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El debate continúa: vacaciones de verano ¿con o sin deberes? Colaboración con YoDona

  • Por MARISA DEL BOSQUE

¿Cuánto tiempo deberían emplear los niños en hacer los deberes?

Inmersos ya en plenas vacaciones escolares, llega la hora de preguntarse: ¿qué hacer con la larga lista de actividades que recomiendan en muchos colegios? La respuesta no es fácil y oscila entre un amplio abanico de posibilidades que van desde obligar a los niños con mano firme a relajar la exigencia y liberarles de toda responsabilidad contraviniendo las indicaciones de los profesores que intentan que los chicos no pierdan el hábito durante los meses de parón.

¿Qué es lo mejor? Pilu Hernández Dopico, reconocida maestra y preparadora de oposiciones, rechaza tajante el argumento del ‘hábito’ para defender ese trabajo extra en vacaciones. «Cuando hay un cumpleaños, compramos un regalo, comemos tarta y no por eso lo hacemos todos los días», dice. «Cuando llueve el niño sabe que tiene que ponerse una ropa determinada y coger un paraguas. ¿Hacemos que lo coja todos los días para que no pierda el hábito? No, porque no es necesario. Con los deberes ocurre lo mismo», concluye.

En este sentido, la maestra rechaza de forma contundente los deberes. «¿Acaso los adultos en vacaciones estamos dos horas haciendo cosas de nuestros trabajos para no olvidarnos?», se pregunta, «es mucho mejor que los niños lean por placer, lo que sea, pero que lean. Y que jueguen a ensuciarse, a mojarse y a caerse con sus padres, hermanos, primos y amigos». Así, Dopico elabora su particular lista de deberes: «Sueña despierto, quiérete y mímate, ayuda a los demás, saluda al entrar y despídete al salir, lee, escribe, salta en los charcos, báñate bajo la lluvia, aprende a escuchar, anda descalzo por la hierba, juega con globos de agua, acaba lo que empiezas y comparte».

Sin embargo, los deberes escolares ordinarios también tienen sus defensores, generalmente profesores que entre sus virtudes destacan que «mejoran la autodisciplina, la organización del tiempo, generan curiosidad y favorecen el desarrollo de atributos personales positivos en los niños», tal y como se recoge en un informe sobre sus pros y sus contras elaborado por la Xunta de Galicia.

Así las cosas, el debate lejos de cerrarse continúa muy vivo. Y los argumentos a favor o en contra parecen bastante distantes entre sí. «Desde mi propia experiencia como madre, y lo confirman luego los profesores, se nota mucho cuando un niño ha estado reforzando los conocimientos en casa y cuando no. En el último caso, tardan en arrancar a principio de curso, van más lentos, tienen que volver atrás en temas que ya tenían dominados y se les hace más cuesta arriba el inicio del ciclo escolar que a los que estuvieron practicando y reforzando lo aprendido el año anterior», afirma Katy Gutiérrez Herrera, madre, psicóloga, monitora de tiempo libre y autora del blog De orugas y mariposas. En su opinión, las ventajas de los deberes son claras: «Los niños afianzan lo aprendido en el curso anterior, adquieren responsabilidades y una rutina sana, y aprenden a distribuir su tiempo porque entienden que no les da para todo».

En esta línea se encuentra la especialista en Psicología Educativa y Psicología Clínica y de la Salud Silvia Álava, quien asegura que «el cerebro no entiende de vacaciones, le da igual que sea lunes, domingo, verano o invierno, lo que quiere decir que los niños siguen aprendiendo durante estos meses». No obstante, asegura que esto no tiene por qué suponer un sufrimiento, también se puede hacer de manera entretenida. «Tenemos que dejar de pensar en los deberes tradicionales: fichas, cuadernos…», dice Silvia Álava. «Es una época en la que podemos aprovechar para aprender de manera mucho más lúdica, jugando. Por ejemplo, utilizando los ratos en familia para hacer juegos de mesa en los que practicar la atención sostenida, el seguimiento de reglas, sumas y restas jugando a las cartas o a las tiendas para que tengan que darnos el cambio correcto… Se trata de hacer otro tipo de ejercicios con los que va a ser divertido aprender», afirma.

En esto coincide también Katy Gutiérrez: «Hay aplicaciones para las tablets muy buenas para repasar, y otras alternativas que refuerzan el aprendizaje, por ejemplo escribir un diario ilustrado de su día a día durante las vacaciones, realizar experimentos científicos caseros que refuercen lo aprendido en la teoría durante el curso, aprovechar momentos de juego para asentar conceptos como sumar o multiplicar, visitar museos… y leer y leer». En este punto, la lectura, insisten también hasta los férreos detractores de los deberes. «Pero deben hacerlo por placer, no como una obligación, y para eso tienen que ver a sus padres leyendo», puntualiza Silvia Álava.

