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Familia: padres helicóptero, del cuidado a la sobreprotección. Colaboración con ElDia.com de Argentina

Psicólogos advierten sobre la tendencia a sobreproteger a los chicos y sus perjuicios. La edad clave para comenzar a fomentar autonomía es entre los 6 y los 12. Pero hay cada vez más “padres helicóptero” que “sobrevuelan” cada paso de sus hijos.

Padres helicópteroCada vez es más común en las consultas de los psicólogos especializados en infancia y familia: una madre o un padre se da cuenta de que está demasiado pendiente de resolver los problemas cotidianos de los chicos, al punto de cercenarle toda autonomía.

“Cuando esto sucede se corren de ese lugar, pero eso, que es necesario, les angustia y les cuesta un montón. El problema es que muchas veces no se dan cuenta. Y es cada vez más común encontrar padres que sobreprotegen a los chicos, un problema que no reconoce diferencia de edad, de clases sociales ni de género y que se potencia con algunos nuevos modelos de familia, como el de la madre jefa de hogar, que se siente culpable y trata de resolver todos los problemas de los chicos”.

La que habla es Susana Machado García, psicóloga platense especialista en Niños y Adolescentes, quien destaca que, hasta al punto son frecuentes los casos de chicos sobreprotegidos que algunos de los problemas asociados aparecen en la vida adulta, a partir de una reducción de la autoestima y de adolescentes tardíos y desorientados a los que les cuesta decidir sobre su futuro.

El problema dista de ser local. Es global y ha provocado que psicólogos de distintas latitudes llamen la atención sobre él. Es el caso de la psicóloga española Silvia Álava, que recurre a un nuevo concepto para describir a este tipo de padres: el de padres helicóptero.

La característica central de estos padres, aporta Álava, autora del libro “Queremos queCrezcan Felices”, es que en lugar de preparar a sus hijos para el camino, preparan el camino para sus hijos.

Álava es directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, de España, y sostiene que el error más común que se comete en la educación de los hijos de 6 a 12 años de edad es la sobreprotección.

“Es una equivocación porque los niños se sienten más inseguros cuando los padres se lo dan todo hecho, y es importante que los pequeños experimenten el fracaso para que aprendan a esforzarse más”, de acuerdo a esta experta.

Álava señala que los chicos necesitan aprender a resolver las situaciones por sí mismos y conseguir tolerar la frustración. “Unos buenos padres tratan de levantar a su hijo cuando se cae, le consuelan, le secan las lágrimas y le apoyan para que siga adelante, ya que si no le dejamos caer, nunca aprenderá a levantarse”.

¿Porqué la denominación de padres helicópteros, entonces Álava llama a así a aquellos padres que “tienen un estilo de educación que se basa en la sobreprotección de los hijos y que están continuamente ´sobrevolando´ encima de ellos para resolver cualquier problema que pueda tener el niño o apartarle las piedras del camino”.

A los expertos platenses en familia no les sorprenden estas definiciones. Cuentan que los padres helicóptero son cada vez más frecuentes y que tanto pueden ser padres como madres.

EDUCAR SIN SOBREPROTECCIÓN

Es que los especialistas aseguran que uno de los principales objetivos a los que debe estar orientada la educación es a conseguir que los hijos personas autónomas, seguras e independientes,.

Este propósito tiene su momento clave, que los expertos ubican entre los 6 y los 12 años.

En el padre helicóptero, el cariño está mal entendido y se traduce en una permanente atención depositada sobre las actividades del chico, en la que se ocupa de resolver todas y cada una de las cuestiones cotidianas.

La clave del comportamiento de estos padres está en que se adelantan a las necesidades de los hijos, que de esta forma no pueden resolver por sí mismos problemas que, dada su edad, a están en condiciones de resolver, como vestirse, levantar y ordenar sus juguetes y su ropa o recuperar sus pertenencias perdidas.

De esta manera, lo que se impide a los chicos es el desarrollo de recursos y estrategias que les serán necesarios en el futuro,

Los expertos coinciden en destacar que conceder a los chicos todo lo que necesitan y evitarles todos los problemas de la vida cotidiana – pequeños problemas que ellos son capaces de resolver en el rango de edad mencionado – para evitarles frustraciones supone más perjuicios que beneficios.

“No se dan cuenta de que no van a poder mantener indefinidamente la burbuja de protección en la que introducen a sus hijos y, cuando la burbuja estalle, se encontrarán con niños sin recursos, sin habilidades, más vulnerables, menos seguros y, probablemente, más infelices”

La especialista, que estudió en su libro a este tipo de padres, destaca algunos elementos que ayudan a saber a cada padre cuándo corre el riesgo de estar transformándose en un padre helicóptero.

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Los que siguen son los cinco comportamientos típicos del padre helicóptero , según describe Silvia Álava.

1. NO DEJAR QUE LOS PEQUEÑOS SE VISTAN SOLOS POR NUESTRA PROPIA COMODIDAD

“A pesar de que es más rápido que lo haga el adulto, de este modo impedimos que el niño aprenda”, señala la psicóloga, que agrega: “Lo adecuado es acostarles antes por la noche para levantarles con tiempo suficiente por la mañana para que, según la edad, se vistan ellos solos y a su propio ritmo”.

2.  EVITAR DECIRLES UN NO

“Así estaremos perjudicando que los niños asimilen lo que significa el esfuerzo”, señala Ávila, quien recomienda “utilizar el sentimos común y decirles un NO, cuando las cosas que piden no corresponden, como por ejemplo, comprar regalos sin ser su cumpleaños o por una motivo especial, o comer golosinas a deshora”.

