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Pros y contras de llevar a los hijos con los abuelos o de campamento. Colaboración con el diario ABC

Laura Peraita@Pros y contras de llevar a los hijos con los abuelos o de campamento. Colaboración con el diario ABC

Las vacaciones escolares ya están aquí. Los niños están dispuestos a disfrutar de un merecido descanso después del esfuerzo realizado durante el curso. Sin embargo, muchos padres, inmersos en su rutina laboral, se encuentran con la incertidumbre de qué hacer con sus hijos mientras están en el trabajo: ¿Dejarles con los abuelos?, ¿apuntarles a un campamento?, ¿pagar a una “canguro” que les cuide en casa? ¿Dividirse los padres los días libres por lo que no podrán disfrutar de tiempo todos juntos en familia?… El dilema está servido.

Lo cierto es que el tema económico suele tener bastante peso a la hora de decidir porque no todas las familias pueden costear actividades de ocio o deporte durante varias semanas.

No obstante, Francisco Muñoz, presidente de la Asociación de Abuelas y Abuelos de España, matiza que los hijos deben tener en cuenta que «las personas mayores, aunque estemos jubiladas tenemos muchas cosas que hacer a diario y que el cuidado de los nietos no debe ser considerado como una obligación nuestra. La única obligación es el cariño».

Explica que cuando hay una urgencia o necesidad «dejamos todo y salimos corriendo para atender a los nietos, pero no se puede disponer de nuestro tiempo sin contar con nuestros intereses y ocupaciones. Lo ideal es hablarlo, negociar, que no lo den por sentado, y que las dos partes estemos de acuerdo y entendamos las necesidades del otro».

Uno de los problemas que añade es que muchos hijos dejan a los nietos bajo la excusa de que así los abuelos están entretenidos, hacen ejercicio… «Y no les falta razón. Nos encanta estar con los niños, pero también exige un gran esfuerzo, sobre todo para aquellos que no están en plenas condiciones físicas porque lo primero que dicen los pequeños al llegar a nuestras casas es “abuelo, ¿a qué jugamos?”».

Condiciones físicas

Aún así, apunta que «no cabe duda de que somos también un gran apoyo para aquellos hijos que pasan por dificultades económicas y que, además, somos personas que fomentamos mucho los valores como la honradez, el respeto, el esfuerzo, la entrega…».

Al margen de la cuestión económica, y respetando las condiciones físicas de los mayores, Silvia Álava Sordo, psicóloga del Centro de Psicología Álava Reyes y autora, entre otros, del libro «Queremos hijos felices», apunta que «no hay ninguna norma escrita» respecto a quién cuida de los pequeños, y depende más de los intereses del niño y posibilidades de los padres.

Pese a todo, esta experta defiende la idea de que los menores puedan pasar estos días con los abuelos, ya que, en muchos casos, tienen una residencia en un pueblo o en la playa. «De esta forma, los niños pueden estar al aire libre, relacionarse con otros amiguitos de su edad, montar en bici, hacer caminatas y disfrutar de las posibilidades que ofrece la naturaleza».

Encerrados en casa

En el caso de que los abuelos estén en la ciudad, Silvia Álava reconoce que la idea no resulta tan atractiva, «puesto que es más probable que los pequeños pasen más tiempo encerrados en casa, lo que reduce sus posibilidades de relacionarse con otros niños y favorezca que se enganchen a las pantallas para matar el aburrimiento, lo que es muy poco enriquecedor. Los niños necesitan a otros niños, moverse…».

La opción del campamento también se presenta, según esta experta, como una posibilidad muy positiva, «puesto que las actividades, el juego, la interacción con otros niños y la diversión están garantizados». Señala que el tiempo de ocio es muy buena ocasión para las relaciones sociales entre iguales porque «aunque los niños estén guiados por monitores, se encuentran en situaciones en las que deben aprender a negociar a qué jugar, a respetar determinar reglas del juego, turnos… y es una cuestión de convivencia muy provechosa», explica.

