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#Vídeo Comer bien en vacaciones sin esfuerzo. Colaboración con Hacer Familia

Si este verano no quieres agobiarte ni pasar demasiado tiempo en la cocina para que tu familia coma sano, toma nota de estos consejos y combinar una alimentación saludable tanto para los niños como para los adultos.

Campamentos de verano: ni teléfono móvil ni amigos. Colaboración con el diario El Mundo

Campamento de verano para nuestros hijos: ¿sí o no? Colaboración con EuropaPress

Colaboración en el Título propio de experto en Intervención Psicológica del Niño y el Adolescente

Ya se ha abierto el periodo de inscripción en la II Edición del Título de Experto. Os adjunto el cartel y el link con toda la información, para aquellos que estéis interesados.

http://formacioncontinua.uam.es/20187/programme/experto-en-intervencion-psicologica-del-nino-y-el-adolescente-19-20.html

Sustractores de menores: «psicópatas» y «egoístas» Colaboración con el diario ABC

Por Érika Montañés @emontanes y María Lozano

Los secuestros parentales son más frecuentes de lo que parece y casos como el de Jesús López se repiten constantemente. De hecho, según explicó Chema López –expresidente de la Asociación Contra la Sustracción Internacional de Menores (ACSIM)– a ABC,  cada día se produce una sustracción parental internacional en España.


Él  sufre todavía el secuestro de su hija que todavía no está resuelto. Su exmujer se la llevó a Kirguistán, su país de origen, hace ya siete años.Gorka Díaz es otro de los padres afectados. La que era su mujer decidió volver a su tierra natal (Uruguay) después del divorcio, llevándose a su hijo con ella en 2014. Cinco años después está arrestada y con fines de extradición

Entre las razones que llevan a uno de los progenitores a secuestrar a los menores se encuentra «tomarse la justicia por su mano». Además, suele haber una «falta de empatía por parte del sustractor hacia la expareja y hacia el niño», aclara Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud. 

Chema López señala que todos los sustractores tienen un perfil bastante común. «Son personas muy egoístas que piensan que todo les pertenece. Algunos rozan la psicopatía y otros la traspasan. El objetivo del matrimonio para ellos en principio fue por otros motivos y cuando se disuelve, una manera de hacer daño por no haber conseguido esos objetivos es utilizar a los hijos», explica. 

Aunque admite que generalizar es un error, señala que la cultura del sustractor influye. «Hay culturas, como la soviética, que son más proclives a cometer la sustracción que otras porque piensan que es la madre quien debe tener a los hijos y se los llevan. En la musulmanason los padres los que se suelen sustraer a los menores porque creen que son de su pertenencia. 

Además, Emiliano Antonio Medina -actual presidente de ACSIM- añade que cada vez llegan más casos a la asociación de padres que han sufrido el secuestro de sus hijos siendo la sustractora una mujer de procedencia latinoamericana. 

El Ministerio de Justicia establece que un progenitor está en riesgo de sufrir una sustracción parental si el niño es menor de 16 años y la pareja está en una situación de conflicto.

FUENTE: Diario ABC

«Hay que crear un vínculo de seguridad, no de dependencia» Colaboración con El Faro de Vigo

«Si le gritas al niño le estás transmitiendo un modelo incorrecto. ¿Cómo pedirles que regulen sus emociones si yo no sé regular las mías?», expresa la Doctora en Psicología Silvia Álava, que en septiembre impartirá un taller sobre inteligencia emocional en el aprendizaje en el Foro de Educación de Faro de Vigo.

Por SELINA OTERO

En qué se les nota a los niños y niñas que echan en falta tiempo con sus progenitores en el día a día?

Puede ocurrir varias cosas, va a depender mucho de las características de personalidad de cada niño. Hay niños que lo demuestran más porque están más tristes o alicaídos, sin ganas de hacer cosas y niños cuyas llamadas de atención van a ir más por el camino de dificultades de conducta, portándose un poco peor, negándose a hacer algunas cosas, cuestionando a los padres… Incluso a veces con respuestas más agresivas

¿Cómo se puede paliar?