3. REPONER DE FORMA INMEDIATA LO QUE PERDIERON

“Si hacemos esto, nuestros hijos no van a valorar el esfuerzo de conseguirlo”, asegura Álava.

Para esta profesional, lo adecuado es que “en función de la edad del niño, debe ser él quien primero busque lo que perdió. Si es algo innecesario, no se repondrá, y si es algo necesario, dependiendo de la edad del niño y si lo ha perdido varias veces o no, podría ser más adecuado decirle que tiene que pagar una parte de su dinero, sacándoselo de su alcancía”, sugiere.

Añade que “no se trata ni mucho menos de castigar al pequeño, sino que aprenda el valor de las cosas y a tratarlas con cuidado”.

4. RECOGERLE LOS JUGUETES O LLEVARLES LA ROPA SUCIA AL CESTO DE LAVAR

“Esto tienen que aprender a hacerlo ellos solos, y lo adecuado es que sea el propio niño quien recoja los juguetes o lleve la ropa sucia al cesto de lavar”, señala esta psicóloga.

“En el caso de que el niño sea muy pequeño, podemos pedirle que colabore con los padres, llevando él una prenda pequeña, y que guarde algún juguete ayudando a los adultos a recoger”, sugiere.

Así, “poco a poco irá integrando esta colaboración como algo natural, lo que ayudará a que sea un adulto con recursos y vea las tareas del hogar como un trabajo de equipo”, según esta experta.

5. SER LA AGENDA DE NUESTRO HIJO

Para Álava “el niño es quien tiene que saber cuáles son los deberes que tiene que hacer y los padres no deben preguntárselo a la madre de ningún compañero. Si asumimos sus responsabilidades y les hacemos las cosas, será muy difícil que aprendan a ser responsables y autónomos”, recalca.

“Lo adecuado es que el propio chico se responsabilice de su agenda, de sus deberes, de saber qué es lo que tiene que llevar al colegio y de sus cosas”, agrega.

“Cuando los niños son pequeños, conviene que los padres les ayuden a preparar la mochila. En una segunda fase, los padres pueden supervisar que está todo preparado y que no se olvidan nada, para terminar dando la completa autonomía al niño”, concluye esta psicóloga a Efe.

“El error más común que se comete en la educación de los hijos de 6 a 12 años de edad es la sobreprotección”, de acuerdo a la psicóloga Silvia Álava, directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes.

 

FUENTE: ElDia.com

¿Cómo afecta a la salud de los hijos el divorcio de sus padres? Colaboración con el diario El Mundo

Divorcio 2En salud, los cambios sociales no se pasan por alto y uno de los más relevantes en la actualidad es el aumento de divorcios. Cada año, en nuestro país se rompen más de 100.000 parejas. En 2014 (según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística), se produjeron 105.893 rupturas, que engloban divorcios, separaciones y nulidades. A estos datos, hay que sumar el fin de las parejas que viven juntas pero que no están registradas. Esta situación no pasa desapercibida para casi nadie, ni siquiera para los pediatras de Atención Primaria que cada vez atienden más casos de niños que acuden con síntomas físicos derivados del divorcio de sus padres, y no por ninguna enfermedad.

Para los niños un divorcio es una situación estresante, y es frecuente que somaticen estos hechos porque no tienen aún los recursos suficientes para expresar sus emociones. Es decir, que lo manifiesten con síntomas físicos como dolores de barriga, fiebre, irritabilidad, cambios de comportamiento, etc. Incluso también afecta a los más ‘peques’ de la casa: «Los niños pequeños también sufren el divorcio. Aunque no lo entiendan, son como esponjas que absorben las tensiones. Los más pequeños lo suelen manifestar con retrocesos en sus logros, como volver a utilizar el pañal o comer y dormir peor. Por su parte, los mayores casi siempre tienen alteraciones de conducta y peor rendimiento escolar», explica a EL MUNDO Carmen Martínez González, pediatra de Atención Primaria y profesora asociada de Pediatría en la Universidad Complutense de Madrid.

No cabe duda de que en muchas ocasiones la mejor solución para la pareja es romper, terminar la relación. Para los niños la separación de sus padres siempre será dolorosa pero las consecuencias serán muy diferentes en función de cómo se realice. Según expone Jesús García Pérez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social(SEPS) y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), si un divorcio se lleva a cabo deforma adecuada la adaptación para los niños será mucho más rápida y los síntomas serán leves y transitorios. Si por el contrario la separación es traumática, los síntomas serán más graves y perdurarán en el tiempo. Por ello, es fundamental que los padres actúen de forma correcta con sus hijos durante el proceso de divorcio sin olvidar que pareja e hijos son dos cosas diferentes. «No hay muchos divorcios difíciles, pero sí hay muchos padres que no se ponen de acuerdo entre ellos y esto repercute en algunas decisiones sanitarias, como por ejemplo, vacunar o no al niño», señala Martínez.

El tema de los divorcios y su abordaje en las consultas de pediatría fue una de las ponencias más destacadas en el 13º Curso de actualización de Pediatría de Atención Primaria, celebrado recientemente en Madrid. En su charla, Martínez manifestó la importancia de atender desde las consultas no sólo los problemas físicos sino también su contexto social: «Somos pediatras de familia (…) los niños no viven solos, no vienen solos a la consulta, dependen absolutamente de su núcleo familiar, aunque tengan padres separados. Y esta realidad obliga al pediatra más biologicista a unir lo biológico con lo biográfico, pues no es posible aislar artificialmente órganos y funciones de muchas de las circunstancias sociales que influyen en la salud». Por tanto, «un hecho biográfico relevante, a tener en cuenta ante cualquier niño con síntomas psicológicos, es la separación reciente de sus padres, sobre todo si es conflictiva», señala.

