¿Cuántos regalos deben recibir los niños? Colaboración con el diario El Correo

  • «No más de tres o cuatro juguetes». Dos psicólogos orientan a los Reyes Magos sobre las edades más indicadas para regalar puzzles, el Monopoly, el primer móvil…

A partir del cuarto paquete da igual lo que haya dentro, porque el niño no le va a hacer ni caso. Y los aitites, que han visitado con los Reyes Magos cinco jugueterías porque ‘La patrulla canina’ estaba agotada, se llevan un chasco tremendo: «¡Pero si ni siquiera lo ha mirado!». Sí lo ha mirado, pero no lo ha visto. Porque está saturado.

Este viernes de madrugada llegan Melchor, Gaspar y Baltasar (a Bilbao se acercarán antes, este mismo jueves por la tarde), la despedida de las Navidades y el segundo atracón de regalos. Porque aquí nos ha visitado antes el Olentzero y a otros sitios se acerca Papa Noel. Si los chavales juntaran los paquetes que han recibido ya y los que caerán esa noche no cabrían en el árbol. Pero el problema no es tanto de espacio, sino educacional. Lo advierten los psicólogos, que alertan sobre el efecto pernicioso de atiborrar a los pequeños de envoltorios de celofán.

¿Cuántos regalos debería recibir un chaval en Navidad?

Es la pregunta del millón, pero nunca más de tres o cuatro juguetes. Si hay más, que sea ropa, un estuche, un libro, una pizarra para que jueguen a profesores y más adelante les sirva como herramienta de estudio…

La recomendación la hace Silvia Álava, autora del libro ‘Queremos hijos felices’. Y no lo van a ser más (felices) por recibir más regalos. «Si a una casa llegan el Olentzero y los Reyes no tiene que traducirse en el doble de paquetes. No hay que inundarles. Y la limitación debe empezar cuando escriben la carta. Hay que decirles que pidan poquito, que hay muchos niños a los que repartir».

No tanto por la economía familiar, que también, sino por su propio desarrollo. «A partir del cuarto regalo el niño los abre de forma compulsiva». Y el efecto ya no es ni la ilusión ni la sorpresa. «Cuando hay tantas cosas el crío acaba despreciándolas, como están colapsados ya no hacen ni caso, no les emociona nada», advierte Guillermo Fouce, de Psicólogos sin Fronteras y profesor en la Universidad Complutense de Madrid.

Pero los Reyes suelen ser muy generosos y dejan algo también en casa de los abuelos, de los tíos, de los padrinos…

Controlar eso es sumamente difícil. Una opción puede ser dejar que el niño abra todos y después negociar cuáles se usan y cuáles se guardan. Si a una niña le regalan tres muñecas se puede quedar con dos para jugar y reservar la tercera en el armario para cuando se estropee alguna de las otras dos -sugiere Fouce-.

La otra alternativa es no darles todos los regalos y guardar alguno para el cumpleaños o para otra fecha del año. «Y sobre todo hay que insistir a los familiares en que hablen con los Magos para que no les traigan juguetes. Lo ideal es que en casa de los padres dejen un par de los juguetes que hayan pedido, en casa de los aitites otro juguete, pero en las de los demás parientes es mejor que los ‘Reyes’ traigan cosas útiles».

Por si Melchor, Gaspar y Baltasar andan faltos de ideas, Guillermo Fouce hace unas recomendaciones por edades. «A un niño de 6 años es una burrada regalarle un móvil o una tablet, porque es una tecnología que no sabe manejar. Puede haber una tablet en casa, eso sí, y dejar que el crío la use si se porta bien y estudia, pero no regalársela para que haga lo que él quiera. Igual que esos coches de niños que son casi como para adultos. Es un regalo excesivo y, además, se les está lanzando un mensaje peligroso: que las cosas son gratis y que no hay que esforzarse para conseguirlas. A esa edad son regalos muy apropiados los puzzles y los juegos de construcciones porque fomentan la imaginación y la creatividad. También se recomiendan los juegos de cartas, las muñecas para que interactúen, los patines para que hagan deporte al aire libre…».

¿Y a los 10 años?

Hay padres que se vuelven locos y les regalan un móvil de última generación. Pero no se dan cuenta de que un chaval de 10 años no puede controlar esa tecnología y, además, va a acabar dependiendo del móvil. Para esa edad son ideales los juegos de mesa, el tradicional Monopoly por ejemplo, los juegos de mímica, los de preguntas y respuestas… Es una fase en la que los menores deben socializar porque se está configurando parte de su personalidad. Por eso no son recomendables los juegos individuales. Si les regalas un móvil para que hablen con sus amigos por WhatsApp van a perder la costumbre del contacto físico, de ver a la gente en carne y hueso.

