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Hidratación en las aulas. Colaboración con la revista Padres y Colegios

Mamá tiene un nuevo novio! Colaboración con la revista Gente Saludable

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De los seis millones largos de familias con hijos que hay en España, alrededor de medio millón son familias ‘reconstituidas’. Así es como se denominan esos hogares que nacen tras las nuevas uniones de padres o madres viudos o divorciados. Y todos, probablemente, se iniciaron con esta pregunta: ¿Cómo les digo a los niños que tengo una nueva pareja?

En los foros de Internet, padres y madres en esta situación comparten dudas y piden consejo para afrontar este momento: «Mi hija no acepta a mi nueva pareja. No quiere que venga a casa y mucho menos que se quede», cuenta una de ellas. Celos, rechazo, inseguridad o culpa son algunos de los sentimientos que experimentan los hijos cuando su padre o su madre viven una nueva oportunidad en el amor.

Las claves para que esta etapa se desarrolle de manera feliz para todos son tiempo, paciencia y comprensión. Con la ayuda de Silvia Álava, psicóloga del centro de psicología Álava Reyes y autora del libro Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron (JdeJ Editores), te damos cinco pautas para afrontarla:

Pinchar en el siguiente enlace para leer el PDF con el artículo completo: MAMÁ TIENE NUEVO NOVIO Silvia Álava – Revista Gente Saludable

Silvia Álava

 

Campamentos para niños: 6 ideas para elegir el campamento de verano perfecto para tus hijos. Colaboración con la revista Telva

Foto: Tomás de la Fuente

Foto: Tomás de la Fuente

Practicar la escalada, diseñar un videojuego, ensayar coreografías o meterse en la piel de un arqueólogo, son algunas de las propuestas que ofrecen los mejores campamentos de verano, sin olvidar las excursiones, el deporte o los idiomas. Te contamos lo que llevan dentro sus programas y cómo elegir el más adecuado para tu hijo.

Noches de verano con guitarra y hoguera, gymkanas, excursiones en modo explorador…
Estas son algunas de las imágenes más típicas asociadas a las acampadas estivales. Pero el concepto ha evolucionado mucho y los programas adoptan distintas modalidades e incorporan actividades,  muchas de ellas rompedoras. La amplia oferta y sus distintas versiones  -urbanos, talleres, camp day
– ofrece una buena solución al dilema de ¿qué hacemos con los niños? al que se enfrentan muchos padres.

Además está demostrado que vivir esta experiencia tiene muchos beneficios para los niños:Aprenden a relacionarse con otros de distintas edades, a desarrollar su autonomía, convivir y respetar a los demás“, explica la psicóloga Silvia Álava, directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes y autora del libro Queremos hijos felices. Pero, ¿sabes cómo elegir el mejor campamento para tus hijos?

1. ¿A partir de qué edad puedo enviarle a un campamento?

Para la psicóloga, depende del tipo de campamento: “Si es urbano, con horarios parecidos al colegio, pueden ir desde muy pequeños (muchos los admiten a partir de 3 años). En cambio, si se trata de dormir fuera de casa, el momento adecuado dependerá del nivel de madurez y autonomía… en general, a partir de los 8 años no supone ningún problema“.

Para salir fuera de España y reforzar un idioma, la psicóloga aconseja esperar un poco más: “Es mejor que sea algo mayor, más independiente y dependerá del dominio del idioma que tenga. Es en torno a los 12 años cuando sería más adecuado“. Otro factor a tener en cuenta es la duración: “quince días sería lo idóneo“.

2. ¿Se niega a ir de campamento? Leer más

Angel Peralbo en el programa Dossier 30M titulado “Los hijos de la noche”

El reportaje hace referencia a cómo han cambiado los hábitos de ocio nocturno de los jóvenes en las últimas décadas: tipología de eventos, horarios prolongados… ¿En qué consiste? ¿Qué peligros existen? o ¿Qué buscan los jóvenes dentro del grupo? son algunas de las respuestas que se buscan en el vídeo:

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=DZPtb9EydCM&w=640&h=360]

Rebeldía en la adolescencia (III): ¿Hasta que punto es influenciable un adolescente hoy? ¿Cada vez son más o menos influenciables?

