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Premiar a los niños con tiempo de pantalla es tan malo como darles chucherías. Colaboración con el diario El País

Un estudio canadiense recalca que el castigo tampoco es eficaz, ya que cuanto más deseamos algo, más lo hacemos. El ejemplo paterno es lo mejor para el buen uso de la tecnología.

Por Carolina García  Twitter

Usar los aparatos electrónicos como castigo o como recompensa con nuestros hijos no es lo más recomendable. Así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de Guelph en Canadá y publicado en la revista BMC Obesity. Es más, los investigadores añaden que utilizar esto como método correctivo hace que los menores pasen más tiempo usando su tableta o smartphone o viendo la televisión, que aquellos niños a los que sus padres no reprenden o premian con estos dispositivos.

“Es lo mismo que premiar o castigar a los más pequeños con chucherías, ya que lo que conseguimos es que aumente su deseo de comerlas, de tenerlas, lo que podría tener un efecto en su estado de salud”, asegura Jess Haines, una de las autoras en un comunicado. “Lo que consigues es que prefieran un pastel a una zanahoria. Pues lo mismo ocurre con el uso de la tecnología y el deseo de pasar más tiempo frente a una pantalla. Si se lo prohíbo, cuando lo tenga, querrá más. Si le recompenso con tiempo de pantalla, estará más tiempo y se podría volver más sedentario”, añade la experta.

Con una muestra de 62 niños entre 18 meses y cinco años y 68 padres y madres, “queríamos investigar el impacto de las prácticas paternas con los dispositivos electrónicos y su efecto en los pequeños preescolares”, sostiene la autora de la investigación canadiense. De esta forma, preguntaron a los progenitores varias cosas, como cómo vigilaban el uso de dispositivos de sus hijos; cuándo les dejaban utilizarlos y si ellos mismos lo hacían delante de sus retoños. “Era importante estudiarlo, ya que a esta edad es cuando los niños comienzan a establecer hábitos y rutinas que continuarán a lo largo de su vida. Además, ha aumentado el uso de estos dispositivos en estas edades en los últimos años”, prosigue Haines.

Los resultados concluyen que de media los niños pasaban casi una hora y media delante de una pantalla durante los días de la semana y un poco más de dos horas, los fines de semana. Por su parte, los padres pasan una media de dos horas los días laborables y hasta dos y media los sábados y domingos. La Asociación Americana de Pediatría recomienda, por ejemplo, que los niños de menos de 18 meses no deberían usar nunca ningún tipo de pantalla. Y según explica la investigadora en el texto, en Canadá “solo un 15% de los preescolares cumplen el protocolo tecnológico de este país, que indica que estos deben pasar menos de una hora al día frente a estos dispositivos”.

Entre los factores que influyen en el uso de los dispositivos está cuando los padres lo usan como premio o reprimenda. “Este comportamiento correctivo o de recompensa hace que los niños pasen 20 minutos más al día frente a una pantalla”, continúa la experta en el texto. “Y este aumenta un poco más los fines de semana y creemos que se debe a que los progenitores pasan más tiempo con sus hijos y también más tiempo con sus dispositivos”. Según sus resultados, si los padres ven la tele con sus hijos, estos ven más tele, por ejemplo. “Esto es algo que ocurre menos cuanto más pequeños son los hijos, ya que los progenitores suelen aprovechar para ver la tele o usar sus dispositivos cuando estos, por ejemplo, están durmiendo la siesta”, subraya Haines.

Además, los autores del estudio son contundentes: no se deben usar pantallas durante las comidas, “sino que tiene que ser un tiempo para aprovechar en familia”. Hacer que los hijos pasen el menor tiempo posible frente a una pantalla es bueno para la salud de los niños, “recordemos que tener una vida sedentaria está vinculada con un mayor riesgo de padecer obesidad, con un menor rendimiento escolar y con habilidades sociales más pobres”. Cabe recordar que la obesidad infantil ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud, como una creciente epidemia. Es más la prevalencia, según explica esta misma organización, está estimada en 41 millones de niños con sobrepeso u obesos en el mundo.

Y añaden que usar estos dispositivos también les aleja de tener relaciones satisfactorias con sus iguales. “Nuestra esperanza es que estos resultados hagan que los padres sean cautelosos ante de los dispositivos y en cómo educan a sus hijos a este respecto”, concluye Haines.

Consultada en relación a este estudio, la psicóloga infantil Silvia Álava asegura que “efectivamente, es peligroso o inadecuado relacionar el uso de dispositivos con un castigo o un premio. En el primer caso, los psicólogos estamos en contra del castigo, ya que el niño no aprende, no sabe cuál o cómo se corrige la conducta por la que ha sido reprendido. No es un buen uso. Si le prohíbo el uso de pantallas, en cuanto se las ponga delante se volverá loco. Fomentaré su deseo, las ganas. Cuando hace algo mal, es mejor explicarle las cosas, que aprenda a hacerlas bien o cómo tiene que hacerlas, paso a paso, lo que haga falta”. “En cuanto a los premios es distinto. Está bien premiar a los más pequeños, que se recompense una tarea que han hecho bien o que les ha ocasionado cierto esfuerzo. Pero hay que premiar de forma coherente, con algo que desee el pequeño. Pero siempre debe ser algo vigilado y con control paterno, no aumentando el tiempo de pantallas, por ejemplo, que hace que el niño no interactúe con otros o que no juegue de forma activa, ambos comportamientos ideales para pequeños preescolares y más mayores”, añade la autora de Queremos hijos felices, entre otros títulos.

