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El ‘Tamagotchi’ ha vuelto, pero… ¿por qué los niños ya no usan este tipo de juguetes? Colaboración con Gonzoo.com

El balón o la tablet, ¿qué prefieren los niños? Colaboración con el diario El Correo

¿Hay que dejar ganar a los niños en los juegos? Colaboración con el diario El Correo

 

Existen maneras de evitar que los chavales se pillen una rabieta cuando pierden al parchís. Tres psicólogos explican cómo educar a los críos en la competición, para que sepan gestionar la frustración y no acaben rompiendo el tablero

Dejar ganar a los niños

En las consultas de psicología infantil se encuentran todos los días niños con rabietas. Chavales que se llevan el balón a casa y aquí no juega nadie, que tiran el tablero del parchís porque han perdido… Y muchos padres concluyen que a la próxima, le van a dejar ganar. Para que se quede contento, para que no la monte. Efectivamente se quedará contento, pero con el parche que estamos poniendo al asunto estamos abriendo sin querer un agujero por otro lado.

Lo advierten los psicólogos: los niños necesitan perder para aprender a manejar la frustración. «Si dejamos a nuestro hijo que gane siempre y haga trampas acabará convertido en un pequeño dictador que reventará cuando un día las cosas no salgan como desea. Y reventará porque no está acostumbrado a que se tuerzan las cosas». Insiste Guillermo Fouce, de Psicólogos sin Fronteras, en que «perder educa más que ganar» y que «aunque genera tristeza» es mejor aprender a gestionarla desde pequeños, «para que después no sean adultos con reacciones desubicadas».

 

Además, a esa frustración por haber perdido, explica la psicóloga Silvia Álava, se le puede dar la vuelta y convertirla en la gasolina «que empuje a intentarlo de nuevo». «Lo que hay que trabajar es que el niño que ha perdido vuelva a jugar otra partida, para que no desista». Y les va a costar más volver a intentarlo a los menores con baja tolerancia a la frustración. Lo dice porque ha tratado a más de uno. «Hay críos que dicen: ‘Me enfado y no juego y encima destrozo el juego para que no juegue nadie’».

Para no llegar a ese punto habrá que educarles en cómo gestionar la frustración. Y eso también se hace, por contradictorio que parezca, dejándoles ganar alguna vez. «Si los adultos juegan con los niños les tienen que dejar ganar alguna vez. Si pierden de manera sistemática es probable que acaben abandonando el juego, que se produzca un rechazo», advierte la especialista.

Su colega Mariola Bonillo, del Centro de Psicología Área Humana, ofrece unas ilustrativas pautas, en función de la edad. «Cuando tienen de 2 a 3 años lo importante es motivarles para que jueguen, porque así aprenderán que los juegos tienen reglas, que hay que esperar el turno… En este caso, está bien dejarles ganar, que salgan un poco antes en la carrera, ayudarles con los juegos de destreza… La idea es que vean que ganan, no todas las veces, pero sí un número significativo de ellas, para que se motiven y sigan jugando». A esa edad tienen que ser juegos rápidos, «que no les exijan atención más allá de diez minutos». Propone la psicóloga las carreras al aire libre, los juegos de cartas de memorizar fotos… Cosas sencillas que les introduzcan en el mundo de las reglas y las normas, que les enseñen a ser pacientes y esperar a que les toque…

Otra actitud habrá que tomar cuando el niño cumpla los 4 años. «A esa edad ya saben que los juegos tienen normas, que hay que aguardar el turno… Empiezan a interiorizar lo que es una competición y aparecerán las emociones de alegría relacionadas con ganar y las de tristeza asociadas a perder». Y con ello, aparecen en muchas familias los problemas porque los chavales reaccionan con una rabieta cuando pierden. «En ese caso hay que parar el juego, preguntarles por qué se sienten tristes, o por qué se están enfadando. Hay que ayudarles a gestionar esa rabia. Decirles que si lo intentan de nuevo quizá les salga, que si una o dos veces no ha salido en el dado el número que desean igual sale a la próxima, que lo que no vale de ninguna manera es tirar el juego o romperlo».

A esta edad, coinciden los psicólogos, el juego no solo les ayuda a aprender a generar la frustración que sienten cuando pierden, «también cumple la función social de relacionarse con otros niños, que es fundamental en esa franja del desarrollo». Y eso debe estar por encima del resultado. «Hay que felicitarles por el simple hecho de que se animen a jugar, aunque pierdan luego. Es importante que antes de empezar a jugar se les diga: ‘¡Qué bien que vayas a jugar!’».

 

En la línea de la máxima de que lo importante es participar, «hay que potenciar entre los niños de esa edad la idea de que lo más valioso del juego no es ganar sino participar, porque el mero hecho de participar es divertido, porque es emocionante, porque te permite estar con amigos…».

Y si pierden, que pierdan. «A esa edad deben exponerse al juego, que un adulto les dé la solución no ayuda. Si les chivamos la resolución de un juego en ese momento no se cogerán una rabieta pero no les estaremos preparando para ese momento en el que perderán, porque acabarán perdiendo».

