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Los deberes de los niños: ¿tarea para los padres o para los hijos? colaboración con el diario El Confidencial

DEBERES100OK--644x362Los niños necesitan practicar los nuevos conocimientos, sobre todo en etapas claves como el aprendizaje de la lectoescritura, y para afianzar la mecánica de muchos aprendizajes. Es por eso que muchos días traen deberes del colegio para hacer en casa. Pero no podemos olvidarnos que los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres, y que los padres asuman esa responsabilidad es un error del que siempre nos arrepentiremos.

Lo ideal sería que los niños contasen con más tiempo dentro del horario escolar para poder realizar los deberes, pero también es importante que los niños aprendan la importancia del esfuerzo, del trabajo diario, y adquieran la rutina del estudio desde pequeños. Esto no quiere decir que con 8 años tengan que estar horas haciendo ejercicios en casa, pero sí un ratito de repaso para poder afianzar los conocimientos adquiridos durante el día. Según aumenta la edad, el tiempo dedicado al estudio irá aumentando progresivamente.

Los niños piensan que si otros hacen los deberes por ellos, ya no tienen obligación”

Los deberes son responsabilidad del niño, no de los padres, y desde el primer momento debemos hacérselo saber. En muchas ocasiones observamos que los estudios y las notas preocupan más a los padres que a los hijos. Esta es una actitud errónea, pues de esta forma, no lograremos que los niños asuman la responsabilidad de sus tareas y de sus estudios. Los niños piensan si otro lo hace por mí, ya no tengo esa obligación, y además se puede convertir en una llamada de atención hacia el adulto.

La labor de los padres aquí será, sobre todo, ayudarlos a organizarse cuando son pequeños y resolver posibles dudas al final. Los padres no tienen que estar sentados en la silla de al lado haciendo los deberes con ellos, tienen que estar para resolver dudas y para supervisar, pero el niño debe aprender a trabajar de forma autónoma y hacerse el responsable de sus deberes.

Pongamos un tiempo límite a la ejecución de los mismos. Muchos niños estiran el tiempo de trabajo con distracciones y excusas porque la ganancia secundaria de tener a sus padres pendientes es muy fuerte e incluso mejor que jugar ellos solos.

Pasos a seguir para conseguir que los niños se hagan responsables de sus deberes y obligaciones:

1.    Desde pequeños deben responsabilizarse de sus cosas, que no vean que no es necesario recoger sus juguetes o estar pendientes de ellos porque otros adultos los van recoger o a guardar.

2.    Si pierden algo, no hay que reponerlo de inmediato. Tienen que aprender el coste de haberlo perdido.

3.    Cada cosa tiene un sitio. Establezcamos con el niño dónde vamos a poner cada cosa, y mantengamos su sitio.

4.    Trabajemos los hábitos desde bien pequeños, no esperemos a que sean “mayores”. Todos los días nos podemos sentar un ratito a trabajar en la mesa de estudio, en el mismo sitio a la misma hora, a leer, a dibujar, a hacer letras…

5.    Establezcamos tiempos cortos de trabajo, y poco a poco vayamos alargándolos. No pretendamos que los niños estén horas trabajando ellos solos.

¿Cómo fortalecer buenos hábitos desde pequeños?

Cuando son más pequeños se trata de trabajar el hábito. No hace falta que dediquen horas de trabajo y de estudio, bastaría con 20-25 minutos diarios. Si desde el cole no mandan deberes como tal, podemos dedicar este tiempo a leer en voz alta, contestar preguntas del texto (para trabajar la lectura comprensiva) y hacer un par de operaciones aritméticas. En el primer ciclo de primaria, con esto sería suficiente.

Recomendaciones para estudiar:

1.    Utilicemos un sitio fijo de estudio. No vale hacer cada día los deberes en un lugar diferente. Lo ideal sería poner una mesa en su habitación, que tenga una buena iluminación, con la superficie lisa.

2.    Sobre la mesa de estudio solo debe de estar el libro a estudiar y el estuche. No debe de haber ningún elemento distractor, como otros libros, ordenador, móvil, juguetes, figuritas…

3.    La tele siempre debe de estar fuera del cuarto de estudio. Y los móviles, ordenadores, reproductores de música, deben de estar fuera y apagados.

4.    Hay que sentarse todos los días en la mesa de estudio a la hora pactada (mismo sitio, misma hora), siendo puntual a la hora de empezar y terminar de estudiar.

5.    Mantener la postura correcta, sentado en la silla, pies en el suelo y espalda recta. (Nada de tumbado sobre la mesa, mal sentado o estudiar en la cama).

6.    Empezar a estudiar por una asignatura mediana en dificultad, pues al comenzar, el niño está bastante concentrado, pero todavía no ha llegado al punto máximo de concentración y productividad, seguido de las asignaturas más difíciles, para terminar con las fáciles, haciéndolas coincidir cuando ya estén cansados.

¿Una generación de niños distinta? Las nuevas tecnologías y el ocio (y II), colaboración de Silvia Álava con el diario El Confidencial

Comunicación con nuestros hijosPautas que deben de seguir los padres

Los niños necesitan que les marquemos las normas y los límites, y eso implica en todos los aspectos de la vida, si cuando son pequeños no les dejamos ir solos por la calle, ¿por qué vamos a dejarles navegar solos por Internet? Les hablamos mucho de los peligros de la calle, pero no de las nuevas tecnologías.

  •  Hay que informar a los niños, y controlar el uso que hacen, tanto de tiempo, como de tipo de juegos y páginas que visitan.
  • Debemos estar con ellos mientras juegan (sobre todo cuando son pequeños o cuando no conozcamos el juego o la página o red social a la que acceden).
  • Pongamos el ordenador, la tabletas y otros dispositivos electrónicos a la vista de todos, no permitamos que se encierren en su habitación mientras lo utilizan. La pantalla siempre tiene que estar a la vista del adulto.
  • No permitamos que jueguen a juegos que no son de su edad. A ningún padre se le ocurría dejar beber o fumar o ver pornografía a su hijo, ¿por qué sí que se permite con los videojuegos? Si pone que es para mayores de x años, será por algo.
  • Los niños de hoy en día están inmersos en el mundo tecnológico y las redes sociales forman parte de él. Pero eso no implica que estén preparados para ellos. Muchas veces estas herramientas se les quedan grandes y no son capaces de asumir la responsabilidad o las consecuencias del uso de las mismas.
  • Hasta que el niño cumpla 18 años, los padres son los responsables de todo lo que está colgando el menor en la red, así que como responsables que son, deben de vigilar lo que éste suba en su página. Sobre todo haciendo especial hincapié con las fotos y la información que se suministra (que no ponga su dirección, por ejemplo). Observar también con quién están hablando y advertirles de los peligros de hablar con desconocidos en las redes sociales.

 

¿Qué pasa con los juegos tradicionales?

Los niños tienen que aprender a jugar a todo, tanto con las nuevas tecnologías como con juegos tradicionales. Los juegos tradicionales favorecen aprendizajes que no se consiguen con las nuevas tecnologías. Como por ejemplo, los juegos de plastilina, los recortables, vestir y desvestir muñecos… son buenos para trabajar las destrezas finas, además de la paciencia del niño. Los juguetes tradicionales son importantísimos para favorecer una correcta estimulación en edades tempranas.

Es importante que los niños jueguen en la calle con otros niños. Cuando lo hacen, lo habitual es que no jueguen ellos solos, sino que lo hagan con más niños, por lo que previamente al juego, tendrán que negociar entre todos a qué van a jugar, cómo jugar, cuáles son las normas del juego… En este proceso implicamos procesos atencionales, de negociación, y de aceptación de unas normas y unas reglas previamente pautadas y aceptadas por el grupo, un aprendizaje muy valioso para su futuro. Los juegos que se realizan en la calle permiten una mayor movilidad de los niños, por lo que, además de hacer ejercicio, se trabaja la psicomotricidad, la coordinación (juegos de saltar a la comba, goma, mientras se canta una canción…) o el desarrollo de las destrezas finas, como puede ser jugar con la arena. Eso sí, hay un momento para cada cosa, no les llevemos al parque con una consola, porque si no, no conseguiremos los objetivos comentados.

¿Una generación de niños distinta? Las nuevas tecnologías y el ocio colaboración de Silvia Álava con el diario El Confidencial

Nativos tecnológicosEstamos ante una nueva generación de niños que son “nativos tecnológicos”, desde que nacen tienen acceso a móviles inteligentes, tabletas y ordenadores, ven a sus padres trabajar y divertirse con ellos, y están acostumbrados a utilizarlos desde bien pequeños. Hoy en día, los niños de dos años saben perfectamente cómo se ven fotos o vídeos en las tabletas o en el teléfono. Pero eso no implica que los niños tengan que tener acceso indiscriminado a las nuevas tecnologías, o que tengan que tener una tableta o un ordenador desde pequeños.

