II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional (III)

GratitudAyer comentábamos como según los estudios de Sonja Lyubomirsky, el realizar actos amables predice la felicidad, pero teníamos pendiente comentar la percepción de la gratitud.

En otro de los estudios realizado por la autora, que comentó en el Congreso de Inteligencia Emocional, se comparó el efecto del optimismo y de la gratitud en la felicidad. La muestra participante se dividió en tres grupos:

  1. Un grupo optimista que durante diez semanas, un día a la semana, pensaban como sería su vida dentro de diez años si se cumplieran todos sus deseos y todos sus sueños.
  2. Un segundo grupo, durante esas diez semanas, escribía un día a la semana, una carta de agradecimiento,  a las personas que ellos elegían. Pero sólo escribían las cartas, no llegaban a mandarlas.
  3. Un tercer grupo se estableció como control, es decir siguió realizando su vida habitual.

El diseño era del tipo 2×3, pues dentro de cada uno de los grupos había dos subgrupos, los que estaban altamente motivados por trabajar su felicidad y mejorarla y los que no lo estaban tanto, los de baja motivación.

Algunos de los resultados que se encontraron fueron los siguientes:

  • Las acciones de agradecimiento mostraron ser más eficaces que las de optimismo. El grupo que escribía cartas se sentía más feliz que los demás.
  • Los sujetos de los grupos no motivados siguieron siendo menos felices que los más motivados (estos últimos estaban altamente motivados por trabajar su felicidad y mejorarla)
  • Seis meses más tarde del estudio, los más motivados seguían siendo más felices que los no motivados.
  • El esfuerzo dedicado para ser feliz, influyó positivamente en los dos grupos que trabajaron activamente (optimistas y agradecidos), pero no en el grupo de control, con lo que se concluye que el esfuerzo que empleamos para ser felices cuenta, pero sólo cuando lo hacemos de forma significativo.

SE NECESITA MÉTODO Y VOLUNTAD PARA SER FELIZ, PERO SE PUEDE CONSEGUIR

II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional (II)

¿Qué hacer para ser más felices?

 AmabilidadLos estudios de Sonja Lyubomirsky, demuestran la correlación entre ser amable y la felicidad. En uno de los estudios, se pidió a una muestra de  participantes de EEUU, que hicieran nueve o diez actos de amabilidad a la semana durante un mes.

 Al cabo de ese tiempo se produjo un aumento de la felicidad (medida en escalas de felicidad subjetivas), que se mantuvo durante un mes. Pero para que este efecto apareciera, había que ir cambiando las actividades de amabilidad, pues los sujetos se acaban adaptando a dichas actividades.

 Cuando se les pidió que hicieran, sin variar, el mismo acto de amabilidad todas las semanas, se observó a mitad del estudio, que los sujetos se mostraban ser menos felices por sentirse obligados a hacer algo; aunque una vez finalizado el estudio se sentían de todas formas más felices que antes de la prueba.

 En estos estudios, de nuevo podemos observar la importancia de la interpretación personal. El pensamiento es previo a la emoción; en consecuencia, ante una misma situación una persona puede sentirse bien y otra mal, en función de lo que cada una de ellas esté pensando. Podemos aprender a interpretar de forma positiva las situaciones para mejorar nuestra felicidad. Recordemos que según los estudios de la doctora Lyubomirsky, las circunstancias externas influyen solamente en un 10% en nuestra felicidad.

 Como conclusión se establece que realizar actos amables nos ayuda a ser más felices, pero también hay otro hecho importante: la percepción de gratitud, de ella hablaremos otro día.

II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional (I)

Como ya os había comentado, durante los días 16, 17 y 18 de septiembre, se celebró en Santander el II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional, donde acudieron especialistas de todo el mundo. Os resumiré, en diversos posts, algunos de los datos que a mí me han parecido de mayor interesantes.

Portada La Ciencia de la FelicidadEn este primero, me gustaría poderos transmitir algunos de los interesantísimos datos que presentó Sonja Lyubomirsky, sobre la ciencia de la felicidad.

 Sonja es profesora de psicología de la Universidad de California, Riverside, y su investigación sobre la posibilidad de una felicidad permanentemente en aumento, ha sido reconocida con el premio Templeton de Psicología Positiva.