Una cuestión de tiempos

Incluso para los defensores de los deberes, hacerlos o no depende mucho de la edad del niño y de la etapa escolar que esté cursando. Así, cuando están «en proceso de aprender, es decir, primero y segundo de Primaria, deben afianzar la lectoescritura y leer un poquito en verano sí que es necesario, porque ese proceso tiene que quedar completamente automatizado», asegura Silvia Álava. «Sucede igual con el cálculo o con las tablas de multiplicar. En esos cursos está justificado seguir trabajando todos esos conceptos en verano. Los niños más pequeños, los de Infantil, realmente no tendrían que hacer nada, y si hablamos de Secundaria los deberes tampoco tienen tanto sentido ya que la parte de contenidos queda terminada a lo largo del curso. No obstante, esto cambia si existen dificultades específicas de aprendizaje o los profesores nos explican la necesidad de reforzar un área determinada. Un buen criterio es respetar el del profesor: si nos dice que hay presentar una serie de trabajos a la vuelta del verano, tendremos que hacerlo», concluye Silvia Álava.

Y ya puestos a hincar codos, ¿cuánto tiempo debemos dedicar? En esto sí parece haber acuerdo: «Entre 20 minutos y una hora, de lunes a viernes, en función de la edad y de la capacidad de concentración del niño; lo importante es que no le parezca que dedica toda una mañana», dice Katy Gutiérrez.

Por su parte, Silvia Álava introduce un término más en la ecuación: «No debería ser mucho tiempo, pero sí que hay que tener muy en cuenta la hora a la que se hacen. Lo ideal es por la mañana, después de desayunar, de tal forma que primero terminamos lo que debemos hacer para luego ya tener todo el día libre para disfrutar. Se trata de enseñar a los niños que tenemos que cumplir con nuestras obligaciones para luego disfrutar de nuestros derechos (bajar a la piscina, a la playa, jugar…). Los niños pequeños, de seis a ocho años, no deben dedicar más de 25 minutos, si hay alguno mayor con dificultades de aprendizaje puede alargarse hasta una hora, nunca más», concluye Silvia.

FUENTE: elmundo.es

#Vídeo: ¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes? Colaboración con el Diario El País y BBVA

¿Hay que ayudar a los niños con los deberes? Colaboración con ZEN de El Mundo

  • De qué sirven al profesor unos ejercicios que han estado corregidos de antemano
  • No todos los niños son iguales y no todos tienen la misma facilidad
  • Silvia Álava: «Si se los hacemos, no llegan a hacerse responsables»

Los deberes son responsabilidad de los niños, nunca de los padres. Esa es la frase mantra, lo que reza el sentido común en la educación pero, entonces, ¿qué pasa para ese cruce de pantallazos en los grupos de WhatsApp con las tareas? ¿Por qué hay padres que hablan en plural de los deberes compartidos con sus hijos, «esta tarde nos han mandado muchos»? Depende a quién se consulte. Los expertos insisten en que los hagan solos y, eso sí, los padres se encarguen de que sus hijos dispongan de tiempo y de un espacio adecuado para hacerlos con tranquilidad, sin ruido, con buena luz. Y de resolver dudas puntuales.

Curiosamente, mientras se aconseja hacer a los niños resistentes frente a la presión del grupo, son los padres los que en ocasiones se muestran más proclives a sentirse influenciados por otros progenitores muy «hiperpadres», pendientes del último ejercicio de sus hijos.

Jesús Manso es investigador en didáctica de la Educación y psicopedagogo. En su contacto con maestros que pasan por la Universidad Autónoma, donde da clase, confirma que existe esa presión entre progenitores: «Se ha acentuado con los grupos de WhatsApp. Hay padres que se enteran de que otros están ayudando y, entonces, se ponen ellos también. Se genera una especie de competición. Los que pensaban que no era su papel, dudan y empiezan a ayudar».

La siguiente pregunta obvia es de qué sirven al profesor unos ejercicios que han estado supervisados y corregidos ya de antemano, qué información válida sobre el nivel puede sacar de ahí. «No tiene ningún sentido. Ahora que se cuestiona la utilidad de algunos deberes, así no tienen apenas», añade Manso.

Cuestión de responsabilidad

Carmen Pascual, directora del colegio Padre Coloma de Madrid, de Primaria, incide en ese papel pernicioso de algunos padres:»Hay que inculcar la responsabilidad desde el principio. En muchas ocasiones, no toman notas de sus tareas en las agendas a sabiendas de que se van a informar por los chats. Esta es una negación más, de tantas, en relación a la exigencia de los padres hacia los hijos».

