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Cuando el sueño del bebé mantiene en vela a la familia. Colaboración con El Correo

¿Es verdad eso de que los niños duermen del tirón? ¿O es más real eso de que se despiertan cuatro o cinco veces? Un pediatra y una psicóloga opinan

Por YOLANDA VEIGA

Se acordarán los talluditos de Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín, los peques de la televisiva familia Telerín. Aquella cuadrillita que en los años 60 se llevaba a los peques a la cama a una hora prudencial. Y en un abrir y cerrar de ojos, nunca mejor dicho, esas criaturas ya estaban dormidas: ‘Zzzzz’… la noche del tirón. Sí, es ficción. Bien lo saben esos padres y madres angustiados porque la niña duerme mal. O se despierta cada poco, o solo se duerme al pecho, o con el chupete, o en la cama con aita… Carlos González ha visto de todo esto y más. Como pediatra y como padre de tres niños. Y la experiencia por ambos lados le ha hecho llegar a una conclusión francamente tranquilizadora: «No sé si tu hijo recogerá los juguetes o aprobará con notable el Bachiller, pero lo que sé seguro es que comerá y dormirá». Ahora bien, cuándo y cómo es lo que trae de cabeza a muchas familias.

El sueño del bebé es algo que estresa mucho a las familias

Lo ve todos los días en su consulta Silvia Álava, del gabinete psicológico Alava Reyes. «El sueño del bebé es algo que estresa mucho a las familias porque una de las funciones del descanso en adultos es poner a cero los niveles de ansiedad. Si no dormimos nos entra nerviosismo y entramos en un círculo en el que la persona que tiene que transmitir calma al bebé le transmite angustia. Y eso lo perciben. «Así que el primer paso es la calma», coinciden ambos especialistas.

Otro punto de partida: a nuestra hija o nuestro hijo no le pasa nada. «Los pades somos víctimas de un engaño. Nos han hecho creer que lo habitual es que los niños duerman del tirón y no lo es. Probablemente con tres meses lo sea, pero a partir de los cuatro muchos empiezan a despertarse cada hora y media». Y es en ese momento cuando «los padres entran en pánico porque creen que no es normal».

Y empiezan los experimentos: le saco de la habitación, le duermo en brazos y luego a la cuna, le canto, le leo, le doy un masaje, le baño después de cenar… «Lo importante es que concretemos una rutina de sueño. El problema es que cada día hacemos una cosa y para que haya aprendizaje tiene que haber repetición», insiste Álava. Y ofrece una pauta que puede ser otra: «Cenar, un baño de agua templada, un masaje y cantar».

El debate de siempre, ¿el bebé en la cama o en la cuna, en la habitación de los padres o en la suya?

Carlos González: La recomendación médica es clarísima, hasta los seis meses el bebé debe estar en la habitación de los padres. Lo de la cama o la cuna ya es más delicado, aunque si la madre o el padre fuman, beben o son obesos, en la cuna. Si no se dan esas circunstancias es indiferente.

¿Y a partir de los seis meses? Silvia Álava apuesta por ir dejándole en su propio cuarto de manera progresiva. «No se puede hacer de un día para otro porque es la hecatombe, pero podemos probar a enseñarle a dormir solito acostándonos con él o con ella en la cama. Le tocamos, le hablamos suave… hasta que se duerma. Cuando hayamos conseguido eso le acompañamos hasta que se quede dormido pero ya no tumbados, sino sentados en una silla, que iremos retirando poco a poco hasta lograr que no sea necesario que estemos con él o con ella».

Carlos González, sin embargo, rechaza los métodos de manual, empezando por ese que defiende que les dejes llorar hasta que se cansen y se duerman. «Yo no digo que no funcione, pero ¿quieres que tú hijo aprendar a dormir así? ¿Quieres enseñar a tu hijo que pese a que llore no vas a ir? Porque yo no quiero. Mi hija pequeña tiene 28 años y yo le he enseñado que en cualquier momentro del día o de la noche me puede llamar e iré. Ahora vive fuera y si me llamara de madrugada cogería un avión al día siguiente. Yo les diría a esas madres y padres preocupados que aprovechen, que es muy poco el tiempo en que los peques nos necesitan tanto y nos quieren con locura. Que dentro de unos años la preocupación será: ‘¿por qué no llama por teléfono más a menudo?’».

¿Y dormirles al pecho? ¿Duermen peor los que maman?

Carlos González: Hay algún pequeño estudio que defiende que los niños nada más destetarse duermen más, pero como norma general darle el pecho no hace que duerma peor.

Silvia Álava: Lo ideal es que no se duerman mientras maman. Tienen que aprender que el pecho es para comer, no es una herramienta para dormir. Ni un biberón.

Carlos González: A mí me hace gracia cuando la gente dice que le da un masaje y funciona. Estupendo, pero ¿cuándo se despierte a las tres de la mañana llorando, qué haces, te levantas y le das el masaje? Sin embargo, cuando una madre dice que la teta es mano de santo no se ve igual. ¡Pero si es más rápido, cómodo y barato!

Lo del masaje es opcional pero lo que genera consenso y no hay atisbo de duda es en la crencia de que al niño hay que proporcionarle un entorno sosegado antes de ir a la cama. «Si antes de acostarse está corriendo, gritando, viendo la tele… su nivel de actividad es importante y no se va a dormir». Así que «luces bajas, tono calmado, cuento o canción suave…».

A la preocupación de que se duerma pronto se suma otra: ¿cuántas horas debe dormir? ¿de cuánto tiene que ser la siesta? A estas preguntas responde Carlos González con un experimento: «Busca fotos en Google de madres con sus hijos. Verás que en casi todas aparecen mujeres sonrientes diciendo algo al bebé. Ahora busca mujeres africanas con bebés y verás que en casi todas aparecen madres con los niños a la espalda haciendo labores mientras les llevan. A esos bebés su madres no les duermen, que solo es algo que solo hacen las madres occidentales y los anestesistas. Dormir es un verbo intransitivo, no dormimos a alguien. La gente se duerme. Y esos bebés africanos se duermen de manera natural mientras su madres hace otra cosa».

En todo caso, hay unos estándares respecto a las horas de sueño que se cumplen casi siempre. Aunque hay algo mejor que los estándares, advierte González. Y es la seguridad de que «cada niño duerme lo que tiene que dormir». Aunque, matiza la psicóloga, «en nuestro país tendemos a dormir poco». Lo que supone un problema más «en la adolescencia que en la infancia».

Si quieres más información o asesoramiento de este u otros temas no dudes en ponerte en contacto conmigo.

FUENTE: Diario El Correo

Convertimos el “Blue Monday”, el lunes más triste del año, en un día feliz. Colaboración con Agencia EFE

El “Blue Monday”, este año el lunes 16 de enero, está considerado el día más triste del año por una fórmula matemática donde se incluyen tres factores: el clima, la cuesta de enero y el abandono de nuestros propósitos de año nuevo. En EFEsalud queremos acabar con la tristeza y dar paso a la felicidad. ¿Cómo combatir la tristeza?, ¿Cuáles son las claves para alcanzar la felicidad?, ¿Cómo hacer mis metas realidad? y ¿Cómo mantenerme feliz?

