Todo lo que puedes hacer para lograr hijos bien educados. Colaboración con el diario ABC

Los expertos señalan las pautas a seguir para que tu hijos sean respetuosos

Niños buenos

¡Ya estoy harta! Ya está bien, señores, de seguir aguantando». Así de efusiva y enfadada se mostraba hace unos días Eva Romero, profesora del Instituto Isidro Arcenegui de Marchena (Sevilla), al exponer en el claustro de profesores su indignación «por la mala educación de los alumnos y el proteccionismo de los padres, que quieren que sus hijos aprueben sin sufrir. Me pagan por enseñar, no por aguantar», clamaba.

¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué cada vez más docentes se quejan de que sus alumnos les faltan al respeto? ¿Por qué el profesor Don José es ahora para los alumnos Pepe o Pepito? ¿Quién tiene la verdadera responsabilidad de dotar de buena educación a los niños: los padres o el colegio?

Para María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, es evidente que se ha producido un deterioro en la buena educación y el respeto a los demás y «muchas familias no son conscientes del mal que están haciendo a sus hijos al consentir que sean egoístas, que se crean con derecho a todo, que puedan conseguir las cosas sin esfuerzo, a cambio de nada….».

Explica que este cambio en la pérdida de valores se debe fundamentalmente a que los padres suelen trabajar los dos –padre y madre– y pasan menos tiempo con los hijos y cuando les ven, al final del día, piensan «pobrecillos para un rato que les vemos no les vamos a regañar, ni a corregir lo que han hecho mal para no fomentar un enfado».

«Los niños acceden cada vez antes a las redes sociales donde aparentan que juegan de forma inocente, pero, en realidad, les ofrecen modelos en los que el que transgrede las normas es el líder y ellos asumen que también así triunfarán»

Francisco Castaño, profesor de Secundaria y cofundador de «Aprender a Educar.org», añade que hay padres que simplemente no educan bien porque no saben cómo hacerlo. «Si un niño no deja de saltar en el sillón no hay que reprimirle a gritos. Es mejor decirle con voz normal que deje de hacerlo porque no está actuando correctamente y anunciarle que después no podrá ver dibujos animados si continúa en su actitud. Y, eso sí, siempre debe cumplir la consecuencia de su mal acto. Sin embargo, los padres entienden que sin broncas no se logran resultados y entran en ellas sin conseguir resultados, o simplemente las evitan para evitar no enfadar al pequeño».

A todo ello se suma, tal y como señala Álava Reyes, que los niños acceden cada vez antes a las redes sociales donde aparentan que juegan de forma inocente, pero, en realidad, les ofrecen modelos en los que el que transgrede las normas es el líder y ellos asumen que también así triunfarán. «Tanto es así –puntualiza Álava Reyes–, que hay padres que acuden a consulta porque son víctimas de una excepción. Piden ayuda porque sus hijos son generosos, sensibles y respetuosos y, por eso precisamente, son rechazados por el resto de niños que no quieren jugar con ellos».

«Hay mucha dejación –asegura esta psicóloga–. Los padres no asumen que es en la familia donde se les debe inculcar el respeto, la empatía, el saber escuchar, el saber estar… y lo dejan todo en manos del colegio donde piensan que les enseñarán todas las normas de conducta».

Estas familias prefieren la vía cómoda y llegan, incluso, a culpar al profesor de no educar a los hijos. «Los niños deben llegar al colegio con una formación cívica y social –asegura Pedro José Caballero, presidente de Concapa–. El docente enseña contenidos sin olvidar que debe guiar a sus alumnos para que cumplan unas normas necesarias para una buena convivencia. Lo ideal es trabajar de forma conjunta tanto familias, profesores y centros educativos, pero también la Administración. Si la Administración no apuesta por la conciliación familiar y laboral no será posible que los padres se impliquen de verdad en la educación de sus hijos y todos los intentos que hagamos los docentes fracasarán».

La educación básica empieza en casa

Añade Caballero que también perjudica mucho el hecho de que hay padres que desautorizan a los profesores. Acuden a los centros y, delante de sus hijos, discuten con el docente llevándole la contraria y diciéndoles que su forma de trabajar no es la correcta. «Es un error. Los hijos, al estar presentes, se crecen y ven de inmediato una pérdida de autoridad en su maestro. El gran perjudicado será el pequeño porque al día siguiente irá a clase y no le respetará y surgirá el conflicto. La educación básica, pese a quien le pese, empieza en casa: enseñarles a dar las gracias, a pedir por favor, a estar en silencio cuando habla un adulto… Pero lo importante –señala el presidente de Concapa– es ir a la par docentes y padres porque ambos quieren lo mejor para el niño».