Hay padres que tienen interiorizado cómo actuar: «No les debemos ayudar. Es su formación individual como personas, es su crecimiento personal, asumiendo obligaciones y responsabilidades», dice Manuel Espinosa, padre de dos hijos. Su discurso es el que va difundiendo Silvia Álava, psicóloga educativa, en sus numerosas apariciones en canales de vídeo cuando habla de los deberes: «Si se los hacemos, no llegan a hacerse responsables».

Pero no todos los niños son iguales o tienen la misma facilidad. María Rodríguez es madre de tres, una con dislexia y dos con déficit de atención: «Hay niños a los que hay que ayudar y a otros a los que no. En mi casa, los dos niños necesitan supervisión. La niña, no».

Manso incide en la desigualdad social ante los deberes, las posibilidades de tener tiempo y conocimiento para solventar dudas y, como dice María, que haya niños con necesidades más específicas: «Ahí está el perfil socioeconómico muy marcado del fracaso escolar en España y eso tiene que ver con la falta de recursos para atender a la diversidad de la Administración».

Marta Cárdenas, que admite que jamás le ayudaron sus padres a los deberes, sí lo hace ahora con los suyos: «Estamos todo el día detrás de los deberes y sacan buenas notas. Pero no veo que profundicen si un tema les interesa mucho. Creo que debería haber un rato en el colegio para que los hicieran y llegar con la tarea hecha». Ella era más autónoma, sacaba peores notas pero leía por su cuenta los cómic de Marvel.

Fomentar su autonomía

Es curioso el caso de Esther Teruel, una pedagoga que siempre aconseja dejar a los niños solos y que sean responsables. Hace un mes, sin embargo, su hija mediana llegó con una nota pésima en una asignatura. Se enteró y resulta que el profesor no explica y se limita a decirles lo que entra en el examen. Se ha tenido que sentar con ella: «Debemos fomentar su autonomía pero hay colegios o docentes que nos obligan a faltar a nuestros valores«.

Jesús Manso se hace eco de algunas quejas de padres sobre la recarga de deberes por no poder abordar todo el temario por la celebración de charlas, conferencias, semanas temáticas, etc en el colegio: «Es verdad que el curriculum no ha parado de aumentar en las últimas décadas y, a la vez, se han introducido metodologías más innovadoras y actividades que no están centradas en el conocimiento». Al final, lo que no se hace en clase, se acaba en casa.

Los deberes se van complicando, además, y llega un momento en Secundaria que muchos padres no pueden ayudar ya. Y es en ese nivel donde se produce un altísimo fracaso escolar en España.

Pero no en todos los centros los padres tienen esas preocupaciones. En un instituto de un pueblo de las afueras de Granada, Antonio, un profesor, explica que el debate no existe donde los padres no tienen ni tiempo ni formación para estar encima de los deberes de los niños. «Sí les toman la lección de memoria y comparten lo que hay que hacer por los grupos de WhatsApp, luego en Secundaria se estrellan. Mientras, los padres están con el ruido mediático de lo que es acoso escolar o de si hay que prohibir los deberes».

Y Gregorio Luri, por último, suele poner de ejemplo otros «deberes» enriquecedores que sí se pueden hacer en familia: mantener una conversación interesante a la hora de la cena, elegir de quién y de qué se habla, comentar libros o noticias. Esos sí se pueden hacer juntos.

FUENTE: Diario El Mundo

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¿Debemos ayudar a nuestros hijos a hacer los deberes? Colaboración con #AprendemosJuntos

Muy contenta de formar parte del vídeo más valorado del YouTube Ads LeaderBoard del mes de marzo en España: ¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes?

La primera huelga de deberes empieza este fin de semana entre fuertes críticas de los profesores. Colaboración con el diario ABC

Ceapa llama a que los niños no hagan tareas escolares durante el mes de noviembre y los docentes la califican de «disparatada»

Este fin de semana comienza una nueva huelga en el sistema educativo español. Aunque esta es un tanto especial porque se trata de una huelga de deberes, la primera que vive nuestro país. La asociación mayoritaria de padres y madres de alumnos de la escuela pública, Ceapa, ha llamado a las familias a que durante los fines de semana de noviembre no se hagan tareas en casa. «Tratamos de recuperar el tiempo libre de nuestros hijos, que ya tienen jornadas de 65 horas semanales con los deberes. Necesitamos ese tiempo para hacer otra cosa que no sea ejercer de policías de nuestros hijos. El objetivo es que desaparezcan los deberes», explica a ABC el presidente de Ceapa, José Luis Pazos.