Síntomas físicos

Desde su larga experiencia, García Pérez defiende que «el pediatra tiene que añadir a la historia clínica del niño una historia social porque siempre que hay una alteración de conducta, hay que preguntar el contexto familiar». En ocasiones, lo padres cuentan en consulta lo que está pasando, pero otras veces no es así, señala este especialista, y es el médico quien tiene que preguntar. A veces basta simplemente con escuchar.

«Los pediatras sabemos que, por ejemplo, el destete, un cambio de domicilio o el comienzo de la escuela infantil pueden ser circunstancias más importantes para un niño que una viriasis. No obstante, las historias clínicas, plagadas de episodios banales, toses y estornudos, raramente recogen estos datos, ni otros tan relevantes como la muerte o la enfermedad grave de un progenitor, el divorcio reciente o conflictivo de sus padres, etc. Hechos trascendentes que conocemos sin necesidad de hacer un tercer grado a la familia si tenemos una actitud de escucha activa en la consulta», añade Martínez.

Sin embargo, a veces, llegar a todo no es fácil, sobre todo por la falta de profesionales que tiene el Sistema Nacional de Salud en la actualidad. Los datos reflejan que el 30% de la población infantil está siendo atendida por médicos no especialistas en Pediatría. Así, y según señala una nota de prensa de la AEPap, «para garantizar la calidad en la atención, son precisas ratios máximas de 1.000 tarjetas sanitaria por pediatra».

«En general, los pediatras podemos manejar los síntomas normales en la consulta, y sólo en algunos casos derivar a un psicólogo», afirma Martínez. Está claro que los problemas psicosociales aumentan las consultas y es preciso atenderlos, «pero evidentemente no somos psicólogos, jueces, ni trabajadores sociales con fonendoscopio. Además, es importante desmedicalizar los problemas de la vida y, en este sentido, la mayoría de las separaciones no requiere atención por expertos de ningún tipo. Solo acompañamiento y comprensión», sostiene esta profesional.

Por su parte, Marta Carulla, psiquiatra infantil del Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona afirma que «se recomienda derivar a un especialista de salud mental cuando existe afectación psicopatológica del niño». De este modo, añade «no deberíamos psiquiatrizar situaciones vitales frecuentes». En estos casos, el entorno del niño (padres, pediatras, escuela) debería observar cómo se va adaptando el pequeño progresivamente a la nueva situación y detectar si hay signos de alarma. Un divorcio, como hemos dicho anteriormente, es una situación estresante de la vida, «un estresor importante que implica cambios en los referentes principales del niño y requiere un proceso de adaptación; la reacción de los niños a este cambio dependerá del manejo adecuado que hagan los padres y de la vulnerabilidad individual», asegura Carulla.

DivorcioPautas

Lo importante de todo es tener la información necesaria para saber gestionar la situación y que los niños sufran lo menos posible. «Hay padres que vienen a consulta justo cuando han tomado la decisión de separarse para saber qué es lo que tienen que hacer ante sus hijos. Para que les demos unas pautas de cómo actuar y saber gestionar el divorcio. También es verdad que estos casos de prevención son menos frecuentes que aquellos que vienen tras las consecuencias de un mal divorcio», afirma Silvia Álava, psicóloga infantil del centro Álava Reyes de Madrid y autora de los librosQueremos hijos felices y Queremos que crezcan felices.

En este caso, Álava habla desde el ámbito privado, donde sí es muy frecuente que los niños y/o los padres acudan a consulta por estos temas, bien por recomendación o por consejo de sus médicos o de sus profesores pero, sobre todo, por la voluntad de los propios padres, para ayudarles en el proceso», explica.

Las consecuencias para los niños son mucho peores cuando hay una mala gestión del divorcio: cuando ambos padres descalifican al otro miembro de la pareja delante del niño; cuando éste está en mitad de las discusiones de los mayores y lo utilizan como árbitro; cuanto le piden que tome posición por alguno de los dos progenitores; o cuando no hay un buen entendimiento entre la ex pareja. Por ello, los adultos deben ser conscientes de que no se debe mezclar nunca a los hijos en los problemas de la pareja, porque ahí es cuando los pequeños sufren.

«Los niños necesitarán ayuda de un profesional, sobre todo, cuando los síntomas sean intensos, por ejemplo, si tienen una ansiedad muy elevada. Desde las consultas se trabaja siempre a la vez, con el niño y con los padres», apunta Álava. Sin embargo, «si un divorcio se hace de forma sana, la adaptación del niño a la nueva situación no tendría por qué conllevar problemas emocionales. Por tanto, la clave de todo está en que los padres sepan gestionar bien el divorcio», concluye.

¿Qué deben hacer los padres?

Las consecuencias en los niños pueden ser más o menos graves dependiendo de varios factores. Influye el grado de conflicto previo entre los padres, si se ha criado o no conjuntamente a los hijos y la capacidad económica de ambos progenitores así como su estilo de vida. Del mismo modo, añade Jesús García Pérez, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social , las reacciones de los niños dependerán de la edad, de las explicaciones recibidas, si se mantiene o no relación con ambos padres, si hay acuerdos entre los progenitores, si hay entre ellos un cierto grado de hostilidad, etc. Este especialista ofrece 14 pautas para orientar a los padres en cómo ayudar a los niños en su divorcio:

