Sobrevivir al síndrome postvacacional

Os adjunto la primera parte del decálogo para recuperar la rutina con más facilidad y que no nos afecte tanto el llamado síndrome postvacacional:

–          Regresar al trabajo a mitad de semana: de esta manera, la adaptación es más gradual y no se pasa tan bruscamente del asueto a no tener un segundo libre.

–          Elaborar una lista con los nuevos propósitos del curso: aunque no seamos ya estudiantes es muy frecuente que el verano sirva para plantearse nuevas metas. Estas pueden ayudar a retomar la vida diaria con más motivación. Por ejemplo ir al gimnasio, aprender un idioma o apuntarse a una actividad lúdica.

–          Priorizar objetivos y marcarlos en el calendario.

–          Ser proactivos: adelantarnos a los acontecimientos, ir por delante y no perder nunca de vista el objetivo final. Esta actitud requiere de un triple esfuerzo: reflexionar, planificar y ejecutar.

–          Ponerse metas a corto plazo: al tener un objetivo se ejerce un control sobre la propia vida, no nos sentimos perdidos, nos encontramos más seguros y aumenta nuestra autoestima. Pero atención: es importante que estas metas sean manejables y que dependan de uno mismo.

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