A partir de 4 años, y sobre todo hasta los 12, la estrategia debe ser la misma, que trabajen las emociones negativas que conlleva ser el perdedor en las competiciones. La rabia, la tristeza y también «la vergüenza, que aparece de niños y se intensifica en la etapa adolescente», cuando el grupo de referencia empieza a ser «los amigos, los iguales».

 

Un niño le quiere quitar el juguete a otro… ¿qué hacemos?

Ocurre muchas veces… y los padres no saben cómo reaccionar. Hay un niño que tiene un juguete en la mano y a su lado hay otro se lo quiere quitar. La madre (o el padre) del primero le dice a su hijo se lo deje al compañero y es probable que le riña si no lo hace. Por otro lado, la madre (o el padre) del segundo le dirá lo contrario, que no se lo quite, que no es suyo. Mientras tanto los niños, ajenos al debate entre los mayores, siguen actuando por instinto. Uno tratando de arrebatar a otro el muñeco y el dueño haciendo fuerza para que no se lo quiten. Como en casi todo, el término medio y la lógica dan el mejor resultado. «La madre del niño que intenta quitarle de las manos el juguete al otro debe decirle: ‘Ahora mismo lo tiene él, pero cuando acabe de jugar lo puedes usar tú’. Eso sería lo mejor porque a los niños no se les puede dejar que jueguen de forma caprichosa. Además, tienen un sentido de posesión tremendo, les parece que todo es suyo. Un sentido, por otro lado, efímero porque al de un rato seguro que acaba dejando tirado ese muñeco que unos minutos antes no se dejaba arrebatar de ninguna manera», explica el psicólogo Guillermo Fouce.

La mitad de los niños españoles juega menos de una hora al día en la calle, según una encuesta. Colaboración con el diario El País

El anuncio que muestra que tu hijo pasa menos tiempo al aire libre que los presos

CAROLINA GARCÍA Twitter

Casi la mitad de los niños españoles juega menos de una hora al aire libre al día. Esta es la premisa de la campaña Liberad a los niños que se lanza este jueves. En formato de corto de cine, el anuncio denominado Free the Kids y grabado en una prisión de máxima seguridad de Estados Unidos, muestra varias entrevistas con reclusos en las que opinan sobre la importancia crucial que tiene para ellos el tiempo que pueden pasar al aire libre cada día. “Con esta campaña, buscamos la empatía. Son cinco presos reales que aseguran que son capaces de sobrevivir en esta cárcel de Indiana gracias a sus salidas al patio. En el momento en que se les explica que los niños en España juegan menos de una hora al día al aire libre, estos prisioneros se quedan estupefactos”, explica Ana Palencia, directora de Comunicación de Unilever España, uno de los promotores de la campaña.

El juego es fundamental para los niños, tanto a nivel físico como cognitivo. Jugar con ellos es tan importante para su crecimiento como que lo hagan solos. Y, sin duda, es mejor que lo hagan fuera de casa que entre cuatro paredes, así lo concluye un estudio, denominado Ensuciarse es bueno y realizado por Edelman Intelligence, agencia referente en estudios de mercado extrapolables a la población en general, para Unilever. La investigación se ha hecho con un total de 1.025 padres en Francia y 1.029 en España, de los cuales todos tenían por lo menos un hijo entre cinco y 12 años.

A pesar de que los padres son conscientes de la importancia y los beneficios del juego al aire libre para el desarrollo de sus hijos (más de un 97% de ellos en ambos países), muchos niños no llegan a jugar en la calle las horas que necesitan. “El estudio concluye que casi la mitad, el 49% – unos dos millones- de los peques españoles juega menos de una hora al día fuera de casa. A mí este resultado me impactó y mucho”, manifiesta Palencia. Una situación que los padres quieren que cambie y que achacan al mal tiempo o a la falta de él.

Muchos padres creen también que la llegada de la tecnología ha complicado el que sus hijos jueguen fuera de casa. De las razones que enumeran los expertos están, entre otras, “la creencia de que la tecnología siempre se usa cuando el niño juega; que los niños de ahora no juegan a lo que sus padres jugaban cuando eran pequeños y que la manera de jugar tradicional se está perdiendo”. Según la investigación, «los niños necesitan una gran variedad de experiencias para desarrollar todo su potencial y los padres entender que jugar y ensuciarse es esencial para su crecimiento y que sin juego no hay aprendizaje holístico».

“Lamentablemente, los niños de este país no juegan al aire libre y se están perdiendo un aprendizaje esencial. Yo soy de una época en la que se jugaba a la comba y al fútbol en la calle, ahora las dificultades para conciliar, entre otras razones, hace que nuestros hijos salgan mucho menos a la calle”, señala Palencia. “Y uno de los peligros que conlleva no jugar fuera, o una consecuencia clara, es el sedentarismo, lo que puede llevar a obesidad infantil y a un enfermo adulto en el futuro”, advierte. “Es cierto que las nuevas tecnologías nos hacen la vida más fácil, pero también provocan que nos movamos menos y esto hay que solucionarlo”, agrega.

