Pacto educación

Los 11 mandamientos del pacto educativo: «No usaré el WhatsApp para cuestionar a los profesores» Colaboración con el diaro El Mundo

16 divulgadores educativos redactan en un mes un Pacto por la Educación en Equipo para padres y profesores

El pacto de Estado por la Educación se complica por el protagonismo que reclaman las autonomías

Mientras los distintos grupos parlamentarios hacen encaje de bolillos en el Congreso para alcanzar el anhelado pacto de Estado por la Educación, esa arcadia que, según algunos, solucionará todos los males de la escuela española, un grupo de 16 expertos tiene ya redactado su propio acuerdo.

Se trata de un documento consensuado en apenas un mes -políticos, tomen ejemplo- que recoge 11 mandamientos para padres y profesores. El llamado Pacto por la Educación en Equipo, promovido por la Fundación SM y la plataforma educativa Gestionando Hijos, lo firman educadores y divulgadores de renombre como Javier Urra, Begoña Ibarrola, Óscar González, Eva Bach o las psicólogas María Jesús y Silvia Álava.

El pacto ha ido a lo esencial y no trata cuestiones políticas como el debate sobre los conciertos, la asignatura de Religión evaluable o las lenguas cooficiales, pero pone el dedo en la llaga al denunciar muchos vicios que se producen dentro y fuera de la escuela. «No usaré los grupos de WhatsApp de padres para cuestionar las decisiones de los profesores», dice el punto número dos del manifiesto concerniente a las familias. ¿Se está haciendo tan mal uso de estos grupos?

«Hay una nueva generación de madres y padres que nos creemos expertos en educación y decimos cosas que aparentemente tienen sentido porque quedan muy bien como titulares de una queja», responde Leo Farache, creador y director de Gestionando Hijos e impulsor de la iniciativa.

«Los grupos de madres y padres son, como dice Carles Capdevila, útiles, patéticos, peligrosos y, en ocasiones, antieducativos. Cualquier crítica a un profesor en forma de desprecio a su labor es, por lo general, estúpida. Hace daño al profesor, a los alumnos-hijos, a la relación familia-escuela y al propio emisor, que se desacredita. ¿Los eliminamos? No, porque son útiles. Pero es conveniente, como todo en la vida, utilizar el buen sentido común», prosigue Farache.

La psicóloga Silvia Álava, una de las firmantes, recalca que «es fundamental, que tanto los padres como los profesores trabajen en el equipo. El objetivo de la educación de los niños es que cada uno consiga llegar lo más lejos que pueda, que consigamos que se desarrollen lo mejor posible, en todos los niveles, incluyendo todas las áreas: a nivel académico, social, personal y emocional. La educación no solo es que el niño acumule contenidos que reproducir en un examen».

El acuerdo, en su actual redacción, no cuenta expresamente con los alumnos, «pero el pacto es a tres; de hecho, el objetivo del mismo es garantizar que los estudiantes reciben la mejor educación posible tanto por parte de los padres como de los profesores».

Farache añade que habrá una segunda fase en la que los estudiantes también suscribirán sus propios compromisos.

A diferencia de lo que ocurre en las Cortes, a los firmantes del Pacto por la Educación en Equipo no les ha costado nada ponerse de acuerdo. El objetivo es común: la educación les mueve a todos y quieren que familias y profesores «construyan una relación de compromiso y sentido común» que vaya en beneficio de los niños.

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario