Entradas

Pros y contras de llevar a los hijos con los abuelos o de campamento. Colaboración con el diario ABC

Laura Peraita@Pros y contras de llevar a los hijos con los abuelos o de campamento. Colaboración con el diario ABC

Las vacaciones escolares ya están aquí. Los niños están dispuestos a disfrutar de un merecido descanso después del esfuerzo realizado durante el curso. Sin embargo, muchos padres, inmersos en su rutina laboral, se encuentran con la incertidumbre de qué hacer con sus hijos mientras están en el trabajo: ¿Dejarles con los abuelos?, ¿apuntarles a un campamento?, ¿pagar a una “canguro” que les cuide en casa? ¿Dividirse los padres los días libres por lo que no podrán disfrutar de tiempo todos juntos en familia?… El dilema está servido.

Lo cierto es que el tema económico suele tener bastante peso a la hora de decidir porque no todas las familias pueden costear actividades de ocio o deporte durante varias semanas.

No obstante, Francisco Muñoz, presidente de la Asociación de Abuelas y Abuelos de España, matiza que los hijos deben tener en cuenta que «las personas mayores, aunque estemos jubiladas tenemos muchas cosas que hacer a diario y que el cuidado de los nietos no debe ser considerado como una obligación nuestra. La única obligación es el cariño».

Explica que cuando hay una urgencia o necesidad «dejamos todo y salimos corriendo para atender a los nietos, pero no se puede disponer de nuestro tiempo sin contar con nuestros intereses y ocupaciones. Lo ideal es hablarlo, negociar, que no lo den por sentado, y que las dos partes estemos de acuerdo y entendamos las necesidades del otro».

Uno de los problemas que añade es que muchos hijos dejan a los nietos bajo la excusa de que así los abuelos están entretenidos, hacen ejercicio… «Y no les falta razón. Nos encanta estar con los niños, pero también exige un gran esfuerzo, sobre todo para aquellos que no están en plenas condiciones físicas porque lo primero que dicen los pequeños al llegar a nuestras casas es “abuelo, ¿a qué jugamos?”».

Condiciones físicas

Aún así, apunta que «no cabe duda de que somos también un gran apoyo para aquellos hijos que pasan por dificultades económicas y que, además, somos personas que fomentamos mucho los valores como la honradez, el respeto, el esfuerzo, la entrega…».

Al margen de la cuestión económica, y respetando las condiciones físicas de los mayores, Silvia Álava Sordo, psicóloga del Centro de Psicología Álava Reyes y autora, entre otros, del libro «Queremos hijos felices», apunta que «no hay ninguna norma escrita» respecto a quién cuida de los pequeños, y depende más de los intereses del niño y posibilidades de los padres.

Pese a todo, esta experta defiende la idea de que los menores puedan pasar estos días con los abuelos, ya que, en muchos casos, tienen una residencia en un pueblo o en la playa. «De esta forma, los niños pueden estar al aire libre, relacionarse con otros amiguitos de su edad, montar en bici, hacer caminatas y disfrutar de las posibilidades que ofrece la naturaleza».

Encerrados en casa

En el caso de que los abuelos estén en la ciudad, Silvia Álava reconoce que la idea no resulta tan atractiva, «puesto que es más probable que los pequeños pasen más tiempo encerrados en casa, lo que reduce sus posibilidades de relacionarse con otros niños y favorezca que se enganchen a las pantallas para matar el aburrimiento, lo que es muy poco enriquecedor. Los niños necesitan a otros niños, moverse…».

La opción del campamento también se presenta, según esta experta, como una posibilidad muy positiva, «puesto que las actividades, el juego, la interacción con otros niños y la diversión están garantizados». Señala que el tiempo de ocio es muy buena ocasión para las relaciones sociales entre iguales porque «aunque los niños estén guiados por monitores, se encuentran en situaciones en las que deben aprender a negociar a qué jugar, a respetar determinar reglas del juego, turnos… y es una cuestión de convivencia muy provechosa», explica.

Planes para adolescentes

Cuando se trata de hijos adolescentes, Silvia Álava señala que es habitual que al principio renieguen de ir al pueblo o la playa con los abuelos, «pero al final disfrutan y lo agradecen. No obstante, los campamentos también son muy buena opción porque ellos mismos son los que acuerdan con sus amigos apuntarse para ir juntos, lo que les motiva mucho por estar todo el día unos en compañía de otros. Siempre es mejor opción a que se queden en casa solos, se levanten a las 12 y se tumben en el sofá para conectarse con sus amigos a través del móvil», apunta.

Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación de Brains International School, coincide con Silvia Álava en que la posibilidad de estar con abuelos en aldeas o pueblos es una opción estupenda y que ofrece más posibilidades que cuando viven en grandes urbes.

Mucho más que ocio

Sin embargo, considera que los campamentos ofrecen mucho más que ocio. «Los padres deben ser conscientes de que a los niños que van a campamentos, sobre todo si pernoctan en ellos, se les da la oportunidad de adaptarse al nuevo entorno, desarrollar muchos recursos para establecer relaciones sociales con monitores y niños que no conoce, de organizar su propia higiene, ropa, gestionar su propia autonomía… Habilidades todas ellas que estando con abuelos o con una cuidadora en casa es más difícil que desarrollen. Es decir, los campamentos son un motor de crecimiento personal a todos los niveles».

Esta experta señala que, además, es una excelente ocasión para que los padres, sobre todo los que son muy protectores, asuman que su hijo es capaz de desenvolverse por él mismo y que no les necesita «para todo las 24 horas», como suele ser habitual que piensen. «Y, cómo no, también es una estupenda ocasión para que los padres puedan disfrutar más como pareja».

¿Cómo saber si tu hijo está preparado para ir a un campamento de verano?

Desde el departamento de Orientación de Brains International School recomiendan hacerse la siguientes preguntas:

—¿Tiene interés el niño en ir al campamento?

El mejor indicador es que él muestre entusiasmo en asistir. Si es demasiado pequeño, lo mejor es que vaya a un campamento con un hermano mayor o amigo y empezar por opciones que le permitan dormir en casa.

—¿Respeta las normas en casa?

El pequeño tendrá que seguir las directrices de los monitores para garantizar la seguridad y orden de todos. Si respeta los límites en casa, seguramente también lo hará en el campamento de verano, lo que aporta tranquilidad a los padres.

—¿Le gusta estar solo o relacionarse?

Si prefiere estar solo, quizá sea excesivo que pase un largo periodo de tiempo con otros niños las 24 horas del día. En estos casos la mejor opción es un campamento urbano para que poco a poco desarrolle habilidades sociales.