Con 13 o 14 años, señala el experto, ya se puede regalar el ansiado móvil «pero es conveniente decirles lo que ha costado, incluso cuánto ganan sus padres, para que se hagan una idea del esfuerzo económico que supone en casa comprarle un teléfono. Es más, cuando se les regala algo caro, no está de más que su uso se condicione a que tengan buena conducta, aprueben todas las asignaturas…».

Porque los regalos, insisten los psicólogos, «son una herramienta de educación». De ahí la importancia de que el Olentzero y los Reyes «regalen con moderación, sin gastarse mucho, nunca por encima de las posibilidades familiares porque los regalos son una manifestación de nuestro modo de vida y también sirven para no generar la falsa realidad de que las cosas son gratis. Los niños creen que basta con decir ‘quiero esto y esto y esto’ para conseguirlo, y no es así».

¿Los niños siempre reciben regalos, pero ellos deben regalar también?

Sí, claro. Hay que fomentar entre los menores la importancia de hacerse regalos. Es educativo porque más allá de lo que haya dentro del paquete, regalar significa que alguien te importa. Por eso se hace hincapié en el colegio en que el día de la madre y del padre los chavales preparen alguna manualidad para ellos. Y también está bien que compren alguna cosa con su dinero, les sirve para aprender a administrarse cuando ya reciben paga. Así se darán cuenta de que cuando uno quiere cinco cosas no siempre puede comprarlas. Aprenden que hay que priorizar, que hay que elegir -advierte Fouce-.

Viernes de Podcast: “Cómo fomentar la lectura en los niños” Colaboración con Capital Emocional de Capital Radio

Y ésto significa que, a partir de este momento, ponemos en valor la educación de los hijos y la calidad del tiempo que los padres emplean en ello: su bienestar es el nuestro y su educación emocional nuestra prioridad inmediata:

 

capital-radio

 

En el “Capital Emocional” de hoy abordamos uno de nuestros temas de base: la lectura. Los libros y la lectura son, en esencia, uno de los pilares fundamentales del programa y, por ello, desde nuestra sección “Educa” queremos aprovechar la oportunidad para lograr justamente eso: educar, promover, potenciar e incentivar la necesidad de que los niños lean, desarrollen su imaginación y den rienda suelta a su creatividad.

Cómo hacer, conocer cuál es la edad idónea para cada libro, saber hasta qué punto el entorno familiar influye o qué consejos son los más acertados para lograrlo de manera eficaz, son algunos de los temas que trataremos hoy con, nuestra psicóloga de cabecera, Silvia Álava Sordo, psicóloga, conferenciante y escritora. Directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes. Y autora de los libros: “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron. De 0 a 6 años” (2014) y “Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia” (2015).

Normas y límites: ¿Qué deben saber los padres? Colaboración con InfoSalus

Los niños necesitan que los adultos y el entorno les vayan guiando y les digan si se están comportando de forma correcta o no, aprender las normas básicas de educación, el respeto a los demás y la importancia del esfuerzo y la constancia. Pero ¿cuál es la mejor forma de hacerlo sin ser demasiado restrictivos o permisivos?

normas-y-limites

Según explica a Infosalus Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de ‘Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia’ (JdeJ Editores, 2015), muchos padres tienen miedo a poner normas y límites a sus hijos porque tienen la creencia errónea de que poner normas y límites a los niños sería como vivir en una dictadura militar en la que ellos son los autoritarios y dictadores.

“Sin embargo, esto no es así, los niños deben saber qué se puede hacer y qué no. Las normas y límites son como los carriles de la autopista por los que sabes que debes ir para no tener un accidente de tráfico”, apunta la autora, responsable del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

Estos límites y normas son del tipo no pegar, no faltar al respeto o no montar una pataleta desproporcionada. Los límites y normas se refieren a cosas muy básicas y deben ser solo unas pocas porque si son muchas los niños las olvidan, así que es mejor instaurar una que aglutine a muchas, como por ejemplo ‘se obedece a la primera’.

“Es bueno explicarles que en casa hay normas y límites y para ello, hacer por ejemplo una reunión familiar en la que los padres se presenten como un bloque”, apunta la psicóloga que señala que ambos progenitores deben consensuar en privado qué comentar a los hijos.

Pero ¿qué pasa si no se ponen estas normas y límites? Las consecuencias para Álava son que si los niños crecen sin estos límites y normas no las interiorizan y son rechazados por sus iguales: si pega, no trabaja, falta al respeto, puede tener problemas de socialización y los niños, sus iguales, pueden no querer relacionarse con él.

