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La educación de los hijos no es responsabilidad de los abuelos. Colaboración con

La educación de los hijos no se puede delegar; es y será siempre responsabilidad del padre y la madre, señala el libro “Queremos que crezcan felices”, de la psicóloga infantil Silvia Álava, en el que destaca que los abuelos pueden ayudar, pero nada más.

Por CERIGUA

En su segundo libro, Álava responde a preguntas como: ¿Hay que ayudarle con los deberes? ¿Cómo conseguir que se vayan a la cama a su hora?, ¿Qué criterios se deben seguir para la elección del colegio?, ¿Cómo gestionar la “paga”?, ¿Y si mi hijo es el único que no tiene móvil?, ¿Debo ser su agenda?, o descubrir ¿Cuándo iniciarles en la información sobre la sexualidad?

Queremos que Crezcan Felices - Silvia Álava

El estudio revela que actualmente los infantes pasan mucho tiempo con sus abuelos, debido sobre todo a las largas jornadas laborales de los padres; sin embargo no se debe olvidar que los responsables de la educación son los padres y nunca deben renunciar a esa responsabilidad.

Asimismo, incluye algunas claves para el entendimiento entre padres y abuelos, como son: los abuelos deben seguir las mismas pautas educativas que utilizan los padres; Dotar a los abuelos de la autoridad pertinente para que los niños sepan que los abuelos aplicarán las mismas consecuencias que los padres.

Los padres no deben quitar la autoridad a los abuelos ni los abuelos a los padres delante de los niños; No se debe ceder ante el chantaje del niño, porque solo se agravará el problema.

En su libro, Álava señala que no se debe mentir a los niños cuando los abuelos enferman y se debe tratar que participen en su cuidado, pero sin asumir responsabilidades que se encuentren fuera de su edad.

Silvia Álava es la directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes y compagina la consulta como psicóloga con la elaboración e impartición de cursos, talleres y conferencias. 

Es experta en Psicoterapia por la European Federation of Professional Psycholgists (EFPA) y profesora de diversos Másteres. Además, es coautora de la enciclopedia “La Psicología que nos ayuda a vivir” dirigida por Mª Jesús Álava Reyes, del libro “Cuentos para comer sin cuentos”, y la guía “Cuidando el amor”, editada por la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid; además, Silvia colabora habitualmente con diversos medios de comunicación.
Fin Cerigua
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¿Cuándo no debe intentar pillar a su hijo en una mentira? Colaboración para Buena Vida de El País

¿Cómo actuar si papá nos lleva de vacaciones con su novia? Colaboración con el diario ABC

Los hijos de padres separados no siempre establecen buenas relaciones con la nueva pareja. Claves para una mejor convivencia

LAURA PERAITA

divorcio vacaciones hijosEl verano se presenta para muchos padres o madres separados o divorciados como una gran oportunidad de pasar unos días juntos con sus hijos… y también con su nueva pareja. ¿Cómo actuar al estar todos juntos? Según la psicóloga Silvia Álava es importante que los padres tengan un mínimo de seguridad y de confianza en que la nueva pareja va a tener una reacción positiva con los niños y que la relación entre ambos adultos tiene una mínima viabilidad para convertirse en algo estable.

Explica que «antes de que la nueva pareja del padre o de la madre veranee con los niños, es importante que estos la conozcan, que hayan podido verse con anterioridad para verificar que el niño va aceptando y asumiendo la nueva situación como normal».

De lo contrario, esta especialista añade que los niños pueden acusar mucho encontrar que el padre o la madre acude a pasar las vacaciones con una nueva pareja que ellos no conocen, lo que puede acarrear enfados. Por eso es mejor introducirles poco a poco y, sobre todo, avisarles que van a compartir unos días.

Nora Rodríguez, pedagoga y escritora, aconseja que los nuevos acompañantes no intenten sustituir a nadie. «Nunca hacer que llamen papá o mamá a la nueva pareja. Deben llamarle por su nombre».

Cuando hay más hijos de por medio

En los casos en los que la nueva pareja del padre o de la madre vaya también acompañada de sus propios hijos, hay que dar tiempo a los niños de ambos progenitores. Todos ellos tienen que adaptarse a la nueva situación y aprender a relacionarse y a llevarse entre sí. «Los padres no deben de forzar la situación pensando que, como tienen edades similares, enseguida se van a llevar bien y se harán amigos –advierte Silvia Álava–, hay que darles tiempo, que marcarán los niños, no los padres. Lo ideal es que rápidamente se hagan amigos y se lo pasen bien juntos, pero por desgracia no siempre tiene que ser así. Será de gran utilidad establecer las normas de la casa, que regirán para todos los miembros de la familia, y las reglas básicas de convivencia».