—¿Se vale por él mismo?

Para quedarse en un campamento debe tener cierto nivel de autonomía, aunque no pasa nada si necesita algo de ayuda que le darán los monitores. No obstante, si no realiza tareas básicas (atarse cordones, recoger su plato…), mejor esperar al próximo año.

—¿Ha dormido ya fuera de casa?

Si ha dormido en casa de un amigo y la experiencia fue positiva es buena señal de que está preparado. Si no es así, es preferible que pruebe antes de ir a un campamento para que sepa lo que es no estar junto a sus padres.

FUENTE: Diario ABC

Consejos básicos para sobrevivir a largos viajes con los más pequeños

DE LA REQUENA

El verano ya está aquí. Para muchos españoles la llegada de esta época es el momento de disfrutar de unos días de escapada. No obstante, las propias vacaciones les suponen a muchas familias un reto cuando la distancia es larga y no quieren dejarse a los más pequeños en casa. 

La marca de alimentación y cuidado infantil de Lidl, Lupilu, junto con Silvia Álava, especialista en Psicología Familiar han recogido cinco claves para que madres y padres puedan disfrutar de estas vacaciones de verano junto al bienestar de sus hijos. La guía de consejos recoge 5 claves básicas para que toda la familia pueda disfrutar de las vacaciones sin importar cómo de larga sea la distancia de la escapada. 

Sobrevivir a largos viajes con niños 

«Antes de iniciar un viaje, es importante explicar a los niños qué vamos a hacer y qué esperamos de ellos» dice Silvia Álava. 

Alimentación sana y fuera de casa 

La experta asegura que es fundamental planificar el viaje con antelación, calcular la duración, tener bien pensadas las paradas que se vayan a realizar, los lugares y su frecuencia. Es importante contar con tentempiés sanos para el camino. Una buena opción son las bolsitas de frutas ecológicas. 

Los padres españoles tienen cada vez más interés en conocer opciones saludables relacionadas con la alimentación de sus hijos fuera de casa. El 86% de españoles elabora comidas para sus hijos menores de dos años al menos una vez a la semana, pero la situación se dificulta en verano, cuando el tiempo fuera de casa es mayor. 

«No te obsesiones si no has tenido tiempo para preparar la comida» dice Silvia Álava. «Es preferible optar por un tarrito que nos garantice calidad tanto en los alimentos utilizados como en la preparación de los mismos, a sentir angustia o ansiedad por no llegar a todo», concluye la especialista. Así reconoce la especialista que los tarritos son también una alternativa saludable y equilibrada que puede utilizarse en largos viajes para la alimentación de los más pequeños. 

Hábitos de higiene infantil sin agobios

Las toallas, las palas, las cremas solares… son alguna de las cosas que no pueden faltar en los bolsos de verano de las familias estas vacaciones. «Las necesidades de higiene de los niños son las mismas en verano, pese a que estemos de vacaciones y pasemos más horas fuera de casa, por eso es recomendable ser previsores y llevar en el bolso un cargamento de socorridas toallitas, pañales o ropa de recambio» comenta Silvia Álava. 

Prevenir todos los productos de higiene infantil es otra de las reglas fundamentales para la supervivencia a largos viajes con niños este verano. 

Misma rutina fuera de casa

«Aunque sea verano y los niños se relajen, hay que tener en cuenta que tienen que seguir llevando una rutina». Así señala Silvia Álava que es aconsejable que los niños sigan teniendo una rutina establecida, normas y límites muy claros. En vacaciones puede ser de utilidad hacer una reunión con ellos al llegar al destino, para recordar las normas de casa y especificar que allí también deben respetarse las mismas. 

Ambiente idóneo para conciliar el sueño

La experta Silvia Álava explica que «conseguir establecer hábitos nocturnos y una rutina de sueño es un reto para cualquier padre, más aún cuando estamos fuera del hogar». Para ello se aconseja a los padres  realizar las mismas actividades de siempre, en el mismo orden y a la misma hora cada día

Un baño con espuma o un masaje relajante pueden ayudar a crear ese ambiente que incita al sueño de los más pequeños y ayuda a poder seguir disfrutando de las vacaciones de verano a toda la familia. 

FUENTE: Diario de Sevilla

Los expertos apuestan por integrar a los niños con necesidades especiales. Colaboración con el diario ABC

Un nuevo caso en Torremolinos de un niño rechazado por ser autista acrecienta el debate sobre si estos chicos deben estar en campamentos sin especialización.

Escrito por : J. J. Madueño @abc_conocer

David tiene nueve años y es autista, pero eso no le impide durante el año practicar patinaje, hípica o asistir a las actividades extraescolares. Su única dificultad es comunicativa. Sin embargo, el Patronato de Deportes de Torremolinos (Málaga) le ha rechazado, después de aceptarlo, para los campamentos de verano. La razón, la explica el ente dependiente del Ayuntamiento en un correo electrónico: «Debido a las necesidades especiales (TEA, autismo) que requiere la atención de su hijo y la falta de monitores especializados, sentimos no poder atender su petición para que pueda participar en los campamentos deportivos del Patronato Municipal de Deportes de Torremolinos».

En la misma comunicación se insta a los padres a que, «si viene acompañado de un adulto, puede participar en el campamento». «Al niño lo apuntamos porque los dos padres trabajamos. Ahora tenemos que dejar de trabajar para poder quedarnos con él», lamenta David Gil, padre del menor, que dice que no entiende cómo cogieron a su hijo y, al darse cuenta de que era autista, lo rechazaron, pidiéndole un número de cuenta en el que devolverle el ingreso del dinero del campamento. «Estaba aceptado. No había ningún problema y ahora lo echan. No es justo», afirma el padre.

El progenitor denunció la situación ante la Junta de Andalucía y solicitó al Patronato de Deportes de Torremolinos un monitor que se ocupara de su hijo. Demandas que no han sido atendidas hasta el momento, sino que el Consistorio ha expulsado al niño al no poder darle un servicio óptimo tras haberle concedido la plaza. La denuncia impuesta contra el Ayuntamiento es por vulneración de los derechos fundamentales, ya que sienten a que su hijo se le discrimina por ser autista. Con un agravante, hace tres años el niño acudió a los mismos campamentos sin que hubiera problemas.

La reclamación de David va en la misma línea de la que ha interpuesto el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) por el caso de Inés de 11 años en Aldeaduero (Salamanca). La pequeña fue expulsada de un campamento debido a que no podían cubrir las necesidades derivadas de su retraso madurativo.

