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7 maneras de enseñar a los niños a trabajar la resiliencia de forma proactiva. Colaboración con PadresyColegios.com

Seguro que todos conocemos a personas que han vivido una situación adversa, o incluso traumática y que en lugar de hundirse han salido más fortalecidos de la misma. Eso es lo que se llama Resiliencia.

La resiliencia es un término que viene de la física de los materiales: es la capacidad de un material mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. Cuando nos referimos a los humanos, la resiliencia es la capacidad de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado de situación adversos. Lo interesante es que se han estudiado los mecanismos de resiliencia y podemos enseñar a las personas a crecer y a superarse ante la adversidad y además es algo que podemos hacer desde que los niños son pequeños. No hablamos de resiliencia como una capacidad estática, sino como “procesos resilientes” que abarcan múltiples factores, que se pueden entrenar.

¿Cuándo se empieza a desarrollar la capacidad de resiliencia?

La resiliencia es una capacidad que se empieza a desarrollar desde la más tierna infancia. Y para ello es necesario que los padres fomenten un apego seguro en los niños. Es decir, los niños tienen que haberse sentido queridos, valorados, amados… siendo sus padres sus figuras de referencia y de seguridad, pero fomentando en todo momento la autonomía y la seguridad personal. Los apegos inseguros que se basan en vínculos de dependencia son enemigos del correcto desarrollo de las capacidades de resiliencia.

La sobreprotección, como hemos comentado en otras ocasiones, también es un enemigo del correcto desarrollo de los procesos resilientes. Cuando el niño apenas se tiene que esforzar para conseguir sus objetivos, cuando están “súper papá” y “súper mamá” pendientes de todo y a la mínima contradicción resuelven el problema, o no les decimos que no para evitar que se frustren, estamos impidiendo que desarrollen resiliencia. Hay que enseñar a los niños a ser autónomos y seguros, a que cuando tienen un problema, o una situación adversa intenten primero resolverla ellos, y solo, si no pueden, pedir ayuda. Siempre desde el acompañamiento el amor y la ternura, pero sin caer en la sobreprotección.

Consejos para fomentar la resiliencia en los niños

  • Promueve su autoestima. Tener una autoestima positiva ayudará a tener una mayor confianza y seguridad a la hora de enfrentarnos a los golpes de la vida.
  • Fomenta las relaciones personales que generen seguridad y reconocimiento. Sabemos la importancia de las amistadas para mitigar los efectos negativos de la adversidad. Tener amigos con los que desahogarse, y ventilar nuestras emociones, que nos escuchen de forma activa, sin juzgarnos y sin decirnos lo que tenemos que hacer.
  • No busques culpables a sus problemas. Céntrate en ayudarles a encontrar de forma conjunta la solución. El victimismo es el mayor enemigo de la resiliencia.
  • Enseñarles técnicas de control de la ansiedad y el estrés también es necesario. De esta forma, tendrán recursos para poder sobrellevar situaciones desagradables del día a día, o los golpes de la vida.
  • Los estresores, las situaciones adversas de la vida se pueden interpretar como amenazantes o como motivadores. Muchas veces estamos interpretando situaciones estresantes de la vida cotidiana como amenazantes lo que genera una emoción de miedo y una respuesta de ansiedad. Se trata de aprender a utilizar la energía de dicha emoción para superar la situación, no para quedarnos bloqueados en la misma.
  • Fomenta un “locus de control interno”, esto significa: pon le foco en lo que tú puedes hacer, no en lo que los demás hacen o dejan de hacer. Se trata de que los niños comprendan que son ellos quienes deciden y quienes dirigen su vida.
  • Fomenta la responsabilidad. No asumas sus responsabilidades. Hay que enseñar a los niños a ser responsables y para ello hay que estar a su lado acompañando para enseñarles a hacerlo, no para resolverles las situaciones. Además, tienen que aprender a asumir las consecuencias de sus actos, tanto las positivas como las negativas.

FUENTE: PadresyColegios.com

Disfrutar de una buena comida en compañía. En Saber Vivir

¿Sueles comer con tu familia o amigos? ¿Sabías que una buena conversación puede ser buena para hacer una buena digestión? Esta semana hablamos en el espacio de psicología de cómo disfrutar de una buena comida en compañía, pasando tiempo de calidad con los nuestros.

Puedes ver el programa completo pinchando en este enlace: Saber Vivir

Controlar la tensión arterial. Vídeo del programa Saber Vivir

Todo influye en nuestra tensión arterial: nuestra alimentación, nuestro peso, como nos encontramos con nosotros mismo y nuestro estado mental. Pero hay un factor muy importante que nos puede ayudar a controlarla: la sal que consumimos. No solamente la que echamos en la comida, sino la que está “oculta” en productos elaborados.

Agua cruda: La moda de beber agua sin tratar ¿puede ser un riesgo para la salud?

Colaboración con las Noticias del Fin de Semana de Antena 3

Hablamos sobre imagen y salud, después de las última tendencia en las edes sociales. Pincha en la imagen para ver el vídeo, que comienza en el minuto 25,13

El juego, la llave para hacer del cepillado una rutina divertida para los niños

El 32% de los niños sufre caries antes de cumplir los seis años, según la última Encuesta Nacional de Salud, debido a que su esmalte es más débil y aún no son expertos en cepillarse los dientes.

