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Redes sociales: la delgada línea entre el cotilleo y el espionaje. Colaboración con MujerHoy

Los expertos advierten sobre la presencia de los menores en las redes: el 75% tiene fotografías en Internet con solo dos años. Colaboración con LaSextaTV

La Fiscalía del Menor advierte de que el derecho de imagen les pertenece a los menores y hay casos que ya han llegado a los tribunales.

Los niños nacen, prácticamente, con una huella digital bajo el brazo y el dato es muy llamativo: el 75% de los menores de dos años tiene fotografías de él subidas a Internet.

Javier Huete, fiscal de la sala del Coordinador de menores, alerta del peligro: «En el momento en el que el niño es un preadolescente se puede sentir condicionado porque puede ser objeto de chanzas y burlas».

Y es que, no tenemos en cuenta su opinión. Desde la Fiscalía del Menor insisten en que el derecho de imagen les pertenece a ellos. Sin embargo, durante todo el año, pero sobre todo en verano, compartirnos continuamente contenido con nuestros familiares y amigos.

«Una vez que subimos una fotografía o un vídeo a la red, perdemos el control de ese archivo», señala María Ramírez, portavoz de Policía Nacional.

Muchas imágenes se comparten sin ningún tipo de filtro, algo con lo que hay que tomar precauciones, según la psicóloga infantil Silvia Álava: «Hay que tener cuidado con las poses que tiene o lo que está haciendo».

Hay casos que han llegado hasta los tribunales. De hecho, en España hay sentencias que obligan a padres y madres a eliminar el contenido del menor en las redes. Y en Francia ya existen multas, 45.000 euros y un año de cárcel por publicar fotos íntimas de los hijos sin su permiso.

Según una encuesta de ‘Malasmadres’, a más del 60% les cuesta controlar el propio uso de las tecnologías. Y, lo cierto es que, mientras se trata de velar por la seguridad de los niños, a la vez se está narrando su vida en las redes.

El peligro de las redes sociales. En Saber Vivir

Están muy presentes en nuestro día a día, hasta el punto de que hay gente que se vuelve adicta

Las redes sociales pueden ser muy útiles o convertirse en un verdadero problema para quien no sabe utilizarlas correctamente: Desde dar por cierta información que no lo es tanto, hasta causarnos tristeza, frustración, aislamiento o desánimo. Hablamos de todo ello en la sección de psicología de Saber Vivir.

Puedes ver el programa completo pinchando aquí

¿Espiar o no espiar a tus hijos en internet? Una interesante cuestión. Colaboración con Empantallados.com

¿TENGO QUE ESPIAR A MIS HIJOS EN INTERNET?

Esta es una pregunta muy habitual que nos hacen los padres, tanto en las sesiones de psicología, como cuando damos formaciones o conferencias específicas sobre infancia e Internet.

¿Qué significa espiar?

Espiar según la RAE es “observar secretamente algo o a alguien”, es decir implica que la otra persona no se entere. Los psicólogos no aconsejamos espiar a los hijos en Internet, pero tampoco aconsejamos dejarles absoluta libertad sin vigilar lo que están haciendo.

¿Cuál es entonces la forma correcta?

Formar, educar en el correcto uso de Internet.

  • Si cuando los niños son pequeños les enseñamos a cruzar correctamente la calle, no les dejamos que vayan solos por la calle, sino que les vamos acompañando y cada vez dándoles una mayor autonomía, con Internet igual. Ningún padre o madre daría un cuchillo a sus hijos sin haberle enseñado a utilizarlo y sin cerciorarse que está preparado para utilizarlo sin correr ningún peligro. Con Internet tendríamos que hacer algo parecido.
  • Se trata, entonces, de formar a los niños desde que son pequeños en el uso correcto de lnternet. Que lo utilicen cuando los adultos están delante, que veamos en qué webs navegan, que conozcamos en todo momento el historial de visitas… pero hacerlo delante de ellos, no como “espías”, sino como parte de su educación y de su formación. Sabemos que existen páginas muy poco recomendables para los menores, páginas que hacen apología de la anorexia y la bulimia, que enseñan y muestran cómo autolesionarse o que incluso incitan al suicidio. Hay chicos y chicas que son más sugestionables y que por ello pueden ser más susceptibles de caer en estas conductas tan poco saludables.
  • El discurso de “Internet es malo” no funciona ni con los niños ni con los adolescentes, porque además no es cierto. Es verdad que Internet entraña peligros, pero también tiene muchas cosas positivas, por ello hay que mostrar, educar y formar a los hijos en su correcto uso.

