Obesidad infantil, radiografía de un problema. Colaboración con la revista TELVA

¿Sabías que en España aproximadamente el 40 por ciento de los niños padece sobrepeso? Estos son los consejos de los expertos para que tus hijos no formen parte de esta estadística

Por Sonsoles Vázquez

Crisis, falta de sueño, comida preparada, juegos electrónicos… La obesidad infantil alcanza cotas nunca vistas en España, donde la padecen el hasta el 21 por ciento de los niños y un 19 por ciento de las niñas. Son valores de los más altos de Europa, similares incluso a los de Estados Unidos. Los pediatras avisan: la siguiente generación podría disminuir su esperanza de vida. Los expertos te dicen cómo reconducir este problema.

Los pediatras aseguran que la crisis tiene buena parte de la culpa. Un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) demuestra que al reducir el nivel de gasto, las familias prescinden cada vez más de comida sana como frutas y verduras. En los sectores más castigados, la comida basura con alto contenido calórico se ha convertido en protagonista de su dieta.

Según uno de los últimos estudios de la Iniciativa Europea de Vigilancia de la Obesidad Infantil de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en el primer semestre de 2018, Italia, Chipre, España, Grecia, Malta y San Marino son los países europeos con tasas de obesidad más altas. De este documento también se desprende que en España, solo un 30 por ciento de los niños comen fruta a diario (la recomendación de la OMS es de un mínimo de 400 gramos de vegetales al día) y únicamente el 10 por cierto toma verduras, el dato más bajo en Europa.

Además, los expertos añaden que los niños obesos tienen baja autoestima, problemas de relación y, físicamente, se mueven peor, se caen con más frecuencia, padecen dolores articulares, roncan y sufren trastornos del sueño… Además, engendran factores de riesgo para futuros problemas cardio/cerebrovasculares, metabólicos, articulares, respiratorios y digestivos.¿Quieres que tu hijo engrose las listas de afectados? ¿Crees que tu hijo puede ser candidato a convertirse en niño obeso? Escucha cómo debes alimentarle.

UN DESAYUNO CINCO ESTRELLAS

Esta primera comida del día es clave para el control del sobrepeso, según la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD). Y es que los datos de su estudio Aladino indican que únicamente el 3,8 por ciento de los niños españoles realiza un desayuno completo y precisamente el mayor porcentaje de obesidad está entre los que no desayunan o lo hacen menos de 3 veces a la semana. “Ir al colegio con el estómago vacío es un error dietético clave“, indica Juan José Díaz, vocal de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP).

Para el Dr. David Mariscal, experto en nutrición y especializado en obesidad infantil, “el mejor desayuno se compone de cereales o pan tostado con un poco de aceite, si no con margarina, y como última opción con mantequilla. Si el niño prefiere el sabor salado, añadir una cucharada de tomate triturado, y si el dulce, un poco de mermelada. Otro alimento clave es la fruta natural, ya sea una pieza o un zumo. Y por último un vaso de leche con un poco de cacao“.

A DIETA… MEDITERRÁNEA

La endocrina del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Clotilde Vázquez, autora de la Guía de alimentación infantil y juvenil, resume los principales fallos: “Cada vez nos alejamos más de los alimentos mediterráneos y nuestros platos tienen menos verdura, legumbres y fruta. Ofrecemos en exceso alimentación procesada, ya sean pizzas o croquetas congeladas, fritos, carnes, bollería industrial, chuches dulces y saladas, bebidas hiperazucaradas, comida basura…“.

Los expertos también alarman sobre los niños y su dinero de bolsillo con el que compran chuches sin el control parental.

La Dra. Vázquez nos da los siguientes consejos sobre alimentación infantil según las edades:

  • Hasta los 2 años: La lactancia materna es el alimento ideal para el recién nacido. Hasta los 24 meses, su uso junto a otros alimentos (verduras, frutas, cereales, carnes magras, pescado blanco y azul, huevo, legumbres, pasta y leche de vaca) deben conformar la dieta.
  • De 2 a 4 años: En esta etapa los niños pueden ganar hasta 30 centímetros, por lo que necesitan mucho calcio, proteínas, vitaminas, grasas naturales, minerales e hidratos de carbono. Hay que optar siempre por los alimentos frescos con poca sal y evitar los productos procesados y envasados en plástico. Los snacks y las golosinas tienen que ser una excepción: no aportan ningún valor nutricional, más que el calórico, y además son muy adictivos.
  • De 4 años en adelante: De media, crecen entre seis y ocho centímetros al año, y es el momento de afianzar los buenos hábitos con una dieta que incluya tres piezas de fruta al día, verduras en comida y cena, legumbres 2-3 veces a la semana, cereales y pescado.

