¿Estamos perdiendo el sentido común con los cumpleaños infantiles? Colaboración con el diario 20Minutos

Hoy en día hay cumpleaños infantiles que parecen comuniones. Photocall, obsequios de recuerdo para los asistentes, vídeos, animadores, un gran número de invitados y en consecuencia un gran número de regalos. Los padres “estamos perdiendo el sentido común” con las celebraciones de los cumpleaños de nuestros hijos, advierte la psicóloga infantil Silvia Álava Sordo.

Hace unos días, la foto de un niño solo en su fiesta de su cumpleaños, a la que había invitado a 32 amigos, se viralizó por las redes sociales y los usuarios se solidarizaron con él con numerosos regalos. “No es necesario invitar a toda la clase, los niños no necesitan una súper fiesta de cumpleaños”, agrega la directora del área infantil del centro de psicología Álava Reyes. Según ella, y a pesar de que los padres tienen las mejores intenciones con sus hijos, “les hacemos un flaco favor” con estas grandes celebraciones, que a veces incluso se repiten en varias jornadas, un día con la familia y otro con los amigos.

En su opinión, esta “moda” de los grandes cumpleaños infantiles atiende “muchas veces” a “una competición entre los padres para ver quién organiza la fiesta más espectacular sin pensar realmente en el bienestar del niño”, expone en relación a los niños introvertidos, por ejemplo, que quizá no disfrutan tanto rodeados de un gran número de personas. “Hay que pensar en el carácter de nuestros hijos y no relacionar su bienestar con el número de regalos o el dinero gastado”.

Respecto al número de regalos, Silvia Álava aconseja adecuarlos a la edad del niños y al número de invitados. Lo ideal es “uno de los padres, uno de los abuelos y uno por parte de los amigos”, a cuyos padres emplaza a organizarse para comprar un solo detalle. “Cuando reciben muchos regalos, no los llegan ni a integrar ni a valorar. Además se generan una expectativas en los pequeños que luego no se pueden cumplir y pueden llegar a asociar la felicidad con tener muchos regalos y que vaya mucha gente a la fiesta”, abunda la autora de Queremos hijos felices.

La presidenta del AMPA del colegio público Amador de los Ríos de Madrid, Ana María Rocco, ha propuesto recientemente reducir el importe que cada padre destinaba a comprar el regalo para los niños cumpleañeros de la clase de su pequeño de cuatro años. Hasta entonces se estaba poniendo unos 10 euros por niño y cumpleaños y, teniendo en cuenta que se regala a todos los niños (asistas o no a la fiesta), Rocco planteó reducir la cantidad a unos 4 euros con el objetivo de que “ninguna familia se quedara excluida por razones económicas” y para fomentar una forma de celebrar “más sostenible en todos los sentidos”. De cara al próximo cumpleaños, Rocco está valorando incluso la opción de que “cada niño aporte dos o tres euros para destinarlo a una ONG de niños” como alternativa a los obsequios materiales.

Rebeca Martínez Sánchez es la psicopedagoga del IES Mùsic Martí i Soler de Mislata (Valencia). Ella coincide con Silvia Álava en que conviene “invitar a los amigos que el niño elija” y no a toda la clase. “Una fiesta organizada con animadores en un parque de bolas y 25 regalos es muy impersonal y menos íntimo que, por ejemplo, celebrarlo en casa o un parque con los amigos más allegados”, sostiene.

Padres ‘helicóptero

“25 regalos en un cumpleaños nos recuerdan a un modelo educativo permisivo y de papás ‘helicópteros’ actuales —con niños y niñas sobreprotegidos que son los reyes de la casa—, que se mueven por el aparentar en una lucha absurda entre padres y madres para que su hijo no sea menos que el otro”, mantiene la psicopedagoga, que insiste en la idea de que “no hace falta más de dos o tres euros por niño para hacer un único regalo al cumpleañero, pues lo que importa es el tiempo que pasan entre amigos y no el número de regalos que les han traído”, recuerda.

El problema viene cuando una familia intenta celebrar a su manera el cumpleaños pero el niño, acostumbrado a otras formas, pide a los padres un macrocumpleaños. “Tienes que lidiar con tu hijo para que entienda que no hace falta tanto para pasar un buen rato entre amigos”, observa Martínez.

Otra alternativa para evitar este “modelo no necesario que estamos imponiendo los padres” —en palabras de Silvia Álava— es que las familias se organicen para celebrar de forma conjunta el cumpleaños de los niños que cumplan en el mismo trimestre. Reduciendo así el gasto económico y unificando recursos.

En definitiva, las expertas recomiendan celebrar los cumples “con los padres, abuelos y amigos más allegados” en un ambiente “íntimo”, en casa o al aire libre. ¿Y de regalo? “Cuentos y libros. Fomentar la lectura desde la infancia es regalar dosis futuras de razonamiento crítico”, defiende Martínez. “Los cumpleaños al aire libre, al que cada uno se trae su bocadillo, al que solo se lleva una tarta y una pelota, tizas o globos para jugar son ideas más razonables, accesibles y modestas que promueven valores más humanizadores, la simplicidad frente al desenfreno”, concluye la psicopedagoga.

Alerta con los niños que no son invitados

Las celebraciones “siempre son buenas” pero hay que “guardar la proporción”, defiende la presidenta de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España (Copoe), Ana Cobos. Quiere decir que “si solo se celebra un cumpleaños al año, entonces sí podemos hacer una macrofiesta, pero como son muchos los cumpleaños que tenemos a lo largo del curso, hay que tratar de hacer algo especial” pero no grandes cosas.

“Lo educativo del cumpleaños es pasar un rato de convivencia, diversión y compartir el afecto hacia el cumpleañero, e intercambiar regalos en proporciones ajustadas”, afirma. Cobos considera que esto debe ser “la prioridad” y no los regalos. “Si el niño, después de recibir los regalos, pierde el interés por estar con sus amigos, entonces se ha desvirtuado el objetivo de la celebración. Se trata de que, una vez termina la fiesta, el cumpleañero salga reforzado porque hay un entorno de personas que le quiere”, agrega.

En la misma línea de sus colegas, la presidenta de la Copoe está de acuerdo en que “no pasa nada por enseñar a los pequeños, desde que empiezan el colegio, que los amigos son los elegidos por ti y que te escogen a ti. No pasa nada por diferenciar entre amigos y compañeros”.

La orientadora alerta por otra parte de los niños a los que nadie invita —”es muy doloroso”— y pide que los padres estén atentos si no reciben ninguna invitación porque esto seguramente indique que tienen “tendencia a aislarse o problemas de socialización que hay que abordar”. En estas situaciones, Cobos recomienda “abrir las oportunidades de hacer amigos, por ejemplo, apuntándole a actividades deportivas o culturales”.

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