguir? Y lo que más contestan es: “Que sean felices”, que es precisamente el título del libro. Es una cosa que preocupa bastante. El problema es que malentendemos la felicidad. La felicidad es prepararles para la vida, que sean autónomos, que sean seguros, independientes… No encontrarnos con esos niños que Están con el : ¡noo! Y frustrados. Y enfadados con el mundo de forma continua.

¿Cómo se crea un buen vínculo desde el inicio?

Hay que estar con el niño, pero es fundamental pensar qué hacemos, qué decimos… Al final tenemos que crear vínculos que fomenten la seguridad. Vínculos de apego de tipo seguros, no de dependencia. Tenemos que Evitar sobreprotegerlos.

¿Cómo evitar ‘perder los nervios’?

No hay que gritar, ni pegar, ni utilizar la conducta agresiva… porque le estás enseñando un modelo incorrecto al niño… te estoy pidiendo que regules tus emociones cuando yo no soy capaz de regular las mías. Hay que poner nombre a lo que sentimos: cómo lo sientes. Y utilizar la emoción a tu favor. Porque al final, no existen emociones buenas ni malas, son información, nos dicen que nos pasa algo.

Debemos aprovecharlas para tomar una decisión. Una cosa es la emoción, que es lo que se siente, y otra es la conducta: gritar, por ejemplo, si el niño no obedece.

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Entrevista completa en: www.faroeduca.es

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¿Cuáles son los síntomas de la depresión postvacacional? Colaboración con el diario ABC

Los trabajadores no son los únicos que la sufren, también pueden padecerla los niños al comienzo del curso escolar y la tercera edad.

María Lozano @abc_conocer

La depresión postvacacional no está reconocida como trastorno psiquiátrico, ya que no se mantiene a lo largo del tiempo, pero afecta al 41% de los trabajadores en España, según un estudio de Lee Hecht Harrison, división del Grupo Adecco. Para la psicóloga Patricia Ramírez es solo marketing y lo califica como un mero «proceso de adaptación a una situación que es menos placentera a la que se tenía antes».

Las personas que sufren este síndrome, que la psicóloga Silvia Álava tampoco define como depresión, «suelen presentar bajo estado de ánimo, cansancio, ansiedad e incluso problemas gástricos», según la experta. No obstante, estos indicios no deben perdurar más de 15 días. «Lo habitual es que pase rápido, si no lo hace, lo más recomendable es acudir al médico porque quizá se trate de algo más grave», apunta la especialista.

Álava señala que las personas más negativas, que tienen idealizado su trabajo son más propensas a sufrir este síndrome tras las vacaciones, que se acentúa si el entorno de trabajo es hostil. También depende del grado de satisfacción con la vida tanto personal como profesional de la persona en cuestión y de la responsabilidad del puesto que ocupe.

Ambas psicólogas coinciden en que porque acaben las vacaciones no es necesario dejar de hacer actividades placenteras en los ratos libres y fines de semana. «La desconexión del trabajo es mental y durante el periodo de trabajo también lo puedes hacer», apunta Álava.

El síndrome en los niños

No solo las personas adultas que regresan al trabajo padecen estos síntomas. También pueden presentarse en los niños cuando comienzan un nuevo curso escolar. «A veces también ocurre. Es un cambio muy brusco en el que pasan de no tener horarios a la vuelta a la rutina. El mensaje que tenemos que transmitir es que en vacaciones nos lo pasamos muy bien, pero que hay que ser feliz los 12 meses del año, no solo en verano», explica la psicóloga Silvia Álava.

La influencia de los padres en sus hijos es crucial para los más pequeños. Ramírez indica que deben dar ejemplo también con este tema: «Si te ven verbalizando mal sobre el lunes, ellos van a hacer lo mismo. La vuelta al cole hay que hacerla atractiva, hablar sobre las nuevas asignaturas, los compañeros, comprar material escolar nuevo y centrarse en las cosas positivas».

En cuanto a la tercera edad o las personas jubiladas, este síndrome es poco frecuente, ya que sus rutinas están más marcadas. «Puede ocurrir incluso que los abuelos se sientan liberados porque recuperan su tiempo libre en caso de que hayan cuidado de sus nietos en verano. Pero también puede ocurrir lo contrario si es solo durante las vacaciones cuando tienen tiempo para pasar en familia, lo que puede generarles tristeza. Depende de la persona», concluye Ramírez.