«Efectivamente, es muy importante que los niños cuenten con tiempo libre. La saturación de horarios a los que se enfrentan muchas veces en la actualidad (colegio-extraescolar-deberes-ducha y cena) hace que los peques no salgan a la calle. La falta de tiempo es el principal problema que produce el déficit de juego al aire libre. Pero tanto por parte de los padres, porque llegan a altas horas de la noche, como por los hijos, saturados por horarios excesivos», explica Silvia Álava, psicóloga infantil y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes

«Es determinante para el crecimiento de nuestros hijos que jueguen con otros niños. Y también sin la supervisión de un adulto, para que ellos aprendan a afrontar nuevas situaciones. En ese momento aprenden habilidades sociales; a tolerar la frustración; a negociar, y a seguir normas, entre otros valores», añade. «Además, cuando están en la calle se mueven, hacen deporte, no están sentados, lo cual es muy beneficioso también para su salud». Para los niños es imprescindible contar con tiempo libre, según la experta, «tiempo para descubrir cosas nuevas, pero también tiempo para poder aburrirse», concluye.

Una campaña para concienciar sobre la importancia del juego al aire libre

La ONG Ayuda en Acción, junto a Unilever, han puesto en marcha la campaña Día de las clases al aire libre el próximo 6 de octubre, una jornada en la que participan 15 países europeos y en la que España participa por primera vez. Se va a hacer un llamamiento a 12.000 colegios con el que esperan conseguir que se registren unos 500, que pasarán la mañana jugando al aire libre, con programas educativos. “En España, un 11,3 % no realiza ninguna actividad extraescolar de ningún tipo, subiendo a un 27,9 % en la población más desfavorecida”, añade Alicia Blasco, responsable de Alianzas Estratégicas de Ayuda en Acción en Cataluña y Baleares. “La campaña está recibiendo muy buena acogida por parte de los centros. Y está dirigida exclusivamente a Segundo Ciclo de Infantil y Primaria”, añade. “Entre las actividades y talleres que se desarrollarán durante esa jornada, incluido un estuche que se entregará a los colegios participantes, cabe citar una yincana de juegos del mundo, enfocado a educar en valores, siguiendo nuestro criterio como ONG; hay otro sobre Mozambique y los alumnos podrán hacer collages, entre otros. Todos se harán al aire libre”, prosigue esta experta.

“Es muy llamativo, del resultado del estudio, que el 55% de los padres asegure que no tienen tiempo para jugar con sus hijos. Y cuando sus hijos juegan, ellos no suelen estar. Y está claro que estar el aire libre es tan bueno para los peques como para sus papás. Tras esta jornada, pretendemos que la campaña continúe. Hay un dibujo concurso, denominado Ensuciarse es bueno, en el que los padres pueden mandar un momento en el que hayan jugado en la calle con sus niños, entre otras cosas que irán surgiendo. Todos nos debemos concienciar sobre la importancia del juego experiencial, tanto padres como profesores, para el desarrollo y crecimiento de nuestros pequeños”, concluye.

FUENTE: Diario El País

El peligro de jugar a matar: los videojuegos en primera persona. Colaboración con diario ABC

ARÁNZAZU SACO Madrid 

El brutal asesinato de 9 personas cometido en Múnich el pasado día 22 por Ali David Sonboly, un chico de 18 años «obsesionado» con los videojuegos en los que el jugador dispara en primera persona (los llamados «first person shooters» o FPS), ha vuelto a levantar el debate sobre el impacto negativo de estos juegos en la sociedad. Pero, ¿en qué consisten estos shooters? Y, sobre todo ¿cómo pueden contribuir a aumentar la agresividad de jóvenes y adultos?

Los FPS son videojuegos de contenido bélico que cosechan un gran éxito principalmente «entre el público masculino de diferentes franjas de edad», según explica a ABC Emanuele Carisio de la Asociación del Desarrollo Español de Videojuegos (DEV).

Pero el factor diferenciador es que se juega en primera persona, es decir, el usuario maneja el personaje desde una perspectiva subjetiva, lo que hace que resulten «más envolventes y adictivos», según el sociólogo Javier de Rivera.

Los gráficos hiperrealistas, el dinamismo y, por supuesto, una gran variedad de armas son algunos de los atributos de estos videojuegos que, según De Rivera «están diseñados para «enganchar» a los jugadores» entre otros factores con la parte narrativa que insta al jugador a, por ejemplo, completar misiones a cambio de recompensas.

Para José Antonio López Rodríguez, vicepresidente de la Asociación de Psiquiatría Privada (Asepp), estos juegos son una forma de canalizar la violencia «muy peligrosa», pues «se hace desde el anonimato y el aislamiento». Cuando una persona en esas condiciones potencia su agresividad y la desarrolla a través de estos videojuegos, las barreras con las que todos nos controlamos en sociedad «se deslizan», según explica el psiquiatra.

Por otra parte, López Rodríguez cree que es esperable «un efecto contagio» en el modo de operar -con una agresividad y estética idéntica a la mostrada en los shooters- de otros «lobos solitarios».

Estos videojuegos bélicos, a pesar de la temática, no están hechos para entrenar en el uso de las armas. «Si no, en vez de una mando o un joystick se usarían simuladores de pistolas. Son juegos de acción y reflejos, nada más», señala Carisio. Aunque como señalan desde la asociación de desarrolladores de videojuegos «esto puede cambiar con los próximos juegos de realidad virtual».