  1. Exprésele su cariño constantemente y hable con ellos todas las veces que sea necesario de forma clara y honesta, escuchándoles bien y comprobando que no les queda ninguna duda.
  2. Dedique al menos unos minutos para estar con sus hijos, preferentemente haciendo algo que les guste.
  3. Recuérdeles que no tienen la culpa de la separación, y que tampoco pueden hacer nada para unirles de nuevo.
  4. Observe los cambios de conducta que puedan tener.
  5. Mantenga la misma estructura, límites y disciplina de siempre, pues esto les dará tranquilidad y seguridad.
  6. Apoye las relaciones de sus hijos con la familia de su ex pareja, a menos que sean perjudiciales para ellos.
  7. Busque ayuda en familiares y amigos para manejar las emociones.
  8. Cuanto mejor esté con su ex pareja, mejor se encontrarán los niños.
  9. No deje que su hijo esté en mitad del conflicto, ni mucho menos que sea un árbitro.
  10. No hable mal de su ex pareja delante de ellos.
  11. No use a sus hijos para averiguar cosas de su ex pareja.
  12. No compita con su expareja por el amor de sus hijos.
  13. No se refugie en los niños para sentirse mejor (si necesita hablar, busque un amigo, no use a los niños como confidentes).
  14. No les mienta ni les engañe, en este momento, deben saber que pueden confiar en usted.

 

FUENTE: Beatriz G. Portalatín. Diario El Mundo

Mi hija, mi clon. Colaboración con MujerHoy

Mi hija mi clon«Tienes mis piernas, mi piel y mi pelo… ¡quiero que me los devuelvas!”, eran las palabras de Cindy Crawford cuando su hija, Kaia Gerber, protagonizaba una campaña de Versace con solo 10 años. Un impreciso cóctel de ternura, orgullo, celos y nostalgia condensado en una frase con la que una de las modelos más célebres se resignaba a pasar a un segundo plano para llevar las riendas de la carrera de su hija. Hoy, a los 14 años, Kaia ha protagonizado varios trabajos más, ha posado para algunos de los mejores fotógrafos y es el fichaje estrella de la agencia IMG Models, fabricante de iconos como Gisele Bündchen.

Tal vez el de Kaia Gerber sea el ejemplo más asombroso del parecido casi clónico entre una madre y una hija. Pero no es la única. Un repaso a Instagram deja patente, por ejemplo, que Ava Phillipe es la copia exacta de su madre, la actriz Reese Witherspoon; que Lila Grace, la hija de 12 años de Kate Moss, ha heredado su aspecto rockero, desaliñado y cool; que Lily Rose, la primogénita de Johnny Depp y Vanessa Paradis tiene ese je ne sais quoi francés que distinguieron a su madre y, de paso, se ha quedado también con el puesto que aquella ocupó en Chanel, como musa de Karl Lagerfeld.

Parecido físico, preferencias estéticas, vocación… ¿Hasta dónde es saludable que unas y otras se parezcan? “La cuestión de fondo tiene que ver con la dialéctica: identificación-diferenciación”, explica Gemma Cánovas Sau, psicóloga clínica, psicoterapeuta y autora de El oficio de ser madre. La construcción de la maternidad (Paidós Ibérica). Es decir, es normal que cuando la niña es pequeña le guste imitar a mamá. Pero según va creciendo ha de producirse una diferenciación. “No es prolongación de la madre, tiene biografía propia. Lo importante es: ¿la hija solo imita o decide por sí misma?”, plantea la psicóloga.

Mi sueño es tu sueño

No es raro que los padres tiendan a proyectar en sus vástagos sus propios sueños. Sin embargo, “no es sano que las hijas renuncien a sus intereses por complacer a sus madres”, señala Silvia Álava, directora del Área Infantil Centro de Psicología Álava Reyes, que insiste en la importancia de que las chicas desarrollen su propia identidad. ¿Cómo? Álava nos da los ingredientes: dejando que elijan; favoreciendo su autonomía; fomentando su seguridad y enseñándoles a decir lo quieren y expresar lo que piensan, sin imponerlo y respetando la opinión de los demás.

 

«No es sano que las hijas renuncien a sus intereses por complacer a sus madres».

 

Mi hija mi clonParece que en lo que a esto respecta, la actriz Gwyneth Paltrow, lo tiene claro. Su hija Apple es, a sus 11 años, una fotocopia en 3D de su madre, y la prensa británica ya la tiene en el punto de mira como futura it girl. Pero si seguirá o no los pasos de su madre está por ver. “Leguémosles [a nuestros hijos] la sensatez que hayamos sido capaces de acumular y dejemos que emerjan como las personas que estén destinadas a ser”, pedía Paltrow en una especie de alegato lanzado a las madres del mundo a través de Instagram.

 

Parece que la pequeña ha dejado de tener a su madre como único ejemplo y ha girado su radar de inspiración hacia otra trayectoria. “Le encanta Taylor Swift y para mí eso es una estupenda señal, porque Taylor tiene un talento increíble, no se exhibe desnuda y es una mujer de negocios astuta”, aceptaba la actriz.

Espejito, espejito…

Crecer es distanciarse. Sin embargo, en una dinámica social perversa, la diferencia de edad entre generaciones parece querer reducirse, con madres dispuestas a mantenerse siempre jóvenes y niñas que tienen prisa por abandonar la infancia alentadas por una industria del ocio que fabrica en un bucle sin fin nuevos ídolos adolescentes que fomentan la madurez precoz. Madres e hijas, en lugar de acompañarse en sus respectivas metamorfosis, compiten. “Mujeres como Helen Mirren y Jane Fonda están fantásticas de manera apropiada. No intentan parecer que tienen 30 años. No quiero competir con mi hija porque perdería”, admitía Cindy Crawford recién cumplidos los 50. Sin embargo, su legado como top model está ahí, un elevado listón con el que medirá sus logros su hija. Y si no lo hace ella, otros se encargarán. “Las comparaciones son inevitables. En estos casos a las madres les corresponde tratar de transmitir a su descendencia el mensaje de que cada persona es única y que el valor de alguien no ha de anular el de los demás”, asegura la psicóloga Gemma Cánovas Sau.