Si pensamos en los tres agentes involucrados en esta fórmula, sí que nos suelen afectar normalmente porque no sentimos lo mismo cuando hace sol que cuando llueve; el buen tiempo hace que nos apetezca salir más a la calle.

Disfrutemos del clima, sea cual sea. EFE/Miguel Angel Molina

En el caso de los propósitos, sí que es verdad que los arrancamos con mucha energía y poco a poco se van diluyendo pero…¡Sólo estamos en la tercera semana del mes, así que paciencia!; y en tercer lugar, la cuesta de enero es normal porque venimos de las Navidades donde hay muchos gastos, pero tranquilos que ya queda poco para cobrar.

EFEsalud ha hablado con tres psicólogas para tratar este tema, queremos darle la vuelta a la tortilla y convertirlo en un día feliz, o aunque sea, en un día donde no os sintáis tristes con todas estas recomendaciones.

Circunstancias externas

Silvia Álava, psicóloga de la Clínica Álava Reyes, garantiza que estos factores no nos tienen por qué afectar porque “las variables de la felicidad están siempre en uno mismo y en la forma de interpretar la vida”.

“Los últimos estudios dicen que las circunstancias externas sólo tienen un 10% de peso en nuestra felicidad. Y un porcentaje importante, un 40%, depende de mi actividad emocional y de las cosas que yo haga para estar feliz”, cuenta la experta.

No tenemos que pensar que porque sea “Blue Monday” y exista una fórmula matemática, realmente será el día más triste del año porque siempre va a depender “de cómo cada uno interprete la realidad”.

¡A por él LUNES!

Además de todos esos factores, es Lunes y  es una excusa más para ser un “mal día” porque es el inicio de la semana de trabajo.

Sonríe. EFE/Narendra Shrestha

Depende de “cómo te tomes las cosas”, si eres una persona negativa que piensa: “qué mal, otra semana por delante, ya se ha acabado lo bueno”, evidentemente se te hará un día muy complicado.

Silvia Álava recomienda no ser ni negativos, ni positivos, sino que seamos neutros: “Lánzate mensajes objetivos como es lunes y tengo que trabajar y así no tendrás ansiedad ni tristeza. Debemos decirnos que aunque sea lunes, no quiere decir que sea un mal día o que vaya a ser peor que otros”.

Controlar la ansiedad

La ansiedad se puede controlar con 2 pasos; según la experta debemos ser capaces de:

  1. Saber qué pensamientos son los que han generado esa tristeza o ansiedad.
  2. Hacer unos “procesos de recovery” para recargar las pilas. “Cada persona tiene que ver qué le hace sentir mejor: hacer deporte, llamar a los amigos, disfrutar de mi hijo/a, hacer meditación personal, etc”, explica la psicóloga.

“La cuestión es buscar pequeños momentos en el día para que nos retroalimentemos en positivo y que nos sirva para buscar fuerzas y energías”, detalla Silvia Álava.

Cómo alcanzar la felicidad

Se han estudiado bastante cosas que son precursoras de la felicidad pero “no hay una clave para conseguirla, porque cada uno tiene su propia llave de la felicidad”, explica la psicóloga Silvia Álava.

Una mujer corre por un parque. EFE/Franck Robichon

Hay cosas que nos hacen sentir mejor y más felices como:

  • Ser agradecido: cuando una persona hace algo por ti y lo agradeces de verdad, te hace sentir mejor.
  •  Hacer cosas por los demás: cuando hacemos cosas por los demás, nos sentimos más felices.
  • Practicar deporte: nos ayuda a segregar endorfinas para sentirnos más felices.
  • Respetar los hábitos de sueño y de vida sana: dormir y comer bien son básicos para la salud y para la felicidad.

Metas claras

Judit March, psicóloga de la clínica JM Psicologia y experta de Doctoralia, asegura que debemos diferenciar entre propósitos y metas. “Los propósitos son conceptos ambiguos y difusos, nos ayudan más a progresar las metas u objetivos claros y concretos”.

Da una serie de pautas, para que hagamos de esas metas una realidad:

  • Deben ser metas factibles,  por las que podamos luchar por ellas.
  • Deben ser específicas porque si son difusas, las terminaremos desechando. “Por ejemplo, si uno se propone ir al gimnasio es importante concretar bien los días en los que se irá a entrenar”.
  • No se debe perder de vista la realidad y asegurarnos de que existen probabilidades de que nuestros objetivos se cumplan.
  • Debemos ponernos una fecha límite para saber bien qué plazo tendremos para conseguirlos y favorecer la motivación.
  • Nuestros objetivos han de ser evaluables para controlar si los estamos cumpliendo de verdad o si necesitamos cambiar de estrategia para lograrlos.

Motivación, a fondo

La motivación no debe faltar a la hora de alcanzar nuestras metas, March asegura que existen tres grandes “saboteadores” de nuestra motivación que nos alejan de nuestros objetivos:

EPA/MAST IRHAM

  1. La hiperexigencia: “las personas demasiado exigentes consigo mismas, se sabotean solas si no hacen todo perfectamente bien. Hay que darse el permiso a fallar un día en la meta, pero nunca dos. Cuando estés agotado, descansa y después vuelve a abordar el tema con perspectiva”, aconseja la psicóloga.
  2. El miedo: es normal experimentar inquietud cuando nos disponemos a conseguir algo que se encuentra fuera de nuestra zona de confort, pero debemos superarlo.
  3. La procrastinación: consiste en ir retrasando las tareas necesarias para llegar a nuestro objetivo, y es la culpable de que año tras año repitamos los mismos propósitos en nuestra lista. Una buena estrategia es empezar con la parte más sencilla de la tarea hasta finalizarla.

Alejar los pensamientos negativos

Lecina Fernández, psicóloga clínica y directora del Laboratorio de Ilusión, explica que “la tristeza es lo que más se aleja de la ilusión y que aunque estemos tristes, algo tan simple como buscarla será importante para que combatirla.

EFE/SÓLO USO EDITORIAL

Afirma que podemos alejar los pensamientos negativos “con otros que nos enfoquen hacia nuestro horizonte y nos ayuden a saltar los obstáculos” a través  de la construcción y vivencias de ilusiones.

Para estar en un estado de bienestar emocional estable en el tiempo, Lecina Fernández, insiste en que la clave reside en “mantener viva la ilusión”.

¿Su receta? Dedicarnos “un minuto de ilusión cada día, para pensar, estimular y recuperar nuestro interior”.

Niños «youtubers», ¿un negocio cada vez más polémico? Colaboración con la Agencia EFE

Por Marta Ostiz.

Los Niños youtubers forman parte de un fenómeno que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren

Comienza el vídeo y una sonriente niña cuidadosamente vestida y peinada se dirige a la cámara para saludar a sus 3,26 millones de suscriptores y mostrar el mercadillo de Navidad que ha organizado en su jardín con decenas de juguetes, un castillo de princesa y una casa en miniatura.