En todo caso, los desarrolladores buscan el máximo realismo llegando incluso a copiar armas como el reconocido fusil AK-47. La gran incógnita es si deben pagar a las empresas armamentísticas, en concepto de propiedad intelectual, un canon para poder usar las reproducciones de las armas en el juego.

«No me sorprendería, es lo mismo que si un videojuego quiere utilizar un modelo de coche real, tiene que pagar a la empresa fabricante», señala Emanuele Carisio. Pero en ese caso los compradores de shooters estarían contribuyendo a la «financianciación» del sector armamentístico sin tener constancia explícita de ello.

Pese a que el sistema PEGI -el mecanismo utilizado por la industria del videojuego para orientar sobre la edad adecuada para el consumo de estos productos-, clasifica la mayoría de los shooters para mayores de 18 años, la realidad es que cualquier niño puede acceder a ellos.

Distinguir el bien del mal

Como apunta la psicóloga de familia Silvia Álava «los padres no se plantean dar a sus hijos alcohol o tabaco pero existe una permisividad con los videojuegos de contenido bélico que no es positiva».

El problema estriba, como explica Álava, en que los niños hasta los 12 años no desarrollan completamente la moral, «antes de esa edad les cuesta diferenciar el bien del mal».

No obstante, cruzada esa primera etapa vital, jugar a shooters no provoca que estos niños desarrollen una personalidad agresiva a no ser que «existan patologías previas» de disposición a la violencia, según aclara la psicóloga.

 

FUENTE: Diario ABC

¿Por qué son tan importantes los amigos en la infancia? Colaboración con el diario El Mundo

  • Los padres no deben imponer las amistades a sus hijos

  • Tampoco deben tener ‘mejores amigos’ excluyentes

Niños jugando en la calleVolvamos la vista atrás y viajemos por unos segundos a nuestra niñez. Quizá, ahora con el paso del tiempo, recordemos con más nostalgia que tristeza a aquellos viejos amigos de la infancia con los que tantas tardes de juegos compartimos. Seguramente, muchos de ellos aún siguen formando parte de nuestra vida y de nuestro círculo íntimo de amistades, los demás al menos, estarán de por vida en nuestro álbum de fotos.

Ahora, con la llegada de la Navidad, puede ser un buen momento para reflexionar: ¿Qué importancia tienen los amigos del parvulario? ¿Por qué es tan beneficioso que los niños jueguen con otros niños de su edad, y vayan poco a poco afianzando sus lazos de afecto?

La bibliografía ha constatado con claridad que tener compañeros de juego durante la infancia hace que los niños se sientan más seguros, tengan un mejor autoconcepto de sí mismos, mejores habilidades sociales y mayor capacidad para regular sus emociones. Algunos autores hablan, incluso, de una mejora en la creatividad y en el rendimiento escolar. Sin duda, una de las claves de la felicidad- de pequeños y de adultos- es tener amigos. Por citar un estudio reciente, el informe How’s Life? (‘¿Cómo va la vida?’) mostraba cómo una de las diez claves para ser feliz era tener amigos y contar con una amplia red social.

Compañeros de juegos, clave

Silvia Álava, psicóloga del centro Álava Reyes Consultores y autora del reciente libro Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia asegura a EL MUNDO que la amistad en la etapa de primaria (de 6 a 12 años) todavía no es como la que concebimos en la adolescencia. Según explica la especialista en el citado libro, hasta los seis-siete años, los amigos son circunstanciales, es decir, puede ser el amigo con el que jugamos en el parque, un vecino etc, niños con los que jugamos y compartimos momentos. A partir de los nueve años, aproximadamente, ese concepto de amistad se intensifica y empiezan a aparecer ciertos afectos. El niño ya no es sólo un niño con el que jugar sino que además,empieza a formarse un vinculo emocional, pero todavía no entiende la amistad del mismo modo que lo hace por ejemplo, un adolescente.

Los grupos de amigos empiezan a formarse en torno a los 10-12 años, los niños suelen tener grupos más grandes y generalmente relacionados con el deporte, y las niñas, por su parte, tienen grupos más cerrados donde comparten charlas, incluso secretos y confidencias.

«En la infancia, sobre todo al principio de la etapa, se juntan por intereses, pero también cuando perciben que pueden recibir la ayuda de otros», añade por su parte Marta Sánchez, psicóloga en la UPAT, Unitat de Psicologia i Assessorament Tres Torres (Unidad de Psicología y Asesoramiento Tres Torres). Esto es, tienen muy en cuenta el niño que les ayuda, que les deja por ejemplo, en un momento determinado el material escolar, los deberes, que cuenta con él a la hora de hacer equipos en educación física etc. Está claro que la amistad en la infancia no es como la entendemos de adulto, pero «para concebir la amistad y desarrollarla de la manera en que lo hacemos en la adolescencia es imprescindible haber pasado ente las etapas anteriores», asegura.