¿Por qué hacen cosas tan ‘inexplicables’?

Hace poco se publicaba la noticia de que habían sido intervenidas determinadas cuentas en redes sociales porque 110 niños de entre dos y 13 años subían fotos y videos con actitudes eróticas y según la policía el 99% de los padres no lo sabían. En la mayor parte de las ocasiones los menores solo buscaban adquirir notoriedad y likes en sus cuentas.

Por eso es tan importante hablar con los hijos y trabajar que tengan una buena autoestima en su mundo real, para no depender de la aprobación de los demás a través de una plataforma. Es más, muchas veces nos encontramos casos de chicos y chicas aparentemente muy populares en las redes con un gran número de seguidores que en realidad tienen grandes problemas de seguridad personal y autoestima. Eduquemos a los hijos para que entiendan que la vida es mucho más que una pantalla.

¿PATRIA POTESTAD «DIGITAL»?

Por Sonsoles Vidal, abogada de menores

Hemos olvidado que la patria potestad constituye la institución básica «de orden público» del orden socio-familiar.

  • Lo que significa que se trata de un derecho-deber de los padres de carácter obligatorio, es decir, irrenunciable, imprescriptible e intransferible.
  • Por eso la ley otorga a los padres auténticas potestades respecto de sus hijos, bien sean menores de edad o mayores incapacitados, para que las ejerciten en beneficio de los mismos, con la única finalidad de asegurar el cumplimiento de los deberes que incumbe a los padres respecto del sostenimiento, educación, formación y desarrollo en todos los órdenes de sus hijos («entorno digital» incluido).

La opinión pública se empeña en hacernos creer que este derecho-deber de los padres colisiona con el derecho fundamental a la intimidad personal de los hijos, que comprende la inviolabilidad de la correspondencia y el secreto de las comunicaciones.  Sin embargo, el mismo cuerpo legal que recoge estos derechos añade «el deber de los padres de respetar y proteger frente a los posibles ataques de terceros¹».

¿Dónde está el límite entonces?

Por un lado, en la ponderación del «interés superior del menor», cuyos elementos han de considerarse pertinentes, necesarios y proporcionados, de modo que la medida que se tome en interés del menor no restrinja o limite más derechos de los que ampara².

  • Y por otro lado, en el «interés de los padres», a quienes corresponde el deber de velar por los hijos, pues responderán solidariamente con ellos de los daños y perjuicios que causen, salvo que acrediten no haber favorecido la conducta del menor³.
  • En consecuencia, no puede exigirse a los padres la obligación de velar por sus hijos y al mismo tiempo desposeerles de su derecho-deber de control cuando lo consideren pertinente en pro de su educación, formación y desarrollo en el «entorno digital», un espacio especialmente vulnerable por falta de regulación.

Vigilar no es espiar, sino diligencia de los padres en su tarea educativa. El sentido común requiere conocer las amistades virtuales de nuestros hijos, supervisar del espacio digital en que se desenvuelven, informarse del contenido de los videojuegos que les compramos, delimitar el acceso a Internet… 