PASOS A SEGUIR PARA INSTAURAR NORMAS Y LÍMITES

  1. La psicóloga infantil indica a Infosalus algunos consejos para que implantar normas y límites saludables en el día a día de los más pequeño sea más fácil y eficaz:

    1. Pensar qué tiene que hacer el niño: para ello los padres se tienen que poner de acuerdo y hacerlo a solas porque si hay incongruencias en la forma de actuar, los niños las detectan y el resultado puede no ser el deseado.
    2. Cómo tiene el niño que realizar aquello que se le pide: según su edad le podremos pedir más o menos, así por ejemplo, con dos años, realizaremos con él la tarea, con cuatro le diremos que lo haga él mientras estamos cerca observándole y con seis debería hacerlo él solo.
    3. Establecer consecuencias: siempre enunciarlas en positivo ya que al final las amenazas y las regañinas hacen que estemos más pendientes de ellos y les dediquemos el tiempo que desean, aunque sea en negativo.
    4. Transmitir firmeza: con ello el niño entenderá que estamos seguros de lo que le pedimos y es importante para ello la constancia y no mostrarnos enfadados, emplear gritos ni amenazas. “Si monta una pataleta y cedemos, agravamos el problema y reforzamos su conducta, por lo que la próxima vez será más difícil que realice la tarea”, señala Álava.

    EVITAR COMPARACIONES ENTRE HERMANOS

Hay que observar qué dice y hace el niño y cómo le contestamos y si le prestamos más atención cuando no cumple con las reglas. “Tenemos que tener cuidado porque sin querer podemos prestar más atención al niño que no cumple las normas. Hay que evitar los enfados y castigos”, apunta la psicóloga que acentúa la necesidad de transmitir al niño que si se cumplen las normas se les prestará la atención que desean.

“No se trata de comparar entre hermanos, hay que tener especial cuidado con esto ya que resulta contraproducente”, en vez de ello, Álava señala que es mejor dirigirles mensajes como ‘estoy con el que cumple las normas’ y no dejar al otro hermano seguir con su actividad sin cumplir con la tarea que le corresponde, en ese caso es mejor retirar el juguete, la tele o la tableta, según el caso.

Otro truco que apunta la psicóloga infantil como ayuda para los padres con los niños más reticentes es incluir una actividad reforzante que dure unos minutos después de la tarea a cumplir que más cuesta para incentivar al pequeño en el cumplimiento de las normas.

Por último, entre las reglas principales para conseguir asentar los límites y normas entre los peques está el “reconocer su logro siempre que hayan obedecido y decirles lo orgullosos que nos sentimos cuando se portan bien”, concluye en las páginas del libro dedicadas a este tema la autora.

FUENTE: infosalus.com

Decálogo para educar en la felicidad. Colaboración con SerPadres

La psicóloga Silvia Álava nos da las claves para afrontar uno de los retos más importantes a los que se enfrentan los padres de hoy.

 ¿Cuál es la respuesta más común entre los padrescuando se les pregunta qué quieren para sus hijos? Que sean felices. Partiendo de esta premisa, la psicóloga infantil Silvia Álava, en una conferencia organizada por el colegio Liceo Europeo, ha analizado a través del humor y las situaciones cotidianas, los retos que afrontan los padres.

Para Álava, autora de los libros Queremos hijos felices (que ya va por su tercera edición) y su continuación Queremos que crezcan felices, de reciente publicación, en los padres de hoy en día prevalecen un excesivo sentimiento de culpa, sobreprotección y un afán de perfección que en palabras de la psicóloga “no existe, porque no existen las personas perfectas”.

silvia alava

Prepara a tu hijo para el camino

En la conferencia ofrecida en el colegio Liceo Europeo, Silvia Álava animó a los padres a perder el miedo al fracaso para no extender esa frustración a los hijos y “preparar a tu hijo para el camino, no el camino para tus hijos. Los que preparan el camino son padres “apisonadora”, que impiden que sus hijos desarrollen competencias emocionales, lo que les generará más inseguridad e infelicidad en el futuro”.

Además, la directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes mostró un decálogo para educar en la felicidad:

