Batalla en la mesa (III)

¿Qué razones pueden llevar a un niño a portarse mal a la hora de comer (que no le guste la comida, que quiera llamar la atención…)?

Es verdad que hay niños que son más comilones, otros más inapetentes… y que determinados alimentos no pueden no gustarles , pero cuando un niño se porta mal en todas las comidas, lo más habitual es que esté llamando la atención de los padres. Los niños saben que es un momento propicio para hacerlo, y a veces juegan con eso.

¿Cómo deben reaccionar los padres en estos casos? ¿Hay que castigar a los niños?

Si un niño está intentando llamar la atención, no tenemos que utilizar el castigo como estrategia, pues verá que aunque sea de forma negativa, sigue acaparando la atención del adulto, si no la extinción, que vea que así no le hacemos caso. Si tú no comes o te dedicas a hacer tonterías en la mesa, lo que haremos será dejar de prestarte atención, ni te miro, en cambio, cuando sí que comes, o te comportas de forma correcta, sí que te hago caso, participas en la conversación…

Batalla en la mesa (II)

¿Qué estrategias o “trucos” puede dar a los padres para que sus hijos coman mejor o, al menos, sin que haya una guerra de cubiertos en cada comida?

– Lo primero que tenemos que hacer es que el niño sepa que se espera de él en la comida. Una instrucción del tipo “pórtate bien” es demasiado ambigua y no le estamos explicando que tiene que hacer.  Por eso nos puede funcionar hacer una listado con las reglas que tenemos en la mesa. Como pueden ser:

  • Se come todo lo que está en el plato. Hay padres que sirven mucha comida a sus hijos y luego negocian cuanto se comen. El niño no tiene que entrar en este juego, sino que el adulto le servirá una cantidad adecuada y razonable, y eso es lo que se come. No negociamos con él. Si quieres más se puede repetir.
  • Pondremos un tiempo para la comida, y que los niños aprendan a comer en ese tiempo, pues otro de los problemas habituales, es que los niños tienden a alargar mucho las comidas, entre otras cosas porque saben que así tendrán un mayor rato de atención.
  • No se hacen tonterías en la mesa. Tienen que saber que cosas se permiten y cuales no, y que entiendan que estar comiendo o cenando con los mayores, implica tener un comportamiento correcto durante la comida, y que si no lo tienen no les vamos a hacer caso.

– Enseñemos al niño a comer sólo desde pequeño, no dejemos que este aprendizaje lo haga exclusivamente en el comedor del colegio, pues será más fácil hacerlo en casa, donde puede disponer de más atención, tiempo… de tal forma que cuando llegue al cole, ya sepa manejarse con los cubiertos, y no dependa del adulto. Son muchos niños, y no hay una cuidadora por niño.

– Intentemos que los niños lleven una dieta sana, equilibrada y variada desde pequeños, lo ideal es que los nuevos alimentos, ya han sido introducidos desde casa, “no descubrir la fruta y la verdura en el colegio”.

– No sobreprotejamos al niño, y no le demos de comer, de esa forma no le estamos permitiendo entrenar el hábito, y que se vaya haciendo autónomo en el mismo. En el colegio tendrá que comer él solito, y no se lo va a dar una cuidadora.

– Armémonos de paciencia, el aprendizaje es difícil, y se van a manchar, se les va a caer… es normal, no les regañemos, es importante que desde pequeños aprendan a manejar los cubiertos, y no les demos la sopa, porque se le va a caer se van manchar lo va a poner todo perdido…, hagamos con uno de esos simpáticos “baberos-chubasqueros”, y que el niño aprenda aunque se manche.

– No olvidemos que la tarea de aprender a comer, es responsabilidad de los padres, no del colegio. Los niños no van al comedor a aprender a comer y a comer de todo, eso se tiene ir haciendo también desde la familia.