Los niños están inmersos en mundo tecnológico, por eso, no podemos pretender que no tengan juegos tecnológicos, pero sí debemos regular su uso, y no permitir que sólo jueguen con ordenadores y videoconsolas. No olvidemos la importancia y las bondades que tienen los juguetes tradicionales en el niño y cómo estos fomentan unos procesos de aprendizaje que no realizan los videojuegos.

“Los niños pequeños no deben jugar a videojuegos más de 30 minutos diarios”

 La actitud de los padres con los niños ante el uso de nuevas tecnologías para el ocio nunca puede ser pasiva. Los padres tienen que poner límites en su uso. Lo ideal es que se utilice como premio, que su uso se tenga que “ganar”, siguiendo unas pautas muy simples, para poder utilizarlas siempre tienen que estar, por ejemplo, los deberes hechos, haber obedecido durante el día, y no protestar cuando te mande apagarlo.

Por otro lado el tiempo debe estar siempre controlado: con niños pequeños no más de 30 minutos diarios. Cuando son adolescentes, también hay que seguir ejerciendo un control en cuanto a los horarios de utilización, tiempo máximo de uso, y no dejarles acceso a cualquier página o juego.

Conseguir esto es difícil, pues en la sociedad actual, en la que ambos padres trabajan y en ocasiones con horarios muy extensos, el sentido de culpabilidad afecta a muchos padres. Se sienten culpables por pasar poco tiempo con sus hijos, y el poco rato que están con ellos, les cuesta marcar las normas y los límites, por lo que no suelen limitar el acceso a los ordenadores y videojuegos de sus hijos. Por eso, no olvidemos que lo importante es la calidad del tiempo que se pasa con los hijos. Debemos recordar que los niños necesitan normas y límites, pues aunque en un primer momento les puede costar aceptarlas, es algo que les dará seguridad y confianza.

En nuestro próximo post veremos las pautas que aconsejamos seguir a los padres en estos casos.

Rebeldía en la adolescencia

Cambios en la pubertad - Diario El Confidencial - Silvia ÁlavaDedicaremos estas semanas a hablar de los adolescentes, que es un tema que se ha tratado poco en el blog:

¿Qué significa ser auténtico en la adolescencia? ¿Es una sensación diferente a la que se pueda tener en la madurez?

Cuando los niños llegan a la pubertad, biológicamente se produce un estallido de reacciones  endocrinas, que no sólo conllevan un aumento de los órganos sexuales, (llegada de la menstruación y desarrollo mamario en las chicas, y producción de esperma y  aumento de la pilosidad en los chicos),  sino que además producen  un cambio en todas las relaciones del niño consigo mismo y  con su entorno. Las hormonas van a adquirir un gran protagonismo, de tal forma que en muchas ocasiones serán las que tomen las riendas de su  comportamiento. El adolescente se siente confundido y en muchas ocasiones,  aunque parece haber asimilado los cambios físicos producidos en su cuerpo, no es capaz de controlar los desajustes hormonales propios de esta etapa; incluso puede llegar a sentir que ser auténtico es dejarse llevar por lo que te apetece, por lo que “te pide el cuerpo”, sin pararse a pensar las en las consecuencias que pueden tener determinadas conductas.

Por el contrario, ser auténtico en la edad adulta, aunque aún puede estar unido con la idea de hacer lo que uno quiere, significa alcanzar la madurez que te permite ser uno mismo, sin manipulaciones ni condicionantes externos. Los adultos soñamos con tener más capacidad de autocontrol y gobernar nuestras vidas; queremos enfrentarnos tal y como nosotros deseamos a las distintas situaciones que vivimos, intentamos alcanzar nuestras metas, las nuestras, no las que otros pueden tratar de imponernos. Esas metas en las que creemos, con las que nos identificamos y por las que luchamos.