Esas son algunas de las lecciones que ha tenido que aprender Mamie Gummer. Tiene 32 años y es actriz. Solía poner cara de pocos amigos y responder de mala gana cuando en las entrevistas le preguntaban por su madre. Poco a poco, en una muestra de madurez, ha aprendido a responder con una sonrisa: “Mi madre no me intimida”. ¿Se imaginan lo que intentar labrarte una carrera con nombre propio cuando eres la hija de Meryl Streep, la mejor actriz viva del planeta?

 

FUENTE: Revista MujerHoy 05/03/2016

Proteger el bienestar de los hijos tras un divorcio. Colaboración con la Agencia EFE

Aprender cada día forma parte de la aventura de ser padres, un periplo en el que procurar a los hijos una infancia plena y feliz es el objetivo principal; la psicóloga Silvia Álava recoge en un libro los errores más comunes y las estrategias que mejor funcionan para tener hijos felices, incluso después de una separación

En el libro “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”, (JdJ Editores), la psicóloga Silvia Álava provee consejos y técnicas para solventar los principales problemas que pueden surgir en el día a día de padres e hijos, en orden cronológico, desde el nacimiento hasta alcanzar los seis años de edad combinados con casos prácticos que ejemplifican las distintas situaciones.

Silvia Álava asesora de forma clara y concisa sobre el bienestar de los hijos desde su experiencia profesional como  directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes; los derechos de autor serán donados a la Asociación Nuevo Futuro.

Desde la educación de los niños al establecimiento de normas, pasando por cómo dirigirse a ellos, todo para mejorar la calidad de vida de las familias. La psicóloga recalca que para educar a los hijos es esencial usar el sentido común y que saber actuar ante determinadas situaciones requiere pararse a observar qué sucede y analizar tanto la forma de actuar del niño, como la de los padres.

En la segunda sección del libro, se desarrollan las cuestiones principales hasta los dos años como los hábitos de sueño, higiene, alimentación hasta cómo estimular su inteligencia; en la tercera trata cuestiones como la adaptación al colegio, miedos, celos o desobediencia; el libro cierra con un capítulo dedicado a los distintos tipos familias y un epílogo sobre la importancia de transmitir valores a los niños.

Entre los obstáculos que se pueden presentar, se encuentran las separaciones, una realidad en la que muchas veces los hijos son los principales perjudicado; la psicóloga Silvia Álava da pautas para que los niños convivan con el divorcio de sus padres de la mejor manera posible.

Algunos errores habituales

Silvia Álava apunta que “muchos padres consiguen salvar sus diferencias individuales por el bien de sus hijos”; esto no implica que arreglen su matrimonio, pero sí que mantengan el objetivo principal: el bienestar del hijo. Estos son algunos de los errores a evitar para lograrlo.

Un niño juega con un globo en forma de cebra. Efesalud.com

EFE/JIM HOLLANDER

  1. Involucrar directamente al niño en la separación. Silvia Álava explica que compartir los motivos de la separación con el niño es uno de los errores en los que más se incide. La psicóloga advierte que cuando el niño es pequeño no hay que contárselo porque no tiene el suficiente desarrollo madurativo para entenderlo, pero incluso cuando es mayor, tampoco le corresponde porque es un tema de pareja.
  2. Descalificar a la pareja. Cuando se descalifica a la ex-pareja delante del niño o lo utilizamos de mensajero para decir cosas,  lo estamos perjudicando, haciendo inseguro y sometiendo a tensiones porque “su principal fuente de seguridad son los padres, ya que son sus adultos de referencia”. No hay que olvidar que “por muy mal que nos haya ido con nuestra ex-pareja, no deja de ser el padre o la madre de nuestro hijo.”
  3. Marcar tiempos para la asimilación. No hay un límite establecido para que el niño asimile la situación, cada caso va a necesitar un tiempo distinto. Los padres tienden a fijar tiempos en los periodos de adaptación que no se corresponden con la realidad del niño, que por su propio desarrollo cognitivo no tiene las estrategias que tienen los adultos.
  4. Intentar comprar al niño. Es posible caer en el error de pensar que el niño va estar más feliz o que va a querer estar más con nosotros si lo colmamos de  cosas materiales pero en realidad ocurre todo lo contrario; “los niños necesitan que les digan por dónde tienen que ir, les trasmitan seguridad, firmeza y mucho cariño”.

La psicóloga es contundente al afirmar que cuando se trata de niños el afecto se gana en el día a día. “Los bienes materiales se pasan de moda y con ello su efecto, sin embargo, tener un buen lazo afectivo con el niño es un vínculo mucho más estable, seguro y duradero”.

La clave: una línea educativa común

Cuando se produce un divorcio, las vidas de los miembros de la pareja toman rumbos distintos; sin embargo, no debe suceder igual con la educación de los hijos. Álava afirma que cuando se trata de educar, los padres han de estar de acuerdo en los aspectos esenciales porque “los niños son sensibles a las incongruencias educativas”.

La psicóloga sostiene que si cada padre actúa de una manera diferente y los niños son pequeños “se pierden, ya que desconocen qué es lo que realmente se espera de ellos y se preguntan: ¿por qué con mamá es de una manera y con papá de otra?”

Asimismo, si hay más de una línea educativa y los niños son mayores, “su capacidad de observación hace que usen estas incongruencias para su propio beneficio; aprenden qué cosas pedir a mamá y qué cosas a papá.”

