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Esto es lo que pasa cuando los niños crecen sin límites. Colaboración con La Vanguardia

El aislamiento social o la falta de autocontrol son sólo algunas de las consecuencias

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Casi sin darnos cuenta, a los niños las normas y limitaciones les vienen marcadas casi por el nacimiento. Modelar sus necesidades de sueño, comida y juego según los ritmos de la casa es una de las primeras formas en que se enfrentan a las normas. Es algo que obedece a un dictamen social, por el que se consigue que la vida en comunidad tenga éxito.

A medida que el niño crece, la situación respecto a los límites se vuelve más compleja. Aparecen otro tipo de emociones, y descubren la empatía, algo esencial para trazar las reglas de comportamiento desde el respeto a los demás. Todos los expertos coinciden en que poner límites a ciertos conductas es esencial. “Vivimos en una sociedad tremendamente difícil, que tiene sus normas. Si no las siguiéramos, generaríamos situaciones incómodas a nivel social”, expone la psicóloga Silvia Álava. En su libro Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron. (J de J editores), cuenta que “los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben qué camino deben elegir”.

Autocontrol

¿Por qué son necesarias las normas?

Sin embargo, no todas las formas de establecer límites son válidas para fijar las pautas en lo que se imaginan como comportamientos deseables. Existe algo así como las “normas o límites saludables”, algo que permite al niño actuar desde el respeto, pero sin acotar su desarrollo. “Tan mala es la ausencia total de límites como que tengan muchos. Necesitan explorar, descubrir, inventar… todo esto implica cierto nivel de riesgo. Si limitamos (su conducta) tanto que los niños entienden que todo lleva unas normas que no se pueden pasar, estamos coartando su propio desarrollo”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez psicólogos. Encontrar el equilibrio y evitar transmitir frustraciones son dos aspectos fundamentales para establecer unos buenos límites.

La sociedad funciona en torno a las normas. Las hay para evitar peligros, pero también de convivencia, y conocerlas –por ejemplo al llegar a un sitio nuevo–, genera seguridad. De la situación contraria se derivaría un estado de frustración. “Los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro, porque nada más salir de su casa se encontrarán con ellos: por ejemplo si intenta quitarle el balón a un compañero y no le deja, o que los profesores le insten a reducir su movimiento en clase… El pequeño será mucho más infeliz en el futuro por esa frustración a nivel social”, analiza Domínguez.

La sociedad funciona en torno a normas; los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro

En algunos casos, los padres dudan respecto a establecer límites pesando que ello tendría consecuencias negativas en el desarrollo de sus hijos. “Las normas y los límites no anulan, simplemente ayudan a adquirir autocontrol, algo necesario en la vida. Les estamos diciendo a los menores qué se puede hacer y qué no”, apunta Álava.

De hecho, si un niño creciese sin conocer ninguna restricción a su conducta, el desenlace podría ser fatal. “Si evoluciona sin que se los pongan se puede convertir en un sociópata, que no tenga en cuenta los deseos y derechos de los demás y busque solo satisfacer su hedonismo”, advierte Domínguez.

Cuándo y cómo imponerse

Normas “saludables”, y en su justa medida

De nada sirve tener una larga lista con lo que puede y no puede hacerse, ya que incluso puede ser contraproducente. “Los límites tienen que ser muy pocos, breves y adecuados a la edad. Muchos coartarían la libertad del niño. Es fundamental que se hable de cosas muy básicas y genéricas”, recomienda Álava, que recuerda cómo cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser. Además, todos estas reglas deben ser coherentes con los comportamientos que perciben los pequeños. “Ordenar e imponer como adultos no funciona, hay que hablar siempre desde el razonamiento”, continúa.

Regular el comportamiento de los niñoses una tarea a la que conviene dedicarse casi desde su nacimiento. Aplicar normas de forma consciente es algo que debe introducirse desde muy temprana edad. “Cuando todavía no hablan, los bebés cogen las cosas o las quitan mientras juegan, y es un buen momento para explicarles que hay que pedirlas. Lo que no tendría sentido es castigar a un niño de dos años porque no ha pedido algo”, cuenta la psicóloga.

En torno a los cuatro años, cuando tienen la empatía más desarrollada, es momento de introducir reglas desde otra aproximación. “Podríamos invitarlos a pensar en lo que no les gusta que le hagan a ellos para que sean ellos mismos quienes vayan regulando sus conductas”, añade.

“Imponer no funciona; cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Para quienes tienen dudas sobre cuándo aplicarlas, Domínguez alude a una circunstancia inequívoca: “Cuando comienzan a tener una idea de quiénes son y memoria para recordar lo que querían, va a aparecer la frustración; ese es el momento de empezar a ponerles límites”.

No es lo mismo imponer que invitar o razonar una norma. Las exigencias transmitidas desde la agresividad, de forma brusca o negativa van a generar rechazo en el pequeño. “Los límites siempre se deben comunicar en positivo, con las normas establecidas de antemano, no cuando ha surgido un problema”, recomienda Silvia.

Plantearlas como algo que nos ayuda a todos a tener una convivencia mejorará la aceptación del quien las recibe. Asimismo, Domínguez invita a recordar en la misma frase que se establece la norma que los niños son queridos y válidos: “Así les ayudamos a diferenciar cómo son de lo que están haciendo”. Es una forma de evitar que se identifiquen con su comportamiento. “Con los adolescentes hay que introducir sentimientos para que adquieran una cultura emocional. ‘Estoy defraudado con esto que has hecho y te agradecería que no lo hicieras’ u ofrecer alternativas a conductas que han desarrollado”, continúa el psicólogo.

Un proceso natural

Vencer la frustración

Cuando se acota un determinado comportamiento, lo normal es que la frustración aparezca. Si a un niño se le limita la parcela de lo que él todavía no conoce como algo aceptado,es natural que surjan emociones relacionadas con la tristeza o el enfado. “Este fenómeno hay que afrontarlo con la mayor de las naturalidades. En nuestro día a día todo el mundo experimenta frustración, satisfacción, alegría o tristeza. Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño o joven y enseñarle a gestionar la frustración”, insiste Domínguez.

Se trata de un proceso por el que aprenderán a autorregularse. No obstante, Álava alerta de que en ningún momento hace falta poner un castigo ejemplar, sino exponer las consecuencias lógicas, tanto a nivel conductual como emocional, si la norma no se sigue. “Nunca es necesario para que el niño aprenda ni hacerle sentir mal ni insultarle. Por ejemplo, si nos ha faltado al respeto podemos comentarle: ‘Espérate un ratito a que se me pase, porque me has hecho sentir mal’. Pero en ningún momento hay que castigarle”, explica la especialista.

“Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño y enseñarle a gestionar la frustración”

ABEL DOMÍNGUEZ Psicólogo

Por otra parte, si se quedan muy enganchados a la tristeza o a la frustración por la limitación, se le puede ayudar a explorar las opciones que tienen. “Cuando son más mayores se tienden a comparar con otros niños –con alegaciones como ‘A mi amigo le dejan hasta las 10 y a mí no’–, y hay que frenarles; se les puede ofrecer una visión más global, con pautas y argumentos para que puedan equilibrar esa frustración”, finaliza Domínguez.

FUENTE: Diario La Vanguardia

Redes sociales: la delgada línea entre el cotilleo y el espionaje. Colaboración con MujerHoy

¿Dejarías a tu niño ir de casa en casa si no fuese Halloween? Colaboración con EFE Salud

POR: Elena Reinés

“No cojas caramelos de un extraño” es una de las frase que más nos han repetido abuelos, padres, familiares y toda persona que fuese mayor en ese momento. Pero la noche del 31 de octubre esta norma no escrita desaparece y da pie a ir de puerta en puerta pidiendo caramelos sin saber que clase de monstruo de Halloween se esconde detrás de ella.

¿Esta inconsciencia puede que se de por qué ante una fiesta no nos planteamos los peligros? La psicóloga Silvia Álava nos ayuda a resolver dudas que surgen entorno a Halloween y sobre cómo deben comportarse los padres ante esta fiesta porque: ¿dejarías a tu hijo ir de casa en casa si no fuese Halloween?

En España, Halloween es una fiesta que se ha puesto de moda hace relativamente poco tiempo, hace nada celebrábamos el Día de Todos los Santos y Halloween quedaba relegado a las películas americanas. Sin embargo, esta fiesta es muy popular internacionalmente, y tiene especial relevancia en la cultura anglosajona, donde está incardinada.

Al fin y al cabo, reflexiona Silvia Álava,  “vivimos en una sociedad de consumo. Entras en  restaurantes y está todo decorado con temática tétrica; entras en un supermercado y más de lo mismo. Al final no deja de ser una estrategia de marketing. Mientras llegan las navidades, tenemos otro filón de consumismos tanto si somos adultos o niños”.

El problema de esta nueva tendencia surge cuando “ hay niños que no les gusta disfrazarse con una temática relacionada con muerte vampiros, zombies, esqueletos…”, contextualiza la psicóloga.

El objetivo de Halloween es dar miedo y efectivamente hay niños que lo tienen: “No están preparados, la decoración es macabra y sobre todo hay niños a quienes les cuesta decir que no, porque toda la clase va, toda la clase se disfraza; son más impresionables o sensibles y en esta fiesta, al final pasan miedo”. añade.

¿Cuál es el origen de esta permisividad?

La tradición permite que ese día por costumbre se salga a la calle y se pidan caramelos. Es cierto que ha aumentado la gente que participa en las grandes ciudades, y resulta necesario plantearse ¿en qué entorno están los niños?, o ¿realmente conocemos por dónde se mueven?

Si estamos en una urbanización donde más o menos se conoce todo el mundo, el peligro está controlado, pero si el niño deambula por calles y pisos que desconocemos, el riesgo se incrementa.

La permisividad de esta fiesta tiene su origen en diferentes variables. Para Silvia Álava uno de los factores reside en la presión grupal: “Como ese día lo hacen todos y van en grupo, dejas apartado el tema del peligro mientras que otro día, sí te lo plantearías, es decir, muchas veces los padres piensan ¿si van todos por qué no va ir el mio?”

Muchos de los niños tienen especial ilusión por esta fiesta, pero es “importante insistir a los padres que no hay problema siempre y cuando el entorno esté controlado; de lo contrario, no se debe permitir, por mucha ilusión que despierte”.

Lo ideal sería que los padres acompañarán a los niños si son pequeños, aunque depende de las circunstancias, de la personalidad de cada niño y del entorno en el que estemos. En una ciudad siempre deberían ir acompañados al menos de un adulto que aunque no suba a todas las casas con los niños, les espere en el portal o en el patio.

Seguridad vial en Halloween

Según un estudio de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) la noche del 31 de octubre aumenta un 43 % el riesgo de muerte de peatones. Para los niños entre 4 y 8 años de edad, el riesgo de fatalidad es diez veces mayor en Halloween que en el resto de días.

La educación vial tiene que estar presente los 365 días del año y cada vez que salimos de casa hay que recordar que se tienen que fijar muy bien por dónde cruzan, que vayan siempre por el paso de cebra, que no atraviesen la calzada, y no crucen en rojo.

“Es verdad que  cuando los niños están muy emocionados y les están dando caramelos prestan menos atención. Por eso el adulto tiene que encargarse de mantener esa seguridad vial”, reafirma Silvia Álava.

Consejos de Halloween para los padres

La psicóloga centra una serie de recomendaciones para esta fiesta.

  1. Es importante aclarar cuáles son los valores que queremos transmitir a nuestros hijos, si optamos por traspasar los que nos enseña Halloween u optamos por los del Día de Todos los Santos. “Nadie nos va a decir qué es lo correcto; eres tú quien decide como padre” Un hombre vestido de vampiro durante el 33 desfile anual de Greenwich Village de Halloween en Nueva York. EFE/Justin Lane
  2. Sobre todo hay que respetar la idiosincrasia de los niños, respetar cómo son, “hay niños que tienen miedo a esta fiesta, son muy sensibles y susceptibles”
  3. Por muy Halloween que sea, las normas de educación vial y los peligros siguen estando.  Es realmente importante la labor de comunicación en seguridad vial y en el peligro “como por ejemplo, si en algún momento no te dan caramelos o no te abren la puerta no te enfrentes; si ves algo raro, sal y dilo, y cuidado con los coches, etc”

Consejos y advertencias de la Policía Nacional

Ante la relevancia adquirida por esta fiesta y el incremento de participantes en ella,  la Policía Nacional ha proporcionado a EFE una serie de consejos para que el día 31 sea un día divertido, y los únicos sustos de la noche, los de un amigo disfrazado de hombre lobo, payaso, bruja, o zombie, por ejemplo.

  • Truco o trato siempre en pandilla

“Advierte a tus hijos que siempre deben ir en grupo, fija con ellos una ruta y horario concretos, y recuérdales que no deben entrar en ningún domicilio o coche de desconocidos. Si son muy pequeños, siempre deben ir acompañados de un adulto y ponles alguna pulsera identificativa o anota tu teléfono en la muñeca;  en caso de que se despisten, su localización será más fácil”.

  • Fiesta terrorífica, pero segura

“Asegúrate de tener el mejor disfraz y de que la fiesta sea terroríficamente divertida, pero no olvides tampoco tu seguridad. Infórmate de si la celebración y el local tiene licencia y autorización para ese evento en concreto, y además cerciórate de que el local cumple con todas las medidas de seguridad y comprueba dónde se encuentran las salidas en caso de emergencia”.

  • Si vas a beber, dale calabazas a tu coche

“Si vas a celebrar la fiesta de Halloween con unas copas, recuerda que no debes conducir, hacerlo bajo los efectos del alcohol, además de irresponsable y un riesgo para los demás y para ti mismo, es un delito”.