Nora Rodríguez insiste en que no se les puede obligar a quererse. «Solo deben compartir lo que deseen. Eso sí, deben respetarse». En su opinión puede ser una buena idea empezar por planificar actividades por separadopara cada hijo y poco a poco ir compartiendólas. No hace falta hacer todo juntos. «Tampoco se debe caer en el error –advierte Rodríguez– en obligar al mayor de todos los hermanos a cuidar de todos los peuqeños.

FUENTE: Diario ABC

Cuando los hijos no llegan. Colaboración en el diario ABC

Cuando los hijos no llegan Silvia Alava Diario ABCOs adjunto el artículo realizado por Carlota Fominaya (@carlotafominaya) para el diario ABC:

La imposibilidad de tener hijos puede resultar muy difícil de sobrellevar

Paloma y Rubén eran dos profesionales de mucho éxito. Juntos, viajaron por todo el planeta, apuraron hasta el último plan y, cuando hacia el final de la treintena, y después de más de una década saliendo se plantearon que por fin era el momento de tener hijos en común, ese niño nunca llegó. Lo que le ocurrió a esta pareja de madrileños es lo que le ocurre muchos otros que, después de estar, probablemente, usando métodos anticonceptivos durante un largo tiempo, la mujer recibe de pronto la evidencia de que tiene problemas para quedarse embarazada. Experiencias como la vivida por este matrimonio se repiten cada vez más y suelen ser muy desagradables. «Las mujeres suelen reaccionar con tristeza y se sienten deprimidas. El deseo no realizado causa frustración, rabia, anhelo, culpa… La mujer que no puede tener hijos experimenta una gran sensación de pérdida», indican los doctores Juan Vidal Peláez, jefe de la Unidad de la Mujer del Ruber y Rafael Jiménez Ruiz, jefe del Servicio Unidad de la Mujer del mismo hospital en su libro «Ser mujer». Estas mujeres, corrobora la psicóloga Silvia Álava, de Álava Reyes, «pasan por una especie de duelo. Duelo no por el hijo perdido, sino por la ausencia del mismo. Y tienen que elaborar ese duelo».

El entorno tampoco no ayuda. Muchas mujeres que han pasado por esto confiesan haberse sentido presionadas, ya que familiares, amigos y conocidos, que a menudo desconocen la realidad de sus problemas, esperan el momento en que sean madres, y pueden hacer preguntas incómodas. Paloma cuenta como a ella le dolía cada vez que sus amigas madres le cuestionaban, y en ocasiones contestaba de forma incluso agresiva. «Sencillamente, no lo podía soportar», reconoce. Ella si que había confesado sus anhelos a sus más allegadas, pero era salir el tema y ponerse a la defensiva. «Me ponía enferma tener que dar explicaciones una y otra vez», dice. Por este motivo, tal y como explica la experta de Álava Reyes Consultores, «otras muchas parejas no lo cuentan,. Consideran que este es un tema tabú, y sufren cuando las personas que están a su alrededor y que desconoce la situación les interpelan al respecto. Nosotros en consulta lo que recomendamos es que vean con qué decisión se sienten más cómodos».

Hombre y mujer, diferentes duelos

En la mayoría de los casos, la infertilidad es una cuestión que se vive en pareja, de modo que, si bien la mujer y el hombre pueden encararlo de formas distintas o cada uno por su lado, nada será mejor que tratar de asimilarlo juntos y apoyarse mutuamente, según los especialistas. «El proceso es vivido de forma diferente por ambos. Esto no significa que al hombre no le duela. Solo quiere decir que el sufrimiento del varón y de la mujer es distinto. A ella se le junta el diagnóstico con que es ella la que se espera que se quede embarazada. Y si encima opta por un tratamiento se suma el desajuste hormonal y el coste emocional y físico que este conlleva», explica Álava.

El camino hacia la recuperación

Aceptar el diagnóstico es el primer paso para la recuperación psicológica, aunque el hecho de aceptarlo, sea cual sea el origen de la infertilidad (asociado a la mujer, al hombre, o mixto), se convierte a veces en una tarea complicada. «La mujer suele necesitar hablar con otras personas del problema que afronta, en ocasiones estableciendo contactos con otras mujeres, y eso es positivo hacia la recuperación», apunta Jiménez Ruíz. Una buena forma de empezar esa mejoría es acudir a terapia. El consejo que hace Álava a las parejas que no pueden tener hijos es que «se puede aprender a ser feliz pese a las circunstancias». Es verdad, admite, «que ese reaprendizaje no es fácil, y pasa por aceptar esa pérdida, y reprogramar la vida meidante la reelaboración de todo el proyecto vital anterior. Normalmente las familias tenían una idea proyectada, se habían comprado una casa con determinadas habitaciones, habían optado por un modelo de coche, habían hablado de la educación que querían dar a la prole… Hay que reajustar la totalidad del proyecto, que estaba enfocado a cómo iba a ser su vida cuando llegaran esos niños. Es un tema que se debe enfocar con máxima delicadeza».

FUENTE: Diario ABC