deberes escolares

Deberes y rendimiento

El debate de los deberes no es exclusivo de España. Países como Francia ya han vivido su jornada de «lápices caídos». Pero la realidad es que en todos los países que han particpado en las pruebas PISA se realizan deberes, desde las poco más de dos horas a la semana de Finlandia, a las casi 10 de Rusia. Nuestro país es el cuarto que más tareas fuera del horario escolar manda a sus alumnos. Y la propia OCDE reconoce que «el número medio de horas que los alumnos destinan a los deberes no suele estar relacionado con el rendimiento global del sistema escolar». Factores como la calidad de la enseñanza y el modo en que se organizan los centros serían más determinantes. De hecho, pese a ser de los que más deberes mandamos, tanto en Matemáticas, Lectura o Ciencias, nuestros alumnos estaban por debajo de la media de la OCDE en las pruebas PISA 2012.

Ahora bien, conviene no olvidar que «los alumnos que no hacen deberes tienen más riesgo de bajo rendimiento», subraya la directora general adjunta de Educación de la OCDE, Montserrat Gomendio, La clave según ella está en «hacer deberes. Pero no muchas horas». En España la media está en seis horas y media semanales y la OCDE señala que «por encima de las cuatro horas semanales, apenas tiene un impacto significativo en el rendimiento».

Niños estresados

Hacer demasiados deberes no solo no es efectivo sino que estresa a los niños. Según una encuesta de la Organización Mundial de la Salud, a los 15 años (cuarto de ESO), un 70% de las chicas y un 60% de los chicos españoles dicen sentirse agobiados por los deberes. Y si volvemos a la OCDE, nos encontramos con que nuestro país se coloca como el segundo en el que los chicos entre 11 y 15 años se sienten «muy presionados por las tareas escolares». La parte positiva es que, pese a los deberes, el informe destaca que los niños españoles son los más felices.

La autoridad del profesor

Aunque desde Educación siempre se había mantenido que el tema de los deberes era una cuestión de cada centro, ayer mismo, el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo,admitió que el debate «está en la sociedad» y hay que abordarlo. «Habrá que ver si son excesivos, a partir de qué edad deben mandarse y si son adecuados», afirmó Méndez de Vigo, que no obstante rechazó las formas. «Ha llegado el momento no de hacer huelgas, sino de entrar en el espíritu colaborativo del pacto nacional por la Educación. La huelga implica una gran desconfianza hacia los profesores», lamentó.

También desde la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (Concapa) piensan que el boicot no es lo más adecuado. «Sabemos que es un problema que todos sufrimos a principios de curso, pero seguimos diciendo que son necesarios en su justa medida. Hay que educar a los niños en el cumplimiento de las normas y en que con esfuerzo y dedicación se consiguen las metas. No llamar a los niños a la insumisión. Las familias buscamos conciliación laboral y familiar y está claro que si hay deberes es mas complicado pero tenemos que sentarnos todos a la mesa a discutirlo, incluyendo a los empresarios», asegura a ABCPedró José Caballero, presidente de Concapa.

Autonomía del alumno

En el sector docente, el llamamiento a la huelga ha sentado mal. El presidente de Educación de CSIF, Mario Gutiérrez, califica la iniciativa de «descabellada» porque pone al profesor «a los pies de los caballos». Según Gutiérrez, «es lícito pedir un debate sobre los deberes escolares para que se debata en los ámbitos pedagógicos, pero otra cosa muy diferente es llevar a los alumnos a incumplir las instrucciones y tareas que el profesorado tiene dentro de su programación educativa, un proceso dirigido a favorecer la mejora de las habilidades», subraya.

El sindicato independiente ANPE también rechaza de plano la iniciativa porque «lanza un mensaje demoledor sobre la relación profesor-alumno» y recuerda que los deberes buscan «afianzar lo aprendido en el aula, inculcar hábito de estudio, fomentar el esfuerzo personal e incluso la organización y planificación del trabajo del alumno».

Son para los niños

En este sentido, la psicóloga Silvia Álava, especializada en el entorno educativo y autora del libro «Queremos que crezcan felices», defiende que los niños necesitan practicar los nuevos conocimientos y afianzar la mecánica de muchos aprendizajes», y destaca la importancia de que aprendan a valorar el esfuerzo y adquieran la rutina del estudio desde pequeños. «Eso no quiere decir que tras ocho horas de colegio tengan que estar más horas haciendo ejercicios en casa», dice. Pero sí «veinte minutos». Y da, además, un dato clave en este debate. «Los deberes son responsabilidad del niño no de los padres. No es bueno sobreprotegerlos y estar todo el tiempo a su lado suplantándoles en la tarea». Entre otras cosas porque, a veces, los niños utilizan los deberes como «una forma de llamar la atención» para tener a los padres a su lado toda la tarde.