FUENTE: EFESalud.com

Miedo en Halloween: recursos para que los niños disfruten sin temor. Colaboración con Mujer Hoy

¿Es Halloween una fiesta adecuada para los niños? ¿Puede ser un tipo de actividad que resulte útil para ayudarles a gestionar sus miedos? Con la ayuda de la psicóloga Silvia Álava, que acaba de publicar ‘Queremos que crezcan felices’ desgranamos las principales preguntas (con respuestas) en torno a este tema.

Halloween y niños

Mujerhoy (Mh): ¿Es adecuado celebrar festividades como Halloween o participar de ello si el niño manifiesta miedo hacia este tipo de estética o personajes?  ¿Por qué?Silvia Álava (S.A.): La fiesta de Halloween lleva muy poco tiempo instaurada en España; aunque cada vez es más habitual que los niños lo celebren y se disfracen, no conviene en absoluto obligarles a participar si no les gusta o no quieren. Como menciono en ‘Queremos que crezcan felices’, de JdJ Editores, debemos entender que la estética de la fiesta, con calaveras, esqueletos, zombies y brujas a algunos niños más sensibles les puede asustar. En este caso nunca debemos obligarles a participar. Los niños se tienen que enfrentar a las cosas cotidianas, pero la estética macabra de esta fiesta en absoluto es algo obligatorio que los niños tengan que superar.   Mh: Qué recursos prácticos aconseja (ejercicios, actitudes, herramientas…) para que unos padres puedan ayudar a su hijo a que gestione sus miedos: A la oscuridad:

S. A.: En determinadas edades puede ser muy habitual que los niños tengan miedo a la oscuridad. En estos casos conviene «desmontar» con ellos este miedo, es decir, que entiendan que no va a pasarles nada, que no hay nadie malo… En un primer momento se les puede dejar una lucecita pequeña encendida por la noche hasta que el niño vaya adquiriendo una mayor seguridad y sea él mismo quien decida apagarla.

– A los fantasmas o personajes irreales o fantasmagóricos, brujas, monstruos o con estética ‘fea’. 

S.A: Muchas veces los niños durante el día nos parecen muy valientes y no les importa ver películas o dibujos donde aparecen fantasmas, brujas, monstruos… pero al llegar la noche estos miedos brotan. Por eso será importante vigilar y controlar primero qué están viendo los niños para restringir este tipo de imágenes. Una vez que el miedo ya ha aparecido, hay que trabajar con ellos para que lo superen. Será necesario que lleguen a entender que ninguno de estos personajes existe y que por tanto no los vamos a temer. Y por supuesto debemos dejar de ver este tipo de dibujos, series o películas.

– A la muerte.  

S.A.: Cuando los niños descubren la muerte en ocasiones se pueden quedar más afectados y verbalizar que tienen miedo a que alguno de sus adultos de referencia pueda fallecer. En estos casos los niños tienen que ver que el adulto no se preocupa, sino que se lo toma con sentido del humor, y que sobre todo tranquiliza al niño explicándole que es muy raro que se puedan morir, que se mueren las personas mayores, las que están muy enfermas… Se trata en todo momento de tranquilizar al niño y sobre todo que vea que el adulto no se preocupa ni se pone nervioso. Cuando esto ocurre el pequeño lo interpreta como ‘mi padre o mi madre se está preocupando o poniendo nervioso porque se puede morir’.

A disfrazarse.  

S.A.: Algunos niños les da miedo disfrazarse, sobre todo cuando son pequeños y no entienden bien la dinámica del disfraz. Por eso nunca conviene forzarles a disfrazarse, sino jugar con ellos de modo que sea el adulto o los hermanos los que se disfracen y a través del juego vayan introduciendo al niño en la dinámica, le animen a ponerse un gorro o una capa… Pero siempre asociándolo al juego y a la diversión. De esta forma será más probable que el niño poco a poco vaya perdiendo el miedo y consiga disfrazarse.

Mh:  ¿Se puede combatir el miedo con miedo? ¿cómo? 

S. A. Es normal que a determinadas edades los niños puedan tener miedo. Debemos tener en cuenta que los miedos evolucionan según la edad. Así, a partir de los seis años puede ser habitual que tengan miedo al daño físico, al ridículo, a no caer bien a los amigos… Cuando son algo mayores puede aparecer el miedo a la separación de los padres, al bajo rendimiento escolar, a las enfermedades, a los accidentes… Otros niños presentan miedos a las tormentas, a montar en ascensor…Incluso es habitual que en los chicos con un perfil más temeroso e inseguro sus miedos vayan cambiando por temporadas y que sustituyan unos por otros.

Muchos padres se reconocen como miedosos, e incluso se ven muy reflejados en sus hijos y recuerdan que ellos también tenían temores cuando eran pequeños. Eso les puede llevar a ser más sobreprotectores y a no trabajar el problema con sus hijos para que lo afronten y lo superen.

Recordemos que los niños aprenden por modelado, copian a sus padres, y cuando los padres son personas inseguras y miedosas es muy probable que los niños también lo sean.

Es importante que los niños aprendan desde pequeños a superar sus miedos. Eso reforzará su seguridad y su autoestima.

Los padres pueden hacer mucho por evitar los miedos de los niños:  

– Mostrando el ejemplo a seguir.

– Utilizando el sentido del humor.

– Sin mostrar una preocupación excesiva ante el miedo del niño.

– Y pidiendo ayuda profesional en el caso de que vieran que el niño lo pasa muy mal o que sus miedos le impiden practicar actividades de su vida cotidiana.

FUENTE: mujerhoy.com

Estas son las razones por las que no debes mentir a tus hijos, a ninguna edad. Colaboración con La Vanguardia

Descubrir que sus padres falsean la verdad hará que se sientan traicionados, entre otros desajustes

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Si no estás listo ya, me iré sin ti. Si no te duermes, vendrá el coco. Como no termines el plato, no vas a crecer. Estas afirmaciones tienen algo en común: que todas son mentiras muy extendidas entre los padres. Frases como estas se lanzan con la intención de evitar confrontaciones y enfados o de promover buenos comportamientos. Pero disfrazar la verdad nunca es una buena estrategia.

A primera vista, parece que este tipo de afirmaciones bienintencionadas no hacen mal en quien las recibe. Sin embargo, los expertos y la ciencia tienen una visión distinta de la situación. Recientemente se ha publicado un estudio en el Journal of Experimental Child Psychology que aborda las consecuencias que puede desencadenar en los niños el engaño. En concreto, la investigación revela que privar de la verdad a los hijos puede provocar desajustes en el desarrollo psicosocial de los menores.

Criar a través de la mentira puede parecer un ahorro de tiempo, sobre todo cuando las razones de los padres para engañar es que sus hijos hagan algo difícil de explicar”, comenta Peipei Setoh, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Singapur y primer autor de la investigación, en un comunicado. Sin embargo, este comportamiento puede desencadenar una pérdida de confianza en los adultos. “Los niños se sienten muy traicionados cuando se dan cuenta de que sus personas de máxima confianza les mienten”, revela Silvia Álava, especialista en psicología educativa.