“Los padres tienen que ser cautelosos con el uso de los dispositivos. Si los usan mucho, el niño percibe que pueden usarlo y que no pasa nada. Dejemos el móvil a un lado cuando estemos con nuestros hijos. El tiempo libre no es para estar más conectados, sino para disfrutar todos juntos y cuando son pequeños por qué no apostar por el juego guiado, por ejemplo”, incide la psicóloga.

FUENTE: Diario El País

#AprendemosJuntos llega a Valencia de la mano de BBVA

Ayer tuve la oportunidad de presentar el proyecto #AprendemosJuntos en Valencia, un proyecto ha superado los 300 millones de visualizaciones en su primer año de vida y que reúne a expertos y comunidad educativa.

Hace un año la plataforma audiovisual Aprendemos juntos, desarrollada por BBVA con la colaboración de EL PAÍS y Santillana, salía a la luz para apoyar a padres y docentes en la educación de los niños. 300 millones de visualizaciones acumuladas desde entonces avalan el éxito de este proyecto que ahora ha dado el salto a la calle, reuniendo a los expertos con la ciudadanía. El responsable del programa, José Luis Arbeo, ha enfatizado la necesidad de estar “cerca de la comunidad educativa” en la presentación de uno de estos encuentros, este lunes, en Madrid.

BBVA ha presentado en València su proyecto de educación ‘Aprendemos juntos’, iniciativa que nace con el objetivo de que cada niño encuentre su pasión y desarrolle sus habilidades. Se trata de un programa que busca dotar a los jóvenes de capacidades vitales para alcanzar sus metas. Para ello, BBVA ofrece a padres, alumnos y profesores herramientas que les ayuden a adquirir estas nuevas capacidades con las que desarrollar todo su potencial.

La neurociencia en el proceso de aprendizaje, el uso de las nuevas tecnologías o cómo fomentar la creatividad en los niños son algunas de las temáticas tratadas desde que BBVA lanzó su exitoso programa ‘Aprendemos juntos’. Un proyecto que este miércoles se presentó en Valencia y que ofrece a padres y profesores metodologías gratuitas y universales para que niños y jóvenes puedan disfrutar de experiencias de aprendizaje prácticas y eficaces.

Los nuevos tiempos demandan nuevas capacidades, nuevos talentos y nuevos modelos de aprendizaje, que permitan a los más jóvenes desarrollar diferentes habilidades para afrontar con éxito su futuro. En este contexto, BBVA pone en marcha ‘Aprendemos juntos’, un proyecto inspirador que impulsa el desarrollo de las competencias del siglo XXI. La sociedad está en permanente transformación, ya que la tecnología introduce importantes cambios que generan oportunidades en las que BBVA trabaja para ser un agente activo y ponerlas al alcance de todos.

Silvia Álava, doctora en psicología, Chema Lázaro, Premio Nacional de Educación 2013, y José Luis Arbeoal, responsable del programa de BBVA, hablaban este miércoles sobre la importancia de este tipo de herramientas como vehículo de creación de oportunidades en los jóvenes de hoy. “’Aprendemos juntos’ nace, en BBVA, desde la esencia de lo que hoy es nuestro banco. Un banco transformador y facilitador para la vida de las personas”, señalaba Arbeo. Con este programa educativo, BBVA busca dotar a los jóvenes de capacidades vitales para alcanzar sus metas. ‘Aprendemos juntos’ pone al alcance de todos -padres, alumnos y profesores- herramientas para adquirir nuevos conocimientos con las que desarrollar todo su potencial.

 ‘Aprendemos juntos’ ofrece a las familias y a las escuelas la posibilidad de realizar cursos online para que sus hijos y sus alumnos desarrollen, de forma divertida,capacidades que les permitirán un mejor desarrollo profesional y poder enfrentarse de manera eficaz a situaciones del día a día. Tras el éxito de ‘Mucho más que hablar’, el primer reto del programa con el que se ayuda a los niños y adolescentes a expresar sus ideas en público, BBVA ha lanzado ‘Hechos de emociones’. Un curso que nace con la finalidad de proporcionar herramientas que ayuden a los más jóvenes a gestionar sus emociones. La importancia de trabajar la gestión emocional ha implicado que este reto se haya adaptado no solo a alumnos de primaria y secundaria, sino también a padres y profesores.

“Las emociones son la entrada hacia cualquier tipo de aprendizaje”, señalaba Lázaro. “Eso hace que los aprendizajes se guarden en la memoria a largo plazo”. Mientras, Álava recordaba que en algunas ocasiones, cuando hay un problema emocional como una discusión en el recreo, las notas de los alumnos disminuyen entre un 30 y un 40%. “Diseñamos ejercicios basados en la evidencia científica”, destacaba la psicóloga.