Planes para adolescentes

Cuando se trata de hijos adolescentes, Silvia Álava señala que es habitual que al principio renieguen de ir al pueblo o la playa con los abuelos, «pero al final disfrutan y lo agradecen. No obstante, los campamentos también son muy buena opción porque ellos mismos son los que acuerdan con sus amigos apuntarse para ir juntos, lo que les motiva mucho por estar todo el día unos en compañía de otros. Siempre es mejor opción a que se queden en casa solos, se levanten a las 12 y se tumben en el sofá para conectarse con sus amigos a través del móvil», apunta.

Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación de Brains International School, coincide con Silvia Álava en que la posibilidad de estar con abuelos en aldeas o pueblos es una opción estupenda y que ofrece más posibilidades que cuando viven en grandes urbes.

Mucho más que ocio

Sin embargo, considera que los campamentos ofrecen mucho más que ocio. «Los padres deben ser conscientes de que a los niños que van a campamentos, sobre todo si pernoctan en ellos, se les da la oportunidad de adaptarse al nuevo entorno, desarrollar muchos recursos para establecer relaciones sociales con monitores y niños que no conoce, de organizar su propia higiene, ropa, gestionar su propia autonomía… Habilidades todas ellas que estando con abuelos o con una cuidadora en casa es más difícil que desarrollen. Es decir, los campamentos son un motor de crecimiento personal a todos los niveles».

Esta experta señala que, además, es una excelente ocasión para que los padres, sobre todo los que son muy protectores, asuman que su hijo es capaz de desenvolverse por él mismo y que no les necesita «para todo las 24 horas», como suele ser habitual que piensen. «Y, cómo no, también es una estupenda ocasión para que los padres puedan disfrutar más como pareja».

¿Cómo saber si tu hijo está preparado para ir a un campamento de verano?

Desde el departamento de Orientación de Brains International School recomiendan hacerse la siguientes preguntas:

—¿Tiene interés el niño en ir al campamento?

El mejor indicador es que él muestre entusiasmo en asistir. Si es demasiado pequeño, lo mejor es que vaya a un campamento con un hermano mayor o amigo y empezar por opciones que le permitan dormir en casa.

—¿Respeta las normas en casa?

El pequeño tendrá que seguir las directrices de los monitores para garantizar la seguridad y orden de todos. Si respeta los límites en casa, seguramente también lo hará en el campamento de verano, lo que aporta tranquilidad a los padres.

—¿Le gusta estar solo o relacionarse?

Si prefiere estar solo, quizá sea excesivo que pase un largo periodo de tiempo con otros niños las 24 horas del día. En estos casos la mejor opción es un campamento urbano para que poco a poco desarrolle habilidades sociales.

—¿Se vale por él mismo?

Para quedarse en un campamento debe tener cierto nivel de autonomía, aunque no pasa nada si necesita algo de ayuda que le darán los monitores. No obstante, si no realiza tareas básicas (atarse cordones, recoger su plato…), mejor esperar al próximo año.

—¿Ha dormido ya fuera de casa?

Si ha dormido en casa de un amigo y la experiencia fue positiva es buena señal de que está preparado. Si no es así, es preferible que pruebe antes de ir a un campamento para que sepa lo que es no estar junto a sus padres.

FUENTE: Diario ABC

Los expertos apuestan por integrar a los niños con necesidades especiales. Colaboración con el diario ABC

Un nuevo caso en Torremolinos de un niño rechazado por ser autista acrecienta el debate sobre si estos chicos deben estar en campamentos sin especialización.

Escrito por : J. J. Madueño @abc_conocer

David tiene nueve años y es autista, pero eso no le impide durante el año practicar patinaje, hípica o asistir a las actividades extraescolares. Su única dificultad es comunicativa. Sin embargo, el Patronato de Deportes de Torremolinos (Málaga) le ha rechazado, después de aceptarlo, para los campamentos de verano. La razón, la explica el ente dependiente del Ayuntamiento en un correo electrónico: «Debido a las necesidades especiales (TEA, autismo) que requiere la atención de su hijo y la falta de monitores especializados, sentimos no poder atender su petición para que pueda participar en los campamentos deportivos del Patronato Municipal de Deportes de Torremolinos».