El por qué de las ‘mentirijillas’

Mentirijillas es un término con el que se resta importancia al hecho de enmascarar la realidad. No obstante, ni las más pequeñas hacen ningún bien al desarrollo de los menores. De hecho, este tipo de comportamiento suele estar más ligado al confort de los adultos que al beneficio de los hijos. “Mentimos porque tenemos miedo de contar la verdad; a veces, porque les estamos sobreprotegiendo; y otras, porque pensamos que es un tema que no les atañe por la edad que tienen”, indica la psicóloga.

Es frecuente evitar afrontar temas relacionados, por ejemplo, con la muerte o la sexualidad. “Lo hacemos para protegernos, o porque nos da vergüenza hablar sobre determinados asuntos y tener que dar explicaciones”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez Psicólogos.

Impacto en el desarrollo

Lo que en un principio parece una medida de protección, puede dejar una profunda huella en el desarrollo infantil. Los resultados de la investigación antes mencionada indican que aquellos niños a los que se les había educado en la mentira, la utilizaban de forma frecuente. Además, mostraron comportamientos más egoístas y manipuladores, así como un mayor sentimiento de culpa y vergüenza.

“Los niños siempre van a acabar descubriendo la verdad, son muy buenos observadores. Puede que no sepan exactamente qué sucede, pero se dan cuenta de que hay algo raro en el discurso. Por otra parte, los adultos también se sienten incómodos con su comportamiento, al enseñar un modelo en el que se valida la mentira”, explica Álava.

Los niños educados en la mentira tienen comportamientos más egoístas y manipuladores

La psicóloga aclara que esto no quiere decir que haya que compartirlo todo con los hijos. “En ocasiones, no necesitan tener información detallada de lo que está ocurriendo, porque hay que preservar la infancia. No hay que transmitirles, por ejemplo, las preocupaciones de los mayores; es algo que no necesitan”, subraya.

Otro efecto colateral del embuste es que quien lo ejerce deja de ser una fuente fiable para los pequeños. “Ellos no son tontos; si ven que les mentimos u ocultamos cosas van a dejar de preguntar. Por ello, debemos dar respuestas veraces”, comenta Domínguez. De lo contrario, buscarán respuestas en otras personas, como pueden ser amigos o internet.

“Aquí entramos en el apartado de los valores o pudor que puedan tener los padres ante determinados temas, como pueden ser la sexualidad o la prevención del consumo de sustancias adictivas. Yo les animo a que siempre hablen de ello, porque a través de internet, compañeros de clase o padres que tengan menos tapujos van a tener acceso estas cuestiones”, añade el psicólogo.

Cómo contar la verdad

Es importante valorar el nivel de crecimiento para entablar una comunicación efectiva. Álava recomienda siempre analizar qué es lo que el niño necesita saber dada la edad que tiene: “En función de sus años y de lo necesario que sea contarle algo, será cuando elaboraremos el discurso”.

Ser asertivo y claro en el mensaje, así como en los detalles que se van a compartir, es fundamental, ya que como indica la experta, “muchas veces nos enganchamos a las mentiras porque los pequeños empiezan a hacer preguntas y nos ponen nerviosos”.

Adaptar el lenguaje a cada etapa de crecimiento es fundamental para crear un vínculo de confianza. “Los niños no están maduros a todas las edades para encajar determinados temas, pero hay que adaptarlos a su nivel de entendimiento. Más adelante cuando pregunten o necesiten una actualización de la información, podemos dar una versión acorde a lo que puedan entender”, propone Domínguez.

De hecho, a los más pequeños, les cuesta identificar las mentiras. “Tienen un pensamiento más fantasioso, algo que hay que trabajar con ellos. A medida que van creciendo son más conscientes de si les estamos falseando la información o no. Entonces es cuando caemos en la incongruencia educativa: Me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”, reflexiona Álava.

“Caemos en la incongruencia educativa: me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Intentar empatizar con los sentimientos infantiles, ofrecer información para que sepan cómo manejar la situación o resolver determinados problemas juntos son algunas herramientas para evitar el engaño.

“Invito a que los papás a que reconozcan a los niños como grandes científicos. Están en constante investigación, probando cosas nuevas y buscando explicaciones sobre el mundo que les rodea. Todo esto es positivo, si les animamos a contrastar lo que les digan o vean en internet criaremos futuros adultos inteligentes”, concluye Domínguez.

FUENTE: LaVanguardia.com

Ir al psicólogo ya no es un tabú. Colaboración con Telva

Ha cambiado la percepción de la sociedad sobre los psicólogos y cómo pueden ayudarte en tu crecimiento personal.

  • Por Miriam Mascareñas

De la misma forma que acudes al médico cuando algo no marcha bien físicamente, si hay emociones que no sabes identificar y/o gestionar puedes acudir al psicólogo. Ellos son los profesionales capacitados para ayudarte a entender qué te está ocurriendo. Pero, «¿qué van a decir en mi entorno si se enteran de que voy al psicólogo?«, pensarás. Poco a poco, su figura se ha desestigmatizado y normalizado. Ya no es un tabú o algo a ocultar, ¡incluso hay quien lo puede considerar cool. Hablamos con Silvia Álava Sordo (@silviaalavasordo) y Patricia Ramírez (@patri_psicologa) para saber cómo pueden ayudarte incluso aunque creas que no lo necesitas.

Hace unas semanas, en una conversación informal con unos conocidos, ni siquiera amigos, uno de ellos comentó, sin tapujos y como quien habla del tiempo, como había comenzado a poner en práctica uno de los últimos consejos que le había dado su psicólogo. Nadie cambio el gesto, ni siquiera hubo preguntas. La charla continuó. Fue entonces cuando caí en la cuenta: acudir al psicólogo se ha vuelto una práctica más habitual de lo que pensamos y hablar de ello algo normalizado. No existen tabúes, atrás quedó la concepción de que quienes iban al psicólogo es porque estaban «locos» o tenían problemas graves, la normalidad ha llegado a esta práctica y eso es una gran noticia.

Para entender por qué hasta hace unos años hablar del psicólogo estaba tan estigmatizado recurrimos a la opinión de los profesionales. En este sentido, Silvia Álava Sordo, de Centro de Psicología Álava Reyes afirma: «Explicar que acudíamos al psicólogo era reconocer que teníamos un problema, y no solo eso, teníamos tengo un problema y no sabíamos gestionarlo por nosotros mismos, como si fuéramos tontos, pero nada más lejos de la realidad». De la misma forma que acudimos al médico cuando nos duele algo a nivel físico porque no sabemos diagnosticarlo, podemos recurrir al psicólogo cuando se trata de algo emocional.