Es una muestra de los muchos menores que triunfan en internet y forman parte de un fenómeno -los niños youtubers- que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren y los mensajes que lanzan, hiperconsumistas y plagados de estereotipos de género.

Se trata casi de un trabajo

Grabados por sus padres, los menores escenifican distintas actividades o abren las cajas de multitud de juguetes, los montan y durante un buen rato juegan con los productos que figurarán después en las cartas a los Reyes Magos de los niños españoles.

En algunos casos se ha convertido en casi un trabajo. «No es que el niño grabe un vídeo porque le gusta o le apetece, sino que tiene una relación contractual con una casa de juguetes y no juega con lo que quiere, como quiere y cuando quiere, sino que es un adulto el que le dice lo que tiene que hacer».

Así lo advierte a Efe la doctora el Psicología Silvia Álava, que alerta de los efectos nocivos que puede tener para estos menores la sobreexposición y la sensación de vivir en un mundo irreal.

«En la vida real nadie te manda juguetes para que grabes un vídeo y te paguen dinero», y eso es lo que ven los millones de suscriptores que tienen esas cuentas, en muchos casos, niños muy pequeños.

Desde Save the Children, Carmela del Moral, analista jurídica de Derechos de la Infancia, advierte de que «no se debe demonizar» todo lo que viene de las nuevas tecnologías porque también es una forma de expresarse, pero admite que hay casos «complicados».

Explica que en el caso de los niños youtubers lo preocupante sería si protagonizar este tipo de vídeos les impide disfrutar de otros derechos como la educación o el ocio. «Se trata de saber cuánto es un trabajo y cuánto se puede regular, igual que hay limitaciones en el caso de los niños actores», apunta.

Sin regulación

Pero la realidad es que internet ha avanzado mucho más rápido que las leyes y no hay una regulación al respecto. El fiscal de Sala de Menores, Javier Huete, recuerda a Efe que se trata de niños que tienen progenitores y no se encuentran en ninguna de las situaciones en las que interviene la Unidad de Menores de la Fiscalía General del Estado.

«Nosotros intervenimos cuando detectamos que se está utilizando a los niños en campañas para obtener dinero a través de una estafa», como en el caso de menores enfermos.

Con los niños youtubers, al igual que con los actores, hay que buscar que no sufran un perjuicio en su escolarización. «Si tuviéramos un caso de absentismo escolar intervendríamos y en algunas circunstancias se podría entender que hay una comisión de hechos delictivos por abandono de las obligaciones familiares».

Pero advierte de que «de la mera exposición de los niños no se deriva que exista un incumplimiento de la obligación de escolarización. No es tan fácil».

Como pronóstico personal, Huete cree que cuando estos niños sean mayores y se encuentren con que su vida ha estado expuesta, muchos van a decir que no lo han consentido y que ahora les está afectando.

Pone el ejemplo de cuando busquen trabajo en el futuro. Las empresas podrán encontrar en internet situaciones que los padres consideran graciosas, pero en las que a los niños no les va a gustar.

Huella digital

La huella digital va a perseguir a estos menores en su edad adulta. Es el resultado de una hiperexposición para la que no han prestado su consentimiento, como recuerda Carmela del Moral.

A partir de los 14 años los niños pueden ejercer el derecho a su propia imagen, pero antes son los padres los que autorizan. «Cuando son muy pequeños hay que cuestionarse la implicación que tiene para su desarrollo y los valores que se están promoviendo», señala del Moral.

Silvia Álava apunta que hay padres que buscan realizarse a través de los hijos. El riesgo está en generar unas expectativas y que el niño acabe frustrado, porque cuando quiera dejar de participar en los vídeos sienta que no tiene escapatoria.

La psicóloga habla de los efectos negativos de la fama a edades tempranas y las dificultades a la hora de diferenciar entre su vida pública y la real (el colegio y sus amigos). Cree que a medio plazo estos pequeños pueden desarrollar complicaciones como el hecho de no saber valorar lo que tienen o estar alejados de la realidad.

Otra de las patas de este fenómeno son los consumidores de los vídeos, niños pequeños que pueden confundir lo que están viendo con la vida real. «Es bueno que los padres nos sentemos con ellos para enseñarles a ser más críticos».

Obligación de los padres

La especialista en Políticas de Infancia de Unicef Comité Español, Almudena Olaguibel, incide en que son los padres los primeros que tienen la obligación de proteger a sus hijos.

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que no deben ser objeto de «injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación».

A juicio de Olaguibel, cuando este derecho entra en conflicto con la libertad de expresión hay que preguntarse si el menor está siendo instrumentado, si hay alguien manipulando los contenidos y si tiene la suficiente madurez como para aceptar las críticas.

Carmela del Moral reitera el deber de protección que tienen los padres, a quienes aconseja «pensar en el futuro de sus hijos y si les va a gustar tener esa huella digital en su pasado».

FUENTE: Diario ABC

Esto es lo que pasa cuando los niños crecen sin límites. Colaboración con La Vanguardia

El aislamiento social o la falta de autocontrol son sólo algunas de las consecuencias

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Casi sin darnos cuenta, a los niños las normas y limitaciones les vienen marcadas casi por el nacimiento. Modelar sus necesidades de sueño, comida y juego según los ritmos de la casa es una de las primeras formas en que se enfrentan a las normas. Es algo que obedece a un dictamen social, por el que se consigue que la vida en comunidad tenga éxito.

A medida que el niño crece, la situación respecto a los límites se vuelve más compleja. Aparecen otro tipo de emociones, y descubren la empatía, algo esencial para trazar las reglas de comportamiento desde el respeto a los demás. Todos los expertos coinciden en que poner límites a ciertos conductas es esencial. “Vivimos en una sociedad tremendamente difícil, que tiene sus normas. Si no las siguiéramos, generaríamos situaciones incómodas a nivel social”, expone la psicóloga Silvia Álava. En su libro Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron. (J de J editores), cuenta que “los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben qué camino deben elegir”.

Autocontrol

¿Por qué son necesarias las normas?

Sin embargo, no todas las formas de establecer límites son válidas para fijar las pautas en lo que se imaginan como comportamientos deseables. Existe algo así como las “normas o límites saludables”, algo que permite al niño actuar desde el respeto, pero sin acotar su desarrollo. “Tan mala es la ausencia total de límites como que tengan muchos. Necesitan explorar, descubrir, inventar… todo esto implica cierto nivel de riesgo. Si limitamos (su conducta) tanto que los niños entienden que todo lleva unas normas que no se pueden pasar, estamos coartando su propio desarrollo”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez psicólogos. Encontrar el equilibrio y evitar transmitir frustraciones son dos aspectos fundamentales para establecer unos buenos límites.