«Ni los padres pueden educar solos, ni la escuela puede educar sola. La unión hace la fuerza»

Francisco Castaño insiste en que la familia es el eje de la vida de los niños. «En el hogar, que es el contexto de referencia, formalizan sus primeros vínculos y afectos, desarrollan sus habilidades y aprenden formas de relacionarse, cuidarse, organizarse y cooperar. En casa deben sentirse seguros y confiados. A posteriori, en la escuela estos hábitos y formas de gestionarse les serán útiles para ampliar su contexto emocional. Los centros educativos, más allá de tener la función de impartir conocimientos, son el primer ámbito de socialización de los más pequeños. Ni los padres pueden educar solos, ni la escuela puede educar sola. La unión hace la fuerza».

El profesor Víctor Arufe, autor del blog Educación, Innovación y Emprendimiento, recomienda a los padres que intenten llevar a los niños a un colegio donde se trabajen todo tipo de valores y convivan diferentes tipos de familias. «Los centros deben garantizar el trabajo y desarrollo de todos los valores, tanto dentro como fuera del aula. De la misma forma, un colegio que sólo acoge un perfil muy definido de familias debe garantizar el trabajo y enfoque correcto de la educación de su alumnado. Habitualmente se suele asociar a los centros públicos como una pequeña representación de lo que es el mundo, y a los centros privados como una burbuja en la cual sólo viven determinadas familias. Sea cual sea el tipo de centro, se debe educar en todo tipo de valores porque privar al niño de determinada información no favorece su pensamiento crítico».

Explica que conforme avance en edad se debe trabajar más intensamente este punto crítico de los valores. «Las familias deben ser conscientes de que a los niños se les debe educar hacia la solidaridad, colaboración con las personas más desfavorecidas, la inclusión educativa… Si se observa que el centro no está trabajando correctamente se debe reforzar el trabajo de valores en casa. A veces se cae en el error de pensar que “si pago por la educación de mi hijo, éste tendrá una mejor educación”. Que un niño sepa rechazar los valores negativos existentes en la sociedad es fruto del trabajo familiar y respaldo de los centros. Si desde que nacen, los padres le dotan de una gran autoestima, curiosidad por las cosas, empatía, motivación, sacrificio, juego limpio, etc., conseguirán a un gran adulto».

Video de la charla sobre niños y tecnología en Arriba España – 19-ENE-17 de M80 Radio

Hablamos de Niños y Tecnología con Juan Luís Cano en ArribaEspaña de M80 radio

Madrugar así es un placer! hoy hablamos de niños y tecnología en el programa Arriba España de Juan Luís Cano en M80 radio.

Arriba España - M80

Dinámicas para fortalecer los valores de los niños. Colaboración con el diario El Nuevo Día

Ha pasado la Navidad, época de regalos y reuniones familiares que deben estar enfocadas en dar felicidad y compartir. Pero también es el momento oportuno para sembrar con fortaleza y ejemplo los buenos valores en nuestros niños, y para enseñarles que en esta época los regalos no pueden ser solo cosas materiales.

Dinámica para fortalecer valores

“Los valores deben estar presentes en el día a día de todos, pero la Navidad es una época ideal para incentivarlos”, dice Silvia Álava Sordo, psicóloga experta en logopedia y psicoterapia.

Según la autora del libro ‘Queremos que crezcan felices’, los niños copian los modelos de referencia de sus padres. “Por ejemplo, si ellos no demuestran ser tolerantes ni compasivos ni agradecidos, no imparten estos valores a sus hijos”, sigue la experta española.

Lo segundo es definir qué actividades pueden hacer entre todos. Sandra Díaz, psicóloga experta en relaciones de confianza y desarrollo moral, recomienda que los adultos hagan una reflexión antes y después. “Si deciden ir a visitar un hogar de abuelos, por ejemplo, deben describirles la realidad que encontrarán allí para que los niños vayan con mente abierta y entiendan la situación difícil de otras personas. La idea es que el pequeño sea empático y comprensivo con una situación ajena a su realidad. Es clave evitar un choque emocional y que vaya preparado para compartir y conocer otras realidades”, explica Díaz. Al volver a casa es clave hacer una reflexión sobre cómo se sintió y la importancia de dar y ayudar.

Preguntarle, por ejemplo, qué aprendió, qué hizo por los demás y qué lo hizo feliz. Así será una experiencia emocional positiva que se revierta en bienestar para todos. A continuación, algunas actividades que podrán vivir con sus hijos en estas épocas, más allá de las celebraciones.