Más de 120 líderes en educación se dan cita en Valencia

Valencia es la quinta ciudad en la que se presenta el programa ‘Aprendemos juntos’. A través de un encuentro con la comunidad educativa, BBVA quiere mostrar la importancia de aplicar nuevas metodologías para que niños y jóvenes adquieran nuevas habilidades. Coincidiendo con el lanzamiento del segundo curso online ‘Hechos de emociones’, más de 120 líderes en educación de Valencia han participado en el coloquio liderado por la doctora en psicología, Silvia Álava, y el educador Chema Lázaro. De la mano de estos dos especialistas, se ha abordado cómo las escuelas pueden a través de esta metodología enseñar a sus alumnos a gestionar las emociones.

El programa no solo es innovador en los contenidos que desarrolla, sino también en la forma de trasladar dichos contenidos a los diferentes públicos. El banco ha apostado porque el programa se desarrolle en dos ejes: uno divulgativo, en abierto, a través de redes sociales, con destacados contenidos audiovisuales enfocados a sensibilizar, y otro formativo centrado en las aulas y en las familias, aportando herramientas prácticas muy eficaces en destacados retos.

Desde hace casi un año, BBVA comparte semanalmente dos vídeos inspiradores que cuentan con los testimonios de algunos de los mejores profesionales de la educación, la cultura o el entretenimiento. Tratan temas de vital importancia para los jóvenes de hoy, como el uso de las nuevas tecnologías, la importancia de fomentar la creatividad o la educación en igualdad. 82 protagonistas ya han participado en los vídeos publicados. Los más vistos son ‘El valor de la actitud’ del escritor Víctor Küppers, ‘Sobreproteger a los niños es desprotegerlos’ de la periodista Eva Millet, y ¿Puede el perdón curar el dolor? de la psicóloga y periodista Irene Villa. El contenido audiovisual de ‘Aprendemos juntos’ ha superado los 300 millones de visualizaciones.

Desde el lanzamiento de los cursos online, más de 17.800 personas de todo el territorio nacional se han sumado a ellos, de las cuales 11.300 son padres y 6.500 profesionales de más de 3.500 centros educativos. En la Comunidad Valenciana, 350 escuelas ya trabajan en los retos educativos, lo que representa el 13% de los centros de la comunidad. El programa cuenta además con una comunidad que alcanza los 900.000 miembros en las plataformas Youtube, Facebook y Twitter.

Juntos a la calle, después de Bilbao, Valladolid y Sevilla. El próximo lunes estaré en Barcelona y se cerrará el mes en Canarias.

Oído, vista, olfato, gusto… y tacto. Así funciona la estimulación multisensorial en los bebés. Colaboración con Hola.com

Oído, vista, olfato, gusto… y tacto. Así funciona la estimulación multisensorial en los bebés





Los momentos que favorecen el contacto piel con piel promueven este tipo de estimulación a varios niveles, beneficiosa para el desarrollo del bebé.

La estimulación multisensorial, es decir, la que estimula a la vez la vista, el olfato, el gusto, el oído o el tacto, ha sido el reciente objeto de estudio de varias investigaciones clínicas, en cuanto a que, aplicada a una edad temprana, cuando los niños son aún bebés, puede ayudar al desarrollo social, emocional, cognitivo y físico de los recién nacidos. De hecho, es en los primeros tres años de vida cuando se produce el 85 por ciento del desarrollo neuronal que favorece la comunicación o el bienestar emocional de los ‘peques’: de ahí la importancia de estimular correctamente sus sentidos, especialmente si es de manera íntima, reforzando su lazo con papá y mamá.

Según la Organización Mundial de la Salud, el cerebro del bebé crea hasta 1,8 millones de conexiones sinápticas por segundo, y son este tipo de experiencias las que determinarán qué sinapsis se conservarán más adelante. “En este desarrollo neuronal influye de manera significativa el entorno en el que niño crece” explica Silvia Álava, psicóloga infantil. “Para un crecimiento y desarrollo feliz y saludable, los bebés necesitan atención, sensibilidad y estimulación”. En este contexto, el tacto es el sentido mejor desarrollado de los bebés en el momento de nacer y, de hecho, la propia OMS recomienda proporcionar el contacto piel con piel a partir del nacimiento, ya que influye de manera positiva en el desarrollo en esta primera etapa.

El contacto piel con piel una de las técnicas de crianza que más popularidad ha ganado en los últimos años, íntimamente relacionada con la crianza con apego. “El recién nacido nace con la imperiosa necesidad de encontrarse con sus padres, quienes son el entorno más seguro para él”, explica la neonatóloga Susana Ares del Hospital Universitario La Paz, en Madrid. “El contacto piel con piel permite la óptima adaptación del recién nacido al medio extrauterino. Está demostrado que el contacto piel con piel del bebé puede mejorar el ritmo cardíaco, la temperatura, la glucosa sanguínea, el sistema inmunitario, el sueño, la ganancia de peso y la maduración cerebral”. Este tipo de contacto, además, promueve una intimidad especial entre los padres y el niño, fomentando la creación de un vínculo afectivo que a menudo suele estar acompañado de contacto visual, además de la estimulación auditiva, si hablamos o cantamos al recién nacido.