Yo creo que lo primero es parándonos a observar. Quizás lo más fácil es aumentar el tiempo, pero esa opción a veces la tenemos y a veces no la tenemos, depende mucho de nuestra situación a nivel laboral o social. Podemos tener un familiar en el hospital. Qué es lo que hace o dice nuestro hijo o hija porque ahí vamos a tener muchas pistas y a darnos cuenta de qué reclama ese niño o niña. Porque a veces tenemos una época en la que estamos menos tiempo con ellos y ni siquiera les hemos dado una explicación. Si hay una enfermedad de un familiar, pues habrá que explicar que el abuelo, el tío o el primo, quien sea, está enfermo. Yo tengo que estar tiempo en el hospital. Entiendo que me vas a echar de menos, que te gustaría hacer más cosas con mamá o con papá pero no pueden. O entiendo que te gustaría que tus padres te fuesen a buscar al colegio, pero no pueden porque están trabajando. Vamos a llegar a un acuerdo. Es bueno que hagas las tareas solo para que cuando yo llegue a casa podamos ponernos a jugar o algo que a ti te apetezca. Porque pueden intentar no hacerlos para que luego les ayudes al llegar.

El niño necesita su tiempo de juego y dirigirlo él mismo. No es bueno que esté todo el día con actividades guiadas. Llegará un momento en que dirá: ¡me aburro!

Que tengan actividades extraescolares hasta tarde, ¿puede ser negativo?

Va a depender mucho de las variables de cada niño. Hay niños que necesitan menos tiempo de estudio y pueden dedicar más a actividades extraescolares y hay niños que necesitan más tiempo de horas de estudio. Lo que no puede ser es cargar al niño de tal forma a la tarde que no le quede nada de tiempo libre. Porque también necesita su tiempo de juego y que dirija su juego. No todo el día con actividades guiadas porque eso deriva en que llega un momento que el niño dice: ¡mamá -o papá-, me aburro! Tienen que aprender a entretenerse. Lo que siempre tenemos que hacer es dejar tiempo para el juego. Porque si llegamos a las seis y luego hay que estudiar y luego cenar ya no queda nada de tiempo libre.

¿Y unos padres que tengan la oportunidad de pasar la tarde completa con sus hijos?

Depende de la edad del niño. Cuando los niños son pequeños es mucho mejor el parque que las actividades extraescolares. Necesitan parque y juego con el resto de los niños de su edad. Los niños de infantil, jugando, relacionándose, trabajando la psicomotricidad gruesa subiendo y bajando a los columpios. Eso sería lo ideal.

El problema es que malentendemos la felicidad…

¿Qué preocupa más a los padres cuando van a consulta?

Lo primero que les preguntamos es: ¿qué intentáis conseguir? Y lo que más contestan es: “Que sean felices”, que es precisamente el título de mi libro. Es una cosa que preocupa bastante. El problema es que malentendemos la felicidad. La felicidad es prepararles para la vida, que sean autónomos, que sean seguros, independientes… No encontrarnos con esos niños que están con el : ¡noo! Y frustrados. Y enfadados con el mundo de forma continua.

¿Cómo se crea un buen vínculo desde el inicio?

Hay que estar con el niño pero es fundamental pensar qué hacemos, qué decimos… Al final tenemos que crear vínculos que fomenten la seguridad. Vínculos de apego de tipo seguros, no de dependencia. Evitar sobreprotegerlos. Si estamos muy encima y les hacemos todo: pobre, si no me cuesta nada, ya le preparo yo la mochila, ya le ayudo yo en esto, ya le llevo yo esto… No nos estamos dando cuenta y al final lo que estamos haciendo es que no estén preparados o no les permitimos que tengan un vínculo de seguridad, porque en todo momento dependen de su mamá o de su papá. Tiene que ser un vínculo de respeto, de confianza y de apego… Yo estoy aquí para lo que necesites, pero fomento que vayas haciendo las cosas solo o sola.

Como el polémico tema de los deberes…

Claro, los deberes (si los hay) tiene que hacerlos él solo no sentarnos con ellos. Otra cosa es que vayamos reforzando cada vez que tiene dudas. Pero una duda es una duda puntual en un ejercicio. Un apoyo. Y si hay muchas dudas tendrá que preguntarle el día siguiente al profesor. La clave es acompañar, pero no te lo hago. Te doy una seguridad para que puedas hacerlo solo. Es como el ejemplo que ponemos para andar en bici, quitamos ruedines, te vas soltando.. y luego el niño va solo.

Aprendizaje de las emociones en infantil | FdV
Aprendizaje de las emociones en infantil | FdV

Si tú no sabes muy bien cómo funcionan las emociones en tu cuerpo, por qué estás sientiendo una determinada emoción, cómo utilizarla o cómo regularla es imposible que se lo puedas enseñar a un alumno o a un hijo

¿Tienes muchas consultas sobre gestión emocional?