Yo como padre, ¿qué hago?

niños-jugando-en-la-calleEl proceso de socialización de los niños tiene que ser seguir su curso de forma progresiva y natural, sin forzar nada. Algo muy importante es que los padres no deben imponer al niño sus amigos, sino que tiene que ser él quien los elija, sin embargo, los padres van a tener un papel muy destacado «Deben fomentar la relación con otros niños, porque hay niños que son muy adultos porque siempre están rodeados de adultos», afirma Sánchez.

  • Actividades grupales: para el desarrollo del niño, es muy positivo que asistan a actividades extraescolares grupales. «Los padres han de fomentar la socialización para que su hijo no esté en casa por las tardes viendo la televisión o jugando con la tablet», indica Sánchez.
  • Ir a merendar a casa de otros niños o traerlos a casa: algo muy común, y recomendable a estas edades, es traer a casa a amigos a merendar para que así los niños puedan jugar juntos, o ir bien ir a la casa de algún amigo. Sin embargo es importante que el niño consulte con sus padres estas decisiones, porque aún es pequeño para decidir por sí mismo. «Los niños no pueden autoinvitarse, tienen que entender que son los padres los que deben organizar estas cosas. Por ejemplo: Me ha llamado la madre de Juan para que vayas esta tarde a jugar a casa. Eso sí, pero no que el niño venga del colegio y digaMamá, esta tarde me voy a jugar a casa de Juan«, aclara Álava.
  • Los padres, modelos para los hijos: a los niños que son más tímidos es importante no agobiarlos y que sean ellos mismos de forma natural quienes vayan pidiendo ciertas cosas. Sin embargo, aquí sí es crucial el papel de los padres. «En estos casos, hay que dar confianza al niño. Por ejemplo, invitando a un niño (y no a tres) a jugar en casa, para que así el niño se sienta más arropado en casa con sus padres. Incluso, el padre puede jugar con ellos al principio. El padre es un modelo para este niño, por tanto que sean un modelo también, en el proceso de socialización y juegue con ellos», explica Sánchez. Otra opción muy recomendable es buscar una actividad fuera de casa que le guste al niño, que no sea impuesta, pero que le guste. «Los padres tienen que ser sus acompañantes, que jueguen, que se impliquen».
  • Amistades no excluyentes: otro dato muy curioso es el concepto de mejor amiga, sobre todo en las niñas, que aparece en estas edades. Las niñas suelen decir: ‘Yo tengo que tener una mejor amiga, y ahora Fulanita ya no es mi mejor amiga sino que es la mejor amiga de Menganita, ahora mi mejor amiga es…’ «Los padres deben aconsejar a sus hijos en que los amigos nunca son excluyentes, y que cuantos más tengamos, mucho mejor. No debemos fomentar, como padres, las amistades excluyentes», concluye Álava.

FUENTE: Diario El Mundo. Beatriz Portalatín

La importancia del juego en la niñez. Colaboración con Publimetro

Portada Queremos que Crezcan_felicesEl juego constituye un elemento básico en la vida de todo niño, que además de divertido resulta necesario para su desarrollo físico, psicológico y neuronal. Con él, aprenden de sí mismos y de su entorno, imaginan, crean y se involucran de manera emocional; se enfrentan a situaciones que aprenden a domar y desarrollan su capacidad de adaptación.

En el libro “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”, la psicóloga Silvia Álava, directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes, asesora a los padres para solventar dudas y complicaciones del día a día con los hijos, entre ellas, la compra de juguetes.

Silvia Álava señala que los primeros seis años del desarrollo infantil son primordiales; por ello, durante esta etapa se debe poner más esmero en escoger los regalos que se hacen a los más pequeños del hogar.

Juguetes para bebés: estimular los sentidos

La especialista destaca la importancia de los colores, sonidos y apariencias en los juguetes para que llamen la atención del bebé y que éste comience a jugar con ellos.

  • Apilables: trabajan la coordinación oculomanual, la pinza bidigital y la fuerza muscular.
  • Encajables de formas geométricas o animales: aportan coordinación visomanual y destrezas finas. Se trabaja la memoria de formas y los niños aprenden la dinámica del puzle, juego importantísimo en la actividad lúdica infantil junto con las construcciones.
  • Mantas de actividades: favorecen la motricidad de los bebés.
  • Marionetas: estimulan de forma divertida a los bebés, involucrando los sentidos de la vista y el tacto. Cuando sean un poco mayores los propios niños podrán jugar con ellas, bien a reproducir una historia o creando sus propios cuentos .

La importancia del juego

Juguetes que no pasan de moda

Aunque depende de cada niño y de la forma en que se le eduque, la especialista explica que “a partir de los dos años hay que empezar a pensar que el pequeño ya no es un bebé sino un niño”.

Los juguetes tradicionales “son importantísimos para favorecer su correcta estimulación”, por ejemplo, los juegos de ensartar cuentas, pegar y despegar pegatinas en los sitios indicados son muy apropiados a partir de los dos o tres años.