Una de las experiencias que favorecen este tipo de relación con los niños muy pequeños a varios niveles es la hora del baño, tal y como recuerdan desde Johnson’s, quienes recientemente se han sumado a la investigación dentro de este campo lanzando la campaña Johnson’s es mucho más, y recopilando varios estudios en los que se evidencian los beneficios a largo plazo de la estimulación multisensorial. La encuesta global llevada a cabo por la compañía se centra precisamente en la importancia de la estimulación de los bebés a través del baño, revelando que, aunque el 84 por ciento de los papás y mamás asegura que este momento es uno de los de mayor calidad que pasan con sus hijos, aún muchos subestiman su potencial.

¿Qué momentos del día son los más adecuados?

“Si partimos de que estamos hablando de la estimulación a través de los sentidos para favorecer el desarrollo del niño, parece claro que cualquier momento del día es bueno”, nos explica el Dr. Venancio Martínez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitaliaria y Atención Primaria, y quienes también han participado en la campaña de Johnson’s para fomentar la estimulación multisensorial de los bebés. “Todo contacto con el niño, cualquier oportunidad para la interacción, debe ser aprovechado para despertar su relación con el entorno, educarlo y reforzar su comunicación con los padres”.

“A menudo suele señalarse el nacimiento como la primera oportunidad para la relación con el niño, aunque hoy tenemos muchos conocimientos sobre la respuesta a estímulos del feto ya dentro del útero”, continúa el doctor. “Por ejemplo, se ha probado que ya reconoce la voz de su madre entre la de otras mujeres, reacciona a su estado emocional y oye sonidos ante los que reacciona con mayor o menor agrado”.

De todos los sentidos, la vista sería otro de los que más y mayor peso tienen en la capacidad del niño no sólo para adquirir conocimientos nuevos sino también para establecer lazos con su entorno, especialmente con el papá durante el período de lactancia. “A través de la visión, el niño modifica rápidamente el desarrollo de algunas áreas de la corteza cerebral de importancia fundamental en edades posteriores. Esto es así. La estimulación visual mediante cambios de luz, de posición, mediante nuestra expresión gestual, los cambios de ambiente… estimulan el sistema nervioso, mejoran el aprendizaje, les incitan a explorar, a descubrir, a buscar experiencias placenteras y a rechazar aquellas desagradables”. La mayor parte de la información que recibimos del exterior, y esto se aplica a cualquier edad, la obtenemos a través de la vista. “Pero ésta se complementa y refuerza con los otros sentidos, cada uno con sus funciones”, puntualiza el doctor.

De ahí la importancia de complementar el sentido de la vista con por ejemplo el del tacto, corroborando los beneficios del contacto piel con piel y de la estimulación multisensorial en general. “La piel es la barrera de contacto con el exterior y, en el caso del niño, esta barrera es muy sensible y delicada”. Desde el punto de vista de sus cuidados, debe verse como un órgano vital, de gran complejidad: la piel es una barrera de protección, y un importante órgano metabólico en el que se sintetiza la vitamina D, además de una gran variedad de sustancias con actividad biológica. “La piel es el órgano del tacto y del contacto”, explica el Dr. Martínez. “Los pediatras debemos explicar estas cosas a los padres y animarlos a que cuiden la piel de sus bebés y, a través del tacto y del contacto, disfruten de su hijo, estimulen en él la sociabilidad y favorezcan su salud”.

Por ello, insiste, la hora del baño es una de esas oportunidades clave para la estimulación “a través del tacto, del masaje, de la caricia. Es uno de esos momentos ‘compensatorios’, para que los padres que pasan mucho tiempo fuera de casa y están poco con sus hijos participen en su bienestar físico y en su desarrollo afectivo y cognitivo”.

¿Qué pasa con el resto de sentidos?

“Gracias a la disponibilidad de nuevas tecnologías que exploran con gran fiabilidad el cerebro en su anatomía y en su actividad, sabemos que hay una poderosa razón neurológica para fomentar el ambiente musical desde edades tempranas; en todos los niños, pero especialmente en aquellos que tienen algún daño”. La musicoterapia y la educación musical son una de las facetas más importantes en el desarrollo de los niños desde una edad temprana, incluso cuando son bebés. “El estudio del neurodesarrollo inducido por la música ha aportado a los científicos otros datos concluyentes: la motricidad, la personalidad gestual, el contacto visual… se modifican en las personas según la diferente exposición temprana a la música. Y la música parece asistir con neuroplasticidad, abriendo nuevos caminos para rehabilitar la función dañada o perdida”.

Regalos de los Reyes Magos: para los niños lo importante no es la cantidad, sino la calidad. Colaboración con InfoSalus de EuropaPress

Expertos en psicología infantil apuestan por ser “razonables” con la cantidad de regalos que los Reyes Magos traigan este 6 de enero a los niños, para evitar “sobreestimularles y sobreregalarles”. Recuerdan, asimismo, que los niños “no valoran cuánto cuesta el juguete, sino si les gusta o no”.