AdolescentesNo podemos olvidarnos que su identidad está en crisis,  que  en muchas ocasiones las decisiones y preferencias personales son sacrificadas en función de lo que el grupo tolere y del medio en el que se desarrolle. Por ello,  si todo el grupo fuma o lleva un determinado tipo de ropa, ellos también lo harán,  para no quedar apartados del mismo.  No obstante, los adolescentes actuales están más condicionados por ese bombardeo externo tan atroz al que están sometidos de forma constante e invasiva, por  ese acoso mediático que los avasalla,  que les crea múltiples necesidades,  que ellos quieren conseguir a toda costa,  para no sentirse excluidos del grupo, como  puede ser un móvil, una determinada consola, prenda de vestir… Hoy el consumismo  y la influencia de los medios de comunicación se ha potenciado al máximo, por lo que  los adolescentes actuales en gran medida son más influenciables.

¿Qué modelos siguen los adolescentes y porqué?

En la etapa infantil  los niños aprenden por modelado. Los padres son sus modelos a imitar,  por eso es tan importante mostrarse seguros, con confianza sobre lo que estamos haciendo o diciendo; de esta forma  les trasmitiremos seguridad y credibilidad.

Por el contrario, al llegar a la adolescencia, como consecuencia de la potenciación de su sentido crítico,  los adolescentes empiezan a cuestionar el modelo paterno, aunque  siguen necesitando un modelo de autoridad que les guíe, pero en esta etapa “los iguales”, es decir los otros adolescentes, sus amigos, adquieren un gran protagonismo e influencia de tal forma que buscarán este modelo   fuera de su familia, y se identificarán con algún líder, seguramente poco positivo, que se convertirá en su guía. Por eso es tan importante que los padres sepan adaptarse a las nuevas necesidades que tienen sus hijos y aprendan a ofrecerle el modelo que siguen necesitando.

Aparentemente los adolescentes rechazan estos modelos familiares, pero en realidad,  si sabemos tener la paciencia y la sensibilidad que necesitan,  terminaremos ejerciendo una influencia mucho más allá de lo que ellos parecen aceptar.

Precisamente muchos jóvenes que han tenido una adolescencia especialmente conflictiva, echan en cara a sus padres “el abandono” que sufren en esta etapa con frases de reproche como: “Me dejasteis por imposible y  no cumplisteis vuestra auténtica función de padres”; “teníais que haber insistido una y otra vez, porque en realidad aunque no lo pareciera si que os seguía escuchando”; “os necesitaba mucho más de lo que vosotros os creíais”; “hubiera necesitado más hechos y menos palabras”…

Rebeldía en la adolescencia (II): Se sienten “auténticos” para elegir ropa, música, amistades, formas de expresarse… pero ¿son auténticos para pensar?

adolescentesLo intentan al máximo, pero están muy influenciados por el factor grupal. Cuando están solos son capaces de hacer un ejercicio de introspección y generar sus propios pensamientos e  ideas, y estas pueden diferir de las del grupo pero, salvo que se sientan muy seguros y tengan un cierto rol de liderazgo,  raramente  las manifestarán al resto de los miembros,  ante el temor de sentirse excluidos.

 

¿Hasta que punto es influenciable un adolescente hoy? ¿Cada vez son más o menos influenciables?

