10 lecciones que aprendes de tú hijo (IV)

La curiosidad y la espotaneidad son dos de las características que no le faltan a ningún niño: ¿hasta dónde podemos alentarla y cuando ponerle coto?

Tenemos que establecer el punto donde termina la espontaneidad y empieza la rabieta y la mala educación. Pero en general, no coartemos la espontaneidad del niño, que le ayudará a relacionarse mejor tanto con iguales como con adultos, ni la curiosidad, que bien dirigida puede sernos muy útil para motivar el aprendizaje.

Su desbordante imaginación siempre nos sorprende: ¿La imaginación y la creatividad es siempre positiva, puede llegar a ser excesiva o preocupante?

Dependerá de la edad del niño. En principio, no tiene por qué llegar a ser excesiva o preocupante, a no ser en niños más mayores, que veamos que están utilizando su imaginación como refugio de la realidad

10 lecciones que aprendes de tú hijo (III)

¿Hay que hacerles ver y expresarles que nos están enseñando algo? ¿Cómo?

 Claro que sí, eso ayudará a que el niño se sienta más seguro, por eso cada vez que nos enseñen algo (aunque sea algo que el adulto ya conocía previamente), reforcémosle, para que se sienta bien, se sienta a gusto, y siga enseñándonos cosas que para el niño son importantes.

Esto no implica, que si yo te enseño algo y tú a mí también…  fomentemos una relación de igualdad padres-hijos. Los padres tienen una función por encima de los iguales, y de los amigos, que es la DE SER PADRES, y eso implica educar, y cuando el niño no se porta bien, hay que decírselo, a ser posible utilizando la comunicación no verbal, que en esos casos va a ser mucho más efectivo. Pero a parte de esto hay que decirles cuando se portan bien, cuando hacen bien las cosas. Aprendamos a reforzarles y a que se sientan seguros y felices.

10 lecciones que aprendes de tú hijo (II)

¿Cómo hacemos para fomentar, encauzar o pulir esas características?

 Explicándoles a los hijos qué es lo que se espera de ellos. En ocasiones los niños están perdidos y no saben muy bien qué es lo que tienen que hacer. Por eso es bueno que les digamos de forma concreta lo que esperamos que hagan. No vale con “pórtate bien”, sino “obedece a mamá”, “deja de gritar…”.

Es verdad que en ocasiones los niños se pueden poner muy pesados, en esos casos, por mucho que intentemos razonar con ellos no lo conseguimos. Por lo que va a ser más efectivo utilizar el lenguaje no verbal. Ser muy contundentes con el gesto y con la mirada, nos va a ser mucho más efectivo que entrar en su provocación pues podemos terminar diciendo cosas de las que luego nos vayamos a arrepentir. Con una mirada a tiempo el niño entenderá  perfectamente que es lo que no tiene que hacer.

10 lecciones que aprendes de tú hijo

De nuevo este mes de agosto, he tenido el placer de colaborar con Beatriz García, de la revista La Guía del Niño sobre las cosas que podemos aprender de nuestros hijos: en ocasiones se nos olvida, y es verdad que observando a nuestros hijos, podemos aprender muchas cosas sobre ellos y de ellos.

 Durante  esta semana resolveremos las principales dudas que pueden surgir de este tema. No obstante, os invito a leer el reportaje completo que podéis encontrar en la revista de este mes.

 ¿Cuáles son esas pequeñas grandes virtudes que deberíamos aprender de nuestros hijos?

 La primera de todo, LA CAPACIDAD DE OBSERVACIÓN.  En esto los niños nos suelen ganar por goleada, saben qué hacer para conseguir sus objetivos y cómo hacerlo, porque previamente han observado  a sus padres y ya saben cómo van a reaccionar.

 Otra virtud de los niños, es la PERSEVERANCIA.  Cuando tienen claro lo que quieren, luchan por ello, hasta límites que a veces hace que los padres se desesperen. Pero eso no justifica que cedamos en algo que previamente se ha dicho que no, para que el niño se calle.

 La sinceridad es también algo que podemos aprender de los niños.

