«Mamá: ¿por qué no viene papá este verano con nosotros?» Colaboración con el diario ABC

Claves para que los niños no sufran estas vacaciones la separación de sus padres

Niños y divorcioLa alegría que supone para la mayoría de los niños la llegada de las vacaciones, para otros se torna en incertidumbre. Es el caso de los hijos de padres recién divorciados. Por primera vez no pasarán el verano todos juntos. No planificarán en común un destino ni prepararán a la vez las maletas haciendo esfuerzos para que todo quepa en el coche. Este año habrá un asiento vacío.

Se trata de una situación nueva tanto para los progenitores como para los niños, por eso es importante tener en cuenta una serie de aspectos para queesta nueva experiencia sea vivida de la mejor manera posible para, fundamentalmente, evitar que los más pequeños sufran.

Lo que está claro, según apunta Nora Rodríguez, directora y fundadora deHappy Schools Institute, es que después de la separación o divorcio, los niños pasan mucho estrés por las tensiones y discusiones de las que son testigos, por la propia separación, la mudanza, la readaptación… Tardan una media de dos años en quitarse de la cabeza su sueño de que sus padres volverán a estar juntos. Por eso, durante el verano, podrán insistir en ir a ver a mamá para que les acompañe a ir a la playa.

destacar los aspectos positivos

Para Silvia Álava, directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, un buen punto de partida es pensar siempre en positivo y explicarles a los niños los aspectos buenos de pasar las vacaciones por separado y cómo estar la mitad del verano con papá y la otra mitad con mamá puede ser también divertido. «Harán cosas diferentes, tendrán posibilidad de hacer el doble de amigos… », asegura.

En la otra cara de la moneda están los padres, que tras meses de conflictos hasta que se materializa la separación, perciben el verano como una épocapara retomar su actividad social, como una vía de escape y de liberación. Por este motivo, es importante que cuando el padre o madre esté con su hijo tenga en cuenta y acepte que no le apetezca seguir el ritmo adulto de tanta fiesta, barbacoas o cenas de amigos de uno de su progenitores. «En el caso de hijos adolescentes –explica Nora Rodríguez– será más habitual que no quieran irse con uno de sus padres bajo el argumento de que si ahora sus padres hacen lo que quieren también ellos tienen derecho y libertad para elegir dónde ir en vacaciones. Hay que dejarles las cosas claras».

Para evitar este tipo de situaciones, Rodríguez recomienda estrechar vínculos afectivos con los hijos con mucha anterioridad y llegar a pactos con ellos sobre el tipo de vacaciones que les apetece. «Una buena opción es ofrecerles ir a algún destino donde puedan practicar aquellas actividades que más les gusten, hacer algo diferente a lo que hacían cuando viajaba la familia unida y que les haga sentir que son tenidos en cuenta en esta nueva realidad que les toca vivir».

Los protagonistas

El verano es una época de grandes posibilidades para un mayor acercamiento a los hijos que han sufrido un proceso de separación o divorcio en la familia. «No se trata de que los lleven al cine, a comer, al parque de atracciones, a cenar… Es un buen momento –prosigue– para compartir actividades cotidianas en las que el padre, o madre en su caso, haga sentir al niño protagonista, por ejemplo, al hacer la cena, la compra, solucionar un problema doméstico o ir a tomar un helado después de un paseo en bici juntos. No hay que olvidar que el niño necesita reescribir su biografía y cualquier momento es bueno para establecer un diálogo que haga que la relación se estreche».

Llegado el momento también es positivo recordarle las vacaciones cuando iban todos juntos porque no puede renunciar a su vida pasada y porque le ayudará a asimilar su nueva situación.

Es habitual afirmar que los niños se adaptan a todo «pero no es cierto», puntualiza Rodríguez. Matiza que no lo hacen hasta que han pasado cuatro años desde el divorcio o, quizá, no se adapten nunca. «Ellos sufren mucho la ruptura de la relación de sus padres, que son sus modelos de referencia y seguridad. Por ello este periodo debe plantearse como de acercamiento y deber hacerse esfuerzos para evitar situaciones absurdas que hacen más daño a los hijos».

Nora Rodríguez hace referencia a cuando, por ejemplo, el padre le hace un regalo al niño y cuando llega a casa de la madre se lo tira, o cuando la madre le compra unas zapatillas y el padre le compra otras de marca para que no use las anteriores… Esta guerra lo único que consigue es desorientar a los pequeños, que no entienden lo que ocurre. Los expertos recomiendan a los progenitores que dejen al niño su propio espacio.

Silvia Álava recomienda, además, poner un especial cuidado en no descalificar la figura del otro progenitor. «Los conflictos de pareja son de la pareja, no de los niños, por lo que siempre deben de permanecer fuera de su ámbito. No olvidemos que por muy mal marido o esposa que una persona sea, no deja de ser la madre o el padre del niño, y que, por tanto, como tal, se merece un respeto. La regla de oro a seguir en las separaciones tanto en vacaciones como en periodo escolar será no hablar mal del excónyuge delante del niño. El padre o la madre –prosigue– debe respetar que el ex conyuge se comporte de forma diferente, y cuando los niños dicen es que con mamá hacemos esto o con papá hacemos lo otro, la mejor respuesta es no entrar a criticar ni a comentar. Sonríe al niño o a la niña y simplemente dile, “muy bien, pero ahora estás con papá/mamá, y lo vamos a hacer de esta forma”», apunta.

FUENTE: Diario ABC

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