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Un verano sin prisas. Colaboración con la revista MujerHoy

Tras un fin de curso casi agónico,ha llegado el momento de parar. Los niños han acabado agotados. ¿Por qué te empeñas en convertir sus vacaciones en otra carrera? ¿Están acabando los hiperpadres con el verano?

Un verano sin prisas

Así se han pasado los niños españoles los últimos nueve meses: engullendo el desayuno a toda prisa, vistiéndose a matacaballo, saliendo de casa a toda velocidad para no llegar tarde al colegio; encadenando cinco horas de clases con otras dos (como media) de extraescolares, siempre volando de una obligación a otra porque el coche está en doble fila. Y después a casa corriendo porque todavía hay que hacer los deberes, bañarse, cenar… Y así un día tras otro, tras otro, tras otro.

Cumplen con un agenda tan apretada que pondría en serios apuros a muchos adultos. ¿Resultado? Los escolares han llegado a la meta del verano con la lengua fuera. Lo hemos comprobado. Después de un fin de curso casi agónico, con exámenes y tareas un día sí y otro también, Amanda, de 13 años, no encuentra las fuerzas para salir de la cama el primer día de las vacaciones.

Ni rastro de ese entusiasmo lleno de energía que le presuponemos a la recién estrenada libertad. «¿Qué es lo primero que harás ahora que no hay que ir a clase?», preguntamos. «Nada, no quiero hacer nada», es su respuesta mientras deambula, en modo zombie, de la cama directamente al sofá. Su lenguaje verbal y corporal lo está diciendo a gritos. Está agotada.

Los «hiperpadres» están creando un nuevo tipo de niñez, la del «hijo dirigido»

Según la Sociedad Española de Estudios de Ansiedad y Estrés, más del 8% de la población infantil y el 20% de los adolescentes es víctima de estos males, y la cifra sigue aumentando. Las consultas de psicólogos han notado el incremento y eso, advierten, que muchos menores ni siquiera saben que eso que les pasa se llama estrés. Y como no saben verbalizarlo tampoco pueden pedir ayuda.

«Pretendemos que lleven el ritmo de vida de los adultos y no nos damos cuenta de que no están preparados, de que no tienen ni los mecanismos de los mayores, ni sus estrategias para regular el estrés y la ansiedad», advierte la psicóloga Silvia Álava, directora del Área Infantil Centro de Psicología Álava Reyes y autora del libro Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (JdeJ Editores).

Por eso, cuando soportan una gran carga de presión, es muy habitual que lo somaticen y su malestar acabe manifestándose en forma de irritabilidad, tics, comportamientos regresivos (chuparse el dedo o hacerse pis en la cama) y también de dolor de tripa, de cabeza… En los adolescentes se acentúa ese carácter huraño y esquivo, se cierran (aún más) en sí mismos, se vuelven desafiantes, rehúyen la comunicación y resuenan los portazos. Es su manera de decir: «¡Estoy harto!».

Las causas son muchas veces inevitables: separaciones, mudanzas y cambios de todo tipo (de casa, de ciudad, de colegio, de amigos y hasta las transformaciones físicas que implica crecer) son terreno abonado para el estrés, que no es otra cosa que la manifestación de la dificultad para adaptarse. Pero, sobre todo, hay que buscarlas en la falta de sueño, las prisas y «unos padres con niveles de ansiedad muy altos», señala Álava.

¿Hasta el infinito… y más alla?

Está claro que la preocupación por «el futuro» de nuestros hijos multiplica su nivel de competitividad a edades cada vez más tempranas: se les exigen cada vez más conocimientos, cada vez mayores aptitudes, cada vez mejores resultados.

Carl Honoré, que se hizo célebre por su libro Elogio de la lentitud, escribió también Bajo presión, en el que señala cómo el empeño por sacar lo máximo de los hijos ha llegado a límites exagerados. «Queremos que sean los mejores en todo: que sean artistas, buenos estudiantes y deportistas, y que su vida discurra sin dificultades, dolor ni fracasos».

El tiempo libre es tan escaso que, cuando lo tienen, no saben gestionarlo.

El autor, que también es padre, defiende la tesis de que la infancia ha sido secuestrada por una generación de «hiperpadres», que están creando un nuevo tipo de niñez que califica como la del «niño dirigido»: los pequeños son ahora objeto de mayor preocupación e intervención por parte de los adultos que en cualquier otro momento de la historia, y son educados según un plan maestro en el que el fracaso no está previsto.

Y así las cosas, sentirse incapaces de cumplir con tantas expectativas puede interferir en su correcto desarrollo y provocar frustración y rabia, baja autoestima, dependencia, inseguridad y falta de confianza, pobre asertividad, tristeza, insomnio, bajo rendimiento, miedo, angustia, ansiedad, depresión… ¡STOP! Estamos en vacaciones, el momento de vivir los días en slow motion, de apagar el fuego de esa olla a presión y de volver a poner a cero el contador del estrés.

