Esto es lo que pasa cuando los niños crecen sin límites. Colaboración con La Vanguardia

El aislamiento social o la falta de autocontrol son sólo algunas de las consecuencias

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Casi sin darnos cuenta, a los niños las normas y limitaciones les vienen marcadas casi por el nacimiento. Modelar sus necesidades de sueño, comida y juego según los ritmos de la casa es una de las primeras formas en que se enfrentan a las normas. Es algo que obedece a un dictamen social, por el que se consigue que la vida en comunidad tenga éxito.

A medida que el niño crece, la situación respecto a los límites se vuelve más compleja. Aparecen otro tipo de emociones, y descubren la empatía, algo esencial para trazar las reglas de comportamiento desde el respeto a los demás. Todos los expertos coinciden en que poner límites a ciertos conductas es esencial. “Vivimos en una sociedad tremendamente difícil, que tiene sus normas. Si no las siguiéramos, generaríamos situaciones incómodas a nivel social”, expone la psicóloga Silvia Álava. En su libro Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron. (J de J editores), cuenta que “los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben qué camino deben elegir”.

Autocontrol

¿Por qué son necesarias las normas?

Sin embargo, no todas las formas de establecer límites son válidas para fijar las pautas en lo que se imaginan como comportamientos deseables. Existe algo así como las “normas o límites saludables”, algo que permite al niño actuar desde el respeto, pero sin acotar su desarrollo. “Tan mala es la ausencia total de límites como que tengan muchos. Necesitan explorar, descubrir, inventar… todo esto implica cierto nivel de riesgo. Si limitamos (su conducta) tanto que los niños entienden que todo lleva unas normas que no se pueden pasar, estamos coartando su propio desarrollo”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez psicólogos. Encontrar el equilibrio y evitar transmitir frustraciones son dos aspectos fundamentales para establecer unos buenos límites.

La sociedad funciona en torno a las normas. Las hay para evitar peligros, pero también de convivencia, y conocerlas –por ejemplo al llegar a un sitio nuevo–, genera seguridad. De la situación contraria se derivaría un estado de frustración. “Los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro, porque nada más salir de su casa se encontrarán con ellos: por ejemplo si intenta quitarle el balón a un compañero y no le deja, o que los profesores le insten a reducir su movimiento en clase… El pequeño será mucho más infeliz en el futuro por esa frustración a nivel social”, analiza Domínguez.

La sociedad funciona en torno a normas; los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro

En algunos casos, los padres dudan respecto a establecer límites pesando que ello tendría consecuencias negativas en el desarrollo de sus hijos. “Las normas y los límites no anulan, simplemente ayudan a adquirir autocontrol, algo necesario en la vida. Les estamos diciendo a los menores qué se puede hacer y qué no”, apunta Álava.

De hecho, si un niño creciese sin conocer ninguna restricción a su conducta, el desenlace podría ser fatal. “Si evoluciona sin que se los pongan se puede convertir en un sociópata, que no tenga en cuenta los deseos y derechos de los demás y busque solo satisfacer su hedonismo”, advierte Domínguez.

Cuándo y cómo imponerse

Normas “saludables”, y en su justa medida

De nada sirve tener una larga lista con lo que puede y no puede hacerse, ya que incluso puede ser contraproducente. “Los límites tienen que ser muy pocos, breves y adecuados a la edad. Muchos coartarían la libertad del niño. Es fundamental que se hable de cosas muy básicas y genéricas”, recomienda Álava, que recuerda cómo cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser. Además, todos estas reglas deben ser coherentes con los comportamientos que perciben los pequeños. “Ordenar e imponer como adultos no funciona, hay que hablar siempre desde el razonamiento”, continúa.

Regular el comportamiento de los niñoses una tarea a la que conviene dedicarse casi desde su nacimiento. Aplicar normas de forma consciente es algo que debe introducirse desde muy temprana edad. “Cuando todavía no hablan, los bebés cogen las cosas o las quitan mientras juegan, y es un buen momento para explicarles que hay que pedirlas. Lo que no tendría sentido es castigar a un niño de dos años porque no ha pedido algo”, cuenta la psicóloga.

En torno a los cuatro años, cuando tienen la empatía más desarrollada, es momento de introducir reglas desde otra aproximación. “Podríamos invitarlos a pensar en lo que no les gusta que le hagan a ellos para que sean ellos mismos quienes vayan regulando sus conductas”, añade.

“Imponer no funciona; cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Para quienes tienen dudas sobre cuándo aplicarlas, Domínguez alude a una circunstancia inequívoca: “Cuando comienzan a tener una idea de quiénes son y memoria para recordar lo que querían, va a aparecer la frustración; ese es el momento de empezar a ponerles límites”.

No es lo mismo imponer que invitar o razonar una norma. Las exigencias transmitidas desde la agresividad, de forma brusca o negativa van a generar rechazo en el pequeño. “Los límites siempre se deben comunicar en positivo, con las normas establecidas de antemano, no cuando ha surgido un problema”, recomienda Silvia.

Plantearlas como algo que nos ayuda a todos a tener una convivencia mejorará la aceptación del quien las recibe. Asimismo, Domínguez invita a recordar en la misma frase que se establece la norma que los niños son queridos y válidos: “Así les ayudamos a diferenciar cómo son de lo que están haciendo”. Es una forma de evitar que se identifiquen con su comportamiento. “Con los adolescentes hay que introducir sentimientos para que adquieran una cultura emocional. ‘Estoy defraudado con esto que has hecho y te agradecería que no lo hicieras’ u ofrecer alternativas a conductas que han desarrollado”, continúa el psicólogo.

Un proceso natural

Vencer la frustración

Cuando se acota un determinado comportamiento, lo normal es que la frustración aparezca. Si a un niño se le limita la parcela de lo que él todavía no conoce como algo aceptado,es natural que surjan emociones relacionadas con la tristeza o el enfado. “Este fenómeno hay que afrontarlo con la mayor de las naturalidades. En nuestro día a día todo el mundo experimenta frustración, satisfacción, alegría o tristeza. Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño o joven y enseñarle a gestionar la frustración”, insiste Domínguez.

Se trata de un proceso por el que aprenderán a autorregularse. No obstante, Álava alerta de que en ningún momento hace falta poner un castigo ejemplar, sino exponer las consecuencias lógicas, tanto a nivel conductual como emocional, si la norma no se sigue. “Nunca es necesario para que el niño aprenda ni hacerle sentir mal ni insultarle. Por ejemplo, si nos ha faltado al respeto podemos comentarle: ‘Espérate un ratito a que se me pase, porque me has hecho sentir mal’. Pero en ningún momento hay que castigarle”, explica la especialista.

“Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño y enseñarle a gestionar la frustración”

ABEL DOMÍNGUEZ Psicólogo

Por otra parte, si se quedan muy enganchados a la tristeza o a la frustración por la limitación, se le puede ayudar a explorar las opciones que tienen. “Cuando son más mayores se tienden a comparar con otros niños –con alegaciones como ‘A mi amigo le dejan hasta las 10 y a mí no’–, y hay que frenarles; se les puede ofrecer una visión más global, con pautas y argumentos para que puedan equilibrar esa frustración”, finaliza Domínguez.

FUENTE: Diario La Vanguardia

#Podcast Hablamos de Tolerancia para los informativos de Onda Cero

Con motivo del día internacional de la tolerancia, hablamos sobre ella para los informativos de Onda Cero

La infancia expuesta en internet, a debate. Colaboración con El Diario Vasco

El día a día de cuatro de cada cinco bebés españoles de menos de seis meses pulula por internet | «La vida privada de los niños es suya, no de sus padres», advierten los expertos

Por ICIAR OCHOA DE OLANO

El 23% de las criaturas engendradas tiene presencia en internet

«¡¡¡Estamos embarazados!!!». Ecografía de doce semanas de gestación. «¡Es chico!» Compartir; «¡¡¡¡Daniel ya está con nosotros!!!!». Clic; «Daniel en su cunita». Clic; «Daniel ya abre los ojitos». Clic; «El primer baño de Daniel». Clic; «Daniel coge su sonajero»; «Daniel estrena pijama con orejitas de oso»; «Daniel prueba su primer trozo de pan»; Clic, clic, clic. Compartir. Like, Like, like, like… Este ‘modus operandi’ tiene una expresión propia -anglosajona, cómo no-: ‘Sharenting’, el resultado de la fusión de ‘share’ (compartir) y de ‘parenting’ (crianza). Y es una actividad más habitual de lo que puedan sospechar. Mucho más. Hasta el punto de que el 23% de las criaturas engendradas tiene presencia en internet sin que ni siquiera hayan nacido aún, porque sus padres se han apresurado a colgar en las redes sociales imágenes ultrasónicas del feto dentro del útero de la madre.

Ese porcentaje se dispara hasta el 81% para los menores de hasta seis de meses de edad. Dicho de otro modo, cuatro de cada cinco bebés que apenas han cumplido medio año de vida crecen y se desarrollan ante el ojo público. A partir de ahí, el álbum infantil en abierto no para de sumar páginas y volúmenes. Así lo ha constatado la firma de seguridad informática AVG en un estudio que ha elaborado en una decena de países, incluido España, y que acaba de servir poniendo sobre la mesa estos inquietantes datos.

Instagram y Facebook, principalmente, albergan una gigantesca guardería repleta de encantadoras imágenes, estáticas y en movimiento, de bebés llorando, riendo, eructando, chapoteando, estrenando orinal, poniéndose el puré por montera, tirando del pelo de su hermanita, gateando detrás del perro, metiendo el dedo en el ojo de la yaya, chapurreando sus primeras palabras, cantando un ‘hit’ en la sillita del coche… Todo ante la mirada curiosa de miles de millones de desconocidos.

Muchos padres creen que la exposición que hacen de esas imágenes quedará limitada al círculo de sus conocidos directos

«Muchos padres creen que la exposición que hacen de esas imágenes quedará limitada al círculo de sus conocidos directos, pero su alcance suele ser mucho más amplio», afirma Silvia Martínez, experta en Social Media de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). «En primer lugar, porque la mayoría de ellos mantiene un perfil público en las redes, con lo que esas fotografías pueden ser vistas por cualquier usuario, en cualquier rincón del planeta. Por otro lado, aunque los padres hayan limitado la exposición de su perfil haciéndolo privado, en ocasiones los propios conocidos o familiares comparten esas imágenes que les han llegado por las redes (incluso sin disponer de una autorización para hacerlo), lo que amplía el alcance de esas instantáneas».

El informe de AVG estima que la huella digital de los niños que todavía no han soplado las cinco velas se alimenta a razón de doscientas instantáneas nuevas cada año, por mor de sus orgullosos progenitores. Ignorantes, en muchos casos, de que difunden más información sobre sus hijos de lo que creen (por ejemplo, con el geoetiquetado de las imágenes), les colocan en una posición inmejorable para posibles mofas o discriminaciones futuras y les exponen a otros riesgos más espeluznantes, como que les suplanten la identidad para convertirles en víctimas de la pornografía infantil.

«Compartir contenidos y narrar cada avance y logro que los hijos consiguen, comentar sus gustos y preferencias, indicar los sitios que visitan o mostrar espacios tan privados como sus habitaciones puede desencadenar peligros importantes. Todos estos datos ofrecen mucha información a terceros que pueden aprovecharla para intentar alcanzar fines delictivos o incluso atentar contra la integridad de esos hijos», explica Martínez.

Las universidades de San Francisco y Míchigan han analizado por su cuenta este fenómeno -lo han publicado bajo el título ‘Not at the dinner tabble: parents and children’s perspective on family technology rules’- y sus conclusiones sobre el ‘sharenting’ no lo dejan en buen lugar. El 56% de los padres comparte información de sus descendientes potencialmente vergonzante; el 51% facilita pistas más que suficientes para su localización; y el 27% sube fotos directamente inapropiadas.

«Hay que pensar si al niño le gustará ver su vida aireada cuando sea mayor» Silvia Álava| Psicóloga infantil

«Reputación» y denuncias

Más allá del inquietante debate sobre a dónde va a parar todo ese material gráfico, a menudo los progenitores no reparan en otra cuestión de naturaleza bien distinta, pero fundamental: a golpe de ‘clic’, se convierten en los mayores infractores de la privacidad de sus hijos, dado que, exponiendo su infancia, vulneran el derecho a la intimidad de los menores.

La psicóloga infantil Silvia Álava se muestra tajante a este respecto: «La vida privada del niño es suya, no de sus padres». «Tener un hijo es un motivo inmenso de felicidad y es comprensible querer compartirla, pero lo que a nosotros nos parece gracioso, puede que al niño no le haga ninguna gracia. Debemos pensar si cuando crezca le gustará ver su vida aireada ante todo el mundo», enfatiza desde su consulta en Madrid.

Hay más sobre lo que reflexionar. «Cuando sean adolescentes, ¿con qué autoridad vamos a pedirles que hagan un uso responsable de las redes sociales, que se corten subiendo fotos, si es lo que nos han visto hacer en casa?», deja en el aire Álava, quien atribuye la fiebre de muchos padres y madres por ilustrar la crianza de sus hijos con fotos y vídeos de su intimidad a un «intento de realizarse en las redes sociales a través de ellos». «Si quieren un reconocimiento a través de ‘likes’, que no usen a sus hijos», censura. «Vemos a diario a niños que hacen cosas contra sus gustos porque sus padres quieren».

