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Curso online: Consigue que tus hijos sean felices, seguros y autónomos. Ahora con un 10% de descuento

En el presente curso, seis psicólogos del centro de Psicología Álava Reyes mostramos las claves para conseguir que nuestros hijos sean autónomos, felices, y seguros. De forma práctica aprenderemos las claves del éxito en la convivencia familiar con ejemplos prácticos sobre cómo gestionar las principales y típicas disputas que se dan en casa en relación a las quejas, protestas, frustraciones, retos y desobediencias de nuestros hijos e hijas. Además, aprenderemos a manejar los problemas de conducta con soltura, observándolos, clasificándolos y convirtiéndolos en comportamientos adecuados y normalizados; qué alternativas existen al castigo, cómo lidiar con los celos entre hermanos…

Aprovecha la ocasión ahora tienes un 10% de descuento sobre el precio del curso con el código ALAVA10

Comprar por 90€Se ha dedicado un apartado a la gestión emocional tanto de los padres, con estrategias dirigidas a no perder la calma, ni los nervios, para educar sin ira, sin gritos, de forma positiva, como de los niños, con ejercicios prácticos sobre cómo hacer tomar conciencia a nuestros hijos de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, la autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros. Nos muestran como reprimir los sentimientos negativos de nuestros hijos no es el camino para lograr respuestas ajustadas y que les hagan sentirse bien con ellos mismos. También veremos cómo enseñarles a comprender ese sentimiento y canalizar adecuadamente sus frustraciones.

Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

  • Aprende a manejar los problemas de conducta con soltura
  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
  • Favorece una autoestima positiva y saludable en los hijos
  • Enseña y guíales para que puedan aprender a comer y a dormir bien y solos

ACERCA DE NOSOTROS: Centro de Psicología Álava Reyes

Equipo multidisciplinar en Madrid de Psicólogos

Uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos donde se trabaja con un amplio abanico de rangos de edad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) y tipos de terapia.

Los más de 30 años de contrastada experiencia en diferentes campos profesionales, nos aportan gran seguridad y eficacia en los planteamientos de terapias y ayudas psicológicas.

El presente curso será impartido por seis psicólogos de dicho centro:

  • Silvia Álava, coordinadora del curso, directora del área infantil, colaboradora habitual de medios de comunicación y autora de los libros “Queremos Hijos Felices” y Queremos que crezcan felices”.
  • Ángel Peralbo, director del área de adolescentes, colaborador habitual de medios de comunicación y autor de los libros “El adolescente indomable”, “Educar sin ira” y “De niñas a malotas”.
  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
  • Sara Rios, experta en el área infanto-juvenil y trastornos de conducta en la infancia.

Pincha en la siguiente imagen para empezar a disfrutar de este curso. Además con el código ALAVA10 tienes un 10% de descuento adicional:

Consigue que tus hijos sean felices

BBVA acerca a sus empleados su transformador programa educativo ‘Aprendemos juntos’

El innovador proyecto de educación ‘Aprendemos juntos’ ha sido protagonista, durante dos días, de la vida de los empleados de BBVA en su sede central en Madrid. La psicóloga Silvia Álava y el experto en educación Chema Lázaro han compartido con ellos su visión sobre la importancia de la gestión emocional, temática del último curso ‘online’ lanzado dentro del programa. Los dos encuentros organizados han sido un éxito de convocatoria y han acercado a más de 800 padres y madres trabajadores de la entidad, a este innovador proyecto y su apuesta por formar a los jóvenes en las capacidades y competencias del siglo XXI.

BBVA Aprendemos juntos ha visitado en los últimos meses varias ciudades con el objetivo de acercarse a la comunidad educativa. Bilbao, Valladolid, Sevilla, Madrid, Valencia y Barcelona ya han disfrutado de un transformador proyecto tanto en formato como en contenidos. Próximamente llegará a Tenerife pero antes, ha aterrizado en Ciudad BBVA para compartir con los empleados de la entidad en dos encuentros las herramientas educativas que se ponen a disposición a través de este programa. Recursos que les ayudarán a adquirir nuevas capacidades con las que podrán desarrollar el potencial de sus hijos, e incluso, el suyo propio.

Un año aprendiendo juntos

El innovador programa educativo de BBVA ‘Aprendemos juntos’ está de aniversario. Hoy se cumple un año desde que se pusiese en marcha este ambicioso proyecto referente ya entre la comunidad educativa y la sociedad. La calidad de los contenidos y sus protagonistas han logrado que en tan solo 12 meses los vídeos inspiradores superen los 300 millones de visualizaciones, mientras que los cursos online destinados a familias y colegios, se están impartiendo ya en más de 3.500 centros educativos de toda España.

En los eventos celebrados en el auditorio, los empleados han podido acercarse al mundo de la inteligencia emocional de mano de la psicóloga Silvia Álava y del experto en educación Chema Lázaro.

“Los adolescentes con mayor inteligencia emocional expresan y perciben mejor las emociones, son más empáticos, comprenden mejor los estados emocionales y regulan sus emociones de forma más eficaz, lo que les permite establecer y mantener relaciones interpersonales de mayor calidad, desarrollando mayores habilidades sociales y menores conductas agresivas”, ha afirmado la experta en gestión emocional Silvia Álava.

“Las herramientas que ofrece BBVA Aprendemos juntos están basadas en ejercicios y técnicas avaladas por estudios científicos”

Desde el punto de vista de Chema Lázaro, es muy importante implementar este tipo de programas “e iniciarlos en las primeras etapas educativas, las cuales tienen una incidencia específica en las funciones ejecutivas del cerebro (control inhibitorio, memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva, las básicas). Pero para ello es necesario que el profesor conozca las estrategias adecuadas que permiten optimizar y desarrollar de forma apropiada estas importantes funciones ejecutivas”.