La psicóloga Silvia Álava, del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, aboga por que el mejor regalo para un niño es “que sus padres jueguen con ellos“. “Muchas veces se tiende a compensar. Los padres piensan ‘como tengo poco tiempo libre para él, hay que regalar mucho’. Eso es un grave error, lo que hay que intentar es pasar más tiempo con ellos, y que sea de calidad, sin elementos distractores como móviles y otras pantallas”, explica.

Por eso, recomienda a sus Majestades de Oriente que regalen los clásicos juegos de mesa, como la oca o el parchís. “Permiten jugar en familia, que es algo que une mucho y proporciona momentos divertidos. Además, los niños van aprendiendo el juego de reglas, algo que a partir de los seis años tienen interiorizado, a respetar los turnos o a no hacer trampas”, expone.

En cualquier caso, indica que lo mejor es ser “razonable” con la cantidad de regalos que los Reyes Magos dejen esta noche en casa, con un máximo recomendable de cuatro. Todo ello, puntualiza, teniendo en cuenta que sus Majestades también dejan presentes en casa de los abuelos, tíos o primos.
Regalos de los Reyes Magos: para los niños lo importante no es la cantidad, sino la calidad

A la hora de elegir el tipo de regalo, recuerda que es necesario vigilar sobre todo dos factores: la edad del niño y su personalidad. “Lo ideal es que sean cosas que les van a gustar seguro. Por ejemplo, si son especialmente creativos, los juegos de manualidades les pueden venir especialmente bien. Si, en cambio, son impulsivos, puede ser útil uno para trabajar la paciencia o juegos por turnos”, argumenta.

EDUCAR EN EL AGRADECIMIENTO

En esta línea, advierte de que “hay que respetar” su edad. “Muchas veces los niños pequeños juegan a videojuegos con un alto contenido violento, que no están indicados para ellos. Estamos siendo demasiado permisivos en ese sentido. A los niños hay que explicarles que los Reyes Magos no les van a traer esos regalos si no son adecuados para su edad”, añade.

Si pese a todo sus Majestades no aciertan, la psicóloga reivindica la importancia de educar a los niños en el agradecimiento, algo que hay que hacer “día a día”. “Uno de los mayores predictores de la felicidad es ser agradecido. El inconveniente cuando reciben demasiados regalos es que no valoran lo que tienen e incluso se enfadan cuando no les regalan lo que estaban esperando. ‘Fíjate en lo que sí tienes, en lugar de lo que no'”, aconseja.

“Si lo hacemos al revés, compramos todas las papeletas para ser infelices. Hay que trabajar la tolerancia a la frustración. Se trata de aprender a valorar las cosas en cada día de nuestra vida, como el tiempo que pasan con los padres, e ir más allá de quedarse solamente en el regalo material”, resume.

FUENTE: infosalus.es

¿Cuántos regalos le deben traer los Reyes a un niño en Navidad? Colaboración con la Cadena Cope

Apunta esta regla de tres; a más juguetes, menos ilusión. Pero ¿cuántos? Te lo contamos.

Por María Bandera Redactora COPE

Cualquier ocasión es buena para hacer un regalo a un niño. Pero al final son tantas que corremos el riesgo de convertir algo ilusionante en una rutina nada educativa. El exceso de regalos tiene precisamente uno de sus picos esta Navidad con la llegada de los Reyes Magos ¿El problema? Que al final “están tan inundados de regalos que no los valoran y solo quieren abrir paquetes sin saber bien lo que reciben”, explica a cope.es la psicóloga Silvia Álava Sordo.

Por eso hay que grabarse una máxima, evitar que los Reyes Magos y Papá Noel dejen más de cinco regalos, repartirdos entre ambos días. Por eso es bueno que los padres adviertan al resto de la familia y que sean ellos quienes centralicen los paquetes que los Magos dejan fuera de casa. 

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Además es importante que los Reyes atiendan a lo que quiere el niño, es decir “que al menos alguno de los regalos sea algo que hayan pedido“, pero también hay que ser razonables, es decir “no todo tienen que ser juguetes, podemos aprovechar para que alguno de los presentes sea material escolar, libros o algo de ropa”. Si reciben algo que no han pedido y que no les convence demasiado “hay que animarles a que le den una oportunidad”. 

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Cuando los niños escriban la carta es importante explicarles  que los Reyes “no pueden traer todo a todos los niños del mundo, por lo que tienen que elegir lo que más les gusta y tener claro que aquello que no sea apropiado para su edad no deben de molestarse en incluirlo”. Es el caso por ejemplo de “los móviles que no deberían ser un regalo antes de 13 años”.  La Tablet es diferente, “se trata de una herramienta de trabajo y pueden recibirlo antes”. 

Eso sí como regla general antes de los dos años “fuera pantallas y fuera videojuegos y  mejor a partir de los 8/9 años, siempre estableciendo unas normas que limiten su uso”.