La sociedad funciona en torno a las normas. Las hay para evitar peligros, pero también de convivencia, y conocerlas –por ejemplo al llegar a un sitio nuevo–, genera seguridad. De la situación contraria se derivaría un estado de frustración. “Los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro, porque nada más salir de su casa se encontrarán con ellos: por ejemplo si intenta quitarle el balón a un compañero y no le deja, o que los profesores le insten a reducir su movimiento en clase… El pequeño será mucho más infeliz en el futuro por esa frustración a nivel social”, analiza Domínguez.

La sociedad funciona en torno a normas; los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro

En algunos casos, los padres dudan respecto a establecer límites pesando que ello tendría consecuencias negativas en el desarrollo de sus hijos. “Las normas y los límites no anulan, simplemente ayudan a adquirir autocontrol, algo necesario en la vida. Les estamos diciendo a los menores qué se puede hacer y qué no”, apunta Álava.

De hecho, si un niño creciese sin conocer ninguna restricción a su conducta, el desenlace podría ser fatal. “Si evoluciona sin que se los pongan se puede convertir en un sociópata, que no tenga en cuenta los deseos y derechos de los demás y busque solo satisfacer su hedonismo”, advierte Domínguez.

Cuándo y cómo imponerse

Normas “saludables”, y en su justa medida

De nada sirve tener una larga lista con lo que puede y no puede hacerse, ya que incluso puede ser contraproducente. “Los límites tienen que ser muy pocos, breves y adecuados a la edad. Muchos coartarían la libertad del niño. Es fundamental que se hable de cosas muy básicas y genéricas”, recomienda Álava, que recuerda cómo cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser. Además, todos estas reglas deben ser coherentes con los comportamientos que perciben los pequeños. “Ordenar e imponer como adultos no funciona, hay que hablar siempre desde el razonamiento”, continúa.

Regular el comportamiento de los niñoses una tarea a la que conviene dedicarse casi desde su nacimiento. Aplicar normas de forma consciente es algo que debe introducirse desde muy temprana edad. “Cuando todavía no hablan, los bebés cogen las cosas o las quitan mientras juegan, y es un buen momento para explicarles que hay que pedirlas. Lo que no tendría sentido es castigar a un niño de dos años porque no ha pedido algo”, cuenta la psicóloga.

En torno a los cuatro años, cuando tienen la empatía más desarrollada, es momento de introducir reglas desde otra aproximación. “Podríamos invitarlos a pensar en lo que no les gusta que le hagan a ellos para que sean ellos mismos quienes vayan regulando sus conductas”, añade.

“Imponer no funciona; cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Para quienes tienen dudas sobre cuándo aplicarlas, Domínguez alude a una circunstancia inequívoca: “Cuando comienzan a tener una idea de quiénes son y memoria para recordar lo que querían, va a aparecer la frustración; ese es el momento de empezar a ponerles límites”.

No es lo mismo imponer que invitar o razonar una norma. Las exigencias transmitidas desde la agresividad, de forma brusca o negativa van a generar rechazo en el pequeño. “Los límites siempre se deben comunicar en positivo, con las normas establecidas de antemano, no cuando ha surgido un problema”, recomienda Silvia.

Plantearlas como algo que nos ayuda a todos a tener una convivencia mejorará la aceptación del quien las recibe. Asimismo, Domínguez invita a recordar en la misma frase que se establece la norma que los niños son queridos y válidos: “Así les ayudamos a diferenciar cómo son de lo que están haciendo”. Es una forma de evitar que se identifiquen con su comportamiento. “Con los adolescentes hay que introducir sentimientos para que adquieran una cultura emocional. ‘Estoy defraudado con esto que has hecho y te agradecería que no lo hicieras’ u ofrecer alternativas a conductas que han desarrollado”, continúa el psicólogo.

Un proceso natural

Vencer la frustración

Cuando se acota un determinado comportamiento, lo normal es que la frustración aparezca. Si a un niño se le limita la parcela de lo que él todavía no conoce como algo aceptado,es natural que surjan emociones relacionadas con la tristeza o el enfado. “Este fenómeno hay que afrontarlo con la mayor de las naturalidades. En nuestro día a día todo el mundo experimenta frustración, satisfacción, alegría o tristeza. Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño o joven y enseñarle a gestionar la frustración”, insiste Domínguez.

Se trata de un proceso por el que aprenderán a autorregularse. No obstante, Álava alerta de que en ningún momento hace falta poner un castigo ejemplar, sino exponer las consecuencias lógicas, tanto a nivel conductual como emocional, si la norma no se sigue. “Nunca es necesario para que el niño aprenda ni hacerle sentir mal ni insultarle. Por ejemplo, si nos ha faltado al respeto podemos comentarle: ‘Espérate un ratito a que se me pase, porque me has hecho sentir mal’. Pero en ningún momento hay que castigarle”, explica la especialista.

“Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño y enseñarle a gestionar la frustración”

ABEL DOMÍNGUEZ Psicólogo

Por otra parte, si se quedan muy enganchados a la tristeza o a la frustración por la limitación, se le puede ayudar a explorar las opciones que tienen. “Cuando son más mayores se tienden a comparar con otros niños –con alegaciones como ‘A mi amigo le dejan hasta las 10 y a mí no’–, y hay que frenarles; se les puede ofrecer una visión más global, con pautas y argumentos para que puedan equilibrar esa frustración”, finaliza Domínguez.

FUENTE: Diario La Vanguardia

Redes sociales: la delgada línea entre el cotilleo y el espionaje. Colaboración con MujerHoy

¿Dejarías a tu niño ir de casa en casa si no fuese Halloween? Colaboración con EFE Salud

POR: Elena Reinés

“No cojas caramelos de un extraño” es una de las frase que más nos han repetido abuelos, padres, familiares y toda persona que fuese mayor en ese momento. Pero la noche del 31 de octubre esta norma no escrita desaparece y da pie a ir de puerta en puerta pidiendo caramelos sin saber que clase de monstruo de Halloween se esconde detrás de ella.

¿Esta inconsciencia puede que se de por qué ante una fiesta no nos planteamos los peligros? La psicóloga Silvia Álava nos ayuda a resolver dudas que surgen entorno a Halloween y sobre cómo deben comportarse los padres ante esta fiesta porque: ¿dejarías a tu hijo ir de casa en casa si no fuese Halloween?

En España, Halloween es una fiesta que se ha puesto de moda hace relativamente poco tiempo, hace nada celebrábamos el Día de Todos los Santos y Halloween quedaba relegado a las películas americanas. Sin embargo, esta fiesta es muy popular internacionalmente, y tiene especial relevancia en la cultura anglosajona, donde está incardinada.

Al fin y al cabo, reflexiona Silvia Álava,  “vivimos en una sociedad de consumo. Entras en  restaurantes y está todo decorado con temática tétrica; entras en un supermercado y más de lo mismo. Al final no deja de ser una estrategia de marketing. Mientras llegan las navidades, tenemos otro filón de consumismos tanto si somos adultos o niños”.