No podemos olvidarnos que su identidad está en crisis,  que  en muchas ocasiones las decisiones y preferencias personales son sacrificadas en función de lo que el grupo tolere y del medio en el que se desarrolle. Por ello,  si todo el grupo fuma o lleva un determinado tipo de ropa, ellos también lo harán,  para no quedar apartados del mismo.  No obstante, los adolescentes actuales están más condicionados por ese bombardeo externo tan atroz al que están sometidos de forma constante e invasiva, por  ese acoso mediático que los avasalla,  que les crea múltiples necesidades,  que ellos quieren conseguir a toda costa,  para no sentirse excluidos del grupo, como  puede ser un móvil, una determinada consola, prenda de vestir… Hoy el consumismo  y la influencia de los medios de comunicación se ha potenciado al máximo, por lo que  los adolescentes actuales en gran medida son más influenciables.

Rebeldía en la adolescencia: ¿La adolescencia siempre ha sido históricamente una edad difícil o es algo relativamente nuevo?

Rebeldía en la adolescenciaLa pubertad, entendida como los cambios biológicos producidos en el cuerpo, siempre ha sido una etapa difícil, pues el adolescente, además de entender lo que le está pasando a su organismo, tiene que  llegar a  saber controlar ese desarrollo tan fuerte, esos cambios físicos que se producen de forma tan notoria y esas hormonas que parecen circular alocadamente. En cambio,  la adolescencia entendida como el periodo de tiempo  en el que los niños maduran hasta llegar a la edad adulta,  no siempre ha existido;  de hecho, en muchas culturas indígenas  no existe, y los niños pueden pasar a ser adultos en una noche,  tras una ceremonia de preparación.

Actualmente los adolescentes de hoy, por las circunstancias que les rodean,   lo tienen más difícil que los de generaciones anteriores. (Padres que pasan muchas horas fuera de casa, ausencia de normas y límites, una sociedad de consumo que “se ceba” con ellos bombardeándoles con miles de mensajes para que compren y compren…)

Consejos prácticos para mejorar la comida con niños (segunda parte), entrevista con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

Silvia Álava y Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la AlimentaciónContinuamos con segunda parte de la entrevista con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

¿Qué razones pueden llevar a un niño a portarse mal a la hora de comer?

Es verdad que hay niños que son más comilones, otros más inapetentes… y que determinados alimentos no les pueden gustar, pero cuando un niño se porta mal en todas las comidas, lo más habitual es que esté llamando la atención de los padres. Los niños saben que es un momento propicio para hacerlo, y a veces juegan con eso.

¿Cómo deben reaccionar los padres en estos casos? ¿Hay que castigar a los niños?

Si un niño está intentando llamar la atención, no tenemos que utilizar el castigo como estrategia, pues verá que aunque sea de forma negativa, sigue acaparando la atención del adulto; si no la EXTINCIÓN, que vea que así no te hacemos caso. Si tu no comes o te dedicas a hacer tonterías en la mesa, lo que haremos será dejar de prestarte atención, ni te miro, en cambio cuando si que comes o te comportas de forma correcta si que te hago caso, participas en la conversación…

¿Hasta qué punto es importante que padres e hijos compartan la hora de la comida?

Eso sería lo ideal. Quizás cómo o el coincidir a la hora de la comida entre semana puede ser muy complicado porque los niños están en el colegio, los padres trabajando… se puede intentar coincidir en la cena y los fines de semana. Compartiendo la comida, ayudamos a que los niños se sientan más integrados en la dinámica familiar, aprovecharemos el momento para conversar y que cada uno cuente sus cosas… Además lo ideal es mantener unos horarios que nos faciliten además de mantener una rutina que favorezcan la regularidad de las ingestas.

¿Puede verse la televisión mientras se come o es mejor que la familia charle durante la misma?

Es muchísimo mejor eliminar la tele de la comida, pues de esta forma favorecemos la comunicación durante la comida. Y no nos engañemos es más fácil mantener una conversación con la tele apagada. De esta forma, conseguiremos principalmente tres objetivos:

Que los niños tarden menos, pues eliminamos un elemento distractor, muchas veces los niños se quedan “abducidos” delante del televisor, además, con la tele puesta se premia la lentitud, pues cuanto más tarde en comer, más rato de tele veo.