Nieto de un abuelo, por un día

En el barrio Santa Isabel está el ancianato Corazón de Jesús, donde se encuentran más de 75 adultos mayores que necesitan sobre todo muestras de afecto, aunque también se puede ir y donar ropa, pero en especial, implementos de aseo. Otra opción es la Fundación el Señor de los Milagros, en el barrio Santa Fe, donde atienden a cerca de 40 adultos mayores, a quienes se les puede visitar para hacer con ellos actividades lúdicas o simplemente acompañarlos.

Ser un Súper Amigo

El ICBF tiene el programa Súper Amigos, una estrategia de inclusión familiar y social en la que una familia o persona soltera se convierte en guía y consejero de un niño o adolescente que está en declaratoria de adoptabilidad. Es gente común y corriente que se convierte en un referente para algunos de los más de 5.000 niños entre los 10 y los 17 años que terminaron en la institución por maltrato, abandono, violencia o negligencia por parte de sus padres. Esta campaña no consiste en aportes de dinero, sino en la disposición de entablar amistad y compañerismo con el menor. Si le interesa el programa, comuníquese con el ICBF.

Donar juguetes o ropa a niños

La regla básica para esta actividad es que aquello que done esté en buen estado. Es decir, no puede llegar a la fundación o a la ONG con juguetes dañados, ropa sucia o rota, o con alimentos viejos. La mayoría de fundaciones de infancia se caracterizan por atender a niños abandonados o víctimas de maltrato. Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), cada día son abandonados en el país tres menores de edad. Para Álava, es fundamental enseñarles a los niños que ninguna persona es superior a otra, “que todos tenemos el mismo valor. Por tener una casa más grande o un carro, no somos más que otros”, y acercándose a los niños menos favorecidos, se les puede hacer entender el valor de la humildad. Una buena opción para quienes quieran hacer este plan en familia es la fundación Benposta, que se define como una alternativa de restitución de derechos y construcción de vida para niños y jóvenes en riesgo por exclusión social. Allí hay niños entre los 6 y 18 años, así que la gente puede llevar juguetes y ropa para esas edades.

Viajes con propósito

Bien se dice que los viajes son regalos inolvidables. La Corporación Turismo, Paz y Desarrollo recomienda ir a destinos colombianos donde, además de conocer lugares fascinantes, se puede contribuir a buenas causas. En el Valle del Cocora, en Salento (Quindío), es posible adoptar una palma de cera para impulsar una campaña que busca que este árbol no se extinga. En Bahía Solano (Chocó) invitan a participar en la limpieza de las playas y a ver el nacimiento de tortugas.

En la comunidad indígena El Vergel (Amazonas) se puede participar en un partido de fútbol con niños de la comunidad indígena yagua.

Y en Barichara (Santander) hay un circuito para visitar los talleres de tapia pisada, donde se aprende la técnica, y luego los viajeros ayudan a hacer reparaciones en una escuela.

 

FUENTE: http://www.elnuevodia.com/estilosdevida/hogar/nota/dinamicasparafortalecerlosvaloresdelosninos-2273550/

¿Cuántos regalos deben recibir los niños? Colaboración con el diario El Correo

  • «No más de tres o cuatro juguetes». Dos psicólogos orientan a los Reyes Magos sobre las edades más indicadas para regalar puzzles, el Monopoly, el primer móvil…

A partir del cuarto paquete da igual lo que haya dentro, porque el niño no le va a hacer ni caso. Y los aitites, que han visitado con los Reyes Magos cinco jugueterías porque ‘La patrulla canina’ estaba agotada, se llevan un chasco tremendo: «¡Pero si ni siquiera lo ha mirado!». Sí lo ha mirado, pero no lo ha visto. Porque está saturado.

Este viernes de madrugada llegan Melchor, Gaspar y Baltasar (a Bilbao se acercarán antes, este mismo jueves por la tarde), la despedida de las Navidades y el segundo atracón de regalos. Porque aquí nos ha visitado antes el Olentzero y a otros sitios se acerca Papa Noel. Si los chavales juntaran los paquetes que han recibido ya y los que caerán esa noche no cabrían en el árbol. Pero el problema no es tanto de espacio, sino educacional. Lo advierten los psicólogos, que alertan sobre el efecto pernicioso de atiborrar a los pequeños de envoltorios de celofán.

¿Cuántos regalos debería recibir un chaval en Navidad?

Es la pregunta del millón, pero nunca más de tres o cuatro juguetes. Si hay más, que sea ropa, un estuche, un libro, una pizarra para que jueguen a profesores y más adelante les sirva como herramienta de estudio…

La recomendación la hace Silvia Álava, autora del libro ‘Queremos hijos felices’. Y no lo van a ser más (felices) por recibir más regalos. «Si a una casa llegan el Olentzero y los Reyes no tiene que traducirse en el doble de paquetes. No hay que inundarles. Y la limitación debe empezar cuando escriben la carta. Hay que decirles que pidan poquito, que hay muchos niños a los que repartir».