Cermi explica que denuncian porque están en contra de cualquier tipo de discriminación y que los campamentos de este tipo deben ser abiertos. El Comité aboga por la diversidad para enriquecer a todos los niños. «Es muy positivo que los niños estén juntos, tanto para los que tienen un diagnóstico como para los que no, por los valores que se fomentan», señala la psicóloga Silvia Álava, quien remarca la necesidad de apoyos especiales.

Adaptados a cualquier necesidad

«Los campamentos deben estar adaptados para cualquier necesidad y deben tener personal cualificado. Luego los padres no deben ocultar el diagnóstico de su hijo, porque estos rechazos producidos pueden provocar en el menor una frustración difícil de gestionar», afirma la psicóloga, que recomienda a los padres explicar bien las necesidades de sus hijos, antes de que sean seleccionados para que no se produzca esa frustración. En la memoria retumban aquellas palabras de Inés a su padre cuando fue a recogerla al campamento salmantino de inmersión lingüística. « ¿Es culpa mía que me echen?», narró el padre que le dijo su hija cuando fue a recogerla.

Culpa, frustración y un daño profundo en la autoestima de estos menores son algunos problemas que pueden acarrear este tipo exclusiones, como la que sufrió Álvaro, de 8 años, en un campamento en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Allí se le rechazó la inscripción por sufrir atrofia muscular espinal. Los padres del menor le inscribieron, pero fue la organización quien le negó la participación argumentando que en silla de ruedas no podía participar en las actividades físicas. 

Sus progenitores reclamaron a los responsables una rectificación y el niño se pudo incorporar a las actividades después de que el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes reconsiderase su decisión. Sus padres iniciaron una petición en Change.org y amenazaron con una demanda por discriminación. «Es algo que se va a dar cada vez más, porque los padres ya no se callan. Antes si pasaba esto se ocultaba para que no se supiera que el niño tenía un problema, pero ahora ya no. Los padres están denunciando esta discriminación», explica Antonio Guerrero, presidente de la plataforma de Atención Temprana de Andalucía, que reseña un caso parecido en Marchena (Sevilla).

Allí explica que un niño está apuntado a clases municipales de natación, pero que el monitor lo tiene apartado al sol fuera de la piscina porque tiene dificultades comunicativas y se niega a darle clases en el agua.

Antonio Guerrero,como el resto de expertos, apuesta por una integración dentro del resto de niños. «El problema es que estas empresas compiten dando precios bajos y ahorran en personal. No es más que un problema de rentabilidad de las compañías que explotan este tipo de campamentos, que reducen los monitores que hacen falta para integrar a estos niños para ser más competitivas», explica Guerrero. La solución para el presidente de la plataforma andaluza es que se contrate al personal necesario y se haga una regulación que obligue a que haya personal adecuado para atender a estos niños. «En estos campamentos debe haber monitores especialistas y eso debe ser exigido por la normativa, porque en muchos de los casos nos encontramos a la hermana del dueño o su mujer, que no tienen titulación», sentencia Guerrero.

FUENTE: Diario ABC

Vacaciones: Estas son las vacaciones que tienes que coger para que el trabajo no acabe contigo. Colaboración con ElEspañol.com

Distintos organismos y expertos han establecido el número de días de vacaciones necesarios para desconectar. 

Por Beatriz G. Portalatín

Por fin llegan las ansiadas vacaciones. Al fin empiezan a asomar esos días de descanso y desconexión laboral que tanto esperamos. Cada vez queda menos. Y es que las vacaciones, sobre todo las vacaciones de verano son una necesidad en toda regla. Una necesidad física, pero  sobre todo mental para todos los trabajadores. Sin embargo, no todos podemos o podremos cogernos todas las vacaciones que nos gustarían. Pero, al menos, ¿cuántos días serían necesarios tomarnos para poder de verdad desconectar, descansar y dejar atrás el estrés y las preocupaciones laborales? 

«No hay una ley universal sobre ello. Va a depender mucho de la calidad de esas vacaciones, de lo que hagamos en esos días y sobre todo de la actitud que tengamos», afirma a EL ESPAÑOL Silvia Álava, doctora en Psicología y especialista en psicología clínica y educativa en el centro Álava Reyes. Sin embargo, y según recomienda esta especialista, «para que el cuerpo se recupere y realmente descanse, como mínimo sería necesario tomarse una semana entera y seguida de vacaciones. Aunque lo ideal serían 15 días». 

Es cierto que todavía quedan privilegiados que se pueden coger tres semanas seguidas o incluso un mes entero, «pero el problema de eso es que a lo mejor después no les quedan días de vacaciones a lo largo del año para poder hacer escapadillas cortas, que vienen muy bien para descansar y recargar pilas durante el año. Hay veces que nos vamos un fin de semana fuera y desconectamos muchísimo», añade Álava. 

«Hay estudios que indican que para optimizar el efecto beneficioso de las vacaciones (las de «verano» y las de «invierno»), hay que repartirlas a lo largo de todo el año en períodos más cortos», exponen desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), quienes recomiendan que «lo habitual sería disponer de al menos dos semanas de vacaciones en verano«.

Por su parte, para Encarna Maroño, directora de Organización y Soluciones de Adecco, tal como afirmaba en el marco de la II Encuesta de Adecco sobre desconectar del trabajo en vacaciones, publicada en julio de 2018,»un trabajador debe disfrutar de al menos dos semanas de vacaciones para poder descansar y desconectar de la rutina, aunque lo ideal sería disponer de tres semanas consecutivas».  

Los beneficios de tener vacaciones son fundamentalmente, descansar física y mentalmente y alejarse del estrés que en muchas ocasiones nos afecta. Según una encuesta de la OCU, «un 27% de los trabajadores encuestados corren el riesgo de padecer estrés laboral crónico, también conocido como burnout o síndrome de estar quemado en el trabajo». 

El estrés puede avisar de muchas maneras. Notamos que tenemos un cierto estrés laboral cuando estamos más cansados, irascibles, cuando tenemos más dolores de tipo somático como dolores de cabeza o de estómago, digestiones pesadas, dermatitis, etc. El cuerpo está acusando que tiene demasiada activación y estrés prolongado y nos está diciendo que paremos. En estos casos, lo ideal, si fuera posible, sería adelantar las vacaciones, explica Álava. 

Consejos para desconectar en vacaciones 

A pesar de los beneficios indiscutibles que tienen las vacaciones, no todos sabemos echar del todo el cierre al trabajo. Según datos publicados en la ya citada encuesta de Adecco, «el 36,2% no consigue desconectar, al menos, no todo lo que debería. Dentro de este porcentaje, el 7,3% dice no desconectar en absoluto y el 28,9%, logra cierto nivel de desconexión, pero no el suficiente». Por su parte, «el 63,8% de los encuestados asegura desconectar de sus funciones por completo». 