A Carla, la hermana pequeña de Amanda, le gusta montar a caballo, patinar, sacar a pasear a su perro, nadar… Pero ante la pregunta de a qué quiere dedicar el largo estío, reniega de sus aficiones y responde en la misma dirección que su hermana: «A descansar», dice escueta y clara. Aunque muchas de sus intenciones se estampan contra los planes y las necesidades organizativas de los padres, que van, directamente, en la dirección opuesta: campamentos, deportes, cursillos, idiomas, talleres, viajes, cuadernos de repaso…

Aún no han hecho más que empezar y todas las vacaciones de los niños ya están programadas. Es cierto que, en la mayoría de los casos no queda otra porque hay que hacerlas encajar, sí o sí, con el trabajo de los padres y otras circunstancias. Pero, en la medida de lo posible, conviene no alejarse demasiado de algunos requerimientos mínimos.

Por ejemplo, la elección de actividades debe realizarse de forma conjunta entre padres e hijos, teniendo en cuenta sus gustos, sus preferencias y su carácter. Además, el contenido debe ser eminentemente lúdico y, a ser posible, al aire libre. Otras pautas básicas: respetar el horario de las comidas y los ritmos de sueño de los niños, y proponerles actividades al aire libre y deportes… «Conocemos los beneficios del deporte tanto en la salud como en el estado de ánimo – afirma Álava-, y también es una buena herramienta para liberar el estrés acumulado. Pero no le sobrecargues de actividades, no es necesario ir corriendo de un sitio a otro. Procura que esté siempre con más niños. Recuerda que la risa también ayuda a relajarnos y liberarnos del estrés».

Los niños siguen necesitando sus rutinas, sus límites y sus obligaciones

Las vacaciones, para ellos como para nosotros, son para desconectar de las tareas cotidianas y saltarse algunas normas, pero sin perder de vista que, para sentirse seguros y felices, los niños siguen necesitando sus rutinas, sus límites y sus obligaciones: si se ha comprometido con alguna actividad, tendrá que asistir y también cumplir con las tareas domésticas o responsabilidades que le sean asignadas.

¿Y qué pasa con los famosos cuadernillos de vacaciones y las tareas de repaso? La experta responde: «En vacaciones los niños tienen que descansar del curso, pero eso no significa que el cerebro no siga trabajando o que se tenga que frenar el aprendizaje. Los niños pueden seguir aprendiendo a través de los juegos: con las cartas, por ejemplo, trabajan la atención dividida; los juegos de mesa son muy buenos para trabajar la atención sostenida y el seguimiento de las normas; y el tres en raya para mejorar la planificación y el uso de estrategias…».

Esa es la clave: jugar. Porque jugando se instruyen en valores, entrenan aptitudes y, además, fulminan el estrés. Aunque también hace milagros la opción contraria: el aburrimiento.

Vacaciones reales, no virtuales

Para nadie es un secreto que los niños pasan ya más tiempo navegando en internet que viendo la televisión. Lo realmente alarmante es que el tiempo que pasan diariamente delante de una pantalla llega a una media de cinco horas. Atención: los profesionales advierten que, antes que relajarlos, el abuso de la tecnología puede generar también mucho estrés.

  • Dónde, cuándo y cómo. Ni en la mesa, ni en la cama, ni en clase. Los hábitos se forman en la infancia y perduran para toda la vida. Por eso conviene establecer normas sobre el uso de la tecnología. No prohibir su uso, sino establecer límites.
  • Predicar con el ejemplo. ¿Qué autoridad puede tener un padre que le pide a su hijo que coma verduras si él mismo no las prueba? Con la tecnología pasa igual: los chavales no soltarán el móvil si los padres nos pasamos todo el día enganchados a la pantallita.
  • Tiempo muerto. Las actividades no virtuales, individuales o en familia, tienen que primar en el tiempo de ocio: un deporte, un juego, charlar, cocinar… Se puede, incluso, ver una película, pero sin ningún dispositivo electrónico a mano.
  • Atento a las señales. Si abandona aficiones que antes le encantaban, si se aísla y deja de ver a sus amigos, si pasa mucho tiempo hablando del juego de moda, si se enfada, se pone triste o violento cuando le pides que apague cualquier aparato… ¡Ojo! Estás ante una posible adicción y hay que tomar medidas: poner una clave de acceso a los dispositivos, para controlar su uso; no permitir juegos que no sean aptos para su edad; dejárselos solo cuando haya cumplido su obligaciones; y pactar la hora en que se va a terminar el juego sin derecho a prórroga.