El problema de esta nueva tendencia surge cuando “ hay niños que no les gusta disfrazarse con una temática relacionada con muerte vampiros, zombies, esqueletos…”, contextualiza la psicóloga.

El objetivo de Halloween es dar miedo y efectivamente hay niños que lo tienen: “No están preparados, la decoración es macabra y sobre todo hay niños a quienes les cuesta decir que no, porque toda la clase va, toda la clase se disfraza; son más impresionables o sensibles y en esta fiesta, al final pasan miedo”. añade.

¿Cuál es el origen de esta permisividad?

La tradición permite que ese día por costumbre se salga a la calle y se pidan caramelos. Es cierto que ha aumentado la gente que participa en las grandes ciudades, y resulta necesario plantearse ¿en qué entorno están los niños?, o ¿realmente conocemos por dónde se mueven?

Si estamos en una urbanización donde más o menos se conoce todo el mundo, el peligro está controlado, pero si el niño deambula por calles y pisos que desconocemos, el riesgo se incrementa.

La permisividad de esta fiesta tiene su origen en diferentes variables. Para Silvia Álava uno de los factores reside en la presión grupal: “Como ese día lo hacen todos y van en grupo, dejas apartado el tema del peligro mientras que otro día, sí te lo plantearías, es decir, muchas veces los padres piensan ¿si van todos por qué no va ir el mio?”

Muchos de los niños tienen especial ilusión por esta fiesta, pero es “importante insistir a los padres que no hay problema siempre y cuando el entorno esté controlado; de lo contrario, no se debe permitir, por mucha ilusión que despierte”.

Lo ideal sería que los padres acompañarán a los niños si son pequeños, aunque depende de las circunstancias, de la personalidad de cada niño y del entorno en el que estemos. En una ciudad siempre deberían ir acompañados al menos de un adulto que aunque no suba a todas las casas con los niños, les espere en el portal o en el patio.

Seguridad vial en Halloween

Según un estudio de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) la noche del 31 de octubre aumenta un 43 % el riesgo de muerte de peatones. Para los niños entre 4 y 8 años de edad, el riesgo de fatalidad es diez veces mayor en Halloween que en el resto de días.

La educación vial tiene que estar presente los 365 días del año y cada vez que salimos de casa hay que recordar que se tienen que fijar muy bien por dónde cruzan, que vayan siempre por el paso de cebra, que no atraviesen la calzada, y no crucen en rojo.

“Es verdad que  cuando los niños están muy emocionados y les están dando caramelos prestan menos atención. Por eso el adulto tiene que encargarse de mantener esa seguridad vial”, reafirma Silvia Álava.

Consejos de Halloween para los padres

La psicóloga centra una serie de recomendaciones para esta fiesta.

  1. Es importante aclarar cuáles son los valores que queremos transmitir a nuestros hijos, si optamos por traspasar los que nos enseña Halloween u optamos por los del Día de Todos los Santos. “Nadie nos va a decir qué es lo correcto; eres tú quien decide como padre” Un hombre vestido de vampiro durante el 33 desfile anual de Greenwich Village de Halloween en Nueva York. EFE/Justin Lane
  2. Sobre todo hay que respetar la idiosincrasia de los niños, respetar cómo son, “hay niños que tienen miedo a esta fiesta, son muy sensibles y susceptibles”
  3. Por muy Halloween que sea, las normas de educación vial y los peligros siguen estando.  Es realmente importante la labor de comunicación en seguridad vial y en el peligro “como por ejemplo, si en algún momento no te dan caramelos o no te abren la puerta no te enfrentes; si ves algo raro, sal y dilo, y cuidado con los coches, etc”

Consejos y advertencias de la Policía Nacional

Ante la relevancia adquirida por esta fiesta y el incremento de participantes en ella,  la Policía Nacional ha proporcionado a EFE una serie de consejos para que el día 31 sea un día divertido, y los únicos sustos de la noche, los de un amigo disfrazado de hombre lobo, payaso, bruja, o zombie, por ejemplo.

  • Truco o trato siempre en pandilla

“Advierte a tus hijos que siempre deben ir en grupo, fija con ellos una ruta y horario concretos, y recuérdales que no deben entrar en ningún domicilio o coche de desconocidos. Si son muy pequeños, siempre deben ir acompañados de un adulto y ponles alguna pulsera identificativa o anota tu teléfono en la muñeca;  en caso de que se despisten, su localización será más fácil”.

  • Fiesta terrorífica, pero segura

“Asegúrate de tener el mejor disfraz y de que la fiesta sea terroríficamente divertida, pero no olvides tampoco tu seguridad. Infórmate de si la celebración y el local tiene licencia y autorización para ese evento en concreto, y además cerciórate de que el local cumple con todas las medidas de seguridad y comprueba dónde se encuentran las salidas en caso de emergencia”.

  • Si vas a beber, dale calabazas a tu coche

“Si vas a celebrar la fiesta de Halloween con unas copas, recuerda que no debes conducir, hacerlo bajo los efectos del alcohol, además de irresponsable y un riesgo para los demás y para ti mismo, es un delito”.

FUENTE: EFESalud.com

Miedo en Halloween: recursos para que los niños disfruten sin temor. Colaboración con Mujer Hoy

¿Es Halloween una fiesta adecuada para los niños? ¿Puede ser un tipo de actividad que resulte útil para ayudarles a gestionar sus miedos? Con la ayuda de la psicóloga Silvia Álava, que acaba de publicar ‘Queremos que crezcan felices’ desgranamos las principales preguntas (con respuestas) en torno a este tema.

Halloween y niños

Mujerhoy (Mh): ¿Es adecuado celebrar festividades como Halloween o participar de ello si el niño manifiesta miedo hacia este tipo de estética o personajes?  ¿Por qué?Silvia Álava (S.A.): La fiesta de Halloween lleva muy poco tiempo instaurada en España; aunque cada vez es más habitual que los niños lo celebren y se disfracen, no conviene en absoluto obligarles a participar si no les gusta o no quieren. Como menciono en ‘Queremos que crezcan felices’, de JdJ Editores, debemos entender que la estética de la fiesta, con calaveras, esqueletos, zombies y brujas a algunos niños más sensibles les puede asustar. En este caso nunca debemos obligarles a participar. Los niños se tienen que enfrentar a las cosas cotidianas, pero la estética macabra de esta fiesta en absoluto es algo obligatorio que los niños tengan que superar.   Mh: Qué recursos prácticos aconseja (ejercicios, actitudes, herramientas…) para que unos padres puedan ayudar a su hijo a que gestione sus miedos: A la oscuridad:

S. A.: En determinadas edades puede ser muy habitual que los niños tengan miedo a la oscuridad. En estos casos conviene «desmontar» con ellos este miedo, es decir, que entiendan que no va a pasarles nada, que no hay nadie malo… En un primer momento se les puede dejar una lucecita pequeña encendida por la noche hasta que el niño vaya adquiriendo una mayor seguridad y sea él mismo quien decida apagarla.

– A los fantasmas o personajes irreales o fantasmagóricos, brujas, monstruos o con estética ‘fea’. 