 Según sus estudios, el 50% de la felicidad se debe a factores genéticos, un 10% a las circunstancias vividas, y el 40% a la actividad emocional. Partiendo de estos datos, podemos plantear la hipótesis de cómo pese a unas circunstancias difíciles, y a pesar de la carga genética, todavía no queda un 40%, el correspondiente a la actividad emocional, que podemos aprender a controlar.

 La felicidad es algo subjetivo, que tiene dos componentes, el afectivo, (la experiencia de experimentar emociones positivas), y el cognitivo, (sentirse satisfecho uno mismo con su propia vida). En este segundo componente, es donde muchas veces se centra el trabajo de los psicólogos, pues a menudo nos encontramos a gente que tiene una vida, lo que podríamos definir como “completa”, con amigos, familiares que les quieren, un buen trabajo, buen sueldo… y no se sienten felices. Con estas personas el objetivo es que sean capaces de darse cuenta y de disfrutar de todos estos aspectos positivos de su vida e incrementar con ello su felicidad.

 Los estudios de Sonja Lyubomirsky, demuestran que sólo un 10% de la felicidad depende de las circunstancias externas, y aunque la capacidad para ser feliz es algo innato, está en nuestra mano incrementarla. Sus investigaciones con cientos y cientos de personas felices revelan que poseemos un increíble potencial de mejora de la dicha y el bienestar que depende exclusivamente de nuestros actos y pensamientos.

 Durante estos días os iré resumiendo algunas de las investigaciones de esta doctora, no obstante, si queréis profundizar más sobre el tema, Sonja Lyubomirsky, tiene publicado un libro La Ciencia de la Felicidad, en la editorial Urano, en el que cuenta parte de estos estudios. 

II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional en Santander

Como ya os adelanté en el anterior post, la semana pasada tuve el placer de acudir al II Congreso de Inteligencia Emocional, que se desarrolló en Santander. Mi enhorabuena a Pablo Fernández Berrocal (adjunto foto) y su equipo por la excelente organización. ¡Ya estamos contando los días para el siguiente congreso en Croacia! Durante la semana iré colgando algunos post con algunos de los estudios más interesantes que se comentaron en el Congreso, hasta en tonces seguiré con la serie dedicada al síndrome post-vacacional.

Pablo Fernández Berrocal

II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional en Santander

logo_ie2009_cabecera_cuerpo[1]Hoy comienza en Santander el II Congreso Internacional de Inteligencia Emocional. En palabras de John Mayer, (junto con Peter Salovey, padre de este nuevo concepto) la Inteligencia Emocional es “ ser capaz de percibir, valorar y expresar las emociones con exactitud, de generar sentimientos que faciliten el pensamiento”, en definitiva, subraya  Mayer, de “regular las emociones promoviendo un crecimiento emocional e intelectual”. Mayer es, precisamente, el encargado de abrir estas jornadas que hasta el viernes nos van a reunir en la capital de Cantabria a casi 400 personas, entre educadores, pedagogos, trabajadores sociales, médicos y personal sanitario,… y, por supuesto, psicólogos.

En esta segunda edición, los objetivos que se plantean son bien claros:

  1. Revisar los modelos conceptuales y aspectos técnicos de la Inteligencia Emocional.
  2. Analizar los últimos avances en cuanto a evaluación de este apartado y
  3.  Mostrar su impacto en el ámbito de aplicación, sea en la salud, la educación o las organizaciones.

Van a ser 8 conferencias plenarias y alrededor de 200 aportaciones científicas en forma de comunicaciones, presentadas en 6 salas paralelas que acogerán un total de 23 simposios. Nombres tan conocidos como David Caruso, Richard Boyatzis, Sonja Lyubomonski, Bernard Rimé o Carlos Belmonte.

Lo organiza la Fundación Marcelino Botín, que desde hace varios años desarrolla una importante experiencia educativa en colaboración con el Gobierno de Cantabria, que me parece muy interesante y del que otro día hablaremos.

Por esta razón os “abandonaré” unos días, pero a la vuelta espero poder comentaros algo más sobre este Congreso que se presenta apasionante.

Gracias a todos por vuestro apoyo. Recordad que este blog es también vuestro y que en él espero vuestras aportaciones.