No tanto por la economía familiar, que también, sino por su propio desarrollo. «A partir del cuarto regalo el niño los abre de forma compulsiva». Y el efecto ya no es ni la ilusión ni la sorpresa. «Cuando hay tantas cosas el crío acaba despreciándolas, como están colapsados ya no hacen ni caso, no les emociona nada», advierte Guillermo Fouce, de Psicólogos sin Fronteras y profesor en la Universidad Complutense de Madrid.

Pero los Reyes suelen ser muy generosos y dejan algo también en casa de los abuelos, de los tíos, de los padrinos…

Controlar eso es sumamente difícil. Una opción puede ser dejar que el niño abra todos y después negociar cuáles se usan y cuáles se guardan. Si a una niña le regalan tres muñecas se puede quedar con dos para jugar y reservar la tercera en el armario para cuando se estropee alguna de las otras dos -sugiere Fouce-.

La otra alternativa es no darles todos los regalos y guardar alguno para el cumpleaños o para otra fecha del año. «Y sobre todo hay que insistir a los familiares en que hablen con los Magos para que no les traigan juguetes. Lo ideal es que en casa de los padres dejen un par de los juguetes que hayan pedido, en casa de los aitites otro juguete, pero en las de los demás parientes es mejor que los ‘Reyes’ traigan cosas útiles».

Por si Melchor, Gaspar y Baltasar andan faltos de ideas, Guillermo Fouce hace unas recomendaciones por edades. «A un niño de 6 años es una burrada regalarle un móvil o una tablet, porque es una tecnología que no sabe manejar. Puede haber una tablet en casa, eso sí, y dejar que el crío la use si se porta bien y estudia, pero no regalársela para que haga lo que él quiera. Igual que esos coches de niños que son casi como para adultos. Es un regalo excesivo y, además, se les está lanzando un mensaje peligroso: que las cosas son gratis y que no hay que esforzarse para conseguirlas. A esa edad son regalos muy apropiados los puzzles y los juegos de construcciones porque fomentan la imaginación y la creatividad. También se recomiendan los juegos de cartas, las muñecas para que interactúen, los patines para que hagan deporte al aire libre…».

¿Y a los 10 años?

Hay padres que se vuelven locos y les regalan un móvil de última generación. Pero no se dan cuenta de que un chaval de 10 años no puede controlar esa tecnología y, además, va a acabar dependiendo del móvil. Para esa edad son ideales los juegos de mesa, el tradicional Monopoly por ejemplo, los juegos de mímica, los de preguntas y respuestas… Es una fase en la que los menores deben socializar porque se está configurando parte de su personalidad. Por eso no son recomendables los juegos individuales. Si les regalas un móvil para que hablen con sus amigos por WhatsApp van a perder la costumbre del contacto físico, de ver a la gente en carne y hueso.

Con 13 o 14 años, señala el experto, ya se puede regalar el ansiado móvil «pero es conveniente decirles lo que ha costado, incluso cuánto ganan sus padres, para que se hagan una idea del esfuerzo económico que supone en casa comprarle un teléfono. Es más, cuando se les regala algo caro, no está de más que su uso se condicione a que tengan buena conducta, aprueben todas las asignaturas…».

Porque los regalos, insisten los psicólogos, «son una herramienta de educación». De ahí la importancia de que el Olentzero y los Reyes «regalen con moderación, sin gastarse mucho, nunca por encima de las posibilidades familiares porque los regalos son una manifestación de nuestro modo de vida y también sirven para no generar la falsa realidad de que las cosas son gratis. Los niños creen que basta con decir ‘quiero esto y esto y esto’ para conseguirlo, y no es así».

¿Los niños siempre reciben regalos, pero ellos deben regalar también?

Sí, claro. Hay que fomentar entre los menores la importancia de hacerse regalos. Es educativo porque más allá de lo que haya dentro del paquete, regalar significa que alguien te importa. Por eso se hace hincapié en el colegio en que el día de la madre y del padre los chavales preparen alguna manualidad para ellos. Y también está bien que compren alguna cosa con su dinero, les sirve para aprender a administrarse cuando ya reciben paga. Así se darán cuenta de que cuando uno quiere cinco cosas no siempre puede comprarlas. Aprenden que hay que priorizar, que hay que elegir -advierte Fouce-.