Aún es pronto para conocer las consecuencias

Aunque todavía es pronto para conocer las consecuencias de esta difusión de la vida de los bebés, puesto que se trata de un fenómeno relativamente reciente, ya se han registrado un par de casos en los que hijos han denunciado a sus padres por vulneración de su intimidad. Carinthia, una joven austriaca de 18 años, se querelló en 2016 contra sus progenitores por compartir más de quinientas fotos suyas en Facebook sin su consentimiento. Ese mismo año, Darren Randal, un niño canadiense de 13, hacía lo propio al considerar que las imágenes que sus padres habían subido a las redes sociales arruinaban su «reputación».

«Se ponen en la red muchos datos que alguien puede usar para fines delictivos» Silvia Martínez 1 Experta en Social Media de la UOC

Distintos reglamentos en el contexto internacional protegen a este respecto a los menores. En España, la privacidad de los niños está defendida por la Ley de Derechos y Oportunidades de la Infancia y la Adolescencia de Catalunya, la Ley española de Protección del Menor, el Reglamento de Protección de Datos de la Unión Europea y la Convención de Derechos de los Niños.

Mientras los millones de niños virtuales que pululan por las pantallas ajenas se hacen mayores a la vista de todos y evalúan si aprueban o no la disposición que sus padres y madres han hecho de su intimidad, las parejas peor avenidas han encontrado en el ‘sharenting’ no consensuado un filón para tirarse de los pelos y, en ocasiones, disputarse la patria potestad en caso de divorcio. Uno de los casos más sonados es el de Bisbal y su ex Elena Tablada, a quien ha demandado por exponer a la hija de ambos en las redes sociales.

Desde Pantallas Amigas, una iniciativa para la promoción del uso seguro y saludable de internet y para el fomento de la ciudadanía digital responsable en la infancia y la adolescencia, desaconsejan la práctica del ‘sharenting’. «Los padres tienen la obligación de cuidar la imagen y la intimidad de sus hijos y no el derecho a hacer un uso arbitrario de ella. Compartir imágenes de ellos sin su consentimiento es inadecuado», sentencia Jorge Flores, director de la plataforma, quien anima a usar otras formas «más controlables» de compartir imágenes, como el email o la mensajería instantánea.

La huella digital

  • 23% es el porcentaje de criaturas que ya tiene presencia en internet sin haber nacido aún porque sus padres se han apresurado a subir a las redes sociales una imagen de la ecografía del embarazo.
  • 200 es la media de fotos nuevas que los padres y madres cuelgan cada año en las redes sociales de sus hijos menores de cinco años. Carne de cañón Uno de los riesgos de publicar fotografías de menores es que terceros pueden usarlas como material pornográfico mediante la extracción de la imagen de sus genitales cuando se muestran desnudos o la suplantación de su identidad a través de aplicaciones informáticas.
  • No al ‘sharenting’: Pantallas abiertas, una iniciativa surgida en 2004 para ayudar a los menores de edad y a sus familias a desenvolverse de forma segura y saludable en la red, desaconseja esta práctica. Recuerda a los padres «su obligación de cuidar de la imagen e intimidad de sus hijos», y les anima a emplear otras formas «más controlables» de compartir fotos, como el email o la mensajería instantánea.

Pincha en el siguiente enlace para leer el artículo completo -> FUENTE: DiarioVasco.com

#Vídeo Los mejores regalos para niños según su personalidad. Colaboración con Guiainfantil.com

Consejos para acertar con el regalo de cumpleaños, de Papá Noel o Reyes Magos de tu hijo

¿Qué debemos considerar a la hora de comprar un juguete a un niño? ¿Que sea para sociabilizar, para compartir, para aumentar su creatividad, para que eduquen? Cada padre y madre debe elegir regalos y juguetes que vayan acorde con los valores que quieren inculcarles a sus hijos, pero por si tienes dudas, ¡a continuación encontrarás los mejores regalos clasificados según la personalidad y la edad del niño! 

Consejos para dar con el mejor regalo infantil 

1. Los niños no van a valorar más un regalo por su precio, no hay que quedar bien gastándose una determinada cantidad de dinero, por eso el primer consejo que te doy es que no te dejes llevar por las modas ni por lo que la sociedad impone. ¡Busca lo que creas que a tu hijo le va a gustar más! 

2. No nos dejemos, tampoco, llevar por temas machistas a la hora de elegir los juguetes. Hoy en día todo está diferenciado por sexo, muñecas para niñas, coches para niño, incluso los tradicionales puzles y mecanos están segmentados, y los hay para niños y para niñas. Respetemos los gustos de cada niño, y procuremos que por lo menos algunos juguetes sean unisex. 

3. Vivimos en un mundo tecnológico, y es verdad que los niños de hoy en día son nativos digitales, pero no podemos olvidarnos de las bondades de los juguetes tradicionales, procura que no todas sus peticiones (tanto en su cumpleaños como en épocas como Navidad) se reduzca a ‘juguetes con pantallas’. Es bueno que los niños jueguen a otras cosas donde ellos sean los que tienen que inventar el juego, los que favorecen su creatividad, o a los que hay que prestar una mayor atención. 

4. No olvides incluir libros. Que los niños vean los libros como algo habitual en sus vidas fomentará su interés por la lectura. 

5. Por mucha ilusión que le haga al niño o a la niña, los psicólogos no recomendamos juguetes que no sean adecuados para su edad, porque lo que puede ocurrir es que el niño se aburra si es un juego para más pequeños, ya que lo percibe como ‘de bebés’; pero es más peligroso cuando se les regalan cosas para más mayores, pues puede ocurrir que se aburran porque no entienden el juego, o se frustren porque su propio desarrollo cognitivo les impide seguir las normas.

6. Con los juguetes y videojuegos, solemos ser más permisivos, y seguro que todos conocemos a niños que tienen juegos de mayores (sobre todo en las consolas y ordenadores). Dichos juegos muchas veces tiene una gran carga de contenido violento, o son muy agresivos y pueden afectar al comportamiento del niño. Además la moral es algo que se tiene que formar en los niños. Hasta los 12 años los niños no tienen la moral desarrollada, hay que enseñarles lo que está bien y lo que está mal, y muchas veces los juegos con un alto contenido violento pueden interferir en su correcto desarrollo.

Los mejores regalos para niños según su personalidad

Hay que pensar en los niños y no en nosotros a la hora de elegir un juguete. Si sabemos que es aventurero, deportista, creativo… Y es que el juguete debe estar cercano al mundo inmediato del niño, que le permita disfrutar de esa afición es una apuesta segura.