Para saber hacerlo de una manera correcta y al mismo tiempo divertida, Oral B ha organizado un taller con padres y niños en el que han contado con los consejos de expertos como el odontopediatra Eduardo Bratos y la psicóloga infantil Silvia Álava. «Tanto el cepillo como la pasta de dientes tienen que ser las adecuados para una correcta higiene dental «, recomienda el doctor y añade que el cepillo eléctrico es totalmente recomendable para los más pequeños porque  «cuando va creciendo el niño se va modificando la estructura y la cabeza del cepillo para poder acceder a las zonas más difíciles». Además de contar con las herramientas adecuadas, también es importante la ayuda y la motivación de los padres. Silvia Álava recomienda emplear el juego como la estrategia para conseguir hacer del cepillado una rutina divertida. «Podemos utilizar el juego para motivarles con aplicaciones como la de Oral B que nos va a ayudar a mantener esos dos minutos de cepillado», explica. -Redacción-

¿Quién acude a las consultas de psicología? Colaboración con Agencia EFE Salud

Más mujeres que hombres; los jóvenes, cada vez más; los problemas de niños y adolescentes representan el 30 por ciento; las dificultades de pareja, laborales, de conducta y de ansiedad, sin trastornos patológicos, han aumentado en los últimos años. ¿Y en que meses se inician más terapias? En enero y septiembre

Hay un cambio de paradigma desde hace unos años en las visitas y consultas que la gente hace a los psicólogos. Si tradicionalmente se acudía a estos profesionales de la salud por trastornos patológicos, en la actualidad no es necesario sentirse enfermo para poner en marcha esta decisión.

Un alto porcentaje de las personas que acuden pueden considerarse “normales” y solicitan ayuda no tanto para curarse porque estén enfermos, sino para superar las dificultades que se les presentan en su vida diaria y cotidiana.

EFEsalud ha hablado con Silvia Álava, del Centro de Psicología Álava Reyes, donde en 2015 se atendieron casi 2.500 consultas.

Más las mujeres que los hombres, en una proporción 70 a 30. “Este dato -dice Silvia Álava- no solo refleja en nuestras consultas, sino que está avalado por la literatura científica”.Silvia recorre con nosotros la ruta del perfil de las personas que acuden y los problemas y dificultades que les llevan allí.

“Acuden más las mujeres, pero ellas están más acostumbradas a pedir ayuda cuando algo se escapa de su control o tienen ansiedad, depresión o tristeza”, añade.

¿En los últimos años cómo ha evolucionado la demanda de asistencia psicológica?

Ha bajado la media de edad, desde hace unos ocho años es habitual ver gente joven, de entre 20 y 35 años; suponen el 37 por ciento de las consultas. En personas del entorno de 30 años detectamos mucha autoexigencia y poca tolerancia a la frustración.

Y los niños y adolescentes son el 30 por ciento de las visitas, que también han aumentado. Acuden más por dificultades de conducta que por problemas de aprendizaje,  además de los casos de psicología clínica infanto-juvenil.

¿Y el perfil de las visitas?

El perfil es de mayor normalidad. Antes abundaban mas los casos en los que había un problema de salud mental o una patología, estos siguen teniendo un diagnóstico claro, y lógicamente siguen acudiendo, y contamos con psiquiatras en el Centtro; pero ahora viene gente sin un diagnóstico de enfermedad, que quieren mejorar y trabajar aspectos como educar bien, las emociones, las habilidades sociales o, por ejemplo, no gritar.

¿Cuáles son los problemas que más se abordan?

Una pareja celebra el Día de San Valentín en México. Efesalud.com

EFE/MARIO GUZMÁN

La ansiedad se ha multiplicado en psicología y también en atención primaria. La depresión es frecuente.

Las terapias de pareja son la cuarta parte de todas nuestras actuaciones, y los tratamientos los solicitan más hombres que mujeres.

Los problemas laborales se han multiplicado, cada vez hay más. No son problemas de “no se que hacer en el trabajo, o de corte técnico, son problemas relacionados con las habilidades y competencias emocionales, estrés, relaciones con los compañeros o con el jefe. Hay que trabajar la asertividad y la comunicación. Se vive todo de forma muy intensa y personal”.

¿En qué época del año hay más consultas?

En enero y septiembre, son dos momentos en los que aumenta la proactividad con carácter general, en el arranque de nuevas etapas o nuevos ritmos; son los puntos altos.

Terapias eficaces y compromiso de la persona afectada

Silvia Álava explica que en el Centro apuestas por las terapias eficaces y efectivas, sin estar años averiguando cuál es el problema, sino buscando una mejora y una solución lo antes posible.

“Nosotros les guiamos, les explicamos como funcionan sus emociones, cómo regularlas, qué técnicas y estrategias usar de forma práctica, pero les insistimos en que una variable fundamental es su colaboración, implicación y compromiso. No solo queremos aliviarles, queremos darles una salida a su problema”, expone Silvia.

Según Silvia Álava, en casos de ansiedad pueden producirse mejorías claras en un plazo de tres meses; y en casos de anomalías en la conducta de niños o miedos, en pocas sesiones.

“Cada vez acuden padres con niños más pequeños; si antes era a los 4 años, ahora lo hacen padres con niños que tienen meses, con problemas de sueño o comida; o por ansiedad de los propios padres, que no se relajan en el cuidad de sus pequeños hijos. Y hay niños con dificultades de conducta desde los dos años”, completa.