Para evitar estas situaciones y facilitar que los padres vayan en la misma dirección educativa, la experta aconseja “establecer con claridad las normas y consecuencias tanto si el comportamiento del niño es bueno como si no”.

Nuevas parejas, nuevos roles

La psicóloga indica que con frecuencia los niños tienen la fantasía de que sus padres van a arreglar su matrimonio y el hecho de que el padre o la madre comiencen una nueva relación les supone tener que asumir que la separación es definitiva.

Un padre mira a su hija mientras agarra sus manos. Efesalud.com

EFE/Felipe Chacón

Según la especialista, la otra persona tiene que asumir bien el rol que le corresponde: el de pareja de la madre o del padre, “nunca el de padre o madre, porque el niño ya los tiene”.

Silvia Álava insiste en la importancia de que se establezcan estos roles porque la pareja del padre o de la madre, no deja de ser un adulto de referencia. “Si conviven juntos, van a ser quien marque las normas y que no sean sus padres no implica que no les tengan que obedecer”.

Por mucho que se quiera que los niños se adapten, “no hay que forzar las situaciones y hay que darles tiempo, con la convivencia se establecerán buenos lazos afectivos”.

Normalizar la situación

Álava hace hincapié en la importancia de que todos los adultos de referencia del niño conozcan cuál es su realidad, entre ellos, profesores y cuidadores. La meta de comunicar la situación del menor no es que se le etiquete y reciba un trato distinto, sino normalizar la situación lo máximo posible.

Pero, cuidado, la psicóloga advierte que el hecho de todas las personas que están en contacto conozcan su realidad, “no significa que les tengamos que contar nuestra vida”.

 

FUENTE: Agencia EFE Salud

¿Qué hacer cuando los niños mienten? Colaboración con Papis y Pekes

Un tema muy común pero a veces preocupante para los padres es cuando los niños comienzan a decir mentiras. ¿Qué hacer cuando los niños mienten?

Cuando los niños mienten

Cuando los niños son pequeños les cuesta distinguir entre la realidad y su imaginación, es por eso que muchas veces mienten, pero en ocasiones pueden no ser conscientes de que lo hacen. Se inventan historias que resultan inverosímiles pero que en su cabeza son ciertas. Ante estas fabulaciones de los niños, los padres no deben ni asustarse ni enfadarse, basta con que le digan , “pero tu sabes que eso no es verdad, qué te parece si me lo vuelves a contar diciéndome que me vas a contar una cuento, una historia, que te has inventado que un amigo tuyo ha hecho algo…” simplemente se trata de que aprendan a distinguir la realidad de la ficción.

En cambio es diferente cuando el menor  ya es un poco más mayor y empiezan a aparecer mentiras en el niño del tipo omisión de la verdad, como cuando asegura haberse lavado los sientes y no lo ha hecho, dice que hizo los deberes y descubrimos que están sin hacer…

En estos casos los padres deben de actuar. Además de hablar con él niño, hay que explicarle que sabemos que ha mentido y establecer con él una consecuencia por mentir. Muchas veces los niños continúan mintiendo porque sienten que la mentira les sale rentable, sus padres muchas veces no se enteran, o con ella consiguen dejar de hacer algo, o que no se les castigue o se establezca una consecuencia determinada.

¿Cómo actuar ante las mentiras de los niños?

  • No enfadarse de forma desproporcionada ante la realidad. Hay que ser conscientes de cuál es nuestra reacción cuando el niño ha hecho algo. Por ejemplo, si por romper una figurita el padre o la madre actuamos de manera desproporcionada, es normal que si el niño vuelve a romper algo trate de ocultarlo. Nadie quiere que le regañen y le griten de forma desmesurada.
  • Crea un clima de confianza, donde no haya el miedo y el niño se atreva a decir lo que le pasa, lo que le preocupa o si algo le fue mal.
  • Se un ejemplo a seguir. Los niños aprenden por modelado, copian a sus adultos de referencia. No mientas, porque si no ellos no van a entender por qué tú lo haces y en cambio ellos no lo tienen permitido.
  • Desde pequeño trabaja la distinción sobre la mentira y la realidad y explícale que papá y mamá saben cuándo está mintiendo.
  • Refuérzale cuando no miente, si por ejemplo confesó que jugando rompió algo, primero felicítale por habértelo contando, y luego ya hablarás con él, si lo que estaba haciendo estaba permitido o no.
  • No desconfíes de él de forma sistemática, dale la oportunidad de que cambie y mejore su actitud.

Con un poco de paciencia y actuando con coherencia podemos conseguir que nuestros niños comprendan que mentir no es la forma correcta de actuar y solucionar las cosas.

 

FUENTE: PapisyPekes.com

¿Cómo entró el bebé en la tripa de mamá? Colaboración con el diario ABC

¿Cómo entró el bebé en la tripa de mamá?

No es conveniente esquivar las preguntas sobre sexo de los niños, porque buscarán las respuestas en otra parte.

«Es importante que la educación afectivo sexual esté enfocada desde lo positivo, nunca desde lo negativo», asegura la psicóloga infantil Silvia Álava en su libro «Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años)». «Los niños tienen que aprender a aceptarse y a estar a gusto tanto con su cuerpo, como con su forma de ser y actuar», añade Álava, también directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes. Y, ¿cuál es el mejor momento para comenzar a hablarles sobre la sexualidad? «La mayoría intenta retrasar este tema el máximo tiempo posible e incluso optan por evadir las preguntas de los niños, pero no deberían. En mi opinión, lo mejor es comenzar esta educación antes de que los niños lleguen a la adolescencia, ya que en esas edades la figura del padre y de la madre cambia para ellos y tienden a prestarles menos atención. Es algo de lo que se les debe hablar desde que son pequeños, y sobre todo hay que intentar tratar el tema con toda la naturalidad posible», advierte esta experta. «Los niños quieren saber todo acerca del mundo que les rodea y hacen preguntas que nos pueden resultar difíciles de responder, por ejemplo ¿cómo entró el bebé en la tripa de mamá?».