Que los niños se centren en la comida, no solo en ingerir los alimentos, si no en conseguir buenos hábitos alimentarios, además de un comportamiento correcto en la mesa.

Darle importancia a la comunicación familiar. No podemos olvidar la parte social de la comida, durante la misma no solo ingerimos alimentos, si no que conversamos con nuestros compañeros de mesa. Si hemos dicho que es bueno realizar al menos una comida en familia, aprovechemos el momento para charlar, que cada miembro pueda contar sus vivencias del día…

Si tenemos dos hijos y uno come bien pero el otro se porta mal, ¿cómo deben actuar los padres? ¿Se puede comparar a los niños?

Tenemos que pararnos a observar a ambos hijos y sobre todo pensar ¿quién es el que tiene más atención? Lo habitual es que, precisamente el que peor se porta es él que acapara la atención del adulto con frases del tipo come…pórtate bien… y al hermano que está comiendo correctamente es al que no hacemos caso. Se trata de dar la vuelta a la situación, vamos a atender y hacer caso al que se porta bien.

Eso no implica el entrar a comparar a ambos, si no, dejarles muy claro que vamos a hacer caso al que se porte bien (y además tenemos que especificar que es eso de portarse bien en la mesa), y que con el que no esté comiendo, se esté distrayendo, o se dedique a jugar en la comida no queremos estar. De esta forma reforzaremos al hermano que se porta bien, pero sin entrar en comparaciones entre ambos.

¿Desde qué edad puede empezar a inculcarse a los niños el buen comportamiento en la mesa?

Desde el principio, incluso cuando todavía son bebés, conviene que ya tengamos claras las pautas a seguir en las comidas, y se las vayamos inculcando a nuestro hijo, por ejemplo, desde bien pequeñín podemos enseñarle que cuando comemos, estamos a eso “a comer”, y no distraerle con la tele, o con juguetes, o parar para realizar otra actividad como el cambio de pañal…  tiene que aprender que estamos comiendo.

Consejos prácticos para mejorar la comida con niños, entrevista con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

Cuentos para comer sin cuentosPasar del “este niño no me come nada” al “¡Qué bien que come!” no es sencillo. Pero este paso puede ser más fácil de la mano de la psicólogía, en esta ocasión, y a raiz de la colaboración con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, os ofrezco unos consejos prácticos para que la vida alrededor de la mesa familiar con niños pequeños sea más feliz. Y nutritiva.

¿Qué estrategias o “trucos” puede dar a los padres para que sus hijos coman mejor o, al menos, sin que haya una guerra de cubiertos en cada comida?

Lo primero que tenemos que hacer es que el niño sepa que se espera de él en la comida. Una instrucción del tipo “pórtate bien” es demasiado ambigua y no le estamos explicando que tiene que hacer.  Por eso nos puede funcionar hacer una listado con las reglas que tenemos en la mesa. Como pueden ser:

  • Se come todo lo que está en el plato. Hay padres que sirven mucha comida a sus hijos y luego negocian cuanto se comen. El niño no tiene que entrar en este juego, sino que el adulto le servirá una cantidad adecuada y razonable, y eso es lo que se come. No negociamos con él. Si quieres más se puede repetir.
  • Pondremos un tiempo para la comida, y que los niños aprendan a comer en ese tiempo, pues otro de los problemas habituales, es que los niños tienden a alargar mucho las comidas, entre otras cosas porque saben que así tendrán un mayor rato de atención.
  • No se hacen tonterías en la mesa. Tienen que saber que cosas se permiten y cuales no, y que entiendan que estar comiendo o cenando con los mayores, implica tener un comportamiento correcto durante la comida, y que si no lo tienen no les vamos a hacer caso.

Enseñemos al niño a comer sólo desde pequeño, no dejemos que este aprendizaje lo haga exclusivamente en el comedor del colegio, pues será más fácil hacerlo en casa, donde puede disponer de más atención, tiempo… de tal forma que cuando llegue al cole, ya sepa manejarse con los cubiertos, y no dependa del adulto. Son muchos niños, y no hay una cuidadora por niño.