Creo que hoy en día hemos avanzado mucho en la parte de educar en inteligencia emocional, todas las partes de la emoción del niño.Sabemos que es necesario pero no sabemos cómo hacerlo. Como nadie nos ha enseñado a gestionar nosotros nuestras propias emociones para comprenderlas, para regularlas, es muy difícil hacerlo con los niños. Además, cuando los niños son pequeños se produce una autorregulación emocional: los padres, a través de su conducta, de su modelo, a través de lo que le van diciendo a los hijos son responsables de que los niños aprendan a regular sus emociones… pero si nosotros no regulamos nuestras emociones y además no sabemos cómo hacerlo es difícil poder ser bueno en regulación emocional. Por eso muchas veces cuando trabajamos con la inteligencia emocional de los niños les decimos a los padres, primero tenemos que trabajar con la tuya, para que sepas cómo hacerlo. Incluso cuando vamos a lo coles a impartir talleres de inteligencia emocional primero se imparten a los profes. Porque luego tu cuando vayas a trabajarlo con los alumnos si tú no sabes muy bien cómo funcionan las emociones en tu cuerpo, por qué la estás sintiendo, cómo utilizarla o cómo regularla es imposible que se lo puedas enseñar a un alumno a tu hijo.

¿Cómo evitar ‘perder los nervios’?

No hay que gritar, ni pegar, ni utilizar la conducta agresiva… porque le estás enseñando un modelo al niño incorrecto… te estoy pidiendo que regules tus emociones cuando yo no soy capaz de regular las mías. Pero los primeros que tenemos que aprender a regularlas somos nosotros. Si la madre grita se desregula todavía más. Esto se aprende. Poner nombre a lo que sentimos: cómo lo sientes. Utilizar la emoción a tu favor. Porque al final, no existen emociones buenas ni malas, son información, nos dicen que nos pasa algo. Aprovecharlas para tomar una decisión. Una cosa es la emoción, que es lo que se siente, y otra es la conducta: gritar, por ejemplo, si el niño no obedece.

FUENTE: Faro de Vigo

El próximo 24 de mayo vuelve #DigCitSummitES. Educa, Inspira y Guía.

El próximo 24 de mayo vuelve #DigCitSummitES.

Igual que el año pasado, se trata de hablar del mundo tecnológico de niños y adolescentes. Desde la calma, la reflexión y el diálogo. La familia es la primera trinchera de la educación, también en digital. Así que esta segunda edición se centra en mi tema favorito: la pareja #familiaytecnología.

¿Qué nos preocupa? ¿Qué debería ocuparnos? ¿Dónde ponemos encontrar información veraz, contrastada y útil? ¿Qué opinan los iKids sobre su vida con pantallas? Sobre todo esto hablaremos durante una tarde, de nuevo en Espacio Fundación Telefónica Madrid.

Pronto estará abierta la inscripción (gratuita) pero que sepáis que ESTOY FELIZ porque van a venir a pasar esa tarde conmigo -y contigo que te vas a apuntar- personas tan increíbles como Silvia Álava SordoYolanda Corral, Laura Baena de Malasmadres, Mónica de la Fuente de MadresferaConsultoría en Cultura y Lectura – Elisa Yuste, Nuria Pérez de Sparks & Rockets, María Zalbidea de Cosiendo la Brecha Digital BlogLaura Otón on LifeJanell Burley Hofmann – Author, Speaker, Óscar González de Escuela de Padres3.0 y Borja Adsuara Varela, entre otros. ⚡️⚡️ ___

Además, habrá oportunidad de conocer (más y mejor) a quienes informan sobre el tema de forma TOP: Internet Segura For Kids, IS4K- IncibeFadEmpantallados#DialogandoEU Kids Online Spain… 💥💥 ___

Y además, habrá iKids, contando su versión. Muy grandes esos iKids valientes!! 💪🏼💪🏼 ___

Recuerda: 24 mayo. ¿Te apuntas?

https://www.iwomanish.com/familia-y-tecnologia-a-debate-24…/

#familiaytecnología #ciudadanosdigitales #digcitenespañol #educación cc Digital Citizenship InstituteDigcitkids

¿Por qué es imprescindible la conciliación familiar? Colaboración con Padres y Colegios

Por desgracia, hoy en día cada vez más los psicólogos vemos una nueva problemática en los niños y niñas e incluso adolescentes que acuden a las consultas de psicología o a los departamentos de orientación de los colegios: niños/niñas cuya problemática es algo tan triste como que les falta tiempo de estar en familia. Sus padres, bien sea por las largar jornadas laborarles, o por la cantidad de obligaciones impuestas apenas tienen tiempo para estar con sus hijos. Es cierto que muchos de estos niños y niñas, a cambio, tienen muchas cosas materiales o pueden acceder a gran oferta de actividades extraescolares, pero a cambio de que les falten sus padres. ¿Realmente merece la pena?Ya que en otras ocasiones ni siquiera existe esa contraprestación.