Estos son los consejos de Álava para que los padres sepan aclarar las dudas de los pequeños y poder responder a sus comprometidas preguntas:

  • Se deben afrontar las preguntas con la misma naturalidad con la que nos las plantean ellos.
  • La claridad y la brevedad son dos premisas fundamentales para que el niño no se aburra.
  • Es importante analizar la edad para saber adecuar el lenguaje con el que debemos responderle.
  • No es adecuado que el niño aprecie que el adulto se pone nervioso, ya que este tema le parecerá mucho más llamativo.
  • Una buena táctica es preguntarles qué opinan ellos, porque de esta forma conoceremos el nivel de información que tienen.

Errores habituales:

  1. Evitar los besos, caricias y abrazos. El contacto corporal es importante para poder desarrollar una sexualidad sana.
  2. No nombrar las cosas por su nombre. Los niños tienen que conocer su cuerpo y aprender cómo se llaman las diferentes partes de la anatomía. Hay que utilizar con naturalidad las palabras como pene, testículos, vagina o vulva.
  3. No contestar a sus preguntas. Si ven que sus padres no satisfacen su curiosidad, buscarán por otros canales (que pueden ser menos recomendadas).
  4. Mentirles. Si no sabemos la respuesta debemos admitirlo, pero evitando siempre las mentiras.
  5. No respetar los silencios. Hay que respetar el pudor de los niños, sin insistir ni presionar.

FUENTE: Diario ABC

La oscuridad y otros miedos. En el diario El Comercio

La oscuridad y otros miedos 

miedos infantilesCada persona tiene sus hábitos. Desayunar, ducha e irse a trabajar. O comerse un cruasán de camino a la universidad o decidir, pese a todos los consejos médicos, acudir al instituto en ayunas. Unas costumbres que se mantienen jornada tras jornada y que, rara vez, se rompen. Solo cuando la rutina se parte de forma constante por causas desconocidas comienza a ser preocupante. Lo mismo ocurre con los niños, aunque son más vulnerables y más sensibles.

Una de los factores que rompen esa rutina es el miedo. Pánico a la oscuridad o a los monstruos en el que se convierten los amantes de los disfraces durante estos días previos a Halloween. «Tiene un punto macabro. Pero hay niños que son más sensibles y lo pasan mal. Hay que estar atentos a estos momentos», explica la psicóloga Silvia Álava. Una atención que se debe aplicar a lo que ven los más pequeños de la casa como los dibujos animados. «Durante el día los niños son muy valientes. No les importa ver cosas de fantasmas, zombis o monstruos; pero al llegar la noche esos miedos brotan», comenta la doctora, que insiste en que los padres deben vigilar que los contenidos que absorben los más pequeños son los más adecuados.

La oscuridad es uno de los pánicos más comunes. «De hecho, muchas veces a los padres les recomendamos que haya una luz encendida en la habitación. Cuando el niño vaya cogiendo confianza, pedirá que se pueda apagar», explica Álava, que ha escrito dos libros sobre los más pequeños (‘Queremos hijos felices’ y ‘Queremos que crezcan felices’). Otros miedos más comunes, sobre todo cuando son pequeños, son que alguien entre en casa y, cuando son algo más mayores, «el miedo a suspender una asignatura o el descubrimiento de la muerte».

Ante estos miedos, la actitud de los padres es fundamental. Sobre todo su reacción ante los miedos de los más pequeños. Porque una cara de sorpresa puede ser interpretada como de miedo o una de preocupación como que la fobia que tiene es de verdad importante. «Lo primero es mantener la calma porque los niños lo copian todo. Hay que usar mucho el sentido del humor. Y si la cosa va a más porque afecta a la vida cotidiana hay que acudir a los profesionales», señala la doctora Álava, que insiste en que lo fundamental es enfrentarse a los miedos porque «al final, los miedos se hace expansivos».

Uno de los lugares donde los miedos de los más pequeños se viven con más intensidad es en los colegios, donde los pedagogos realizan un trabajo antifobia diario. «Sobre todo se identifican en Infantil y los primeros años de Primaria. Y si afectan a su vida cotidiana, empezamos a preocuparnos», comenta Enrique Castillejo, presidente del Colegio de Pedagogos y Psicopedagogos de la Comunidad Valenciana. Un trabajo «muchas veces no reconocido» pero que intenta solventar los problemas más cotidianos de los pequeños, como ir al baño. «En Primaria, tienen el baño en la misma clase ya que a muchos les da miedo ir solos desde el medio de la clase hasta allí», relata Castillejo. No obstante, el miedo a la oscuridad también está presente en las aulas y se intenta eliminar con la luz de profesionales y, sobre todo, padres.

 

Padres, niños y aplicaciones de geolocalización. Entrevista en Madrid Despierta de TeleMadrid

Os adjunto el enlace al vídeo del programa Madrid Despierta de TeleMadrid, donde a las 2horas y 28 minutos de programa intervengo para hablar sobre niños, padres y aplicaciones de geolocalización:

Silvia Álava - Madrid Despierta

Por otro lado también aparecen las primeras imágenes de mi nuevo libro «Queremos que Crezcan Felices» que presentaré a los medios de comunicación mañana jueves y que ya está a la venta!!