Además, considera esencial fomentar un trabajo cooperativo eficiente en el aula: “es necesario enseñar a los alumnos diversas competencias emocionales básicas, lo cual resulta imposible si el docente no utiliza estas técnicas en su práctica diaria (no solo han de cooperar los alumnos). Porque el éxito de cualquier programa de educación emocional parte siempre de la formación del profesorado”, ha asegurado el experto en neuroeducación.

‘Aprendemos juntos’, en cifras

Desde que BBVA iniciase este proyecto son muchos los padres y profesores que ya aprenden juntos. Este programa, que nace en BBVA, irrumpió en las familias y los colegios en forma de experiencias de aprendizaje prácticas y vídeos inspiracionales que tratan temas tan vitales como el uso de las nuevas tecnologías o el funcionamiento del cerebro. Un contenido audiovisual que va más allá de lo convencional y que ha conseguido enganchar a esa parte de la sociedad que busca en las redes información útil para sus vidas.

‘Aprendemos juntos’ ha superado cualquier tipo de expectativa. En tan solo un año, se han reproducidos 360 millones de veces los vídeos publicados. En la actualidad, más de 22.300 personas trabajan ya en estos cursos desde el lanzamiento del primer reto ‘Mucho más que hablar’ en abril de 2018. De ellas, más de 12.700 son padres y 9.600 son profesores de más de 3.800 centros educativos de todo el país. ‘Hechos de emociones’ es el último reto dentro del programa. Próximamente, a estos dos cursos ‘online’ se sumará un tercero que tratará la gestión de conflictos.

Las redes sociales también se hacen eco de este programa: más de un millón de personas siguen a ‘BBVA Aprendemos juntos’ en Youtube, Twitter y Facebook.

Los nuevos tiempos demandan nuevas capacidades, nuevos talentos y nuevos modelos de aprendizaje, que permitan a los más jóvenes desarrollar diferentes habilidades para afrontar con éxito su futuro. En este contexto, BBVA ha impulsado ‘Aprendemos juntos’. La sociedad está en permanente transformación, ya que la tecnología introduce importantes cambios que generan oportunidades en las que BBVA trabaja para ser un agente activo y ponerlas al alcance de todos, también de sus empleados.

¡Entra aquí para escuchar los podcast de ‘Aprendemos juntos’!

FUENTE: bbva.com

#Vídeo: ¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes? Colaboración con el Diario El País y BBVA

Aprendemos Juntos sale de nuevo a la calle! esta vez en las oficinas centrales de BBVA

Hoy Aprendemos Juntos sale de nuevo a la calle!

Ha sido estupendo compartir escenario con tres grandes @LuisArbeo @lepetitpan y @quiqueinfante y con las 400 personas que nos han acompañado en la sede central de BBVA.

Os dejo unas fotos del evento:

Aprendemos Juntos BBVA3

8 pautas para que adquieran la rutina de lavarse los dientes. Revista Ser Padres

Silvia Álava, psicóloga, profesora y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, y Oral -B nos dan ocho consejos para lograr que los niños se laven los dientes ¡sin tener que repetírselo!

1. El modelado: los niños copian a sus adultos de referencia. Cepillarse los dientes juntos es un buen ejemplo, ya que el niño aprende cuando te mira y te imitará. Que el niño te vea cepillarse los dientes de forma correcta después de cada comida será de gran ayuda. 

2. Fomenta su autonomía: Sobre todo, cuando quieren hacer las cosas como los mayores. Aprovecha ese momento de “yo solo” para iniciar la rutina y vete marcando los pasos a seguir para que el niño te copie. 

3. Plantéaselo como un juego: a los niños les puede resultar aburrido lavarse los dientes. Si lo planteamos como un juego, en el que ellos se cepillan mientras ven cómo aparece la imagen de sus personajes favoritos, aumentaremos su motivación. En la App de Disney Magic Timer, diseñada por Oral-B, los niños irán viendo como aparece la imagen de algunos de sus personajes favoritos a medida que pasa el tiempo. Además, podemos hacer un calendario con las estrellas conseguidas con cada cepillado, lo que impulsará su motivación. 

4. Dispón del tiempo necesario y ten paciencia: reserva mínimo cinco minutos para ellos, fundamental por la mañana cuando vamos más justos a la hora de salir al colegio. Los niños tardan en aprender y, para favorecer el aprendizaje, es mejor crear un ambiente distendido y de juegos que de prisas y estrés. 

5. Explícale al niño por qué hay que lavarse los dientes y los efectos positivos de hacerlo: 

  •  Para que no se caigan. 
  •  Para que estén limpios. 
  •  Para que la boca huela bien. 
  •  Para que no nos duelan. 
  •  Para mantener unos buenos hábitos de higiene bucodental
  •  Para que estén bonitos. 

6. Crea hábito y no hagas excepciones: Los niños deben de aprender a lavarse los dientes después de cada comida con el objetivo de que se sientan extraños si no lo hacen. Por eso, es importante que todos los días después de cada comida, en casa o fuera, les acompañemos a lavarse los dientes. Si el niño se queda en el comedor escolar, meteremos el cepillo y la pasta de dientes en su mochila. 

7. Normalizar las visitas al odontopediatra: no hay que esperar a tener un problema para acudir al dentista, lo ideal es hacer revisiones periódicas que nos ayudarán tanto a prevenir posibles problemas, como a normalizar las visitas. 

8. Refuerza al niño por haberse cepillado los dientes correctamente: es preferible que no le premies con nada y utilices la motivación intrínseca. Que sepa que estamos orgullos porque ya es mayor y se centre en lo agradable que es sentir la boca limpia y fresca, y los dientes fuertes y sanos. 