Lo primero que debemos saber es que la desconexión es más un estado mental que físico. Por ello, todos tenemos que aprender a desconectar para volver a conectarnos con nosotros mismos, algo que se puede hacer a lo largo de todo el año y no solo en vacaciones de verano, afirma Álava. Una vez seamos conscientes de esto, sería de gran ayuda tomar notas de estos cuatro consejos que nos ofrece esta doctora en Psicología. 

Termina las tareas pendientes

Lo ideal es dejarlo todo cerrado antes de irse de vacaciones. Sin embargo, si eso no fuera posible, no pasa nada, lo dejamos agendado para cuando volvamos de vacaciones. Es decir, dejamos citado el problema. Por ejemplo, si cogemos vacaciones del 1-15 de julio, ese problema lo resolveremos el 17 de julio a las 10 de la mañana. 

No contestes ni respondas llamadas de trabajo (en la medida que puedas)  

Si podemos, sería recomendable dejar un mensaje automático en nuestro correo electrónico en el que diga que estamos de vacaciones hasta tal día. Si tenemos que contestar un correo o que coger el teléfono, lo mejor es: parar, pensar y valorar: ¿Es tan importante hacer o recibir esa llamada o correo,  o realmente puede esperar? Lo mejor, recomienda Álava, «es no hacerla, es decir, si podemos evitamos la llamada: ¿Realmente es tan importante? ¿Se está quemando la oficina?. Pero no hay una ley universal. Sólo hay que pensar: «¿Qué es lo mejor para mí?». Una persona puede coger la llamada y quitarse de encima el problema en dos minutos y seguir de vacaciones sin más y otras personas pensarán que si cogen esa llamada se podrá quedar enganchada de nuevo al trabajo».

Piensa en las cosas que te gustan hacer

Las vacaciones son un buen momento para pensar en las cosas que no gustan hacer. Las cosas que se hagan en vacaciones van a depender del momento en que se encuentre la persona: habrá años en que queramos irnos de viaje para ver mil cosas y otros en que prefiramos, por ejemplo, estar tirados en una toalla en la piscina, relajados y leyendo un libro. Hay que aprender a escuchar lo que nos pide el cuerpo. Además, indica que las vacaciones no tienen que estar asociadas al dinero. Hay veces en que podemos irnos al pueblo a descansar y desconectamos y nos lo pasamos genial. Todo se trata, insiste, de una actitud mental. «Si te vas 15 días pensando en el trabajo de nada nos servirán esas dos semanas de vacaciones. En cambio, si te vas con una buena actitud, con pocos días vas a venir descansado». 

Pon alternativas más cortas si no tienes vacaciones largas

A lo largo del año hay muchos puentes y fines de semana. «Si por ‘equis’ razones, este año, solo has podido cogerte una o dos semanas de vacaciones en verano, tómalo con filosofía: este año te toca trabajar, pero ya disfrutarás de los fines de semana y de los puentes que haya durante el resto del año. Por otro lado, durante los días de trabajo en verano, ayuda mucho que después de la jornada laboral hagamos otras actividades: salir con los amigos a tomar algo, ir al cine, pasear etc. Y que aprovechemos los fines de semana al máximo para descansar y hacer lo que te gusta. «Tenemos muchos fines de semana, puentes y situaciones al año que nos pueden ayudar a descansar y reconectarnos con nosotros mismos«, concluye Álava. 

FUENTE: elespanol.es

Campamento de verano para nuestros hijos: ¿sí o no? Colaboración con EuropaPress

Ser madre ¿es difícil la relación con los hijos? Colaboración con EFE Salud

Por Pilar González Moreno | MADRID/EFE/

Ser madre es una tarea ingente. A algunas mujeres les resulta más fácil y a otras complicadísimo. No hay manual de instrucciones que sirva a la hora de relacionarse con los hijos, porque cada uno somos un mundo. La adolescencia es la etapa más temida, pero hay algunas claves que nos pueden ayudar a sobrellevar o sobrevivir a esta y otras épocas. Conócelas en el marco del Día de la Madre

Con ocasión del Día de la Madre, EFEsalud ha hablado con madres e hijos. Cada uno nos ha contado su personal y breve  punto de vista y estos son sus testimonios, resumidos en vídeo.

Además hemos hablado con la psicóloga Silvia Álava sobre modelos educativos, adolescencia, vínculos y redes sociales y también con la psicóloga Amaya Prado sobre el desgaste emocional.

Según Silvia Álava, en líneas generales cuando los hijos llegan a la adolescencia se produce un salto muy importante.

El hijo deja de ser un niño y es consciente de ello, siente que ya es mayor y lo dice: ” No te necesito y en algunos casos casi me estorbas, no quiero que estés tan metido en mi vida”.

En ocasiones los adolescentes también tienden a provocar a sus padres, y “aquí es muy importante que los padres utilicen técnicas de pasar o darse media vuelta”.

“O en ese tono yo no hablo contigo y cuando estés dispuesto a hablar en un tono más cordial o cortés, por supuesto que lo hablamos” .

Con los adolescentes, defiende la psicóloga Álava, hay que seguir hablando y mucho.

Pero “es fundamental elegir el momento en el que vemos que están receptivos, porque a veces lo que hacemos es escoger el momento en el que al adulto le viene bien y ese momento no tiene nada que ver con que el adolescente este receptivo”.

La edad de comienzo de la adolescencia se sitúa entre los 12/ 13 años, es cuando evolutivamente hablando empiezan los cambios en el cuerpo con la pubertad.

“Pero sabemos que el cerebro no termina de madurar hasta los 25 años, entonces hay que ver hasta que punto estamos hablando de hasta donde llega la adolescencia”.

“Sobre todo la zona del lóbulo prefrontal que es la que regula la conducta; y nuestras emociones no maduran hasta esa edad, pero no se puede decir que hasta los 25 se siga siendo adolescente, porque depende mucho de las personas”.

Pero la relación entre madres e hijos, especialmente a partir de la adolescencia va a a estar muy marcada en función del estilo educativo.

Modelos educativos

En líneas generales se puede hablar de cuatro modelos educativos: permisivo, autoritario, negligente y democrático.

Permisivo

Las normas y límites no están claros, un día una cosa y otro día otro, y cuando llegan a la adolescencia les faltan normas para saber por donde pueden ir y por donde no, y – apunta Álava- se encuentran con grandes problemas porque no saben por donde ir.

“Cuando la madre juega el papel de amiga, el adolescente va buscando a veces provocar más de la cuenta para encontrar esa madre”.