  • Los juegos de plastilina, los recortables, vestir y desvestir muñecos: en torno a los dos años, de cara a facilitar el progreso de las habilidades de fuerza y agilidad en los dedos de las manos, además de ejercitar la paciencia del niño.
  • Los patinetes, patines, triciclos, bicicletas, camas elásticas favorecen la fuerza, potencia, resistencia y control muscular del niño. Estos juguetes se podrán usar dependiendo de la destreza del niño, entre los dos y los tres años, permiten conocer su cuerpo, aprender a dominar sus movimientos, y fomentan el desarrollo de la elasticidad, la tonicidad o el equilibrio.
  • Las cocinitas, los muñecos, los bebés, las marionetas y disfraces son juguetes que favorecen el juego funcional y simbólico. En términos generales, a partir de los tres años los niños empiezan a simular que hacen cosas y a llevar a cabo juegos de roles, como cocinar, ir a la compra, cuidar de un bebé.
  • Juegos de mesa: Normalmente es a partir de los seis años cuando el niño puede entender  las reglas y seguir los turnos de los juegos de mesa tradicionales.

Juguetes que cubren necesidades

A medida que los niños cumplen años, cambian tanto sus gustos como el tiempo que dedican al jugar. La publicidad, los amigos y los propios gustos del menor influirán en los regalos escogidos; no obstante, los padres pueden “orientar el tipo de regalos que recibe en función de la edad, las necesidades y los recursos económicos de la familia”, dice Álava.

A continuación, presentamos una serie de ideas para regalar que además de agradar al niño satisfacen una necesidad.

  • Material escolar: hay un gran abanico de posibilidades para regalar que se caracterizarán por su utilidad como libros de lectura, cuadernos de actividades, lapiceros, pinturas o estuches.
  • Pizarras: además de servir como material de apoyo para realizar los deberes cuando crezcan, esta herramienta sirve para jugar a los profesores.
  • Puzles y juegos de construcción: estimulan la paciencia, la memoria de formas y la lógica de las construcción.

Consejos a tener en cuenta

A continuación algunas de los principales dilemas que los padres se pueden plantear a la hora de regalar un juguete.

  • Niños y tecnología: Los juguetes tecnológicos llaman la atención de los niños, por ello no se debe pretender que no tengan este tipo de juegos; la clave está en controlar que éstos no sean el único juguete con el que se entretienen y determinar el tiempo que pueden jugar.
  • ¿Se deben elegir los juguetes para cada sexo? Los coches no tienen que ser siempre para los niños y las muñecas para las niñas, cada cuál se divierte con el juguete que prefiere. “Los juguetes no tienen que estar determinados por el género”, sostiene; de esta manera, se evita el fomento de prejuicios sexistas.
  • El precio no es un factor a tener en cuenta cuando se trata de agradar a un niño. Los menores no valorarán el regalo en función de su precio, lo que determinará que lo aprecien es si les ha gustado o no.
  • Regalar con mesura: la Navidad conlleva que los niños sean colmados de regalos, lo que inevitablemente produce que no presten atención a la mayoría de juguetes que reciben por lo que se aconseja hablar de antemano con los familiares qué se va a comprar, así se evita que los pequeños reciban demasiados regalos y sobre todo que sean innecesarios.
  • La edad: es importante prestar atención al indicador de la edad presente en las cajas de los juguetes.
  • Cómo actuar cuando al niño no le gusta el regalo: se debe restar importancia al hecho y dar prioridad a enseñárselo para que pueda explorarlo.

 

Escrito por Marisol Orta

FUENTE: Publimetro.com.mx

La importancia del juego en la niñez. en Publimetro de Mexico

La importancia del juego para los niñosEl juego constituye un elemento básico en la vida de todo niño, que además de divertido resulta necesario para su desarrollo físico, psicológico y neuronal. Con él, aprenden de sí mismos y de su entorno, imaginan, crean y se involucran de manera emocional; se enfrentan a situaciones que aprenden a domar y desarrollan su capacidad de adaptación.

En el libro “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”, la psicóloga Silvia Álava, directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes, asesora a los padres para solventar dudas y complicaciones del día a día con los hijos, entre ellas, la compra de juguetes.

Silvia Álava señala que los primeros seis años del desarrollo infantil son primordiales; por ello, durante esta etapa se debe poner más esmero en escoger los regalos que se hacen a los más pequeños del hogar.

Juguetes para bebés: estimular los sentidos

La especialista destaca la importancia de los colores, sonidos y apariencias en los juguetes para que llamen la atención del bebé y que éste comience a jugar con ellos.

  • Apilables: trabajan la coordinación oculomanual, la pinza bidigital y la fuerza muscular.
  • Encajables de formas geométricas o animales: aportan coordinación visomanual y destrezas finas. Se trabaja la memoria de formas y los niños aprenden la dinámica del puzle, juego importantísimo en la actividad lúdica infantil junto con las construcciones.
  • Mantas de actividades: favorecen la motricidad de los bebés.
  • Marionetas: estimulan de forma divertida a los bebés, involucrando los sentidos de la vista y el tacto. Cuando sean un poco mayores los propios niños podrán jugar con ellas, bien a reproducir una historia o creando sus propios cuentos .

Juguetes que no pasan de moda

Aunque depende de cada niño y de la forma en que se le eduque, la especialista explica que “a partir de los dos años hay que empezar a pensar que el pequeño ya no es un bebé sino un niño”.