Pero también hemos de pensar que, gracias a los juguetes, se desarrollan importantes aspectos de la personalidad como la capacidad de sociabilizar, la capacidad de crear e innovar, la demostración de afecto, la inteligencia y la motricidad.

– Si es un niño muy activo, le vendrán bien juegos que le ayuden a centrar su atención.

– Si es un niño deportista, podemos buscar juguetes que estimulen la coordinación general como, bicicletas, patinetes o balones, pelotas… 

– Para niños más impacientes, les puede ayudar los juegos de construcciones, con lo que trabajaremos la importancia de seguir instrucciones. Hay mucha variedad, elijámosles en función de los gustos del niño. 

– A los más tranquilos, los puzles es otro juego con los que acertaremos seguro. Los hay de muchas temáticas, piensa cual es la más adecuada para él o ella. Además, con los puzles se trabaja la lógica y la memoria de formas. 

– Para los creativos, les encantarán los juegos que favorezcan la creatividad, como las manualidades, los tornos de alfareros, los de hacer pegatinas, pulseras, collares…

– A los niños imaginativos, los disfraces les abrirán un mudo mágico a la fantasía donde imaginar que son piratas, princesas o cualquier de sus personajes de series favoritos. 

– Si tu niño es impulsivo, le viene bien los juegos de turnos, como los tradicionales juegos de mesa como el parchís, la oca…  

– A los niños a los que les guste la cocina, tenemos una gran variedad de juegos de hacer galletas, dulces, bombones… 

FUENTE: Guiainfantil.com

¿Estamos enseñando a los niños a disfrutar de la vida? Colaboración con PadresyColegios.com

Vivimos en una sociedad en la que se impone no sólo ser feliz, sino demostrar a los demás que lo somos. Hoy en día estamos bajo “la tiranía” de internet y de las redes sociales. No basta con divertirse, hay que demostrar al mundo que lo estamos pasando bien subiendo nuestra foto a Twitter, Instagram o Facebook.

En alguna comida, me he encontrado incluso que un comensal me ha pedido que no empecerá mi plato porque quería hacer una foto para subirla a sus RRSS. ¿En serio es necesario esta sobreexposición de nuestra vida? ¿cuál es el objetivo?, ¿compartir?, ¿gustar?, ¿“generar envidia”?

En ocasiones parece que estamos más pendientes de mostrar nuestra vida, que de vivirla y disfrutarla, cuando lo importante es aprender a ser conscientes y a disfrutar de lo que estamos haciendo, de lo que estamos sintiendo, de experimentar nuestras emociones, y por supuesto, de compartirlas con nuestro entorno. No favorecemos esta introspección cuando queremos mostrar sólo una parte y venderlo en el escaparate de las RRSS, sobreexponiendo nuestra vida y en ocasiones la de menores. Los adultos, puede que tengamos más criterio, ¿pero qué ocurre con los niños y adolescentes? Les falta experiencia vital y creen que lo que se sube en las RRSS es una realidad continua. Además, en ellas, se fomenta la comparación, ¿Por qué los demás nunca se aburren? ¿Por qué no están nunca tristes? Lo que les hace cuestionar su propia existencia en base a unas premisas que no son ciertas.

No nos permitimos sentir emociones desagradables y mucho menos mostrarlas

En mi trabajo como psicóloga, tengo la posibilidad de ayudar a mucha gente de todas las edades. A la vuelta de vacaciones, la emociones que proyectaban algunos de mis clientes en sus fotografías y mensajes no siempre correspondían a la realidad. Algunos me decían, no estoy bien, pero no quiero que nadie lo sepa; quiero ser como los demás y quiero proyectar esa imagen de felicidad, aunque sea falso.

No es sano negar las emociones

¿Realmente es necesario? Sabemos que negar nuestras emociones, además de no funcionar, no es sano, ya que volverán aún con más fuerza, generando una especie de efecto rebote. Fingir emociones que no sentimos, puede, incluso, llegar a afectar a nuestra salud mental si lo llevamos al extremo de vivir una vida imaginaria paralela. En ocasiones estamos tristes e incluso necesitamos llorar. Sentir tristeza es algo completamente normal, es más, podríamos decir que es bueno permitirnos experimentarla, indagar sobre su causa y valorar qué nos está ocurriendo. No digo que sea necesario subirlo a las RRSS, en absoluto, pero sí aceptar las emociones desagradables, saber que forman parte de nuestra vida, y sobre todo ser críticos con la imposición que en ocasiones nos crea la sociedad sobre el deber de estar alegre el 100% del tiempo. Esto, además de ser un objetivo imposible, no es sano.

Enseñemos a los más pequeños a reconocer sus emociones

En ocasiones, por evitar que sufran, por evitar que lo pasen mal, no les dejamos que experimenten emociones negativas. Por ejemplo, a un niño que ha perdido una pelota en el colegio, le decimos no estés triste, no pasa nada, y enseguida le compramos otra. De esta forma, estamos invalidando la emoción del niño, no le permitimos sentirla, le quitamos importancia y no le enseñamos cómo regularla y cómo resolver la situación. En este caso sería mucho más apropiado aprovechar para generar un diálogo del tipo: “Has perdido tu pelota, es normal estar triste. ¿Qué se te ocurre que podemos hacer? Quizás esté en el patio o en objetos perdidos, mañana puedes ir a buscarla y sino aparece pedir otra por tu cumpleaños…” De esta otra forma estamos permitiendo al niño que experimente la emoción, y le ayudamos a pensar la mejor forma de solventar el problema. Resulta más fácil hacerlo con las emociones agradables. Es importante que los adultos validen dichas emociones y ayuden a los niños a etiquetarlas, además de ayudarles a comprenderlas, en este caso el mensaje podría ser: “Estás alegre porque hemos ido al parque a jugar con tus amigos y lo has pasado muy bien, ¿Qué más cosas te hacen sentir alegría?” Y pedir al niño que piense y busque aquellas situaciones que le hacen sentir alegre y feliz, para que entienda, que es algo que depende de él mismo, no de los demás, lo que ayudará a evitar la posterior dependencia de la opinión de los demás en la etapa adolescente y la de los “likes” de las RRSS.

La inteligencia Emocional le ayudará con las RRSS

Cuando educamos a los niños para que sean capaces de reconocer sus emociones, para que pierdan el miedo a sentir emociones desagradables, sepan cómo regularlas, y a no compararse con los demás, estamos trabajando su inteligencia emocional, y además, les enseñamos que su vida es intensa, plena y que hay que disfrutar de cada momento.