Descarga el artículo completo en PDF pinchando: 161105_abc_educacion_huelga-deberes

FUENTE: Diario ABC

Y de deberes… ¡vacaciones! Colaboración con el diario El Mundo

Niños en el colegioExpertos opinan que el calendario escolar de Cantabria puede beneficiar a los alumnos, pero ven problemas con la conciliación

Los alumnos de Cantabria tendrán una semana de vacaciones cada dos meses el curso que viene

Ángela lleva a sus dos hijos al Liceo Francés de Madrid. Además de las vacaciones de verano, Navidad y Semana Santa, los niños tienen 10 días festivos entre finales de octubre y principios de noviembre, así como una semana sin clases en febrero. A cambio, el curso arranca nada más comenzar septiembre y termina el último día de junio.

Es el llamado Calendario Escolar de las Cinco Vacaciones, que funciona con éxito en Francia y en buena parte de los países europeos y que ha inspirado el sistema que va a implantar Cantabria a partir del curso que viene, con una semana de vacaciones cada dos meses.

El modelo ha suscitado un encendido debate en España. Asturias estuvo a punto de ponerlo, pero al final se encontró con una férrea oposición. Los padres están en contra porque no pueden compaginar sus días libres (regidos por el calendario religioso) con los nuevos festivos y se enfrentan a la difícil tarea de buscar actividades para sus hijos durante ese tiempo que sean algo más que unaparcadero. Los profesores están a favor y aseguran que este calendario favorece el rendimiento y el descanso de los alumnos. ¿Quién tiene razón? ¿Qué es mejor para los críos?

La literatura científica no se pone de acuerdo. Una investigación de la Universidad de Duke (EEUU) sugiere que los alumnos que en verano tienen largas vacaciones como las españolas presentan una ligera desventaja frente a los que disfrutan de descansos más cortos y más repartidos. Pero también hay estudios en sentido contrario: el de Paul von Hippel, investigador y sociólogo de la Universidad de Ohio, establece que el rendimiento académico de los alumnos es el mismo en ambos casos.

Los expertos consultados por EL MUNDO coinciden en que convertir los tres trimestres que dura el curso en cinco bimestres con cuatro parones (más las vacaciones de verano) puede beneficiar a niños y adolescentes, pero tienen serias dudas de que la realidad española permita que sus padres puedan conciliar.

Más descanso

José Gimillo, coordinador de la Unidad de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente del Hospital Universitario Quirón de Madrid, sostiene que «hay que intentar disminuir los periodos escolares muy largos porque generan situaciones bastante estresantes para los escolares».

«Reducir el tiempo entre evaluaciones resulta positivo. Los descansos y vacaciones reducen el efecto de habituación, que significa que el cerebro se activa menos y presta menos atención a medida que pasan las semanas desde el comienzo de curso», explica el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, que considera, sin embargo, que el nuevo calendario tiene pegas: «Estos chicos deben prepararse para la vida real y su cerebro debe acostumbrarse al esfuerzo sostenido».

Le da la razón Javier Andrés Blumenfeld, pediatra del Hospital de El Escorial (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia: «Me encanta la idea, desde el punto de vista de la neuroeducación es estupenda, pero hay que ajustarla a la realidad social y esto complica bastante la situación a los padres, sobre todo los que tienen una situación económica desfavorecida».

¿Qué hacemos con los hijos?

El Gobierno cántabro plantea abrir los colegios durante esos días festivos, pero el comedor y el programa lúdico tienen un coste para las familias. «La gran pregunta es qué va a pasar durante esa semana de vacaciones. ¿Quién garantiza que esas actividades en el colegio sean de calidad y quién las financia? Si, durante esos días, se organizan visitas a museos o los alumnos hacen un viaje, eso tiene un valor pedagógico impagable, pero, al final, unos estudiantes se quedarán en casa viendo la tele porque sus padres no tienen medios económicos, otros serán enviados con sus abuelos…», argumenta el profesor Jerónimo García Ugarte, coordinador de la web Cinco Llaves para Educar.

La investigadora sobre educación y autora de best sellers educativos Catherine L’Ecuyer sostiene que «es bueno que los trimestres no sean tan largos». Ahora bien, «el problema de fondo no es otro que el asunto de la conciliación».