En definitiva, recuerda que empezar pronto y bien a enseñar a tus hijos a lavarse los dientes asegurará que los peques conserven una sonrisa bonita y saludable durante toda su vida.

FUENTE: Revista SerPadres

Cómo estoy preparando a mis hijas para reírse del mundo (y por qué es importante). Colaboración con BuenaVida del diario El País

Las familias deberían enseñar a sus hijos a reírse, es una enseñanza que les ayudará a sobrellevar los contratiempos de la vida.

Por MIGUEL ÁNGEL BARGUEÑO

No soy una persona graciosa, pero mi película favorita es Aterriza como puedas (1980), lo que, en mi humilde opinión, me convierte en alguien con bastante sentido del humor. Creo que reírse de todo, incluso de uno mismo, es una costumbre que permite encajar mejor las vicisitudes de la vida, y hay varios artículos científicos que apoyan mi postura. Algunos concluyen que el sentido del humor ayuda a percibir de forma moderada los acontecimientos negativos de nuestra existencia, otros dicen que reduce la ansiedad y que es positivo para las personas mayores porque, entre otras cosas, mitiga la sensación de dolor. Son beneficios que cualquier padre desearía para sus hijos, y en esto tampoco soy una excepción. Pero, ¿cómo se fomenta el sentido del humor entre la progenie?

Sé por experiencia que el humor es algo innato. Mi hija de seis años, Olivia, aparece cada mañana en el salón con unas coletas absurdas —una encima de una oreja, la otra en la coronilla—, los calcetines por encima del pantalón del chándal y una mueca divertida que, inevitablemente, te hace reír. Hace unos días, mientras desayunábamos, va y suelta este chiste: “Juanito y su mamá van en un avión. Entonces Juanito se hace caca. Su mamá tira el pañal por la ventanilla y le cae a un señor en la cabeza”. No es que la escatológica intervención siga los cánones del humor; no hay una sorpresa ni un desternillante juego de palabras, pero es una ocurrencia graciosa, sin duda cómica. Es el tipo de comentario que no esperaría de sus hermanas, que no son tan dadas a las bromas. Con ellas tengo un trabajo pendiente o, mejor dicho, una responsabilidad.

La educación del humor comienza en el minuto uno

Si inculcar el sentido del humor a los hijos no es un capricho, tampoco puede decirse que sea algo que los padres tengamos siempre entre nuestras prioridades. Y deberíamos, según se desprende de la conversación con la psicóloga especializada en infancia Silvia Álava. “Cuando lo utilizamos estamos aprendiendo a poner el foco fuera de nosotros, lo vemos todo desde otra perspectiva y eso nos ayuda a relativizar las situaciones. Por eso hay que promoverlo en los niños”, explica.

En eso, como en casi todo, los progenitores vamos a ser sus principales referentes. “Los niños nos copian, y, si somos unas personas tremendamente serias, que nunca hacemos una broma, que es raro que nos vean reír, es más difícil que desarrollen el sentido del humor”. Y eso se cumple desde el minuto uno: el mimetismo empieza desde bebés, según concluyó un estudio publicado en 2015 en Journal of Experimental Child Psychology, en el que los científicos demostraron que, incluso a la temprana edad de seis meses, los niños se ríen de las mismas cosas que sus padres y madres.

Cultivar la habilidad de ver la vida con humor, especialmente entre los niños que no vienen graciosos de serie, contribuirá a que pierdan el sentido del ridículo que a veces atenaza a los pequeños cuando se enfrentan a determinadas situaciones. “A algunos les da vergüenza hacer un baile, por ejemplo, y debemos propiciar que eliminen ese sentimiento y hacerles ver que todos nos reímos para que se sientan cómodos. Que aprendan que es posible ver ese lado cómico”, recomienda Álava.

Pero desarrollar este sentido en los pequeños requiere tener ciertos conocimientos. Por ejemplo, es fundamental que las bromas sean acordes a su edad. Entre otras cosas porque no comprenderán todas las gracias si no es así. “Por debajo de ocho años es difícil que entiendan la ironía”, detalla la psicóloga, quien explica que “en niños más pequeños tenemos que recurrir a bromas más simples. De tres a seis años pasan por esa etapa en la que lo más gracioso es todo lo escatológico —el caca, culo, pedo, pis—. Es el momento en el que hay que enseñarles que socialmente no podemos estar diciendo eso, pero también hay que entender que evolutivamente hablando es normal a su edad”. Según van creciendo, las muecas, las cosquillas, son prácticas que se pueden potenciar, añade Álava.

O nos reímos todos o no vale la broma

También es crucial que nuestros hijos, sobre todo en estos tiempos de bullying, se den cuenta de que el sentido del humor no hace gracia cuando implica reírse de los demás. “Es bueno que aprendan a ver la vida desde otra perspectiva, desde un lado cómico, pero este enfoque tiene que servir para que nos riamos todos. No consideramos aceptable el sentido del humor cuando la persona a la que le estás gastando una broma no le ve la gracia, así que cuando trabajamos con niños hacemos hincapié en eso. Si todos nos reímos, estupendo; si la persona a la que va dirigida la broma no se ríe, entonces no vale”, explica la psicóloga. O sea, que las bromas deben ser limpias, inofensivas, y eso es algo con lo que los padres deben tener cuidado si no quieren transmitir justo lo contrario de lo que deberían.

Por último, y por supuesto, esa potenciación del sentido del humor debe abarcar el reírse de uno mismo. “En la vida es bueno hacerlo, pero con cariño, con autocompasión. ‘Metí la pata en esto, y no pasa nada, seguimos adelante’. Aprender a reírte de ti mismo y a quitarle hierro a las situaciones es muy buen predictor para estar más satisfechos y tener un alto bienestar emocional”, concluye la psicóloga infantil. Irónicamente, al final este trabajo educativo no es cosa de risa.