CONSEJOS DE EMPANTALLADOS
  1. Ayúdate de controles parentales cuando tus hijos son más pequeños. Uno de los más usados es Qustodio, que te ayudará a supervisar la actividad de tu hijo online.
  2. Conoce algunos de los ‘trucos’ que tu hijo utiliza para que no sepas por donde navega en internet, como borrar el historial o navegar de modo incógnito.
  3. Establece algunas normas, antes de entregarles una pantalla. Este contrato puede servirte de pauta para tratar lo más importante. Deben demostrar de algún modo que saben respetar unas normas de educación, de acceso a contenidos, de desconexión… y que sino habrá que volver a empezar.
  4. Edúcales para que tengan una sana autoestima y que no tengan que depender de los likes de sus redes sociales. Habla con ellos sobre el valor de su intimidad, y la diferencia entre poder contar algo y tener que contarlo.
  5. Conoce sus contraseñas.Janell Burley, autora del libro iRules, utiliza una esta metáfora que te puede servir: igual que la puerta del cuarto de tu hijo puede estar cerrada, pero no permitirías que estuviese cerrada indefinidamente… no permitas que tus hijos tengan contraseñas de acceso a sus dispositivos o haz que sean algo compartido contigo.
  6. Acompáñales cuando están empezando, en sus primeras publicaciones en redes sociales o cuando navega por internet. Acuerda con ellos seguir sus perfiles en redes sociales (sin comentar, para no avergonzarles delante de sus amigos).
  7. Y sobre todo… ten en cuenta que la mejor educación es la que consigue que interioricen pautas, de tal modo que hagan lo mismo sin importar si tú estás ahí como si no estás.

FUENTE: empantallados.com

#Video Colaboación con Cuatro al Día para hablar sobre los Virales peligrosos

#Video Colaboración con @cuatroaldia para hablar sobre los Virales peligrosos: La sombra de estos retos planea sobre los dispositivos de los menores, donde los inducen a seguir prácticas perjudiciales para ellos y su entorno @miteleonline

El reportaje comienza en 1h 51′

https://www.mitele.es/programas-tv/cuatro-al-dia/5cab1d238bd4e550228b46ad/player …

Silvia Álava - Cuatro al Día - Momo

Espiar el móvil de mi hijo adolescente… ¿Sí o no? Colaboración con el diario QUÉ!

AdolescenteNo podemos entender un adolescente sin su teléfono móvil. Nos guste o no, el aparato es su anclaje al mundo. Y las redes sociales sus apéndices. Ahora bien: ¿Puede un menor inmaduro explorar en solitario la realidad a través de internet? Los profesionales de la psicología y la educación aseguran que no. ¿Significa eso que debo espiarle? Es mejor no llamarlo así, dicen los expertos. Cambiar el término por ‘acompañar’ o ‘tutelar’. Resulta revelador que el Tribunal Supremo, con una sentencia, haya avalado que los padres ‘fisguen’ el Facebook de los hijos

Padres y madres ‘coraje’ agobiados por sus hijos, por lo qué harán y lo que no en internet durante un montón de horas. Y un dilema que no resulta disparatado: ¿Puedo y debo espiar a mi hijo? La palabra mágica es ‘sentido común ‘. Básicamente, la mejor de las guías para afrontar el reto de educar a chicos cuyas cabezas chisporrotean de estímulos y de impactos negativos y positivos.

Todos los expertos consultados coinciden en un cuestión: Control, tutela y acompañamiento no es, en ningún caso, espiar a nuestro hijos. «Es más, saber lo que hacen los menores es una obligación moral y legal como padres. Y eso no es espiar en el caso de las redes sociales y sus perfiles públicos. Otra cosa sería entrar en un diario que el menor guarda con un candado», asegura la psicóloga Silvia Álava, del gabinete Álava-Reyes. «La clave es precisamente eso, el respeto a la intimidad. Pero, ojo si tenemos fundadas sospechas de que ocurre algo malo con nuestro hijo, como por ejemplo el ‘ciberbuying’ o acoso sexual,  debemos intervenir, conocer y en su caso denunciar. Hay límites parta la intimidad de un menor», zanja Valentín Martínez-Otero, psicólogo y pedagogo, y autor del libro ‘El discurso educativo’.

Si uno se pregunta si la Ley española avala su forma de ‘espionaje’ a los hijos, la respuesta es que sí. Aunque efectivamente el término no sea el mejor, y pese a que ocurra en circunstancias especiales, con claros indicios de peligro. ¿Qué queremos decir? El Tribunal Supremo avala en una reciente sentencia que el deber de tutela prevalece sobre el derecho a la intimidad en casos como el acoso sexual. Y eso incluye que los padres controlen elFacebook de los hijos. O sea, que nuestro deber de guarda y amparo justifica ciertos controles.

adolescentes y redes

Y la resolución tiene especial relevancia por que sienta jurisprudencia ante los dilemas que se plantean a los magistrados en los órganos judiciales. Considera que los padres de la menor no podían inhibirse ante la sospecha fundada de que su hija estaba siendo objeto de dicho acoso.