Todos sabemos que la Educación es una labor de equipo en la que deben de estar presentes tanto los padres, como los maestros, abuelos, tíos, primos, y en definitiva toda la sociedad. Lo que se nos olvida muy a menudo es que para poder Educar hay tres variables que son imprescindibles: tiempo, paciencia y constancia.Cuando las jornadas laborales se extienden, estas variables, claves en la Educación, se ven comprometidas.

¿Por qué es tan importante que los padres estén presentes en el día a día de sus hijos?

Como ya hemos hablado en otros artículos, los niños necesitan aprender a hacer las cosas por si solos, siendo muy importancia favorecer su autonomía. Para ello es fundamental el tiempo. La falta de tiempo es un gran enemigo de la autonomía. Desde bien pequeños los niños pueden aprender a desvestirse y vestirse solos, ponerse los zapatos, lavarse, peinarse… pero necesitan tiempo. Son niños y no pueden ejecutar estas acciones que, en ocasiones ni siquiera están automatizadas, a la velocidad que los adultos desearíamos. Antes de los seis años la función ejecutiva, que es la que nos guía en nuestra conducta y en nuestras realizaciones, no está del todo madura, es un proceso que comienza a madurar en torno a los tres-cuatro años y cuyo proceso culmina a los 25.

Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de ajustar las expectativas de lo que pueden hacer o no nuestros hijos. Por ejemplo, un niño o niña de dos años, puede perfectamente recoger y guardar sus juguetes, pero necesita que esté un adulto a su lado guiando en todo momento su realización y dirigiéndolo de forma continua, para que no se vuelva a poner a jugar, una estrategia como “cada uno recoge un juguete”, puede funcionar muy bien esa edad. Con cuatro o cinco años, ya pueden empezar a hacerlo solos, pero dándoles el tiempo necesario para recoger, porque lo más probable es que los coches lleguen a la caja a través de una pista o carretera imaginaria.. Esto no significa que los niños y niñas no hayan obedecido a nuestra orden de recoger o guardar sus juguetes, significa que lo están haciendo en función de su edad y su propio desarrollo cognitivo. El problema es cuando la falta de tiempo hace que o bien para conseguir acelerar el proceso gritemos de forma innecesaria a nuestros hijos, o que acabemos haciendo nosotros las cosas.

El error es una gran fuente de aprendizaje 

Vivimos en una sociedad que demoniza el error, asociándolo al fracaso, cuando esto no tiene porque ser así. Una de las mejores formas de aprendizaje en el método de ensayo- error, que además es fundamental en los primeros años de nuestra vida. Para ello: hay que dejar que nuestros hijos e hijas se equivoquen. Cuando les evitamos el error pensando que, sino se van a frustrar, les hacemos un flaco favor. Los niños tienen que aprender de sus errores y de sus consecuencias, pero de nuevo, para poder hacerlo así, necesitamos tiempo, que nos dará la suficiente tranquilidad como para volverlo a intentar, y paciencia, dado que aprender es algo difícil y seguro que el que el niño o la niña aprenda nos llevará más tiempo del que un adulto tardaría en resolver esa situación.

Un gran momento para Educar es el que se lleva a cabo en la mesa. Por eso los psicólogos siempre recomendamos que alguna de las comidas se haga en familia. En muchos casos, muchas familias nos cuentan que uno de los miembros no está a la hora de cenar en casa. Comer o cenar todos juntos nos puede ayudar no solo a aprender reglas básicas de educación y de comportamiento en la mesa, sino un espacio para hablar y conversar sobre las inquietudes y los sentimientos, sobre lo que nos preocupa, lo que hemos hecho en el día… cuando las jornadas laborales son muy largas e impiden que podamos cenar todos juntos, nos estamos perdiendo un gran momento.

Otro gran enemigo de la Educación es el cansancio. Cuando llegamos tan extenuados que no tenemos fuerzas para sentarnos a jugar con ellos, o para permitirles que hagan las cosas por sí mismos, o cedemos ante una rabieta solo por que se acabe lo antes posible, estamos perdiendo excelentes oportunidades para Educar y Enseñar.

FUENTE: PadresyColegios.com

¿Por qué los niños suben a redes sus vídeos sexuales? Colaboración con el diario El País

Por Ana Alfageme y t Elisa Silió

Niños que se graban desnudos, en posiciones provocadoras o masturbándose en el baño o su dormitorio. Muchas veces acompañados de amigos o familiares. Luego suben el vídeo en su cuenta de Instagram o YouTube. Quieren seguidores y likes. Los padres no lo saben. La Policía Nacional informó ayer de que había identificado a 110 menores que habían publicado vídeos autoproducidos de contenido sexual a través de Instagram, Periscope, Twitter o YouTube. La mayoría, menores de 13 años, deseaba nuevos seguidores para sus canales de YouTube y más likes en sus publicaciones. Se trata de la primera macrooperación contra la difusión de material de contenido sexual infantil autoproducido, informa la Policía Nacional en una nota.

