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Los jóvenes y el feminismo. Participación en La Linterna, de la cadena COPE

Hay más jóvenes españoles que se declaran feministas pero aumentan algunas conductas contrarias como por ejemplo, espiar el móvil.

Es una de las conclusiones del Barómetro Juventud y Género de la FAD, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción. Una encuesta que nos deja otro dato para reflexionar: la mitad de los jóvenes cree que la situación de las mujeres es mucho peor que la de los hombres en materia de salarios pero el 45% de los chicos considera que el trabajo de las madres fuera del hogar puede resentir la vida familiar más que el de los padres. Conclusiones que nos ha llevado a preguntarnos: ¿los jóvenes españoles presumen de ser más feministas porque está de moda o porque realmente lo piensan? ¿hay un retroceso en algunas conductas? ¿cómo influyen las nuevas tecnologías en estos comportamientos? ¿cuáles son los ciberdelitos sexuales más habituales y cómo se combaten? Es el tema del día de este martes: jóvenes y feminismo. Para hablar de jóvenes lo hacemos con la profesora Carmen Guaita.

Eulalia Alemany, es directora técnica de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción y aprovechamos para charlar con ella acerca de estos datos que arroja el informe. El barómetro de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción nos deja una de cal y una de arena. Hay más jóvenes que se declaran feministas, pero aumentan conductas que parecen sacadas de una película romántica del siglo pasado. Vamos a analizar ahora en nuestro TEMA DEL DÍA cómo se relacionan nuestros jóvenes con Silvia Álava, psicóloga Infantil y Juvenil.

Esto ocurrió en Asturias hace solo unos meses. 20 chicas de entre 14 y 17 años, de dos colegios de Avilés fueron víctimas de la difusión de fotografías íntimas. Ellas mismas compartieron con algunos de sus compañeros fotos íntimas, semidesnudas por Whatsapp. Y estos estudiantes comprimieron todas las fotos en un archivo y las difundieron. Algunas de las menores comunicaron a sus familias lo que estaba sucediendo y fueron a denunciarlo, pero el daño ya estaba hecho. Las chicas ponen el foco en uno o dos menores, compañeros, que fueron los que se encargaron de conseguir las fotos para luego compartirlas entre sus compañeros.

Te puedes imaginar que el caso ha provocado muchísima alarma y preocupación sobre todo por dos motivos: el elevado número de chicas afectadas y la facilidad con la que compartieron imágenes íntimas.

Las redes sociales pueden ser un medio bastante útil para comunicarse con tus conocidos PERO… si no se hace un buen uso, pueden ser muy dañinas y peligrosas… Lo saben muy bien en el Instituto Nacional de Ciberseguridad, el INCIBE. Manuel Ransán, es coordinador en el área de menores de este organismo y nos explica los riesgos en los que pueden caer los jóvenes en las redes sociales.

Seguro que recuerdas esta noticia. Un hombre de 39 años es detenido tras secuestrar durante 24 horas a una menor de 13 con la que había contactado por Internet cinco meses atrás. Ocurrió el pasado mes de noviembre en Madrid. El agresor primero le dijo a la pequeña que tenía 17 años, luego 26 y finalmente su edad real, 39. Lo hizo el día que se dirigía a su casa para recogerla.

Cerramos este TEMA DEL DÍA sobre los jóvenes y el feminismo adentrándonos en la lucha contra los abusos a menores que realizan en la Brigada de Investigación Tecnológica de la POLICÍA NACIONAL. Eduardo Casas, es miembro de esta unidad y está especializado en delitos sexuales contra menores. Advierte de los peligros que hay en la red.

La batalla sexista llega a los colegios con el uniforme como arma arrojadiza. Colaboración con el diario ABC

Una madre de un colegio concertado de Madrid pide el uso del pantalón porque genera complejos físicos y las niñas se sienten «observadas»