VERDURA Y COMPAÑÍA, TRUCOS PARA QUE LA COMAN

La directora del área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, Silvia Álava Sordo, nos da ideas para evitar dramas ante platos vetados por los niños.

  • Paciencia: No vale que digan que no les gusta, motívales para que lo coman con… una recompensa.
  • Ponerles menos cantidad y en forma de guarnición, cuando se trata de un alimento que no les gusta.
  • Predicar con el ejemplo: Si nosotros tomamos verdura y fruta, ellos querrán hacerlo.
  • Imaginación en la presentación. Haz un bosque con brócoli y zanahorias, una montaña con lenguado, una cara con piezas de fruta…
  • A mano: Pon en el centro de la mesa brochetas de fruta o palitos de zanahoria mientras vemos una película.

EL BOCATA DE LAS SEIS

El preocupante aumento de las cifras de obesidad infantil también está llevando a los profesionales de la salud a recuperar antiguas costumbres, como el bocadillo de la merienda. Elena Escudero, nutricionista del Hospital Infanta Sofía de Madrid, recuerda que “el pan forma parte de los hidratos de carbono presentes en la base de la pirámide de la alimentación saludable. Es mejor optar por el de barra, a ser posible integral, que aporta menos grasa y más fibra que el de molde, y rellenarlo con fiambres magros, quesos tiernos o curados, atún o sardinas, y ocasionalmente con paté o crema de cacao“.

MENOS TELE Y MÁS PILLA-PILLA

Tanto los datos del Informe Helena de la Comisión Europea como la última Encuesta de Salud de España, detectan un aumento de las conductas sedentarias entre los pequeños debido a un incremento de las actividades basadas en la electrónica y un descenso de las actividades físicas. Según las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP), “si queremos evitar el sobrepeso infantil, los niños y adolescentes deben practicar actividad física de moderada a vigorosa al menos una hora diaria durante cinco días a la semana, y las actividades sedentarias no educativas no deben exceder las dos horas diarias“.

Para el doctor Vicente Martínez Vizcaíno, codirector del Centro de Estudios Sociosanitarios de la Universidad de Castilla-La Mancha y principal investigador del programa Movi de ejercicio físico para escolares: “Antes se hacían muchos más desplazamientos a pie, pero hoy los padres llevan a los niños en coche a todas partes por falta de tiempo. Y tampoco dejan a sus hijos jugar en la calle, muchas veces porque les llenan el tiempo libre de clases de idiomas, informática, música… Estamos haciendo que los niños sean una imitación de los adultos, sujetos sedentarios durante 23 horas al día y activos durante una“. A su juicio, hay que ir andando a más sitios y volver a los juegos lúdicos del pasado, como montar en bicicleta, saltar a la comba o jugar al pañuelo, al avión o al pilla-pilla.

SUEÑO QUE ADELGAZA

La obesidad infantil y los trastornos de sueño se retroalimentan: es más fácil que un niño con problemas para dormir tenga obesidad, y viceversa. La clave, según han estudiado expertos del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn), está en que la falta de sueño interfiere en las hormonas que regulan el sobrepeso. Como explica su directora, la Dra. Empar Lurbe, “dormir poco aumenta la producción de ghrelina, una hormona conocida como la del crecimiento porque anima a comer más, y disminuye la de la leptina, otra que tiene el efecto contrario porque reduce el apetito. Y tiene otra causa más obvia: si se duerme poco se tienen menos ganas de hacer ejercicio. La relación tiene un ejemplo numérico claro: la tasa de niños obesos o con sobrepeso en España (alrededor del 25 por ciento) se corresponde con la de los que duermen mal“.

Para combatirlo, los expertos recomiendan que los niños duerman más de 12 horas entre los seis meses y los dos años de edad, más de 10 entre los 3 y 4 años, y más de 9 entre los 5 y 7 años. Asimismo, aconsejan que no haya televisiones ni ordenadores en su dormitorio y que no realicen actividades que impliquen una atención excesiva una hora antes de acostarse.

FUENTE: revista TELVA