FUENTE: PadresyColegios.com

Más información:

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Silvia Álava Sordo

Colegiado M-16238

Directora del Área Infantil Centro de Psicología Álava Reyes

Madrid 2 de mayo de 2016

Blog: silviaalava.com

Facebook: facebook.com/silviaalavasordo

Twitter: @silviaalava

#Podcast. Hablamos sobre cómo prevenir la ansiedad y el estrés en los niños con Cris Moltó, en Capital Emocional, de Capital Radio

Esta semana, en el programa Capital Emocional, de Capital Radio, hablamos con Cris Moltó sobre Cómo prevenir la ansiedad y el estrés con los niños:

  • Todos en un determinado momento podemos tener ansiedad.
  • Para poder decir que un niño tiene ansiedad debe cumplir una serie de criterios.
    Por eso antes de que llegue ese diagnóstico podemos trabajar la prevención… No te piernas nuestros consejos!

¿Dejarías a tu niño ir de casa en casa si no fuese Halloween? Colaboración con EFE Salud

POR: Elena Reinés

“No cojas caramelos de un extraño” es una de las frase que más nos han repetido abuelos, padres, familiares y toda persona que fuese mayor en ese momento. Pero la noche del 31 de octubre esta norma no escrita desaparece y da pie a ir de puerta en puerta pidiendo caramelos sin saber que clase de monstruo de Halloween se esconde detrás de ella.

¿Esta inconsciencia puede que se de por qué ante una fiesta no nos planteamos los peligros? La psicóloga Silvia Álava nos ayuda a resolver dudas que surgen entorno a Halloween y sobre cómo deben comportarse los padres ante esta fiesta porque: ¿dejarías a tu hijo ir de casa en casa si no fuese Halloween?

En España, Halloween es una fiesta que se ha puesto de moda hace relativamente poco tiempo, hace nada celebrábamos el Día de Todos los Santos y Halloween quedaba relegado a las películas americanas. Sin embargo, esta fiesta es muy popular internacionalmente, y tiene especial relevancia en la cultura anglosajona, donde está incardinada.

Al fin y al cabo, reflexiona Silvia Álava,  “vivimos en una sociedad de consumo. Entras en  restaurantes y está todo decorado con temática tétrica; entras en un supermercado y más de lo mismo. Al final no deja de ser una estrategia de marketing. Mientras llegan las navidades, tenemos otro filón de consumismos tanto si somos adultos o niños”.

El problema de esta nueva tendencia surge cuando “ hay niños que no les gusta disfrazarse con una temática relacionada con muerte vampiros, zombies, esqueletos…”, contextualiza la psicóloga.

El objetivo de Halloween es dar miedo y efectivamente hay niños que lo tienen: “No están preparados, la decoración es macabra y sobre todo hay niños a quienes les cuesta decir que no, porque toda la clase va, toda la clase se disfraza; son más impresionables o sensibles y en esta fiesta, al final pasan miedo”. añade.

¿Cuál es el origen de esta permisividad?

La tradición permite que ese día por costumbre se salga a la calle y se pidan caramelos. Es cierto que ha aumentado la gente que participa en las grandes ciudades, y resulta necesario plantearse ¿en qué entorno están los niños?, o ¿realmente conocemos por dónde se mueven?

Si estamos en una urbanización donde más o menos se conoce todo el mundo, el peligro está controlado, pero si el niño deambula por calles y pisos que desconocemos, el riesgo se incrementa.

La permisividad de esta fiesta tiene su origen en diferentes variables. Para Silvia Álava uno de los factores reside en la presión grupal: “Como ese día lo hacen todos y van en grupo, dejas apartado el tema del peligro mientras que otro día, sí te lo plantearías, es decir, muchas veces los padres piensan ¿si van todos por qué no va ir el mio?”

Muchos de los niños tienen especial ilusión por esta fiesta, pero es “importante insistir a los padres que no hay problema siempre y cuando el entorno esté controlado; de lo contrario, no se debe permitir, por mucha ilusión que despierte”.

Lo ideal sería que los padres acompañarán a los niños si son pequeños, aunque depende de las circunstancias, de la personalidad de cada niño y del entorno en el que estemos. En una ciudad siempre deberían ir acompañados al menos de un adulto que aunque no suba a todas las casas con los niños, les espere en el portal o en el patio.

Seguridad vial en Halloween

Según un estudio de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) la noche del 31 de octubre aumenta un 43 % el riesgo de muerte de peatones. Para los niños entre 4 y 8 años de edad, el riesgo de fatalidad es diez veces mayor en Halloween que en el resto de días.

La educación vial tiene que estar presente los 365 días del año y cada vez que salimos de casa hay que recordar que se tienen que fijar muy bien por dónde cruzan, que vayan siempre por el paso de cebra, que no atraviesen la calzada, y no crucen en rojo.

“Es verdad que  cuando los niños están muy emocionados y les están dando caramelos prestan menos atención. Por eso el adulto tiene que encargarse de mantener esa seguridad vial”, reafirma Silvia Álava.

Consejos de Halloween para los padres

La psicóloga centra una serie de recomendaciones para esta fiesta.

  1. Es importante aclarar cuáles son los valores que queremos transmitir a nuestros hijos, si optamos por traspasar los que nos enseña Halloween u optamos por los del Día de Todos los Santos. “Nadie nos va a decir qué es lo correcto; eres tú quien decide como padre” Un hombre vestido de vampiro durante el 33 desfile anual de Greenwich Village de Halloween en Nueva York. EFE/Justin Lane
  2. Sobre todo hay que respetar la idiosincrasia de los niños, respetar cómo son, “hay niños que tienen miedo a esta fiesta, son muy sensibles y susceptibles”
  3. Por muy Halloween que sea, las normas de educación vial y los peligros siguen estando.  Es realmente importante la labor de comunicación en seguridad vial y en el peligro “como por ejemplo, si en algún momento no te dan caramelos o no te abren la puerta no te enfrentes; si ves algo raro, sal y dilo, y cuidado con los coches, etc”

Consejos y advertencias de la Policía Nacional

Ante la relevancia adquirida por esta fiesta y el incremento de participantes en ella,  la Policía Nacional ha proporcionado a EFE una serie de consejos para que el día 31 sea un día divertido, y los únicos sustos de la noche, los de un amigo disfrazado de hombre lobo, payaso, bruja, o zombie, por ejemplo.

  • Truco o trato siempre en pandilla

“Advierte a tus hijos que siempre deben ir en grupo, fija con ellos una ruta y horario concretos, y recuérdales que no deben entrar en ningún domicilio o coche de desconocidos. Si son muy pequeños, siempre deben ir acompañados de un adulto y ponles alguna pulsera identificativa o anota tu teléfono en la muñeca;  en caso de que se despisten, su localización será más fácil”.

  • Fiesta terrorífica, pero segura

“Asegúrate de tener el mejor disfraz y de que la fiesta sea terroríficamente divertida, pero no olvides tampoco tu seguridad. Infórmate de si la celebración y el local tiene licencia y autorización para ese evento en concreto, y además cerciórate de que el local cumple con todas las medidas de seguridad y comprueba dónde se encuentran las salidas en caso de emergencia”.