FUENTE: BuenaVida

14 cosas que hacían antes nuestros padres y hoy serían impensables. Colaboración con ICON, de El País

El mundo cambia, unas veces evolucionando y otras involucionando. Lo importante es adaptarse a cada época y sobrevivir con dignidad

FERNANDO BERNALT

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? No necesariamente. Pero tampoco hay que ser excesivamente crítico. Cada generación lo hace lo mejor que puede y, en muchos casos, es la deriva de la sociedad la que determina nuestros comportamientos. Esto que aquí contamos pasaba hace unos años. Hoy, es difícil que se repita. Ganamos en algunos aspectos, y perdemos en otros…

Antes… los padres convertían el coche en una ‘smoking room’

En diciembre de 2010, el Congreso de los Diputados aprobó la conocida como Ley Antitabaco que limitaba el consumo en lugares públicos como bares, restaurantes y discotecas. Además de otras medidas muy necesarias para prevenir el tabaquismo, como apartarlo de parques infantiles, lugares de ocio y de las cercanías de los hospitales. Hasta ese momento, España había sido un país tremendamente amigable para los fumadores: los cigarros formaban parte del día a día social y también de la rutina familiar. Los padres fumaban -sin ningún tipo de problema- delante de los niños y en los lugares más insospechados. Aquellos coches con un aire acondicionado rudimentario (el que lo tenía), que se convertían en la versión primitiva de las salas de fumadores (una idea tan poco brillante) de los aeropuertos. Por no hablar de los despistes al volante que esto puede producir y que la DGT se encarga de advertir y sancionar adecuadamente. 

Antes… era difícil hablar de sexo o drogas con los padres

Uno de los grandes temas tabú cuando un padre y un hijo hablaban “seriamente” era la droga. Quizá por desconocimiento en esta materia de los progenitores. La educación en esta materia llegaba de la mano de los mensajes de la Federación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD). Como aquel anuncio de 1992, que en realidad parecía una película de David Cronenberg, con un gusano que reptaba hacia unas anónimas fosas nasales. “Ten cerebro, pasa de la coca”, era el mensaje final de esa pieza de terror. La indudable fuerza de la campaña y su forma de calar entre las audiencias, hizo que la propia FAD lo recuperara doce años después. Lo mismo que con las drogas sucedía con el sexo, otro tema vetado en la intimidad de los hogares, ya que se confiaba que con las clases de educación sexual de los colegios y los anuncios que animaban al uso de preservativos esta materia ya estaba cubierta de sobra. 

Antes… “tú a estudiar Medicina o Derecho, y déjate de bobadas”

La cosa estaba clara: si se iba por Letras el destino eran las aulas de la Facultad de Derecho (no solía haber nota de corte para entrar); y si el recorrido había tenido lugar por la parte de Ciencias el objetivo eran las de Medicina (siempre que la nota lo permitiera) o Económicas. Pocos, solo los más rebeldes, trataban de escapar de ese dogma familiar tan estricto, que se extendía mucho más allá de esta decisión académica. Desde la experiencia, Roberto Pérez Gómez, profesor de Matemáticas en un Instituto público de Madrid, aporta su visión como docente: “No deben guiarse para nada por lo práctico. Una persona pasa tantas horas de su vida en un trabajo que ha de intentar ser en él lo más feliz que pueda. Pero tampoco han de guiarse solo por los gustos, sino por una mezcla de gustos y aptitudes. Por mucho que algo te guste, si no tienes aptitud para ello es posible que no se llegue al final. Y no confundir con actitud, que es lo que suele pasar. Sin embargo, en la actualidad, cuando terminan 2º de Bachillerato tienen tanta información (y tantos medios a su disposición para obtenerla) y tanta oferta de universidades y estudios, que muchos se sienten abrumados ante ello.

Antes… las niñas (y solo ellas) querían ser princesas y los niños (y solo ellos) querían ser príncipes

Es un estereotipo, castrante y sexista según los expertos, que impedía, por ejemplo, que los niños pudieran vestirse de princesas o las niñas jugaran al fútbol o a cualquier otro deporte reservado, sin ningún tipo de motivo, para el otro sexo. Un error en el que se ha caído durante tiempo y que se potenciaba desde el mismo momento en que se elegía, incluso antes de que hubiera nacido, el color con el que se iba a vestir un bebé. Disney, la megafactoría que para otras cosas suele potenciar unos modelos de comportamiento más clásicos, ha sido una de las culpables de que los niños quieran ser princesas y que esto comience a estar bien visto. El éxito de la película Frozen ha generado fans de ambos sexos que, además, se han liberado de ese rol patriarcal que se supone aparejado a los géneros y que viene impuesto desde hace tanto (demasiado ya) tiempo. “Yo creo que los roles se han relajado. Antes las niñas jugaban a mamás y a princesas porque ese era el rol que se les suponía cuando fueran adultas. Ahora hay libertad para escoger los juegos, que son mucho más unisex. No está todo tan encorsetado y las niñas hacen lo mismo que las niños. En cuanto a la ropa, a los pequeños se les permite que opinen sobre cómo quieren ir vestidos y pueden salir con un disfraz a la calle sin que sea Carnaval y sin miedo al qué dirán”, afirma Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud.

