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«Hay chicas que malinterpretan la igualdad y copian las conductas masculinas» Colaboración con el diario ABC

La grabación de las agresiones da a sus protagonistas «visibilidad y sentido de la pertenencia»

Por Érika Montañés @emontanes

Violencia llama a más violencia es un aforismo que no siempre se cumple. Entre los jóvenes, lo único que desmantela ese axioma es una educación positiva en valores y en resolución de conflictos por la vía pacífica porque «no tienen la madurez emocional necesaria» para no caer en arranques de agresivididad, insiste el especialista en Psicología de Adolescentes, Ángel Peralbo.

Tras conocer la agresión que se produjo ayer en el Instituto Francisco de Quevedo de Madrid, ninguno de los psicólogos infanto-juveniles consultados por este periódico ocultan que los muchachos están más expuestos que nunca a imágenes de rudeza y eso es jugar con fuego. No obstante, la doctora en Psicología Silvia Álava niega la mayor: las conductas violentas entre jóvenes siempre han existido, pero el elemento diferenciador es que en la actualidad muchos de ellos encuentran un estímulo inmediato en el hecho de que se les vea. «Se mueven por “el aquí y ahora”, en ningún momento empatizan con la víctima» ni muestran la menor solidaridad con su sufrimiento, apuntilla Álava.

Acoso en torno al aula

La del instituto de San Blas no es la única agresión dura que se ha conocido en los últimos años a las puertas de un centro educativo. En la Fundación ANAR reciben con frustración este tipo de grabaciones y comentarios con demasiada frecuencia. Gestionan también el Teléfono del Acoso Escolar (900 018 018) puesto en marcha por el Ministerio de Educación, y que registró casi 26.000 llamadas el año pasado. De ellas, más de 8.000 fueron casos reales de «bullying» en las aulas que merecieron ser investigados.

Además, los psicólogos tanteados por ABC exponen otra regla de oro: los jóvenes reciben un aluvión de entradas de información violentas, cada vez mayor a través de internet y los videojuegos, lo que, de manera inconsciente, va elevando su patrón de tolerancia hacia otros comportamientos igualmente severos. Ocurre como en el sexo, explican estos expertos en la mente del niño; si acostumbras a visionar imágenes de porno duro, en tus relaciones sexuales consentirás escenas de gran salvajismo y las concebirás naturales, explica Peralbo.

Normalizan la violencia

«Esa normalización de la violencia» es lo que está detrás, para el psicólogo juvenil Abel Domínguez, del proceder cada vez más virulento e incluso un tanto enfermizo desplegados por jóvenes de nuestra sociedad.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 90% de los jóvenes de 13 a 15 años tienen un «smartphone» en la mano en estos momentos en España. Su consumo no es corto: entre dos y cuatro horas al día. La doctora Álava no culpa a la telefonía ni a los videojuegos. «No se ha podido demostrar en un estudio la correlación significativa entre internet y su consumo y una mayor agresividad conductual entre los jóvenes. Lo que ocurre es que no son conscientes del daño que ocasionan, les reporta satisfacción personal difundirlos y un sentido de pertenencia» dentro del grupo afectivo en el que se mueven. A la postre, adquieren mayor visibilidad gracias al efecto multiplicador de la redes.Sucede como en el sexo: con el consumo de porno duro, los jóvenes naturalizan también la violencia sexual

¿Y el género, también influye? ¿Son las chicas cada vez más agresivas? Este punto sí despierta consenso entre los especialistas: las mujeres siempre han desarrollado cierta agresividad, no tan física como los hombres. Es más manipulativa, es violencia verbal. Lo que sucede, incide Álava, es que ellas han malinterpretado la igualdad y copian comportamientos netamente masculinos.

Peralbo, autor de «De niñas a malotas» (Esfera de los Libros), reseña que hombres y mujeres se han equiparado en conductas de riesgo, pero sin que se correspondan con perfiles a priori agresivos. Muchas veces, afirma, peleas lamentables como la última en Madrid las protagonizan niñas que no suelen presentar actitudes tan abruptas.

FUENTE: Diario ABC

#Podcast Hablamos sobre el terrible crimen de Adeje con Ángel Expósito, en La Linterna de la Cadena COPE

Shilvya y sus dos hijos habían viajado hasta Tenerife para visitar al padre de familia, Thomas. Ambos alemanes, estaban separados desde hace un tiempo, pero los niños no lo sabían.

El padre se había instalado en Adeje y aprovecharon la Semana Santa para pasar unos días con él. Uno de esos días. Thomas les dijo que había comprado unos regalos de Pascua para ellos.

El plan era hacer un picnic en la zona alta del Adeje, en la Quinta. Luego les dijo que tenía los regalos escondidos en una cueva y que le acompañasen a recogerlos. Allí empezó a golpear con fuerza a la madre y al hijo mayor de solo 10 años.