Dolce far niente…

No nos costará mucho rememorar esas laaaaargas tardes de verano de nuestra infancia. La hora de la siesta en la que teníamos la impresión de que los minutos no pasaban nunca y el mundo entero parecía aletargado y sumido en un silencio apenas interrumpido por retazos del Tour de Francia en alguna televisión cercana. Era el momento más tedioso del día. Con demasiado calor para hacer cualquier cosa, los niños dejábamos transcurrir el tiempo viendo pasar las moscas. Literalmente. Calor, moscas y aburrimiento. Hoy, el tiempo libre es para los chavales un bien tan escaso que, cuando lo tienen, acaban por no saber gestionarlo.

Cuando un niño se aburre nos saltan todas las alarmas… Padecemos horror vacui parental. Pero la realidad es que no pasa nada porque se aburran. «La única persona que tenemos garantizado que nos va a acompañar el resto de nuestra vida somos nosotros mismos, así que conviene que ellos aprendan a estar a gusto consigo y a ser autónomos a la hora de entretenerse», recomienda Álava.

Los ratitos de soledad y aburrimiento suponen un descanso necesario para la mente, que, al desconectarse de las tareas impuestas (aunque sean de ocio), puede vagar libremente, soñar, fantasear, improvisar… Y pueden ser enormemente productivos: estimulan la creatividad, la autonomía, la resistencia a la frustración, la capacidad de resolución de problemas y la motivación. Cualidades, todas ellas, por cierto, muy valoradas en cualquier MBA ejecutivo. Por si a algún padre le parece que su hijo está perdiendo un tiempo precioso y necesita justificar su aburrimiento.

 

FUENTE: Revista MujerHoy

Una hidratación adecuada ayuda a rebajar el nivel de ansiedad. En Agencia EFE salud

Beber agua puede ayudar en un momento dado a disminuir la ansiedad ya que la deshidratación influye en los estados anímicos, en especial en la ansiedad, en la tristeza y en el decaimiento

Uno de los síntomas de la ansiedad es la sensación de boca seca y beber agua se convierte en una herramienta para ayudar calmar ese estado de intranquilidad, asegura la psicóloga Silvia Álava en una conferencia sobre la importancia del agua para el desarrollo cognitivo pronunciada en las XX Jornadas de Nutrición Práctica que se celebran en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Pero, además, con la deshidratación aumenta la circulación de las hormonas del estrés, el cortisol, y se ponen en marcha unos procesos fisiológicos similares a cuando el cuerpo está en una situación de peligro o de inquietud.

Diferentes estudios demuestran que el estrés repercute en el rendimiento intelectual, afecta a la lentitud de pensamiento, a los reflejos y provoca errores en la resolución de conflictos.

La psicóloga Silvia Álava. Foto cedida por la especialista.

La psicóloga Silvia Álava. Foto cedida por la especialista.

“A los estudiantes les recomiendo que estudien con una botellita de agua que les ayude a mantener la atención y la concentración y que también la lleven a los exámenes para bajar esos niveles de ansiedad”, señala la especialista.

Hay estudios que indican que una deshidratación del 2,7% puede hacer que tengamos una mayor sensación de esfuerzo para hacer las tareas unido a tristeza, cansancio y decaimiento .

“Bien hidratados mantendremos un buen estado de ánimo”, apunta Silvia Álava.

Deshidratación y función cognitiva

Si la deshidratación afecta a nuestra forma de sentirnos, mucho más lo hace sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.

La evidencia científica ha constatado que ya con un 1% o un 2% de deshidratación empieza a resentirse la memoria a corto plazo, las tareas de atención selectiva visual, la concentración y el tiempo de reacción.

Pero en general la deshidratación produce una disminución significativa en la percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y rendimiento psicomotriz. En resumen, de la función cognitiva en su conjunto, además de las repercusiones físicas.

Por eso, Silivia Álava considera esencial educar desde la infancia en el hábito regular de beber agua para que se acostumbren a pedirla y a beberla.

“Los niños no llegan al colegio bien hidratados y eso repercute en su falta de atención, en el cansancio e incluso en la irritabilidad. Y eso se agrava si encima llegan sin desayunar”, advierte.

EFE

EFE

El consumo de líquidos, en especial el agua, es vital para el funcionamiento del organismo humano en todas las edades, pero además de los niños, otro grupo de riesgo es el de los ancianos que sufren alteración del mecanismo de la sed y pueden pasar horas sin beber agua, algo que les afecta especialmente física y cognitivamente.

Por eso la psicóloga anima a las instituciones a fomentar la educación para una correcta ingesta de agua y otros líquidos que según las autoridades sanitarias internacionales debe ser de 2 litros en el caso de las mujeres y de 2,5 de los hombres.

FUENTE: Agencia EFE Salud

Mamá, papá, ¿qué son los refugiados? y How To Talk To Children And Teenagers About The Refugee Crisis en El Huffington Post España y USA!