S.A: Muchas veces los niños durante el día nos parecen muy valientes y no les importa ver películas o dibujos donde aparecen fantasmas, brujas, monstruos… pero al llegar la noche estos miedos brotan. Por eso será importante vigilar y controlar primero qué están viendo los niños para restringir este tipo de imágenes. Una vez que el miedo ya ha aparecido, hay que trabajar con ellos para que lo superen. Será necesario que lleguen a entender que ninguno de estos personajes existe y que por tanto no los vamos a temer. Y por supuesto debemos dejar de ver este tipo de dibujos, series o películas.

– A la muerte.  

S.A.: Cuando los niños descubren la muerte en ocasiones se pueden quedar más afectados y verbalizar que tienen miedo a que alguno de sus adultos de referencia pueda fallecer. En estos casos los niños tienen que ver que el adulto no se preocupa, sino que se lo toma con sentido del humor, y que sobre todo tranquiliza al niño explicándole que es muy raro que se puedan morir, que se mueren las personas mayores, las que están muy enfermas… Se trata en todo momento de tranquilizar al niño y sobre todo que vea que el adulto no se preocupa ni se pone nervioso. Cuando esto ocurre el pequeño lo interpreta como ‘mi padre o mi madre se está preocupando o poniendo nervioso porque se puede morir’.

A disfrazarse.  

S.A.: Algunos niños les da miedo disfrazarse, sobre todo cuando son pequeños y no entienden bien la dinámica del disfraz. Por eso nunca conviene forzarles a disfrazarse, sino jugar con ellos de modo que sea el adulto o los hermanos los que se disfracen y a través del juego vayan introduciendo al niño en la dinámica, le animen a ponerse un gorro o una capa… Pero siempre asociándolo al juego y a la diversión. De esta forma será más probable que el niño poco a poco vaya perdiendo el miedo y consiga disfrazarse.

Mh:  ¿Se puede combatir el miedo con miedo? ¿cómo? 

S. A. Es normal que a determinadas edades los niños puedan tener miedo. Debemos tener en cuenta que los miedos evolucionan según la edad. Así, a partir de los seis años puede ser habitual que tengan miedo al daño físico, al ridículo, a no caer bien a los amigos… Cuando son algo mayores puede aparecer el miedo a la separación de los padres, al bajo rendimiento escolar, a las enfermedades, a los accidentes… Otros niños presentan miedos a las tormentas, a montar en ascensor…Incluso es habitual que en los chicos con un perfil más temeroso e inseguro sus miedos vayan cambiando por temporadas y que sustituyan unos por otros.

Muchos padres se reconocen como miedosos, e incluso se ven muy reflejados en sus hijos y recuerdan que ellos también tenían temores cuando eran pequeños. Eso les puede llevar a ser más sobreprotectores y a no trabajar el problema con sus hijos para que lo afronten y lo superen.

Recordemos que los niños aprenden por modelado, copian a sus padres, y cuando los padres son personas inseguras y miedosas es muy probable que los niños también lo sean.

Es importante que los niños aprendan desde pequeños a superar sus miedos. Eso reforzará su seguridad y su autoestima.

Los padres pueden hacer mucho por evitar los miedos de los niños:  

– Mostrando el ejemplo a seguir.

– Utilizando el sentido del humor.

– Sin mostrar una preocupación excesiva ante el miedo del niño.

– Y pidiendo ayuda profesional en el caso de que vieran que el niño lo pasa muy mal o que sus miedos le impiden practicar actividades de su vida cotidiana.

FUENTE: mujerhoy.com

Estas son las razones por las que no debes mentir a tus hijos, a ninguna edad. Colaboración con La Vanguardia

Descubrir que sus padres falsean la verdad hará que se sientan traicionados, entre otros desajustes

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Si no estás listo ya, me iré sin ti. Si no te duermes, vendrá el coco. Como no termines el plato, no vas a crecer. Estas afirmaciones tienen algo en común: que todas son mentiras muy extendidas entre los padres. Frases como estas se lanzan con la intención de evitar confrontaciones y enfados o de promover buenos comportamientos. Pero disfrazar la verdad nunca es una buena estrategia.

A primera vista, parece que este tipo de afirmaciones bienintencionadas no hacen mal en quien las recibe. Sin embargo, los expertos y la ciencia tienen una visión distinta de la situación. Recientemente se ha publicado un estudio en el Journal of Experimental Child Psychology que aborda las consecuencias que puede desencadenar en los niños el engaño. En concreto, la investigación revela que privar de la verdad a los hijos puede provocar desajustes en el desarrollo psicosocial de los menores.

Criar a través de la mentira puede parecer un ahorro de tiempo, sobre todo cuando las razones de los padres para engañar es que sus hijos hagan algo difícil de explicar”, comenta Peipei Setoh, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Singapur y primer autor de la investigación, en un comunicado. Sin embargo, este comportamiento puede desencadenar una pérdida de confianza en los adultos. “Los niños se sienten muy traicionados cuando se dan cuenta de que sus personas de máxima confianza les mienten”, revela Silvia Álava, especialista en psicología educativa.

El por qué de las ‘mentirijillas’

Mentirijillas es un término con el que se resta importancia al hecho de enmascarar la realidad. No obstante, ni las más pequeñas hacen ningún bien al desarrollo de los menores. De hecho, este tipo de comportamiento suele estar más ligado al confort de los adultos que al beneficio de los hijos. “Mentimos porque tenemos miedo de contar la verdad; a veces, porque les estamos sobreprotegiendo; y otras, porque pensamos que es un tema que no les atañe por la edad que tienen”, indica la psicóloga.

Es frecuente evitar afrontar temas relacionados, por ejemplo, con la muerte o la sexualidad. “Lo hacemos para protegernos, o porque nos da vergüenza hablar sobre determinados asuntos y tener que dar explicaciones”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez Psicólogos.

Impacto en el desarrollo

Lo que en un principio parece una medida de protección, puede dejar una profunda huella en el desarrollo infantil. Los resultados de la investigación antes mencionada indican que aquellos niños a los que se les había educado en la mentira, la utilizaban de forma frecuente. Además, mostraron comportamientos más egoístas y manipuladores, así como un mayor sentimiento de culpa y vergüenza.

“Los niños siempre van a acabar descubriendo la verdad, son muy buenos observadores. Puede que no sepan exactamente qué sucede, pero se dan cuenta de que hay algo raro en el discurso. Por otra parte, los adultos también se sienten incómodos con su comportamiento, al enseñar un modelo en el que se valida la mentira”, explica Álava.

Los niños educados en la mentira tienen comportamientos más egoístas y manipuladores

La psicóloga aclara que esto no quiere decir que haya que compartirlo todo con los hijos. “En ocasiones, no necesitan tener información detallada de lo que está ocurriendo, porque hay que preservar la infancia. No hay que transmitirles, por ejemplo, las preocupaciones de los mayores; es algo que no necesitan”, subraya.