¿Qué conduce a esos niños a exhibirse así en Instagram o en un vídeo en la red social más potente del mundo? Los expertos coinciden en que en la joven y cambiante selva de las redes sociales se plasma la sexualización precoz entre los preadolescentes y la banalización del sexo.

Guía para padres (e hijos)

  • Consejos de la Policía y de la Fundación Anar para evitar el acceso y publicación de material pornográfico.
  • No hacerse fotos. Hacerse fotos de carácter erótico y/o compartirlas es siempre un error. Puede ocasionar situaciones de chantaje o ciberacoso sexual o acoso en el entorno escolar (grooming o bullying).
  • Información y confianza. Los padres deben crear un clima de confianza con los hijos para tratar estos temas e informarles de los riesgos y de las consecuencias que entraña facilitar datos personales o enviar fotografías y vídeos comprometidos a otras personas.
  • Pactar el uso del móvil. ANAR ha elaborado un contrato para padres y niños para establecer pautas del uso del teléfono antes de que los menores tengan acceso a él.
  • Descargar un sistema de control parental. Hay herramientas que permiten que los menores no accedan a determinadas webs.
    Restricción del wifi. Pactar que el acceso a Internet se limite a lugares comunes para evitar que los pequeños puedan encerrarse en el baño o dormitorio para navegar.

“Desde la sociedad se inculca a los niños una belleza con gran componente sexual”, asegura Benjamin Ballesteros, presidente de la Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), veterana en el estudio del binomio infancia-web. “Los preadolescentes de 12 y 13 años se sexualizan precozmente en un mundo que les ve como objetos sexuales. Luego está la aspiración de los pequeños de formar parte del mundo de los adultos y las redes”.

Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica, ahonda en esta idea: “Me he encontrado casos en los que la policía llama a los padres para alertarles de las fotos que suben sus niñas. No de sexo explícito, pero sí con poses muy sexualizadas para su edad”. Por eso es tajante: “Hay que evitar su sexualización y mucho menos para vender determinados productos o conseguir determinados likes. ¿Qué mensaje estamos dando a la sociedad del futuro?”.

El Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados (NCMEC) de Estados Unidos alertó a la Policía española. Desde comienzos de 2018 los agentes detectaron gran cantidad de publicaciones de material de explotación sexual infantil en redes. Verificaron que estas habían sido realizadas por los menores que protagonizaban los vídeos y utilizaban sus cuentas para difundir las imágenes. “Aprovechaban los momentos de intimidad en sus domicilios para grabar las imágenes con un alto contenido sexual”, dice la nota de la Policía, y en ellos “aparecían en muchos casos junto a amigos o familiares de su misma edad”.

“Antes de los 13 años los niños no tienen el suficiente desarrollo cognitivo o madurativo para ser conscientes de lo que puede llegar a trascender el subir una foto de ese tipo”, prosigue la psicóloga Álava. “En ese momento dejas de ser el dueño de la foto, la puedes borrar después de un proceso complicado”.

Por su parte, la profesora de antropología de la universidad de Granada, Nuria Romo, investigadora en violencia sexual entre jóvenes y adolescentes, se muestra impactada y cree que el uso de redes sociales en la infancia está aún poco estudiado. “Niñas de la edad de mi hija, que tiene ocho años, saben perfectamente como manejar YouTube y subir vídeos. Viven rodeados de un mundo tecnológico”. Los críos, dice la experta, repiten unas cuantas posturas provocadoras y sexis, que saben que les reportan likes.

En algunos casos de los perfiles de niños identificados dentro de la operación (de entre 2 y 13 años) “varios adultos habían contactado con ellos solicitándoles estos vídeos a cambio de diferentes contraprestaciones”. Los padres de los menores sabían que sus hijos eran usuarios de las redes, pero no eran conscientes de su actividad en ellas. También se encontraron “vídeos en los que aparecían niños de entre los 2 y 5 años”, siendo sus familiares más cercanos los responsables de estas grabaciones en las que se podía ver a los menores desnudos o semidesnudos. Aunque el material grabado por los familiares se produjese en su entorno lúdico, mantiene la Policía, los niños quedaban expuestos y al alcance de terceros una vez fueron publicados en las redes.