Cuando llega hay que saber qué decir. Toda pregunta tiene una o varias respuestas posibles. Y acertar no es fácil. «Las mamás lo saben todo», me dice Clara desde sus cinco años cuando le confieso que no tengo ni idea sobre lo que me acaba de preguntar. «¿Qué es un gas?», me soltó mientras sacaba de la nevera agua con «un estado de agregación de la materia en el cuál las moléculas interaccionan débilmente», según Wikipedia. Ver la animación de las bolitas rojas y azules lo complicó todo aún más. Clara sigue sin saber qué es un gas y yo sigo sin saber cómo explicárselo. Google para nosotras no es suficiente.

RefugiadosEl mundo, ya sea en estado líquido, sólido o gaseoso, es complejo. Si todas las imágenes de las pésimas condiciones en las que aguardan los refugiados en los campos provocan indignación, aquellas de un padre rapando a su hijo en el campo de Idomeni para acabar con los piojos arañaban directamente el corazón, la conciencia y el alma.

Guillermo Fouce, doctor en Psicología y presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras cree que «los niños no son ajenos a lo que pasa en su entorno y cuando algo está en boca de todos les llega. Lo que pasa es que procesan la información en función de su edad». El mundo no es justo y poco a poco se irán dando cuenta, pero «para no generar indefensión debemos presentar alternativas y si no están de acuerdo podemos explicarles que tienen derecho a protestar». Luego está la otra cara de la moneda. La Fundación Psicología sin Fronteras atiende a refugiados que llegan a Madrid. Son personas que sufren por distintos duelos. Guillermo identifica hasta siete en este artículo.

A la hora de explicar o no a nuestro hijos la crisis de los refugiados, «todo dependerá de la edad», sostiene Silvia Álava, psicóloga y directora del área infantil del centro de Psicología Álava Reyes. http://alavareyes.com/ «Lo ideal sería que el niño nos pregunte, pero si no es así, salvo que sea muy pequeño, conviene que el adulto le saque el tema, dado que lo más probable es que algo sepan y que hayan visto y oído noticias relacionadas que tal vez no lleguen a comprender. Además puede ser un buen momento para trabajar la empatía». Podemos recurrir a ejemplos, si son pequeños: «antes de los once años el pensamiento es concreto y les cuesta hacer abstracciones». Silvia ha elaborado para nosotros esta impagable guía práctica, que más de un padre o madre en apuros agradecerá.

Decálogo para explicar la crisis de los refugiados a niños

  • Dejar espacio para que los niños pregunten. Si no lo hacen, salvo que el niño sea muy pequeño, el adulto puede sacar el tema, dado que lo más probable es que el niño haya escuchado o visto algo.
  • Hay que explicar el suceso adaptándonos siempre a su edad.
  • No mentirles. Deben conocer que hay países en guerra y que por eso la gente no puede vivir allí y tienen que dejar sus casas.
  • No es preciso entrar en detalles ni darles más información de la que necesitan.
  • Dejar siempre abierto el diálogo. No basta con contárselo, hay que dejar que se exprese.
  • Contestar a sus preguntas. Si nos ven dudar o que no les respondemos, buscarán la información en otra fuente y es mejor que sean sus padres quienes se lo cuenten.
  • Ayudarles a identificar las emociones. Se les puede decir que estamos tristes, y que nos duele que no puedan vivir en sus casas.
  • Explicarles que hay gente mala y vincularlo al hecho concreto de la guerra.
  • Es probable que surjan miedos e inseguridades sobre si a nosotros nos puede pasar lo mismo o si va a haber una guerra en España. En estos casos hay que tranquilizarles y explicarles que no es nada probable y que sepan que pueden estar tranquilos.
  • Es conveniente utilizar la crisis de los refugiados para trabajar la solidaridad colectiva y la empatía, por eso enviamos mantas, comida, donaciones. Incluso preguntarles qué cosas se les ocurren para ayudar.

¿Y los adolescentes? «Es muy probable que el asunto de la crisis de los refugiados les haya tocado la fibra sensible», explica Ángel Peralbo, psicólogo y director del área de adolescentes del Centro de Psicología Álava Reyes. «Generalmente tenemos tendencia a evitar que los hijos se empapen de las miserias humanas, sin darnos cuenta de que conocerlas es la única forma de desarrollarnos como personas completas, reales, maduras». En el caso de los adolescentes, «es especialmente importante que conozcan, en el mayor grado que se pueda, la verdad del drama de los refugiados en toda su dimensión, no únicamente los titulares», explica convencido Ángel, autor de estas claves muy útiles para abordar este asunto con los hijos mayores.