Batalla en la mesa (I)

Con este título aparece el artículo en el que colaboro con Laura Jiménez de la revisa La Guía del Niño en este mes de Noviembre, esta semana os iré poniendo pinceladas sobre lo que hacer cuando la hora de las comidas se convierte en una ¡batalla campal!.

El artículo completo lo tenéis en la revista de este mes y para los que querías más información os recomiendo como bibliografía en libro: “Cuentos para Comer Sin Cuentos”.

– ¿Desde qué edad puede empezar a inculcarse a los niños el buen comportamiento en la mesa?

 Desde el principio, incluso cuando todavía son bebés, conviene que ya tengamos claras las pautas a seguir en las comidas, y se las vayamos inculcando a nuestro hijo, por ejemplo, desde bien pequeñín podemos enseñarle que cuando comemos, estamos a eso “a comer”, y no distraerle con la tele, o con juguetes, o parar para realizar otra actividad como el cambio de pañal…  tiene que aprender que estamos comiendo.

Con Isabel Gemio en Te doy mi palabra de Onda Cero

Ayer tuve el placer de acudir junto a mi compañero Ángel Peralbo, al programa de Isabel Gemio, Te doy mi palabra de Onda Cero.

Estuvimos hablando sobre la importancia que tienen los padres en el correcto desarrollo de sus hijos, y cómo la principal variable que predice el éxito de la terapia psicológica con los niños y adolescentes es la implicación de los padres de la misma.

 Si reflexionamos sobre las intervenciones con los niños más pequeños, la mayor parte de la ayuda se la damos a los padres hasta el punto de que en un 80% (porcentaje altísimo) no es necesario ni ver a los hijos.

 Y por otro lado cuando ayudamos a los adolescentes, la implicación de ambos padres es vital. Suele haber una tendencia generalizada a pensar que ya son lo suficientemente mayores como para cambiar, autocontrolarse, mejorar, etc y por ello a depositar la confianza del cambio en ellos, pero la realidad es que los padres tienen que estar informados, tienen que saber que aún hay cosas que pueden hacer para el control externo y conocer bien esas orientaciones terapéuticas. Quizá cuando llegan a la preadolescencia y sobre todo a la adolescencia tiendan a atribuir causas más psíquicas y mentales que educativas a las problemáticas que se presentan, de ahí que intenten implicar más a los hijos y a implicarse menos ellos, quedándose muchas veces atrapados en la inmovilidad, el sufrimiento y el sentimiento de culpabilidad.

En este tipo de intervenciones hemos visto que cuando los padres están separados y asisten los dos a consulta se produce un fenómeno altamente gratificante para todos, y es una mejor consecución de los objetivos terapéuticos. Por un lado la asistencia de los dos y por otro, el entender que en cualquier caso la mejoría de su hijo es un objetivo común, les permite centrarse en conseguirlo, a pesar de otras diferencias que puedan tener en éste y otros planos

Colaboración en La Mañana de la 1 de RTVE: madre a los 10 años

Hoy he tenido la ocasión de participar telefónicamente en uno de los coloquios realizados en La Mañana de la 1 sobre la impactante noticia de la niña de 10 años que ha sido madre en Andalucía, haciendo las siguientes reflexiones:

  • Pese al atenuante que puede llegar a ser la diferencia cultural, hay que ser conscientes de que una niña de 10 años no tiene la madurez, ni para engendrar, ni para criar, ni para hacerse responsable de un niño.
  • Con 10 años lo procesos cognitivos y madurativos no están preparados para asumir este tipo de responsabilidades, hay que pensar que otra vida depende de ella.
  • Tenemos que trabajar para preservar los derechos de la infancia, a ésta niña le han quitado la infancia, no va volver a ser una niña, de ésto dificilmente se recuperará en un futuro.
  • Los niños tienen que ser niños y no asumir situaciones para las que no están preparados porque su propio desarrollo madurativo y cognitivo no se lo permite.
  • Hay que trabajar en educación como método preventivo y no permitir que este tipo de situaciones se repitan.
  • Tenemos que proteger los derechos de los niños.

