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Podcast: Hablamos del primer día de colegio con Alfredo Menéndez, en Las Mañanas de RNE

Hoy en Las Mañanas de la RNE hablaremos del primer día de colegio. Pincha en la imagen para escuchar el podcast. La intervención comienza en el minuto 24.40:

Las mañanas de RNE

 

 

 

 

 

 

Y de deberes… ¡vacaciones! Colaboración con el diario El Mundo

Niños en el colegioExpertos opinan que el calendario escolar de Cantabria puede beneficiar a los alumnos, pero ven problemas con la conciliación

Los alumnos de Cantabria tendrán una semana de vacaciones cada dos meses el curso que viene

Ángela lleva a sus dos hijos al Liceo Francés de Madrid. Además de las vacaciones de verano, Navidad y Semana Santa, los niños tienen 10 días festivos entre finales de octubre y principios de noviembre, así como una semana sin clases en febrero. A cambio, el curso arranca nada más comenzar septiembre y termina el último día de junio.

Es el llamado Calendario Escolar de las Cinco Vacaciones, que funciona con éxito en Francia y en buena parte de los países europeos y que ha inspirado el sistema que va a implantar Cantabria a partir del curso que viene, con una semana de vacaciones cada dos meses.

El modelo ha suscitado un encendido debate en España. Asturias estuvo a punto de ponerlo, pero al final se encontró con una férrea oposición. Los padres están en contra porque no pueden compaginar sus días libres (regidos por el calendario religioso) con los nuevos festivos y se enfrentan a la difícil tarea de buscar actividades para sus hijos durante ese tiempo que sean algo más que unaparcadero. Los profesores están a favor y aseguran que este calendario favorece el rendimiento y el descanso de los alumnos. ¿Quién tiene razón? ¿Qué es mejor para los críos?

La literatura científica no se pone de acuerdo. Una investigación de la Universidad de Duke (EEUU) sugiere que los alumnos que en verano tienen largas vacaciones como las españolas presentan una ligera desventaja frente a los que disfrutan de descansos más cortos y más repartidos. Pero también hay estudios en sentido contrario: el de Paul von Hippel, investigador y sociólogo de la Universidad de Ohio, establece que el rendimiento académico de los alumnos es el mismo en ambos casos.

Los expertos consultados por EL MUNDO coinciden en que convertir los tres trimestres que dura el curso en cinco bimestres con cuatro parones (más las vacaciones de verano) puede beneficiar a niños y adolescentes, pero tienen serias dudas de que la realidad española permita que sus padres puedan conciliar.

Más descanso

José Gimillo, coordinador de la Unidad de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente del Hospital Universitario Quirón de Madrid, sostiene que «hay que intentar disminuir los periodos escolares muy largos porque generan situaciones bastante estresantes para los escolares».

«Reducir el tiempo entre evaluaciones resulta positivo. Los descansos y vacaciones reducen el efecto de habituación, que significa que el cerebro se activa menos y presta menos atención a medida que pasan las semanas desde el comienzo de curso», explica el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, que considera, sin embargo, que el nuevo calendario tiene pegas: «Estos chicos deben prepararse para la vida real y su cerebro debe acostumbrarse al esfuerzo sostenido».

Le da la razón Javier Andrés Blumenfeld, pediatra del Hospital de El Escorial (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia: «Me encanta la idea, desde el punto de vista de la neuroeducación es estupenda, pero hay que ajustarla a la realidad social y esto complica bastante la situación a los padres, sobre todo los que tienen una situación económica desfavorecida».

¿Qué hacemos con los hijos?

El Gobierno cántabro plantea abrir los colegios durante esos días festivos, pero el comedor y el programa lúdico tienen un coste para las familias. «La gran pregunta es qué va a pasar durante esa semana de vacaciones. ¿Quién garantiza que esas actividades en el colegio sean de calidad y quién las financia? Si, durante esos días, se organizan visitas a museos o los alumnos hacen un viaje, eso tiene un valor pedagógico impagable, pero, al final, unos estudiantes se quedarán en casa viendo la tele porque sus padres no tienen medios económicos, otros serán enviados con sus abuelos…», argumenta el profesor Jerónimo García Ugarte, coordinador de la web Cinco Llaves para Educar.