“La primera responsabilidad de la conducta de los niños es de los padres, pero la escuela no puede permanecer ajena y debe de promover buenos programas para combatir que pasen cosas como esta”, sostiene Mar Camacho, directora general de Innovación Educativa en Cataluña. Esta experta en TICS en la escuela reclama que no solo se haga prevención en secundaria, sino en los últimos años de primaria. “Cada vez a los niños se les entrega antes un móvil. Hay una tendencia por el devenir de la sociedad. Antes se lo daban a los 12-13 años y ahora es un regalo de comunión”, cuenta.

Álava no es partidaria de prohibir el móvil sino de “analizar qué quieres subir y por qué quieres gustar a los demás. La forma de tener autoestima no es a través de likes en redes, sino en tu mundo analógico. Hay chicos con muchos seguidores en redes que en su vida real no tienen seguridad. Cuando uno tiene una buena autoestima, no necesita likes para reafirmarse”.

Ellas usan en mayor medida las nuevas tecnologías

Los menores de 14 años no pueden abrir una cuenta en YouTube y los padres son los responsables de que hijos posean un canal propio. Pese a ello, más de la mitad de los niños entre 2 y 5 años usan YouTube, y a partir de los seis años ya empiezan a seguir a otros pequeños. La red social de vídeos tiene unos 1.300 canales en España dirigidos al público infantil, que generan 5,6 billones de reproducciones al mes, según 2btube, la principal empresa española de canales de YouTube.

Los nativos digitales españoles no conciben ya su vida sin las redes sociales. Tanto es así que entre los niños de 10 a 15 años el ordenador está muy extendido (lo tienen el 91,3% de los menores) y aún más el uso de Internet (el 92,8%), según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. El acceso al móvil propio, sin embargo, no está al alcance de todos. El 69,8% de la población de este segmento de edad dispone de teléfono móvil. Por sexo, las niñas usan en mayor medida las nuevas tecnologías. Y a mayor edad, mayor uso de TIC, sobre todo a partir de los 13 años.

Siete de cada 10 niños españoles tiene un perfil en alguna red social, según un estudio de Viacom. Estas cifras contrastan con las de Silicon Valley, la cuna californiana de las puntocom. Allí proliferan los colegios sin tabletas ni ordenadores y las niñeras con el móvil prohibido por contrato, porque los padres no quieren que sus hijos repitan sus patrones de conducta. Los expertos tecnológicos consideran que los beneficios de las pantallas en la educación temprana son limitados, mientras que el riesgo de adicción es alto. El 86% de los menores entra a la Red desde ordenadores que no cuentan con ningún sistema de filtrado de contenidos, según un análisis de la web de tendencias Cultture.

FUENTE: Diario El País

Cuando llegué a la adolescencia tomé conciencia de que mis padres habían compartido toda mi infancia en Internet. Colaboración con Xataka

Por Alesya MO@AlesyaCrocodile

Imagínate que tu álbum familiar con toda clase de fotos íntimas estuviera publicado en Internet. Esa foto en la que estás en la taza del váter por primera vez, aquella en la que estás en bola picada en la bañera y con un tupé hecho de espuma, o tu primer día de clase llorando a moco tendido mientras miras con odio a tus progenitores.

Si tu infancia solo vive en los álbumes de fotos puedes considerarte un perfecto anónimo en términos actuales, pues mucha gente nacida después del 2000 ha visto su infancia totalmente expuesta en las redes sociales, dejando la famosa «huella digital».

No es lo mismo que esas fotos las vean cinco conocidos y pases unos minutos de «tierra trágame» a que las vean decenas (o incluso centenares) de personas, o cualquiera que decida buscarlas introduciendo tu nombre en Google.

Esto es lo que la ha pasado a Iván y Esteban, dos chicos de 18 y 14 años respectivamente, que han visto cómo sus madres documentaban su infancia en internet.

Iván Alcocer, 18 años: «Discutía constantemente con mi madre para que eliminase mis fotos»

Iván es un estudiante que nació en 2001 y recientemente ya ha llegado a la mayoría de edad. Se acuerda que entre sus 8-9 años su madre se abrió su primera cuenta de Facebook, y a la vez su primera red social.

«Ella siempre se encargó de llenar su perfil de fotos mías, también de mi hermano mayor y mi hermana menor», nos cuenta para este reportaje, «prácticamente cogía cualquier pretexto para tomarme fotografías y subirlas».

Cuando preguntaba a su madre por qué no quería parar de publicar sus fotos su respuesta era: «Soy tu madre y tengo derecho a hacerlo»

En su familia, publicar las fotos en Facebook sustituyó los álbumes de fotos familiares de toda la vida: «Me parece que el último álbum que probablemente hizo fue hace aproximadamente 10 años».