Viernes de Podcast: “Cómo fomentar la lectura en los niños” Colaboración con Capital Emocional de Capital Radio

Y ésto significa que, a partir de este momento, ponemos en valor la educación de los hijos y la calidad del tiempo que los padres emplean en ello: su bienestar es el nuestro y su educación emocional nuestra prioridad inmediata:

 

capital-radio

 

En el “Capital Emocional” de hoy abordamos uno de nuestros temas de base: la lectura. Los libros y la lectura son, en esencia, uno de los pilares fundamentales del programa y, por ello, desde nuestra sección “Educa” queremos aprovechar la oportunidad para lograr justamente eso: educar, promover, potenciar e incentivar la necesidad de que los niños lean, desarrollen su imaginación y den rienda suelta a su creatividad.

Cómo hacer, conocer cuál es la edad idónea para cada libro, saber hasta qué punto el entorno familiar influye o qué consejos son los más acertados para lograrlo de manera eficaz, son algunos de los temas que trataremos hoy con, nuestra psicóloga de cabecera, Silvia Álava Sordo, psicóloga, conferenciante y escritora. Directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes. Y autora de los libros: “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron. De 0 a 6 años” (2014) y “Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia” (2015).

Normas y límites: ¿Qué deben saber los padres? Colaboración con InfoSalus

Los niños necesitan que los adultos y el entorno les vayan guiando y les digan si se están comportando de forma correcta o no, aprender las normas básicas de educación, el respeto a los demás y la importancia del esfuerzo y la constancia. Pero ¿cuál es la mejor forma de hacerlo sin ser demasiado restrictivos o permisivos?

normas-y-limites

Según explica a Infosalus Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de ‘Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia’ (JdeJ Editores, 2015), muchos padres tienen miedo a poner normas y límites a sus hijos porque tienen la creencia errónea de que poner normas y límites a los niños sería como vivir en una dictadura militar en la que ellos son los autoritarios y dictadores.

“Sin embargo, esto no es así, los niños deben saber qué se puede hacer y qué no. Las normas y límites son como los carriles de la autopista por los que sabes que debes ir para no tener un accidente de tráfico”, apunta la autora, responsable del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

Estos límites y normas son del tipo no pegar, no faltar al respeto o no montar una pataleta desproporcionada. Los límites y normas se refieren a cosas muy básicas y deben ser solo unas pocas porque si son muchas los niños las olvidan, así que es mejor instaurar una que aglutine a muchas, como por ejemplo ‘se obedece a la primera’.

“Es bueno explicarles que en casa hay normas y límites y para ello, hacer por ejemplo una reunión familiar en la que los padres se presenten como un bloque”, apunta la psicóloga que señala que ambos progenitores deben consensuar en privado qué comentar a los hijos.

Pero ¿qué pasa si no se ponen estas normas y límites? Las consecuencias para Álava son que si los niños crecen sin estos límites y normas no las interiorizan y son rechazados por sus iguales: si pega, no trabaja, falta al respeto, puede tener problemas de socialización y los niños, sus iguales, pueden no querer relacionarse con él.

PASOS A SEGUIR PARA INSTAURAR NORMAS Y LÍMITES

  1. La psicóloga infantil indica a Infosalus algunos consejos para que implantar normas y límites saludables en el día a día de los más pequeño sea más fácil y eficaz:

    1. Pensar qué tiene que hacer el niño: para ello los padres se tienen que poner de acuerdo y hacerlo a solas porque si hay incongruencias en la forma de actuar, los niños las detectan y el resultado puede no ser el deseado.
    2. Cómo tiene el niño que realizar aquello que se le pide: según su edad le podremos pedir más o menos, así por ejemplo, con dos años, realizaremos con él la tarea, con cuatro le diremos que lo haga él mientras estamos cerca observándole y con seis debería hacerlo él solo.
    3. Establecer consecuencias: siempre enunciarlas en positivo ya que al final las amenazas y las regañinas hacen que estemos más pendientes de ellos y les dediquemos el tiempo que desean, aunque sea en negativo.
    4. Transmitir firmeza: con ello el niño entenderá que estamos seguros de lo que le pedimos y es importante para ello la constancia y no mostrarnos enfadados, emplear gritos ni amenazas. “Si monta una pataleta y cedemos, agravamos el problema y reforzamos su conducta, por lo que la próxima vez será más difícil que realice la tarea”, señala Álava.

    EVITAR COMPARACIONES ENTRE HERMANOS

Hay que observar qué dice y hace el niño y cómo le contestamos y si le prestamos más atención cuando no cumple con las reglas. “Tenemos que tener cuidado porque sin querer podemos prestar más atención al niño que no cumple las normas. Hay que evitar los enfados y castigos”, apunta la psicóloga que acentúa la necesidad de transmitir al niño que si se cumplen las normas se les prestará la atención que desean.