La investigadora sobre educación y autora de best sellers educativos Catherine L’Ecuyer sostiene que «es bueno que los trimestres no sean tan largos». Ahora bien, «el problema de fondo no es otro que el asunto de la conciliación».

Ángela trabaja en una empresa francesa y no le ponen problemas para cogerse días libres en noviembre y en febrero. «Me voy de vacaciones fuera de temporada y es más barato. Este calendario escolar me permite gestionar mejor el verano, que, de otra forma, sería demasiado largo», explica.

El caso de Ángela no es habitual. «No puedes pedirle a tu jefe que te deje una semana libre para estar con tu hijo», insiste el psicólogo Javier Urra, ex defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. «Conciliar es muy complejo. Esas vacaciones de los niños no coinciden con los festivos que les dan a sus padres», apostilla Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos (Cofapa).

La psicóloga Silvia Álava, autora del libro Queremos hijos felices, opina que, «más que descansar una semana cada dos meses, quizá es más razonable tratar de buscarles a los niños un poco de tiempo libre cada día que les permita parar, cargar las pilas y… aburrirse».

FUENTE: Diario El Mundo

Errores habituales y consejos a la hora de hacer los deberes con tus hijos. Colaboración con EuropaPress

«Los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres»

Deberes escolares
«Hacer de forma cotidiana los deberes con ellos es un hábito perjudicial, no solo para el niño, sino también para los padres», asegura la psicóloga infantil Silvia Álava en su libro Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años). Los niños deben aprender a ser autónomos, por lo que deben asumir sus propias responsabilidades y tareas a la hora de afrontar los deberes.

¿LOS PADRES DEBEN AYUDAR A SUS HIJOS A LA HORA DE HACER LOS DEBERES?

Es muy común que la mayoría de padres y madres se planteen esta cuestión. Se suele creer que los mayores están obligados a estar encima de sus propios hijos, pero se trata de un error que hay que corregir. Dejar cierto espacio a los niños para que sean ellos mismos quienes realicen los deberes es algo que, con el tiempo, agradecerán. «Los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres, y que los padres asuman esa responsabilidad es un error del que siempre se arrepentirán», explica en el libro Silvia Álava

En caso de que algún niño presente alguna dificultad específica de aprendizaje, se deberá recurrir a la ayuda de un profesional, además de la de los propios padres. Saber distinguir entre ser padre y ser profesor, es fundamental.

CONSEJOS A LA HORA DE HACER DEBERES

Para fomentar la motivación a la hora de hacer las tareas del colegio se puede establecer una recompensa positiva. Un pequeño juego, de unos 10 o 15 minutos, puede ser un buen estímulo para que el niño realice los deberes con iniciativa, sin recaer en excusas.

Es importante seguir los siguientes consejos a la hora de afrontar la tarea escolar:

  • Los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no tienen que estar sentados en la silla de al lado haciendo los deberes con ellos.
  • El niño debe hacerse responsable de sus deberes.
  • Establecer un límite de tiempo para evitar posibles distracciones y/o excusas.
  • Si superado ese tiempo, las tareas no han sido realizadas, el mayor responsable de ello es el propio niño, nunca los padres.

ERRORES HABITUALES

  1. Los estudios y las notas preocupan más a los padres que a los hijos. Con esta actitud, los pequeños no están asumiendo sus obligaciones.
  2. Los padres piensan que pasan tiempo con sus hijos mientras le ayudan en los deberes. Un niño reclama, constantemente, la atención de los mayores, pero ésta debe ser dedicada después de que se hayan cumplido con todas las obligaciones.
  3. Los niños tienen una alta carga de actividades extraescolares, lo que hace que tengan menor tiempo de distracción y ocio. Siempre deben tener un tiempo para jugar, todos los días, aunque sean unos minutos.
  4. Pensar que cuántas más horas le dedique el niño a los deberes, más le cunde. No sirve de nada estar sentados tres horas con el pequeño si únicamente media hora ha sido productiva.