Ángela trabaja en una empresa francesa y no le ponen problemas para cogerse días libres en noviembre y en febrero. «Me voy de vacaciones fuera de temporada y es más barato. Este calendario escolar me permite gestionar mejor el verano, que, de otra forma, sería demasiado largo», explica.

El caso de Ángela no es habitual. «No puedes pedirle a tu jefe que te deje una semana libre para estar con tu hijo», insiste el psicólogo Javier Urra, ex defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. «Conciliar es muy complejo. Esas vacaciones de los niños no coinciden con los festivos que les dan a sus padres», apostilla Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos (Cofapa).

La psicóloga Silvia Álava, autora del libro Queremos hijos felices, opina que, «más que descansar una semana cada dos meses, quizá es más razonable tratar de buscarles a los niños un poco de tiempo libre cada día que les permita parar, cargar las pilas y… aburrirse».

FUENTE: Diario El Mundo

Errores habituales y consejos a la hora de hacer los deberes con tus hijos. Colaboración con EuropaPress

«Los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres»

Deberes escolares
«Hacer de forma cotidiana los deberes con ellos es un hábito perjudicial, no solo para el niño, sino también para los padres», asegura la psicóloga infantil Silvia Álava en su libro Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años). Los niños deben aprender a ser autónomos, por lo que deben asumir sus propias responsabilidades y tareas a la hora de afrontar los deberes.

¿LOS PADRES DEBEN AYUDAR A SUS HIJOS A LA HORA DE HACER LOS DEBERES?

Es muy común que la mayoría de padres y madres se planteen esta cuestión. Se suele creer que los mayores están obligados a estar encima de sus propios hijos, pero se trata de un error que hay que corregir. Dejar cierto espacio a los niños para que sean ellos mismos quienes realicen los deberes es algo que, con el tiempo, agradecerán. «Los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres, y que los padres asuman esa responsabilidad es un error del que siempre se arrepentirán», explica en el libro Silvia Álava

En caso de que algún niño presente alguna dificultad específica de aprendizaje, se deberá recurrir a la ayuda de un profesional, además de la de los propios padres. Saber distinguir entre ser padre y ser profesor, es fundamental.

CONSEJOS A LA HORA DE HACER DEBERES

Para fomentar la motivación a la hora de hacer las tareas del colegio se puede establecer una recompensa positiva. Un pequeño juego, de unos 10 o 15 minutos, puede ser un buen estímulo para que el niño realice los deberes con iniciativa, sin recaer en excusas.

Es importante seguir los siguientes consejos a la hora de afrontar la tarea escolar:

  • Los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no tienen que estar sentados en la silla de al lado haciendo los deberes con ellos.
  • El niño debe hacerse responsable de sus deberes.
  • Establecer un límite de tiempo para evitar posibles distracciones y/o excusas.
  • Si superado ese tiempo, las tareas no han sido realizadas, el mayor responsable de ello es el propio niño, nunca los padres.

ERRORES HABITUALES

  1. Los estudios y las notas preocupan más a los padres que a los hijos. Con esta actitud, los pequeños no están asumiendo sus obligaciones.
  2. Los padres piensan que pasan tiempo con sus hijos mientras le ayudan en los deberes. Un niño reclama, constantemente, la atención de los mayores, pero ésta debe ser dedicada después de que se hayan cumplido con todas las obligaciones.
  3. Los niños tienen una alta carga de actividades extraescolares, lo que hace que tengan menor tiempo de distracción y ocio. Siempre deben tener un tiempo para jugar, todos los días, aunque sean unos minutos.
  4. Pensar que cuántas más horas le dedique el niño a los deberes, más le cunde. No sirve de nada estar sentados tres horas con el pequeño si únicamente media hora ha sido productiva.

Leer mas: http://www.europapress.es/chance/tendencias/noticia-errores-habituales-consejos-hora-hacer-deberes-hijos-20160409122736.html

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El peligro y las consecuencias de que papá te haga la tarea. Colaboración con el diario Qué!

En los últimos 30 años hemos pasado de los educadores que reclamaban más implicación de los padres en el trabajo escolar de sus hijos a los terapeutas que piden autonomía para los pequeños. Menos dependencia. ¿Qué ha pasado? El 83% de los docentes han detectado en alguna ocasión que papá o mamá son quienes hacen las tareas de su hijo, según una sorprendente encuesta a partir de las respuestas de los progenitores. ¿Es grave? A este paso un porcentaje alto de los escolares de hoy, mañana no sean capaces de enfrenten con garantías a la vida

deberes niño

Muchos padres se quejan de la cantidad de tarea escolar que tienen que hacer sus hijos en casa. Y de ellos, algunos confiesan que les ayudan para que tarden menos y acaben antes. Para conseguir con ello que tengan tiempo «de hacer otras cosas». La falta de tiempo o las prisas. Un lugar común. Frases similares ha tenido que escuchar con inquietud, Cristina Gutiérrez, educadora emocional con 30 años de experiencia sus espaldas de intervención extraescolar con menores. Ella codirige la Granja Escuela de Santa Maria de Palautordera, en Girona. «Detecté que los niños ya no me atendían en las explicaciones como antes y de que era incapaz de solucionar conflictos. Lo consulté con mis compañeros y les pasaba a todos», asegura.

