¿Qué ocurre cuando no se pone límites a los hijos? ¿Qué consecuencias existen en aquellos niños que no se les pone límites?

Los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben el camino que tienen que elegir.

Los niños tienen que aprender a ganarse las cosas, y que ésto se consigue, cumpliendo las normas establecidas, que tienen que ser muy sencillitas y adecuadas a la edad del niño (No gritar, no pegar, obedecer…).

Cada vez los hijos tienen más de más cosas y no tienen que hacer ningún esfuerzo por conseguirlas, y no por ello podemos afirmar que son más felices. Además, en general cuantas más cosas tienen los hijos, más cosas quieren, por la progresión insaciable que supone “el tener” frente a la gran oferta que existe hoy día. Y llega un momento en que los padres se encuentran incapaces de proporcionar más satisfacción por la vía material.

Los padres no se sienten más satisfechos, porque ven que no disminuye el grado de exigencia en los hijos, sino que al contrario, aumenta el grado de inconformismo.

Cuando los niños no aprenden que las cosas hay que ganárselas, que tienen que cumplir las normas establecidas,  que junto con nuestros derechos, van nuestra obligaciones, y que si no las cumplimos no podremos disfrutar de los privilegios (como tele, ordenador, videojuego…), se pueden convertir en jóvenes y adultos insatisfechos e infelices, porque no han aprendido a valorar lo que tienen, todo lo consideran como un derecho, y cuando la sociedad les impone sus normas, pueden sentirse muy dolidos y frustrados.

 

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