La Comunicación con nuestros hijos (XI)

FRASES A EVITAR

 
-“Cuando lleguemos a casa te vas a enterar / Cuando se entere tu padre te vas a enterar”

Consecuencias: Con frases de este tipo el niño puede percibir poca autoridad en la madre, que tiene que recurrir a una segunda persona. Los niños necesitan que sus padres sean por si mismos fuentes de autoridad para sentirse seguros.

 Alternativa: Las consecuencias de la conducta tienen que ser inmediatas, y ya hemos hablado que lo mejor funciona es la extinción, cuando te estás portando así yo te hago caso, pues con las amenazas el niño sigue consiguiendo la atención del adulto.

 
-“¡Aparta, estoy harta de que estés siempre pegado a mí!”

Consecuencias: El niño lo puede vivir como un rechazo, una falta de cariño, lo que puede aumentar su inseguridad.

 Alternativa: Ahora mamá o papá esta haciendo la comida, y hasta que termine tú tienes que jugar solito. Cuando mamá o papá termine te irá a buscar y haremos algo juntos.

La Comunicación con nuestros hijos (X)

FRASES A EVITAR
-“No digas tonterías / No tengo tiempo para tus tonterías”

Consecuencias: De nuevo, damos al niño un mensaje contradictorio, le dimos que no tengo tiempo para tus tonterías, a la par que le estamos recriminando. De nuevo el niño se ve reforzado porque si que está consiguiendo nuestra atención.

 Alternativa: Cuando haces el tonto no te hacemos caso.

 
-“No pareces de esta familia”

Consecuencias: El niño puede sentirse rechazado.

 Alternativa: No me gusta que hagas esto. (De nuevo focalizando directamente la conducta a extinguir),  o aludiendo a las normas que tenemos en casa o en la familia.

La Comunicación para nuestros hijos (IX)

FRASES A EVITAR:
-“Ya no te quiero”

Consecuencias: De nuevo jugamos con el amor y con el cariño del niño, lo que puede hacer que se sienta solo e inseguro.

 Alternativa: Cuando tu te portas mal, nos ponemos tristes o no queremos estar contigo, pero nunca entraremos a cuestionar nuestra amor hacia el hijo.
-“Deja de llorar como una niña. Los chicos no lloran”

Consecuencias: Además de entrar en valoraciones de tipo sexista, podemos hacer que el niño inhiba la expresión de sus sentimientos.

 Alternativa: Tendremos que distinguir entre el llanto de llamada de atención, el cual extinguiremos con frases de “no se llora” (independientemente del sexo), de cuando el niño tiene un problema. En caso lo consolaremos y trataremos de ponernos en su lugar para ayudarle.

La Comunicación para nuestros hijos (VIII)

FRASES A EVITAR:

 “Te vas a quedar solito como sigas así”

Consecuencias: Fomentamos miedos en el niño.

 Alternativa: Dependerá de la edad del niño, pero en cuanto sea un poco mayor (en torno a los cuatro años), podremos explicarle que con determinadas conductas, como pegar, puede que los otros niños no quieran jugar con él, pero no hay que exponerlo de forma tan rotunda y tajante.

La Comunicación con nuestros hijos (VII)

FRASES A EVITAR:


“Eres muy torpe, todo lo haces mal / No sirves para nada”.

Consecuencias: Con frases de este tipo, es muy probable que minemos la autoestima del niño.

 Alternativa: Esta actividad en concreto no se te da bien, vamos a trabajar juntos para que mejores, y sobre todo hacer hincapié en las cosas positivas del niño.

La Comunicación con nuestros hijos (VI)

FRASES A EVITAR:

 “No me das más que disgustos, ¡Con lo bien que estaba yo sin hijos!”

Consecuencias: Nunca podemos decir algo así a un niño, le estamos culpando de muchos de nuestros problemas, sobre los que él no es responsable, y además de esta forma no le trasmitimos ni nuestro cariño, ni nuestro afecto, ni nuestro amor.

 Alternativa: Hoy estoy muy disgustado contigo, por esto que has hecho. De nuevo enfatizamos en el problema que ha ocurrido, y recalcamos que es hoy cuando estoy enfadado, pero nunca entraremos a discutir nuestro amor hacía el hijo.