“No se trata de comparar entre hermanos, hay que tener especial cuidado con esto ya que resulta contraproducente”, en vez de ello, Álava señala que es mejor dirigirles mensajes como ‘estoy con el que cumple las normas’ y no dejar al otro hermano seguir con su actividad sin cumplir con la tarea que le corresponde, en ese caso es mejor retirar el juguete, la tele o la tableta, según el caso.

Otro truco que apunta la psicóloga infantil como ayuda para los padres con los niños más reticentes es incluir una actividad reforzante que dure unos minutos después de la tarea a cumplir que más cuesta para incentivar al pequeño en el cumplimiento de las normas.

Por último, entre las reglas principales para conseguir asentar los límites y normas entre los peques está el “reconocer su logro siempre que hayan obedecido y decirles lo orgullosos que nos sentimos cuando se portan bien”, concluye en las páginas del libro dedicadas a este tema la autora.

FUENTE: infosalus.com

Decálogo para educar en la felicidad. Colaboración con SerPadres

La psicóloga Silvia Álava nos da las claves para afrontar uno de los retos más importantes a los que se enfrentan los padres de hoy.

 ¿Cuál es la respuesta más común entre los padrescuando se les pregunta qué quieren para sus hijos? Que sean felices. Partiendo de esta premisa, la psicóloga infantil Silvia Álava, en una conferencia organizada por el colegio Liceo Europeo, ha analizado a través del humor y las situaciones cotidianas, los retos que afrontan los padres.

Para Álava, autora de los libros Queremos hijos felices (que ya va por su tercera edición) y su continuación Queremos que crezcan felices, de reciente publicación, en los padres de hoy en día prevalecen un excesivo sentimiento de culpa, sobreprotección y un afán de perfección que en palabras de la psicóloga “no existe, porque no existen las personas perfectas”.

silvia alava

Prepara a tu hijo para el camino

En la conferencia ofrecida en el colegio Liceo Europeo, Silvia Álava animó a los padres a perder el miedo al fracaso para no extender esa frustración a los hijos y “preparar a tu hijo para el camino, no el camino para tus hijos. Los que preparan el camino son padres “apisonadora”, que impiden que sus hijos desarrollen competencias emocionales, lo que les generará más inseguridad e infelicidad en el futuro”.

Además, la directora del área infantil en el Centro de Psicología Álava Reyes mostró un decálogo para educar en la felicidad:

  1. El mayor regalo para un niño es la atención. Esta atención debe ser de calidad, mediante una escucha activa. Nos sentimos escuchados por los ojos. Necesitamos que nos miren.
  2. No les presiones. Ofrece al niño pequeños retos, que siempre son más efectivos que el castigo.
  3. Mide bien lo que le pides al niño. No le exijas lo que no pueden hacer. La búsqueda de la perfección en los hijos hace que en muchas ocasiones se les exijan cosas para las que no están preparados.
  4. Refuerza cada paso que dé, aunque sea pequeño. Todos necesitamos el reconocimiento de los que nos rodean. El niño irá ganando en confianza y autonomía.
  5. Busca cosas que se le den bien, donde pueda destacar aunque sean fuera del ámbito escolar. La práctica deportiva es muy útil, en este sentido, porque además muestra que las cosas que dan más felicidad se ganan con esfuerzo continuado.
  6. Mitiga defectos y potencia virtudes. Es necesario reforzar en positivo, sin comparaciones. El niño también agradece que los padres se muestren orgullosos de él y se lo haga saber a él y a sus seres queridos.
  7. Si lo necesitas, pide ayuda. El afán de perfeccionismo de los padres hace que muchas veces no pidan ayuda y esto, sumado a la falta de tiempo y el cansancio, genera frustración.
  8. Enséñale a pensar y dótale de recursos. Evitar el “ya lo hago yo” o “espera a que llegue a casa y lo hacemos”. Son mensajes que hacen sentir al niño que él no es capaz. Por el contrario, hay que optar por el “¿Tú qué piensas? ¿Cómo lo harías?”.
  9. Busca con él los momentos felices. Las pequeñas cosas del día aportan felicidad. Hay que buscar que esos momentos sean de calidad, prestando atención al niño.
  10. La vida es más que un boletín de notas. Este punto está directamente relacionado con el 5 y con el 8. Ninguno de nosotros recuerda como momentos felices hacer los deberes con nuestros padres.

Los padres no suelen preocuparse tanto cuando es su hijo quien ejerce el acoso. Colaboración con TodoPapás

La psicóloga Silvia Álava nos habla sobre salud emocional de los padres, sobre el importante papel de las amistades en los niños o sobre qué podemos hacer cuando nuestro hijo es víctima de acoso escolar o cuando lo está ejerciendo.