Decálogo para explicar la crisis de los refugiados a adolescentes

  1. Busca el momento adecuado. No tanto por el impacto de la noticia sino por el estado de tu hija o hijo. Si un adolescente no se muestra receptivo indica que no es el momento para abordar según qué cosas. Recuerda que es una etapa de cambios frecuentes.
  2. Un buen momento suele ser el instante en el que sale la noticia. Captar su atención garantizará que estén dispuestos a escuchar y sobre todo, a participar.
  3. Es muy importante que opinen y comenten lo sucedido. Permitirles que se expresen con libertad y en la medida de lo posible que participen aunque no estemos de acuerdo con sus opiniones. El tacto y un poco de mano izquierda ayudarán a conseguir que os escuchen.
  4. Apoyarnos en las imágenes va a ser muy útil, ya que las toleran mejor que grandes cantidades de información en formato verbal o escrito. Nos ayudan a conmover y a facilitar especialmente su expresión emocional. La edad les ha preparado para ver casi de todo, aunque lo preferible es que los adultos podáis aclarar el significado de ciertos impactos visuales. Pero queramos o no, hoy en día pueden acceder a una cantidad de imágenes antes inimaginable.
  5. Ayudarles a diferenciar entre connotaciones políticas del asunto y la realidad de las familias ya que son dos temas paralelos y distintos. Indefectiblemente las noticias mezclan la realidad del drama con los efectos colaterales y con los diferentes puntos de vista de los afectados por lo que la noticia se hace compleja. Muchas veces a pesar de la capacidad que se les presupone, los y las adolescentes simplifican.
  6. No saturarles. La reiteración de las noticias con frecuencia produce cierto proceso de habituación y es posible que sature, generando un insensibilización, cuando no rechazo. Es bueno que no estemos hablando del asunto cada vez que vemos la ocasión.
  7. Buscar su implicación a través de algún tipo de ayuda. Son muy receptivos a las sugerencias que les permitan sentirse útiles, lo que facilita su acercamiento al drama de los refugiados. Es una etapa en la que si valoran que ante algo no se puede hacer nada, se minimiza la conmoción y la sensibilización; en cambio, sentir que se puede aportar una ayuda, del tipo que sea, facilita la implicación emocional.
  8. Interpelarles para que opinen sobre cómo lo abordarían si de ellos dependiera. Mostrar interés y dar valor a sus ideas supone promover que se sientan importantes, útiles y sobre todo, capaces de aportar e implicarse. Esto mejorará su autoestima. Frecuentemente lo confundimos y llegamos a pensar que la mejora viene por experiencias muy positivas, pero en realidad de éstas tienen ya muchas.
  9. Debéis ayudarles en la expresión de las emociones, su entendimiento y buena gestión, ya que es una necesidad en el ser humano. Es una oportunidad para que situaciones tremendas de la vida que provocan emociones como la pena, la tristeza, el miedo, incluso la ira, puedan facilitar buenos pensamientos que las canalicen.
  10. Hay fuentes de información que profundizan más en la noticia y que van más dirigidas a entender que exclusivamente a sensibilizar o impactar. Organizaciones no gubernamentales que viven y cuentan el drama desde una perspectiva mucho más completa que la que consigue el objetivo de una cámara fotográfica. Los adolescentes están ya preparados desde hace tiempo para sumergirse en estas realidades.

No hay decálogo para comprender la miseria del ser humano. Sólo espero que los gobiernos lleguen a ser la mitad de solidarios que sus pueblos. O que esos niños y adolescentes de los que hablamos logren, por fin, un mundo más justo.

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Gomins en las Jornadas de la SEAS en Madrid

Hoy y mañana estamos en las jornadas organizadas por la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés y donde participamos activamente con la publicación de un poster sobre el ecosistema Gomins

Gomins

Os adjunto el Programa definitivo de las V Jornadas Emociones y Bienestar que con el patrocionio de la Fundación Mutua Madrileña los días 1 y 2 de octubre de 2015 en Madrid: pincha aquí para ir a la página de la SEAS y descargar el programa de las jornadas 

Silvia Álava Jornada Emociones y Bienestar SEAS

Dormir como un conejo. Colaboración con el diario El Mundo

Dormir como un conejo | cultura | EL MUNDO

El conejito que quiere dormirse' es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin‘El conejito que quiere dormirse’ es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin, donde en forma de relato infantil, se combinan diversas técnicas de psicología para facilitar el sueño de los más pequeños.

La historia se basa en el conejito Carlos, que pese a que quería quedarse dormido, no podía; su papá y sus hermanos se dormían con facilidad, pero él no era capaz de hacerlo. A través de los cuentos y de los personajes animados, los niños son capaces de empatizar con los protagonistas, el niño con dificultades para conciliar el sueño se verá identificado con el conejito Carlos, además para facilitar dicha conexión, el autor pide al lector del cuento que nombre al niño utilizando su nombre propio para que acompañe al protagonista de la historia a lo largo del cuento, y que vaya haciendo las técnicas de relajación propuestas por los diferentes personajes del libro (el Tío Bostezo, el Caracol Durmiente, el Búho de Ojos Pesados….)