Antes… nuestros padres nos ‘castigaban’ escuchando cintas de cantautores

En ese viaje de horas y horas de duración camino de playa, con olor a tabaco, la banda sonora era el remate para convertir el coche en algo parecido a una maquina medieval pensada para la tortura. En los cabezales de esos reproductores de casetes analógicos, las cintas TDK hacían sonar (con una calidad que se podría calificar como muy deficiente) los primeros discos de Joaquín Sabina (incluido el directo de La Mandragora); un grandes éxitos de Serrat, con Mediterráneo como plato fuerte; una selección de lo mejor de la etapa emo de Raphael: rancheras clásicas cantadas por intérpretes desconocidos, el protomix de éxitos horteras de La Década Prodigiosa; o una recopilación de los mejores temas de Mocedades (luego El Consorcio). “No había espacio para la protesta, y solo había una opción que consistía en unirte a tus padres y aprenderte las canciones, al menos los estribillos. Esos viajes explican el motivo de mi odio hacia cierto tipo de música, en especial hacia los cantautores contemporáneos”, explica Ferrán, de 43 años, y ahora también padre.

Antes… salían los dos rombos y los padres nos mandaban a la cama

Toda una generación creció bajo la tensión de los dos rombos. Aquellos símbolos eran mucho más que figuras geométricas que aparecían al principio de cada programa, serie o película. Eran la auténtica expresión de la voluntad de un calificador (quizá mejor censor o censores) que decidía qué espacios eran aptos para mayores de 16 años (un rombo) o para los mayores de 18 (dos rombos). Su aparición implicaba que uno cogía el camino de la cama por voluntad propia, antes de recibir la pertinente orden de los progenitores. Este sistema comenzó en 1963 y estuvo vigente más de veinte años. Es decir, hasta bien entrada la democracia. Los dos rombos sobrevivieron incluso a la Transición, como guardianes de la moral de los españoles, con un criterio bastante arbitrario, donde una serie tenía dos rombos y al año siguiente los perdía, porque la vida iba muy rápido y las libertades pedían paso. Como todo vuelve, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia decidió que había que retomar un sistema de calificación, pero los niños ya no cogen el camino de la cama cuando aparece el rotulito de colores. En la imagen, Alfredo Landa y Lina Morgan en el rodaje de una película.

Antes… nos dejaban jugar con el mercurio de un termómetro roto

Así lo recuerda María, de 39 años. Cada vez que uno de esos termómetros de cristal acababa hecho pedazos, cosa bastante habitual a la vista de la reticencia de los niños por aguantarlo, y de la capacidad de los padres para insistir en conocer la temperatura de sus hijos, había juguete. El divertimento consistía en perseguir las bolitas que salían despedidas del cristal y atraparlas en cualquier recipiente, como si fuera un tesoro. Un tesoro bastante nocivo para la salud, por cierto. La UE decidió hace más de diez años prohibir su fabricación y, como medida de gracia, permitió que vivieran los termómetros de más de cincuenta años de vida, porque los consideraba bienes culturales (sic). Así lo recogía en su información de julio de 2007 EL PAÍS: “La comunidad científica ha advertido de los efectos nocivos del mercurio sobre la salud y el medioambiente. El mercurio afecta el sistema nervioso y puede dañar nuestra capacidad para oír, hablar, ver, caminar, sentir y pensar”. Parece que nos la estábamos jugando, ¿no?

Antes… nuestros padres utilizaban remedios caseros como ponernos paños mojados en alcohol para bajar la fiebre

O hacer enjuagues con coñac cuando a uno le dolía una muela. “A mí me daban aspirina machacada en una cucharilla con azúcar en lugar de aspirina infantil”, asegura María, de 39 años. En este tipo remedios se daban cita lo puramente científico y el saber popular, que transita de generación en generación y que suele tener como denominador común la confianza (con los ojos cerrados) en las bondades del alcohol para curar cualquier tipo de mal. Da lo mismo si afecta al cuerpo como si es del espíritu. En el caso de los paños mojados el alcohol, había un fallo de base que cometían antes los padres: paños mojados sí, el alcohol es lo que sobra, a no ser que se buscara un efecto somnífero sobre el niño. Cosa no del todo descartable desde el punto de vista del saber popular. Por eso no era extraño ver a un niño tomar en un bar una clara de cerveza, “muy larga de gaseosa, eso sí”.

Antes… se sentaban las familias a ver el Telediario como si fuera una misa (de obligado cumplimiento)

Este 2019 se cumplen 30 años de la entrada de las televisiones privadas en los hogares españoles. Es decir, Antena 3, Telecinco y Canal Plus, que ahora nos parecen clásicas. Pero hasta diciembre de 1989, el menú televisivo se reducía a los dos canales públicos y, por lo tanto, la versión de las noticias (el Telediario y en terminología tardofranquista El Parte) era solo una. La familia se reunía alrededor de la mesa para comer o cenar viendo las noticias. Y de allí no se levantaba nadie (y tampoco se cambiaba de canal, porque no se podía) hasta que terminara la información meteorológica con sus isobaras y el anticiclón que entraba por Las Azores. Aunque ahora están las tabletas y los móviles. “No se trata de demonizar la tecnología, sino de regular su uso y adaptarse a los nuevos tiempos. Antes las familias se reunían en torno a la televisión, pero también desayunaban, comían y cenaban viéndola. E incluso en muchos hogares convivían con ella permanentemente encendida. Lo importante es encontrar un equilibrio”, asegura la psicóloga y psicoterapeuta Rocío Fernández Delkáder. 

Antes… el ‘chat’ era bajar a la plaza del barrio, y tus padres no se preocupaban

“Mucha veces sabías a qué hora bajabas a la calle, pero no a qué hora volvías. Y tus padres no estaban preocupados, porque sabían con quién estabas y que estabas en el barrio”, asegura Marta, de 38 años. En la calle se pasaban las horas muertas, se cambiaban cromos, se comían golosinas (cuando había dinero para comprarlas) y se vivían las primera aventuras amorosas que acababan con más de un corazón roto. La calle era el espacio de libertad tolerado por los propios padres, que no se metían (a veces, por miedo a descubrir algo que no les gustara) en qué es lo que estaban haciendo sus hijos. Ahora las cosas son distintas, hay miedo a que los niños jueguen solos y, sobre todo, se han perdido esos lugares para quedar. “Creo que la planificación de los espacios urbanos no está pensada para el encuentro y la interacción humana. Hay padres que buscamos entornos favorables para la infancia, para que los niños puedan jugar en libertad, y es realmente difícil. Todo está pensado para el consumo, no para el intercambio social y el placer”, afirma la especialista Rocío Fernández Delkáder.