En la misma comunicación se insta a los padres a que, «si viene acompañado de un adulto, puede participar en el campamento». «Al niño lo apuntamos porque los dos padres trabajamos. Ahora tenemos que dejar de trabajar para poder quedarnos con él», lamenta David Gil, padre del menor, que dice que no entiende cómo cogieron a su hijo y, al darse cuenta de que era autista, lo rechazaron, pidiéndole un número de cuenta en el que devolverle el ingreso del dinero del campamento. «Estaba aceptado. No había ningún problema y ahora lo echan. No es justo», afirma el padre.

El progenitor denunció la situación ante la Junta de Andalucía y solicitó al Patronato de Deportes de Torremolinos un monitor que se ocupara de su hijo. Demandas que no han sido atendidas hasta el momento, sino que el Consistorio ha expulsado al niño al no poder darle un servicio óptimo tras haberle concedido la plaza. La denuncia impuesta contra el Ayuntamiento es por vulneración de los derechos fundamentales, ya que sienten a que su hijo se le discrimina por ser autista. Con un agravante, hace tres años el niño acudió a los mismos campamentos sin que hubiera problemas.

La reclamación de David va en la misma línea de la que ha interpuesto el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) por el caso de Inés de 11 años en Aldeaduero (Salamanca). La pequeña fue expulsada de un campamento debido a que no podían cubrir las necesidades derivadas de su retraso madurativo.

Cermi explica que denuncian porque están en contra de cualquier tipo de discriminación y que los campamentos de este tipo deben ser abiertos. El Comité aboga por la diversidad para enriquecer a todos los niños. «Es muy positivo que los niños estén juntos, tanto para los que tienen un diagnóstico como para los que no, por los valores que se fomentan», señala la psicóloga Silvia Álava, quien remarca la necesidad de apoyos especiales.

Adaptados a cualquier necesidad

«Los campamentos deben estar adaptados para cualquier necesidad y deben tener personal cualificado. Luego los padres no deben ocultar el diagnóstico de su hijo, porque estos rechazos producidos pueden provocar en el menor una frustración difícil de gestionar», afirma la psicóloga, que recomienda a los padres explicar bien las necesidades de sus hijos, antes de que sean seleccionados para que no se produzca esa frustración. En la memoria retumban aquellas palabras de Inés a su padre cuando fue a recogerla al campamento salmantino de inmersión lingüística. « ¿Es culpa mía que me echen?», narró el padre que le dijo su hija cuando fue a recogerla.

Culpa, frustración y un daño profundo en la autoestima de estos menores son algunos problemas que pueden acarrear este tipo exclusiones, como la que sufrió Álvaro, de 8 años, en un campamento en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Allí se le rechazó la inscripción por sufrir atrofia muscular espinal. Los padres del menor le inscribieron, pero fue la organización quien le negó la participación argumentando que en silla de ruedas no podía participar en las actividades físicas. 

Sus progenitores reclamaron a los responsables una rectificación y el niño se pudo incorporar a las actividades después de que el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes reconsiderase su decisión. Sus padres iniciaron una petición en Change.org y amenazaron con una demanda por discriminación. «Es algo que se va a dar cada vez más, porque los padres ya no se callan. Antes si pasaba esto se ocultaba para que no se supiera que el niño tenía un problema, pero ahora ya no. Los padres están denunciando esta discriminación», explica Antonio Guerrero, presidente de la plataforma de Atención Temprana de Andalucía, que reseña un caso parecido en Marchena (Sevilla).