Al igual que les pasa a los niños que tienen dificultades para dormirse, el problema del conejito Carlos, es que está convencido de que él no puede dormir, y se repite continuamente, que no se puede dormir, pese a estar cansadísimo en lugar de pensar en dormir, piensa en que él no puede dormir y la cantidad de cosas que podría estar haciendo si no estuviera en la cama. Con la ayuda de los diferentes personajes, Carlitos, va cambiando su forma de pensar y al final del cuento es capaz de verbalizar que él también podrá quedarse dormido. Esta técnica en psicología se llama «autoinstrucciones», se trata en caer en la cuenta cómo nos hablamos a nosotros mismos, que en estos casos, suele ser de forma negativa, así el conejito se decía que él no podía dormir. El objetivo consiste en cambiar ese lenguaje interno negativo de «yo no me puedo dormir», por uno positivo: «Conciliaré el sueño rápido y mañana me quedaré dormido aún más rápido». Pero además es importante que el niño se lo crea, en ocasiones no basta con que se lo digan sus padres, como ocurría con la mamá conejo, si no que el niño tiene que experimentarlo por él mismo.

Otra variable que influye en que los niños no sean capaces de dormirse solos es que están muy tensos, por eso conviene practicar con ellos alguna técnica de relajación. En el libro son el Caracol Durmiente y el Búho de Ojos Pesados quienes le enseñan al conejito Carlos dos técnicas de relajación. La primera consiste en enlentecer todos los movimientos, de esa forma el cuerpo irá relajándose y cada vez notará más el cansancio. La segunda técnica se trata de una adaptación de la relajación muscular, en la que el Búho le pide a Carlos y al niño al que está dirigido el cuento que se concentre en el peso de las diferentes partes de su cuerpo, como los pies, las piernas, los brazos…

Las preocupaciones, las tareas pendientes, los problemas sin resolver… es otra de las variables que conviene controlar antes de irse a la cama, porque tanto en niños como en adultos interfieren a la hora de conciliar el sueño, e incluso pueden llegar a despertarnos a media noche. Por eso la mamá conejo le pide a Carlitos que apunte en un papel todas esas cosas que le preocupan o que quiere hacer, para dejarlos en una caja, apartados y le dice que a la mañana siguiente tendrá la respuesta a todos sus pensamientos. Ésta es una técnica que tanto los niños como los adultos pueden hacer. Cuando nos acostamos con tareas pendientes por realizar, nos es más difícil relajarnos, por eso si hay cosas que nos ha dado tiempo hacer, dejarlo apuntado en un papel, o una libreta para resolverlo a la mañana siguiente, o en el momento que corresponda, ayudará a liberar nuestra memoria a corto plazo, y nos será más fácil conciliar el sueño. Prueba a dejar apuntado al salir de la oficina las tareas pendientes para el día siguiente, o en la fecha que corresponda resolverlo, es una buena fórmula dejar citados los problemas que no son de resolución inmediata, para que no interfieran en el resto de nuestras rutinas.

A pesar de todas las técnicas que hemos comentado, aún hay niños a los que les sigue costando quedarse dormidos, siguen pensando que ellos no pueden dormir. Por eso en psicología es habitual utilizar placebo, es decir darles algo completamente inocuo, como los polvos del sueño que le da el Tío Bostezo a Carlitos, para incrementar la confianza en sí mismo, y lograr de ésta forma conciliar el sueño más rápido. El efecto del placebo es tan potente, que se ha descrito incluso en bebés de meses de edad.

No nos podemos olvidar del efecto del entrenamiento, así, al final del libro el conejo Carlitos es capaz de quedarse dormido cuando él quiere, y está convencido que cada día que pase tardará menos en quedarse dormido. Las técnicas de relajación hay que entrenarlas, y cuanto más se practiquen más efecto tendrán, y de una forma más rápida.

Utilizando la combinación de diversas técnicas citadas, conseguiremos que los niños se relajen, confíen en que ellos se pueden dormir y que cada vez tarden menos en conciliar el sueño. Es importante que los niños aprendan a dormirse por ellos mismos, que no necesiten la presencia del adulto. Dormir es una de las necesidades fisiológicas básicas y es fundamental desarrollar la autonomía en los niños, que aprendan a controlar ellos mismos sus necesidades fisiológicas básicas. De esta forma conseguiremos que sean más seguros, desarrollen mayores competencias a todos los niveles y a la larga también serán más felices.