Antes… tus padres te daban un dulce como premio por hacer bien las cosas

“Lo normal es que para merendar nos dieran un bocata de chocolate”, asegura Jorge, de 41 años. “Y también estaba la bollería, como por ejemplo un Bollicao”, afirma Fernando A., de la misma edad. Ahora mismo, esta dieta va en contra de lo que piensan los expertos. En España uno de cada cuatro niños tiene sobrepeso u obesidad. Pero antes no importaba, “que crezcan los niños sanos y fuertes” era el lema en el que se sustentaba (y sobre todo se justificaba de una forma nutricional) el consumo de bollería y dulces. Ahora, en los colegios es difícil ver Donuts o similares, y los padres presumen de que sus hijos no comen casi azúcar ni bollería procesada. Entonces, ¿cómo es que sube cada año el consumo de estos productos? La diferencia fundamental es que los padres de antes sí reconocían en público, con cierto grado de incorrección política, lo que daban para merendar y de desayunara sus hijos. “Por suerte el mensaje de la importancia de la nutrición en la salud de los niños está calando en padres y educadores y procuran fomentar meriendas y almuerzos saludables. Se ha vuelto al bocata tradicional, pero sobre todo se intenta que la fruta fresca sea la protagonista de las meriendas. En muchos coles se sugieren listas de almuerzos y meriendas, para que así el patio del recreo sea homogéneamente sano. En vista de los terribles datos de obesidad infantil de nuestro país es evidente que hay que seguir trabajando para atajar este problema, pero es importante reconocer que las cosas se están empezando a hacer mejor”, asegura María Tabernero, doctora en Bioquímica y Biología Molecular que trabaja en el Instituto de IMDEA Alimentación (http://www.imdea.org/es/institute/imdea-alimentacion). 

Antes… la zapatilla era un arma de castigo

Si los miembros de las generaciones nacidas a mediados de los ochenta pudieran recordar cuál fue su primer sprint, su primera carrera de velocidad, muchos hablarían de una distancia corta, la del pasillo de su casa. ¿Y el motivo? Pues la amenaza de uno de los progenitores, o incluso los dos, que corrían tras ellos con sus zapatillas en una mano. Si la huida no tenía un final feliz, algo que solía ser bastante habitual, el calzado acaba estampado sobre una de las nalgas del corredor, que antes había cometido algún tipo de trastada para justificar esta acción. El castigo físico, no solo con la inofensivazapatilla, era un práctica habitual que, como se ha demostrado, no estaba justificada y tampoco daba los frutos pedagógicos esperados. Pero fue un hecho aceptado hasta que comenzó a ser prohibido por los distintos países y denunciado por la Convención de los Derechos del Niño de 1989

Antes… los padres nos dejaban jugar a la peonza de “pico de cigüeña”

Ahora un parque infantil es un lugar aséptico y limpio en el que casi no hay ni tierra. El suelo es de un material parecido al caucho donde los niños cuando caen rebotan y es muy difícil que alguno acabe con las rodillas ensangrentadas. Por ejemplo, los parques de Madrid llevan ya más de diez años adaptados a la normativa europea sobre seguridad. Antes, sin embargo, subirse en un columpio oxidado, jugar al clavo con un destornillador o usar peonzas de “pico de cigüeña” (potencial arma en manos de un niño poco hábil a la hora de tirarla) era lo habitual. “Las chapas de Vado eran las canastas y los garajes las porterías para jugar al fútbol”, recuerda Jesús, de 42 años. 

Antes… nuestros padres siempre nos decían: “Ya harás eso cuando cumplas los 18”

Hasta 1978, la mayoría de edad estaba fijada en los 21 años, pero el artículo 12 de la Constitución la rebajó posteriormente a los 18. Una edad en la que se considera que el sujeto ya es responsable para realizar “actos civiles”, pero que, como reconoce la propia web del Congreso de los Diputados en la explicación de ese artículo, no está exenta de cierta polémica: “Se ha dicho desde antiguo que el factor determinante de la capacidad de obrar de una persona no debería ser el dato objetivo del tiempo transcurrido desde su nacimiento, sino el dato subjetivo de su aptitud y madurez para comprender y asumir las consecuencias de sus actos”. Pero durante muchos años, y durante un par de generaciones, se estableció en los 18 años la frontera (irreal) para realizar algunas actividades y disfrutar de ciertas libertades: salir, viajar, pasar la noche fuera de casa… Y el resultado es el que todos, incluso los padres de aquella época, conocemos ahora mismo. Las cosas prohibidas resultan mucho más interesantes… 

FUENTE: ICON de el diario El País

¿Hay que ayudar a los niños con los deberes? Colaboración con ZEN de El Mundo

  • De qué sirven al profesor unos ejercicios que han estado corregidos de antemano
  • No todos los niños son iguales y no todos tienen la misma facilidad
  • Silvia Álava: “Si se los hacemos, no llegan a hacerse responsables”

Los deberes son responsabilidad de los niños, nunca de los padres. Esa es la frase mantra, lo que reza el sentido común en la educación pero, entonces, ¿qué pasa para ese cruce de pantallazos en los grupos de WhatsApp con las tareas? ¿Por qué hay padres que hablan en plural de los deberes compartidos con sus hijos, “esta tarde nos han mandado muchos”? Depende a quién se consulte. Los expertos insisten en que los hagan solos y, eso sí, los padres se encarguen de que sus hijos dispongan de tiempo y de un espacio adecuado para hacerlos con tranquilidad, sin ruido, con buena luz. Y de resolver dudas puntuales.