Juegos electrónicos infantiles, colaboración con la revista SOS Mamá

Juegos electrónicos para niñosEs muy importante que un niño interactúe con otros niños, que corra, que salte, que negocie a qué jugar, que aprenda a ganar y a perder con otros niños… aunque tampoco debe quedarse atrás en la evolución tecnológica de la sociedad…

Pinchar en el siguiente link para acceder al artículo: Juegos Electrónicos para niños

Enuresis infantil. ¿Qué hacer si el niño se hace pis encima? Colaboración con guiainfantil.com

enuresis-que-hacer-si-pis-gOs adjunto el enlace a una colaboración realizada con guiainfantil.com, en esta caso dedicada a la enuresis infantil. En el artículo se habla de:

  • Tipos de enuresis.
  • ¿Cuándo ir al médico?
  • ¿Cómo trabajamos los psicólogos en estos casos?

Todo ello con varios vídeos complementarios muy interesantes. Os adjunto el enlace al artículo, espero que os resulte interesante: hacer click para ir al artículo.

De niñas a Malotas, nuevo libro de Ángel Peralbo

De niñas a malotas Ángel PeralboDe niñas a malotas es un libro que refleja con acierto y profundo conocimiento cuál es la realidad de las chicas adolescentes hoy y, también, cómo afrontan sus padres ese momento tan difícil de sus «princesas». Ellas, entre la búsqueda de libertad y la inseguridad; sus progenitores, entre el amor incondicional y el desconcierto.

Ángel Peralbo, psicólogo especializado en adolescencia y autor de El adolescente indomable –del que se han vendido 10.000 ejemplares−, explica por qué muchas jóvenes no son dueñas de sus vidas, aunque parezca lo contrario; qué las lleva a tener prisas por crecer; qué hace que se sientan incomprendidas; cómo manejan las turbulentas relaciones con sus amigas o sus conflictos con su propia imagen; cuáles son los peligros en su tiempo de ocio; por qué caen en las redes de una pareja tóxica que sigue patrones de antaño…

Todas estas cuestiones y muchas más en una obra imprescindible para comprender y poder ayudar a su hija adolescente, y aprovechar la oportunidad que nos da la adolescencia para garantizar que tenga una autoestima adecuada.

Sigue en directo la presentación del nuevo libro de Mª Jesús Álava Reyes y Susana Aldecoa: La buena educación

Ya casi todo listo para la presentación del nuevo libro de Mª Jesús Álava Reyes y Susana Aldecoa esta tarde a las 19,30h, si no puedes acercarte a la C/ Serrano, 117 (Salón de actos del CSIC), donde habrá sorpresas y algún regalo, puedes seguirlo en directo mediante internet, desde la página web del Centro de Psicología Álava Reyes, adjunto el enlace: haz click aquí.

Espero que os resulte útil e interesante a todos.

LA BUENA EDUCACION 15x23.indd

Colaboración con la revista SOS Mamá: Pautas para integrar a hijos de parejas anteriores

Os adjunto el enlace al artículo de la revista SOS Mamá en el que hablamos sobre las pautas para integrar de la mejor forma posible a los hijos de parejas anteriores en la nueva estructura familiar:

Pautas para integrar a los hijos de parejas anteriores

 

Enlace al artículo: Hijos de parejas anteriores-Silvia

Colaboración con El Confidencial: Claves para evitar las peleas entre hermanos

Diario El Confidencial

Os adjunto la última colaboración realizada con el Diario Digital El Confidencial sobre cómo actuar ante las peleas entre hermanos:

Es normal que los hermanos se peleen entre sí. Además de pasar mucho tiempo juntos, lo hacen desde el momento en el que nace el segundo hijo, peor lo que juntos tienen que aprender a compartir, no solo sus juguetes, sino la atención de sus padres. Los padres deben entender que los hermanos se peleen (muchas veces las peleas empiezan como un juego) pero deben de poner un límite, y establecer en qué punto se ha de cortar.

Los niños se pueden pelear y enfadar por muchas cosas. Cuando son pequeños tienen que aprender a compartir, y en ocasiones es algo que les cuesta. Según crecen, cambian los motivos de la pelea (pasan de pelear por un juguete a pelear por jugar más con una consola, de pegarse a insultarse o a meterse con sus amigos, con la forma de vestir…), pero lo que suele mantenerse, con independencia de la edad, es que en la mayoría de las ocasiones luchan por conseguir atención extra de los padres.

Seguir leyendo los errores típicos que cometemos en las peleas de hermanos