*Silvia Álava es psicóloga y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

La sonrisa beneficia a la salud y reduce el estrés. Extracto Europapress

Silvia Álava - Listerine 5   Silvia Álava, experta en comunicación no verbal,  asegura que «la mejor forma de reducir el cortisol del estrés es sonreír». Además, afirma que la sonrisa» tiene beneficios positivos para la salud, ya que el cerebro y el cuerpo están en conexión, por lo que se generan endorfinas y serotoninas que hacen gozar de una mejor salud»
«La gente que más sonríe suele ser la más satisfecha con la vida y también está directamente relacionado con la longevidad, la estabilidad en las relaciones de pareja, e incluso, con la productividad en el trabajo», comenta la experta. En este sentido, incide en que «la sonrisa es nuestra mejor carta de presentación, ya que el poder de tu sonrisa te hace llegar donde te propongas».

Según estudios recientes, la sociedad no es consciente del poder que tiene la sonrisa, de lo que se puede conseguir con ella y de sus múltiples beneficios. «Una sonrisa aporta confianza en uno mismo y buena estima social. Sirve para empatizar. Conocer a alguien y sonreír es la mejor manera de abrir puertas. Incluso nos beneficia de cara a afrontar el día a día, generando positividad», continua la experta en comunicación no verbal Silvia Álava.

A pesar de lo que se piensa, la boca es el primer rasgo en el que se fija una persona – por encima de los ojos y el pelo – porque la boca «transmite emociones y es la parte que más contrasta del rostro«. Así, la sonrisa está ligada íntimamente con el atractivo. «Normalmente las personas que más sonríen son catalogadas como las más atractivas», finaliza Álava.

Leer mas: http://www.europapress.es/chance/belleza/noticia-sonrisa-beneficia-salud-reduce-estres-experta-20150624133555.html

Aprende a lidiar con las pesadillas. Entrevista en elNuevoDiario.com

¿Cómo se producen las pesadillas y los terrores nocturnos? ¿En qué se diferencian? ¿Cómo deben de actuar los padres en estas situaciones? Ante todo tranquilidad, el somnólogo Eduard Estivill y la psicóloga Silvia Álava dan las claves para comprender y gestionar los malos sueños en los niños.

Trastornos del sueño2El doctor Eduard Estivill, especialista Europeo en Medicina del Sueño, compara dormir con descender los peldaños de una escalera. De este modo, el primer escalón es el sueño superficial, después el profundo y el tercero es el sueño REM, peldaño donde se configuran los ensueños. Este ‘descenso’ es un ciclo que se repite durante la noche.

Pero, ¿qué son los sueños? El especialista explica que se trata de “una combinación de información que tenemos en el cerebro y emociones”, y al configurarse, esta información se mezcla de forma errónea.

“Cuando estamos despiertos el cerebro capta información y emociones por nuestros cinco sentidos y la va guardando hasta que la necesita” apunta el somnólogo, quien señala que llegado el momento, la recopila, junta adecuadamente y explica.

Sin embargo, mientras dormimos, la información que se ha guardado corre una suerte distinta a cuando estamos en vigilia. Al configurarse el sueño, esta “se combina de forma aleatoria y aúna cosas del pasado, del presente y del futuro, pensadas, imaginadas y vividas sin coherencia ni explicación”, afirma Estivill.

¿Qué hacer?

La psicóloga Silvia Álava explica a los padres las pautas a seguir ante las pesadillas y los terrores nocturnos. La experta señala que los episodios de pesadillas aparecen en la segunda mitad de la noche. Entre sus principales características, destaca que el niño se despierta y siente miedo porque puede recordar el contenido del sueño, mientras se producen no suele haber “movimientos ni verbalizaciones”.

Aunque generalmente no suponen un trastorno grave y desaparecen con la edad, si se dan con asiduidad, pueden acarrear al niño temor a dormir, Álava aconseja a los padres seguir estas recomendaciones:

Acudir al lado del niño para calmarlo, pero sin pedirle especificaciones ni dar muchas explicaciones.

No tratar de razonar sobre el desencadenante de la pesadilla sino señalar que fue un mal sueño y hacer que el niño se duerma solo con el objetivo de que aprenda a volver a dormir sin que los padres estén al lado.

Para relajar a los pequeños, la especialista recomienda llevar un vaso de agua y una vez se han calmado, se puede dejar una luz encendida para que se vuelva a dormir.

FUENTE: elnuevodiario.com

Tras el divorcio llegan las nuevas parejas de mamá y papá. ¿Cómo actuar? entrevista en finanzas.com

La llegada de una nueva pareja tras el divorcio puede hacer tambalear la estabilidad y la seguridad que necesita un niño para crecer feliz. ¿Sabes cómo decirle a tu hijo que te has vuelto a enamorar? Te damos las claves.

Hijos tras el divorcioDe los seis millones largos de familias con hijos que hay en España, alrededor de medio millón son familias ‘reconstituidas’. Así es como se denominan esos hogares que nacen tras las nuevas uniones de padres o madres viudos o divorciados. Y todos, probablemente, se iniciaron con esta pregunta: ¿Cómo les digo a los niños que tengo una nueva pareja?