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.Jonathan Segade

CRECIMIENTO PERSONAL

Hoy en día, ir al psicólogo ya no solo se reserva para gente que ha sido diagnosticado de un problema de salud mental y que, por lo tanto, necesita tratarse. Entonces, ¿cuál es el perfil de este nuevo paciente que asiste a la consulta? «Hay personas que acuden porque sienten que tienen un problema, que están atascadas en un determinado momento de su vida, saben que lo que les ocurre no es un tema de salud mental, pero tienen la confianza de que el psicólogo les puede ayudar a gestionarlo, a entender mejor cuáles son sus emociones y sentimientos, o incluso a valorar todos los factores para una mejor toma de decisiones«, reflexiona la doctora Álava.

Y no sólo las emociones pueden llevarnos a la consulta de un psicólogo. «Los cambio de hábitos: aprender a comer de forma serena, tener una vida activa, organizar mejor el tiempo, ser más perseverantes con los proyectos que iniciamos…«, son algunas de las consultas que trata Patricia Ramírez Loeffler (su cuenta de Instagram la siguen más de 170 mil personas) quien además explica que hay incluso pacientes que «buscan una técnica para dejar de fumar, para aprender a organizarse, a manejar el estrés…«

La clave esta en el crecimiento personal y en el objetivo de mejorar tanto a nivel personal, familiar o profesional. «Regular mejor las emociones, mejorar en la forma de educar a los hijos, en la gestión del tiempo, la atención, la concentración…» son, en palabras de la doctora Álava las principales causas de consulta de personas que no acuden con diagnósticos clínicos.

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.Jonathan Segade

Y TÚ, ¿SABES CÓMO GESTIONAR TUS EMOCIONES O CONTROLAR EL ESTRÉS?

«Nadie nos ha enseñado a regular nuestras emociones, tampoco a controlar la ansiedad y el estrés (situaciones a las que hoy en día estamos constantemente sometidos). Por eso es importante que un profesional nos enseñe a entender qué nos está pasando cuando sentimos ansiedad o estrés y nos facilite estrategias para gestionarlo antes de que desemboque en problemas más graves«, comenta Silvia Álava.

Cada caso es único y no se puede generalizar, de ahí que en consulta, los psicólogos ayuden a identificar y provean de herramientas y estrategias adaptadas a cada persona y sus necesidades. Como explica la doctora Silvia Álava: «Trabajamos el desarrollo personal desde la aceptación, valorando cuáles son las fortalezas y aquellas aptitudes a trabajar. Siempre siendo realista en todo momento».

QUIZÁS NECESITES ACUDIR AL PSICÓLOGO SI…

Algunos signos o síntomas que pueden ponerte en alerta para acudir al psicólogo antes de tener un problema clínico son inquietud, irritabilidad, tristeza, no estar a gusto con uno mismo, enfrentarse a un problema que no se sabe afrontar… Pero hay más, también puedes recurrir a estos profesionales si necesitas sabes por qué sientes lo que sientes, cuáles son tus emociones o cómo se regulan.

No podemos no hablar de las nuevas tecnologías que, en ocasiones, actúan de chupete emocional. Y es que cuando existe miedo a regular las emociones o enfrentarse a ellas, el móvil, por ejemplo, es un instrumento de distracción para olvidar (o al menos dejar temporalmente de lado) las emociones.

Patricia Ramirez lo tiene claro: «Cuando tienes un problema de sufrimiento emocional tienes que acudir a un profesional que te ayude a verlo desde otro punto de vista más positivo«.

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.Jonathan Segade

ACUDIR AL PSICÓLOGO EN FAMILIA

La doctora Silvia Álava Sordo, especialista en Psicología Educativa y directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, explica además que este reconocimiento de la figura del psicólogo como apoyo previo a que exista un diagnóstico clínico se da también en el ámbito familiar y educativo: «Muchos padres no esperan a detectar un problema, sino que se dan cuenta de que hay una forma diferente de educar (que no es a través de la amenaza, el grito o el castigo) y junto al profesional aprenden herramientas para ello«, y añade: «Buscan fórmulas para que el niño se responsabilice, sea más autónomo y seguro, incluso trabajan la parte de inteligencia emocional en casa«.

Coincide con esta opinión Patricia Ramírez: «Hay más interés en educar desde la paciencia, sin castigo, ni gritos. Desde hace unos años, hay más interés por respetar a los niños«.

PSICÓLOGOS EN LAS EMPRESAS

Cada vez más, las empresas están más involucrados en el bienestar emocional de sus empleados, así lo afirma Silvia Álava Sordo quien ha detectado que «solicitan cursos de bienestar emocional a medida para los trabajadores o incluso les ofrecen sesiones, pero esta tendencia es algo que está empezando«.

PERO, ¿TENGO QUE CONTAR QUE VOY AL PSICÓLOGO?

Que la figura del psicólogo se haya normalizado y acudir a ellos en momentos de necesidad ya no sea un tabú, tampoco es necesario gritarlo a los cuatro vientos. Tanto Silvia Álava Sordo como Patricia Ramírez coinciden: cada persona es dueña de su información y, como tal, decide que quiere y que no quiere compartir con su entorno.

FUENTE: Telva.com

«Hay chicas que malinterpretan la igualdad y copian las conductas masculinas» Colaboración con el diario ABC

La grabación de las agresiones da a sus protagonistas «visibilidad y sentido de la pertenencia»

Por Érika Montañés @emontanes

Violencia llama a más violencia es un aforismo que no siempre se cumple. Entre los jóvenes, lo único que desmantela ese axioma es una educación positiva en valores y en resolución de conflictos por la vía pacífica porque «no tienen la madurez emocional necesaria» para no caer en arranques de agresivididad, insiste el especialista en Psicología de Adolescentes, Ángel Peralbo.

Tras conocer la agresión que se produjo ayer en el Instituto Francisco de Quevedo de Madrid, ninguno de los psicólogos infanto-juveniles consultados por este periódico ocultan que los muchachos están más expuestos que nunca a imágenes de rudeza y eso es jugar con fuego. No obstante, la doctora en Psicología Silvia Álava niega la mayor: las conductas violentas entre jóvenes siempre han existido, pero el elemento diferenciador es que en la actualidad muchos de ellos encuentran un estímulo inmediato en el hecho de que se les vea. «Se mueven por “el aquí y ahora”, en ningún momento empatizan con la víctima» ni muestran la menor solidaridad con su sufrimiento, apuntilla Álava.

Acoso en torno al aula

La del instituto de San Blas no es la única agresión dura que se ha conocido en los últimos años a las puertas de un centro educativo. En la Fundación ANAR reciben con frustración este tipo de grabaciones y comentarios con demasiada frecuencia. Gestionan también el Teléfono del Acoso Escolar (900 018 018) puesto en marcha por el Ministerio de Educación, y que registró casi 26.000 llamadas el año pasado. De ellas, más de 8.000 fueron casos reales de «bullying» en las aulas que merecieron ser investigados.