El hijo pequeño, Jonas, salió corriendo de la cueva al ver toda la sangre. Por suerte pudo escapar por una zona distinta a la que habían entrado, por eso su padre no pudo cogerle. Horas más tarde, un vecino de Adeje encontró al niño de solo seis años. Estaba desorientado, asustado y perdido en el campo.

El pequeño contó lo que había visto y trató de guiar a la Guardia Civil hasta la casa en la que vivían. Los agentes detuvieron al padre y luego fueron a la cueva. Allí localizaron los cuerpos sin vida de su madre y su hermano. Jonas aún no sabe qué fue lo que sucedió, nadie le ha contado el final de la historia.

El encargado de encontrar a Jonas fue un vecino de Adeje. Iba con su hermana en el coche cuando vio al pequeño. Se llama FÉLIX y ha estado con nosotros en ‘La Linterna’. El niño salió asustado al ver la sangre y la agresión brutal de su padre.

¿Puedes imaginarte la huella que deja esa imagen en su cabeza?, ¿la forma en el que este suceso podría marcarle para el resto de su vida?

Es importante que el niño tenga tiempo para verbalizar sus emociones y apoyar al niño, que no se sienta solo, será muy importante el acompañamiento a lo largo de su desarrollo para que tenga un desarrollo lo más normalizado posible.

Programa La Linterna

‘Mi hijo tiene conductas violentas, ¿qué debo hacer?’ Colaboración con Hola.com

Hablamos con una experta en psicología infantil para que nos asesore a la hora de reconducir comportamientos agresivos en los niños

Nadie dijo que educar a los niños fuese tarea fácil. En ocasiones, por mucho empeño que los padres pongan a la hora de inculcar buenas maneras a sus pequeños, estos acaban desarrollando conductas agresivas y violentas. Silvia Álava (silviaalava.com), doctora en Psicología Clínica y de la Salud y directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, nos explica la importancia de frenar y corregir cualquier tipo de conducta inadecuada a tiempo, antes de que pueda convertirse en un problema mayor.

La doctora asegura que, en numerosos casos, especialmente a edades tempranas, es frecuente que los niños tengan comportamientos «agresivos». Esto se debe fundamentalmente a la capacidad limitada que tienen los pequeños a la hora de comunicarse. «Con 2-3 años su lenguaje es limitado y pueden recurrir a la fuerza para conseguir sus propósitos«, comenta. «Para ellos muchas veces esto es lo más fácil, le quitan un juguete a un niño por la fuerza y consiguen lo que quieren», explica mientras asegura que los manotazos, empujones y otros gestos son algo bastante más frecuente de lo que se piensa en esta etapa de la infancia. No obstante, hay que frenarlos y corregirlos, «siempre desde la empatía y nunca desde la violencia». «La violencia solo genera más violencia. Cuando los niños tienen este tipo de comportamientos debemos enseñarles de forma tranquila y pausada que no están haciendo las cosas bien. Tienen que aprender a realizar y pedir las cosas con respeto», explica Álava.

Respeto y diálogo

EMPATÍA Y ASERTIVIDAD

Conforme van creciendo y su capacidad de comunicación aumenta, es importante empezar a trabajar con ellos las emociones y la asertividad. «Con 4 y 5 años ya son capaces de entender lo que es la empatía. Su capacidad para relacionarse es mayor y tienen que comprender que sus actos, como puede ser un empujón o un manotazo, no solo tienen por qué producir un daño físico, también generan un daño emocional a la otra persona. Tienen que aprender a pedir perdón y sobre todo comprender que ese no es el modo de conseguir las cosas», asegura la psicóloga. A estas edades ya podemos explicarles y trabajar con ellos la asertividad. Deben distinguir entre una conducta correcta e incorrecta. Aun así, si el problema no cesa y con 6, 7 y 8 años continúan mostrando comportamientos agresivos y violentos, recurrir a un experto podría ser recomendable, aunque con calma y desde el respeto es posible modificar una mala conducta.

DAR EJEMPLO

Para la doctora Álava la respuesta de los padres ante un comportamiento inadecuado de los niños es fundamental, y subraya que «nunca hay que responder con agresividad». «Si un niño grita, no podemos responder con el mismo tono de voz», asegura mientras dice que deben encontrar en el adulto una figura ejemplarizante. «Es importante que razonen y den su opinión sobre cualquier tema, pero no se pueden tolerar las faltas de respeto o la imposición de pensamientos mediante cualquier forma de violencia», comenta mientras dice que, en numerosas ocasiones, el niño adquiere este tipo de comportamientos imitando conductas aprendidas en la televisión, algunos juegos o directamente desde casa o el colegio.

Además, la psicóloga recomienda que, ante cualquier tipo de conducta violenta o agresiva por parte de los niños, no se establezcan «castigos», sino que se intente fijar otro tipo de «consecuencias reparadoras», con las que se refuercen las buenas conductas y en las que la empatía y el respeto sean fundamentales.

FUENTE: Hola.com