Lo bueno (y lo malo) de estudiar en el extranjero (IX)

Para su integración en el colegio a la vuelta, tanto académica como personal ¿debo tomar alguna medida?

 Es conveniente que hablemos con el colegio y que nos puedan proporcionar ejercicios y material de trabajo para reforzar las asignaturas que no se han dado en el extranjero, como la lengua española, y las matemáticas, que se imparten de forma diferente.

Respecto a los amigos, favorecer la reintegración en el grupo con absoluta normalidad, retomar las actividades que se realizaban antes de la estancia durante el extranjero. Para eso es bueno que tengamos los teléfonos de los amigos antes de irnos, para que se reincorpore a la rutina lo antes posible.

Lo bueno (y lo malo) de estudiar en el extranjero (VIII)

Qué hago si presenta problemas de adaptación (si me llama llorando, si no está contento, si echa de menos su casa y sus amigos..) Es mejor aguantar y que lo supere o debo hacerle volver y renunciar a ese curso fuera? Cómo detectar cuándo lo pasa mal de verdad o simplemente le está costando un poco? Las señalas claras de alerta.

Hay que evitar que el adolescente vuelva a mitad de curso porque además de vivirlo como una derrota el aprendizaje que saca de la experiencia es que si las cosas no van bien se puede abandonar sin enfrentarse a ellas. No mandemos a un niño a pasar un curso fuera si él no quiere o  no se ve capaz de afrontarlo. Es normal que vayan con miedos o con dudas, pero no con una negativa tajante.

Tenemos que saber que nuestros hijos nos van a echar de menos igual que nosotros les echaremos de menos a ellos, y eso es normal, y nos lo dirán, incluso alguna vez se les puede escapar una lágrima. Pero si vemos que la situación de llamar llorando a casa se convierte en habitual debemos de cortarla lo antes posible.

 

Lo bueno (y lo malo) de estudiar en el extranjero (VI)

¿Es conveniente que haya salido antes (veranos fuera, campamentos…) antes de mandarlo tanto tiempo?

Sí. Si el adolescente ya ha salido previamente, y está acostumbrado a pasar tiempo fuera de casa no solo le será más fácil adaptarse al cambio, si no que irá con menos miedo. Si pudiera haber pasado antes un verano o un mes en el extranjero para que conozca la experiencia sería perfecto. Otra cosa que le puede ayudar es haber realizado intercambios cortos con estudiantes de otros países.

Lo bueno (y lo malo) de estudiar en el extranjero (V)

¿Hasta qué punto es importante lo que opine su colegio (el de aquí) respecto a la decisión de los padres de mandarlo fuera?

 Es fundamental hablar con el colegio en España y saber qué opinan y qué nos recomiendan que hagamos. Estamos hablando que el adolescente se va a ir un curso, no todo el resto de su escolarización, y que luego volverá a su antiguo colegio con sus profesores y  amigos. Desde el colegio nos podrán dar una información muy valiosa de cómo  le ven de preparado tanto a nivel académico como social.

Lo bueno (y lo malo) de estudiar en el extranjero (IV)

¿Es conveniente que le visite o no? Si es así, ¿con qué frecuencia?

 El propio colegio marca las vacaciones de los alumnos y es recomendable que estas vacaciones las pase con su familia. La mayoría de los adolescentes vienen a disfrutar de las vacaciones a España.

 ¿Qué es más recomendable, el alojamiento en un internado o con una familia? Pros y contras de cada uno

 De nuevo dependerá de las características del chico/a, pero en general es más fácil la vivencia en un internado, pues todos los niños se encuentran en una situación parecida y les es más fácil hacer amigos e incorporarse a la rutina establecida. (Todos hacemos lo mismo). En los ratos libres estarán rodeados de gente se su edad con preocupaciones y problemas parecidos. Por el contrario en el internado puede que no siempre hable en inglés si tiene compañeros españoles.