Leer mas: http://www.europapress.es/chance/tendencias/noticia-errores-habituales-consejos-hora-hacer-deberes-hijos-20160409122736.html

(c) 2015 Europa Press. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de este contenido sin su previo y expreso consentimiento.

Deberes: ¿Tarea de padres o hijos? En DiarioDigital.com

Con los deberes, los niños tienen que adquirir una rutina de trabajo, esfuerzo y sacrificio

  • Los padres deben dejar espacio a sus hijos para que sean ellos mismos los que realicen las tareas escolares
  • Hay que evitar el exceso de actividades extraescolares, no es bueno sobrecargarles demasiado

Padres y deberes escolares

“Hacer de forma cotidiana los deberes con ellos es un hábito perjudicial, no solo para el niño, sino también para los padres”, asegura la psicóloga infantil Silvia Álava en su libro “QUEREMOS QUE CREZCAN FELICES. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años)”.

Los niños deben aprender a ser autónomos, por lo que deben asumir sus propias responsabilidades y tareas a la hora de afrontar los deberes.

¿Los padres deben ayudar a sus hijos a la hora de hacer los deberes?

Es muy común que la mayoría de padres y madres se planteen esta cuestión. Se suele creer que los mayores están obligados a estar encima de sus propios hijos, pero se trata de un error que hay que corregir. Dejar cierto espacio a los niños para que sean ellos mismos quienes realicen los deberes es algo que, con el tiempo, agradecerán. “Los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres, y que los padres asuman esa responsabilidad es un error del que siempre se arrepentirán”, explica en el libro Silvia Álava.

En caso de que algún niño presente alguna dificultad específica de aprendizaje, se deberá recurrir a la ayuda de un profesional, además de la de los propios padres. Saber distinguir entre ser padre y ser profesor, es fundamental.

Consejos a la hora de hacer deberes

Para fomentar la motivación a la hora de hacer las tareas del colegio se puede establecer una recompensa positiva. Un pequeño juego, de unos 10 o 15 minutos, puede ser un buen estímulo para que el niño realice los deberes con iniciativa, sin recaer en excusas.

Es importante seguir los siguientes consejos a la hora de afrontar la tarea escolar:

  • Los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no tienen que estar sentados en la silla de al lado haciendo los deberes con ellos.
  • El niño debe hacerse responsable de sus deberes.
  • Establecer un límite de tiempo para evitar posibles distracciones y/o excusas.
  • Si superado ese tiempo, las tareas no han sido realizadas, el mayor responsable de ello es el propio niño, nunca los padres.

Errores habituales

  1. Los estudios y las notas preocupan más a los padres que a los hijos. Con esta actitud, los pequeños no están asumiendo sus obligaciones.
  2. Los padres piensan que pasan tiempo con sus hijos mientras le ayudan en los deberes. Un niño reclama, constantemente, la atención de los mayores, pero ésta debe ser dedicada después de que se hayan cumplido con todas las obligaciones.
  3. Los niños tienen una alta carga de actividades extraescolares, lo que hace que tengan menor tiempo de distracción y ocio. Siempre deben tener un tiempo para jugar, todos los días, aunque sean unos minutos.
  4. Pensar que cuántas más horas le dedique el niño a los deberes, más le cunde. No sirve de nada estar sentados tres horas con el pequeño si únicamente media hora ha sido productiva.

Portada Queremos que Crezcan_felicesUn manual para padres con hijos de 6 a 12 años

En su segundo libro, Silvia Álava responde a preguntas como: ¿Cómo conseguir que obedezcan? ¿Cómo se puede ayudar a un niño para que no tenga miedo? ¿Cómo comunicar a un niño la muerte de su padre o madre? ¿Cómo trabajar el autocontrol de los niños? o ¿Cuándo hay que empezar a hablar de sexo?

 

 

“QUEREMOS QUE CREZCAN FELICES” es el 4º título de la colección “Tu vida en Positivo” que engloba una serie de libros donde diferentes expertos de distintos sectores ofrecen consejos para ser más felices. Vivir en positivo “es una actitud que afecta a todas las áreas de nuestra vida; desde el primer pensamiento de la mañana hasta cada uno de los pasos de nuestro día a día: la relación con la pareja, hijos, compañeros de trabajo y amistades”. En definitiva, sentirnos bien con nosotros y con quienes nos rodean. www.tuvidaenpositivo.com

 

FUENTE: DiarioDigital.com

Conferencia en la Fundación Liceo Europeo: Queremos que Crezcan Felices!