Además, los psicólogos tanteados por ABC exponen otra regla de oro: los jóvenes reciben un aluvión de entradas de información violentas, cada vez mayor a través de internet y los videojuegos, lo que, de manera inconsciente, va elevando su patrón de tolerancia hacia otros comportamientos igualmente severos. Ocurre como en el sexo, explican estos expertos en la mente del niño; si acostumbras a visionar imágenes de porno duro, en tus relaciones sexuales consentirás escenas de gran salvajismo y las concebirás naturales, explica Peralbo.

Normalizan la violencia

«Esa normalización de la violencia» es lo que está detrás, para el psicólogo juvenil Abel Domínguez, del proceder cada vez más virulento e incluso un tanto enfermizo desplegados por jóvenes de nuestra sociedad.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 90% de los jóvenes de 13 a 15 años tienen un «smartphone» en la mano en estos momentos en España. Su consumo no es corto: entre dos y cuatro horas al día. La doctora Álava no culpa a la telefonía ni a los videojuegos. «No se ha podido demostrar en un estudio la correlación significativa entre internet y su consumo y una mayor agresividad conductual entre los jóvenes. Lo que ocurre es que no son conscientes del daño que ocasionan, les reporta satisfacción personal difundirlos y un sentido de pertenencia» dentro del grupo afectivo en el que se mueven. A la postre, adquieren mayor visibilidad gracias al efecto multiplicador de la redes.Sucede como en el sexo: con el consumo de porno duro, los jóvenes naturalizan también la violencia sexual

¿Y el género, también influye? ¿Son las chicas cada vez más agresivas? Este punto sí despierta consenso entre los especialistas: las mujeres siempre han desarrollado cierta agresividad, no tan física como los hombres. Es más manipulativa, es violencia verbal. Lo que sucede, incide Álava, es que ellas han malinterpretado la igualdad y copian comportamientos netamente masculinos.

Peralbo, autor de «De niñas a malotas» (Esfera de los Libros), reseña que hombres y mujeres se han equiparado en conductas de riesgo, pero sin que se correspondan con perfiles a priori agresivos. Muchas veces, afirma, peleas lamentables como la última en Madrid las protagonizan niñas que no suelen presentar actitudes tan abruptas.

FUENTE: Diario ABC

¿Por qué ajustar tu presupuesto puede ayudarte a reducir la ansiedad? Colaboración con La Vanguardia

Las finanzas son, junto a la seguridad personal, uno de los detonantes más frecuentes de este trastorno.

Por Rocío Navarro Macías

Después de las vacaciones, mirar la app del banco o revisar las facturas del mes puede producir un pinchazo en el estómago. Es probable que, en algunos casos, esa toma de contacto con nuestra realidad económica, la relación con las finanzas personales, provoque incluso ansiedad. Llevar un estilo de vida que desencadena cuentas domésticas en negativo suele traer quebraderos de cabeza y más de alguna noche en vela. Son síntomas comunes frente a un estado monetario descontrolado.

Es un hecho que incluso avala la ciencia. En una investigación desarrollada por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) se desvelaron cuales eran los detonantes más frecuentes de la ansiedad. Para el 66% de los encuestados resultó ser mantener a la familia a salvo y las finanzas.

La mala gestión del dinero acarrea muchos quebraderos de cabeza y enfados
La mala gestión del dinero acarrea muchos quebraderos de cabeza y enfados (valentinrussanov / Getty Images/iStockphoto)

“Estos resultados refuerzan el hecho de que las necesidades básicas, como seguridad personal o las finanzas, tienen un gran impacto en el bienestar mental de una persona”, comentó en un comunicado, Altha Stewart, presidenta de la APA. Que el estrés se apodere de la relación con el dinero es una situación de la que cada uno es responsable, aunque también tiene cierta culpa el sistema que nos rodea.

El origen

Créditos que satisfacen deseos pero no dan felicidad

Es muy frecuente recibir en el móvil propuestas de créditos a los que se accede con un solo clic. No tienes que moverte de tu casa para conseguirlos y a través de ellos muchos deseos de consumo se pueden ver resueltos. “El mensaje que se manda a la sociedad es: disfruta ahora y lo pagarás fácilmente, reunifica tus deudas…”. Sin embargo, este comportamiento va en contra de lo que evidencian los estudios sobre felicidad. Proporciona más felicidad ahorrar primero y gastar después”, indica la psicóloga Silvia Álava.

Contratar créditos o préstamos para satisfacer compras superfluas es uno de los motivos que nos llevan a poner en peligro la estabilidad de la cuenta bancaria. Pero no es lo único. El precio del alquiler en ascenso, facturas de servicios básicos descontroladas y salarios precarios también se suman a la ecuación y contribuyen a que las finanzas nos desestabilicen y nos provoquen ansiedad.

“La mala gestión del dinero puede acarrear más de un quebradero de cabeza y muchos enfados”, indica Lupina Iturriaga, fundadora y CEO de la aplicación Fintonic. Como ella misma indica, el más evidente es llegar justos o no llegar a fin de mes. “También sentimos impotencia cuando no sabemos de dónde vienen algunos cobros de comisiones, cargos duplicados y cada vez es más habitual que nos lleguen quejas de personas que no saben si están pagando demasiado por sus facturas de energía, agua, teléfono, alarma … y no tienen las fuerzas o el tiempo suficiente para solucionarlo”, añade.

Recurrir al crédito para realizar compras superfluas desequilibra nuestras finanzas y también nuestra mente
Recurrir al crédito para realizar compras superfluas desequilibra nuestras finanzas y también nuestra mente (Kritchanut / Getty Images/iStockphoto)

Como decíamos, uno de los grandes detonantes de una situación financiera poco saludable es adquirir objetos, servicios o bienes que nuestro bolsillo o nuestra cuenta corriente en realidad no pueden soportar. “Estar obligado a pagar una letra llena de intereses provoca un alto grado de frustración y ansiedad. Muchas veces las entidades que ofrecen los créditos no suelen explicar muy bien las condiciones o el tipo de interés. Lo ponen todo muy fácil y ante esto hay que tener la cabeza muy fría”, para no sucumbir a las ofertas para aumentar nuestro consumo, comparte Álava.

A veces la voluntad falla, quizá por una falta de educación respecto a las finanzas personales. “Seamos realistas, además de no ser una asignatura obligatoria en la mayoría de los planes de estudio, los números suelen dar mucha pereza”, comenta la fundadora de Fintonic, que comenta cómo este factor la llevó a crear una aplicación destinada a controlar el dinero y ahorrar. “Yo me formé en Administración y Dirección de Empresas y profesionalmente siempre he estado vinculada al área de finanzas; sin embargo, me volvía loca para organizarme en casa con hojas de cálculo eternas. Me di cuenta de que, si para mí era complicado, para otras personas tenía que ser muchísimo peor”.