  • Si vas a beber, dale calabazas a tu coche

“Si vas a celebrar la fiesta de Halloween con unas copas, recuerda que no debes conducir, hacerlo bajo los efectos del alcohol, además de irresponsable y un riesgo para los demás y para ti mismo, es un delito”.

FUENTE: EFESalud.com

Cómo enseñar a los niños los golpes de la vida: trabaja la resiliencia proactiva. Colaboración con Padres y Colegios

Seguro que todos conocemos a personas que han vivido una situación adversa, o incluso traumática y que en lugar de hundirse han salido más fortalecidos de la misma. Eso es lo que se llama Resiliencia.

La resiliencia es un término que viene de la física de los materiales: es la capacidad de un material mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido. Cuando nos referimos a los humanos, la resiliencia es la capacidad de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado de situación adversos. Lo interesante es que se han estudiado los mecanismos de resiliencia y podemos enseñar a las personas a crecer y a superarse ante la adversidad y además es algo que podemos hacer desde que los niños son pequeños. No hablamos de resiliencia como una capacidad estática, sino como “procesos resilientes” que abarcan múltiples factores, que se pueden entrenar.

¿Cuándo se empieza a desarrollar la capacidad de resiliencia?

La resiliencia es una capacidad que se empieza a desarrollar desde la más tierna infancia. Y para ello es necesario que los padres fomenten un apego seguro en los niños. Es decir, los niños tienen que haberse sentido queridos, valorados, amados… siendo sus padres sus figuras de referencia y de seguridad, pero fomentando en todo momento la autonomía y la seguridad personal. Los apegos inseguros que se basan en vínculos de dependencia son enemigos del correcto desarrollo de las capacidades de resiliencia.

La sobreprotección, como hemos comentado en otras ocasiones, también es un enemigo del correcto desarrollo de los procesos resilientes. Cuando el niño apenas se tiene que esforzar para conseguir sus objetivos, cuando están “súper papá” y “súper mamá” pendientes de todo y a la mínima contradicción resuelven el problema, o no les decimos que no para evitar que se frustren, estamos impidiendo que desarrollen resiliencia. Hay que enseñar a los niños a ser autónomos y seguros, a que cuando tienen un problema, o una situación adversa intenten primero resolverla ellos, y solo, si no pueden, pedir ayuda. Siempre desde el acompañamiento el amor y la ternura, pero sin caer en la sobreprotección.

Consejos para fomentar la resiliencia en los niños

  • Promueve su autoestima. Tener una autoestima positiva ayudará a tener una mayor confianza y seguridad a la hora de enfrentarnos a los golpes de la vida.
  • Fomenta las relaciones personales que generen seguridad y reconocimiento. Sabemos la importancia de las amistadas para mitigar los efectos negativos de la adversidad. Tener amigos con los que desahogarse, y ventilar nuestras emociones, que nos escuchen de forma activa, sin juzgarnos y sin decirnos lo que tenemos que hacer.
  • No busques culpables a sus problemas. Céntrate en ayudarles a encontrar de forma conjunta la solución. El victimismo es el mayor enemigo de la resiliencia.
  • Enseñarles técnicas de control de la ansiedad y el estrés también es necesario. De esta forma, tendrán recursos para poder sobrellevar situaciones desagradables del día a día, o los golpes de la vida.
  • Los estresores, las situaciones adversas de la vida se pueden interpretar como amenazantes o como motivadores. Muchas veces estamos interpretando situaciones estresantes de la vida cotidiana como amenazantes lo que genera una emoción de miedo y una respuesta de ansiedad. Se trata de aprender a utilizar la energía de dicha emoción para superar la situación, no para quedarnos bloqueados en la misma.
  • Fomenta un “locus de control interno”, esto significa: pon le foco en lo que tú puedes hacer, no en lo que los demás hacen o dejan de hacer. Se trata de que los niños comprendan que son ellos quienes deciden y quienes dirigen su vida.
  • Fomenta la responsabilidad. No asumas sus responsabilidades. Hay que enseñar a los niños a ser responsables y para ello hay que estar a su lado acompañando para enseñarles a hacerlo, no para resolverles las situaciones. Además, tienen que aprender a asumir las consecuencias de sus actos, tanto las positivas como las negativas.

FUENTE: PadresyColegios.com

Estas son las razones por las que no debes mentir a tus hijos, a ninguna edad. Colaboración con La Vanguardia

Descubrir que sus padres falsean la verdad hará que se sientan traicionados, entre otros desajustes

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Si no estás listo ya, me iré sin ti. Si no te duermes, vendrá el coco. Como no termines el plato, no vas a crecer. Estas afirmaciones tienen algo en común: que todas son mentiras muy extendidas entre los padres. Frases como estas se lanzan con la intención de evitar confrontaciones y enfados o de promover buenos comportamientos. Pero disfrazar la verdad nunca es una buena estrategia.

A primera vista, parece que este tipo de afirmaciones bienintencionadas no hacen mal en quien las recibe. Sin embargo, los expertos y la ciencia tienen una visión distinta de la situación. Recientemente se ha publicado un estudio en el Journal of Experimental Child Psychology que aborda las consecuencias que puede desencadenar en los niños el engaño. En concreto, la investigación revela que privar de la verdad a los hijos puede provocar desajustes en el desarrollo psicosocial de los menores.

Criar a través de la mentira puede parecer un ahorro de tiempo, sobre todo cuando las razones de los padres para engañar es que sus hijos hagan algo difícil de explicar”, comenta Peipei Setoh, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Singapur y primer autor de la investigación, en un comunicado. Sin embargo, este comportamiento puede desencadenar una pérdida de confianza en los adultos. “Los niños se sienten muy traicionados cuando se dan cuenta de que sus personas de máxima confianza les mienten”, revela Silvia Álava, especialista en psicología educativa.

El por qué de las ‘mentirijillas’

Mentirijillas es un término con el que se resta importancia al hecho de enmascarar la realidad. No obstante, ni las más pequeñas hacen ningún bien al desarrollo de los menores. De hecho, este tipo de comportamiento suele estar más ligado al confort de los adultos que al beneficio de los hijos. “Mentimos porque tenemos miedo de contar la verdad; a veces, porque les estamos sobreprotegiendo; y otras, porque pensamos que es un tema que no les atañe por la edad que tienen”, indica la psicóloga.

Es frecuente evitar afrontar temas relacionados, por ejemplo, con la muerte o la sexualidad. “Lo hacemos para protegernos, o porque nos da vergüenza hablar sobre determinados asuntos y tener que dar explicaciones”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez Psicólogos.