Os adjunto un extracto de la charla realizada en la Fundación Liceo Europeo:

Violento en casa, sumiso en el cole. Colaboración con la revista Mía

Violento en casa, sumiso en el cole¿Tu hijo es agresivo o grosero en el entorno familiar, pero en la escuela se porta bien (hasta demasiado bien)? Te explicamos cómo detectar las causas y las posibles soluciones con la ayuda de una psicóloga.

Párate a pensar

Observa a tu hijo y las situaciones en las que reacciona con violencia en el entorno familiar. ¿Cuáles son y por qué se producen? Silvia Álava, directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, en Madrid, afirma que en estos casos debemos hacernos ciertas preguntas: “¿Cuál es el problema?, ¿por qué ocurre?, ¿hay una causa concreta que le haga comportarse de este modo?”. Asimismo, habla con su colegio y pide que presten atención a los momentos en que se muestre más retraído en clase, con sus compañeros.

¿Por qué se produce?

La psicóloga infantil reconoce tres razones para este comportamiento: “En ocasiones, los niños se portan mejor en el colegio que en casa porque en el primero están claras las normas y se han establecido las consecuencias para cuando no hacen lo que corresponde; mientras que en casa no es así. Otras veces, prueban a sus padres: quieren saber si pueden salirse con la suya, y a veces lo consiguen. También puede ser que estén haciéndoles una llamada de atención”.

¿Conflicto con el entorno? 

“Los niños tienen una gran capacidad de observación y saben muy bien qué es lo que pueden hacer en cada situación y cómo se tienen que comportar con las diferentes personas y en los distintos contextos”, resalta la experta. Cuando modifican su comportamiento según las circunstancias, puede reflejar un conflicto con el entorno y con quienes se encuentran en dicho ámbito. Y puede ser tanto una prueba para sus padres, ‘reclamar’ límites, como una vía de escape ante una situación estresante en la escuela.

Una llamada de atención

La psicóloga pone el acento en este factor como causa de la agresividad o mal comportamiento de nuestros hijos. “Los padres les regañamos, les damos sermones o les castigamos sin algo que les gusta. Y cuando buscan llamar la atención esto puede reforzar el problema, pues, aunque sea de forma negativa, al final los niños consiguen su objetivo: que sus padres dejen de hacer lo que sea por ir a regañarlos”.

Soluciones en casa…

Dale la vuelta: que reciban más atención en positivo que en negativo. “Trabaja desde el refuerzo. Es decir, en lugar de castigarlos cuando no se porten bien, explícales que cuando griten, peguen o chillen, no les prestarás atención. Y, en cambio, cuando su comportamiento sea el correcto (cuando se olviden de los gritos y demás), vosotros, sus padres, estaréis a su lado y les prestaréis atención”, aconseja Silvia Álava.

… y en la escuela

Aunque en la mayoría de los casos, como dice la psicóloga, el conflicto deriva de un problema de autoridad paterno, “es bueno hablar con el colegio para saber cómo se comporta en el centro escolar, o por si se hubiera detectado algún problema”. Ten en cuenta que las llamadas de atención a veces esconden problemas reales de integración. Si es el caso, acude a un profesional.

 FUENTE: Revista Mía

Mi hijo no quiere ir al cole…qué debo hacer. Colaboación con Papás e Hijos

Mi hijo no quiere ir al cole…qué debo hacer

Duda de una lectora a Silvia Álava, psicóloga Directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes. Además de la autora de los libros: “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron” y «Queremos que Crezcan Felices».

Hola!! Antes de nada agradeceros de tener este espacio para poder consultaros!!

Llevo dándole muchas vueltas al problema que veo que tiene mi pequeño que ahora en Noviembre cumple 4 años.