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En cualquier caso, “hoy en día los juegos estrella son electrónicos y no hay juego que les haga sombra  por lo que no podemos dejarlos fuera, pero tampoco dejar que todo lo que reciba el niño sean consolas. Estos juegos tienen que convivir con los tradicionales ya que son juegos que el niño tiene que trabajar, al contrario que los electrónicos en los que  apenas tienen que hacer un esfuerzo de atención”.

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En este sentido,  a la hora de elegir el tipo de regalo es bueno que los Reyes tengan en cuenta la personalidad del pequeño, “regalos que potencien lo que se les de bien o que ayuden a desarrollar cualidades que tienen más limitadas”. De esta manera si es impulsivo, son recomendables los juguetes que trabajen la reflexión (como los juegos de mesa), si son creativos, son buenos los que implican manualidades, concluye Silvia Álava Sordo.

FUENTE: Cope.es

Su majestad, el rey de la casa. Colaboración con La Voz de Galicia

En el caso de familias con hijos únicos es más fácil caer en la sobreprotección.

Escrito por Ana T. Jack

¿Egoístas, mimados y caprichosos? ¿O quizá imaginativos, inteligentes y seguros de sí mismos? Los tópicos acerca de los rasgos de personalidad que supuestamente caracterizan a los hijos únicos son muchos y, en general, como siempre que se intenta generalizar a una población tan amplia, alejados de la realidad. La personalidad de niños y niñas que crecen sin hermanos, una tendencia al alza en los países desarrollados, depende más de la educación que reciben por parte de sus progenitores y del entorno más cercano que del hecho de ser los únicos niños de la casa. Sin embargo, es evidente que en estos casos hay una mayor tendencia a la sobreprotección que, paradójicamente, en la práctica se suele traducir en desprotección: son menores que corren el riesgo de convertirse en personas débiles, egoístas, dependientes, sin autonomía personal y sin las destrezas sociales y emocionales necesarias para alcanzar la madurez personal. En un país como el nuestro, en el que las familias con hijos únicos ya alcanza la cifra del 30 %, conviene tener presentes sus puntos débiles y sus puntos fuertes, que también los tienen, para poder equilibrarlos con la acción educativa.

DESVENTAJAS

Las desventajas de crecer sin hermanos:

  • El hijo es el permanente centro de atención de sus progenitores, por lo que se acostumbra a recibir respuesta inmediata a todas sus demandas y necesidades. Corre el riesgo de convertirse en una persona egoísta, impaciente y tirana.
  • Todas las expectativas y exigencias familiares recaen sobre ese hijo único, al que muchas veces se le exige por encima de lo razonable.
  • Al convivir solo con adultos, en ocasiones interioriza también una forma de pensar, de ver el mundo y de actuar como la de una persona mayor. Deja de ser niño antes de tiempo.
  • Vive situaciones de soledad que en ocasiones son compensadas con un exceso material (decenas de juegos y juguetes… pero nadie con quien compartirlos).

VENTAJAS

No tener hermanos también puede dar algunas ventajas:

  • Es un hijo al que se le suele dedicar más tiempo y recursos. Se siente muy querido y atendido por sus padres, lo que se corresponde con una autoestima alta y seguridad en sí mismo.
  • Su desarrollo lingüístico y su rendimiento escolar suele ser bueno, al tener el modelo y la estimulación por parte de los adultos.
  • Los conflictos de relación y autoridad se reducen, ya que no existen disputas por el espacio o la atención de los padres.
  • Desarrolla su imaginación, aprende a entretenerse solo y su situación favorece la adquisición del hábito lector.

 ¿QUÉ FOMENTAR?

1. La autonomía. Confiando en él, exigiendo responsabilidades y otorgando poco a poco mayores dosis de libertad para tomar decisiones y asumir las consecuencias de sus actos. Sin autonomía no hay autoestima.

2. Los límites educativos. No se puede ceder a todos los caprichos del niño ni cualquier forma de actuar se puede justificar porque aún es pequeño. Los límites deben ser claros y firmes.

3. La socialización entre iguales, creando una red de niños (primos, vecinos, compañeros del cole) con los que se pueda relacionar de forma libre y espontánea, a poder ser en entornos al aire libre.

4. La empatía. Ciertamente es un reto transmitir a un hijo único que él no es el ombligo del mundo… Pero es necesario enseñarle a ponerse en la piel ajena, respetando a los otros (otras culturas, diversidades, situaciones personales…).

5. La tolerancia a la frustración. El autocontrol, la resiliencia y la capacidad de superación son tres pilares fundamentales para alcanzar el bienestar personal, académico y profesional. Así que es necesario ir entrenándolo desde pequeño.


Como dice la psicóloga Silvia Álava Sordo: «No se trata de preparar el camino para tu hijo, sino de preparar a tu hijo para el camino. Por lo tanto, no hay que impedir que el niño se caiga, sino acompañarlo; y, cuando se caiga, enseñarle a levantarse».

¿QUÉ HAY QUE EVITAR?

1. La sobreprotección. Los padres de hijos únicos tienden a estar pegados a ellos para que no les ocurra nada malo y resolverles todas las dificultades antes incluso de que aparezcan. Así se fomentan hijos temerosos, inseguros y más cautos de lo necesario.