Allí explica que un niño está apuntado a clases municipales de natación, pero que el monitor lo tiene apartado al sol fuera de la piscina porque tiene dificultades comunicativas y se niega a darle clases en el agua.

Antonio Guerrero,como el resto de expertos, apuesta por una integración dentro del resto de niños. «El problema es que estas empresas compiten dando precios bajos y ahorran en personal. No es más que un problema de rentabilidad de las compañías que explotan este tipo de campamentos, que reducen los monitores que hacen falta para integrar a estos niños para ser más competitivas», explica Guerrero. La solución para el presidente de la plataforma andaluza es que se contrate al personal necesario y se haga una regulación que obligue a que haya personal adecuado para atender a estos niños. «En estos campamentos debe haber monitores especialistas y eso debe ser exigido por la normativa, porque en muchos de los casos nos encontramos a la hermana del dueño o su mujer, que no tienen titulación», sentencia Guerrero.

FUENTE: Diario ABC

Campamentos de verano: ni teléfono móvil ni amigos. Colaboración con el diario El Mundo

Campamento de verano para nuestros hijos: ¿sí o no? Colaboración con EuropaPress

Podcast ¿Cuál es la edad recomendada para que los menores duerman fuera de casa? Colaboración con la cadena COPE

¿Cómo negociar con los más pequeños y con los adolescentes?

Todos los miércoles en ‘La Linterna’ saludamos a las compañeras Laura Otón o en esta ocasión a Amparo Latre para hablar en familia, seguramente lo que más nos preocupa. Hoy hablamos de dos situaciones a las que muchos padres se enfrentan de cara al final de curso y al buen tiempo. Si apuntamos, en este caso a niños de primaria a la típica excursión de cinco días a una granja o cinco días a un pueblo escuela y de repente se cierran en banda, ¿hasta dónde les forzamos? Silvia Álava, psicóloga nos ha ayudado con este tema. »Nos conviene ir trabajando con ellos e ir dándoles una mayor seguridad y una mayor independencia». Silvia nos explica que si nos encontramos a 2 meses de las vacaciones, vayamos hablando con ellos para que cuando llegue el momento no lo vean como algo extraño.

En la educación de los hijos nos vamos a ver presionados muchas veces y en este tipo de decisiones a veces nos vemos presionados por otros padres. Creemos que es importante no dejarse presionar y no contar todo, porque a veces detrás de él ‘no’ de un niño hay algo que al peque no le apetece compartir. Silvia Álava apunta al tema del apego. »Los psicólogos siempre decimos que los niños tienen que tener unos apegos seguros con sus padres, que fomenten la seguridad y no la dependencia». Los niños se tiene que sentir bien cuando están en casa, pero también cuando llega determinado momento en el que hay que salir y dormir fuera con amigos.

¿Y cuándo ya no son tan pequeños, sino adolescentes?seguro que en muchas familias ya ha salido, en alguna sobremesa, el famoso viaje de fin de curso. Es bastante frecuente la opción de viaje desfase de una semana a Mallorca con el principal objetivo de salir por la noche. Este tema siempre conduce a disputa. Silvia nos aconseja no perder la paciencia e intentar explicarles que porque vayan todos sus compañeros, él no tiene porque ir ni sentirse con la obligación. »Los padres saben muy bien los chicos que tienen suficiente grado de madurez para ir y que no se van a meter ningún follón». Es imposible hacer una rama general.

¿Y cuándo ya no son tan pequeños, sino adolescentes?seguro que en muchas familias ya ha salido, en alguna sobremesa, el famoso viaje de fin de curso. Es bastante frecuente la opción de viaje desfase de una semana a Mallorca con el principal objetivo de salir por la noche. Este tema siempre conduce a disputa. Silvia nos aconseja no perder la paciencia e intentar explicarles que porque vayan todos sus compañeros, él no tiene porque ir ni sentirse con la obligación. »Los padres saben muy bien los chicos que tienen suficiente grado de madurez para ir y que no se van a meter ningún follón». Es imposible hacer una rama general.