Ivadcaefwn

Durante su infancia no le supuso mucho problema que todas esas fotos fueran publicadas, pero en fases tempranas de la adolescencia comenzó a sentirse incómodo: «Recuerdo que en un principio no parecía molestarme, creo que más que nada porque no tenía una idea clara de la enorme magnitud que tenían las redes sociales y que tendrían posteriormente».

«Todo esto me empezó a molestar e incomodar a los 11 años, cuando estaba en mi último año de primaria. En ese momento era un chico muy inseguro con mi aspecto porque tenía sobrepeso, lo que me hacía odiar que más personas viesen fotos mías además de mi familia cercana. Discutía con mi madre constantemente para que eliminase las fotos, me irritaba mucho que no respetara mi deseo de no querer que expusiera mi rostro por el motivo que fuese«.

Cuando Iván le preguntaba a su madre cuál era la razón por la que no quería parar de publicar sus fotos su respuesta era: «Soy tu madre y tengo derecho a hacerlo».

Las discusiones se prolongaron hasta sus 14 años en vano, por lo que tomó otra actitud respecto a la situación a base de ver que su hermano mayor estaba teniendo las mismas discusiones con su madre. Llegaron a la conclusión «de que lo mejor era negarse rotundamente a cualquier tipo de fotografía tomada por ella o algún miembro de la familia«.

«Hace casi dos años que dejé de usar mi cuenta de Facebook y fue cuando mejoró un poco la relación con mi madre. Es algo que ya acepto y no tengo problema que pase, pero ver fotografías mías de niño o durante la pubertad en sus redes sociales aún sigue siendo algo que me irrita un poco y me desagrada. Realmente lo que me es molesto es que no respetara mi decisión de no querer que exhibiera fotografías mías que me parecían privadas. Lo tomaba como una completa ruptura de mi privacidad o de mi poder de decisión sobre mi propia imagen».

A los 11 años comenzó a usar sus propias redes sociales: «No es que me afecte hasta un punto de no poder llevar una vida en redes sociales de manera satisfactoria, pero mentiría si dijese que no me afecta en lo más mínimo, sobre todo de una manera inconsciente. Desde que tuve mis primeras cuentas en redes sociales nunca me he sentido cómodo subiendo de manera frecuente fotografías donde salga mi rostro o personas de mi familia».

Esteban, 14 años: «No es por ser ególatra, pero aprender a quererse a uno mismo está bien, y creo que las fotos ayudan a eso»

Esteban nació en 2004, el mismo año que lo hizo Facebook, y recuerda que su madre ha subido fotos de él y de sus hermanos desde preescolar, desde que tiene memoria.

«Mi madre subía muchas fotos, cada año con el uniforme del colegio, o los días que salíamos… Ahora las sube al estado de WhatsApp, que al menos desaparecen en 24 horas». Se podría considerar un alivio frente a la perpetuidad de las fotos en Facebook, ahora que existen formatos en los que estas fotos se «autodestruyen» pasadas las horas.

Al ponernos en contacto con él nos ha dicho que prefiere guardar el anonimato, al fin y al cabo es un adolescente, pero nos cuenta que de hecho a él nunca le ha molestado que su madre subiera fotos de él a su muro de Facebook: «A veces mis amigos han encontrado fotos mías de cuando era pequeño y me ha molestado, sí, pero al final se queda en algo gracioso más que nada».

«Están ya subidas a Internet y no puedo, ni quiero, hacer nada porque al final es bonito tener recuerdos aunque sean vergonzosos», nos cuenta, al contrario de lo que pudimos pensar de primeras.

Si paseamos por su Instagram, el cual empezó a usar con 12 años y por el que lo localizamos, podemos ver a un adolescente normal que sube sus dibujos y fotos estilo selfie con sus amigos. Naturalizando algo que ha vivido desde pequeño.

«No me molestaba, ni me molesta, que subiera fotos mías, es algo a lo que me he acostumbrado y hasta a veces me gusta. No es por ser ególatra, pero aprender a quererse a uno mismo está bien, y creo que las fotos ayudan a eso».

Las consecuencias de una infancia expuesta en internet

Como hemos visto arriba, cada persona es un mundo. Y así nos lo afirma Silvia Ávala Soto, psicóloga experta en crianza: depende de la personalidad de cada niño cómo le afectará el hecho de que sus padres le sobreexpongan en internet.

«Si un niño es extrovertido y tiene afán de protagonismo que sus padres publiquen fotos de ellos puede alimentar esa faceta de su personalidad», nos explica, «pero si es introvertido puede generar muchos problemas de inseguridad».