Los juguetes tradicionales “son importantísimos para favorecer su correcta estimulación”, por ejemplo, los juegos de ensartar cuentas, pegar y despegar pegatinas en los sitios indicados son muy apropiados a partir de los dos o tres años.

  • Los juegos de plastilina, los recortables, vestir y desvestir muñecos: en torno a los dos años, de cara a facilitar el progreso de las habilidades de fuerza y agilidad en los dedos de las manos, además de ejercitar la paciencia del niño.
  • Los patinetes, patines, triciclos, bicicletas, camas elásticas favorecen la fuerza, potencia, resistencia y control muscular del niño. Estos juguetes se podrán usar dependiendo de la destreza del niño, entre los dos y los tres años, permiten conocer su cuerpo, aprender a dominar sus movimientos, y fomentan el desarrollo de la elasticidad, la tonicidad o el equilibrio.
  • Las cocinitas, los muñecos, los bebés, las marionetas y disfraces son juguetes que favorecen el juego funcional y simbólico. En términos generales, a partir de los tres años los niños empiezan a simular que hacen cosas y a llevar a cabo juegos de roles, como cocinar, ir a la compra, cuidar de un bebé.
  • Juegos de mesa: Normalmente es a partir de los seis años cuando el niño puede entender  las reglas y seguir los turnos de los juegos de mesa tradicionales.

Importancia del juegoJuguetes que cubren necesidades

A medida que los niños cumplen años, cambian tanto sus gustos como el tiempo que dedican al jugar. La publicidad, los amigos y los propios gustos del menor influirán en los regalos escogidos; no obstante, los padres pueden “orientar el tipo de regalos que recibe en función de la edad, las necesidades y los recursos económicos de la familia”, dice Álava.

A continuación, presentamos una serie de ideas para regalar que además de agradar al niño satisfacen una necesidad.

  • Material escolar: hay un gran abanico de posibilidades para regalar que se caracterizarán por su utilidad como libros de lectura, cuadernos de actividades, lapiceros, pinturas o estuches.
  • Pizarras: además de servir como material de apoyo para realizar los deberes cuando crezcan, esta herramienta sirve para jugar a los profesores.
  • Puzles y juegos de construcción: estimulan la paciencia, la memoria de formas y la lógica de las construcción.

Consejos a tener en cuenta

A continuación algunas de los principales dilemas que los padres se pueden plantear a la hora de regalar un juguete.

  • Niños y tecnología: Los juguetes tecnológicos llaman la atención de los niños, por ello no se debe pretender que no tengan este tipo de juegos; la clave está en controlar que éstos no sean el único juguete con el que se entretienen y determinar el tiempo que pueden jugar.
  • ¿Se deben elegir los juguetes para cada sexo? Los coches no tienen que ser siempre para los niños y las muñecas para las niñas, cada cuál se divierte con el juguete que prefiere. “Los juguetes no tienen que estar determinados por el género”, sostiene; de esta manera, se evita el fomento de prejuicios sexistas.
  • El precio no es un factor a tener en cuenta cuando se trata de agradar a un niño. Los menores no valorarán el regalo en función de su precio, lo que determinará que lo aprecien es si les ha gustado o no.
  • Regalar con mesura: la Navidad conlleva que los niños sean colmados de regalos, lo que inevitablemente produce que no presten atención a la mayoría de juguetes que reciben por lo que se aconseja hablar de antemano con los familiares qué se va a comprar, así se evita que los pequeños reciban demasiados regalos y sobre todo que sean innecesarios.
  • La edad: es importante prestar atención al indicador de la edad presente en las cajas de los juguetes.
  • Cómo actuar cuando al niño no le gusta el regalo: se debe restar importancia al hecho y dar prioridad a enseñárselo para que pueda explorarlo.

Dejad que los niños se aburran. Colaboración con el diario El Mundo

Dejad que los niños se aburran | Zen | EL MUNDO | Luisa Valerio

Juegos para niños - Silvia Álava - El MundoLos niños de hoy van al colegio, practican algún deporte, acuden a clase de idiomas, tocan algún instrumento, ven la televisión, juegan con otros pequeños o con la consola… Pero las actividades del día finalizan, los amigos se marchan a su casa y llega el momento de apagar la televisión. Es entonces cuando el niño no tiene claro qué hacer con ese tiempo libre y entona la temida frase: ‘me aburro’. El primer síntoma del aburrimiento es el malestar. Quejas, protestas, mal humor, resoplidos, enfados, incluso lloros son las manifestaciones más habituales de la inquietud que les produce el tedio. Es el momento en el que suenan las alarmas para los progenitores que hacen piruetas para proporcionar mil y una distracciones que ‘liberen’ a sus hijos de ese estado lo más rápido posible. Sin embargo, según numerosos especialistas puede ser beneficioso y una experiencia enriquecedora.