“Hay que pensar que madre no hay más que una y es algo genial. Eso sí, ejercer de madre implica que hay que ser un poco rollo y un poco pesada”.

Autoritario

La norma y el límite está muy claros y marcados, “pero es un poco porque lo digo yo y punto”.

En este estilo, los padres nos están abiertos al diálogo, a conversar sobre como nos sentimos, y cuando llega la adolescencia se produce un efecto rebote que lleva a al hijo a querer saltarse todas las normas impuestas.

Negligente

No se atienden las necesidades emocionales, físicas y educativas de los hijos y cuando llega la adolescencia “pueden surgir bastantes problemas, porque los apegos que se han establecido no son sanos en absoluto”.

Democrático

Este  último modelo es el aconsejado. Las normas y limites están claros, consensuados y pactados, con limites nítidos, pero “abiertos al diálogo y al afecto”.

“Aún así el adolescente intentará saltarse el límite, y decirle a la madre que es una pesada”.

La apertura de un espacio abierto al afecto y a los sentimientos y que se pueda hablar de los mismos “favorece el desarrollo de más habilidades y competencias socioemocionales”.

“Y para hablar de las emociones en familia – incide Álava- hay que hacerlo desde que son pequeños”.

“Lo que no se puede pretender es empezar a hablar de emociones con los hijos solo cuando éstos llegan a la adolescencia”.

El mundo del adolescente se amplia y la familia pasa a un segundo lugar. Lo prioritario son sus amigos, que es con los que hablan de sus cosas.

Opina esta psicóloga que si no se ha generado un espacio en el que hablar sobre emociones y/o preocupaciones a lo largo de la niñez intentar hacerlo en la adolescencia “es un poco utópico”.

“Pero si se ha trabajado bien el apego en la infancia cuando tienen un problema saben que pueden seguir acudiendo a sus padres”.

“Intentar hacerlo de repente en la adolescencia es como muy artificial, hay adolescentes que vienen a consulta y se quejan de que a su padre o madre les ha dado por ser superpadres o madres y preguntarles como están o se sienten cuando no se lo han preguntado en la vida, y justo ahora pues son se lo quieren contar”.

Psicóloga Silvia Álava 

Ser madre: vinculación emocional

Los vínculos emocionales se establecen con las figuras de referencia, el padre y la madre, pero se han estudiado mucho más con las madres, son ellas quienes van a las consultas médicas, las charlas escolares…. Aunque esto está cambiando y cada vez hay más padres implicados.

Y en cuanto a que las relaciones hijas/madres son más tormentosas, opina Álava que depende del carácter de cada una y lo que sucede es que hay choques de personalidades.

“Si bien es verdad que aunque culturalmente vamos cambiando hacia una sociedad mas igualitaria, no se educa igual a un chico que a una chica, y a ellas se las exige más en determinados aspectos”.

“También choca mucho el modelo educativo de las madres, que no es el de las hijas, porque todo ha cambiado, pero lo que hay que entender es que el modelo cambia pero los valores tiene que estar presentes y tienen que ser transversales”. añade Álava.

Redes Sociales

“Y antes no existía un aparato conectado con el mundo que es el móvil y hoy en día en los adolescentes no solo les influye su grupo sino también las redes sociales”

Las redes, refiere Silvia Álava, les hace tener posiciones muy idealistas:

“Se despegan de la realidad, no entienden que es un escaparate, y piensan que ellos son unos pringados”.

Finalmente destaca que actualmente se falla en educar en amabilidad y agradecimiento.

“Agradecer y hacer cosas por los demás sin esperar recompensa es un gran predictor de la felicidad”.

También la educación en persistencia y constancia están super relacionados con el logro, y con conseguir las cosas, porque “si no se educa en constancia y esfuerzo, a la primera dificultad abandonan”.

Desgaste emocional

Para Amaya Prado, la tarea de educar y poner límites conlleva dudas e inquietudes, y sí supone una carga emocional.

En su consulta afirma que ve muchas familias con mucho desgaste emocional, por las dudas de si lo estarán haciendo bien o mal, o porque no tienen claro los límites que deben imponer, por la falta de constancia, y a veces porque hay desacuerdo entre la pareja sobre el estilo educativo.

Considera además que actualmente se reflexiona mucho mas “sobre lo que realizamos y además tratamos de ser más certeros”.

“Eso muchas veces entraña desgaste, sobre todo al no tener la seguridad de que lo hacemos bien”.

También hay ocasiones en la que padres y/o madres no son coherentes y constantes:

”No tienen claro tampoco muy bien la función de la maternidad /paternidad y no ponen un límite claro para evitar problemas con los hijos”.

Estos son a su juicio los mayores errores que se suelen cometer.

Luego están también las familias monoparentales “con una carga emocional importante al no tener con quien compartir dudas o responsabilidad”.

FUENTE: EFE Salud

¿Por qué los niños suben a redes sus vídeos sexuales? Colaboración con el diario El País

Por Ana Alfageme y t Elisa Silió

Niños que se graban desnudos, en posiciones provocadoras o masturbándose en el baño o su dormitorio. Muchas veces acompañados de amigos o familiares. Luego suben el vídeo en su cuenta de Instagram o YouTube. Quieren seguidores y likes. Los padres no lo saben. La Policía Nacional informó ayer de que había identificado a 110 menores que habían publicado vídeos autoproducidos de contenido sexual a través de Instagram, Periscope, Twitter o YouTube. La mayoría, menores de 13 años, deseaba nuevos seguidores para sus canales de YouTube y más likes en sus publicaciones. Se trata de la primera macrooperación contra la difusión de material de contenido sexual infantil autoproducido, informa la Policía Nacional en una nota.

¿Qué conduce a esos niños a exhibirse así en Instagram o en un vídeo en la red social más potente del mundo? Los expertos coinciden en que en la joven y cambiante selva de las redes sociales se plasma la sexualización precoz entre los preadolescentes y la banalización del sexo.

Guía para padres (e hijos)

  • Consejos de la Policía y de la Fundación Anar para evitar el acceso y publicación de material pornográfico.
  • No hacerse fotos. Hacerse fotos de carácter erótico y/o compartirlas es siempre un error. Puede ocasionar situaciones de chantaje o ciberacoso sexual o acoso en el entorno escolar (grooming o bullying).
  • Información y confianza. Los padres deben crear un clima de confianza con los hijos para tratar estos temas e informarles de los riesgos y de las consecuencias que entraña facilitar datos personales o enviar fotografías y vídeos comprometidos a otras personas.
  • Pactar el uso del móvil. ANAR ha elaborado un contrato para padres y niños para establecer pautas del uso del teléfono antes de que los menores tengan acceso a él.
  • Descargar un sistema de control parental. Hay herramientas que permiten que los menores no accedan a determinadas webs.
    Restricción del wifi. Pactar que el acceso a Internet se limite a lugares comunes para evitar que los pequeños puedan encerrarse en el baño o dormitorio para navegar.