¿Cómo cambia la forma de educar cuando un niño alcanza la época autónoma en torno a los 8 años? ¿Qué puedo hacer si mi hijo sufre bullying? ¿Y si él/ella es el que lo ejerce? ¿Cómo puedo cuidar mi salud emocional y evitar desgastarme criando a mi hijo? ¿Qué puedo hacer para fomentar amistades en mi hijo?

La psicóloga Silvia Álava, autora de autora de ‘Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron’ y ‘Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia’, que ya nos habló de felicidad sin sobreprotección o de los beneficioso de que los niños se aburran, nos responde.

silvia-alava

Con los 7-8 años de los niños se alcanza una nueva etapa. Aún son niños, pero también su propia autonomía e independencia empiezan a emerger. ¿En qué cambia la manera de ser madre y padre en este periodo? ¿Qué consejos das para poner límites en esta etapa?

A partir de los 7-8 años los niños son mucho más autónomos y cada vez van necesitando menos a sus padres para las cuestiones de autonomía, así, por ejemplo, se duchan solos, se visten solos… pero hay que seguir acompañándoles en el proceso y seguir fomentando que sean responsables, por ejemplo, siendo ellos los que apunten en la agenda los deberes y las tareas a realizar, haciendo los deberes solos…

Cada padre, cada madre, tiene que decidir cuáles son las normas y los límites y ponerse de acuerdo entre ellos. En educación la estrategia “poli bueno, poli malo”, no funciona. A los niños les da mucha más seguridad que sus padres sigan ambos la misma pauta educativa. No obstante, normas como no gritar, no faltar al respeto… es conveniente que sigan presentes a lo largo de toda la convivencia familiar.

Los amigos tienen un importante papel en el desarrollo de los niños. ¿Qué papel podemos tener los padres en este aspecto (potenciando ciertas amistades, intentando evitar otras que creemos negativas…)?

Tener amigos es algo fundamental de la vida, hay una frase que dice que “quien tiene un amigo tiene un tesoro” y es cierto. De hecho, está demostrado que tener relaciones sociales de calidad y buenos amigos es un factor predictor de la felicidad. Por eso conviene fomentar que los niños tengan amigos desde bien pequeños, pero sin forzar las situaciones.

Cuando los niños son muy pequeños juegan junto a otros niños, luego ya empieza a haber un juego compartido. En un primer momento los amigos de los niños son circunstanciales, es decir, sus amigos son los niños que tiene cerca, como pueden ser los niños con lo que va a una actividad, con los que coincide en el parque, los compañeros de clase o los hijos de amigos de sus padres, pero según va creciendo, será el propio niño quien en función de sus intereses elegirá a sus propios amigos.

Los padres pueden hacer muchas cosas para fomentar las amistades en sus hijos, por ejemplo:

  • A través del modelo que todo padre y madre es para su hijo, que los niños vean que sus padres tienen amigos, quedan con ellos, hacen cosas juntos, se ayudan y se respetan.
  • Fomentando que estén con más niños, cuando son pequeños en el parque o apuntándoles a actividades deportivas.
  • Permitiendo que, de vez en cuando, pueda invitar a algún amigo o amiga a jugar a casa.
  • Lo que no suele ser conveniente es forzar la amistad con un determinado niño cuyos padres pueden ser muy amigos nuestros, pero que los niños no congenien, o prohibir ir con determinados niños o niñas.
  • Si no nos gustan los amigos de nuestros hijos, será más beneficioso explicarles las conductas concretas que no nos parecen bien de esos niños, para que el niño o niña lo entienda y se dé cuenta, que prohibirle directamente que sean amigos.

 

En tu libro hablas de algo que a veces se pasa por alto: el desgaste emocional de ser madre o padre. ¿Qué pautas puedes dar para gestionarlo o evitarlo?

Muchos padres nos comentan en la consulta de psicología, que al final consiguen que sus hijos hagan los deberes, se duchen, cenen, salgan de casa a su hora… pero con un gran desgaste emocional. De nuevo, en estos casos les pedimos que observen qué es lo que está pasando, y nos damos cuenta que los niños se han acostumbrado a que estén papá y mamá encima para funcionar. Algunos cambios simples, pero efectivos, son:

  • Prestar más atención a los niños cuando obedecen que cuando no lo hacen.
  • Pedirles las cosas con tiempo, para evitar que las prisas generen una importante carga de estrés tanto en los padres como en los niños. Es mejor acostarles antes por la noche y levantarse por la mañana con tiempo de vestirse, desayunar, lavarse los dientes… que, por dejarles dormir un rato más, luego estemos estresados desde que nos despertamos.
  • Hacer un pacto: obedecemos a la primera y el tiempo que antes empleábamos en regañinas y enfados, lo cambiamos por unos minutos de juego juntos.

