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El regreso a la rutina escolar supone un gran esfuerzo económico y psicológico para los padres. Colaboración con la cadena COPE

Llegamos al final del verano y eso solo significa una cosa, volver a la rutina. Dejamos la playas, volvemos a casa, retomamos el trabajo y a los niños les toca algo que no les gusta mucho, volver a las clases. La vuelta al cole se traduce en un auténtico esfuerzo económico y psicológico para padres y niños. En cuanto a lo económico, las familias realizan un gran desembolso para los uniformes, los libros, las mochilas, básicamente todos los materiales escolares. Un desembolso que, según la Organización de Consumidores y Usuarios, oscila este año entre los 1.993 euros de gasto medio por hijo. Unos costes que dependen, lógicamente, del tipo de educación que tenga el niño.

Si la educación es pública, la OCU estima que el gasto medio por niño desde que llega a infantil hasta bachiller es de 4.416 euros. Si es concertado, el gasto asciende paulatinamente a 10.168 euros. Y si la educación es privada, los gastos llegan a 24.841 euros. Dentro de esas medias se encuentran los gastos en material, ropa libros… El material escolar ronda en torno a los 83 euros de media anual, los libros de texto, unos 201 euros y en el caso de los uniformes, unos 151 euros de media. Cifras que sin duda suponen una “cuesta de agosto”.

Pero como decíamos al principio, también significa un esfuerzo psicológico tanto para padres como para hijos. Los niños tienen que recuperar los hábitos de acostarse pronto, ir a clase, dejar las consolas por los libros… Un cúmulo de cambios que hace que la vuelta a la rutina sea complicada. Los padres por su parte luchan para que sus hijos recuperen estos hábitos, llegando muchas veces a discutir y enfadarse cuando estos muestran cierto estado de rebeldía.

En Mediodía COPE hemos hablado con Silvia Álava, psicóloga experta en educación, para conocer conocer mejor cómo afecta el inicio del colegio a los pequeños: «Les afecta un poquito. Es cierto que les cuesta ponerse las pilas pero tardan menos que los padres. Normalmente suelen tardar unos 15 dias en habituarse«. La psicóloga ha dado consejos para mejorar la vuelta al cole en las casas: «Los padres pueden ir retomando horarios estas semanas previas a la vuelta al cole. No tiene sentido que apuren con el mismo horario hasta el comienzo del colegio porque si no van a estar agotados«.

También ha destadado la importancia de la actitud que tienen que tener los padres cuando llevan a los pequeños al cole: «Los niños tienen que saber dónde vamos, qué es lo que se va a hacer, etc. Pero lo fundamental en estos casos es la actitud de los padres porque hay a veces que son los padres quienes van con miedo al colegio. Esa actitud da un mal enfoque al pequeño y lo asimila con algo negativo. Por eso tienen que cambiar la actutud para que el pequeño vaya contento al colegio«

¿Cuáles son los síntomas de la depresión postvacacional? Colaboración con el diario ABC

Los trabajadores no son los únicos que la sufren, también pueden padecerla los niños al comienzo del curso escolar y la tercera edad.

María Lozano @abc_conocer

La depresión postvacacional no está reconocida como trastorno psiquiátrico, ya que no se mantiene a lo largo del tiempo, pero afecta al 41% de los trabajadores en España, según un estudio de Lee Hecht Harrison, división del Grupo Adecco. Para la psicóloga Patricia Ramírez es solo marketing y lo califica como un mero «proceso de adaptación a una situación que es menos placentera a la que se tenía antes».

Las personas que sufren este síndrome, que la psicóloga Silvia Álava tampoco define como depresión, «suelen presentar bajo estado de ánimo, cansancio, ansiedad e incluso problemas gástricos», según la experta. No obstante, estos indicios no deben perdurar más de 15 días. «Lo habitual es que pase rápido, si no lo hace, lo más recomendable es acudir al médico porque quizá se trate de algo más grave», apunta la especialista.

Álava señala que las personas más negativas, que tienen idealizado su trabajo son más propensas a sufrir este síndrome tras las vacaciones, que se acentúa si el entorno de trabajo es hostil. También depende del grado de satisfacción con la vida tanto personal como profesional de la persona en cuestión y de la responsabilidad del puesto que ocupe.

Ambas psicólogas coinciden en que porque acaben las vacaciones no es necesario dejar de hacer actividades placenteras en los ratos libres y fines de semana. «La desconexión del trabajo es mental y durante el periodo de trabajo también lo puedes hacer», apunta Álava.

El síndrome en los niños

No solo las personas adultas que regresan al trabajo padecen estos síntomas. También pueden presentarse en los niños cuando comienzan un nuevo curso escolar. «A veces también ocurre. Es un cambio muy brusco en el que pasan de no tener horarios a la vuelta a la rutina. El mensaje que tenemos que transmitir es que en vacaciones nos lo pasamos muy bien, pero que hay que ser feliz los 12 meses del año, no solo en verano», explica la psicóloga Silvia Álava.

La influencia de los padres en sus hijos es crucial para los más pequeños. Ramírez indica que deben dar ejemplo también con este tema: «Si te ven verbalizando mal sobre el lunes, ellos van a hacer lo mismo. La vuelta al cole hay que hacerla atractiva, hablar sobre las nuevas asignaturas, los compañeros, comprar material escolar nuevo y centrarse en las cosas positivas».

En cuanto a la tercera edad o las personas jubiladas, este síndrome es poco frecuente, ya que sus rutinas están más marcadas. «Puede ocurrir incluso que los abuelos se sientan liberados porque recuperan su tiempo libre en caso de que hayan cuidado de sus nietos en verano. Pero también puede ocurrir lo contrario si es solo durante las vacaciones cuando tienen tiempo para pasar en familia, lo que puede generarles tristeza. Depende de la persona», concluye Ramírez.

8 claves para regresar a la rutina de la forma menos estresante. Colaboración con eBay