“Desde la sociedad se inculca a los niños una belleza con gran componente sexual”, asegura Benjamin Ballesteros, presidente de la Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), veterana en el estudio del binomio infancia-web. “Los preadolescentes de 12 y 13 años se sexualizan precozmente en un mundo que les ve como objetos sexuales. Luego está la aspiración de los pequeños de formar parte del mundo de los adultos y las redes”.

Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica, ahonda en esta idea: “Me he encontrado casos en los que la policía llama a los padres para alertarles de las fotos que suben sus niñas. No de sexo explícito, pero sí con poses muy sexualizadas para su edad”. Por eso es tajante: “Hay que evitar su sexualización y mucho menos para vender determinados productos o conseguir determinados likes. ¿Qué mensaje estamos dando a la sociedad del futuro?”.

El Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados (NCMEC) de Estados Unidos alertó a la Policía española. Desde comienzos de 2018 los agentes detectaron gran cantidad de publicaciones de material de explotación sexual infantil en redes. Verificaron que estas habían sido realizadas por los menores que protagonizaban los vídeos y utilizaban sus cuentas para difundir las imágenes. “Aprovechaban los momentos de intimidad en sus domicilios para grabar las imágenes con un alto contenido sexual”, dice la nota de la Policía, y en ellos “aparecían en muchos casos junto a amigos o familiares de su misma edad”.

“Antes de los 13 años los niños no tienen el suficiente desarrollo cognitivo o madurativo para ser conscientes de lo que puede llegar a trascender el subir una foto de ese tipo”, prosigue la psicóloga Álava. “En ese momento dejas de ser el dueño de la foto, la puedes borrar después de un proceso complicado”.

Por su parte, la profesora de antropología de la universidad de Granada, Nuria Romo, investigadora en violencia sexual entre jóvenes y adolescentes, se muestra impactada y cree que el uso de redes sociales en la infancia está aún poco estudiado. “Niñas de la edad de mi hija, que tiene ocho años, saben perfectamente como manejar YouTube y subir vídeos. Viven rodeados de un mundo tecnológico”. Los críos, dice la experta, repiten unas cuantas posturas provocadoras y sexis, que saben que les reportan likes.

En algunos casos de los perfiles de niños identificados dentro de la operación (de entre 2 y 13 años) “varios adultos habían contactado con ellos solicitándoles estos vídeos a cambio de diferentes contraprestaciones”. Los padres de los menores sabían que sus hijos eran usuarios de las redes, pero no eran conscientes de su actividad en ellas. También se encontraron “vídeos en los que aparecían niños de entre los 2 y 5 años”, siendo sus familiares más cercanos los responsables de estas grabaciones en las que se podía ver a los menores desnudos o semidesnudos. Aunque el material grabado por los familiares se produjese en su entorno lúdico, mantiene la Policía, los niños quedaban expuestos y al alcance de terceros una vez fueron publicados en las redes.

“La primera responsabilidad de la conducta de los niños es de los padres, pero la escuela no puede permanecer ajena y debe de promover buenos programas para combatir que pasen cosas como esta”, sostiene Mar Camacho, directora general de Innovación Educativa en Cataluña. Esta experta en TICS en la escuela reclama que no solo se haga prevención en secundaria, sino en los últimos años de primaria. “Cada vez a los niños se les entrega antes un móvil. Hay una tendencia por el devenir de la sociedad. Antes se lo daban a los 12-13 años y ahora es un regalo de comunión”, cuenta.

Álava no es partidaria de prohibir el móvil sino de “analizar qué quieres subir y por qué quieres gustar a los demás. La forma de tener autoestima no es a través de likes en redes, sino en tu mundo analógico. Hay chicos con muchos seguidores en redes que en su vida real no tienen seguridad. Cuando uno tiene una buena autoestima, no necesita likes para reafirmarse”.

Ellas usan en mayor medida las nuevas tecnologías

Los menores de 14 años no pueden abrir una cuenta en YouTube y los padres son los responsables de que hijos posean un canal propio. Pese a ello, más de la mitad de los niños entre 2 y 5 años usan YouTube, y a partir de los seis años ya empiezan a seguir a otros pequeños. La red social de vídeos tiene unos 1.300 canales en España dirigidos al público infantil, que generan 5,6 billones de reproducciones al mes, según 2btube, la principal empresa española de canales de YouTube.

Los nativos digitales españoles no conciben ya su vida sin las redes sociales. Tanto es así que entre los niños de 10 a 15 años el ordenador está muy extendido (lo tienen el 91,3% de los menores) y aún más el uso de Internet (el 92,8%), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. El acceso al móvil propio, sin embargo, no está al alcance de todos. El 69,8% de la población de este segmento de edad dispone de teléfono móvil. Por sexo, las niñas usan en mayor medida las nuevas tecnologías. Y a mayor edad, mayor uso de TIC, sobre todo a partir de los 13 años.

Siete de cada 10 niños españoles tiene un perfil en alguna red social, según un estudio de Viacom. Estas cifras contrastan con las de Silicon Valley, la cuna californiana de las puntocom. Allí proliferan los colegios sin tabletas ni ordenadores y las niñeras con el móvil prohibido por contrato, porque los padres no quieren que sus hijos repitan sus patrones de conducta. Los expertos tecnológicos consideran que los beneficios de las pantallas en la educación temprana son limitados, mientras que el riesgo de adicción es alto. El 86% de los menores entra a la Red desde ordenadores que no cuentan con ningún sistema de filtrado de contenidos, según un análisis de la web de tendencias Cultture.

FUENTE: Diario El País

Cuando llegué a la adolescencia tomé conciencia de que mis padres habían compartido toda mi infancia en Internet. Colaboración con Xataka

Por Alesya MO@AlesyaCrocodile

Imagínate que tu álbum familiar con toda clase de fotos íntimas estuviera publicado en Internet. Esa foto en la que estás en la taza del váter por primera vez, aquella en la que estás en bola picada en la bañera y con un tupé hecho de espuma, o tu primer día de clase llorando a moco tendido mientras miras con odio a tus progenitores.

Si tu infancia solo vive en los álbumes de fotos puedes considerarte un perfecto anónimo en términos actuales, pues mucha gente nacida después del 2000 ha visto su infancia totalmente expuesta en las redes sociales, dejando la famosa «huella digital».