  1. El mayor regalo para un niño es la atención. Esta atención debe ser de calidad, mediante una escucha activa. Nos sentimos escuchados por los ojos. Necesitamos que nos miren.
  2. No les presiones. Ofrece al niño pequeños retos, que siempre son más efectivos que el castigo.
  3. Mide bien lo que le pides al niño. No le exijas lo que no pueden hacer. La búsqueda de la perfección en los hijos hace que en muchas ocasiones se les exijan cosas para las que no están preparados.
  4. Refuerza cada paso que dé, aunque sea pequeño. Todos necesitamos el reconocimiento de los que nos rodean. El niño irá ganando en confianza y autonomía.
  5. Busca cosas que se le den bien, donde pueda destacar aunque sean fuera del ámbito escolar. La práctica deportiva es muy útil, en este sentido, porque además muestra que las cosas que dan más felicidad se ganan con esfuerzo continuado.
  6. Mitiga defectos y potencia virtudes. Es necesario reforzar en positivo, sin comparaciones. El niño también agradece que los padres se muestren orgullosos de él y se lo haga saber a él y a sus seres queridos.
  7. Si lo necesitas, pide ayuda. El afán de perfeccionismo de los padres hace que muchas veces no pidan ayuda y esto, sumado a la falta de tiempo y el cansancio, genera frustración.
  8. Enséñale a pensar y dótale de recursos. Evitar el “ya lo hago yo” o “espera a que llegue a casa y lo hacemos”. Son mensajes que hacen sentir al niño que él no es capaz. Por el contrario, hay que optar por el “¿Tú qué piensas? ¿Cómo lo harías?”.
  9. Busca con él los momentos felices. Las pequeñas cosas del día aportan felicidad. Hay que buscar que esos momentos sean de calidad, prestando atención al niño.
  10. La vida es más que un boletín de notas. Este punto está directamente relacionado con el 5 y con el 8. Ninguno de nosotros recuerda como momentos felices hacer los deberes con nuestros padres.

Los padres no suelen preocuparse tanto cuando es su hijo quien ejerce el acoso. Colaboración con TodoPapás

La psicóloga Silvia Álava nos habla sobre salud emocional de los padres, sobre el importante papel de las amistades en los niños o sobre qué podemos hacer cuando nuestro hijo es víctima de acoso escolar o cuando lo está ejerciendo.

¿Cómo cambia la forma de educar cuando un niño alcanza la época autónoma en torno a los 8 años? ¿Qué puedo hacer si mi hijo sufre bullying? ¿Y si él/ella es el que lo ejerce? ¿Cómo puedo cuidar mi salud emocional y evitar desgastarme criando a mi hijo? ¿Qué puedo hacer para fomentar amistades en mi hijo?

La psicóloga Silvia Álava, autora de autora de ‘Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron’ y ‘Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia’, que ya nos habló de felicidad sin sobreprotección o de los beneficioso de que los niños se aburran, nos responde.

silvia-alava

Con los 7-8 años de los niños se alcanza una nueva etapa. Aún son niños, pero también su propia autonomía e independencia empiezan a emerger. ¿En qué cambia la manera de ser madre y padre en este periodo? ¿Qué consejos das para poner límites en esta etapa?

A partir de los 7-8 años los niños son mucho más autónomos y cada vez van necesitando menos a sus padres para las cuestiones de autonomía, así, por ejemplo, se duchan solos, se visten solos… pero hay que seguir acompañándoles en el proceso y seguir fomentando que sean responsables, por ejemplo, siendo ellos los que apunten en la agenda los deberes y las tareas a realizar, haciendo los deberes solos…

Cada padre, cada madre, tiene que decidir cuáles son las normas y los límites y ponerse de acuerdo entre ellos. En educación la estrategia “poli bueno, poli malo”, no funciona. A los niños les da mucha más seguridad que sus padres sigan ambos la misma pauta educativa. No obstante, normas como no gritar, no faltar al respeto… es conveniente que sigan presentes a lo largo de toda la convivencia familiar.

Los amigos tienen un importante papel en el desarrollo de los niños. ¿Qué papel podemos tener los padres en este aspecto (potenciando ciertas amistades, intentando evitar otras que creemos negativas…)?

Tener amigos es algo fundamental de la vida, hay una frase que dice que “quien tiene un amigo tiene un tesoro” y es cierto. De hecho, está demostrado que tener relaciones sociales de calidad y buenos amigos es un factor predictor de la felicidad. Por eso conviene fomentar que los niños tengan amigos desde bien pequeños, pero sin forzar las situaciones.

Cuando los niños son muy pequeños juegan junto a otros niños, luego ya empieza a haber un juego compartido. En un primer momento los amigos de los niños son circunstanciales, es decir, sus amigos son los niños que tiene cerca, como pueden ser los niños con lo que va a una actividad, con los que coincide en el parque, los compañeros de clase o los hijos de amigos de sus padres, pero según va creciendo, será el propio niño quien en función de sus intereses elegirá a sus propios amigos.

Los padres pueden hacer muchas cosas para fomentar las amistades en sus hijos, por ejemplo:

  • A través del modelo que todo padre y madre es para su hijo, que los niños vean que sus padres tienen amigos, quedan con ellos, hacen cosas juntos, se ayudan y se respetan.
  • Fomentando que estén con más niños, cuando son pequeños en el parque o apuntándoles a actividades deportivas.
  • Permitiendo que, de vez en cuando, pueda invitar a algún amigo o amiga a jugar a casa.
  • Lo que no suele ser conveniente es forzar la amistad con un determinado niño cuyos padres pueden ser muy amigos nuestros, pero que los niños no congenien, o prohibir ir con determinados niños o niñas.
  • Si no nos gustan los amigos de nuestros hijos, será más beneficioso explicarles las conductas concretas que no nos parecen bien de esos niños, para que el niño o niña lo entienda y se dé cuenta, que prohibirle directamente que sean amigos.