Lo que ocurrió en este caso fue que un mayor de edad sospechoso de haber acosado sexualmente a una menor de 13 años mantuvo contactos ilegales con ella e intercambió material de contenido sexual. Fue condenando a tres años de prisión por un delito de abuso sexual a una menor y una multa de 8.000 euros por cinco delitos de exhibicionismo cometidos con otras tantas menores por medio de Facebook. Pero el acusado aseguró que las pruebas en su contra se había conseguido de manera ilícita. ¿Ilícita? Sí. Y es que un día cualquiera, la hermana de la menor acosada entró en su habitación y descubrió a su hermana viendo fotos de un hombre desnudo. Pudo ser esta hermana la que le proporcionó a la madre la clave de acceso que utilizaba la chica en Facebook. La mujer entró en el perfil de su hija y comprobó que un acosador le estaba proponiendo relaciones sexuales.

«Todos los padres consideramos que la calle, al menos ciertas calles, pueden resultar peligrosas para nuestros hijos. De tal modo que no les dejamos ir solos o a ciertas horas. Pues bien, internet y las redes sociales pueden ser tan peligrosos o más. Por eso los padres tienen que conocer, han de saber de la actividad de sus hijos en la red y ejercer cierto acompañamiento», asegura la psicóloga Silvia Álava.
¿Y el derecho a la intimidad? «¿Qué intimidad? Tenemos que decir a nuestros hijos que los contenidos que ellos suben en una red social abierta no es suyo. Legalmente, es de la empresa, del dueño de la plataforma que utilizan. En mi opinión, el deber de tutela obliga los padres a ese seguimiento. Mucho más si sospechan algo, como en el caso de la sentencia. Ahí hay que actuar», zanja esta terapeuta.

¿Significa eso que tengo todo el derecho del mundo a bucear en la vida de mi hijo? «Evidentemente no. Al menos, dicho así. La sentencia hay que contextualizarla y es entendible en situaciones extraordinarias. El comportamiento de la madre en ese caso es vital. Necesario. En casos mucho más normales y sin evidentes sospechas, los padres han de controlar, conocer y acompañar a sus hijos. Sin llegar, directamente a la intromisión. Eso puede crear un ambiente irrespirable y contraproducente en casa».

Adolescentes, Padres y MóvilesLa Sala Penal subraya que, como regla general, los menores tienen derecho a que se respete su intimidad, y una menor de 15 años en pleno uso de sus facultades «tiene que otorgar el consentimiento a los padres o tutores» para que éstos puedan desvelar sus mensajes. Ahora bien, también resalta que«esos espacios de privacidad e intimidad» pueden «ceder en presencia de otros intereses constitucionalmente protegibles». ¿Qué ocurrió en el caso grave que nos ocupa? Muy sencillo. Al ser la madre de la víctima quien accedió a los mensajes sin que su hija le dijera que no expresamente, su acción fue absolutamente legal por ser «titular de la patria potestad de la menor» con obligación de actuar para la guarda y amparo de la menor.

«Tenemos que pensar, además, que los últimos responsable de lo positivo o negativo que haga un menor en internet y en otros ámbitos de la vida son sus padres o tutores. Sería injusto que no pudieran velar pro actos de terceros, aunque sean los hijos, si después ellos pueden ser considerados responsables. Por eso, siempre un consejo: hablar, hablar y hablar con nuestros hijos», asegura la psicóloga Silvia Álava.
Lo más curioso llega al final de la sentencia que nos ocupa. La Ley no puede «hacer descansar en los padres unas obligaciones de velar por sus hijos menores y al mismo tiempo desposeerles de toda capacidad de controlar en casos como el presente». O sea, que la madre actuó como debía.

En otros casos, mesura, templanza, interés y dedicación. Y, lo dicho, una amplísima dosis de sentido común.

FUENTE: Diario Qué!