Intentemos que los niños lleven una dieta sana, equilibrada y variada desde pequeños, lo ideal es que los nuevos alimentos, ya han sido introducidos desde casa, “no descubrir la fruta y la verdura en el colegio”.

No sobreprotejamos al niño, y no le demos de comer, de esa forma no le estamos permitiendo entrenar el hábito, y que se vaya haciendo autónomo en el mismo. En el colegio tendrá que comer él solito, y no se lo va a dar una cuidadora.

Armémonos de paciencia, el aprendizaje es difícil, y se van a manchar, se les va a caer… es normal, no les regañemos, es importante que desde pequeños aprendan a manejar los cubiertos, y no les demos la sopa, porque se le va a caer se van manchar lo va a poner todo perdido…, hagamos con uno de esos simpáticos “baberos-chubasqueros”, y que el niño aprenda aunque se manche.

No olvidemos que la tarea de aprender a comer, es responsabilidad de los padres, no del colegio. Los niños no van al comedor a aprender a comer y a comer de todo, eso se tiene ir haciendo también desde la familia.

ASOFACAM gran labor, grandes personas

asofacamComo todos sabéis, me encanta participar en conferencias, pues creo que es fundamental que los psicólogos divulguemos nuestra profesión, y podamos contribuir con “alguna receta” para mejorar nuestras vidas, pero sobre todo, porque estoy convencida, de que los asistentes tienen tanto o más que aportarme como yo a ellos.

Este fin de semana, he tenido el placer de vivir una de las experiencias más emotivas de mi vida.

He estado en Almagro, invitada por la asociación Asofacam, dentro de sus jornadas de verano, en las que he tenido el placer de conocer a familias estupendas. Padre y madres totalmente motivados por mejorar, por saber como solventar los conflictos que surgen en el  día a día con sus hijos, entender sus problemas, saber cómo ayudarles… hasta aquí, podréis pensar, ¿pero eso lo hacemos todos, no?  Sí, es verdad; pero estos padres y madres tienen en muchos casos, además de sus hijos biológicos, a uno, incluso dos, niños de acogida, que son también sus hijos, que son, uno más de la familia. Y así lo viven todos, tanto los niños, como los padres, como los hermanos… con independencia de que sean biológicos o no.

Tengo que agradecerle especialmente a Pilar que me invitara a sus jornadas, y a pasar con ellos un estupendo día de campo, y que me contara la historia de su hijo Tino, que es el séptimo miembro de la familia, a Beatriz, la presidenta de Asofacam, y madre de Pepe, y a todas y cada una de las familias que he tenido el placer de conocer. No quiero caer en el tópico de deciros que sois todos una gente maravillosa, pero en este caso, es que es verdad, y tengo que añadir que además, estáis hechos de una pasta especial. La labor que hacéis con estos niños y niñas es impagable.

Estar este fin de semana con vosotros ha sido un placer para mí. Compartir experiencias como esta, te hace ver la vida de otra manera y te ayuda a centrarte y a relativizar los problemas. Espero que mi conferencia os sirviera para saber que se pueden hacer cosas para mejorar la convivencia, y el día a día con estos niños, que todos podemos conseguir mejorar.

Y ¡qué mejor ejemplo que niños como Tino, como Maya, o como Alejandro! Viendo su evolución, sabemos que todo es posible, y que la capacidad de mejora de estos chavales, asombra incluso, a los profesionales que les tratan. ¡Lo terapéutico que puede resultar en muchos casos un mimo y una caricia!

De verdad, creo que en esta ocasión, vosotros, me habéis aportado con creces mucho más a mí, de que lo que yo he podido aportaros.

Espero seguir en contacto con todos vosotros, y ¡mantenedme al día de la evolución de vuestros hijos!

Un abrazo,