Impacto en el desarrollo

Lo que en un principio parece una medida de protección, puede dejar una profunda huella en el desarrollo infantil. Los resultados de la investigación antes mencionada indican que aquellos niños a los que se les había educado en la mentira, la utilizaban de forma frecuente. Además, mostraron comportamientos más egoístas y manipuladores, así como un mayor sentimiento de culpa y vergüenza.

“Los niños siempre van a acabar descubriendo la verdad, son muy buenos observadores. Puede que no sepan exactamente qué sucede, pero se dan cuenta de que hay algo raro en el discurso. Por otra parte, los adultos también se sienten incómodos con su comportamiento, al enseñar un modelo en el que se valida la mentira”, explica Álava.

Los niños educados en la mentira tienen comportamientos más egoístas y manipuladores

La psicóloga aclara que esto no quiere decir que haya que compartirlo todo con los hijos. “En ocasiones, no necesitan tener información detallada de lo que está ocurriendo, porque hay que preservar la infancia. No hay que transmitirles, por ejemplo, las preocupaciones de los mayores; es algo que no necesitan”, subraya.

Otro efecto colateral del embuste es que quien lo ejerce deja de ser una fuente fiable para los pequeños. “Ellos no son tontos; si ven que les mentimos u ocultamos cosas van a dejar de preguntar. Por ello, debemos dar respuestas veraces”, comenta Domínguez. De lo contrario, buscarán respuestas en otras personas, como pueden ser amigos o internet.

“Aquí entramos en el apartado de los valores o pudor que puedan tener los padres ante determinados temas, como pueden ser la sexualidad o la prevención del consumo de sustancias adictivas. Yo les animo a que siempre hablen de ello, porque a través de internet, compañeros de clase o padres que tengan menos tapujos van a tener acceso estas cuestiones”, añade el psicólogo.

Cómo contar la verdad

Es importante valorar el nivel de crecimiento para entablar una comunicación efectiva. Álava recomienda siempre analizar qué es lo que el niño necesita saber dada la edad que tiene: “En función de sus años y de lo necesario que sea contarle algo, será cuando elaboraremos el discurso”.

Ser asertivo y claro en el mensaje, así como en los detalles que se van a compartir, es fundamental, ya que como indica la experta, “muchas veces nos enganchamos a las mentiras porque los pequeños empiezan a hacer preguntas y nos ponen nerviosos”.

Adaptar el lenguaje a cada etapa de crecimiento es fundamental para crear un vínculo de confianza. “Los niños no están maduros a todas las edades para encajar determinados temas, pero hay que adaptarlos a su nivel de entendimiento. Más adelante cuando pregunten o necesiten una actualización de la información, podemos dar una versión acorde a lo que puedan entender”, propone Domínguez.

De hecho, a los más pequeños, les cuesta identificar las mentiras. “Tienen un pensamiento más fantasioso, algo que hay que trabajar con ellos. A medida que van creciendo son más conscientes de si les estamos falseando la información o no. Entonces es cuando caemos en la incongruencia educativa: Me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”, reflexiona Álava.

“Caemos en la incongruencia educativa: me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Intentar empatizar con los sentimientos infantiles, ofrecer información para que sepan cómo manejar la situación o resolver determinados problemas juntos son algunas herramientas para evitar el engaño.

“Invito a que los papás a que reconozcan a los niños como grandes científicos. Están en constante investigación, probando cosas nuevas y buscando explicaciones sobre el mundo que les rodea. Todo esto es positivo, si les animamos a contrastar lo que les digan o vean en internet criaremos futuros adultos inteligentes”, concluye Domínguez.

FUENTE: LaVanguardia.com

“Si queremos que los niños sean felices tenemos que hacerlos autónomos, seguros y capaces” Colaboración con SerPadres.es

Las pantallas y las tecnologías llegaron a nuestras vidas para quedarse y no solo eso: cada vez tienen más protagonismo en nuestro día a día y en la de nuestros hijos, por eso, utilizarlas de forma saludable es fundamental. Hablamos de estos y otros temas con la psicóloga Silvia Álava.

Por Cristina Cantudo

Que crezcan sanos y felices. Si preguntamos a la mayoría de padres qué quieren para sus hijos, gran parte de las respuestas podrían resumirse en estas dos ideas. Para lograrlo, hábitos como hacer un buen uso de las pantallas y las tecnologías, tener un vínculo de confianza con los hijos y ayudar en el desarrollo emocional de los niños son factores claves. Silvia Álava, especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa, colaboradora de Empantallados.com y ponente de la sesión «Niños y pantallas: pautas de educación digital en el nuevo curso», en la Parent’s Academy de Empantallados.com y Zona from Facebook, nos da algunas recomendaciones y nos orienta en este camino en el que, como ya sabemos, las curvas están garantizadas. 

¿Cómo pueden hacer los niños un buen uso de las pantallas?

En este sentido, la experta asegura que tenemos que enseñar a los niños a hacer un buen uso de las pantallas y de las tecnologías y, como padres, somos responsables de lograrlo. Para ello es fundamental estar con nuestros hijos, no podemos dejarles con la tablet, el ordenador o el móvil e irnos, porque así no podemos supervisar en qué páginas están entrando ni qué contenidos están viendo. Tenemos que acompañarles en este uso y enseñarles cómo hacerlo.

¿Es un error prohibir que usen las nuevas tecnologías?

Silvia Álava lo tiene claro: “No podemos prohibir que usen las nuevas tecnologías porque ya sabemos que todo lo prohibido se hace más atractivo y además es imposible cumplirlo”. Los niños siempre van a tener acceso a algún móvil o a alguna nueva tecnología, por eso, prohibirlo no tiene sentido, lo que se debe hacer es acompañarles y educarles en el correcto uso de las mismas.

La introducción de las tecnologías en el aula

Son muchos los centros en los que las nuevas tecnologías se han introducido de pleno en las aulas, ya que pueden aportar grandes beneficios para el aprendizaje, por ejemplo, en este aspecto la experta recalca que el proceso de atención sostenida lo hace la pantalla. Además el feedback es inmediato y el niño se hace más responsable de su propio aprendizaje. Eso sí, la figura del maestro sigue siendo fundamental: “El maestro es el encargado de transmitir conocimiento, de fomentar la curiosidad y de incentivar las ganas de los niños de aprender”. Además, Silvia Álava también explica que la figura del profesor es fundamental para enseñar a discernir entre lo que es un hecho y una opinión, ya que Internet está lleno de opiniones y, hoy en día, con las nuevas tecnologías, es fundamental trabajar el sentido crítico, ya que en la red hay información que está muy bien, pero otra mucha que no es veraz.