La solución

Control exhaustivo de gastos y ajustarnos a un presupuesto

Pese a que el sentido común intenta mantener el estado de cuentas en orden, cuando comienzan a llegar gastos inesperados comienzan a aparecer los problemas. Desde una reparación del coche, a unas vacaciones que están por encima de las posibilidades económicas personales o la pérdida de un empleo pueden motivar el desequilibrio de nuestro presupuesto, y con ello dar al traste con nuestro bienestar mal. “Está demostrado que el dinero no da la felicidad, pero hay que tener garantizados los gastos y un pequeño colchoncito para imprevistos. Por ello, hay que ajustar el nivel de expectativas y no dejarse llevar por la publicidad”, aconseja Álava.

De ahí que para evitar que las finanzas se conviertan en un motivo más de estrés y ansiedad, la psicóloga recomiende llevar un control exhaustivo sobre los gastos y ajustarnos a nuestro presupuesto. “ Hay que hacer un sumatorio con cuánto dinero entra y cuanto sale. Si se tiene muy claro cuál es el estado bancario y cuáles son los gastos mensuales se pueden controlar los que son superfluos y así saber de qué se puede prescindir”, explica. Porque la mayor tranquilidad mental se tiene cuando no se debe nada.

“Hay que ajustar el nivel de expectativas y no dejarse llevar por la publicidad”

FUENTE: La Vanguardia

¿Se nos han ido de las manos los cumpleaños infantiles? Colaboración con La Voz de Galicia

Las AMPA y psicólogos consideran que las fiestas son hoy una competición entre padres y crearán adultos frustrados.

Por MARTA OTERO 

Fiestas por todo lo alto que cuestan un pastón (algunas incluso temáticas) con toda la clase invitada, decenas de regalos y tartas personalizadas que los niños ni llegan a probar. En esto se han convertido en los últimos años los cumpleaños infantiles, que en generaciones pasadas se celebraban en casa o repartiendo caramelos en clase, si tocaba.

Profesores y psicólogos son testigos de una costumbre que se ha arraigado peligrosamente y alertan de que forma parte de una tendencia educativa nada beneficiosa para los niños.Ana Parro De La Fuente, pedagoga del centro Parro de la Fuente, asegura que «se nos está yendo un poco de la de las manos, no es bueno educar a los niños y niñas en estos excesos. La verdad que el listón de los cumpleaños está cada vez más alto y se está convirtiendo en una presión social entre padres y madres. Una celebración tan a lo grande puede distorsionar la realidad del niño y tener una percepción irreal de lo que es la vida ¿qué va a pasar entonces cuándo cumpla 18 años? ¿Qué nos demandará o qué tipo de fiesta le vamos a ofrecer? Lo mismo ocurre con los regalos, se necesita dosificación. No tiene que ver que en determinado cumpleaños hagamos una fiesta especial por algo en concreto. Debemos reflexionar sobre qué valores queremos transmitir a nuestros hijos y encontrar un equilibrio».

La experta recuerda que las celebraciones de los cumpleaños son buenas, es importante realizarlas y festejar el nacimiento del niño, «compartir con él esa alegría es positivo y aprovechar el momento para hacerle ver sus progresos en ese año». Pero recuerda que «estas celebraciones deberían ser una oportunidad para fomentar los valores de la amistad y la responsabilidad. El cumpleaños debería ser algo íntimo, especial (no superfluo) y familiar para compartir con amigos y con la familia. Se debe hacer al niño/a participe de los preparativos con sus padres, implicando al niño en la preparación de su fiesta, eligiendo la decoración, elaborando la merienda y la tarta… porque él es el protagonista pero también el anfitrión y cómo tal se debe comportar. Es importante fomentar la responsabilidad, no todo vale. Ellos pueden elegir pero los límites los ponen los padres acordes con las necesidades y recursos de la familia».

Fernando Lacaci, presidente de la Federación de ANPA, asegura que «o problema está na educación que lles damos aos nosos fillos coa organización dunha gran boda para un neno que fai dous anos. Na nosa época como moito facíanche un chocolate na casa e invitabas a catro amigos e xa estaba. O fundamental era o concepto de festa, e os agasallos, como moito, eran un conto ou un xoguete correntiño».

Para Lacaci, lo que estamos haciendo en la actualidad es «demostrar sistematicamente o noso cariño a base de gasto, educando os nosos fillos nunhas expectativas que nin sequera sabemos se serán extrapolables a eles mesmos dentro duns anos, porque as condicións económicas da vida son moi cambiantes». El representante de los colectivos de padres cree que este tipo de costumbres no son buenas para el niño porque, se pregunta, «que expectativas lles estamos dando nun mundo onde todo parece indicar que no seu día gañarán 900 euros? Convencelos de que é normal facer unha gran festa por calquera circustancia é conducilos á infelicidade máis absoluta. Que vai pasar cando iso sexa imposible? Os que temos xa máis anos sabemos que para arriba é moi fácil ir, pero para abaixo é imposible».

La psicóloga infantil Silvia Álava también considera que «estamos perdiendo un poco el sentido común con esto de los cumpleaños infantiles, porque al final se trata de celebrar con tus amigos que es tu cumpleaños, pero no hace falta hacer celebraciones tan extensas o tan importantes ni gastarse tanto dinero». Lo primero que hay que pensar, asegura, es qué le gusta a tu hijo. «Porque hay niños que son muy extrovertidos y quieren muchos amigos y otros que son más introvertidos y estarían mucho más cómodos con un número menor de invitados».

 SOBREDOSIS DE REGALOS

Otra de las claves de la polémica sobre los cumpleaños son los regalos. Álava recomienda trabajar con los niños el valor de las cosas y «optar por juntarse entre todos para hacer un regalo conjunto, porque, al final, los niños cuando tienen tal cantidad de regalos no los valoran».

La experta cree que se han convertido en una competición entre padres «para ver quién hace el cumpleaños más grande, más original o llamativo». «Como todos los niños celebran un megasupercumpleaños, yo también -explica la experta-. Pero hay que pensar si tu hijo realmente lo quiere y, sobre todo, si es adecuado celebrarlo en este momento. Hay que ver si es lo que él quiere o lo que se ha puesto de moda, porque hay niños que piden algo más simple».

Sobre las dudas de si hay que invitar a toda la clase o solo a los amigos, la psicóloga cree que «es que el niño el que tiene que pensar a quién quiere invitar. Hay niños que querrán invitar solo a sus amigos y es mejor así, aunque los padres tengan sus compromisos».

La otra cara de la moneda es la exclusión de los niños a los que nadie invita, con el consiguiente sufrimiento del pequeño y sus padres. «Si nunca lo invitan hay que averiguar la causa. A lo mejor tiene menos habilidades sociales, o son niños más chinchones, que pegan… Hay que trabajar con él para que aprenda que, en función de cómo tú te comportes con los demás ellos querrán o no estar contigo».

En cualquier caso, lo que no se recomiendan son los ataques entre padres. «Tenemos que pensar que somos el modelo de habilidades sociales e inteligencia emocional de nuestros hijos. Si nuestra forma de resolver el conflicto es agresiva nuestro hijo va a aprender que los conflictos se resuelven así. Y luego nadie lo invitará».