Otro efecto colateral del embuste es que quien lo ejerce deja de ser una fuente fiable para los pequeños. “Ellos no son tontos; si ven que les mentimos u ocultamos cosas van a dejar de preguntar. Por ello, debemos dar respuestas veraces”, comenta Domínguez. De lo contrario, buscarán respuestas en otras personas, como pueden ser amigos o internet.

“Aquí entramos en el apartado de los valores o pudor que puedan tener los padres ante determinados temas, como pueden ser la sexualidad o la prevención del consumo de sustancias adictivas. Yo les animo a que siempre hablen de ello, porque a través de internet, compañeros de clase o padres que tengan menos tapujos van a tener acceso estas cuestiones”, añade el psicólogo.

Cómo contar la verdad

Es importante valorar el nivel de crecimiento para entablar una comunicación efectiva. Álava recomienda siempre analizar qué es lo que el niño necesita saber dada la edad que tiene: “En función de sus años y de lo necesario que sea contarle algo, será cuando elaboraremos el discurso”.

Ser asertivo y claro en el mensaje, así como en los detalles que se van a compartir, es fundamental, ya que como indica la experta, “muchas veces nos enganchamos a las mentiras porque los pequeños empiezan a hacer preguntas y nos ponen nerviosos”.

Adaptar el lenguaje a cada etapa de crecimiento es fundamental para crear un vínculo de confianza. “Los niños no están maduros a todas las edades para encajar determinados temas, pero hay que adaptarlos a su nivel de entendimiento. Más adelante cuando pregunten o necesiten una actualización de la información, podemos dar una versión acorde a lo que puedan entender”, propone Domínguez.

De hecho, a los más pequeños, les cuesta identificar las mentiras. “Tienen un pensamiento más fantasioso, algo que hay que trabajar con ellos. A medida que van creciendo son más conscientes de si les estamos falseando la información o no. Entonces es cuando caemos en la incongruencia educativa: Me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”, reflexiona Álava.

“Caemos en la incongruencia educativa: me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Intentar empatizar con los sentimientos infantiles, ofrecer información para que sepan cómo manejar la situación o resolver determinados problemas juntos son algunas herramientas para evitar el engaño.

“Invito a que los papás a que reconozcan a los niños como grandes científicos. Están en constante investigación, probando cosas nuevas y buscando explicaciones sobre el mundo que les rodea. Todo esto es positivo, si les animamos a contrastar lo que les digan o vean en internet criaremos futuros adultos inteligentes”, concluye Domínguez.

FUENTE: LaVanguardia.com

Ir al psicólogo ya no es un tabú. Colaboración con Telva

Ha cambiado la percepción de la sociedad sobre los psicólogos y cómo pueden ayudarte en tu crecimiento personal.

  • Por Miriam Mascareñas

De la misma forma que acudes al médico cuando algo no marcha bien físicamente, si hay emociones que no sabes identificar y/o gestionar puedes acudir al psicólogo. Ellos son los profesionales capacitados para ayudarte a entender qué te está ocurriendo. Pero, «¿qué van a decir en mi entorno si se enteran de que voy al psicólogo?«, pensarás. Poco a poco, su figura se ha desestigmatizado y normalizado. Ya no es un tabú o algo a ocultar, ¡incluso hay quien lo puede considerar cool. Hablamos con Silvia Álava Sordo (@silviaalavasordo) y Patricia Ramírez (@patri_psicologa) para saber cómo pueden ayudarte incluso aunque creas que no lo necesitas.

Hace unas semanas, en una conversación informal con unos conocidos, ni siquiera amigos, uno de ellos comentó, sin tapujos y como quien habla del tiempo, como había comenzado a poner en práctica uno de los últimos consejos que le había dado su psicólogo. Nadie cambio el gesto, ni siquiera hubo preguntas. La charla continuó. Fue entonces cuando caí en la cuenta: acudir al psicólogo se ha vuelto una práctica más habitual de lo que pensamos y hablar de ello algo normalizado. No existen tabúes, atrás quedó la concepción de que quienes iban al psicólogo es porque estaban «locos» o tenían problemas graves, la normalidad ha llegado a esta práctica y eso es una gran noticia.

Para entender por qué hasta hace unos años hablar del psicólogo estaba tan estigmatizado recurrimos a la opinión de los profesionales. En este sentido, Silvia Álava Sordo, de Centro de Psicología Álava Reyes afirma: «Explicar que acudíamos al psicólogo era reconocer que teníamos un problema, y no solo eso, teníamos tengo un problema y no sabíamos gestionarlo por nosotros mismos, como si fuéramos tontos, pero nada más lejos de la realidad». De la misma forma que acudimos al médico cuando nos duele algo a nivel físico porque no sabemos diagnosticarlo, podemos recurrir al psicólogo cuando se trata de algo emocional.

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.Jonathan Segade

CRECIMIENTO PERSONAL

Hoy en día, ir al psicólogo ya no solo se reserva para gente que ha sido diagnosticado de un problema de salud mental y que, por lo tanto, necesita tratarse. Entonces, ¿cuál es el perfil de este nuevo paciente que asiste a la consulta? «Hay personas que acuden porque sienten que tienen un problema, que están atascadas en un determinado momento de su vida, saben que lo que les ocurre no es un tema de salud mental, pero tienen la confianza de que el psicólogo les puede ayudar a gestionarlo, a entender mejor cuáles son sus emociones y sentimientos, o incluso a valorar todos los factores para una mejor toma de decisiones«, reflexiona la doctora Álava.

Y no sólo las emociones pueden llevarnos a la consulta de un psicólogo. «Los cambio de hábitos: aprender a comer de forma serena, tener una vida activa, organizar mejor el tiempo, ser más perseverantes con los proyectos que iniciamos…«, son algunas de las consultas que trata Patricia Ramírez Loeffler (su cuenta de Instagram la siguen más de 170 mil personas) quien además explica que hay incluso pacientes que «buscan una técnica para dejar de fumar, para aprender a organizarse, a manejar el estrés…«

La clave esta en el crecimiento personal y en el objetivo de mejorar tanto a nivel personal, familiar o profesional. «Regular mejor las emociones, mejorar en la forma de educar a los hijos, en la gestión del tiempo, la atención, la concentración…» son, en palabras de la doctora Álava las principales causas de consulta de personas que no acuden con diagnósticos clínicos.

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.Jonathan Segade

Y TÚ, ¿SABES CÓMO GESTIONAR TUS EMOCIONES O CONTROLAR EL ESTRÉS?

«Nadie nos ha enseñado a regular nuestras emociones, tampoco a controlar la ansiedad y el estrés (situaciones a las que hoy en día estamos constantemente sometidos). Por eso es importante que un profesional nos enseñe a entender qué nos está pasando cuando sentimos ansiedad o estrés y nos facilite estrategias para gestionarlo antes de que desemboque en problemas más graves«, comenta Silvia Álava.