Salvo el primer día de cole en P4 que entró muy contento y feliz de ver a sus amiguitos del año pasado, cada día es: y no quiero ir al cole, y es mucho tiempo, tardas mucho en venir a buscarme….el año pasado era igual pero este año veo que va a más. (no fue a la guardería) Se queda en el comedor y 20 min. antes en acogida para poder llegar yo a las 9 a trabajar. Se que son muchas horas pero me es imposible organizarlo de otra manera.

Se le hace muy larga la semana y no se como motivarlo más para que vaya más contento o por lo menos algo más resignado a que tiene que ser así. Se me hace muy duro verlo así cada mañana. Aunque también te digo que las profes me dicen que una vez me voy no pasan 3 min que ya está bien, y el resto del día lo pasa como otro niño feliz y contento. No le veo cambios tampoco de comportamiento ni nada raro, es un niño feliz y muy movido. Pero me preocupa verlo así cada mañana. No quiero que esto vaya a más o le coja manía al cole. En clase la profe me dice que se comporta normal dentro de lo movido que es, y que cuando hace las tareas las hace muy bien y no necesita ayuda.

Y esta es mi preocupación, sin más espero habértelo explicado bien para que puedas entenderme.

Un saludo y gracias!!!

 

Silvia Álava

 

Te has explicado muy bien, estas preocupada, ves que a tu hijo le cuesta quedarse en el colegio, te dice que no quiere ir… y lo más probable es que tú sufras viendo lo mal lo que pasa.

Es bastante habitual que en los primeros días de colegio –sobre todo, aquellos niños que no han ido a la escuela infantil– se queden los primeros días llorando, y que pidan no ir, o se queden pegados a sus madres.

Para evitar esta situación, va a ser fundamental que tú vigiles muy bien cuál es tu actitud. Es muy probable que tu sientas incluso más pena que él, y sin quererlo les estás trasmitiendo esa emoción negativa respecto al colegio. Párate y observa, ¿qué haces durante el trayecto y al llegar al colegio? ¿se te nota la angustia porque le ves llorar? En este caso será fundamental, actuar con tranquilidad y serenidad, explicándole que se lo va a pasar muy bien, que va a jugar con sus amigos…

También será bueno que evitemos prolongar demasiado el momento de la separación: “Te acompaño te doy un besito, y me voy”. No nos quedemos más de la cuenta viendo como nuestro hijo llora, porque de esa forma estaremos reforzando su llanto.

Me tranquiliza bastante saber que la profesora te dice que a los tres minutos se le haya pasado, que se pone a jugar con los otros niños, que le ve bien en clase, y que tú también le veas contento y feliz. Si realmente tuviera un problema con el colegio, lo normal sería que le afectara tanto en aula, como en casa

No obstante, si se queda llorando, cuando vayamos a recogerlo, preguntaremos a la profesora cómo ha pasado el día y le pediremos que nos cuente si se quedó llorando al irnos o si rápidamente empezó a jugar y a relacionarse con los demás niños.

Lo habitual es que si no dramatizamos, hacemos las despedidas cortas, él ve que no te angustias, le ayudamos a ver las cosas positivas del colegio… esta conducta no deseable desaparezca en los primeros días. No obstante, si persiste, entonces tendremos que indagar sobre qué otros factores pueden estar afectando al niño, para atajar el problema lo antes posible.

FUENTE: Papás e Hijos

Sí, puedes hacer que la vuelta al cole sea más fácil. Colaboración con la revista YoDona

Sí, puedes hacer que la vuelta al cole sea más fácil

Vuelta al cole2.pngEl síndrome de estrés posvacacional ya no es solo cosa de adultos. Los cambios de horario, retomar las actividades extraescolares y las nuevas obligaciones que conlleva la vuelta al cole son los causantes de este esta tensión en un número cada vez mayor de niños. «Es normal que al volver de las vacaciones la gente se sienta triste y apática; las personas no somos máquinas, y notamos el cambio al reincorporarnos a nuestra actividad cotidiana; nos espera mucho trabajo, tensiones, problemas, rutinas…; es decir, una agenda llena de obligaciones. […] Los niños también necesitan un pequeño periodo de adaptación, para retomar sus costumbres habituales y sus horarios de descanso, y para desacelerar su ritmo vacacional», explica la psicóloga Silvia Álava en su nuevo libro, ‘Queremos que crezcan felices’ (ed. JdeJ editores y Actitud de Comunicación), que publicará el próximo 6 de octubre.