No es lo mismo que esas fotos las vean cinco conocidos y pases unos minutos de «tierra trágame» a que las vean decenas (o incluso centenares) de personas, o cualquiera que decida buscarlas introduciendo tu nombre en Google.

Esto es lo que la ha pasado a Iván y Esteban, dos chicos de 18 y 14 años respectivamente, que han visto cómo sus madres documentaban su infancia en internet.

Iván Alcocer, 18 años: «Discutía constantemente con mi madre para que eliminase mis fotos»

Iván es un estudiante que nació en 2001 y recientemente ya ha llegado a la mayoría de edad. Se acuerda que entre sus 8-9 años su madre se abrió su primera cuenta de Facebook, y a la vez su primera red social.

«Ella siempre se encargó de llenar su perfil de fotos mías, también de mi hermano mayor y mi hermana menor», nos cuenta para este reportaje, «prácticamente cogía cualquier pretexto para tomarme fotografías y subirlas».

Cuando preguntaba a su madre por qué no quería parar de publicar sus fotos su respuesta era: «Soy tu madre y tengo derecho a hacerlo»

En su familia, publicar las fotos en Facebook sustituyó los álbumes de fotos familiares de toda la vida: «Me parece que el último álbum que probablemente hizo fue hace aproximadamente 10 años».

Ivadcaefwn

Durante su infancia no le supuso mucho problema que todas esas fotos fueran publicadas, pero en fases tempranas de la adolescencia comenzó a sentirse incómodo: «Recuerdo que en un principio no parecía molestarme, creo que más que nada porque no tenía una idea clara de la enorme magnitud que tenían las redes sociales y que tendrían posteriormente».

«Todo esto me empezó a molestar e incomodar a los 11 años, cuando estaba en mi último año de primaria. En ese momento era un chico muy inseguro con mi aspecto porque tenía sobrepeso, lo que me hacía odiar que más personas viesen fotos mías además de mi familia cercana. Discutía con mi madre constantemente para que eliminase las fotos, me irritaba mucho que no respetara mi deseo de no querer que expusiera mi rostro por el motivo que fuese«.

Cuando Iván le preguntaba a su madre cuál era la razón por la que no quería parar de publicar sus fotos su respuesta era: «Soy tu madre y tengo derecho a hacerlo».

Las discusiones se prolongaron hasta sus 14 años en vano, por lo que tomó otra actitud respecto a la situación a base de ver que su hermano mayor estaba teniendo las mismas discusiones con su madre. Llegaron a la conclusión «de que lo mejor era negarse rotundamente a cualquier tipo de fotografía tomada por ella o algún miembro de la familia«.

«Hace casi dos años que dejé de usar mi cuenta de Facebook y fue cuando mejoró un poco la relación con mi madre. Es algo que ya acepto y no tengo problema que pase, pero ver fotografías mías de niño o durante la pubertad en sus redes sociales aún sigue siendo algo que me irrita un poco y me desagrada. Realmente lo que me es molesto es que no respetara mi decisión de no querer que exhibiera fotografías mías que me parecían privadas. Lo tomaba como una completa ruptura de mi privacidad o de mi poder de decisión sobre mi propia imagen».

A los 11 años comenzó a usar sus propias redes sociales: «No es que me afecte hasta un punto de no poder llevar una vida en redes sociales de manera satisfactoria, pero mentiría si dijese que no me afecta en lo más mínimo, sobre todo de una manera inconsciente. Desde que tuve mis primeras cuentas en redes sociales nunca me he sentido cómodo subiendo de manera frecuente fotografías donde salga mi rostro o personas de mi familia».

Esteban, 14 años: «No es por ser ególatra, pero aprender a quererse a uno mismo está bien, y creo que las fotos ayudan a eso»

Esteban nació en 2004, el mismo año que lo hizo Facebook, y recuerda que su madre ha subido fotos de él y de sus hermanos desde preescolar, desde que tiene memoria.

«Mi madre subía muchas fotos, cada año con el uniforme del colegio, o los días que salíamos… Ahora las sube al estado de WhatsApp, que al menos desaparecen en 24 horas». Se podría considerar un alivio frente a la perpetuidad de las fotos en Facebook, ahora que existen formatos en los que estas fotos se «autodestruyen» pasadas las horas.

Al ponernos en contacto con él nos ha dicho que prefiere guardar el anonimato, al fin y al cabo es un adolescente, pero nos cuenta que de hecho a él nunca le ha molestado que su madre subiera fotos de él a su muro de Facebook: «A veces mis amigos han encontrado fotos mías de cuando era pequeño y me ha molestado, sí, pero al final se queda en algo gracioso más que nada».

«Están ya subidas a Internet y no puedo, ni quiero, hacer nada porque al final es bonito tener recuerdos aunque sean vergonzosos», nos cuenta, al contrario de lo que pudimos pensar de primeras.

Si paseamos por su Instagram, el cual empezó a usar con 12 años y por el que lo localizamos, podemos ver a un adolescente normal que sube sus dibujos y fotos estilo selfie con sus amigos. Naturalizando algo que ha vivido desde pequeño.

«No me molestaba, ni me molesta, que subiera fotos mías, es algo a lo que me he acostumbrado y hasta a veces me gusta. No es por ser ególatra, pero aprender a quererse a uno mismo está bien, y creo que las fotos ayudan a eso».

Las consecuencias de una infancia expuesta en internet

Como hemos visto arriba, cada persona es un mundo. Y así nos lo afirma Silvia Ávala Soto, psicóloga experta en crianza: depende de la personalidad de cada niño cómo le afectará el hecho de que sus padres le sobreexpongan en internet.

«Si un niño es extrovertido y tiene afán de protagonismo que sus padres publiquen fotos de ellos puede alimentar esa faceta de su personalidad», nos explica, «pero si es introvertido puede generar muchos problemas de inseguridad».

Entrevistado

«No debemos olvidar que estamos tratando con seres humanos que quizás cuando sean adultos no les apetezca en absoluto que la gente les vea cómo eran desde que llevaban pañales hasta su primer día de universidad».

La clave del asunto es el control: una persona introvertida no es alguien que no quiere exponerse en absoluto sino «alguien que controla, cuando está en un entorno seguro, qué le cuenta a quién». En internet ese control se pierde en absoluto, y algunos padres lo pasan totalmente por alto.

Silvia insiste en que «los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo, y deciden por él, pero no son los dueños de su vida».

«Hay que enseñar a los niños a respetarse y a respetar. En el momento en el que pasan por alto los deseos de sus hijos y publican esas fotos en contra de su voluntad le están diciendo al niño «hago esto porque no te respeto», cosa fundamental en la educación». Esto puede hacer una mella importante en la relación entre los padres y el hijo, la sensación que se les puede quedar es que «están mercantilizando con su imagen a cambios de likes«.