2. La falta de normas. Hay padres que no le niegan nada a su hijo y que no son capaces de ponerle unos límites educativos. Piensan: «Es pequeño, pobre, ya se lo hago yo: total, ¿qué me cuesta?». Y fomentan así una personalidad dependiente y con baja autoestima.

3. El consumismo desbocado. El intento de rellenar sus horas de soledad con recursos materiales predispone a caer en un consumismo exagerado con la compra de los últimos dispositivos tecnológicos, juegos, juguetes… que muchas veces se quedan pronto aparcados en el armario.

4. La atención excesiva. Atender las necesidades afectivas y básicas del hijo es fundamental. Pero ello no implica dedicarle las 24 horas del día, renunciando a aficiones, intereses personales o tiempo de ocio en pareja.

5. La falta de oportunidades para relacionarse con niños de su edad. Los hijos únicos pueden dar la imagen de ser niños precoces que prefieren relacionarse con adultos que con sus iguales. Pero esta situación muchas veces solo es el resultado, precisamente, de haber crecido rodeados de modelos adultos.

Escuela de padres

  • TEMA DEL MES: Educar sin sobreproteger.
  • ETAPA: Infancia y adolescencia.
  • EL DATO: España es el país con menor tasa de fertilidad de toda la Unión Europea, 1,31 hijos por mujer de media. En Galicia esta cifra es aún más baja: 1,12 (datos del INE).
  • COMPORTAMIENTOS QUE SE DEBEN EVITAR: Pensar que el hecho de ser un hijo único determina su forma de ser.
  • ALGUNAS CLAVES: La acción educativa es la herramienta fundamental para compensar debilidades y fortalecer los puntos fuertes de los hijos (únicos o no).

¿Por qué se divierten menos hoy los niños? Colaboración con el diario ABC

Ahora que con las vacaciones volvemos a tenerlos más tiempo en casa: Ideas para acabar con su aburrimiento

Según las psicólogas Silvia Álava Sordo, del  Centro de Psicología Álava Reyes, y Violeta Alcocer, las generaciones actuales de niños se aburren más que las de hace años. Estas son algunas de las razones. 

—Las familias son cada vez menos numerosas. Muchos niños son hijos únicos y no encuentran con quién jugar cuando están en casa o de vacaciones con sus padres. 

—Las parejas tardan más en tener hijos, por lo que  su energía no es la misma cuando tienen un niño a los 27 años que a los 40. Las ganas de jugar, de tirarse al suelo y hacer una guerra de cosquillas o de diseñar planes muy activos, no son las mismas.

—Las ciudades son más inseguras, los niños casi no salen a la calle, lo que les ofrece menos oportunidades de estar al aire libre con otros niños de su edad. 

—Exceso de regalos. Muchos padres compensan el poco tiempo que pasan con sus hijos  comprándoles juguetes. Nuestra sociedad consumista hace que numerosos juegos acaben acumulados en el armario. Poseer muchas cosas hace que pierdan valor, que no se aprecien. Si la necesidad agudiza el ingenio, la saturación lo adormece.

—Falta de tiempo. Durante el curso escolar tienen agendas muy apretadas y cuando los alumnos salen de clase van a extraescolares, seguidamente a casa a hacer deberes, ducharse, cenar… Apenas disponen de tiempo para «no hacer nada», por lo que cuando llega el verano y se enfrentan a «tiempos muertos» no saben cómo afrontarlos. 

Una idea es decirles que escriba una historia y que ellos sean los protagonistas
Una idea es decirles que escriba una historia y que ellos sean los protagonistas

—Los padres tienen la opción de involucrar a los pequeños en sus actividades. Se les puede invitar a que se acerquen y compartan con ellos lo que estén haciendo como recoger las hojas del jardín, regar, cocinar, ordenar unas fotos… Además de divertirse y compartir tiempo juntos, se sentirán importantes por tal invitación.

Proporcionarles elementos como pinturas, arcilla, cartulinas, hojas de árbol, piedras… para que con todo ello construyan o diseñen algo que les resulte bonito. Si no se les ocurre, el adulto puede guiarles al comienzo para dejar que sean los pequeños los que continúen con la labor. 

—Que visiten a los abuelos, pero no como el resto del año que van a su casa para que les den de comer o a quedarse porque están enfermos y no han podido ir al colegio, sino para hacerles compañía, hablar y sobre todo jugar con ellos, aunque sea a juegos sencillos, como el dominó.

—Facilitarles el entretenimiento con los hermanos o, si no los tiene, gestionarles la compañía de un vecino, un primo con el que compartir aventuras… 

Mostrarles fotos para que realicen un álbum, ya sea en papel o digital. 

—Dotarles, según la edad, de lápiz y papel para que escriban una historia imaginaria o real de lo que les gustaría hacer durante el verano.

—Decirles que son un personaje de un cuento, una película o un aventurero y que se imagine qué haría en su lugar.