Un estudio realizado por el Nationwide Children’s Hospital (EEUU) asegura que, incluso, durante los meses posteriores al verano aumentan los casos de dolor de cabeza en niños y adolescentes entre los cinco y los 18 años, como consecuencia de los cambios de rutina y el estrés de la vuelta al colegio.

La psicóloga Silvia Álava explica las claves para que los padres consigan convertir la vuelta al colegio en una experiencia positiva y nada traumática:

  1. Se debe hacer hincapié en lo positivo de volver al colegio: ver de nuevo a los amigos, jugar con ellos en el recreo, continuar con las actividades extraescolares que les gustan…
  2. Cuando se pongan ‘tontorrones’, diciendo que no quieren ir a clase y que quieren seguir de vacaciones, los padres les dirán que a ellos también les encantaría seguir de vacaciones, pero que hay que volver al colegio y a trabajar, y que eso también tiene muchas cosas buenas.
  3. Si siguen insistiendo en que no quieren, cambiaremos de tema preguntándoles a qué han jugado en el patio, cómo se llama su compañero de pupitre, si hay niños nuevos en clase…; de tal forma que desviemos su atención a los aspectos positivos de la vuelta a las aulas.
  4. Es importante que los padres sirvan de ejemplo a sus hijos. Recordamos que los niños aprenden principalmente por ‘modelado, por lo que si ven que sus principales modelos se adecuan de forma rápida y positiva a su vida cotidiana, será más fácil para ellos .
  5. Unos días antes de comenzar el curso, conviene que los horarios se vayan ajustando a los que tendrán cuando empiecen el colegio. Sobre todo, hay que regular la hora de irse a la cama, de levantarse y de comer, para que los niños se adapten lo antes posible a la nueva rutina y acusen menos el cambio. Hay que volver a establecer tiempos máximos para desayunar y para comer, tal y como se hace durante el horario escolar.

Facilidades también para los padres

Mientras los pequeños se enfrentan a los nuevos horarios y la vuelta a la rutina, los padres lo hacen a un sinfín de gastos. Libros de texto, material escolar, uniformes, comedor, actividades extraescolares… Una encuesta de la OCU realizada en 2013 calculaba el gasto medio por alumno en 1.874 euros anuales.

Estas son algunas recomendaciones que se pueden seguir para ahorrar en la vuelta al cole :

  1. Dentro del gasto total por niño al año, la parte correspondiente a la ropa y el calzado supone un importante porcentaje, que puede reducirse hasta un 80% según los expertos de Percentil.com si apostamos por comprar ropa casi nueva.
  2. Reutilizar libros: Cada vez más colegios cuentan a principio de curso con un sistema de intercambio de libros promovidos por asociaciones de padres o profesores. Además, se puede optar por la compra de segunda mano en webs especializadas en libros de texto usados, como relibrea.com o bolsadelibros.es. Según un estudio realizado por Segundamano y Milanuncios, el precio medio de un libro de segunda mano para Primaria o la ESO es de 11,7 euros y de 14,1 euros si se trata de libros de Bachillerato. En el caso de los libros nuevos, estos precios se elevan a 20,8 euros y 25,8 euros, respectivamente, según los últimos datos de la Federación de Gremios de Editores de España. Decantarse por esta opción pueden hacer ahorrar aproximadamente unos 100 euros por hijo.>
  3. Evitar duplicar el material escolar: Es recomendable hacer un inventario de lo que ya se tiene antes de hacer las compras. Además, con un poco de imaginación, es posible personalizar cuadernos, estuches, carpetas o mochilas del año anterior para reutilizarlos y que parezcan nuevos.
  4. Compartir transporte escolar: Utilizar el transporte público o, en caso de optar por el coche particular, turnarse entre varios padres para reducir tiempo en los desplazamientos, evitar atascos en la salida del colegio y ahorrar en combustible.
  5. Buscar y comparar: Gracias a Internet, es posible buscar y comparar las mejores ofertas en relación calidad-precio sin moverse de casa. ¡Hagamos buen uso de esa ventaja!