 

Dormir como un conejo. Colaboración con el diario El Mundo

Dormir como un conejo | cultura | EL MUNDO

El conejito que quiere dormirse' es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin‘El conejito que quiere dormirse’ es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin, donde en forma de relato infantil, se combinan diversas técnicas de psicología para facilitar el sueño de los más pequeños.

La historia se basa en el conejito Carlos, que pese a que quería quedarse dormido, no podía; su papá y sus hermanos se dormían con facilidad, pero él no era capaz de hacerlo. A través de los cuentos y de los personajes animados, los niños son capaces de empatizar con los protagonistas, el niño con dificultades para conciliar el sueño se verá identificado con el conejito Carlos, además para facilitar dicha conexión, el autor pide al lector del cuento que nombre al niño utilizando su nombre propio para que acompañe al protagonista de la historia a lo largo del cuento, y que vaya haciendo las técnicas de relajación propuestas por los diferentes personajes del libro (el Tío Bostezo, el Caracol Durmiente, el Búho de Ojos Pesados….)

Al igual que les pasa a los niños que tienen dificultades para dormirse, el problema del conejito Carlos, es que está convencido de que él no puede dormir, y se repite continuamente, que no se puede dormir, pese a estar cansadísimo en lugar de pensar en dormir, piensa en que él no puede dormir y la cantidad de cosas que podría estar haciendo si no estuviera en la cama. Con la ayuda de los diferentes personajes, Carlitos, va cambiando su forma de pensar y al final del cuento es capaz de verbalizar que él también podrá quedarse dormido. Esta técnica en psicología se llama «autoinstrucciones», se trata en caer en la cuenta cómo nos hablamos a nosotros mismos, que en estos casos, suele ser de forma negativa, así el conejito se decía que él no podía dormir. El objetivo consiste en cambiar ese lenguaje interno negativo de «yo no me puedo dormir», por uno positivo: «Conciliaré el sueño rápido y mañana me quedaré dormido aún más rápido». Pero además es importante que el niño se lo crea, en ocasiones no basta con que se lo digan sus padres, como ocurría con la mamá conejo, si no que el niño tiene que experimentarlo por él mismo.

Otra variable que influye en que los niños no sean capaces de dormirse solos es que están muy tensos, por eso conviene practicar con ellos alguna técnica de relajación. En el libro son el Caracol Durmiente y el Búho de Ojos Pesados quienes le enseñan al conejito Carlos dos técnicas de relajación. La primera consiste en enlentecer todos los movimientos, de esa forma el cuerpo irá relajándose y cada vez notará más el cansancio. La segunda técnica se trata de una adaptación de la relajación muscular, en la que el Búho le pide a Carlos y al niño al que está dirigido el cuento que se concentre en el peso de las diferentes partes de su cuerpo, como los pies, las piernas, los brazos…

Las preocupaciones, las tareas pendientes, los problemas sin resolver… es otra de las variables que conviene controlar antes de irse a la cama, porque tanto en niños como en adultos interfieren a la hora de conciliar el sueño, e incluso pueden llegar a despertarnos a media noche. Por eso la mamá conejo le pide a Carlitos que apunte en un papel todas esas cosas que le preocupan o que quiere hacer, para dejarlos en una caja, apartados y le dice que a la mañana siguiente tendrá la respuesta a todos sus pensamientos. Ésta es una técnica que tanto los niños como los adultos pueden hacer. Cuando nos acostamos con tareas pendientes por realizar, nos es más difícil relajarnos, por eso si hay cosas que nos ha dado tiempo hacer, dejarlo apuntado en un papel, o una libreta para resolverlo a la mañana siguiente, o en el momento que corresponda, ayudará a liberar nuestra memoria a corto plazo, y nos será más fácil conciliar el sueño. Prueba a dejar apuntado al salir de la oficina las tareas pendientes para el día siguiente, o en la fecha que corresponda resolverlo, es una buena fórmula dejar citados los problemas que no son de resolución inmediata, para que no interfieran en el resto de nuestras rutinas.

A pesar de todas las técnicas que hemos comentado, aún hay niños a los que les sigue costando quedarse dormidos, siguen pensando que ellos no pueden dormir. Por eso en psicología es habitual utilizar placebo, es decir darles algo completamente inocuo, como los polvos del sueño que le da el Tío Bostezo a Carlitos, para incrementar la confianza en sí mismo, y lograr de ésta forma conciliar el sueño más rápido. El efecto del placebo es tan potente, que se ha descrito incluso en bebés de meses de edad.

No nos podemos olvidar del efecto del entrenamiento, así, al final del libro el conejo Carlitos es capaz de quedarse dormido cuando él quiere, y está convencido que cada día que pase tardará menos en quedarse dormido. Las técnicas de relajación hay que entrenarlas, y cuanto más se practiquen más efecto tendrán, y de una forma más rápida.

Utilizando la combinación de diversas técnicas citadas, conseguiremos que los niños se relajen, confíen en que ellos se pueden dormir y que cada vez tarden menos en conciliar el sueño. Es importante que los niños aprendan a dormirse por ellos mismos, que no necesiten la presencia del adulto. Dormir es una de las necesidades fisiológicas básicas y es fundamental desarrollar la autonomía en los niños, que aprendan a controlar ellos mismos sus necesidades fisiológicas básicas. De esta forma conseguiremos que sean más seguros, desarrollen mayores competencias a todos los niveles y a la larga también serán más felices.

*Silvia Álava es psicóloga y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

Dislexia, colaboración en el espacio de psicología en el programa «Es la Mañana de Federico»

Os adjunto el podcast de mi colaboración con EsRadio en la que tratamos el tema de la Dislexia:

Dislexia - Es la Mañana de Federico - Silvia Álava