 

En tu libro hablas de algo que a veces se pasa por alto: el desgaste emocional de ser madre o padre. ¿Qué pautas puedes dar para gestionarlo o evitarlo?

Muchos padres nos comentan en la consulta de psicología, que al final consiguen que sus hijos hagan los deberes, se duchen, cenen, salgan de casa a su hora… pero con un gran desgaste emocional. De nuevo, en estos casos les pedimos que observen qué es lo que está pasando, y nos damos cuenta que los niños se han acostumbrado a que estén papá y mamá encima para funcionar. Algunos cambios simples, pero efectivos, son:

  • Prestar más atención a los niños cuando obedecen que cuando no lo hacen.
  • Pedirles las cosas con tiempo, para evitar que las prisas generen una importante carga de estrés tanto en los padres como en los niños. Es mejor acostarles antes por la noche y levantarse por la mañana con tiempo de vestirse, desayunar, lavarse los dientes… que, por dejarles dormir un rato más, luego estemos estresados desde que nos despertamos.
  • Hacer un pacto: obedecemos a la primera y el tiempo que antes empleábamos en regañinas y enfados, lo cambiamos por unos minutos de juego juntos.

 

¿Crees que los padres intentan llegar a más de lo que pueden? ¿Cómo pueden “elegir sus batallas”?

En ocasiones es cierto que los padres se agotan porque no aprenden a distinguir lo que es importante de lo que no lo es y eso les hace participar en un sin fin de batallas diarias. Establecer las normas y los límites puede ayudarnos a valorar en qué cosas entrar y en cuáles no. Por ejemplo, hacer los deberes es algo obligatorio, o ir al colegio, pero no perdamos las fuerzas en conseguir que el niño o la niña realice una actividad extraescolar que no quiere o él no ha elegido.

 

Se estima que más del 50% de los menores y el 30% de los adolescentes sufre algún tipo de acoso ¿Qué papel tienen los padres en estos casos? ¿Cómo recomiendas actuar ante la noticia de que tu hijo puede estar sufriendo bullying?

Es importante fomentar la comunicación con nuestros hijos, para que se sientan libres de contar cualquier cosa que les ocurra en el colegio o donde sea. Que vean que sus comportamientos y sentimientos no van a ser juzgados y, sobre todo, que se puedan sentir comprendidos.

También es fundamental trabajar la autoestima de los niños, para que se sientan seguros, y el comportamiento asertivo, que sepan decir lo que quieren, lo que sienten, sin imponerse a los demás, pero sin callarse. Y por supuesto, no podemos olvidar, que los niños cuyos padres tienen un estilo educativo basado en la sobreprotección, es más probable que sean víctimas de acoso, por eso hay que trabajar con los niños para que desde pequeños sean autónomos, seguros y asertivos y que cuenten con las competencias emocionales para desenvolverse con éxito en la vida.

Por último, ¿qué se puede hacer cuando es tu hijo/a es el que ejerce el acoso?

Los padres suelen preocuparse mucho cuando sus hijos son víctimas de acoso y no tanto cuando son los acosadores. Y esto es algo que debe de cambiar. En un porcentaje muy elevado de los casos con una regañina y una charla se da por cerrada la cuestión, cuando hay que trabajar con estos chicos y chicas.

Hay que enseñarles a ser empáticos y a que se pongan en lugar del otro, a ser asertivos, y que aprendan a sustituir sus comportamientos agresivos por conductas asertivas y, sobre todo, se debe insistir mucho en el trabajo de la inteligencia emocional. Se trata de enseñarles a identificar tanto sus emociones como las de los demás, a facilitar emociones positivas, a comprender las emociones y a regularlas. El trabajo de autocontrol suele ser fundamental en estos casos.

FUENTE: TodoPapas.com

 

El entorno: Un constante educador. Resumen de la Jornada EducAcción: Somos lo que aprendemos. V Encuentro con la Psicología: 5 Problemas 5 Respuestas

somos-lo-que-aprendemos-silvia-alaca

El entorno: Un constante educador

Este es el tema de la “3ª sesión del V5x5 titulado este año “EducAcción: Somos lo que aprendemos” organizado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, La Casa del Libro y dirigido y presentado por Lecina Fernández.

Para iniciar la tarde se proyectó la película Big Fish  porque el cine es el Arte que nos acompaña en este V Encuentro.

Lecina Fernández abrió la tarde presentando la importancia del entorno en la educación por la interacción constante personas-entorno y viceversa, y la presentación de los ponentes.