Límites y normas

Los niños necesitan límites y normas. Hay padres que piensan que poner límites o normas a los niños puede hacer que se anule su personalidad, pero eso es un error, ya que les ayudan a adquirir autonomía. La experta en psicología educativa señala que es clave que los progenitores se junten y se pongan de acuerdo para establecer las normas y poner dónde está el límite. También da algunas pautas para hacerlo: las normas deben ser muy pocas, estar adecuadas a la edad del niño y a sus características y preferiblemente debemos enunciarlas en positivo. “Las normas deben ser pocas, adecuadas a la edad del niño y debemos enunciarlas en positivo”

Preocupación ante el fácil acceso a pornografía…

Actualmente los niños tienen fácil acceso a la pornografía desde edades tempranas y esto es algo que preocupa a muchos padres. Silvia Álava tiene claro que ante esto, el arma fundamental es la educación: “Hay que hacer una educación afectivo-sexual desde que son pequeñitos, porque si en casa ven que no van a tener la respuesta a su inquietud la van a buscar en Internet y se van a encontrar con sexo y pornografía”. Los menores no van a acceder a una educación afectivo-sexual saludable, van a encontrar pornografía, que no suele tener asociada ningún tipo de valores. “Hay que perder el miedo, tenemos que ir haciendo esa educación afectivo-sexual desde que son pequeños, adaptando el contenido a su edad y que vean que en nosotros van a encontrar cualquier respuesta que necesiten, que pueden preguntarnos cualquier cosa”, explica Álava.

Hay muchos riesgos en el consumo temprano de pornografía, pero sobre todo el problema es que cuando llegan a la adolescencia, al momento de mantener esas relaciones afectivo-sexuales con sus iguales, piensan que la pornografía es real: “ Creen que los que sale en las películas porno es lo que les gusta a los hombres o a las mujeres en realidad y esto no suele ser así, porque además, en la pornografía, la mujer es un mero objeto que no disfruta y que está para darle placer al hombre”, lamenta la experta. Por eso es fundamental incidir en esta educación y lanzarles el mensaje de que deben respetar su cuerpo y el de los demás. 

¿Cómo hablar de sexo con los hijos?

“Es la pregunta del millón, lo primero de todo es perder el miedo y darle cierta naturalidad. Un pequeño truco, si nos resulta complicado hablar de ello, podemos hacerlo mientras estamos haciendo otra cosa, por ejemplo, mientras estamos preparando una ensalada o un bizcocho. De este modo, si nos cuesta mantener la mirada, podemos desviarla”. Sin embargo, la experta matiza que este es un truco para aproximarnos al tema, pero que debemos ponerlo sobre la mesa para evitar que lo busquen en Internet y en la pornografía.

¿Cómo crear un vínculo de confianza con nuestros hijos?

Parece que en algunos casos nos entran las “prisas” para crear ese vínculo cuando llega la adolescencia y vemos que es un momento peligroso para nuestros hijos tengan acceso a pornografía, drogas, etc. pero realmente hay que intentar crear ese vínculo desde que son pequeños. “Es importante crear un espacio en el que estemos juntos y nos veamos la cara, los ojos, para analizar la información que nos están dando de lo que están sintiendo los niños”, aconseja Alava. También recomienda reservar un tiempo para poder hablar, como aprovechar el rato de la comida, la cena o el desayuno y dejar los dispositivos electrónicos fuera de este tiempo y de ese espacio. “Somos los adultos los primeros que tenemos que explicar cómo nos sentimos y aportar de nuestra vida”, concluye la experta.

Desarrollo emocional

Los padres tenemos un papel fundamental en el desarrollo emocional de nuestros hijos. En el día a día, en casa, la relación con los padres, con los hermanos y con la familia es fundamental para este desarrollo. A veces los padres somos el mayor enemigo de la inteligencia emocional cuando caemos en un estilo de educación sobreprotector: “Cuando estamos demasiado encima, no les dejamos que hagan las cosas para las que sí están preparados, no les permitimos sentir emociones desagradables ante determinados momentos o que se frustren porque lo van a pasar mal, y con esto, sin querer, estamos impidiendo que se desarrolle correctamente la inteligencia emocional”, argumenta la psicóloga.

Crear hábitos saludables

Los niños necesitan hábitos saludables y nosotros somos el espejo en el que se miran, por eso es tan importante que demos ejemplo: “Los niños nos copian en todo momento, por eso muy difícil que tu hijo o tu hija tenga hábitos saludables si tú no los tienes, eres el primero que tiene que comer sano, no sirve de nada llegar, que haya una comida para los niños con fruta y verdura y luego nosotros comer otra cosa. Tenemos que comer todos de forma sana”, recomienda Álava.

Otro factor muy importante es el ciclo de sueño: muchos niños no duermen las horas necesarias: “En España los niños tienden a dormir poquísimo, muchas menos horas de las que son recomendables. Tienen que estar a su hora en la cama” asegura la experta. También aconseja tratar de prescindir de aquellas actividades que sean secundarias para que no nos sirvan como excusa para que los niños se acuesten más tarde por falta de tiempo. Debemos tener en cuenta que si no duermen lo recomendable, cuesta mucho que se levanten e incluso están más irascibles durante el día.

Cómo criar hijos felices

El mayor deseo de todos los padres es que sus hijos sean felices, todos queremos ser felices, pero debemos tener cuidado porque a veces nos equivocamos: “Crear una burbuja de felicidad en la que tratemos de dárselo todo, comprárselo todo, evitar que sufran en todo momento, va en contra. Si queremos que los niños sean felices tenemos que hacerlos autónomos, tenemos que hacerlos seguros, capaces y tenemos que saber que ellos sienten que ante la mínima dificultad van a saber responder o que pueden acudir al adulto cuando no sepan, pero no hacerles tan “blanditos” de pensar que ante cualquier problema ellos no saben y se arrugan, porque eso va en contra de su felicidad”.

Educando en valores

Es fundamental que los valores estén presentes en la educación, cada familia tiene que pararse a pensar cuáles son los valores que quieren inculcar a sus hijos: “Los valores son las guías, los topes del camino que indican cuándo me estoy saliendo, algo que me dice que eso va en contra de mis valores. Cada uno que piense cuáles son, pero yo sí recomendaría, como psicóloga, que el respeto debe estar presente, porque si conseguimos una sociedad en la que todos nos respetemos con independencia de las opiniones que tengamos, de la religión o de la raza, vamos a conseguir una sociedad mucho más justa y sentirnos todos mucho mejor”, concluye Silvia Álava.

*Parent’s Academy de Empantallados.com y Zona from Facebook: cada mes en Madrid tiene lugar una Masterclass con un experto en educación digital: una sesión con un enfoque muy práctico que poder aplicar en el día a día. Más información sobre próximas sesiones en: empantallados.com/madrid

Para leer el artículo completo y ver el vídeo de la entrevista pincha aquí: serpadres.es