En los foros de Internet, padres y madres en esta situación comparten dudas y piden consejo para afrontar este momento: «Mi hija no acepta a mi nueva pareja. No quiere que venga a casa y mucho menos que se quede», cuenta una de ellas. Celos, rechazo, inseguridad o culpa son algunos de los sentimientos que experimentan los hijos cuando su padre o su madre viven una nueva oportunidad en el amor.

Las claves para que esta etapa se desarrolle de manera feliz para todos son tiempo, paciencia y comprensión. Con la ayuda de Silvia Álava, psicóloga del centro de psicología Álava Reyes y autora del libro ‘Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron’ (JdeJ Editores), te damos cinco pautas para afrontarla:

1.- Tiempo y estabilidad

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Padres trabajadores, ideas para sobrevivir en Impacto Latin News New York

SEGURIDAD-NIÑOS --TEMA DE FIN DE SEMANA--

Los padres de hoy lo tienen más difícil que hace treinta años ya que tienen menos tiempo para estar con sus niños y los pequeños sufren presiones que antes no existían. Una psicóloga explica cómo ser padre o madre que trabaja y no desesperarse.

«A diferencia de lo que sucedía apenas tres décadas atrás, la generación actual de padres dispone de menos tiempo para estar con sus hijos y además los niños se ven sometidos a presiones que antes no existían”, asegura la psicóloga infantil Silvia Álava (silviaalava.com) autora del libro “Queremos Hijos Felices”. “La buena noticia es que esta nueva situación familiar no implica que hoy los pequeños estén peor atendidos, y además no se puede generalizar, ya que hay muchas variables individuales a tener en cuenta”, señala Álava, que proporciona algunos consejos para “ser padres trabajadores y no morir en el intento”.

Según Álava, “en líneas generales nos encontramos hoy en día con que los trabajos son muy exigentes, con jornadas que se alargan y se extienden hasta pasada la media tarde, y además el nivel de exigencia hace que, en ocasiones, los padres tengan que terminar su trabajo desde casa”.

“Con la incorporación de la mujer al mercado laboral se ha ganado mucho en igualdad de género, las mujeres son independientes, y se sienten más realizadas, lo que aporta un valor añadido a la educación de sus hijos”, resalta esta psicóloga.

“Sin embargo -prosigue Álava- los niños se encuentran que ambos progenitores están sometidos a un mayor estrés y ansiedad. En ocasiones mandan a alguien recogerles del colegio o no están con ellos por la tarde y, por eso, la aportación de los dos miembros de la pareja en este proceso es fundamental”.

Es importante que los padres se paren a observar qué actividades realizan con sus hijos en casa y cuánto tiempo de calidad pasan con ellos, llevando un sencillo registro escrito del tiempo compartido durante, al menos, una semana. Leer más

Entrevista para Familia Fácil: “Lo que más nos piden los padres es conseguir que sus hijos sean felices”

Niños felices SIlvia Álava Familia FacilSilvia Álava, Directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, nos ha concedido una entrevista para contarnos cómo podemos tratar diferentes situaciones diarias que nos pueden ocurrir con nuestros hijos, y que sin embargo, a veces nos pilla por sorpresa. Psicóloga y experta en logopedia, la hemos podido ver colaborando en varios programas de televisión y radio hablando sobre conductas infantiles y dando consejo a muchos padres sobre ciertos comportamientos y sus posibles causas y soluciones.

¿Cómo surge la idea de crear una escuela de padres?

La idea surge debido al gran desnivel que hay entre la formación que recibimos para nuestros trabajos, donde intentamos ser los mejores profesionales posible, y hagamos lo que hagamos intentamos formarnos e intentamos seguir haciendo cosas que nos perfeccionen, y en cambio, lo que es sin lugar a dudas uno de los trabajos más importantes de nuestra vista, que es el de ser padre o madre, apenas tenemos formación, y muchas veces te das cuenta de que los padres andan perdidos y utilizan el ensayo y error pero les falta el saber cómo gestionar las situaciones, sobre todo de la mano de expertos con unos estudios detrás.

 ¿Crees que siempre ha sido necesario este tipo de formación o es la sociedad actual la que necesitan un apoyo en su día a día familiar?

Este tipo de formación siempre viene bien, con independencia de la época de la que estemos hablando pero sí es verdad que ahora es más difícil ser padre, porque la sociedad presiona muchísimo más que antes y los niños muchas veces son tratados, prácticamente, como objetos de campañas de marketing, para conseguir que compren juguetes, por ejemplo, y les presionan, por lo que los padres necesitan saber cómo contrarrestar esa presión de las campañas a los niños en este caso.

 ¿Cuáles son los principales cambios que los padres encuentran en sus hijos después de poner en práctica los recursos aprendidos?

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