De su celo y preocupación profesional salió la sorprendente encuesta que ha encendido las alarmas. Autora del libro «Entrénalo para la vida» (Plataforma Editorial), Gutiérrez centra su actividad e intervención en unos 10.000 niños que pasan anualmente por el centro en el que trabaja. Niños de la escuela pública y la privada, de distinta extracción económica y cultural. Una muestra heterogénea.«Decidimos hacer una encuesta a niños y padres. E incluimos preguntas sobre las tareas del colegio. Yo esperaba que en torno a un 70% de los progenitores ayudaran demasiado a sus hijos, pero es que la sorpresa fue mayúscula: ¿Un 83% hace la tarea a sus hijos. De su puño y letra. Directamente».

Pero si sorprendente es la cifra, aún más lo son los motivos que aducen para hacerlo así: «Una mamá decía que pidió ayuda a la profesora de su hija -2º de la ESO, 13 años- para que le advirtiese a la menor que debe ser ella quien haga las tareas. ¿Por qué no lo hacía mamá? Porque no quería discutir con su hija. Por miedo a las consecuencias. En otro caso, otra mamá le pedía a los profesores de su hijo que no subiera más el nivel de los deberes porque, a ese ritmo, no podría seguir haciéndolos», concluye Gutiérrez. Además de esto, la encuesta arrojaba que del 9% de adultos que han reconocido hacer los deberes de sus hijos, un tercio de ellos han respondido que los hacen cuando el niño está demasiado cansado y, casi la mitad, «porque consideran que sus hijos tienen demasiados deberes y así los liberan de tanta carga», indica Gutiérrez. El resto, algo más del 15%, los hacen ellos porque el niño no los quiere hacer.

¿Nos hemos convertido los padres en los ‘negros’ de nuestros hijos?¿Somos los autores de sus trabajos,  quienes les solucionamos siempre la ‘papeleta? El caso es que si hace 20 años casi todas las instancias educativas pedían a los padres españoles más implicación en el aprendizaje y en el trabajo escolar de los hijos, ahora la tendencia ha variado.Y se reclama lo contrario: Menos protección o, directamente, que los deberes y trabajos escolares los hagan ellos.

Todos los datos de las encuestas se sistematizaron gracias a la colaboración de Rafael Bisquerra, profesor de la Universidad de Barcelona especialista en Métodos de Investigación y Diagnóstico de la Educación. La principal conclusión es clara: Les protegemos demasiado. Pero este especialista hace una reflexión sobre el clima que las excesivas tareas escolares crean en casa: «Puede ser comprensible comprensible que algunos progenitores actúen así. En ocasiones, hay una excesiva presión en casa con los deberes. ¿Realmente son necesarios tantos trabajos? Finlandia obtiene estupendos resultados educativos y es de los países en los que menos tarea escolar se manda para casa. Por un lado yo apostaría por un sistema educativo que se fijara más en lecturas divertidas para los alumnos, pero además recordaría los padres que su comportamiento es el primer paso la educación de sus hijos. Si lees, es más fácil que tu hijo lea». 

«Cargamos con su trabajo y con su mochila. Y les preparamos el desayuno y el bocata todos los días. Aunque tengan 12 años. ¿Por qué? «, señala la psicóloga Silvia Álava, del Centro de Psicología Álava Reyes de Madrid. En opinión de esta terapeuta, el problema es grave.  «Debemos mentalizarnos que los deberes y tareas escolares son de los niños. Es su responsabilidad. Y es bueno que afronten su responsabilidad. Los padres hemos de acompañarles y solucionar alguna duda puntual, incluso mandarle repetir alguna cosa si observamos que lo ha hecho mal y con desgana. Pero nada de sentarnos a su lado a hacerlo. Y mucho menos hacerlo nosotros».