Si es un ‘no’ por lo menos hay que ofrecer una alternativa. »No conviene respuestas agresivas». También hay que explicarles que aunque son mayores, no tienen el dinero para pagar el viaje. E intentar convencerles de que no malgasten el dinero que puedan tener ahorrado.

Pincha en el siguiente enlace para escuchar el podcast:

Campamentos: “Es bueno echarse de menos” podcast de la colaboración en la Cadena Cope

#ViernesDePodcast: Hablamos con Cris Moltó en Capital Emocional de Campamentos y niños

Campamento de verano para nuestros hijos: ¿sí o no? colaboración con EuropaPress

Respondemos tus dudas en esta colaboración para Europapress: ¿Es bueno llamarles? ¿Hay que obligarles a ir?

campamentos«Muchos padres tienen miedo porque sus hijos son un poco tímidos o inseguros y creen que lo pueden pasar mal en un campamento», asegura la psicóloga infantil Silvia Álava en sus libros Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años) y Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron (de 0 a 6 años).

Los padres no deben tener miedo de llevar a sus hijos a un campamento. Las experiencias que los niños viven durante esos días tienen beneficios muy positivos. «El hecho de relacionarse con más niños les ayudará a integrarse, por lo que, aunque les pueda costar un poco más entablar amistad, les será muy beneficioso y facilitará su socialización», añade Silvia Álava.

¿A PARTIR DE QUÉ EDAD PUEDEN IR DE CAMPAMENTO?

Los campamentos urbanos son ideales para los niños, pues pueden ir desde muy pequeños, a partir de los 3 años, ya que tienen una dinámica muy parecida a la del colegio. En cambio, si se trata de un campamento que obliga al niño a dormir fuera de casa, habrá que fijarse detenidamente en las características de cada niño. Su madurez y autonomía ayudarán a los padres a decidir cuándo es el momento adecuado.

Si se busca un campamento fuera de nuestro país, con el objetivo de reforzar un idioma, lo aconsejable es esperar hasta que el niño sea más mayor e independiente, hasta los 12 años aproximadamente.

¿QUÉ TIPO DE CAMPAMENTO ELEGIMOS?

Multiaventura y deportes, cultura y aprendizaje… Existen diversas opciones, pero hay que tener siempre en cuenta cuáles son los gustos del niño. Si se trata de una persona muy tímida, deberemos buscar uno en el que se sienta cómodo y nada cohibido. En cambio, si se trata de un niño muy activo e hiperactivo, la adrenalina y la diversión de un deporte pueden ser grandes claves. Si al pequeño no le llama la atención ningún deporte, pero sí se muestra partidario de la naturaleza, será me …

¿VAMOS A VERLES? ¿LES LLAMAMOS POR TELÉFONO?

En los campamentos, los niños deberán acatar las normas que establezcan sus monitores. Una de las reglas más comunes es la restricción del uso del móvil, que ayuda a no interrumpir el funcionamiento previsto para las actividades del día a día.

Si queremos sorprender a nuestro hijo y visitarle, los mejor es ir el día que el campamento lo tenga establecido. También se podrá pactar con el niño lo que él prefiere. El día de la visita, si ve que van los padres de todos sus amigos menos los suyos, lo único que se conseguirá es que se sienta mal.

¿Y SI NO QUIERE IR DE CAMPAMENTO?

Es comprensible que una sensación de miedo e incertidumbre se apodere de ellos al ser una experiencia nueva y diferente. En ocasiones, les provoca cierto reparo no saber cómo actuar en las diferentes situaciones que se les pueden llegar a plantear. No es conveniente que el pequeño vea el campamento como una obligación o castigo. Para poder tranquilizarles, es muy positivo que, durante el año, hayan participado en alguna actividad parecida, como granjas escuela o convivencias.
Si nuestros hijos van a un campamento aprenderán a:

  1. Relacionarse tanto con niños de su misma edad como con otros un poco mayores o más pequeños.
  2. Jugar a través de la diversión y felicidad.
  3. Convivir, en un marco lleno de respeto.
  4. Entender que las normas no existen únicamente en casa con sus padres, también en toda la sociedad. El campamento tiene sus propias normas y horarios.