La vuelta al colegio: cómo volver a la rutina. Colaboración con EFEsalud.com

Os adjunto mi colaboración con la agencia EFE con motivo del fin de las vacaciones escolares: «La vuelta al colegio, cómo volver a la rutina». Efesalud.com

En breve llegaremos a septiembre, la mayoría de los adultos habrá terminado sus vacaciones, y los niños tendrán que reincorporarse al colegio. Esto es algo que cuesta tanto a padres como a hijos. Pasamos de disfrutar del tiempo libre, de la libertad de no tener horarios estrictos marcados por la hora de tener que entrar a trabajar o al colegio, a que el despertador vuelva a sonar cada mañana. Pero siguiendo algunos consejos, la vuelta a la rutina se nos hará menos dura.

Todos, los adultos, pero especialmente los niños, necesitamos un periodo de adaptación. Los horarios en el verano son más flexibles, la hora de acostarse y de levantarse se modifica.

Es conveniente que unos días antes de empezar el colegio, (lo ideal sería empezar a hacerlo la semana de antes), reajustemos los horarios a los que tendremos a lo largo del curso escolar. Vamos a acostar y a levantar a los niños a la hora establecida para ir al colegio (no esperar hasta el primer día de curso para comenzar los madrugones), y ajustemos también el horario de las comidas. Desayuno, comida y cena a la misma hora que en el comedor escolar, y además pondremos un tiempo límite para las mismas, al igual que ocurre a lo largo del curso.

Elijamos nuevos proyectos que nos motiven para realizar este curso escolar, como por ejemplo, comenzar una nueva actividad extraescolar, o retomar una que ya le gustaba al niño.

Escucha a tu hijo. Es muy habitual sentir un poco de miedo ante lo desconocido, como por ejemplo, en qué clase me va a tocar, qué profesor tendré, o si el curso será muy difícil. Es bueno que sienta que sus preocupaciones son importantes para ti, que le escuchas y que le apoyes, pero sin reforzarlas. Una vez que se ha desahogado, explícale que es normal estar un poco nervioso pero plantéale que él puede, que por supuesto que va a conseguir superar el curso, hacer muchos amigos y pasárselo muy bien, y que además entre todos haréis un plan para que le sea más fácil conseguirlo.

Empecemos el curso con buen pie. Desde el primer día, podemos llegar a un compromiso por parte de los niños en el que se comprometerán a adquirir unos buenos hábitos y autonomía en el estudio, por ejemplo: responsabilizarse de su mochila y que sean ellos quienes la dejen preparada por la noche. Este curso se acabó buscar la flauta o los deberes por la mañana.

Apuntar los deberes en la agenda. Debemos dejarles claro desde el inicio del curso, que esta es su responsabilidad, que ellos son los que tienen que saber qué hay que hacer o la materia a estudiar, y en caso de dudas, lo resolverán los propios niños llamando a un compañero de clase. Se acabó el chat de padres y madres donde se cuelgan los deberes. Cada niño será responsable en primera persona.

Llevar el material correspondiente. Si algo se les olvida, deben de ser ellos quienes lo resuelvan o los que asuman las consecuencias de su distracción.

Llevar los estudios al día, procurando repasar o hacer resúmenes y esquemas a diario, para evitar los agobios de última hora cuando no da tiempo a preparar los exámenes.

Leer todos los días un ratito. Desde el inicio del curso se puede establecer que se irán quince minutos o media hora antes a la cama para sacar ese tiempo de lectura.

En definitiva, vivamos el cambio como algo positivo, es verdad que estar de vacaciones es muy agradable, pero volver al trabajo y al colegio también puede serlo. Por eso, enfoquemos las cosas positivas: vas a ver a tus amigos, jugarás en el recreo, quedarás con ellos, puedes contarles todo lo que hiciste en vacaciones, vas a aprender cosas nuevas…

¿Se te ocurre alguna cosa más para favorecer la vuelta al cole, incluso la vuelta al trabajo?