FUENTE: diario ABC

Objetivos niños felices. Colaboración con PadresTodoterreno.com

¿Qué es lo que esperamos conseguir como padres para nuestros hijos?,la mayoría lo tienen claro: ser felices. Silvia Álava, psicóloga y autora de los libros “Queremos niños felices” y “Queremos que crezcan felices” ha recogido  las diferentes etapas de nuestros hijos desde el embarazo hasta los 12 años y ofrece unas pequeñas pautas para conseguir nuestro objetivo sin dramas y sobre todo sin “desgaste emocional”.

Los primeros años de los niños son fundamentales, el cerebro está desarrollando conexiones neuronales que serán vitales a lo largo de la vida, por eso tenemos que entender que determinadas situaciones son completamente normales y actuar como tal “a los dos años evolutivamente hablando es la edad típica de las rabietas. Los niños empiezan a darse cuenta de que son personitas y es una forma de demostrarlo. Es completamente normal”. Para ello los padres deben activar  dosis de paciencia y  no prestarle atención en esta circunstancia. El niño se dará cuenta que es un comportamiento negativo que no se refuerza de ninguna manera.

La sociedad actual se caracteriza por el estrés. El trabajo, la poca o nula conciliación…. hace que no pasemos el tiempo que nos gustaría con nuestros niños y nace el sentimiento de la culpabilidad.

Álava, es clara “hay determinados momentos en los que al niño hay que decirle NO. Pero estamos tan cansados, nos sentimos tan culpables de estar poco tiempo con ellos que no nos apetece discutir. No es así, el poco tiempo que se está, hay que estar para educar.” Esto deriva en muchas ocasiones en la “sobreprotección”. “ A los niños hay que acompañarlos en su proceso. Hay que estar detrás, pero hay que dejarles que ellos aprendan. Esto es mucho más costoso y requiere mucho más tiempo”.

Los padres tienen proponerse que “el tiempo que estoy que sea un tiempo de calidad.” Si sobreprotegemos a los niños les estamos privando de competencias emocionales que deberían desarrollar además de hacerles más inseguros.

Refuerzo Positivo

Una de las claves en la educación de los niños es el refuerzo positivo. La mayoría de los niños por su personalidad o las circunstancias suelen dar llamadas de atención “si aplicamos el castigo está consiguiendo el objetivo que era que se le haga caso. Al final el niño lo que ve en el castigo es una forma de conseguir la atención requerida”.

De esta forma es mucho más efectivo el refuerzo positivo. Para Álava está claro “estate con ellos, hazles caso cuando lo hacen bien no cuando lo hacen mal.” “los niños tienen una capacidad de observación muy grande y ellos ven así que si quieres que te atiendan pórtate mal ya que lo hacen más que portándose bien”. Que esto no quiere decir que el hacer mal las cosas no tenga consecuencias “pero esto es muy diferente a modelar la conducta con el castigo.” Establecer límites y normas son clave en la educación de los niños.

Educar en Valores

Para que un niño sea feliz necesita valores. “Los valores se nos quedan muchas veces fuera del terreno. Los asociamos muchas veces con la religión o con otros conceptos y no tiene por qué ser así”, “por ejemplo para el logro académico sabemos que trabajar los valores de la persistencia, el esfuerzo y la responsabilidad son mucho mejor predictores de las notas escolares que incluso el cociente intelectual. Si eso no lo hemos trabajado con los niños es mucho más difícil que vayan luego bien en el cole”.

Es curioso como el respeto también se está perdiendo y “lo de tratar a los demás con respeto y nosotros tratar a los demás con respeto es fundamental”, “los niños al final copian a su padre ya su madre y mucho cuidado con lo hacemos porque nos copian”.

Adolescencia

Silvia Álava no se olvida de la adolescencia. En el libro “Queremos que crezcan felices” nos cuenta la importancia de entender a nuestros hijos. Cuando el adolescente pierde los papeles “”en ocasiones lo que ocurre es que nos basamos en la idea de que lo hace adrede, quiere llamarnos la atención. Y no nos damos cuenta que en el cerebro del adolescente se están produciendo cambios” y esto hace que cualquier “emoción sea mucho más extrema” sumado a que la “parte que regula las emociones que es el lóbulo pre frontal se está reorganizando así que les cuesta mucho más regular las emociones.”

Lo que  no significa que se justifiquen determinadas conductas “pero si entendemos el por qué está pasando nos ayuda a actuar de una manera diferente”. Como hemos hablado en múltiples ocasiones escuchar y hablar con los chicos es fundamental pero Silvia Álava puntualiza “Hay que hablar mucho pero elegir el momento adecuado para hacerlo. Nos equivocamos muchas veces en el momento, queremos hablar y negociar en el momento de la rabieta, en el momento del fallido emocional y ahí está tan activada la parte de la emoción que es imposible razonar”.

Es cierto que los padres tenemos una tarea dura y larga. La sociedad nos demanda demasiado y no somos capaces de satisfacer las necesidades que esta genera a nuestros hijos. Quizá si aprendemos a desprendernos de la culpa, les ofrecemos tiempo de calidad  y conseguimos que nuestros hijos valoren lo que tienen, podremos conseguir nuestro objetivo: niños más felices.

FUENTE: PadresTodoterreno.com

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