Curiosamente, mientras se aconseja hacer a los niños resistentes frente a la presión del grupo, son los padres los que en ocasiones se muestran más proclives a sentirse influenciados por otros progenitores muy “hiperpadres”, pendientes del último ejercicio de sus hijos.

Jesús Manso es investigador en didáctica de la Educación y psicopedagogo. En su contacto con maestros que pasan por la Universidad Autónoma, donde da clase, confirma que existe esa presión entre progenitores: “Se ha acentuado con los grupos de WhatsApp. Hay padres que se enteran de que otros están ayudando y, entonces, se ponen ellos también. Se genera una especie de competición. Los que pensaban que no era su papel, dudan y empiezan a ayudar”.

La siguiente pregunta obvia es de qué sirven al profesor unos ejercicios que han estado supervisados y corregidos ya de antemano, qué información válida sobre el nivel puede sacar de ahí. “No tiene ningún sentido. Ahora que se cuestiona la utilidad de algunos deberes, así no tienen apenas”, añade Manso.

Cuestión de responsabilidad

Carmen Pascual, directora del colegio Padre Coloma de Madrid, de Primaria, incide en ese papel pernicioso de algunos padres:”Hay que inculcar la responsabilidad desde el principio. En muchas ocasiones, no toman notas de sus tareas en las agendas a sabiendas de que se van a informar por los chats. Esta es una negación más, de tantas, en relación a la exigencia de los padres hacia los hijos”.

Hay padres que tienen interiorizado cómo actuar: “No les debemos ayudar. Es su formación individual como personas, es su crecimiento personal, asumiendo obligaciones y responsabilidades”, dice Manuel Espinosa, padre de dos hijos. Su discurso es el que va difundiendo Silvia Álava, psicóloga educativa, en sus numerosas apariciones en canales de vídeo cuando habla de los deberes: “Si se los hacemos, no llegan a hacerse responsables”.

Pero no todos los niños son iguales o tienen la misma facilidad. María Rodríguez es madre de tres, una con dislexia y dos con déficit de atención: “Hay niños a los que hay que ayudar y a otros a los que no. En mi casa, los dos niños necesitan supervisión. La niña, no”.

Manso incide en la desigualdad social ante los deberes, las posibilidades de tener tiempo y conocimiento para solventar dudas y, como dice María, que haya niños con necesidades más específicas: “Ahí está el perfil socioeconómico muy marcado del fracaso escolar en España y eso tiene que ver con la falta de recursos para atender a la diversidad de la Administración”.

Marta Cárdenas, que admite que jamás le ayudaron sus padres a los deberes, sí lo hace ahora con los suyos: “Estamos todo el día detrás de los deberes y sacan buenas notas. Pero no veo que profundicen si un tema les interesa mucho. Creo que debería haber un rato en el colegio para que los hicieran y llegar con la tarea hecha”. Ella era más autónoma, sacaba peores notas pero leía por su cuenta los cómic de Marvel.

Fomentar su autonomía

Es curioso el caso de Esther Teruel, una pedagoga que siempre aconseja dejar a los niños solos y que sean responsables. Hace un mes, sin embargo, su hija mediana llegó con una nota pésima en una asignatura. Se enteró y resulta que el profesor no explica y se limita a decirles lo que entra en el examen. Se ha tenido que sentar con ella: “Debemos fomentar su autonomía pero hay colegios o docentes que nos obligan a faltar a nuestros valores“.

Jesús Manso se hace eco de algunas quejas de padres sobre la recarga de deberes por no poder abordar todo el temario por la celebración de charlas, conferencias, semanas temáticas, etc en el colegio: “Es verdad que el curriculum no ha parado de aumentar en las últimas décadas y, a la vez, se han introducido metodologías más innovadoras y actividades que no están centradas en el conocimiento”. Al final, lo que no se hace en clase, se acaba en casa.

Los deberes se van complicando, además, y llega un momento en Secundaria que muchos padres no pueden ayudar ya. Y es en ese nivel donde se produce un altísimo fracaso escolar en España.

Pero no en todos los centros los padres tienen esas preocupaciones. En un instituto de un pueblo de las afueras de Granada, Antonio, un profesor, explica que el debate no existe donde los padres no tienen ni tiempo ni formación para estar encima de los deberes de los niños. “Sí les toman la lección de memoria y comparten lo que hay que hacer por los grupos de WhatsApp, luego en Secundaria se estrellan. Mientras, los padres están con el ruido mediático de lo que es acoso escolar o de si hay que prohibir los deberes”.

Y Gregorio Luri, por último, suele poner de ejemplo otros “deberes” enriquecedores que sí se pueden hacer en familia: mantener una conversación interesante a la hora de la cena, elegir de quién y de qué se habla, comentar libros o noticias. Esos sí se pueden hacer juntos.

FUENTE: Diario El Mundo

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Felicidades a #AprendemosJuntos por su primer cumpleaños

El innovador programa educativo de BBVA ‘Aprendemos juntos’ está de aniversario. Hoy se cumple un año desde que se pusiese en marcha este ambicioso proyecto referente ya entre la comunidad educativa y la sociedad. La calidad de los contenidos y sus protagonistas han logrado que en tan solo 12 meses los vídeos inspiradores superen los 300 millones de visualizaciones, mientras que los cursos online destinados a familias y colegios, se están impartiendo ya en más de 3.500 centros educativos de toda España.