No es lógico que a un padre quiera cargar de trabajo y responsabilidad a su hijo, pero puede que estemos disparando una ola que nos salga por la culata. ¿Por qué puede ser tan perjudicial?  «Me encuentro cada día con muchos problemas de inteligencia emocional en menores. ¿Qué harán cuando deben enfrentarse ellos a la vida?Nuestros hijos pueden acumular muchas debilidades y alimentar un complejo de inferioridad». O sea, la actitud correcta es decir al menor, hazlo tú. Y hazlo bien. «De ese modo estaremos fomentando la seguridad en si mismo y la autoestima. Y es que aunque en psicología no hay relaciones causa efecto inmediatas sí que se está describiendo un nexo de este tipo de educación sobre protectora de los padres en niños que sufren acoso escolar», remacha la psicóloga Silvia Álava.

Deberes niña

Para la educadora emocional Cristina Gutiérrez todo tiene que ver con nuestra forma de vida actual. No tenemos tiempo. «En mi trabajo directo con niños les animo a dibujar a sus familias. Y en algún caso curioso hay niños que se han dibujados a ellos mismos rodeados de perros. Y en otros han dibujado a su abuela y a su madre, pero no a su hermano mayor y a su padre, por ejemplo. Ocurre, por desgracia, que no paramos a mirar a nuestros hijos. No les prestamos atención». Y de ahí , pasamos al sentimiento de culpa y a intentar ‘fabricar’ una vida fácil.

¿Y si hacer los deberes con nuestros hijos es sólo la punta del iceberg? Detrás pueden producirse, de manera relacionada, casos de violencia doméstica de padres a hijos, o autolesiones de adolescentes por su baja tolerancia al fracaso y la frustración. O simplemente, adultos débiles que no están preparados para afrontar una vida cargada, como la del todo el mundo , de responsabilidad. Al fin y al cabo, el informe PISA demostró que pocos, muy pocos españolitos de 15 años, a la edad en que sus abuelos ya eran capaces de mantener un hogar con su trabajo, actualmente no son capaces de programar el aire acondicionado.

Te damos unos consejos para afrontar las dificultades del día a día con los niños. Colaboración con Lainformacion.com

Portada Queremos que Crezcan_felices¿Hay que ayudarle con los deberes? ¿Cómo conseguir que se vayan a la cama a su hora? Los niños necesitan saber qué está bien y qué está mal en cada momento, y cuáles son sus tareas establecidas. El sentido de lo moral no se termina de formar hasta los doce años de edad. Hay que trabajar la importancia del esfuerzo y de la constancia de forma que los niños puedan conseguir buenos resultados y valoren que detrás de una buena acción siempre hay una recompensa. La psicóloga infantil Silvia Álava intenta dar respuesta a estas y otras muchas preguntas que se plantean los padres con hijo de entre 6 a 12 años.

 

  • ¿Qué hacer con las nuevas tecnologías?

    Los padres deben estar muy atentos para establecer un buen uso de las nuevas tecnologías. Se debe limitar y controlar tanto el tipo de páginas webs que visitan como el tipo de juegos a los que acceden.

  • ¿Cómo afrontar los miedos?

    Además, en el manual se pone especial atención a los miedos que sufren los niños en esas edades, ya que es importante que aprendan a superarlos cuanto antes. No podemos olvidar que los niños aprenden por modelado, lo que significa que si los padres les transmiten inseguridad los pequeños lo notarán y se convertirán en personas miedosas.

  • Los estudios

    Para muchos padres elegir el colegio adecuado para los hijos es una tarea muy complicada, pero siempre hay que pensar en que se deben cubrir las necesidades específicas de cada niño.

  • ¿Deberes para padres o para hijos?

    Silvia Álava nos recalca en este capítulo del libro que los deberes siempre son responsabilidad de los niños, no de los padres. Sin embargo, cuando los hijos son pequeños debemos ayudarles para que se organicen correctamente. Además, hay que evitar el error de sentarse a su lado para hacer los deberes, ya que solo debemos solucionarles ciertas dudas y supervisar el trabajo y la constancia.

  • Cambios psicológicos en la adolescencia

    Es cierto que esta es una de las etapas más complicadas para todos los padres y madres, pero hay que tener claro que a pesar de los cambios de conducta que puedan experimentar los chicos este periodo no es siempre conflictivo. En esta edad es importante que los padres se ganen la confianza de los hijos para que así les puedan contar lo que les sucede, pero sin forzarles.

  • Consejos para afrontar las dificultades de los hijos

    En primer lugar, los progenitores deben saber que no existen los padres perfectos; lo más importante es saber afrontar el día a día con los niños e intentar esforzarse para dar lo mejor de sí mismos. “Un buen padre es el que se involucra en la educación de su hijo”, señala Silvia Álava quien destaca que “no hay un baremo para determinar en qué medida se es buen padre o buena madre, y no debemos destruirnos con otras teorías”.

FUENTE: www.lainformacion.com  Laura Martínez Álvarez @tudelau