Momentos para todo

En 2007 un estudio realizado por la Universidad de Educación y Aprendizaje Permanente de East Anglia (Reino Unido) indicaba que el aburrimiento no es algo malo sino, por el contrario, incentiva la capacidad creativa de los más pequeños para alcanzar un desarrollo más completo. Teresa Belton, una de las artífices del informe, aseguraba que «los niños necesitan tiempo para no hacer nada» y que «las expectativas culturales de que los menores deban estar siempre activos podrían obstaculizar su imaginación». De la misma manera se expresa la psicóloga infantil Silvia Álava. «Quizá el principal problema es que no les damos la oportunidad de tener momentos de soledad. Salen del colegio y acuden volando a alguna actividad, luego a otra… Todo está organizado por los adultos y no se les da mucha oportunidad de entretenerse solos«. En la sociedad actual, donde el ritmo hiperactivo y la máxima productividad imperan, el tiempo es una dimensión muy valorada. El resultado son niños súper estimulados que no saben en qué invertir el tiempo no planificado. «Al tener tantas actividades, además del horario del colegio, cuando tienen tiempo libre no saben gestionarlo, para ellos es un bien escaso. Están acostumbrados a tener la agenda muy planificada y cuando tienen huecos libres no saben cómo ocuparlos», afirma el equipo directivo del colegio Patrocinio de San José de Madrid. Las nuevas tecnologías han contribuido a que los niños pasen más tiempo concentrados ante las pantallas y que los momentos dedicados a otros juegos que estimulan más la creatividad vayan a menos. «Son estímulos visuales y auditivos muy cómodos. No hay que demonizar las pantallas pero sí hay que buscar ratos libres para que el niño esté solo y él mismo pueda dirigir su acción», dice la psicóloga.

Estado de ánimo natural

El aburrimiento ante todo es una sensación muy normal en los menores y forma parte de la infancia. ¿Quién no ha sentido alguna vez durante su niñez el tedio? Incluso, en algunas ocasiones, este estado es preciso. «Los psicólogos insistimos en que debemos dejar que los niños se aburran. No tenemos que dirigir todo el tiempo su conducta para que ellos desarrollen sus propias ideas», asegura Álava. En buena parte de los casos el afán por satisfacer y suministrar diversión a los hijos de manera inmediata está ocasionado por «el sentimiento de culpa de los padres por estar mucho tiempo trabajando, o por disponer de pocos momentos para estar con ellos», comenta la especialista. Pero el principal inconveniente del ‘síndrome de los padres ausentes’ tiene como consecuencia inmediata «que los progenitores se conviertan en auténticos monitores de tiempo libre. Es importante perder el miedo a que el niño se aburra«, insiste. El problema se agrava cuando las actividades planificadas repercuten en el bolsillo y, más aún, en época de crisis. «En ocasiones se asocia el ocio con gastar dinero y los planes sólo se centran en acudir a un centro comercial, al burger, al cine, etc… Existen cientos de cosas que se pueden hacer utilizando la imaginación del niño», concluye. El equipo docente del colegio Vizcaya, de la misma provincia, considera que «no solo promueve la creatividad, sino que representa un descanso necesario para la mente, que al desconectarse de las tareas cotidianas puede dedicarse a la resolución de otros problemas». Y afirma que «es en ese momento cuando el cerebro aprovecha para soñar despierto, pensar en cómo resolver un problema que parecía no tener solución o planificar situaciones futuras».

Las pautas adecuadas

El niño necesita además aprender que puede luchar contra el tedio él mismo. Para ello «la familia y el colegio deben fomentar un entorno adecuado«, cuenta Coral Regí, directora y profesora de Biología en la escuela Virolai de Barcelona. «No debemos dirigir ese juego cuando los niños tienen tiempo libre, pero sí podemos crear un entorno que propicie la posibilidad de pensar, acercándoles a la lectura o poniéndoles en la pista para que inventen su propio juego», manifiesta. Se trata de «darles pautas para que ellos descubran qué pueden hacer, y no de resolverles y planificarles ese tiempo. Si estamos apoltronados en el sofá con el móvil en la mano todo el día, el niño tomará ese modelo», continúa. Amelia Baena, directora de contenidos del blog del Club de malasmadres comparte esta idea. «A veces, cuando mi buenhijo no sabe ya a lo que jugar, y requiere mi atención, le dejo y me sorprende haciendo cualquier cosa para entretenerse. Su afición es imitarnos en aquello que hacemos«. Buscar una adecuada combinación de periodos de actividades con los de inactividad favorecerá además, la autonomía e independencia, la resistencia a la frustración, la resolución de problemas y la motivación. Para ello, los expertos recomiendan que los padres actúen como orientadores, evitando organizarles los juegos y decirles qué, cómo y con qué pueden divertirse. «La familia debe hacer de guía del niño, aportándole retos que estén a su nivel, en vez de ofrecer todo marcado», expresa Amparo Laliga, responsable de Innovación de los Centros Escolares de Grupo Sorolla. De esta forma el niño podrá decantarse libremente por una opción y generar sus propias ideas. En definitiva, el tedio no sólo es un estado de ánimo sino también una forma de encontrarse con uno mismo. Por ello es imprescindible aprender a aburrirse para lograr «estar bien con nosotros mismos a lo largo de nuestra vida«, finaliza la psicóloga.

 

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