Nadie hubiese imaginado un éxito de esta envergadura. Sobre todo si se tiene en cuenta que solo ha pasado un año desde que ‘BBVA Aprendemos juntos’ comenzase a formar parte del día a día de las familias, los profesores y la sociedad en general. Poner al alcance de todos de manera innovadora el conocimiento y la experiencia de profesionales de la educación, el deporte, la psicología o el entretenimiento que tratan temas de vital importancia hoy en día, ha logrado que esta iniciativa genere todo un clima de opinión en torno al aprendizaje, los valores o la superación.

Las cifras hablan por sí mismas: los contenidos difundidos semanalmente por BBVA son un referente para numerosas personas. Este primer aniversario cierra con un récord en visualizaciones: el público ha consumido hasta en 320 millones de ocasiones las charlas de los 84 especialistas que hasta el momento han pasado por el programa. Álex Rovira, Francisco Mora, Victor Küppers o Catherine L’Ecuyer son algunos de los profesionales que han tratado temas como el valor de la actitud, la importancia de la figura del maestro en las aulas o el uso de las nuevas tecnologías.

Las redes sociales también se hacen eco de este programa: 900.000 personas siguen a ‘BBVA Aprendemos juntos’ en Youtube, Twitter y Facebook.

La eficacia de estos contenidos no solo está avalada por estas vertiginosas cifras. Youtube ha premiado la eficacia de estos vídeos 14 veces a través de los ‘Youtube Ads Leaderboard’, consiguiendo estar hasta en nueve ocasiones en el Top 5.

Destacar que el contenido de BBVA Aprendemos juntos también está en formato podcast. Todos los capítulos de BBVA Podcast se pueden encontrar en las siguientes plataformas: iVooxiTunesSpotify, Google Podcast.

Formación ‘online’ para familias y profesores

Además del eje divulgativo, BBVA decidió con este programa ofrecer herramientas prácticas a través de las cuales los jóvenes pudiesen adquirir nuevas habilidades de vital importancia para el futuro.

Hechos de emociones, proyecto en el que colaboro junto con la Doctora Ruth Castillo, destinado a padres y maestros, y que en un formato ‘online’ y gratuito permite a hijos y alumnos aprender a gestionar sus emociones. De esta forma aprenderán de forma muy práctica a desarrollar, gestionar y regular sus emociones, con la ayuda de sus profesores y padres.

Mucho más que hablar: ayuda a expresar en público nuestras ideas como una capacidad fundamental. Este curso plantea una metodología eficaz, sencilla y divertida para ayudar a niños y adolescentes a conseguirlo.

Más de 18.000 personas trabajan ya en estos cursos desde el lanzamiento del primer reto ‘Mucho más que hablar’ en abril de 2018. De ellas, 11.400 son padres y 6.700 son profesores de más de 3.500 centros educativos de todo el país.’Hechos de emociones’ es el último reto dentro del programa.

El compromiso de BBVA con la educación, premiado

A lo largo de estos 12 meses, ‘Aprendemos juntos’, proyecto que BBVA realiza en colaboración con El País y Santillana, también ha contado con otros galardones. En la pasada edición de los Premios Educa, este programa fue reconocido con cuatro distinciones por la mejor campaña integral dentro de la categoría ‘Productos y temáticas educativas’, así como por la estrategia de Branded Content, mejor web y mejor estrategia de marketing relacional.

A estos hay que añadir el último reconocimiento que ha venido de mano de la comisión de distinciones de la Escuela Española de Mediación y Resolución de Conflictos al considerar la “alta aportación en impulsar la cultura de paz, el diálogo y la resolución de conflictos y la mediación” de BBVA Aprendemos juntos.

FUENTE: BBVA.com

#AprendemosJuntos, una plataforma educativa para capacitar a los niños del futuro se presenta en Barcelona

Unas 200 escuelas catalanas participan en el programa “Aprendemos Juntos”, que ha puesto en marcha el BBVA

Por Jessica Mouzo Quintáns

“Se les ha enseñado a leer y a escribir, pero no se les ha enseñado a escuchar y hablar. Hemos hiperracionalizado el vínculo humano. El desafío es humanizar la humanidad”, sentencia el psicólogo Álex Rovira. Este experto es uno de los tantos que ha participado activamente en la plataforma Aprendemos Juntos, un programa educativo del BBVA que da una vuelta al paradigma de la enseñanza y el aprendizaje actual. El proyecto, que cumple ahora un año, se presentó ayer ante más de 150 docentes catalanes. Unas 200 escuelas ya han participado en este proyecto renovador.

En su primer año de vida, la plataforma ha puesto a disposición de docentes, familias y alumnos de primaria y secundaria, material didáctico y contenidos educativos para abordar las asignaturas pendientes en el aula y en casa: las habilidades sociales, la gestión de las emociones, etc. El proyecto comparte semanalmente vídeos con expertos de primer nivel que abordan, en pequeñas cápsulas audiovisuales, diversos temas educativos que interesan a familias y docentes, desde el uso de las nuevas tecnologías hasta fomentar la creatividad de los niños. 

Desde que se puso en marcha, todo el contenido realizado cuenta con más de 300 millones de visualizaciones en todas las plataformas online en las que se han expuesto. De hecho, seis expertos cuentan cada uno con más de 10 millones de visualizaciones.

Uno de los programas en marcha dentro de la plataforma es el de habilidades emocionales. “Se trata de percibir corectamente lo que estamos sintiendo y ser capaz de regularlo. La inteligencia emocional es una habilidad y se puede trabajar. Los ejercicios son para que los niños sean capaces de percibir esas emociones, comprenderlas y regularlas”, agrega la doctora en psicología Silvia Álava, que participa en el proyecto.

FUENTE: Diario El País