Entrevistado

«No debemos olvidar que estamos tratando con seres humanos que quizás cuando sean adultos no les apetezca en absoluto que la gente les vea cómo eran desde que llevaban pañales hasta su primer día de universidad».

La clave del asunto es el control: una persona introvertida no es alguien que no quiere exponerse en absoluto sino «alguien que controla, cuando está en un entorno seguro, qué le cuenta a quién». En internet ese control se pierde en absoluto, y algunos padres lo pasan totalmente por alto.

Silvia insiste en que «los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo, y deciden por él, pero no son los dueños de su vida».

«Hay que enseñar a los niños a respetarse y a respetar. En el momento en el que pasan por alto los deseos de sus hijos y publican esas fotos en contra de su voluntad le están diciendo al niño «hago esto porque no te respeto», cosa fundamental en la educación». Esto puede hacer una mella importante en la relación entre los padres y el hijo, la sensación que se les puede quedar es que «están mercantilizando con su imagen a cambios de likes«.

«Los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo y deciden por él, pero no son los dueños de su vida»

Otro punto importante a tener en cuenta la forma en que se «naturalizan» estas prácticas desde edades muy tempranas. Actualmente existe un gran problema de autoestima generalizado a causa de las redes sociales: «los adolescentes se comparan continuamente, ven un baremo que no es real, antes de conocerse siquiera a sí mismos ya procuran proyectar una imagen en las redes sociales que no es real».


«Los padres deben tener cabeza, legalmente son los responsables de su hijo y deciden por él, pero no son los dueños de su vida»

Al subir tantas fotos los padres normalizan esa actitud «de constante pose» para las fotos, de continuamente demostrar algo en las redes sociales.

Silvia hace hincapié en los padres, que «no proyecten a través de sus hijos lo que les hubiera gustado ser ni pretendan realizarse a través de ellos». Deben dejar elegir a sus hijos, cuando llegue el momento, de lo que quieren hacer con su imagen.

¿Qué puedo hacer para que mis padres retiren mis fotos de internet?

Es complicado ponerse en contacto directamente con Facebook o Google para pedirles personalmente que retiren fotos que vulneran tu privacidad, pero a cambio te ofrecen muchos formularios a rellenar (a ver si hay suerte).

Por una parte, Facebook te ofrece un formulario para pedir que retiren tus fotos. Por otra parte, Google te ofrece otro formulario para retirar tus imágenes en el buscador. Por último, si a tus padres les da por ser youtubers, Youtube tiene otro formulario para ti. La fiesta del formulario.

Anaïs Figueras, Directora de Comunicación de Google España y Portugal, nos explica que «lo mejor es que cualquier usuario pida a la persona que aloja el contenido en dicha página que retire la información, porque de esta manera Google la deja de indexar. Si en el caso de que los padres han subido las imágenes, luego no quieren retirarlas y no se lleva a un entendimiento entre ambas partes, se puede optar por los formularios».

Sin embargo, esto es un remedio al problema una vez llevado acabo, no una solución que evite que suceda. Puede ser que se retire ese contenido a posteriori pero realmente el daño está hecho ya una vez subidas y expuestas. Lo mejor es la prevención por parte de los padres. «La idea es concienciar tanto a padres como a niños sobre de qué manera usar responsablemente Internet», como nos dice Anais.

En España todavía no ha habido ningún caso de demanda por parte de hijos a sus padres, los menores no pueden demandar a no ser que estén emancipados o hasta que cumplan la mayoría de edad (a pesar de que con 14 años pueden decidir sobre su imagen); pero en Italia y Francia ya se han realizado denuncias con multas entre los 10.000 y los 45.000 €.

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Sergio Carrasco, abogado especializado en derecho al olvido y reputación online, nos explica que en España «los conflictos en casos de sharenting que han llegado a los Tribunales se refieren a discusiones entre los padres, no del hijo hacia los padres».

Pero nos aclara que «en España podría llegar un caso así a los Tribunales, pero debemos tener en cuenta además la naturaleza misma del contenido». Por ejemplo, en el caso de Italia la demanda llegó a esos niveles porque el hijo mostró todas las formas en las que le había afectado a nivel personal que sus padres compartieran ese contenido por las redes sociales.

«Será en los próximos años, cuando estos menores empiecen a ser conscientes de todo el contenido que sus padres han compartido, que este tipo de actuaciones comenzarán a darse con más asiduidad. Un comentario o una fotografía, una vez subidos a Internet es difícil de que sean totalmente eliminados y pueden afectar tanto a su vida social como profesional».

FUENTE: Xataka.com