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Campamento de verano para nuestros hijos, ¿sí o no?. Colaboración con el diario ABC

Respondemos a las dudas más típicas de los padres

Muchos padres tienen miedo porque sus hijos son un poco tímidos o inseguros y creen que lo pueden pasar mal en un campamento, pero según la psicóloga infantil Silvia Álava, los padres no deben tener miedo de llevar a sushijos a un campamento: «las experiencias que los niños viven durante esos días tienen beneficios muy positivos. El hecho de relacionarse con más niños les ayudará a integrarse, por lo que, aunque les pueda costar un poco más entablar amistad, les será muy beneficioso y facilitará su socialización».

campamentos de verano

Estas son las dudas más frecuentes de los padres, contestadas por Silvia Álava:

¿A partir de qué edad pueden ir de campamento?

Los campamentos urbanos son ideales para los niños, pues pueden ir desde muy pequeños, a partir de los 3 años, ya que tienen una dinámica muy parecida a la del colegio. En cambio, si se trata de un campamento que obliga al niño a dormir fuera de casa, habrá que fijarse detenidamente en las características de cada niño. Su madurez y autonomía ayudarán a los padres a decidir cuándo es el momento adecuado.

Si se busca un campamento fuera de nuestro país, con el objetivo de reforzar un idioma, lo aconsejable es esperar hasta que el niño sea más mayor e independiente, hasta los 12 años aproximadamente.

¿Qué tipo de campamento elegimos?

Multiaventura y deportes, cultura y aprendizaje… Existen diversas opciones, pero hay que tener siempre en cuenta cuáles son los gustos del niño. Si se trata de una persona muy tímida, deberemos buscar uno en el que se sienta cómodo y nada cohibido. En cambio, si se trata de un niño muy activo e hiperactivo, la adrenalina y la diversión de un deporte pueden ser grandes claves. Si al pequeño no le llama la atención ningún deporte, pero sí se muestra partidario de la naturaleza, será mejor dirigirle a este tipo decampamentos.

¿Vamos a verles? ¿Les llamamos por teléfono?

En los campamentos, los niños deberán acatar las normas que establezcan sus monitores. Una de las reglas más comunes es la restricción del uso del móvil, que ayuda a no interrumpir el funcionamiento previsto para las actividades del día a día.

Si queremos sorprender a nuestro hijo y visitarle, los mejor es ir el día que elcampamento lo tenga establecido. También se podrá pactar con el niño lo que él prefiere. El día de la visita, si ve que van los padres de todos sus amigos menos los suyos, lo único que se conseguirá es que se sienta mal.

¿Y si no quiere ir de campamento?

Es comprensible que una sensación de miedo e incertidumbre se apodere de ellos al ser una experiencia nueva y diferente. En ocasiones, les provoca cierto reparo no saber cómo actuar en las diferentes situaciones que se les pueden llegar a plantear. No es conveniente que el pequeño vea el campamento como una obligación o castigo. Para poder tranquilizarles, es muy positivo que, durante el año, hayan participado en alguna actividad parecida, como granjas escuelas o convivencias.

Si nuestros hijos van a un campamento aprenderán a:

1. Relacionarse tanto con niños de su misma edad como con otros un poco mayores o más pequeños.

2. Jugar a través de la diversión y felicidad.

3. Convivir, en un marco lleno de respeto.

4. Entender que las normas no existen únicamente en casa con sus padres, también en toda la sociedad. El campamento tiene sus propias normas y horarios.

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FUENTE: Diario ABC

Hablando de campamentos de verano en «Madrid Contigo» de TeleMadrid

Silvia Álava - TeleMadrid - Madrid ContigCampamentos de verano