 

¿Crees que los padres intentan llegar a más de lo que pueden? ¿Cómo pueden “elegir sus batallas”?

En ocasiones es cierto que los padres se agotan porque no aprenden a distinguir lo que es importante de lo que no lo es y eso les hace participar en un sin fin de batallas diarias. Establecer las normas y los límites puede ayudarnos a valorar en qué cosas entrar y en cuáles no. Por ejemplo, hacer los deberes es algo obligatorio, o ir al colegio, pero no perdamos las fuerzas en conseguir que el niño o la niña realice una actividad extraescolar que no quiere o él no ha elegido.

 

Se estima que más del 50% de los menores y el 30% de los adolescentes sufre algún tipo de acoso ¿Qué papel tienen los padres en estos casos? ¿Cómo recomiendas actuar ante la noticia de que tu hijo puede estar sufriendo bullying?

Es importante fomentar la comunicación con nuestros hijos, para que se sientan libres de contar cualquier cosa que les ocurra en el colegio o donde sea. Que vean que sus comportamientos y sentimientos no van a ser juzgados y, sobre todo, que se puedan sentir comprendidos.

También es fundamental trabajar la autoestima de los niños, para que se sientan seguros, y el comportamiento asertivo, que sepan decir lo que quieren, lo que sienten, sin imponerse a los demás, pero sin callarse. Y por supuesto, no podemos olvidar, que los niños cuyos padres tienen un estilo educativo basado en la sobreprotección, es más probable que sean víctimas de acoso, por eso hay que trabajar con los niños para que desde pequeños sean autónomos, seguros y asertivos y que cuenten con las competencias emocionales para desenvolverse con éxito en la vida.

Por último, ¿qué se puede hacer cuando es tu hijo/a es el que ejerce el acoso?

Los padres suelen preocuparse mucho cuando sus hijos son víctimas de acoso y no tanto cuando son los acosadores. Y esto es algo que debe de cambiar. En un porcentaje muy elevado de los casos con una regañina y una charla se da por cerrada la cuestión, cuando hay que trabajar con estos chicos y chicas.

Hay que enseñarles a ser empáticos y a que se pongan en lugar del otro, a ser asertivos, y que aprendan a sustituir sus comportamientos agresivos por conductas asertivas y, sobre todo, se debe insistir mucho en el trabajo de la inteligencia emocional. Se trata de enseñarles a identificar tanto sus emociones como las de los demás, a facilitar emociones positivas, a comprender las emociones y a regularlas. El trabajo de autocontrol suele ser fundamental en estos casos.

FUENTE: TodoPapas.com

 

El entorno: Un constante educador. Resumen de la Jornada EducAcción: Somos lo que aprendemos. V Encuentro con la Psicología: 5 Problemas 5 Respuestas

somos-lo-que-aprendemos-silvia-alaca

El entorno: Un constante educador

Este es el tema de la “3ª sesión del V5x5 titulado este año “EducAcción: Somos lo que aprendemos” organizado por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, La Casa del Libro y dirigido y presentado por Lecina Fernández.

Para iniciar la tarde se proyectó la película Big Fish  porque el cine es el Arte que nos acompaña en este V Encuentro.

Lecina Fernández abrió la tarde presentando la importancia del entorno en la educación por la interacción constante personas-entorno y viceversa, y la presentación de los ponentes.

Silvia Álava Sordo, psicóloga, nos comentó que la educación es el soporte de una sociedad mejor. Es fundamental pararse a observar, qué hacemos, qué decimos, cómo contestamos a los niños y cuál es el modelo que les ofrecemos, dado que los niños copiarán a sus adultos de referencia: padres y maestros.

somos-lo-que-aprendemos-maria-acasoMaría Acaso, profesora,  expuso la rEDUvolution (la revolución educativa) que apunta a la necesidad de ejecutar una transformación real en los espacios educativos a través de cinco ejes clave: 1)Aceptar que lo que enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden. 2)Cambiar las dinámicas de poder. 3)Habitar el aula. 4)Pasar del simulacro a la experiencia y 5)Dejar de evaluar para pasar a investigar.

Animamos a todos a poner en marcha con mucha ilusióntodo lo a-prendido.
¡Gracias a todos!

Podéis leer esto y muchas más cosas muy interesantes en la página web de Lecina Fernández, organizadora de las jornadas: lecina.es