Silvia Álava Sordo, psicóloga, nos comentó que la educación es el soporte de una sociedad mejor. Es fundamental pararse a observar, qué hacemos, qué decimos, cómo contestamos a los niños y cuál es el modelo que les ofrecemos, dado que los niños copiarán a sus adultos de referencia: padres y maestros.

somos-lo-que-aprendemos-maria-acasoMaría Acaso, profesora,  expuso la rEDUvolution (la revolución educativa) que apunta a la necesidad de ejecutar una transformación real en los espacios educativos a través de cinco ejes clave: 1)Aceptar que lo que enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden. 2)Cambiar las dinámicas de poder. 3)Habitar el aula. 4)Pasar del simulacro a la experiencia y 5)Dejar de evaluar para pasar a investigar.

Animamos a todos a poner en marcha con mucha ilusióntodo lo a-prendido.
¡Gracias a todos!

Podéis leer esto y muchas más cosas muy interesantes en la página web de Lecina Fernández, organizadora de las jornadas: lecina.es

El niño necesita sentirse querido. Colaboración con CrecerFeliz

Charlamos con Sandra Sánchez, periodista de Crecer Feliz sobre las claves a la hora de educar a los niños pequeños:

silvia-alava-crecer-felizCrecer Feliz: ¿Cuándo se empieza a educar a un niño?

Silvia Álava: Muchas veces pensamos que el niño aún es demasiado pequeño, que tenemos que esperar a que crezca un poquito más para ponernos a educarlo.

Y la educación empieza desde el primer día. Hay técnicas que no puedes utilizar con un bebé, no puedes darle un discurso porque no te entenderá; pero saber qué pautas queremos seguir a la hora de educar a ese niño, qué valores transmitirle, eso lo tenemos que tener bien pensado desde el principio.

Por ejemplo, con la comida: con un año empiezan a coger solos la cuchara. Se les va a caer, lo van a poner todo perdido, pero hay que dejarles que lo hagan..

C.F. ¿Se puede educar a un niño con las pautas correctas si los padres trabajan fuera?

S.Álava: Se puede hacer, pero no vamos a decir que sea fácil porque sería engañar a los padres.

Cuando los dos padres trabajan es fundamental organizarse muy bien en equipo. Si somos dos, somos dos también para atender al niño. Vamos a trabajar en equipo, a dividirnos las tareas y a organizar bien el tiempo.

C.F. Dices en tu libro que los papeles de poli bueno-poli malo no funcionan para educar

S. Álava: Es mucho mejor que ambos padres sigan la misma línea educativa. Esto no significa que gestionen absolutamente igual todas las situaciones, pero sí que ambos tengan claras las normas que ponen, dónde están los límites y cuáles son las consecuencias de sobrepasarlos.

Cuando hablamos de consecuencias lo importante no es cómo castigar a los niños, sino con qué les vamos a premiar, qué vamos a hacer cuando hagan bien su trabajo. Así va a ser fácil seguir una misma línea.

C.F. Si las pautas generales no son las mismas para los padres, ¿cómo llegar a un acuerdo?

S. Álava: Observar al niño y ver cómo reacciona va a darnos muchas pistas y nos va a hacer entender por qué en determinadas ocasiones hay que actuar como lo hace uno, en otras como lo hace el otro… y a veces habrá que cambiar completamente la estrategia y no hacerlo como ninguno de los dos.

Lo habitual es que haya que respetar pautas de actuación de uno y de otro, es muy raro que uno lo haga todo bien y otro todo mal.

C.F. Quizá tendemos a sobreproteger a los hijos… ¿Cómo evitarlo?

S. Álava: Detrás de la sobreprotección muchas veces está un sentimiento de culpabilidad: “No he estado contigo en todo el día y cómo llego ahora y te digo que no a algo”.

Pues hay que pararse y pensar qué es lo mejor para el niño. Si el niño está preparado para hacer algo, que lo haga. No tenemos que pedirle más que lo que es adecuado para su edad. Si tiene edad para vestirse solo, tendrá que aprender a hacerlo.

Tú estás ahí para ayudar, pero sólo si lo necesita; si puede solo, mejor solo.
Niños con criterio propio.

C.F. A veces los padres transigimos por cansancio…

S. Álava: El cansancio y el sentimiento de culpabilidad son las dos grandes variables que provocan que los padres a veces no hagan lo que saben que tienen que hacer.

Ahí tenemos que pensar no a corto plazo (“que haga lo que quiera y termino esta situación”), sino a medio-largo plazo.

Si le decimos, por ejemplo, que ahora no corresponde ver la tele y aguantamos su pataleta de cinco minutos, mañana va a ser de dos y pasado no la va a tener. Si actuamos a corto plazo y cedemos, mañana la pataleta durará siete minutos y pasado diez…

C.F. ¿Cómo podrían los padres ganar en autoconfianza?