«Los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo y deciden por él, pero no son los dueños de su vida»

Otro punto importante a tener en cuenta la forma en que se «naturalizan» estas prácticas desde edades muy tempranas. Actualmente existe un gran problema de autoestima generalizado a causa de las redes sociales: «los adolescentes se comparan continuamente, ven un baremo que no es real, antes de conocerse siquiera a sí mismos ya procuran proyectar una imagen en las redes sociales que no es real».


«Los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo y deciden por él, pero no son los dueños de su vida»

Al subir tantas fotos los padres normalizan esa actitud «de constante pose» para las fotos, de continuamente demostrar algo en las redes sociales.

Silvia hace hincapié en los padres, que «no proyecten a través de sus hijos lo que les hubiera gustado ser ni pretendan realizarse a través de ellos». Deben dejar elegir a sus hijos, cuando llegue el momento, de lo que quieren hacer con su imagen.

¿Qué puedo hacer para que mis padres retiren mis fotos de internet?

Es complicado ponerse en contacto directamente con Facebook o Google para pedirles personalmente que retiren fotos que vulneran tu privacidad, pero a cambio te ofrecen muchos formularios a rellenar (a ver si hay suerte).

Por una parte, Facebook te ofrece un formulario para pedir que retiren tus fotos. Por otra parte, Google te ofrece otro formulario para retirar tus imágenes en el buscador. Por último, si a tus padres les da por ser youtubers, Youtube tiene otro formulario para ti. La fiesta del formulario.

Anaïs Figueras, Directora de Comunicación de Google España y Portugal, nos explica que «lo mejor es que cualquier usuario pida a la persona que aloja el contenido en dicha página que retire la información, porque de esta manera Google la deja de indexar. Si en el caso de que los padres han subido las imágenes, luego no quieren retirarlas y no se lleva a un entendimiento entre ambas partes, se puede optar por los formularios».

Sin embargo, esto es un remedio al problema una vez llevado acabo, no una solución que evite que suceda. Puede ser que se retire ese contenido a posteriori pero realmente el daño está hecho ya una vez subidas y expuestas. Lo mejor es la prevención por parte de los padres. «La idea es concienciar tanto a padres como a niños sobre de qué manera usar responsablemente Internet», como nos dice Anais.

En España todavía no ha habido ningún caso de demanda por parte de hijos a sus padres, los menores no pueden demandar a no ser que estén emancipados o hasta que cumplan la mayoría de edad (a pesar de que con 14 años pueden decidir sobre su imagen); pero en Italia y Francia ya se han realizado denuncias con multas entre los 10.000 y los 45.000 €.

Boy Kid Young Water Watching Serious Cute Joy

Sergio Carrasco, abogado especializado en derecho al olvido y reputación online, nos explica que en España «los conflictos en casos de sharenting que han llegado a los Tribunales se refieren a discusiones entre los padres, no del hijo hacia los padres».

Pero nos aclara que «en España podría llegar un caso así a los Tribunales, pero debemos tener en cuenta además la naturaleza misma del contenido». Por ejemplo, en el caso de Italia la demanda llegó a esos niveles porque el hijo mostró todas las formas en las que le había afectado a nivel personal que sus padres compartieran ese contenido por las redes sociales.

«Será en los próximos años, cuando estos menores empiecen a ser conscientes de todo el contenido que sus padres han compartido, que este tipo de actuaciones comenzarán a darse con más asiduidad. Un comentario o una fotografía, una vez subidos a Internet es difícil de que sean totalmente eliminados y pueden afectar tanto a su vida social como profesional».

FUENTE: Xataka.com

#Vídeo: ¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes? Colaboración con el Diario El País y BBVA

Curso online: Consigue que tus hijos sean felices, seguros y autónomos. Ahora con un 10% de descuento

En el presente curso, seis psicólogos del centro de Psicología Álava Reyes mostramos las claves para conseguir que nuestros hijos sean autónomos, felices, y seguros. De forma práctica aprenderemos las claves del éxito en la convivencia familiar con ejemplos prácticos sobre cómo gestionar las principales y típicas disputas que se dan en casa en relación a las quejas, protestas, frustraciones, retos y desobediencias de nuestros hijos e hijas. Además, aprenderemos a manejar los problemas de conducta con soltura, observándolos, clasificándolos y convirtiéndolos en comportamientos adecuados y normalizados; qué alternativas existen al castigo, cómo lidiar con los celos entre hermanos…

Aprovecha la ocasión ahora tienes un 10% de descuento sobre el precio del curso con el código ALAVA10

Comprar por 90€Se ha dedicado un apartado a la gestión emocional tanto de los padres, con estrategias dirigidas a no perder la calma, ni los nervios, para educar sin ira, sin gritos, de forma positiva, como de los niños, con ejercicios prácticos sobre cómo hacer tomar conciencia a nuestros hijos de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, la autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros. Nos muestran como reprimir los sentimientos negativos de nuestros hijos no es el camino para lograr respuestas ajustadas y que les hagan sentirse bien con ellos mismos. También veremos cómo enseñarles a comprender ese sentimiento y canalizar adecuadamente sus frustraciones.

Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

  • Aprende a manejar los problemas de conducta con soltura
  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
  • Favorece una autoestima positiva y saludable en los hijos
  • Enseña y guíales para que puedan aprender a comer y a dormir bien y solos

ACERCA DE NOSOTROS: Centro de Psicología Álava Reyes

Equipo multidisciplinar en Madrid de Psicólogos

Uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos donde se trabaja con un amplio abanico de rangos de edad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) y tipos de terapia.

Los más de 30 años de contrastada experiencia en diferentes campos profesionales, nos aportan gran seguridad y eficacia en los planteamientos de terapias y ayudas psicológicas.

El presente curso será impartido por seis psicólogos de dicho centro:

  • Silvia Álava, coordinadora del curso, directora del área infantil, colaboradora habitual de medios de comunicación y autora de los libros “Queremos Hijos Felices” y Queremos que crezcan felices”.
  • Ángel Peralbo, director del área de adolescentes, colaborador habitual de medios de comunicación y autor de los libros “El adolescente indomable”, “Educar sin ira” y “De niñas a malotas”.
  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
  • Sara Rios, experta en el área infanto-juvenil y trastornos de conducta en la infancia.

Pincha en la siguiente imagen para empezar a disfrutar de este curso. Además con el código ALAVA10 tienes un 10% de descuento adicional:

Consigue que tus hijos sean felices