Por Josefina G. Stegmann @jgstegmann

En total de 333 alumnos de sexto de Primaria y segundo de Bachillerato firmaron una petición que llegó a la mesa del consejo escolar del colegio concertado Santa María de la Hispanidad ubicado en el barrio de Hortaleza, en Madrid, a través de la que solicitaron que el uniforme femenino permita la opción de pantalón. Alegaron que este es «más cómodo para hacer deporte que la falda», con la que, además, «pasan frío». La petición llegó hace unas dos semanas y el consejo escolar (formado por padres, alumnos, personal docente, no docente y dirección) acordó tratarlo en su próxima reunión que tendrá lugar dentro de dos semanas. Sin embargo, desde la Lomce, el consejo escolar informa pero no decide sobre el reglamento de los centros. «No quiero precipitarme, pero no hay razón para no incorporar prendas. Sin embargo, queremos estar seguros de que hay una mayoría suficiente y que las decisiones que tomemos en el futuro no generen polémicas adicionales y contemplen escenarios en el que los chicos también nos puedan pedir cosas, no queremos que nadie se sienta discriminado», explicó a ABC el director-gerente del colegio, Pablo Carbajo.

Desde el centro no entienden por qué la noticia generó tanto revuelo cuando ni siquiera llegaron a pronunciarse a favor o en contra. De hecho, la dirección asegura que hace tan solo un día tuvieron conocimiento de una carta que circuló en los medios (y que fue redactada por una madre) en la que se habla de «una lucha» por el pantalón y su necesidad de reemplazarlo por la falda por el frío, la comodidad, los «complejos físicos» y porque las niñas se pueden sentir «observadas». «Los niños firmaron la petición porque se pedía el pantalón pero ninguno sabía el sesgo impresionante que tenía detrás. Este colegio no discrimina que fue lo que dijo una madre en una emisora de radio. Se quiere llevar al extremo este tema, aparte del momento político en que se ha publicado», defendió Esther Orusco, vocal de la asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) del centro.

¿Los varones con falda?

En cualquier caso, el debate sobre el uso del pantalón en lugar de la falda en los centros tiene varios precedentes (hubo otros casos en Galicia y Madrid) y los expertos recuerdan que el modelo de uniformidad está contenido en el reglamento de régimen interior de los centros (que contiene las normas de convivencia) y que los padres aceptan al escolarizar a sus hijos en ellos. «Todos los padres cuando eligen centro conocen las normas de convivencia en las que se estipula qué uniforme hay que llevar, nadie impone nada que no sepan. Esta polémica me parece fuera de lugar. ¿Sexista sería que no les dejaran a los niños usar falda si lo pidieran?», criticó Pedro Caballero, presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (Concapa). «Las normas están para cumplirse, esto podría desembocar en que cada alumno vaya como le dé la gana». De hecho, la LOMCE (más conocida como «Ley Wert») al modificar la ley educativa anterior, la LOE, remarcó el carácter obligatorio de las normas de convivencia y funcionamiento de los centros para todos los alumnos y alumnas. El mismo artículo estableció el carácter de autoridad pública del profesorado y equipo directivo en los temas de convivencia escolar. «Entiendo que el uso del pantalón en lugar de la falda pueda deberse a una cuestión práctica pero de ningún modo es sexista, es una polémica artificial», señaló Santiago García Gutiérrez, secretario general de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE). «Tiene que haber un diálogo entre el centro educativo, el AMPA y la comunidad educativa y que se tome una decisión respetando siempre la autonomía del centro para fijar un proyecto educativo al que los padres se adhieren».

Exigencias del siglo XXI

La guerra de la falda y el pantalón plantea cuestiones logísticas. «El problema generalmente viene cuando los proveedores de uniformes escolares plantean la dificultad que tienen para conocer con exactitud y meses de antelación el número de alumnosque escogerán el pantalón puesto que el patronaje de un pantalón masculino y femenino son diferentes. En consecuencia, algunos centros permiten que las alumnas compren el pantalón que deseen y lo adecuen convenientemente», apunta Luis Centeno, secretario general adjunto de Escuelas Católicas.

Todos los expertos consultados defienden la idoneidad del uniforme (con o sin falda) como elemento de pertenencia al centro y como vehículo para eliminar las diferencias, por ejemplo, socioeconómicas. Para Isabel Galvin, secretaria general de enseñanza de Comisiones Obreras defiende la necesidad de escuchar al alumnado así como el uso del pantalón porque las niñas «quieren ser iguales a los varones, no ser discriminadas a través de la ropa». Además, lo compara con el uso del pantalón en el ámbito laboral por parte de las mujeres adultas.