S. Álava: Es fundamental centrarse en lo que haces con tu hijo cuando estás con él, no en lo que te estás perdiendo. Si piensas en esto último te vas a sentir culpable y baja de ánimo.

Una vez que te has centrado en lo que sí puedes hacer con él, vamos a valorar ese tiempo, a pensar en qué lo estamos empleando.

Si sobrecargamos la tarde, dejamos de disfrutar. Es bueno que los niños hagan actividades extraescolares, pero no apuntarlos a todas. Se puede tener alguna tarde libre en la que estemos tranquilos en casa, merendando, haciendo deberes, jugando…

queremos-hijos-felicesC.F. ¿Cuándo empezar a darles pequeñas responsabilidades?

S. Álava: Cuando son pequeños quieren hacer ellos las cosas y sentirse mayores. Si a un niño que ya anda le haces un paquetito con su pañal y le dices que lo lleve a tirarlo, él va feliz. Luego le aplaudes, le dices lo bien que lo ha hecho y se pone súper contento y se siente mayor.

Esa etapa es el momento óptimo para empezar a darles pequeñas tareas y responsabilidades, porque las quieren y las piden. El problema es cuando vamos con prisas y lo hacemos todo por él. El mensaje que recibe es “yo no puedo, yo no sé, yo soy menos” y su autoestima va cayendo.

Además, después se les pasa la fase de querer hacer cosas por ellos mismos y empieza la de “mejor házmelo tú”…

C.F. ¿Cómo fomentar que el niño tenga criterio propio?

S. Álava: Cuando nos diga que le pasa algo, primero nos ponemos a su altura, le miramos a los ojos y le escuchamos. Después preguntamos “¿y tú qué crees, cómo lo podemos arreglar?”.

Al principio le vamos a dar muchas pistas y le vamos a guiar para que él tenga esa sensación de “ay, si podía solucionarlo yo solo”. Yo no le resuelvo problemas, le enseño a resolverlos.

C.F. Si los niños vinieran con manual de instrucciones, ¿cuál sería para ti la primera?

S. Álava: Que todos los niños necesitan que los quieran. No hay nada peor para un niño que no tener a un adulto que le coja la mano, le dé un beso de buenas noches y le diga lo importante que es en su vida.

 

FUENTE: Crecer Feliz

Las actividades extraescolares: pautas para acertar en su elección. En la revista Padres y Colegios

Os adjunto el enlace al PDF de mi colaboración con la revista Padres y Colegios : Las actividades extraescolares: pautas para acertar en su elección: padres-y-colegios-septiembre-silvia-alava

actividades-extraescolares-silvia-alava-padres-y-colegios

Hablamos de los Horarios Escolares en el programa Futuro Abierto de RNE

Os adjunto el enlace al Podcast del programa Futuro Abierto del pasado 25 de septiembre, que en este caso es dedicado a los horarios escolares.

Pincha la imagen para escuchar el programa:

futuro-abierto-silvia-alava

La mitad de los niños españoles juega menos de una hora al día en la calle, según una encuesta. Colaboración con el diario El País

El anuncio que muestra que tu hijo pasa menos tiempo al aire libre que los presos

CAROLINA GARCÍA Twitter

Casi la mitad de los niños españoles juega menos de una hora al aire libre al día. Esta es la premisa de la campaña Liberad a los niños que se lanza este jueves. En formato de corto de cine, el anuncio denominado Free the Kids y grabado en una prisión de máxima seguridad de Estados Unidos, muestra varias entrevistas con reclusos en las que opinan sobre la importancia crucial que tiene para ellos el tiempo que pueden pasar al aire libre cada día. “Con esta campaña, buscamos la empatía. Son cinco presos reales que aseguran que son capaces de sobrevivir en esta cárcel de Indiana gracias a sus salidas al patio. En el momento en que se les explica que los niños en España juegan menos de una hora al día al aire libre, estos prisioneros se quedan estupefactos”, explica Ana Palencia, directora de Comunicación de Unilever España, uno de los promotores de la campaña.

El juego es fundamental para los niños, tanto a nivel físico como cognitivo. Jugar con ellos es tan importante para su crecimiento como que lo hagan solos. Y, sin duda, es mejor que lo hagan fuera de casa que entre cuatro paredes, así lo concluye un estudio, denominado Ensuciarse es bueno y realizado por Edelman Intelligence, agencia referente en estudios de mercado extrapolables a la población en general, para Unilever. La investigación se ha hecho con un total de 1.025 padres en Francia y 1.029 en España, de los cuales todos tenían por lo menos un hijo entre cinco y 12 años.