Cada caso es único y no se puede generalizar, de ahí que en consulta, los psicólogos ayuden a identificar y provean de herramientas y estrategias adaptadas a cada persona y sus necesidades. Como explica la doctora Silvia Álava: «Trabajamos el desarrollo personal desde la aceptación, valorando cuáles son las fortalezas y aquellas aptitudes a trabajar. Siempre siendo realista en todo momento».

QUIZÁS NECESITES ACUDIR AL PSICÓLOGO SI…

Algunos signos o síntomas que pueden ponerte en alerta para acudir al psicólogo antes de tener un problema clínico son inquietud, irritabilidad, tristeza, no estar a gusto con uno mismo, enfrentarse a un problema que no se sabe afrontar… Pero hay más, también puedes recurrir a estos profesionales si necesitas sabes por qué sientes lo que sientes, cuáles son tus emociones o cómo se regulan.

No podemos no hablar de las nuevas tecnologías que, en ocasiones, actúan de chupete emocional. Y es que cuando existe miedo a regular las emociones o enfrentarse a ellas, el móvil, por ejemplo, es un instrumento de distracción para olvidar (o al menos dejar temporalmente de lado) las emociones.

Patricia Ramirez lo tiene claro: «Cuando tienes un problema de sufrimiento emocional tienes que acudir a un profesional que te ayude a verlo desde otro punto de vista más positivo«.

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.Jonathan Segade

ACUDIR AL PSICÓLOGO EN FAMILIA

La doctora Silvia Álava Sordo, especialista en Psicología Educativa y directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, explica además que este reconocimiento de la figura del psicólogo como apoyo previo a que exista un diagnóstico clínico se da también en el ámbito familiar y educativo: «Muchos padres no esperan a detectar un problema, sino que se dan cuenta de que hay una forma diferente de educar (que no es a través de la amenaza, el grito o el castigo) y junto al profesional aprenden herramientas para ello«, y añade: «Buscan fórmulas para que el niño se responsabilice, sea más autónomo y seguro, incluso trabajan la parte de inteligencia emocional en casa«.

Coincide con esta opinión Patricia Ramírez: «Hay más interés en educar desde la paciencia, sin castigo, ni gritos. Desde hace unos años, hay más interés por respetar a los niños«.

PSICÓLOGOS EN LAS EMPRESAS

Cada vez más, las empresas están más involucrados en el bienestar emocional de sus empleados, así lo afirma Silvia Álava Sordo quien ha detectado que «solicitan cursos de bienestar emocional a medida para los trabajadores o incluso les ofrecen sesiones, pero esta tendencia es algo que está empezando«.

PERO, ¿TENGO QUE CONTAR QUE VOY AL PSICÓLOGO?

Que la figura del psicólogo se haya normalizado y acudir a ellos en momentos de necesidad ya no sea un tabú, tampoco es necesario gritarlo a los cuatro vientos. Tanto Silvia Álava Sordo como Patricia Ramírez coinciden: cada persona es dueña de su información y, como tal, decide que quiere y que no quiere compartir con su entorno.

FUENTE: Telva.com

«Hay chicas que malinterpretan la igualdad y copian las conductas masculinas» Colaboración con el diario ABC

La grabación de las agresiones da a sus protagonistas «visibilidad y sentido de la pertenencia»

Por Érika Montañés @emontanes

Violencia llama a más violencia es un aforismo que no siempre se cumple. Entre los jóvenes, lo único que desmantela ese axioma es una educación positiva en valores y en resolución de conflictos por la vía pacífica porque «no tienen la madurez emocional necesaria» para no caer en arranques de agresivididad, insiste el especialista en Psicología de Adolescentes, Ángel Peralbo.

Tras conocer la agresión que se produjo ayer en el Instituto Francisco de Quevedo de Madrid, ninguno de los psicólogos infanto-juveniles consultados por este periódico ocultan que los muchachos están más expuestos que nunca a imágenes de rudeza y eso es jugar con fuego. No obstante, la doctora en Psicología Silvia Álava niega la mayor: las conductas violentas entre jóvenes siempre han existido, pero el elemento diferenciador es que en la actualidad muchos de ellos encuentran un estímulo inmediato en el hecho de que se les vea. «Se mueven por “el aquí y ahora”, en ningún momento empatizan con la víctima» ni muestran la menor solidaridad con su sufrimiento, apuntilla Álava.

Acoso en torno al aula

La del instituto de San Blas no es la única agresión dura que se ha conocido en los últimos años a las puertas de un centro educativo. En la Fundación ANAR reciben con frustración este tipo de grabaciones y comentarios con demasiada frecuencia. Gestionan también el Teléfono del Acoso Escolar (900 018 018) puesto en marcha por el Ministerio de Educación, y que registró casi 26.000 llamadas el año pasado. De ellas, más de 8.000 fueron casos reales de «bullying» en las aulas que merecieron ser investigados.

Además, los psicólogos tanteados por ABC exponen otra regla de oro: los jóvenes reciben un aluvión de entradas de información violentas, cada vez mayor a través de internet y los videojuegos, lo que, de manera inconsciente, va elevando su patrón de tolerancia hacia otros comportamientos igualmente severos. Ocurre como en el sexo, explican estos expertos en la mente del niño; si acostumbras a visionar imágenes de porno duro, en tus relaciones sexuales consentirás escenas de gran salvajismo y las concebirás naturales, explica Peralbo.

Normalizan la violencia

«Esa normalización de la violencia» es lo que está detrás, para el psicólogo juvenil Abel Domínguez, del proceder cada vez más virulento e incluso un tanto enfermizo desplegados por jóvenes de nuestra sociedad.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 90% de los jóvenes de 13 a 15 años tienen un «smartphone» en la mano en estos momentos en España. Su consumo no es corto: entre dos y cuatro horas al día. La doctora Álava no culpa a la telefonía ni a los videojuegos. «No se ha podido demostrar en un estudio la correlación significativa entre internet y su consumo y una mayor agresividad conductual entre los jóvenes. Lo que ocurre es que no son conscientes del daño que ocasionan, les reporta satisfacción personal difundirlos y un sentido de pertenencia» dentro del grupo afectivo en el que se mueven. A la postre, adquieren mayor visibilidad gracias al efecto multiplicador de la redes.Sucede como en el sexo: con el consumo de porno duro, los jóvenes naturalizan también la violencia sexual

¿Y el género, también influye? ¿Son las chicas cada vez más agresivas? Este punto sí despierta consenso entre los especialistas: las mujeres siempre han desarrollado cierta agresividad, no tan física como los hombres. Es más manipulativa, es violencia verbal. Lo que sucede, incide Álava, es que ellas han malinterpretado la igualdad y copian comportamientos netamente masculinos.

Peralbo, autor de «De niñas a malotas» (Esfera de los Libros), reseña que hombres y mujeres se han equiparado en conductas de riesgo, pero sin que se correspondan con perfiles a priori agresivos. Muchas veces, afirma, peleas lamentables como la última en Madrid las protagonizan niñas que no suelen presentar actitudes tan abruptas.

FUENTE: Diario ABC