Desde un punto de vista psicológico, Silvia Álava señala que no hay estudios que estipulen si la falda es buena o no ,sino que depende de las «variables de personalidad de cada niña». Sin embargo, apunta que «estamos en el siglo XXI y que si alguna niña no se siente cómoda puede llevar pantalón, mientras que hay otras que siguen optando por la falda».

La falda, un asunto de los centros

El parlamento gallego aprobó el pasado 21 de noviembre una proposición de En Marea -por 72 votos a favor- la prohibición de la imposición de la falda en los centros educativos. «Existe un claro vínculo entre la falda o el vestido y el estereotipo de una feminidad tradicional en la que resultaría impropia la vestimenta catalogada de «masculina», como son los pantalones», señala el artículo de la proposición defendido por la diputada Luca Chao. La moción fue aprobada por todos los partidos (el PP quiso introducir una enmienda pero no lo consiguió) aunque esta no se ha aplicado. Los expertos consultados por ABC señalan que la administración no debería interferir en este tipo de cuestiones que atañen a los centros y a los que la ley educativa dota de suficiente autonomía como para decidir.

FUENTE: Diario ABC

Falda o pantalón: las alumnas de un colegio concertado piden poder llevar pantalón como medida de igualdad. Colaboración con el diario El Mundo

Por RAÚL BARRÓN

A muchas de las chicas del Santa María de la Hispanidad no les gusta llevar falda al colegio. Cuando corre el aire, tienen que estar pendientes de que no se levante. Cuando se sientan, lo hacen preocupadas. En ocasiones, se sienten incómodas y observadas. Saben, que algunas de sus amigas odian la prenda, las acompleja físicamente. Además, no pueden correr de una manera cómoda y pasan frío.

Un total de 367 de 550 de los alumnos del colegio Santa María de la Hispanidad, de entre 11 y 16 años, están de acuerdo en que las chicas puedan elegir como prenda para su uniforme un pantalón. Así se lo hicieron saber en una carta con sus firmas a la dirección del colegio, situado en el distrito de San Blas-Canillejas. En el escrito reivindican «la opción de vestir aquello que consideren más cómodo y acorde a los tiempos».

Las alumnas consideran que se trata de un comportamiento sexista, ya que se relaciona un tipo de prenda con un género.

La dirección del colegio aceptó la propuesta de manera parcial, modificando la falda a falda-pantalón. La razón del cambio fue, según el director del colegio, que «debe de mantenerse la diferencia de género en el uniforme». La medida, sin embargo, se tornó insuficiente para las alumnas.

«Cada vez son más los colegios que se modernizan y más los padres que buscan un colegio más igualitario y que no marque la diferencia de sexo de los alumnos, sino la diferencia de unos valores distintos y mejores, que el propio niño pueda ir formando para que pueda ser en un futuro una persona coherente y favorecedora para su entorno, siempre y cuando no falte la responsabilidad y el respeto», denuncian en su misiva.

En la Comunidad de Madrid, el uniforme está presente en el 20% de los cerca de 800 centros públicos. Los privados y concertados tienden a utilizarlo, pues la decisión es autónoma de los centros educativos.

La experiencia en otros colegios

El colegio Monte de El Pardo de Madrid es uno de los que ya adoptó esta medida, tal y como se exponía en un reportaje en El Mundo, que permitía elegir entre falda y pantalón a las niñas. Los padres apostaron por el uniforme por comodidad y para dejar menos en evidencia las diferencias socioeconómicas de las familias.

Respecto al análisis de la decisión, la jefa de estudios del Colegio, Victoria Valero explicaba a El Mundo: «Lo que ocurre, en la práctica, es que las pequeñas van con pantalón, porque es más cómodo, pero las mayores, las de 10 u 11 años, prefieren venir con falda».

El reportaje también analizaba la cuestión desde el punto de vista psicológico.»Los uniformes tienen cosas positivas y negativas», sintetizó la psicóloga Silvia Álava. «Nos sirven para homogeneizar el grupo y que todos los estudiantes se sientan iguales, y también para evitar comparaciones que surgen en estas edades con las marcas. Es verdad que ayudan a dar un sentido de pertenencia al grupo, de equipo y de unidad al que lo lleva, como ocurre con los uniformes de trabajo. También tienen un componente de comodidad… Pero la parte negativa es que evitan la diferenciación del individuo, que también es importante para el desarrollo de la personalidad».

FUENTE: Diario El Mundo