A pesar de que los padres son conscientes de la importancia y los beneficios del juego al aire libre para el desarrollo de sus hijos (más de un 97% de ellos en ambos países), muchos niños no llegan a jugar en la calle las horas que necesitan. “El estudio concluye que casi la mitad, el 49% – unos dos millones- de los peques españoles juega menos de una hora al día fuera de casa. A mí este resultado me impactó y mucho”, manifiesta Palencia. Una situación que los padres quieren que cambie y que achacan al mal tiempo o a la falta de él.

Muchos padres creen también que la llegada de la tecnología ha complicado el que sus hijos jueguen fuera de casa. De las razones que enumeran los expertos están, entre otras, “la creencia de que la tecnología siempre se usa cuando el niño juega; que los niños de ahora no juegan a lo que sus padres jugaban cuando eran pequeños y que la manera de jugar tradicional se está perdiendo”. Según la investigación, “los niños necesitan una gran variedad de experiencias para desarrollar todo su potencial y los padres entender que jugar y ensuciarse es esencial para su crecimiento y que sin juego no hay aprendizaje holístico”.

“Lamentablemente, los niños de este país no juegan al aire libre y se están perdiendo un aprendizaje esencial. Yo soy de una época en la que se jugaba a la comba y al fútbol en la calle, ahora las dificultades para conciliar, entre otras razones, hace que nuestros hijos salgan mucho menos a la calle”, señala Palencia. “Y uno de los peligros que conlleva no jugar fuera, o una consecuencia clara, es el sedentarismo, lo que puede llevar a obesidad infantil y a un enfermo adulto en el futuro”, advierte. “Es cierto que las nuevas tecnologías nos hacen la vida más fácil, pero también provocan que nos movamos menos y esto hay que solucionarlo”, agrega.

“Efectivamente, es muy importante que los niños cuenten con tiempo libre. La saturación de horarios a los que se enfrentan muchas veces en la actualidad (colegio-extraescolar-deberes-ducha y cena) hace que los peques no salgan a la calle. La falta de tiempo es el principal problema que produce el déficit de juego al aire libre. Pero tanto por parte de los padres, porque llegan a altas horas de la noche, como por los hijos, saturados por horarios excesivos”, explica Silvia Álava, psicóloga infantil y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes

“Es determinante para el crecimiento de nuestros hijos que jueguen con otros niños. Y también sin la supervisión de un adulto, para que ellos aprendan a afrontar nuevas situaciones. En ese momento aprenden habilidades sociales; a tolerar la frustración; a negociar, y a seguir normas, entre otros valores”, añade. “Además, cuando están en la calle se mueven, hacen deporte, no están sentados, lo cual es muy beneficioso también para su salud”. Para los niños es imprescindible contar con tiempo libre, según la experta, “tiempo para descubrir cosas nuevas, pero también tiempo para poder aburrirse”, concluye.

Una campaña para concienciar sobre la importancia del juego al aire libre

La ONG Ayuda en Acción, junto a Unilever, han puesto en marcha la campaña Día de las clases al aire libre el próximo 6 de octubre, una jornada en la que participan 15 países europeos y en la que España participa por primera vez. Se va a hacer un llamamiento a 12.000 colegios con el que esperan conseguir que se registren unos 500, que pasarán la mañana jugando al aire libre, con programas educativos. “En España, un 11,3 % no realiza ninguna actividad extraescolar de ningún tipo, subiendo a un 27,9 % en la población más desfavorecida”, añade Alicia Blasco, responsable de Alianzas Estratégicas de Ayuda en Acción en Cataluña y Baleares. “La campaña está recibiendo muy buena acogida por parte de los centros. Y está dirigida exclusivamente a Segundo Ciclo de Infantil y Primaria”, añade. “Entre las actividades y talleres que se desarrollarán durante esa jornada, incluido un estuche que se entregará a los colegios participantes, cabe citar una yincana de juegos del mundo, enfocado a educar en valores, siguiendo nuestro criterio como ONG; hay otro sobre Mozambique y los alumnos podrán hacer collages, entre otros. Todos se harán al aire libre”, prosigue esta experta.

“Es muy llamativo, del resultado del estudio, que el 55% de los padres asegure que no tienen tiempo para jugar con sus hijos. Y cuando sus hijos juegan, ellos no suelen estar. Y está claro que estar el aire libre es tan bueno para los peques como para sus papás. Tras esta jornada, pretendemos que la campaña continúe. Hay un dibujo concurso, denominado Ensuciarse es bueno, en el que los padres pueden mandar un momento en el que hayan jugado en la calle con sus niños, entre otras cosas que irán surgiendo. Todos nos debemos concienciar sobre la importancia del juego experiencial, tanto padres como profesores, para el desarrollo y crecimiento de nuestros pequeños”, concluye.

FUENTE: Diario El País