Todos recordamos algún caso de un niño que, ante un gran regalo, al final acaba jugando con la caja. «É unha tolemia -afirma Fernando Lacaci- que con só 4 ou 5 anos reciba vinte agasallos. O neno o que necesita é a atención e o cariño, que se revelan en cousas moi pequenas. O mellor é xuntar os seus amigos un día e permanecer con el para que poida xogar en liberdade. E nada máis».

Otro problema añadido a la moda de los grandes cumpleaños son los regalos. «Estamos considerando como un custonatural que, se o teu fillo ten vinte compañeiros de clase, vas ter que facer vinte agasallos, e se o multiplicas é unha cantidade salvaxe, á que tes que sumar o que gastas, cando che toque, na festa nun sitio especializado».

Además, la moda de invitar a toda la clase puede provocar que haya algún niño que no pueda asumir el coste del regalo. «Se queres invitar a todos os nenos dunha clase tes que limitar a cuestión económica ao mínimo, porque do contrario o risco que corres é de exlcuir a alguén».

Ante esta nueva y costosa forma de celebrar, Lacaci cree que debemos reflexionar y recordar que «un cumpreanos non é a celebración da fin dunha guerra mundial, é unha festiña de medio pelo que temos unha vez ao ano, e debe ser tratado como tal. Se tes unha vida longa terás setenta ou oitenta festas, non é coma unha voda nin unha graduación».

El presidente de las ANPA cree que «estamos facendo unha estupidez realmente. Antes nin a primeira comuñón era unha gran festa, tan só era unha festa algo diferente. Desde logo non se pedían préstamos para pagala». Todo esto, asegura, corresponde a la cultura de «cambiar o cariño polo gasto». «Os agasallos, o reparto de invitacións… todo é un despropósito», concluye. 

FUENTE: La Voz de Galicia

Las críticas empiezan a acorralar a Greta Thunberg

La ‘niña verde’ tendrá que ser fuerte para soportar la pesada carga de la fama y no convertirse en otro juguete roto

Tiene 16 años, parece estar siempre enfadada y sorprende por su temple y oratoria, más propios de personas adultas que de una preadolescente. Es Greta Thunberg, la niña verde , como algunos la denominan. Se ha cargado a sus espaldas todo el peso de un potente mensaje –la lucha contra el cambio climático – convencida de que aún hay tiempo para enmendar las nefastas políticas medioambientales.

Millones de personas la ven como una superheroína. El futuro dirá si Greta tiene la suficiente fortaleza y serenidad para soportar la presión de esa fama planetaria o corre el riesgo, como les ha ocurrido a otros menores que un día alcanzaron mucha notoriedad, de convertirse en un nuevo juguete roto.

Greta habrá empezado a notar que esa mochila de responsabilidad que se ha cargado a su espalda aumenta de peso con críticas llegadas desde todos los flancos. Se la ha acusado de aliarse con familias de la realeza, de contaminar en sus viajes en velero por negarse a subirse a un avión, de ser un títere de lobbies que le dictan su discurso para obtener con ese mensaje descarados beneficios económicos, de tener unos padres que no serían tan inocentes como algunos creen al aprovechar el tsunami provocado por su hija para sacar también tajada económica…

La propagación de su discurso por todo el planeta sobreexpone a la menor, con una presión difícil de llevar

“Es muy difícil hablar de un fenómeno como el de Greta sin conocerla a ella y mucho más aventurar si sobrevivirá o no (psicológicamente hablando) a tanta presión”, afirma Álvaro Bilbao, doctor en Psicología de la Salud, neuropsicólogo y autor, entre otras obras, del libro El cerebro del niño . “El impacto que está situación pueda tener en estos momentos sobre ella va a depender mucho de su carácter, fortaleza emocional, convicciones…”. Pero lo que sí sabemos a grandes rasgos –añade Bilbao– es que la fama y la exposición permanente a los medios es muy difícil de sobrellevar. Es como caminar desnudo por la calle”.

“Los menores no cuentan con recursos para asimilar tanta exposición”, afirma Marisa Russomando, psicóloga argentina experta en infancia y familia. “Mi consejo –continúa– es sobrellevar el tema con contención y abordarlo, sin que eso suponga renunciar a la potencia del mensaje, desde una perspectiva más lúdica”. Quitar trascendencia a lo que se está haciendo.

La psicóloga Silvia Álava indica, por su parte, que “el acompañamiento a Greta por parte de sus padres, e incluso profesionales, va a ser determinante para que la niña aprenda a gestionar esas críticas que empieza a recibir tras el incontestable éxito de ese mensaje tan potente y loable que todo el mundo entiende”.

“Es como si llevara debajo del brazo las partituras inéditas de los Beatles y eso tiene que darle mucha seguridad, pero también la expone a todo tipo de críticas”, apunta Álvaro Bilbao. Pero no hay que olvidar “que el caso de Greta, si se compara con otros niños que sucumbieron a la presión de la fama, es especial. La atención mediática recibida ha sido inmediata y no parece que haya estado años preparándose para alcanzar el éxito”. Y continúa: “El ámbito en el que se mueve no está asociado ni a drogas o alcohol, como ocurre con las precoces estrellas del cine o la música, y su labor no está centrada en exhibir habilidades. Aquí de lo que se trata es de defender un mensaje profundo y de gran valor”. Así que si no se desvía de la senda marcada –el riesgo de sucumbir a la presión siempre estará ahí– Greta tiene muchos números de salir airosa en esa planetaria misión, coinciden estos tres expertos.

Encerrada en su mundo

Greta sufre el síndrome de Asperger, un trastorno leve del espectro autista que afecta la interacción social recíproca, la comunicación verbal y no verbal y provoca una resistencia para aceptar el cambio. “Tengo Asperger y eso significa que a veces soy un poco diferente de la norma. Y, en ciertas circunstancias, ser diferente es un superpoder”, ha escrito Greta en su cuenta de Twitter . El neuropsicólogo Álvaro Bilbao afirma que ese leve trastorno puede jugar, en este caso, en favor de Greta. “Podría hacerla más impermeable tanto a los halagos como a los críticas, ya que a estas personas les cuesta más detectar y percibir estados emocionales de los demás. Vivir en su mundo “le permitiría –considera este experto– seguir centrada en su mensaje sin recibir con toda la intensidad el impacto emocional de aquello que la rodea”. Ahora mismo Greta es ya mucho más importante que todas las huelgas de adolescentes que ha propiciado, marchas y protestas, apunta Bilbao. Y añade: “Lo deseable, para ella, es que el movimiento cobrara autonomía sin depender tanto de Greta”. De momento, apunta la psicóloga Silvia Àlava, “todo el protagonismo lo absorbe esta niña; algo impensable si toda esta campaña la hubiese planeado, por ejemplo, el mejor de los publicistas”.¿Apruebas el activismo de Greta Thunberg?

FUENTE: LaVanguardia